miércoles, 29 de julio de 2015

SANTORAL (audios): Santa Marta (29 de julio)




Oración a Santa Marta por la paz y la unión de la familia

Oh Santa Marta dichosa, que tantas veces tuviste el honor y la alegría de hospedar a Jesús en el seno de tu familia, de prestarle personalmente tus servicios domésticos, y que juntamente con tus santos hermanos Lázaro y María Magdalena, gozaste de su divina conversación y doctrina, ruega por mí y por mi familia, para que en ella se conserve la paz y el mutuo amor, para que todos sus miembros vivan en la observancia de la Ley de Dios, y para que sólo Dios, y no el mundo ni el pecado, reine en nuestro hogar. Libra a mi familia de toda desgracia espiritual y temporal, ayúdame en el cuidado de mis hijos y subordinados, y concédeme la dicha de verlos unidos bajo la mirada paternal de Dios en la tierra, para volver a verles reunidos en las moradas del cielo. Así sea.

martes, 28 de julio de 2015

FAMILIA: Tenían 75 años de casados, él murió en brazos de su esposa y ella lo acompañó poco después

Jeanette Dolores y Alexander Joseph Toczko se hicieron amigos a los ocho años de edad, se enamoraron y nunca más se separaron.

Se casaron en 1940, tuvieron cinco hijos, y vivían en San Diego, California, donde eran conocidos por su profunda fe católica y activa vida al servicio de su parroquia.

Él conservaba en su billetera una fotografía de Jeanette del día en que recibió la Primera Comunión y siempre pidió a Dios la gracia de morir en brazos de su esposa.

Hace unas semanas, Alexander, de 95 años, tuvo una caída accidental y se fracturó la cadera. Su salud comenzó a decaer. Jeanette, de 96 años, también enfermó y permanecieron postrados en camas contiguas en un hospicio cerca de sus hijos, a quienes dijeron que su último deseo era morir en los brazos del otro.

El desenlace llegó el 17 de junio, cuando Alexander murió rodeado de sus hijos y de la mano de su esposa.

Su hija Aimee Toczko-Cushman narró el momento en que le dijo a su madre que su esposo había muerto. "Le dije a mi madre que se había ido. Ella lo abrazó y le dijo: 'Mira esto es lo que querías. Moriste en mis brazos y te amo. Te amo, espérame, voy a estar allí pronto'".

Los hijos de los Toczko salieron de la habitación para permitir su madre despedirse en privado. Menos de 24 horas después, falleció Jeanette.

Los Toczko nacieron en Connecticut, hijos en el seno de familias de inmigrantes polacos de gran fe católica. Vivieron varios años en Nueva York, donde Alexander se dedicó al arte, la fotografía y la publicidad.

En su obituario piden a sus amigos y familiares no enviar flores sino donar el dinero a la iglesia Inmaculate Conception de Old Town, San Diego, donde desde 1971 y hasta hace un año fueron los más activos miembros de la comunidad parroquial.

El actual párroco, P. Richard Perozich, explicó a ACI Prensa que los Toczko fueron una pareja modelo de fe y servicio, de asidua asistencia a los sacramentos e involucrados en todos los ministerios de la parroquia.

Hace un año, debido a su avanzada edad y problemas de salud, sus hijos los llevaron a vivir a 30 kilómetros de la parroquia. Sin embargo, su testimonio de fe, entrega y alegría es recordado por toda la comunidad.

Según el obituario que redactaron sus hijos, "el compromiso del uno por el otro trascendió el tiempo". Los Toczko dejan cinco hijos, diez nietos y seis bisnietos.

Artículo original de ACI Prensa.

domingo, 26 de julio de 2015

EVANGELIO DOMINICAL: “Éste es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo”

Domingo XVII del tiempo ordinario
Ciclo B
Evangelio: Juan 6,1-15

En aquel tiempo, se fue Jesús a la otra ribera del mar de Galilea, el de Tiberíades, y mucha gente le seguía porque veían las señales que realizaba en los enfermos. Subió Jesús al monte y se sentó allí en compañía de sus discípulos. Estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar Jesús los ojos y ver que venía hacia Él mucha gente, dice a Felipe: «¿Dónde vamos a comprar panes para que coman éstos?». Se lo decía para probarle, porque Él sabía lo que iba a hacer. Felipe le contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno tome un poco». Le dice uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?».

