jueves, 21 de agosto de 2014

CATEQUESIS DEL PAPA: “Cristo no anula las culturas, no elimina lo que es bueno, sino que lo lleva adelante, a cumplimiento”


Catequesis del papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 20 de agosto de 2014 en la Plaza de San Pedro.

Francisco recuerda su viaje apostólico a Corea

Queridos hermanos y hermanas, en los días pasados he realizado un viaje apostólico a Corea y hoy, junto a vosotros, doy gracias al Señor por este gran don. He podido visitar una Iglesia joven y dinámica, fundada en el testimonio de los mártires y animada por el espíritu misionero, en un país donde se encuentran antiguas culturas asiáticas y la perenne novedad del Evangelio, se encuentran a las dos.

Deseo nuevamente expresar mi gratitud a los queridos hermanos obispos de Corea, a la señora presidenta de la República, a las otras autoridades y a todos aquellos que han colaborado con mi visita. El significado de este viaje apostólico se puede condensar en tres palabras: memoria, esperanza, testimonio.

La República de Corea es un país que ha tenido un notable y rápido desarrollo económico. Sus habitantes son grandes trabajadores, disciplinados, ordenados, y deben mantener la fuerza hereditaria de sus antepasados.

En esta situación, la Iglesia es custodia de la memoria y de la esperanza: es una familia espiritual en la que los adultos transmiten a los jóvenes la antorcha de la fe recibida por los ancianos; la memoria de los testigos del pasado se convierte en nuevo testimonio en el presente y esperaza de futuro. En esta perspectiva se pueden leer los dos eventos principales de este viaje: la beatificación de 124 mártires coreanos, que se añaden a los que ya canonizó hace 30 años san Juan Pablo II; y el encuentro con los jóvenes, en ocasión de la Sexta Jornada Asiática de la Juventud.

El joven es siempre una persona buscando algo por lo que valga la pena vivir, y el mártir da testimonio de algo. Es más, de Alguno por el que vale la pena dar la vida. Esta realidad es el amor, es Dios que ha tomado carne en Jesús, el Testigo del Padre. En los dos momentos del viaje dedicados a los jóvenes, el Espíritu del Señor Resucitado nos ha llenado de alegría y de esperanza, ¡que los jóvenes llevarán en sus diferentes países y que harán tanto bien!

La Iglesia en Corea custodia también la memoria del rol primario que tuvieron los laicos ya sean en los albores de la fe, como en la obra de evangelización. En esta tierra, de hecho, la comunidad cristiana no ha sido fundada por misioneros, sino de un grupo de jóvenes coreanos de la segunda mitad del 1700, quienes quedaron fascinados por algunos textos cristianos, los estudiaron a fondo y lo eligieron como regla de vida. Uno de ellos fue enviado a Pekín para recibir el Bautismo y después, este laico, bautizó a su vez a sus compañeros. De ese primer núcleo se desarrolló una gran comunidad, que desde el inicio y durante casi un siglo sufrió violentas persecuciones, con miles de mártires. Por tanto, la Iglesia en Corea está fundada en la fe, en el compromiso misionero y el martirio de los fieles laicos.

Los primeros cristianos coreanos tomaron como modelo a la comunidad apostólica de Jerusalén, practicando el amor fraterno que supera cualquier diferencia social. Por eso he animado a los cristianos de hoy a que sean generosos en el compartir con los más pobres y los excluidos, según el Evangelio de Mateo en el capítulo 25: "Todo lo que habéis hecho a uno de estos mis hermanos pequeños, me lo habéis hecho a mí".

Queridos hermanos, en la historia de la fe que se desarrolla en Corea se ve como Cristo no anula las culturas, Cristo no anula las culturas, no suprime el camino de los pueblos que atraviesan los siglos y los milenios buscando la verdad y practican el amor por Dios al prójimo. Cristo no elimina lo que es bueno, sino que lo lleva adelante, a cumplimiento.

