domingo, 20 de abril de 2014

EVANGELIO DOMINICAL (audios): Domingo de Pascua de Resurrección – Ciclo A


Domingo de Pascua de Resurrección – Ciclo A

¡Cristo ha resucitado! (Jn 20, 1-9) 

HOMILÍAS (audios): Resurrección del Señor (Domingo de Pascua)


Resurrección del Señor (Domingo de Pascua)

Homilía del Padre José Medina, del 20 de abril de 2014, en la Vigilia Pascual, Domingo de Pascua, predicada en la Capilla de las Hermanas de la Cruz, C/ Zaragoza, s/n, Cádiz, España.




sábado, 19 de abril de 2014

HOMILÍAS (audios): Sermón de la Soledad de María (Sábado Santo)


Sermón de la Soledad de María

Homilía del Padre José Medina, del 19 de abril de 2014, en la Memoria de los Dolores de la Santísima Virgen, Sábado Santo, predicada en la Capilla de las Hermanas de la Cruz (junto a formadores y seminaristas del Seminario “San Bartolomé” de la Diócesis de Cádiz y Ceuta), C/ Zaragoza, s/n, Cádiz, España.



viernes, 18 de abril de 2014

HOMILÍAS (audios): Celebración de la Pasión del Señor (Viernes Santo)


Celebración de la Pasión del Señor (Viernes Santo)

Homilía del Padre José Medina, del 18 de abril de 2014, en la Celebración de la Pasión del Señor, Viernes Santo, predicada en la Capilla de las Hermanas de la Cruz, C/ Zaragoza, s/n, Cádiz, España.



A la muerte de Cristo Nuestro Señor (Lope de Vega)

La tarde se escurecía
entre la una y las dos,
que viendo que el Sol se muere,
se vistió de luto el sol.

Tinieblas cubren los aires,
las piedras de dos en dos
se rompen unas con otras,
y el pecho del hombre no.

Los ángeles de paz lloran
con tan amargo dolor,
que los cielos y la tierra
conocen que muere Dios.

Cuando está Cristo en la cruz
diciendo al Padre, Señor,
¿por qué me has desamparado?
¡ay Dios, qué tierna razón!,

¿Qué sentiría su Madre,
cuando tal palabra oyó,
viendo que su Hijo dice
que Dios le desamparó?

No lloréis Virgen piadosa,
que aunque se va vuestro Amor,
antes que pasen tres días
volverá a verse con vos.

¿Pero cómo las entrañas,
que nueve meses vivió,
verán que corta la muerte
fruto de tal bendición?

«¡Ay Hijo!, la Virgen dice,
¿qué madre vio como yo
tantas espadas sangrientas
traspasar su corazón?

¿Dónde está vuestra hermosura?
¿quién los ojos eclipsó,
donde se miraba el Cielo
como de su mismo Autor?

Partamos, dulce Jesús,
el cáliz desta pasión,
que Vos le bebéis de sangre,
y yo de pena y dolor.

¿De qué me sirvió guardaros
de aquel Rey que os persiguió,
si al fin os quitan la vida
vuestros enemigos hoy?»

Esto diciendo la Virgen
Cristo el espíritu dio;
alma, si no eres de piedra
llora, pues la culpa soy.

jueves, 17 de abril de 2014

HOMILÍAS (audios): Misa de la Cena del Señor (Jueves Santo)


Misa de la Cena del Señor (Jueves Santo)

Homilía del Padre José Medina, del 17 de abril de 2014, en la Misa de la Cena del Señor, Jueves Santo, predicada en la Capilla de las Hermanas de la Cruz, C/ Zaragoza, s/n, Cádiz, España.



Vista general y detalle del bellísimo y dignísimo Monumento preparado por las Hermanas de la Cruz de Cádiz para honrar y acompañar al Señor en la Eucaristía en la noche del Jueves Santo.
 