Dijo Jesús: «Haced que se recueste la gente». Había en el lugar mucha hierba. Se recostaron, pues, los hombres en número de unos cinco mil. Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los trozos sobrantes para que nada se pierda». Los recogieron, pues, y llenaron doce canastos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido.

Al ver la gente la señal que había realizado, decía: «Éste es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo». Dándose cuenta Jesús de que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte Él solo.

Palabra del Señor.


El milagro de la multiplicación de los panes y los peces es uno de los cuales dan cuenta los cuatro Evangelios, una vez el de Juan y dos veces cada uno de los otros tres (Mateo, Marcos y Lucas). Tratemos de aplicarlo a nuestra vida, teniendo en cuenta también las otras lecturas bíblicas de hoy  [2 Reyes 4, 42-44; Salmo 145 (144); Efesios 4, 1-6.]

1.-“¿Con qué vamos a comprar pan para que esta gente coma?”

Esta pregunta de Jesús hecha al apóstol Felipe, “para ver qué respondía”, podemos considerarla hoy como hecha a cada uno de nosotros. Actualmente se calcula que cerca de 900 millones de personas en el mundo padecen hambre crónica, la gran mayoría en los países en vías de desarrollo. Si los habitantes del planeta son en total unos 6.000 millones, esto quiere decir que aproximadamente 15 de cada 100 seres humanos se encuentran en esta grave situación. Dicen también las estadísticas que unas 24.000 personas mueren cada día de hambre o por causas relacionadas con el hambre, siendo el 75% niños y niñas menores de 5 años. Y aunque se han venido haciendo grandes esfuerzos por reducir la magnitud de este problema, aún  falta mucho por lograr. Un dato importante es que ha crecido la proporción de las emergencias alimentarias derivadas de los conflictos armados.

Ante esta situación, el mensaje que nos comunica el Evangelio de este domingo constituye un llamado a preocuparnos por compartir. Mientras pocos que tienen mucho sigan despilfarrando en forma egoísta lo que tienen, mientras el mal uso que se hace de los recursos naturales siga haciendo que éstos sean cada vez más escasos -como el agua, por ejemplo-, mientras no tomemos todos conciencia de que cada cual es responsable de la suerte de todos los habitantes del mundo según la forma en que esté dispuesto o no a compartir constructivamente la mesa de la creación con los demás, especialmente con los desposeídos, la pregunta hecha por Jesús en el Evangelio seguirá siendo un llamado a la reflexión de todos para ver qué y cómo respondemos.  

2.-Tomó los panes, dio gracias a Dios y les repartió pan y pescado cuanto quisieron
 
El milagro de la multiplicación de los panes y peces expresa el cumplimiento de las promesas que Dios había anunciado a través de sus profetas, significadas en la abundancia de un alimento renovador que Él mismo haría posible para todos los que acogieran su mensaje y lo invocaran sinceramente. Tal es el sentido de la primera lectura y del salmo de este domingo. 

La multiplicación de los panes y peces es una imagen prefigurativa del sacramento de la Eucaristía. Los primeros cristianos llamaron fracción del pan a este sacramento, signo visible de la presencia de Jesús que nos alimenta con el pan de su propia vida entregada y resucitada. Él mismo iba a ser representado desde los comienzos de la historia de su Iglesia, no sólo con la imagen del pan, sino también con la del pez, “ictus” en griego, cuyas letras son las iniciales del nombre y de varios títulos de Jesús: Iesous, Christos, Theos, Uios, Soter (Jesús, Cristo, Dios, Hijo, Salvador).

La enseñanza de este milagro podría resumirse así: Donde existe voluntad de compartir, aunque haya poco alcanza para que todos queden satisfechos y hasta sobra; en cambio, donde no existe esa voluntad, aunque haya mucho, unos pocos lo acaparan todo y las mayorías padecen hambre. Esto último es lo que sucede cuando unos cuantos se enriquecen a costa de muchos. El sacramento de la Eucaristía, llevado a la práctica, expresa la voluntad sincera de compartir entre todos la creación, significada en las ofrendas de pan y vino, para que se realice entre nosotros la presencia de Dios, que es Amor, que se nos revela en Jesucristo y nos alimenta con su propia vida.