Lo que sin embargo combate Cristo y derrota es al maligno, que siembra cizaña entre hombre y hombre, entre pueblo y pueblo; que genera exclusión a causa de la idolatría del dinero; que siembra el veneno de la nada en los corazones de los jóvenes. Esto sí, Jesucristo lo ha combatido y lo ha vencido con su sacrificio de amor. Y si permanecemos en Él, en su amor, también nosotros, como mártires, podemos vivir y dar testimonio de su victoria. Con esta fe hemos rezado, y también ahora rezamos para que todos los hijos de la tierra coreana, que sufren las consecuencias de guerras y divisiones, puedan cumplir un camino de fraternidad y reconciliación.

Este viaje ha sido iluminado por la fiesta de la Asunción de María. Desde lo alto, donde reina con Cristo, la Madre de la Iglesia acompaña el camino del pueblo de Dios, sostiene en los momentos de mayor cansancio, conforta a cuantos están en la prueba y tiene abierto el horizonte de la esperanza. Por su materna intercesión, el Señor bendiga siempre al pueblo coreano, les done paz y prosperidad; y bendiga la Iglesia que vive en esa tierra, para que sea siempre fecunda y llena de la alegría del Evangelio.

Gracias.

SANTORAL (audios): San Pío X (21 de agosto)


domingo, 17 de agosto de 2014

EVANGELIO DOMINICAL: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas”


20º Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo A
Evangelio: Mateo 15, 21-28

“En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces, una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.

Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: Atiéndela, que viene detrás gritando. Él les contestó: Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.

Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió de rodillas: Señor, socórreme. Él le contestó: No está bien echar a los perros el pan de los hijos. Pero ella repuso: Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.

Jesús le respondió: Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas. En aquel momento, quedó curada su hija.”

Palabra del Señor.


“¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben” (Sal 66, 4).

Queridos amigos y hermanos del blog: desde antiguo, eligiendo Dios a Israel para pueblo suyo, le asignó un puesto privilegiado en la historia de la salvación; a él serían reservadas las primicias de los dones salvíficos. Pero madurando los tiempos la salvación se extendería a todos los pueblos sin discriminación alguna por medio de Israel, pueblo sacerdotal. Este plan, anunciado por los profetas, es recordado hoy en la primera lectura (Is 56, 1, 6-7). Por boca de Isaías Dios asegura su benevolencia a cualquier extranjero que crea en él y lo sirva cumpliendo su ley: “los traeré a mi Monte Santo, los alegraré en mi casa de oración… Mi casa es casa de oración y así la llamarán todos los pueblos” (ib 7). La elección de Israel no significa, pues, rechazo de los otros pueblos, pues está ordenada a la salvación de ellos.

San Pablo en la lectura segunda (Rom 11, 13-15. 29-32) profundiza este argumento. Contristado por la resistencia de sus connacionales al Evangelio de Cristo, el Apóstol no renuncia a buscar todos los caminos para conducirlos a la fe; y dedicándose con celo a la conversión de los gentiles, lo hace con la esperanza secreta de despertar “emulación en los de mi raza” y salvar “a alguno de ellos” (ib 14). Dios no se arrepiente de sus dones: las promesas hechas a Israel y su vocación “son irrevocables” (ib 29). Si él se arrepiente, Dios está pronto a perdonarlo. Pues como los paganos, desobedientes un tiempo a Dios, son ahora acogidos por su misericordia, así los judíos que rehúsan a Cristo desobedeciendo a Dios, cuando tornen a él, serán nuevamente objeto de las divinas misericordias.

Más aún -explica san Pablo-, como el que Israel rehusase ha sido causa de que el Evangelio se haya predicado a los gentiles, encontrando éstos misericordia, así la conversión de éstos será un día ocasión para el pueblo elegido de entrar en sí. Pues Dios, “para tener misericordia de todos” (ib 32), ordena todo para el bien, o sea su llamado universal a la salvación. Si el pecado es siempre causa de ruina para quien se obstina en él, no puede con todo destruir el plan de salvación universal querido por Dios.

En el Evangelio (Mt 15, 21-28) corrobora con su conducta para con la cananea el orden misterioso de este plan divino. “Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David”, grita la mujer implorando gracia para su hija atormentada por el demonio (ib 22). El hecho de que esta pagana se dirija a Jesús llamándolo “hijo de David”, título mesiánico que ni los judíos le reconocían, no carece de significado; demuestra que Dios no niega su luz a ningún pueblo ni a ninguna clase. Los discípulos aparecen molestos por la insistencia de la extranjera y ni el mismo Jesús parece darles ánimos: “Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel” (ib 24). En efecto, por voluntad del Padre debe desarrollar su actividad dentro de los confines de Palestina; sólo cuando haya reunido a las ovejas errantes de Israel y haya formado una grey compacta, éste a su vez será enviado a llevar el Evangelio a todas las gentes; pero eso sucederá después de su ascensión.