LITURGIA: Oficios del Santo Triduo Pascual 2014 presididos por el Padre José Medina


miércoles, 16 de abril de 2014

CATEQUESIS DEL PAPA: “Esta semana nos hará bien tomar el crucifijo en la mano y besarlo muchas veces”


Catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 16 de abril de 2014 en la Plaza de San Pedro.

Catequesis sobre la Pasión del Señor

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy, a mitad de la Semana Santa, la liturgia nos presenta un episodio triste, el relato de la traición de Judas, que va donde los jefes del Sanedrín para negociar y entregarles a su Maestro. '¿Cuánto me dais si os lo entrego?' Y Jesús desde ese momento tiene un precio. Este acto dramático marca el inicio de la Pasión de Cristo, un doloroso camino que Él elige con libertad absoluta. Él mismo lo dice claramente: "Yo doy mi vida... Nadie me la quita: la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y el poder de recobrarla" (Jn 10, 17-18). Y así comienza el camino de la humillación, del despojo, con esta traición. Es como si Jesús estuviera en el mercado. 'Este cuesta treinta denarios'. Y Jesús recorre este camino de la humillación y el despojo hasta el final.

Jesús alcanza la humillación completa con la "muerte en la cruz". Se trata de la peor de las muertes, la destinada a los esclavos y a los delincuentes. Jesús era considerado un profeta, pero muere como un delincuente. Mirando a Jesús en su pasión, vemos como en un espejo también el sufrimiento de toda la humanidad y encontramos la respuesta divina al misterio del mal, del dolor, de la muerte. Muchas veces sentimos horror por el mal y el dolor que nos rodea y nos preguntamos: '¿Por qué Dios permite esto?'. Es una herida profunda para nosotros ver el sufrimiento y la muerte, ¡especialmente la de los inocentes! Cuando vemos sufrir a los niños, es una herida en el corazón, el misterio del mal, y Jesús toma todo este mal, todo este sufrimiento sobre sí. Esta semana nos hará bien a todos nosotros mirar el crucifijo, besar las llagas de Jesús, besarlas en el crucifijo. Él ha tomado sobre sí el sufrimiento humano, se ha endosado todo ese sufrimiento.

Nosotros creemos que Dios en su omnipotencia derrote la injusticia, el mal, el pecado y el sufrimiento con una triunfante victoria divina. Dios nos muestra en cambio una humilde victoria que humanamente parece un fracaso. Y podemos decir:'¡Dios vence precisamente en la derrota!' El Hijo de Dios, de hecho, aparece en la cruz como un hombre derrotado: padece, es traicionado, es insultado y finalmente muere. Jesús permite que el mal se encarnice con él y lo toma sobre sí mismo para vencerlo. Su pasión no es un accidente; su muerte -esa muerte- estaba "escrita". Verdaderamente no tenemos mucha explicación. Es un misterio desconcertante, el misterio de la gran humildad de Dios: "Dios amó tanto al mundo que le entregó a su Hijo unigénito" (Jn 3, 16).

Esta semana pensemos mucho en el dolor de Jesús y digámonos a nosotros mismos: 'Y esto es por mí, aunque yo hubiera sido la única persona en el mundo, él lo habría hecho, lo ha hecho por mí'. Besemos al crucificado y digamos: 'Por mí, gracias Jesús, por mí'.

Y cuando todo parece perdido, cuando ya no queda nadie porque golpearán "al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño" (Mt 26, 31), es entonces cuando interviene Dios con el poder de la resurrección. La resurrección de Jesús no es el final feliz de un bonito cuento, no es el "happy end" de una película, sino la intervención de Dios Padre, y es allí donde se funda la esperanza humana. En el momento en el que todo parece perdido, en el momento del dolor en el que tantas personas sienten como la necesidad de bajar de la cruz, es el momento más cercano a la resurrección. La noche se hace más oscura precisamente antes de que empiece la mañana, antes de que empiece la luz. En el momento más oscuro interviene Dios y resucita.