3. Dándose cuenta de que iban a llevárselo a la fuerza para hacerlo rey, se retiró…

Jesús había iniciado su predicación proclamando la cercanía del “reino de Dios”. Sus milagros  mostraban la verdad de esta proclamación: como dice el Evangelio de Juan al comienzo del relato de este domingo, “mucha gente lo seguía, porque habían presenciado las maravillas que hacía a favor de los enfermos”. Al presenciar ahora la multiplicación de los panes y peces, en medio de la situación política y económica de opresión y de pobreza que padecían bajo el imperio romano, quieren hacerlo rey. Pero Jesús siempre se opone a la tentación de ambicionar poderes terrenales. Él no sólo es “el profeta que debía venir al mundo”; es el Mesías, el ungido por Dios como descendiente del rey David para reinar no sólo sobre Israel sino sobre toda la humanidad, tal como lo anunciaron los profetas del Antiguo Testamento. Sí, soy Rey, le diría a Poncio Pilato pocos momentos antes de que la multitud agolpada junto al despacho del gobernador romano, azuzada por sus máximos jefes religiosos, iba a gritar exigiendo su crucifixión. Pero, como Él mismo le explicó a Pilato, también hoy dice a todos los que confunden su misión con la de un líder político: “mi reino no es de este mundo” (Jn  18 36-37).

La preocupación efectiva de Jesús por contribuir a la solución de los problemas de la humanidad, no sólo los espirituales sino también los materiales, es un llamado a todos y cada uno de nosotros, que nos llamamos “cristianos”, para que nos identifiquemos con Él y también procuremos contribuir, cada cual según sus posibilidades, a resolver la situación de hambre y de miseria espiritual y material de tantas personas que la padecen. Y asimismo, a que reconozcamos el verdadero sentido de su misión y por lo mismo el de la misión de la Iglesia o comunidad que Él fundó: no una Iglesia que ambicione los poderes terrenales, sino una Iglesia que se comporte “en todo con humildad y mansedumbre”, como dice el apóstol Pablo en la segunda lectura de hoy; una Iglesia  puesta al servicio de todos los seres humanos, especialmente de los más oprimidos, marginados y necesitados; una Iglesia no dominadora sino servidora, a imagen y semejanza del mismo Jesús que, inmediatamente antes de instituir la Eucaristía, comenzó la última cena con un gesto humilde de servicio y no con actitudes arrogantes de poder (Jn 13, 1-15).

P. Gabriel Jaime Pérez, S.J.

EVANGELIO DOMINICAL (audios): 17º Domingo Tiempo Ordinario – Ciclo B

“Multiplicación de los panes” (Jn 6, 1-15)

sábado, 25 de julio de 2015

SANTORAL (audios): Santiago Apóstol (25 de julio)




Oración

Dios todopoderoso y eterno, que consagraste las primicias de la predicación apostólica con la sangre del apóstol Santiago, concede a tu Iglesia quedar fortalecida por su martirio y amparada siempre con su protección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

miércoles, 22 de julio de 2015

SANTORAL (audios): Santa María Magdalena (22 de julio)




Oración:

María Magdalena, te pido me ayudes a reconocer a Cristo en mi vida evitando las ocasiones de pecado. Ayúdame a lograr una verdadera conversión de corazón para que pueda demostrar con obras, mi amor a Dios. Amén.

domingo, 19 de julio de 2015

EVANGELIO DOMINICAL: “Jesús sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor”

Domingo XVI del Tiempo Ordinario
Ciclo B
Evangelio: Marcos 6,30-34

En aquel tiempo, los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado.

Él, entonces, les dice: «Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco».

Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer. Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario. Pero les vieron marcharse y muchos cayeron en cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.

Palabra del Señor.


El domingo pasado recordábamos cómo Jesús había llamado a sus primeros doce discípulos y los había hecho sus “apóstoles”, es decir sus enviados  a proclamar la Buena Noticia. Ahora los apóstoles regresan de su recorrido y, al contarle “lo que han hecho y enseñado”, Él los invita a “descansar un poco”.   

