domingo, 6 de septiembre de 2009

EVANGELIO DOMINICAL: "Hace oír a los sordos y hablar a los mudos"

23º Domingo durante el año – Ciclo B
Evangelio: Marcos 7, 31-37

Queridos amigos y hermanos del Blog: el Evangelio de este domingo (Mc. 7, 31-37) es todo un mensaje de esperanza en Dios-Salvador. San Marcos nos presenta la concreción en Jesucristo de todas las promesas mesiánicas. Las curaciones prodigiosas obradas por Jesús arrancan a la multitud este grito: “Hace oír a los sordos y hablar a los mudos” (ib 37). Tales milagros atestiguan que las profecías no fueron palabras huecas, vacías, sin sustancia; y al mismo tiempo son “signos” de una obra de salvación más profunda, que mira a renovar al hombre en lo más íntimo. Son “signos” del perdón del pecado, de la gracia, de la vida nueva comunicada por Cristo.

En particular, la curación del sordomudo narrada por el Evangelio de hoy ha sido tomada desde los primeros siglos de la Iglesia como símbolo del bautismo, en cuyo rito se repite el gesto de Jesús –el tocar los oídos y la boca-, mientras ora el celebrante: “El Señor Jesús, que hizo oír a los sordos y hablar a los mudos, te conceda, a su tiempo, escuchar su Palabra y proclamar la fe” (Ritual del Bautismo de los niños).

Es importante destacar que Jesús realiza la curación valiéndose de las prácticas terapéuticas corrientes en su tiempo. En primer lugar, retira al enfermo de la gente y le cura a solas. Los taumaturgos contemporáneos de Cristo procedían así para que no se descubrieran sus métodos curativos. En el caso de Jesús, probablemente hay que relacionar este "secreto" con el mandato insistente que dirige a los curados de que a nadie cuenten lo que ha hecho con ellos (ib 36).

Por otra parte, Jesús toca al enfermo, primero con sus dedos y luego con su saliva. Los dedos con los que Jesús actúa la sanación-salvación pueden ser una alusión al dedo de Dios, es decir, al Espíritu del que habla Lucas 11,20: “Si expulso a los demonios por el dedo de Dios, sin duda que el reino de Dios ha llegado a vosotros”. En cuanto a la saliva, en la antigüedad se le atribuían propiedades curativas. Por esta razón el tacto con saliva se incluyó en el rito bautismal de la Iglesia naciente.

La elevación de la mirada al cielo (ib 34) es un gesto de oración. Aquí es un gesto característico del estilo del relato de milagro y expresa el hecho de que el taumaturgo ha de valerse de una fuerza superior a la humana para realizar su obra. El mismo significado tiene el suspiro del taumaturgo, que es un acto de preparación para su actuación milagrosa.

El término de origen arameo "Effatá" ("¡Ábrete!") muestra el poder de Jesús que, con su palabra, hace nuevas todas las cosas. "Ábrete" es un imperativo singular que no se refiere a los oídos o a la boca simplemente, sino a todo el hombre enfermo, cerrado a la posibilidad de una vida plena.

Con estas imágenes san Marcos nos está diciendo que Jesús es el Mesías anunciado y prometido por los profetas, y esperado por todo el pueblo; el autor de re-creación, de una nueva creación. Por otra parte, la curación del sordomudo se convierte en símbolo del milagro de la fe. Así pues, Jesús, en la persona del sordomudo, abre los oídos de sus discípulos y de todos nosotros para que escuchemos y entendamos, y desata nuestra lengua para que le alabemos y anunciemos lo que hemos visto y oído.

Librando al hombre del pecado, el bautismo suelta su oído para escuchar la Palabra de Dios y su lengua para confesar y alabar al Señor. Si la sordera, la mudez física y tantas otras enfermedades continúan afligiendo al género humano, el cristiano regenerado en Cristo ya no es sordo espiritualmente, ni mudo, ni ciego o paralítico; su espíritu está abierto a la fe, capaz como es de conocer a Dios y de recorrer sus caminos.

Con mi bendición.
Padre José Medina

2 comentarios:

  1. Padre! que alegría me das al ver que abriste este espacio en la web. te tengo que felicitar porque esta muy bien estructurado y ordenado, tenes links interesantísimos y voy a tener desde esta mendoza la posibilidad de leer tus comentarios del Evangelio.
    Te mando un abrazo enorme desde mendoza, estamos unidos en la oración.
    Te vuelvo a felicitar por el blog.
    Claudio Casorati.

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  2. Amado Padre Medina:
    Tu comentario al Santo Evangelio de hoy, me invita a elevar a Dios Padre de Nuestro Señor Jesucristo esta oración:
    Padre de amor, de bondad y de infinita misericordia, te ofrezco mis ojos, mis oidos, mi lengua, mi corazón. Que en mis ojos de la fe Tu Luz me haga ver la luz que ha de iluminar el camino de mi vida hacia Ti. Que mis oidos se abran a tu Palabra, que es Palabra de vida y de verdad. Que mi lengua me sirva sobre todo para alabarte y hablar siempre bien de Ti, sin avergonzarme, todos los días de mi vida. Que mi corazón te ame sobre todas las cosas. Toda mi vida vuelta a Ti, ilumina mi inteligencia para discernir Tu santa voluntad y para enterder con sabiduría la verdad que encierra el Evangelio que nos has regalado. ¡Gracias Dios! por amarnos, por curarnos, por poner en nuestro corazón el deseo de caminar en Tu senda. AMEN

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