Jesús, que ha elegido pasar por este camino, nos llama a seguirlo en su mismo camino de humillación. Cuando en ciertos momentos de la vida no encontramos ninguna vía de escape a nuestras dificultades, cuando nos hundimos en la oscuridad más espesa, es el momento de nuestra humillación y despojo total, la hora en la que experimentamos que somos frágiles y pecadores. Es precisamente entonces, en ese momento, que no debemos enmascarar nuestro fracaso, sino abrirnos confiados a la esperanza en Dios, como hizo Jesús.

Queridos hermanos y hermanas, esta semana nos hará bien tomar el crucifijo en la mano y besarlo muchas veces, y decir: 'Gracias Jesús, gracias Señor'. Así sea.

martes, 15 de abril de 2014

PADRE JORGE LORING: El Beato Diego de Cádiz y el Padre Loring


El Beato Diego de Cádiz y el Padre Loring

Audio de Mons. Rafael Zornoza Boy, Obispo de Cádiz y Ceuta, en “El Espejo” de Cope Cádiz del 31 de enero de 2014, donde une en un mismo apasionamiento apostólico y misionero la figura del Beato Diego de Cádiz y el Padre Jorge Loring, SJ.             
                

PADRE JORGE LORING: Mons. Zornoza une su ímpetu evangelizador al del Beato Diego de Cádiz

Queridos amigos y hermanos del blog: el Obispo de Cádiz y Ceuta, Don Rafael Zornoza Boy, en su espacio semanal de “El Espejo” en Cope Cádiz, hablando de la Nueva Evangelización a la que nos llama con especial ilusión y fuerza el papa Francisco, ha unido a la figura histórica y decisiva en Andalucía del Beato Diego de Cádiz, el impulso evangelizador realizado por el recordado Padre Jorge Loring, SJ, trabajo apostólico que lo convirtió en un verdadero apóstol de la Nueva Evangelización en diversas partes del mundo, pero muy especialmente en la ciudad de Cádiz que lo convirtió en su hijo adoptivo.

Beato Diego José de Cádiz, presbítero

Su nombre de familia era Francisco José López Caamaño (1743-1801). Nació en Ronda, España, en 1743. Ingresó a la Orden de los Capuchinos en la que fue ordenado sacerdote. Murió el 24 de marzo de 1801. Fue beatificado por el papa León XIII en 1894. Es conocido como el “Apóstol de Andalucía”. Su fiesta es el 24 de marzo.

Treinta años de activísima vida misionera no caben en unas pocas palabras de un artículo periodístico. No es posible reducir a tan breve síntesis la labor de este apóstol capuchino, que, siempre a pie, recorrió innumerables veces Andalucía entera en todas direcciones; que se dirigió después a Aranjuez y Madrid, sin dejar de misionar a su paso por los pueblos de la Mancha y de Toledo; que emprendió más tarde un largo viaje desde Roma hasta Barcelona, predicando a la ida por Castilla la Nueva y Aragón, y a la vuelta por todo Levante; que salió, aunque ya enfermo, de Sevilla y, atravesando Extremadura y Portugal, llegó hasta Galicia y Asturias, regresando por León y Salamanca.

Para cumplir fielmente su misión, el Beato recibió de Dios carismas extraordinarios, que podríamos recapitular en estos tres: comunicaciones místicas que lo sostuvieran en su empresa, don de profecía y multiplicación continua de visibles milagros. Por eso escribía: "¡Qué ansias de ser santo, para con la oración aplacar a Dios y sostener a la Iglesia santa! ¡Qué deseo de salir al público, para, a cara descubierta, hacer frente a los libertinos!... ¡Qué ardor para derramar mi sangre en defensa de lo que hasta ahora hemos creído!"

Sólo Dios puede medir y valorar -como sólo Él los puede premiar- los frutos que produjo la constante y difícil, fecunda y apostólica actividad misionera del Beato Diego José de Cádiz. Describiendo él su vocación religiosa decía: "Todo mi afán era ser capuchino, para ser misionero y santo". Y lo fue. Realizó a maravilla este triple ideal. Su vida fue un don que Dios concedió a España a fines del XVIII. Por la gracia de Dios y sus propios méritos, fray Diego fue capuchino, misionero y santo.