Entretanto, la mujer continúa suplicando, y Jesús responde adrede duramente: “No está bien echar a los perros el pan de los hijos” (ib 26). Pero ella no se desanima, antes le toma la palabra y replica: “Tienes razón, Señor, pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos”. El Señor se rinde y deja desbordar su misericordia contenida hasta entonces: “Mujer, qué grande es tu fe, que se cumpla lo que deseas” (ib 27-28). Para obtener la misericordia de Dios no vale la pertenencia a un pueblo o a una clase privilegiada; lo que vale es la fe.

Oramos en actitud suplicante y agradecida con las palabras del Salmista: “El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia, riges los pueblos con rectitud y gobiernas las naciones de la tierra. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. La tierra ha dado su fruto, nos bendice el Señor, nuestro Dios. Que Dios nos bendiga; que le teman hasta los confines del orbe” (Salmo 66).

Tenemos nuestro diálogo orante con el Señor Jesús con este hermoso texto de San Clemente Romano, Papa: “Señor, abriste los ojos de nuestro corazón, para conocerte a ti, el solo Altísimo en las alturas, el Santo que reposa entre los santos. A ti, que abates la altivez de los soberbios, deshaces los pensamientos de las naciones, levantas a los humildes y derribas a los que se exaltan. Tú enriqueces y tú empobreces. Tú matas y tú das vida. Tú sólo eres bienhechor de los espíritus y Dios de toda carne. Tú miras a los abismos y observas las obras de los hombres; ayudador de los que peligran, salvador de los que desesperan, criador y vigilante de todo espíritu. Tú multiplicas las naciones sobre la tierra y de entre todas escogiste a los que te aman, por Jesucristo, tu siervo amado, por el que no enseñaste, santificaste y honraste.

Te rogamos, Señor seas nuestra ayuda y protección. Salva a los atribulados, compadécete de los humildes, levanta a los caídos, muéstrate a los necesitados, cura a los enfermos, vuelve a los extraviados de tu pueblo, alimenta a los hambrientos, redime a los cautivos, da salud a los débiles, consuela a los pusilánimes; conozca todas las naciones que tú eres el solo Dios, y Jesucristo tu siervo, y nosotros tu pueblo y ovejas de tu rebaño” (Comentario a 1 Corintios, 59, 3, 4).

Con mi bendición.
Padre José Medina

EVANGELIO DOMINICAL (audios): 20º Domingo Tiempo Ordinario – Ciclo A


“Curación de la hija de una cananea” 
(Mt. 15, 21-28)


miércoles, 13 de agosto de 2014

MIS LIBROS: Se presentó el libro “Brochero, el discípulo misionero” del Padre José Medina

Intendente de la ciudad, C.P.N. Mario Raúl Merlo

Las regalías por la autoría de las obras literarias son íntegramente donadas a Caritas

La semana pasada en el Salón Azul de la Municipalidad de Villa Mercedes, se realizó la presentación del Libro “Brochero, el discípulo misionero”, obra del Padre José Medina. Participaron de la velada el Intendente de la ciudad, C.P.N. Mario Raúl Merlo, el Jefe de Gabinete Lic. Rubens Olguín, la Secretaria  General Viviana de Rose, Sacerdotes, funcionarios y público en general.

Esta es la séptima producción de quien además de Sacerdote, es periodista y comunicador y  se centra en la figura del emblemático cura José Gabriel Brochero, recientemente beatificado. El libro del padre Medina repasa la biografía del Sacerdote y relata todo el proceso hasta el nombramiento del Sumo Pontífice. Cabe destacar que las regalías por la autoría de las obras literarias son íntegramente donadas a Caritas. El Intendente hizo entrega al Padre Medina, de un recordatorio con el escudo de la Ciudad de Villa Mercedes.

