domingo, 27 de septiembre de 2009

EVANGELIO DOMINICAL: "Hacer el bien, nunca jamás el mal, esa es la clave"

26º Domingo durante el año
Ciclo B
Evangelio:
Marcos 9, 38-43. 45. 47-48

La lectura del Evangelio de hoy nos habla del don del Espíritu Santo fuera del círculo más íntimo de la comunidad dirigida por el Señor. San Marcos nos narra el episodio en el que el Apóstol Juan le dice a Jesús: “Hemos visto a uno que expulsaba a los demonios en tu nombre, como no es de los nuestros, se lo prohibimos. Pero Jesús le respondió: No se lo prohíban, porque no hay ninguno que haga milagros en mi nombre, que luego sea capaz de hablar mal de mí. Todo aquél que no está contra nosotros, está a nuestro favor”.

Nos encontramos ante un hecho histórico que se dio en vida del mismo Jesús y en pleno ejercicio de su ministerio salvífico. Alguno de los muchos taumaturgos, exorcistas y curanderos del mundo judío o griego debió de usar su nombre en las prácticas de curación y expulsión de demonios. Los discípulos se creen en la obligación de impedirlo, como si se tratara de una usurpación. Con actitud intransigente y sectaria, pretenden tener monopolio sobre Jesús. Se consideran los dueños de su causa, e intentan parar a los que actúan fuera del grupo, especialmente si triunfan. Es la tentación del exclusivismo, del monopolio.

¿Qué le responde Jesús?: Todo el que hace el bien, aunque no lo haga en nombre nuestro, no está contra nosotros, está a nuestro favor. Lo que importa es hacer el bien, no importa a nombre de quién. Más bien, los que están en contra nuestra, son los que no obran el bien. Es interesante ver cómo Jesús matiza, precisa, afina y mejora las opiniones de los discípulos. Ellos opinan como humanos llenos de egoísmo. Jesús opina a lo divino, de una forma pura y sin mezquindades. Con estas palabras, Jesús está abriendo el corazón de sus discípulos para que acojan las diversas manifestaciones de la acción del Espíritu, que a veces se dan precisamente allí donde no se esperan. Porque el Espíritu de Dios sopla donde quiere (cfr. Jn 3,8) y distribuye sus dones a cada cual como quiere (cfr. 1 Col 12,11).

El Evangelio de hoy también toca el pecado de escándalo, es decir, el pecado en que por dar mal ejemplo o por dar un mal consejo, podemos hacer caer a otros en pecado; es decir, cuando nuestra conducta o nuestra palabra pueden servir de ocasión de pecado para otros. Y Jesús fue sumamente severo con este tipo de pecado, especialmente cuando se escandaliza a la gente sencilla que cree en El: “Más le valdría que le pusieran al cuello una de esas enormes piedras de molino y lo arrojaran al mar”.

Fue igualmente severo el Señor al exigirnos cualquier renuncia con tal de evitar los pecados que nos alejan de El y ponen en peligro nuestra salvación eterna: “Si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo, pues más te vale entrar cojo en la vida eterna, que ser arrojado con tus dos pies al lugar de castigo”. Y se refirió con la misma severidad al ojo y a la mano, todo para indicarnos lo importante que es nuestra salvación y lo grave que sería la condenación. Ningún esfuerzo es grande y ninguna negación imposible, cuando se trata de llegar a la vida eterna.

Jesús es tajante y radical. Aquí hay un giro un tanto áspero en el tono de las palabras de Jesús: de la alabanza del bien cumplido con los pequeños se pasa a la dura admonición de no escandalizar a "uno de estos pequeños que creen". Llegó el momento de la poda. Dios no quiere que tus ojos vivan la lujuria del deseo, la pasión de la venganza y la sed de hacer mal al que no piensa como tú. Tus ojos son para ver la belleza de Dios, de la creación y de los hermanos. Dios no quiere que tus pies caminen hacia lugares de pecado, sino que caminen con Jesús hacia la vida y caminen con los hermanos a la comunidad del Espíritu. Los pies son para seguir a Jesús, para hacer camino con todos. Las manos son para hacer el bien.

Ahora bien, ¿se trata realmente de cortarse la mano, si es necesario? Esto no debe entenderse de una forma literal, sino que, como nos invita San Pablo, debemos, con la fuerza que viene de Cristo, hacer morir los miembros terrenos, que son: "fornicación, impureza, pasiones, malos deseos y la codicia, que es una idolatría" (cfr. Col 3,5). A veces, el discípulo sí requiere amputaciones y podas. Hemos de amputar malas costumbres, resentimientos, ambiciones que nos impulsan a actuar sin ética. El alcohólico o drogadicto necesita amputar viejas relaciones que amenazan con hundirle de nuevo en una vida de adicción.

Volviendo a las afirmaciones iniciales las palabras de Mons. Romero (30/09/79) son, de forma exquisita y clara, el mejor resumen de nuestra reflexión de hoy: “La respuesta magnánima de Jesús es la que vamos a aprender: 'No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro. El carisma, dones maravillosos que Dios da para el bien de toda su Iglesia no los debe de monopolizar nadie. Nadie debe sentirse mezquino porque hay otro que predica mejor, porque hay alguien que tiene dones del Señor. Sería la mezquindad más absurda querer cortar, querer mutilar lo que Dios está dando, tal vez, al más insignificante. Qué hermosa la respuesta de Jesús: ‘Si hace milagros en mi nombre, aunque a ustedes les parezca que no está con nosotros, está con nosotros’.” Hacer el bien y evitar el mal, esa es, en definitiva, una de las claves de todo el Evangelio

Con mi bendición.
Padre José Medina

3 comentarios:

  1. estoy de acuerdo con usted en que hay que evitar el mal..creo que tambien depende de los valores que uno reciba durante todo el proceso de la vida y quizas la educacion de unos valores que te inculcan unos buenos padres...por otro lado habria que saber si los que caen en hacer mal al projimo es por no tener unos padres,o por sentirse apartados o despreciados,en estos casos habria que dar mucho apoyo y hacer que encuentren el buen camino..para no caigan en esa maldad y que encuentren otra vez el buen camino y el hacer el bien

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  2. ...."Tus ojos son para ver la belleza de Dios, de la creación y de los hermanos.
    "Dios no quiere que tus pies caminen hacia lugares de pecado, sino que caminen con Jesús hacia la vida y caminen con los hermanos a la comunidad del Espíritu.
    "Los pies son para seguir a Jesús, para hacer camino con todos. Las manos son para hacer el bien" !!!

    Estoy Totalmente de acuerdo con Estas Reflexiones !!!

    Graciassss !!!

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  3. Creo que nos conviene hacer el bien a los demas porque todo lo que hacemos, repercute luego en nosotros, es como la contaminación que si no contaminaramos no tendriamos calentamiento global, y no sufriria ni desapareceria tanta gente con los desastres naturales. Si cada uno de nosotros procuraramos que los demas esten bien, estos a su vez desearan lo mismo para nosotros, y asi es mas facil caminar sabiendo que estamos todos unidos hacia la meta final.

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