martes, 1 de septiembre de 2009

INTENCIONES PAPA: Septiembre de 2009

Queridos amigos y hermanos del Blog: el Santo Padre Benedicto XVI indica para cada año, cuales son las intenciones generales y misioneras de la Iglesia en todo el mundo, por las que quiere que se ore. Éstas intenciones las confía al Apostolado de la Oración, quienes propagan en el mundo entero la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que éste las difunda con la mayor amplitud posible. ¿Cómo? Personalmente, el Santo Padre, le confía estas intenciones al Padre General de los Jesuitas, Director General del Apostolado de la Oración. Él, a su vez, las entrega al Secretariado Internacional del AO, para que las haga llegar a los Secretariados Nacionales, y éstos, las envíen a los obispos y demás personas interesadas en difundirlas. En todo el mundo, se reúnen gentes para orar por estas intenciones y, más de 50.000.000 de personas, las hacen objeto de su ofrecimiento diario.
El Padre Peter-Hans Kolvenbach, sj, Director General del AO, afirmaba el 8 de junio de 2003: "Estimulado por las palabras del Santo Padre, el Apostolado de la Oración se prepara a prestar, con un renovado impulso, el servicio que le ha sido confiado de ayudar a los cristianos a unir su oración y su vida a la oración y la misión de la Iglesia universal, que nos recuerdan cada año las intenciones generales y misioneras del Santo Padre."
Desde hoy, el 1 de cada mes, publicaré las intenciones correspondientes al mes en curso para que desde nuestro Blog nos unamos en la oración “sintiendo con la Iglesia” y con las intenciones propuestas por el Papa.

Intenciones mes de Septiembre de 2009

General: Para que la Palabra de Dios sea más conocida, aceptada y vivida como fuente de libertad y alegría.

Misionera: Para que los cristianos en Laos, Camboya y Myanmar, que, con frecuencia, encuentran grandes dificultades, no se desanimen de anunciar el Evangelio a sus hermanos, confiando en la fuerza del Espíritu Santo.

Les propongo rezar éstas intenciones junto con el “Acto de Consagración al Sagrado Corazón de Jesús”:

Rendido a estos tus pies, buen Jesús mío, considerando las incontables muestras de amor que me has dado, y las sublimes lecciones que me enseña como amigo, tu queridísimo Corazón, te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo que contigo es puesto, y quiere hacerse digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de verdad te conocen, aman y sirven.

Recuerda que soy muy pobre, buen Jesús mío, y necesito de Ti, como el mendigo de la limosna que el rico le vaya a dar. Recuerda que soy muy torpe, tu que eres mi Maestro y necesito de tus sencillas enseñanzas para darme luz y guía en mi ignorancia. Recuerda que soy muy débil, tu que eres poderoso refugio de los débiles, y como caigo a cada paso, necesito apoyarme en Ti para no recaer. Sélo todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, soporte de pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad.

De ti lo espera todo mi pobre corazón. Tú lo alentaste e invitaste, cuando en diversos momentos dijiste repetidas veces en tu Evangelio: “Vengan a Mí”, “aprendan de Mí”, “pidan”, “llamen”. A las puertas de tu Corazón, vengo pues, y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, mi Señor, firme, formal y decidida entrega. Tómalo tú, y dame en cambio, lo que sabes que me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.

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