martes, 25 de agosto de 2009

FE Y VIDA: Testamento Espiritual de San Luis Rey a su hijo

Queridos amigos y hermanos del Blog: en el “Acta Sanctorum Augusti”, nº 5, editada en 1868, encontramos una joya dentro de los escritos que nos dejaron los santos, y que refleja la coherencia absoluta entre fe y vida, y es el Testamento Espiritual de San Luis, Rey de Francia, a su hijo. Estoy absolutamente convencido, que depurando expresiones y circunstancias concretas de su momento histórico, estas palabras pueden iluminar y mucho a madres y padres que desean criar a sus hijos según el verdadero espíritu evangélico. ¡Que San Luis Rey, interceda por ustedes, queridos padres cristianos, para que eduquen con el ejemplo y con la palabra santamente a sus hijos!

Testamento Espiritual de San Luis Rey a su hijo

“Hijo amadísimo, lo primero que quiero enseñarte es que ames al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas; sin ello no hay salvación posible.
Hijo, debes guardarte de todo aquello que sabes que desagrada a Dios, esto es, de todo pecado mortal, de tal manera que has de estar dispuesto a sufrir toda clase de martirios antes que cometer un pecado mortal.
Además, si el Señor permite que te aflija alguna tribulación, debes soportarla generosamente y con acción de gracias, pensando que es para tu bien y que es posible que la hayas merecido. Y, si el Señor te concede prosperidad, debes darle gracias con humildad y vigilar que no sea en detrimento tuyo, por vanagloria o por cualquier otro motivo, porque los dones de Dios no han de ser causa de que le ofendas.
Asiste, de buena gana y con devoción, al culto divino y, mientras estés en el templo, guarda recogida la mirada y no hables sin necesidad, sino ruega devotamente al Señor, con oración vocal o mental.
Ten piedad para con los pobres, desgraciados y afligidos, y ayúdalos y consuélalos según tus posibilidades. Da gracias a Dios por todos sus beneficios, y así te harás digno de recibir otros mayores. Para con tus súbditos, obra con toda rectitud y justicia, sin desviarte a la derecha ni a la izquierda; ponte siempre más del lado del pobre que del rico, hasta que averigües de qué lado está la razón. Pon la mayor diligencia en que todos tus súbditos vivan en paz y con justicia, sobre todo las personas eclesiásticas y religiosas.
Sé devoto y obediente a nuestra madre, la Iglesia Romana, y al Sumo Pontífice, nuestro padre espiritual. Esfuérzate en alejar de tu territorio toda clase de pecado, principalmente la blasfemia y la herejía.
Hijo amadísimo, llegado al final, te doy toda la bendición que un padre amante puede dar a su hijo; que la Santísima Trinidad y todos los santos te guarden de todo mal. Y que el Señor te dé la gracia de cumplir su voluntad, de tal manera que reciba de ti servicio y honor, y así, después de esta vida, los dos lleguemos a verlo, amarlo y alabarlo sin fin. Amén.”

Oración a San Luis Rey

“Oh Dios, que has trasladado a san Luis, Rey de Francia, desde los afanes del gobierno temporal al reino de tu gloria, concédenos, por su intercesión, buscar ante todo tu reino en medio de nuestras ocupaciones temporales. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén”.

3 comentarios:

  1. Querido Padre J. Medina:
    Aunque ahora, por la tarea en la que estoy muy ocupada no puedo detenerme a hacer comentarios, quiero expresar mi satisfación por esta gran ayuda espiritual del blog. San Luis nos ayude en este día a ser fieles a Nuestro Señor Jesucristo en la tarea y en el estamento social en el que El, nos ha puesto. Como gustas decir, me encomiendo a tu oración y te ofrezco la mía extensiva a todos los amigos de este itinerario espiritual.
    ¡feliz tarde!

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  2. Estimado Padre: Acabo de descubrir su blog. Lo he puesto en favoritos por lo que espero acceder habitualmente.
    Oportuna e inoportunamente, aprovecharé para hacer preguntas y/o algún cometario a lo que vaya leyendo.
    Es muy bueno contar con espacios como este. Lo felicito.
    En Cristo, Roberto

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  3. Querido Padre: ¡Buenísima la página! Que sea de Dios y Él la haga crecer, durar y dar fruto.
    Por acá, en Mendoza, se lo extraña.
    Con María, la Virgen Inmaculada, le mando muchos saludos
    Silvia

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