Padre Jorge Loring, SJ

El Padre Loring nació en Barcelona, pasó su juventud en Madrid y los años que tuvo de jesuita, lo tuvo de andaluz. Se ordenó sacerdote a los treinta y tres años.

Su libro PARA SALVARTE tuvo tal aceptación que ha superado largamente el millón de ejemplares en España, sin contar las ediciones que se han hecho en México, Perú y Chile. También se han hecho traducciones al inglés en Los Ángeles (California), al árabe en El Cairo, al hebreo en Jerusalén, al ruso en Moscú y al gujerati en la India.

Como ampliación del libro PARA SALVARTE publicó otro libro titulado CUARENTA CONFERENCIAS donde se desarrollan diversos temas. Estas conferencias están escritas según fueron pronunciadas. También publicó otro libro sobre LA SABANA SANTA, tema que estudió por más de cuarenta años y sobre el que pronunció más de dos mil conferencias.

Ampliamente reconocido por sus acciones de difusión y evangelización que llevó a cabo en televisión, radio e Internet, y conferencias por todo el mundo, habiendo escrito numerosos libros e innumerables artículos periodísticos, entregó su alma de sacerdote fiel y apostólico al Padre Eterno el 25 de diciembre de 2013.

Predicadores entusiastas del amor y del perdón de Cristo

Don Rafael Zornoza Boy, Obispo de Cádiz y Ceuta
En su alocución radial Mons Zornoza ha expresado entre otros conceptos: “El Beato Diego de Cádiz fue un auténtico evangelizador prácticamente de toda Andalucía, un predicador entusiasta del amor y del perdón de Cristo, una misericordia con los pobres y necesitados, muy necesaria en esta época de Nueva Evangelización. Nos tenemos que fijar en él e invocarle. Hoy tenemos que aprender mucho de todos estos hombres santos, que siempre transmitieron la fe con una convicción y entusiasmo como san Juan Bosco o san Francisco Javier Co-Patrono de Cádiz, y el mismo Beato Diego. Pero a veces nos parece que no es posible comunicar a Cristo hoy, que estos hechos pertenecen a otra época, que estas personas no son como nosotros, y no es así, espero que recordemos sus vidas y aprendamos de sus ejemplos”.

E inmediatamente, junto a estos santos evangelizadores ha unido la figura del Padre Loring: “Sin ir más lejos también quisiera recordar a un inminente testigo, evangelizador, muy próximo a nosotros que ha sido un ejemplo que hemos conocido de cerca, quisiera recordarle aquí con gran cariño y gran reconocimiento a este gran evangelizador, hijo adoptivo de Cádiz, el Padre Jorge Loring, jesuita. Y me gustaría recordarle ahora con vosotros muy agradecido por todo el bien que hizo en su ministerio sacerdotal y que realizó en muchos lugares del mundo, pero, sobre todo, entre nosotros. Yo le conocí y me contaba tantas anécdotas siempre gratificantes. Porque su vida era una vida llena, siempre entusiasmada, siempre deseoso de proyectos, de intenciones de comunicar a Dios y su amor.”

Y como lo había expresado en la homilía de su funeral, Mons. Zornoza profundizó es el secreto de Loring: “La vida del Padre Loring tan llena de anécdotas aquí era bien conocida, pero todo esto tiene un gran secreto. No es una actividad sin límite, hay que buscarlo en el fondo. Su secreto es que ha sido un hombre de Dios, un hombre jesuita, inspirado en San Ignacio de Loyola y en una historia de evangelización que es la Compañía de Jesús. Él lo tenía saboreado, interiorizado, y le gustaba hacer todo para gloria de Dios, ir siempre a más, como decía san Ignacio, ir más lejos, llegar a más gente”.