1. “Vengan ahora ustedes a un lugar solitario y despoblado y descansen un poco”

El ser humano necesita sentirse activo y útil, no sólo para el sustento diario, sino también para la propia realización personal. Pero también toda persona que trabaja necesita descansar. Por eso el ideal es poder combinar el trabajo con el descanso. Quienes trabajan en situaciones de responsabilidad en las que muchos dependen de ellos, no pocas veces tienen que atender a las continuas solicitudes que les llegan en  tiempos previstos para el reposo. Pero también muchas personas se ven obligadas a multiplicar sus esfuerzos, privándose del descanso para poder conseguir el sustento. Y son también frecuentes los casos de los adictos al trabajo que no reconocen la necesidad de descansar, negándose cualquier posibilidad de re-creación.

El descanso, para que sea re-creativo, es decir renovador, supone y exige la búsqueda de espacios y tiempos tanto de silencio interior para rehacernos espiritualmente, como de encuentro y relación con las personas en ambientes constructivos de distensión y diálogo: en la familia, en la empresa, en las relaciones sociales. ¿Existen estos espacios y tiempos en mi vida? ¿Qué factores me pueden estar impidiendo una satisfacción equilibrada de ambas necesidades? ¿Qué debo hacer al respecto?

2. Al desembarcar Jesús y ver toda esa multitud, sintió compasión por ellos

El segundo tema del Evangelio de hoy es la compasión de Jesús por la gente que busca orientación para su vida y remedio para sus dolencias. “Com-pasión” significa padecer-con el que sufre o experimenta una situación difícil. El término empleado para referirse a que Jesús “se conmovió” o  “sintió compasión”, en la lengua griega en la cual fueron redactados originalmente los cuatro Evangelios, equivale a “se le revolvieron las tripas”, una imagen viva de lo que significa el amor de Dios hecho hombre para compartir con nosotros las situaciones dolorosas y acompañarnos en la búsqueda de  solución a nuestros problemas. Inmediatamente después, la multiplicación de los panes calmaría el hambre de aquella multitud por  largo tiempo pendiente de sus enseñanzas.

El Evangelio no sólo nos invita a reconocer el amor compasivo de Dios ofrecido personalmente por Jesucristo, sino también a sentir y actuar como Él lo hizo, especialmente en relación con las personas más necesitadas. Una de las causas más profundas de la situación de injusticia social y de violencia en que se encuentra nuestro país es la falta de com-pasión, la indiferencia que lleva a muchos a desentenderse de los problemas de los demás, encerrándose en el egoísmo.

Surgen así otras preguntas para la revisión personal de vida. ¿Cómo me afectan los problemas de los demás? ¿Siento compasión por los que sufren? ¿Me importan los demás, o me desentiendo de ellos y sólo pienso en mis propios intereses personales? 

3. Andaban como ovejas sin pastor; entonces empezó a darles muchas enseñanzas

El tercer tema del Evangelio de este domingo es la imagen del pastor como modelo de la misión encomendada por Jesús a sus apóstoles. Esta misma misión es la que los obispos, con el sucesor de Pedro a la cabeza y con la colaboración de todos los que ejercen distintos ministerios o servicios en la Iglesia de Cristo, están llamados a cumplir. Por eso a esta misión se le da el calificativo  de “pastoral”.

La situación descrita por el Evangelio al referirse a la multitud que “andaba como ovejas sin pastor”, no es sólo de aquel tiempo. Es de todas las épocas y se había dado, por ejemplo, en tiempos del profeta Jeremías, quien predicó en Jerusalén unos 650 años antes de Cristo. “Ay de los pastores que dejan que se pierdan y dispersen las ovejas de mi rebaño…”, dice el profeta refiriéndose a los reyes descendientes de David que habían promovido no sólo la idolatría, sino también la corrupción y la injusticia social en el pueblo de Dios (Jeremías 23, 1-6).

Nosotros podemos aplicar esta denuncia profética también con respecto al nuevo Pueblo de Dios, iniciado con Jesucristo como una comunidad que supera la antigua división entre judíos y gentiles o paganos en virtud de la reconciliación que Él mismo hizo posible gracias a su sacrificio redentor (Efesios 2, 13-18). Él es nuestro Buen Pastor al que puede aplicarse en todo su sentido el Salmo 23, y para que sintamos su presencia quiso contar con colaboradores que continuaran después de su muerte y resurrección la misión pastoral que recibió de su Padre celestial. Sin embargo, hoy también podemos decir con el evangelista que mucha gente anda “como ovejas sin pastor”, no sólo porque escasean los sacerdotes, sino también por la falta de fidelidad de quienes, al ejercer como tales, no cumplen debidamente  con la misión de pastores. Pidamos, pues, a la luz del Evangelio de este domingo, por las vocaciones sacerdotales y por los pastores del nuevo Pueblo de Dios, para que las personas y comunidades que les han sido encomendadas se sientan espiritualmente orientadas y confortadas por ellos.