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MIS LIBROS: Los sanjuaninos, interesados en la vida y obra de Brochero


Buenos Aires, 11 de agosto de 2014 (AICA - AGENCIA INFORMATIVA CATÓLICA ARGENTINA): Interesados en difundir la vida y obra del Cura Gaucho, la arquidiócesis de San Juan de Cuyo invitó al presbítero José Medina a dar una conferencia el miércoles 6 de agosto en la iglesia catedral de San Juan Bautista, donde se explayó sobre la vida del beato José Gabriel del Rosario Brochero y su reciente libro, en el que narra la vida del evangelizador de las sierras cordobesas.

Recientemente, el arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Alfonso Delgado, constituyó un tribunal eclesiástico para el estudio de un supuesto milagro atribuido a la intercesión del beato. Se trata de un cuerpo canónico que se está estudiando y recopilando datos sobre una posible curación extraordinaria de un joven que reside en la provincia, y cuyos datos son mantenidos en reserva. Desde el conocimiento de los hechos, muchos sanjuaninos se han visto interesados en conocer más sobre Brochero.

El párroco de la catedral, presbítero Rómulo Cámpora, presentó al padre Medina, que es sacerdote diocesano de Avellaneda-Lanús. El invitado habló sobre la vida del ejemplar sacerdote basándose en los datos que reúne en su último libro, “Brochero, el discípulo misionero”. De forma amena y apoyado en imágenes, narró distintas facetas de la vida del Cura Gaucho.

El reciente libro del padre Medina describe la vida de José Gabriel Brochero, especialmente su devoción mariana, y también ofrece una novena, un Vía Crucis y distintas oraciones con sus respectivas intenciones.

En el prólogo de la obra, el obispo de Avellaneda-Lanús, monseñor Rubén Oscar Frassia, asegura que “este libro nos ayuda a entrar en el misticismo real de este hombre que vivió su fe enraizada en la propia vida”.

“Se supo elegido por el Señor y fue totalmente fiel a Él en el cuidado de su pueblo. Estoy convencido de que este libro será de mucha utilidad para conocer y tomar conciencia de que nuestra fe crea responsabilidad y de que no podemos hacer gala de dividirla: la debemos sentir y realizar en nuestras obras, como el Cura Gaucho”, informó.

domingo, 10 de agosto de 2014

EVANGELIO DOMINICAL: “¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!”


19º Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo A
Evangelio: Mateo 14, 22-33

Después que se sació la gente, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla mientras él despedía a la gente. Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario.

De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!». Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua». Él le dijo: «Ven». Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame». En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?». En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante Él diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios».

Palabra del Señor.


“Señor, sálvame” (Mt 14, 30).

Queridos amigos y hermanos del blog: la liturgia de hoy nos va a mostrar el continuo llamamiento de Dios a todos nosotros. Y ante ello no debemos tener miedo. Dios llama con un susurro, no con rayos y centellas. Jesús camina suavemente sobre las aguas… Pero, Pedro tuvo miedo. La confianza en el Señor nos ayudará en nuestra vida y en el apoyo a los hermanos. Hoy esta Eucaristía se nos presenta como un apoyo total de Dios a sus hijos, aunque estén alejados y en dificultades.

La primera lectura (1 Re 19, 9a. 11-13a) habla de Elías, el profeta de fuego, que abatido por las luchas y las persecuciones, sube al monte Horeb a encontrar fortaleza en el lugar donde Dios se reveló a Moisés. Y en el Monte santo Dios se le revela también a él: “Sal -oye que le dicen- y aguarda al Señor en el monte”. Al punto pasó un viento huracanado, que agrietaba los montes; siguió un terremoto y luego un fuego, pero -repite hasta tres veces el sagrado texto- “en el viento…, en el terremoto…, en el fuego no estaba el Señor (ib 11-12). Todo ya en calma, “se escuchó un susurro”; Elías intuyó en él la presencia del Señor y, en señal de respeto “se cubrió el rostro con el manto” (ib 13).

Dios se hace preceder y como anunciar por las fuerzas poderosas de la naturaleza, índices de su omnipotencia; pero cuando quiere revelarse al profeta desesperanzado y cansado, lo hace en el suave susurro de una brisa leve, la cual al mismo tiempo que expresa su espiritualidad misteriosa, indica también su bondad delicada con la debilidad del hombre y la intimidad en que quiere comunicarse a él. El trozo bíblico termina aquí sin referir el diálogo entre Dios y su profeta, pero es suficiente para demostrar cómo interviene Dios para sostener al hombre que, oprimido por las dificultades de la vida, se refugia en él.