El Obispo de Cádiz concluye su alocución radial proponiéndonos como ejemplo de Nueva Evangelización la obra del Beato Diego y del padre Loring: “En este sentido el padre Loring confesaba constantemente, estaba siempre esperando la reconciliación para el hombre que buscaba a Dios”. Por eso “yo le quiero recordar junto al Beato Diego, junto a los santos evangelizadores, para que sus ejemplos nos animen a nosotros también a comunicar a Cristo, a vivir ese mismo amor apasionado, que nunca es indiferente ante la búsqueda del sentido del sufrimiento de los demás”.

Que la intercesión del Beato Diego de Cádiz, Apóstol de Andalucía, y nuestra plegaria agradecida por el Padre Jorge Loring, con el testimonio admirable de su espíritu incansable, nos ayuden a ser testigos de Jesucristo y apóstoles de la Nueva Evangelización.

Con mi bendición.
Padre José Medina

lunes, 14 de abril de 2014

PAPA FRANCISCO: ¿Quién soy yo entre los personajes de la Pasión?

Queridos amigos y hermanos: en un plaza de San Pedro adornada con miles de flores, el papa Francisco vestido con paramento purpura, con un pastoral de madera y visiblemente emocionado celebró el Domingo de Ramos. Después de la lectura del evangelio del día, que narra cuando los apóstoles duermen, el beso de Judas, el arresto de Jesús, la negación de San Pedro, el Papa dejó de lado en texto preparado para la homilía y la improvisó enteramente, interrogando repetidamente si 'soy yo' como alguno, o cómo cuál de quienes vivieron esos momentos trágicos de la Pasión.

"Esta semana comienza con la procesión festiva, con los ramos de olivos: todo el pueblo recibe a Jesús. Los niños, los jóvenes cantan y alaban a Jesús", recordó el Santo Padre al iniciar su homilía.

"Pero esta semana -prosiguió el Papa- va adelante en el misterio de la muerte de Jesús y de su resurrección. Hemos escuchado la Pasión del Señor. Nos hará bien hacernos solamente una pregunta: ¿Quién soy yo? ¿Quién soy yo delante a mi Señor? ¿Quién soy yo delante a Jesús que entra festivamente en Jerusalén? ¿Soy capaz de expresar mi alegría, de alabarlo, o tomo distancia? ¿Estoy yo delante a Jesús que sufre? Hemos sentido tantos nombres, tantos nombres. Grupos de dirigentes, algunos eran sacerdotes, algunos fariseos, algunos maestros de la ley que habían decidido asesinarlo. Esperaban la oportunidad de apresarlo".

"¿Soy yo como uno de ellos? Y hemos sentido otro nombre: ¡Judas!, treinta monedas. ¿Soy yo como Judas? Hemos sentido otros nombres, los discípulos que no entendían nada, que se dormían mientras el Señor sufría. ¿Mi vida está dormida? O soy como los discípulos que no querían quizás traicionar a Jesús? ¿O como aquel otro discípulo que quería solucionar todo con la espada. Soy yo como ellos?”.

“¿Soy yo un Judas que recita de amarlo y besa al Maestro para entregarlo, traicionarlo? ¿Soy un traidor? ¿Soy como esos dirigentes que rápidamente constituyen el tribunal y buscan falsos testimonios? ¿Soy yo como ellos? ¿Y cuando hago estas cosas si las hago, creo que con esto salvo al pueblo? ¿Soy yo como Pilato, que cuando veo que la situación se pone difícil me lavo las manos, no sé asumir mi responsabilidad y dejo condenar o condeno yo a las personas?”.

“¿Soy yo como aquella multitud que no sabía bien si estaban en una reunión religiosa, en un juicio o en un circo, y elige a Barrabás? Para ellos era lo mismo, era más divertido para humillar a Jesús. Soy yo como los soldados que golpean al Señor, le escupen, lo insultan, se divierten con la humillación del Señor? ¿Soy yo como el cireneo que volvía del trabajo, cansado, pero tuvo la buena voluntad de ayudar al Señor a cargar la cruz?".