Gabriel Jaime Pérez, S.J.

EVANGELIO DOMINICAL (audios): 16º Domingo Tiempo Ordinario – Ciclo B

“Volviendo de la misión” (Mc 6, 30-34) 

sábado, 18 de julio de 2015

DIÁLOGOS DE FE CON SAN JUAN PABLO II (audios): Evangelizar con la fe y con las obras



DÉCIMO OCTAVO PROGRAMA DEL CICLO


“El futuro de la evangelización requiere una continua conversión a Cristo de todos los hijos de Dios. Será posible afrontar los grandes retos de la hora presente si todos luchamos por participar cada vez más hondamente en los misterios de Cristo, muerto y resucitado por la salvación de los hombres.

La enseñanza de San Pablo es siempre actual: hemos de manifestar nuestra conversión en obras (cf. ibíd., 26, 20). Obras propias de la nueva vida de los hijos de Dios en Cristo, en las que se ejercen las tres virtudes teologales, que son como el entramado de la existencia cristiana: la fe, la esperanza y la caridad”.

(San Juan Pablo II, Discursos en Argentina, 
8 de abril de 1987, Salta).

jueves, 16 de julio de 2015

VIRGEN MARÍA: Poesía de José María Pemán a Nuestra Señora del Carmen

Cargadores de la Isla
mecedla con suavidad,
que lleváis sobre los hombros
a la Reina de la Mar!
Cargadores de la Isla:
ésa que vais a sacar
es la Virgen marinera,
que huele a marisco y sal;
la que llamaban Señora
y Capitana, al rezar,
los abuelos que tenían
claras almas de cristal
bajo la recia envoltura
de sus capotes de mar;
la que apacienta las olas
los días de tempestad;
la que esta tarde de julio
el crepúsculo honrará
colgando nubes de grana
por los balcones del mar.
Yo la vi que estaba triste
la Señora, en el altar.
Su rostro llenaba el lirio
de una palidez mortal.
—¿Qué te pasa, mi Señora,
Capitana de la mar,
que más que Virgen del Carmen,
pareces de la Piedad?
—Tres años hace, tres años,
que me estoy sin ver la mar,
sin oler las algas verdes
y sin ver la claridad.
¡Mis hijos, los de la Isla,
ya no me quieren sacar!
—No lloréis, Señora mía,
que dice un viejo refrán
que la fortuna y el sol
igual vuelven que se van.
¡Cargadores de la Isla,
marineros de la mar!:
La Señora estaba triste:
si la queréis consolar,
cuando la saquéis, mecedla
de esa manera especial,
hecha de tango y ternura
y de vaivenes de mar,
como se mecen los santos
desde los Puertos a acá,
¡como no saben mecerlos
en ninguna parte más!
Tú, cargador, que no sabes
rezar la Salve, quizás:
si cuando lo saques, meces
el paso con buen compás,
aunque no sepas la Salve,
Dios te lo perdonará...
¡que mecer así a la Virgen,
ya es un modo de rezar!

VIRGEN MARÍA (audios): Nuestra Señora del Carmen (16 de julio)




miércoles, 15 de julio de 2015

SANTORAL (audios): San Buenaventura (15 de julio)




