martes, 29 de septiembre de 2009

VIVENCIAS PERSONALES: Mis 18 años de sacerdote... Cuando se piensa...

Queridos amigos y hermanos del Blog: hoy quiero compartir con ustedes la alegría de un nuevo aniversario de mi ordenación sacerdotal. Fue un día como hoy en la Iglesia Catedral de San Luis, Argentina y de manos del entonces obispo titular de esa diócesis, Mons. Juan Rodolfo Laise. Hoy he tenido la gracia de celebrar la eucaristía de acción de gracias con mi actual Obispo, Mons. Rubén Oscar Frassia, Obispo de Avellaneda-Lanús, Argentina. Ha sido un regalo del cielo celebrar el aniversario junto a él.

Quiero compartirles un texto que para mí fue clave en mi tiempo de discernimiento vocacional. Es de Hugo Wast, novelista y político argentino cuyo verdadero nombre era Gustavo Martínez Zuviría (1883-1963). Estudió leyes, y economía política. En 1943 fue ministro de Justicia y de Educación pública, cargo que aceptó con la condición de que se introdujera la enseñanza religiosa en todas las escuelas. Escribió numerosas obras de literatura, muchas de ellas de carácter religioso. El texto se llama “Cuando se piensa…” y creo que expresa de manera clara y contundente la maravillosa realidad del sacerdocio católico. Aquel sacerdocio que hoy, una vez más agradezco a la Misericordia Divina y pongo confiado en las manos suplicantes de cada uno de ustedes.

Con mi bendición.
Padre José Medina


“Cuando se piensa…” (Hugo Wast)

Cuando se piensa que ni la Santísima Virgen puede hacer lo que un sacerdote.

Cuando se piensa que ni los ángeles ni los arcángeles, ni Miguel ni Gabriel ni Rafael, ni príncipe alguno de aquellos que vencieron a Lucifer pueden hacer lo que un sacerdote.

Cuando se piensa que Nuestro Señor Jesucristo en la última Cena realizó un milagro más grande que la creación del Universo con todos sus esplendores y fue el convertir el pan y el vino en su Cuerpo y su Sangre para alimentar al mundo, y que este portento, ante el cual se arrodillan los ángeles y los hombres, puede repetirlo cada día un sacerdote.

Cuando se piensa en el otro milagro que solamente un sacerdote puede realizar: perdonar los pecados y que lo que él ata en el fondo de su humilde confesionario, Dios obligado por su propia palabra, lo ata en el cielo, y lo que él desata, en el mismo instante lo desata Dios.

Cuando se piensa que la humanidad se ha redimido y que el mundo subsiste porque hay hombres y mujeres que se alimentan cada día de ese Cuerpo y de esa Sangre redentora que sólo un sacerdote puede realizar.

Cuando se piensa que el mundo moriría de la peor hambre si llegara a faltarle ese poquito de pan y ese poquito de vino.

Cuando se piensa que eso puede ocurrir, porque están faltando las vocaciones sacerdotales; y que cuando eso ocurra se conmoverán los cielos y estallará la Tierra, como si la mano de Dios hubiera dejado de sostenerla; y las gentes gritarán de hambre y de angustia, y pedirán ese pan, y no habrá quien se los dé; y pedirán la absolución de sus culpas, y no habrá quien las absuelva, y morirán con los ojos abiertos por el mayor de los espantos.

Cuando se piensa que un sacerdote hace más falta que un rey, más que un militar, más que un banquero, más que un médico, más que un maestro, porque él puede reemplazar a todos y ninguno puede reemplazarlo a él.

Cuando se piensa que un sacerdote cuando celebra en el altar tiene una dignidad infinitamente mayor que un rey; y que no es ni un símbolo, ni siquiera un embajador de Cristo, sino que es Cristo mismo que está allí repitiendo el mayor milagro de Dios.

Cuando se piensa todo esto, uno comprende la inmensa necesidad de fomentar las vocaciones sacerdotales.

Uno comprende el afán con que en tiempos antiguos, cada familia ansiaba que de su seno brotase, como una vara de nardo, una vocación sacerdotal.