"¿Soy yo como aquellos que pasaban delante a la cruz y hacían sus burlas a Jesús?: 'Tanto coraje, que baje de la cruz y creeremos en él'. La burla de Jesús. ¿Soy yo como aquellas mujeres llenas de coraje, como la madre de Jesús, que estaba allí y sufría en silencio? ¿Soy yo como José, el discípulo escondido que lleva el cuerpo de Jesús para darle sepultura?”.

“¿Soy yo como estas dos Marías que se quedan en la puerta del sepulcro llorando, rezando? ¿Soy yo como estos dirigentes que el día siguiente van a lo de Pilatos para decirle: 'Mire que éste decía que iba a resucitar; que no suceda otro engaño' y bloquean la vida, el sepulcro, para defender la doctrina, para que la vida no venga afuera. ¿Dónde está mi corazón? ¿A cuál de ellos me asemejo? Y que esta pregunta nos acompañe durante toda la semana".


El Papa Francisco utilizó ayer, domingo de Ramos, la capa pluvial del Papa Juan Pablo II, quien será canonizado el próximo día 27. En la parte inferior de la capa se aprecia el escudo papal de Juan Pablo II.

domingo, 13 de abril de 2014

EVANGELIO DOMINICAL (audios): Domingo de Ramos - Ciclo A


Domingo de Ramos – Ciclo A 

“Hosanna al Hijo de David” (Mt 21, 1-11) 


viernes, 11 de abril de 2014

JUAN PABLO II: Su ex secretario asegura que su pontificado estuvo marcado por el martirio

Queridos amigos y hermanos: el Cardenal Stanislaw Dziwisz, Arzobispo de Cracovia (Polonia), uno de los colaboradores más cercanos del Beato Papa Juan Pablo II, asegura que la santidad del Pontífice polaco estuvo también marcada por el martirio.

En un artículo titulado “Una vida junto a Karol” publicado en la edición de abril de la revista “Luoghi dell'infinito” del diario italiano Avvenire, el Purpurado explica que en el atentado que sufrió el 13 de mayo de 1981 “se derramó la sangre del Papa” y “el Papa se acercó al martirio de la sangre”.

“Después, el resto de su pontificado estuvo marcado por otro tipo de martirio: el trabajo duro, el sacrificio, el consumirse por Cristo y por su causa, por la cual el Salvador del hombre vino a la tierra”, subrayó.

El Cardenal Dziwisz destaca que en sus 27 años de pontificado la santidad del Papa Wojtyla se presentó como “variopinta”, y “polifónica”, porque destacó en muchos aspectos como “la santidad en la oración, el servicio, el sufrimiento”.

“Conocí a Karol Wojtyla en el seminario, a los 18 años, era el 1957. Él era profesor de ética. Nos impresionaba su conocimiento en esta materia, así como su espiritualidad y su apertura mental hacia el prójimo. Un año después fue nombrado obispo auxiliar de la Diócesis de Cracovia y algún año después, asumió la guía como Arzobispo metropolitano”, recuerda.

“El 23 de junio de 1963 recibí de las manos del joven Arzobispo Karol el Sacramento del Sacerdocio. Entonces no me imaginaba que la historia de mi vida y de mi vocación habría estado tan marcada por el servicio para la Iglesia a su lado. Literalmente”.

El 6 de octubre de 1978 llegó el punto de inflexión para la vida del Cardenal Dziwisz: El Cardenal Wojtyla había sido elegido en el Cónclave el nuevo Papa de la Iglesia Católica. “Me pidió que continuara ayudándole. Así comenzó todo”.

“Nadie sabía cuánto duraría, ni cómo sería el pontificado del Papa Juan Pablo II, que llegó a Roma desde un país lejano, tanto desde el punto de vista geográfico como político. En el país del Papa reinaba un sistema comunista totalitario que luchaba contra Dios, la Iglesia y el ser humano, con el objetivo de privarlo de lo que es más importante”.