Oración de San Buenaventura 
al Santísimo Sacramento del Altar

Traspasa, dulcísimo Jesús y Señor mío, los senos más escondidos de mi alma con el suavísimo y saludabilísimo dardo de tu amor y de una verdadera y pura caridad, tal como la que llenaba el corazón de los Santos Apóstoles, a fin de que desfallezca y se derrita sólo en amor tuyo y en deseo de poseerte. Que ansíe por Ti, que desfallezca en tus atrios, y que no aspire más que a verse libre para unirse contigo. Haz que mi alma tenga hambre de Ti, oh Pan de los Ángeles, alimento de almas santas, pan nuestro cotidiano, lleno de fortaleza, de dulzura, de suavidad, que a cuantos con él se nutren hace sentir las delicias de su sabor. ¡Oh Jesús a quien los Ángeles desean siempre contemplar, haz que mi corazón sin cesar tenga hambre de Ti, se alimente de Ti, y lo más profundo de mi alma sea regalado cpn la dulzura de tus delicias. Que mi corazón tenga siempre sed de Ti, oh fuente de vida, manantial de sabiduría y de ciencia, río de luz eterna, torrente de delicias, abundancia de la casa de Dios. Que no ambicione otra cosa sino poseerte, que te busque y te encuentre, que a Ti me dirija y a Ti llegue, en Ti piense, de Ti hable y todo lo haga en loor y gloria de tu nombre, con humildad y discreción, con amor y deleite, con facilidad y afecto, con perseverancia hasta el fin; y que Tú sólo seas siempre mi esperanza, toda mi confianza, mis riquezas, mi deleite, mi contento, mi gozo, mi descanso y mi tranquilidad, mi paz, mi suavidad, mi olor, mi dulcedumbre, mi alimento, mi comida, mi refugio, mi auxilio, mi sabiduría, mi heredad, mi posesión, mi tesoro, en el cual esté siempre fija, firme y hondamente arraigada mi alma y mi corazón. Amén.

martes, 14 de julio de 2015

SANTORAL (audios): San Camilo de Lelis (14 de julio)




Oración a San Camilo de Lelis

Glorioso San Camilo, que asististe a los enfermos como si fueran tus hijos, tú, que eres su celestial Patrono, protege al hombre que sufre para que no pierda la esperanza; ayuda a los buenos samaritanos que los atienden. Presenta al Señor nuestras oraciones; sólo Él puede guardarnos de todo mal y convertir los dolores de nuestro cuerpo y la soledad de nuestras almas, en frutos de alegría y de amor. Amén.

domingo, 12 de julio de 2015

EVANGELIO DOMINICAL: Seguirlo a Cristo “ligeros de equipaje”

Domingo XV del Tiempo Ordinario
Ciclo B
Evangelio: Marcos 6,7-13

En aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos.

Les ordenó que nada tomasen para el camino, fuera de un bastón: ni pan, ni alforja, ni calderilla en la faja; sino: «Calzados con sandalias y no vistáis dos túnicas».

Y les dijo: «Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta marchar de allí. Si algún lugar no os recibe y no os escuchan, marchaos de allí sacudiendo el polvo de la planta de vuestros pies, en testimonio contra ellos».

Y, yéndose de allí, predicaron que se convirtieran; expulsaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Palabra del Señor.


En este relato del Evangelio según san Marcos (6, 7-13), Jesús llama y envía a sus primeros apóstoles, les da instrucciones para el cumplimiento de su misión, y ellos comienzan a realizarla predicando y sanando. Veamos cómo podemos aplicarlo a la vocación y misión de la Iglesia, es decir, de la comunidad de los creyentes en Jesucristo, teniendo en cuenta también las otras lecturas de hoy (Amós 7, 12-15; Efesios 1, 3-14).

1. Llamó Jesús a los Doce y empezó a enviarlos

Como a aquellos primeros doce “apóstoles”, también Jesús llama a cada una de las personas que han sido bautizadas en su nombre a colaborar con Él en la tarea de proclamar y hacer efectivo el Reino de Dios, el poder infinito de su amor que, al ser acogido con fe, vence las fuerzas del mal denominadas “espíritus malignos”.

Pablo, quien no formó parte de los primeros Doce, pero recibió el mismo título de apóstol  -que en griego significa “enviado”-, dice en el comienzo de su carta a los primeros cristianos de Éfeso, de la cual está tomada la primera lectura de hoy, que Dios Padre “nos eligió en Cristo para que fuéramos santos e irreprochables ante Él  por el amor”.