En un contexto harto diferente presenta el Evangelio (Mt 14, 22-33) un episodio sustancialmente semejante. La tarde de la multiplicación de los panes, ordena Jesús a sus discípulos atravesar el lago y precederle en la otra orilla mientras él, despedida la muchedumbre, va solo al monte a orar. Es de noche; la barca de los Doce avanza a duras penas por la violencia de las olas y el viento contrario, de modo que “se fatigaban remando” (Mc 6, 48). Al alba ven a Jesús venir hacia ellos “andando sobre el agua” y creyéndolo un fantasma, gritan llenos de pavor. Pero la palabra del Señor los serena: “¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!” (Mt 14, 27).

Pedro, osado según su naturaleza dice: “Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua” (ib 28). El apóstol no duda de que Jesús tiene ese poder, y a una palabra suya baja de la barca y camina sobre el agua. Pero un instante después, asustando por la violencia del viento, está para hundirse e invoca: “¡Señor, sálvame!” (ib 30). Es muy humano este contraste entre la fe de Pedro y su miedo instintivo; lo mismo que Elías está lleno de celo y ardor por su Señor, pero está también expuesto a los miedos y abatimientos, y necesita que el Señor intervenga para sostenerlo.

En el Horeb Dios hizo sentir su presencia al profeta, se le reveló y le habló, pero siguió siendo el invisible. En el lago, en cambio, Dios se deja reconocer en la realidad de su persona humano-divina; los discípulos no se cubren el rostro en su presencia, sino que ponen en él su mirada, pues ha velado su divinidad bajo carne humana. Se ha hecho hombre, hermano; por eso sus discípulos, y especialmente Pedro, tratan con él con tanta familiaridad. Y Jesús también familiarmente los anima o los reprende, calma el viento, tiende la mano a Pedro, lo agarra y le dice: “¡Qué poca fe!, ¿por qué has dudado?” (ib 31).

La poquedad de su fe hace al cristiano miedoso en los peligros, abatido en las dificultades y por eso le pone a pique de naufragar. Pero donde la fe es viva, donde no se duda del poder de Jesús y de su continua presencia en la Iglesia, no habrá nunca peligro de naufragio, porque la mano del Señor, se extenderá invisible para salvar la barca de la Iglesia, lo mismo que a cada fiel.

Los invito a un momento de diálogo orante con el Señor Jesús:

“No temáis”: dices a tus discípulos… ¡Oh, qué bueno eres, Dios mío, diciéndoles a ellos y diciéndonos a nosotros esta palabra!... ¡Qué débil soy, qué miserable, qué pecador, qué agitado estoy de continuo por el viento de la tentación y cómo estoy a punto de anegarme…! Porque no es tanto que la tentación sea fuerte cuanto que yo soy débil… Sí, lo reconozco; tú no dejas que yo sea muy tentado; siento tu mano sin cesar sobre mí para protegerme.

¡Qué bueno eres, Dios mío, diciéndome a mí que bogo sin avanzar un paso, a mí que me siento juguete de las olas e impotente para continuar: ‘No temáis…’. ¡Qué bueno eres, no sólo diciéndome esa palabra, sino también dejándome entrever la esperanza de que llegará un día en que tú mismo  subirás a mi pobre barquilla y ella entonces se hallará de golpe en aquella ribera a la que tiende sin poder avanzar. Aquella ribera es el cumplimiento de tu voluntad, a la que quisiera llegar finalmente en esta vida, y es la eternidad a la que te suplico hagas llegar mi barquilla, ¡oh divino, oh dulce piloto, oh buen Jesús!” (Charles de Foucauld, Meditaciones sobre el Evangelio).

Jesús nos ha mostrado hoy que no debemos tener miedo y confiar en la bondad de Dios, porque sabemos que Él jamás nos abandona.