El Cardenal Dziwisz considera que con su muerte, el pontífice se convirtió en un “catequista” para toda la humanidad. “Lo acompañé hasta el final, hasta su último respiro. Se podría pensar que era el final de todo, pero en realidad, era el principio de una nueva historia: la santidad. Por sí solos, la muerte y los funerales de Juan Pablo II se convirtieron en una catequesis emocionante para el mundo entero”.

“Dios solo sabe lo que sucedió en los corazones de millones de personas. La santidad del Papa comenzó en aquél momento a hablarles. La santidad del Papa es la síntesis de quién era él, y lo que consiguió hacer”.

La oración de Karol Wojtyla

Para el Cardenal Dziwisz aseguró que la oración es la clave para entender la personalidad de Karol Wojtyla. “Desde joven y los años oscuros marcados por la Segunda Guerra Mundial, estaba impresionado por Jesucristo. Cristo y el Evangelio entraron en su vida y lo conquistaron. Desde entonces este joven discípulo del Maestro de Nazareth comenzó un intenso camino espiritual. Se impuso un programa al que fue fiel como sacerdote, Obispo y Papa”.

El Purpurado recordó que un día de oración diaria para el joven Wojtyla iniciaba con “una meditación seguida de la celebración eucarística, además de la que oficiaba en su parroquia. Después como Cardenal pasaba las horas de la mañana a la capilla y solamente al trabajo intelectual, en sus discursos, artículos y libros. Junto al altar del tabernáculo los meditaba y escribía. La oración se mezclaba con el trabajo creativo y se convertían en una sola cosa. Lo mismo sucedía durante los largos viajes en auto. Oraba y escribía”.

“El programa cotidiano también incluía la Liturgia de las Horas, y oraciones tradicionales, como el Rosario, las Letanías al Sagrado Corazón de Jesús, las Letanías Lauretanas, además del Via Crucis. Mantuvo este programa incluso en el Vaticano”.

“El Santo Padre oraba cada día en su habitación, según las indicaciones del Evangelio… oraba solo, pero también junto a quienes le prestaban servicio. Oraba como solo un pastor de verdad sabía hacer”, concluyó.

El Papa Juan Pablo II será elevado a la gloria de los altares de la Santidad el próximo 27 de abril junto al Beato Papa Juan XXIII, en una ceremonia de canonización dirigida por el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro. Se espera que para la ocasión millones de personas viajen a la ciudad de Roma.

(ACI/EWTN Noticias)

jueves, 10 de abril de 2014

CATEQUESIS DEL PAPA: “Ver todo con los ojos de Dios es la verdadera sabiduría”


Catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 9 de abril de 2014 en la Plaza de San Pedro.

Catequesis sobre 
los Dones del Espíritu Santo

Don de la Sabiduría

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Iniciamos hoy un ciclo de catequesis sobre los dones del Espíritu Santo. El Espíritu Santo constituye el alma, la linfa vital de la Iglesia y de cada símbolo cristiano: es el Amor de Dios que hace de nuestro corazón su morada y entra en comunión con nosotros. El Espíritu Santo está siempre con nosotros. Siempre está en nosotros. Está en nuestro corazón. El Espíritu mismo es “el don de Dios” por excelencia, es un regalo de Dios, y a su vez comunica a quien lo acoge diversos dones espirituales. La Iglesia identifica siete, número que simbólicamente significa plenitud, exhaustividad; son los que se aprenden cuando nos preparamos para el sacramento de la Confirmación y que invocamos en la antigua oración llamada “Secuencia al Espíritu Santo”. Los dones del Espíritu Santo son: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.

El primer don del Espíritu Santo, según esta lista tradicional, es por tanto la sabiduría. Pero no se trata sencillamente de la sabiduría humana. ¡No! Esta sabiduría humana es fruto del conocimiento y de la experiencia. En la Biblia se relata que a Salomón, en el momento de su coronación como rey de Israel, había pedido el don de la sabiduría. Entonces la sabiduría es exactamente esto: es la gracia de poder ver cada cosa con los ojos de Dios. Es sencillamente esto: es ver el mundo, ver las situaciones, la coyunturas, los problemas, todo, con los ojos de Dios. Esta es la sabiduría. A veces vemos las cosas según nuestro gusto, según la situación de nuestro corazón, con amor o con odio, con envidia... ¡Eh, no! Esto no es el ojo de Dios.