Todos y cada uno de los bautizados hemos sido elegidos y llamados por Dios, como lo fue a comienzos del siglo VIII a. de C. el profeta Amós -quien nos cuenta su propia vocación y misión en la primera lectura-, como lo fueron los primeros doce apóstoles, y como también lo fue el apóstol Pablo. Esta elección y este llamamiento conllevan una tarea específica, la que el Señor le señala a cada cual para colaborar con Él en la realización de su plan universal de salvación. Ahora bien, el Evangelio de hoy se refiere a quienes son llamados y enviados a proclamar la Buena Noticia en lo que después se concretaría como una forma específica de ministerio o servicio en la Iglesia, consagrada mediante el Sacramento del Orden.   

2. Los envió “de dos en dos” y les dio instrucciones sobre la forma de proceder 

Hay un detalle que llama la atención en la misión dada a los Doce: son enviados de dos en dos. En la tradición jurídica de Israel, para que fuera válido y creíble un testimonio tenía que ser dado al menos por dos personas que coincidieran en su contenido. Este es el sentido originario de esta forma de enviar Jesús a sus discípulos, a lo que podemos agregar el de ayudarse mutuamente en la realización de la tarea evangelizadora.

Otro tema que llama la atención son las instrucciones que les da sobre el modo de proceder para llevar a cabo la misión. En cuanto a lo que pueden y lo que no deben llevar, es significativo que lo permitido sea lo que tiene que ver con el hecho de ponerse en camino -el bastón, las sandalias y una sola túnica-, mientras que todo lo demás que necesiten se supone que van a obtenerlo de las comunidades a las que se dirigen, como contribución por el trabajo que realicen en ellas. Más allá de estas especificaciones, lo que en el fondo significa la instrucción de Jesús a sus apóstoles en este sentido es que deben ir “ligeros de equipaje”, sin apegos materiales que les impidan la agilidad requerida para el camino, confiados plenamente en el poder de Dios que les da la energía espiritual necesaria.

Termina la instrucción de Jesús a sus enviados con el símbolo de “sacudirse el polvo de los pies”. Es una forma de expresar, con un gesto, que la Buena Noticia que están llamados a proclamar sus enviados puede ser rechazada en determinados ambientes, pero no por ello deben ellos desanimarse en su trabajo. Por el contrario, deben buscar otros horizontes, con nuevos ánimos y dejando atrás todo lo que les impida proseguir su tarea evangelizadora. Quienes no acojan el mensaje de salvación serán como los que dejan pasar la oportunidad sin aprovecharla. Peor para ellos.

3. Llamaron a todos a volver a Dios; expulsaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban

El pasaje del Evangelio de hoy termina con una breve descripción de la tarea que comenzaron a realizar aquellos primeros discípulos enviados por Jesús a proclamar su mensaje de salvación, haciendo referencia a elementos esenciales de la misión evangelizadora de la Iglesia. En efecto, la invitación a la conversión, la “expulsión de los demonios” -es decir, la victoria sobre las fuerzas del mal producida por la acción renovadora del Espíritu Santo- y la unción de los enfermos con el óleo o aceite consagrado como signo eficaz de sanación interior -otro de los siete sacramentos de la Iglesia-, son elementos imprescindibles de la proclamación del mensaje de la salvación obrada por Jesucristo y que Él mismo quiso que se prolongara a partir de sus primeros apóstoles.

A la luz de lo que nos dice la Palabra del Señor, pidámosle que nos ayude a todos para que no seamos sordos al llamamiento que Él nos hace y podamos cumplir fiel y generosamente las tareas que nos ha encomendado. En especial pidamos por los obispos, sucesores de los apóstoles, como también por los presbíteros que son sus colaboradores inmediatos en la predicación del Evangelio, sobre todo cuando no sólo escasean las vocaciones sacerdotales, sino también cuando hay problemas de infidelidad y de escándalos por parte de quienes no cumplen debidamente su misión.    

Gabriel Jaime Pérez, S.J.

EVANGELIO DOMINICAL (audios): 15º Domingo Tiempo Ordinario – Ciclo B

“Misión de los apóstoles” (Mc 6, 7-13)

sábado, 11 de julio de 2015

SANTORAL (audios): San Benito, Abad (11 de julio)




Oración

San Benito, Padre y Protector nuestro, tu no antepusiste nada ante Cristo desde que lo hallaste en la oración. Intercede para que también nosotros podamos encontrarlo y así vivamos en el amor del Eterno Padre y en la victoria de la Cruz de su Hijo. Que unamos nuestros sufrimientos a los suyos para la redención de nuestros pecados. Amén.