Uno comprende el inmenso respeto que los pueblos tenían por los sacerdotes, lo que se refleja en las leyes.

Uno comprende que el peor crimen que puede cometer alguien es impedir o desalentar una vocación.

Uno comprende que provocar una apostasía es ser como Judas y vender a Cristo de nuevo.

Uno comprende que si un padre o una madre obstruyen la vocación sacerdotal de un hijo, es como si renunciaran a un título de nobleza incomparable.

Uno comprende que más que una Iglesia, y más que una escuela, y más que un hospital, es un seminario o un noviciado.

Uno comprende que dar para construir o mantener un seminario o un noviciado es multiplicar los nacimientos del Redentor.

Uno comprende que dar para costear los estudios de un joven seminarista o de un novicio, es allanar el camino por donde ha de llegar al altar un hombre que durante media hora, cada día, será mucho más que todas las dignidades de la tierra y que todos los santos del cielo, pues será Cristo mismo, sacrificando su Cuerpo y su Sangre, para alimentar al mundo.

Al finalizar la Santa Misa de Ordenación Sacerdotal, junto a mi compañero de ordenación, Pbro. Sergio Simunovich.

6 comentarios:

  1. Querido Padre José, desde ésta bendita tierra de San Luis en la cual hace 18 años usted fué Ordenado Sacerdote con la bendición de Dios, va nuestro cordial saludo y aprecio de siempre y pidiendo a Nuestra Madre del cielo que lo siga bendiciendo y que los Santos Arcángeles lo protejan y lo guíen por siempre.
    Un afectuoso afrazo en Cristo... Rosa, Lorenzo Arrieta y toda la familia.

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  2. No comprendía, ahora comprendo un poco mas lo que es el sacerdote.¿Realmente hay que ver en él al mismo Jesucristo? Eso es muy grande. Y, ¡que responsabilidad! tener que ser tan perfecto, para no dejar mal al que representan. Su misión se les hará apasionante, supongo. Creo que tienen suerte los que tengan la vocación sacerdotal, aunque no debe ser facil, porque el listón al que tienen que llegar no esta al alcance de todos, solo ellos, porque Dios lo quiere, atan y desatan, y Dios asiente,tienen gran poder. Si nos arrepentimos de nuestros pecados ellos nos perdonan, pero no son ellos, es el mismo Dios el que perdona.
    Si, ahora comprendo mas.

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  3. Mi amado en el Señor Padre Medina:
    Al igual que ayer, día 28 di gracias a Dios por el regalo que nos hizo con Juan Pablo II en el 51º aniversario de su Consagración Episcopal en la ciudad de Cracovia, hoy, desde bien temprano te traje a mi oración para pedir a Dios Padre de Amor, de bondad y de misericordia que guarde tus pasos por caminos de santidad, el el feliz aniversario de tu Ordenación Sacerdotal. Que seas un buen administrador de los ministerios de Cristo. Compartimos la oración y el deseo de santidad en lo cotidiano.

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  4. Padre cómo no orar por tan noble y necesaria vocación, tan única cómo Cristo mismo;quiera Dios, y rezo porque esto suceda, suscite una vocación sacerdotal en mi familia.Feliz Aniversario!!!!Fer.

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  5. "Cuando se Piensa que un Sacerdote hace Más Falta que un Rey, Más que un Militar, Más que un Banquero, Más que un Médico, Más que un Maestro...., Porque Él Puede Reemplazar a Todos y Ninguno Puede Reemplazarlo a Él" !!!

    Que Gran Verdad !!!

    ¡¡¡ FELICIDADES !!!

    Muchas ¡¡¡ FELICIDADES !!!

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  6. ¡¡¡Sí!!! hacen falta mas sacerdotes hay muy pocas vocaciones...pero esta claro que aparte de que uno sea o pueda ser sacerdote,creo que un exito seguro es hacerse querer para con sus fieles..asi todos nos sentiremos mas a gusto.

    Te haces querer Padre Medina,fantastico el blog animo y sigue asi...saludos

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