La sabiduría es lo que el Espíritu Santo hace en nosotros para que veamos todas las cosas con los ojos de Dios. Y este es el don de la sabiduría. Y obviamente, este don surge de la intimidad con Dios, de la relación intima que tenemos con Dios, de la relación de los hijos con el Padre. Y el Espíritu Santo, cuando tenemos esta relación, nos concede el don de la sabiduría. Y cuando estamos en comunión con el Señor, el Espíritu Santo es como si transfigurase nuestro corazón y le hiciese percibir todo su calor y su predilección.

Entonces, el Espíritu Santo convierte al cristiano en una persona sabia. Pero esto, no en el sentido de que tiene una respuesta para cada cosa, que sabe todo. Una persona sabia no tiene esto, en el sentido de Dios, si no sabe como actúa Dios. Conoce cuando una cosa es de Dios y cuando no es de Dios. Tiene esta sabiduría que Dios da a nuestros corazones.

El corazón del hombre sabio, en este sentido, tiene el gusto y el sabor de Dios. ¡Y que importante es que en nuestras comunidades haya cristianos así! En ellos, todo habla de Dios y se convierte en un signo bello y vivo de su presencia y de su amor. Y esta es una cosa que no podemos improvisar, que no nos podemos obtener para nosotros mismos. Es un don que Dios da a los que se hacen dóciles al Espíritu Santo. Y nosotros tenemos dentro, en nuestro corazón, al Espíritu Santo. Podemos escucharlo o podemos no escucharlo. Si escuchamos al Espíritu Santo, Él nos enseña este camino de la sabiduría. Nos regala la sabiduría, que consiste en ver con los ojos de Dios, escuchar con las orejas de Dios, amar con el corazón de Dios, juzgar las cosas con el juicio de Dios. Esta es la sabiduría que nos regala el Espíritu Santo. ¡Y todos nosotros podemos tenerla! ¡(Basta) sólo pedirla al Espíritu Santo!

Pero pensad en una madre que está en su casa con sus niños. Que cuando uno hace una cosa el otro piensa otra, y la pobre madre va de una parte a la otra con los problemas de los niños... Y cuando la madre se cansa y regaña a los niños, ¿eso es sabiduría? Regañar a los niños, os pregunto, ¿es sabiduría? ¿Qué decís? ¿Es sabiduría o no? ¡No! Sin embargo, cuando la madre toma al niño y le reconviene dulcemente, y le dice: 'Esto no se hace, por esto'. Y le explica con mucha paciencia... ¿Esto es sabiduría de Dios? ¡Sí! Es eso lo que nos da el Espíritu Santo en la vida, ¿eh?

Después, en el matrimonio, por ejemplo: los dos esposos, el esposo y la esposa se pelean y no se miran o si se miran lo hacen con el ceño fruncido... ¿Eso es sabiduría de Dios? ¡No! Sin embargo, si una vez que ha pasado la tormenta, hacen las paces y vuelven a empezar de nuevo en paz… ¿Eso es sabiduría? ¡Es esa (la sabiduría)! Ese es el don de la sabiduría. Que llegue a las casas, que llegue a los niños, que llegue a todos nosotros. Y esto no se aprende: es un regalo del Espíritu Santo. Por eso tenemos que pedir al Señor que nos dé al Espíritu Santo y nos dé el don de la sabiduría. Esa sabiduría de Dios que nos enseña a mirar con los ojos de Dios, a sentir con el corazón de Dios, a hablar con las palabras de Dios… Y así, con esta sabiduría, vamos adelante, construimos la familia, construimos la Iglesia, y todos nos santificamos. Pidamos hoy la gracia de la sabiduría. Y pidámosla a la Virgen, que es la sede de la sabiduría, de este don. Que Ella nos de esta gracia. ¡Gracias!