Con mi bendición.
Padre José Medina

EVANGELIO DOMINICAL (audios): 19º Domingo Tiempo Ordinario – Ciclo A



“No tengáis miedo” (Mt. 14, 22-33)

jueves, 7 de agosto de 2014

MIS LIBROS: La serie de presentaciones en Argentina de “Brochero, el discípulo misionero” es noticia en AICA


Buenos Aires, 6 de agosto de 2014 (AICA - AGENCIA INFORMATIVA CATÓLICA ARGENTINA): El 14 de septiembre de 2013 -dentro de un mes se cumplirá un año-, fue beatificado en Cruz del Eje José Gabriel del Rosario Brochero, conocido como el Cura Brochero, o el Cura Gaucho. Con ese motivo numerosos autores escribieron libros con los más variados títulos, en los que desarrollaron diversos aspectos de la vida del beato Brochero. Fue una oleada de ediciones en la que participaron editoriales nacionales y extranjeras.

Parecía haberse agotado el tema, pero no. Ahora la editorial Bonum acaba de dar a luz un nuevo libro: “Brochero, el discípulo misionero”, del presbítero José Antonio Medina, que incursiona en la vida y pensamientos del Beato y contiene textos del papa Francisco. Pero lo original del libro es que puede utilizarse como un devocionario brocheriano, con una Novena, el viacrucis y 12 oraciones “al querido cura Brochero”.

Según el obispo de Avellaneda-Lanús, monseñor Rubén Oscar Frassia, que prologa la obra del padre Medina, Brochero, el discípulo misionero, está inspirado en el Documento conclusivo de Aparecida, donde sin hablar de Brochero, pero explicando cómo debe ser el verdadero discipulado en nuestros tiempos, nos presenta la mejor definición de nuestro Cura Gaucho. Allí se nos explica que la tarea esencial de la evangelización incluye la opción preferencial por los pobres. Por eso el discípulo misionero ha de ser un hombre o una mujer que hace visible el amor misericordioso del Padre, especialmente a los pobres y pecadores. ¿Se podría exponer con mejores palabras el auténtico perfil del Cura Brochero como discípulo misionero? Ciertamente que no, en ellas está una de las grandes intuiciones y afirmaciones de Aparecida.

El autor

José Antonio Medina, de 51 años, es un sacerdote argentino nacido en Mendoza, que actualmente reside en la diócesis de Cádiz y Ceuta, España, donde es el director espiritual del Seminario Mayor Diocesano "San Bartolomé", y tiene a su cargo programas de evangelización en Cadena Cope y Radio María España.

En la Argentina fue párroco en las diócesis de San Luis y Avellaneda-Lanús. En esta última fue delegado de prensa y difusión y en 2003 fue nombrado secretario ejecutivo de la Comisión Episcopal de Comunicación Social.

Realizador de programas en radio y televisión, publicó siete libros entre ellos “Benedicto XVI, el Papa del Nuevo Milenio” y “Francisco, el Papa de todos”.

Presentación de "Brochero, el discípulo misionero"

La editorial Bonum anunció que el libro del padre Medina será presentado hoy, miércoles 6 de agosto a las 17.30 en la catedral de San Juan (Rivadavia 46, San Juan); el viernes 8, a las 20, en el Salón Azul “Eduardo Costanzo” de la municipalidad de Villa Mercedes, San Luis; el jueves 14 de agosto, a las 20.30, la presentación será en la parroquia San Benito Abad (Villanueva 905, Buenos Aires), a beneficio de Cáritas parroquial; el sábado 23 de agosto, a las 20.30, será en el aula magna de la Universidad Nacional de Cuyo, Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria (Bernardo de Irigoyen 375, San Rafael, Mendoza); y el jueves 28 de agosto, a las 21, el libro será presentado en la Casa de la Cultura (9 de Julio y Sarmiento, San Martín, Mendoza).

Por último Editorial Bonum presentará otro libro del padre Medina: "Francisco, el Papa de todos", el martes 12 de agosto, a las 19.30, en la parroquia Nuestra Señora de La Rábida (Av. Belgrano 1502, Buenos Aires), a beneficio de Cáritas Parroquial.

Informes: Editorial Bonum, Corrientes 6687 (1427) BUENOS AIRES, Tel: (011) 4554-1414;  www.editorialbonum.com.ar     

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SANTORAL (audios): San Cayetano (7 de agosto)