viernes, 23 de octubre de 2009

SACRAMENTOS: ¿Sabe cuáles son las 5 condiciones para hacer una buena Confesión Sacramental?

Queridos amigos y hermanos del Blog: hoy vamos a hablar sobre el Sacramento de la Confesión, ya que el Santo Padre Benedicto XVI nos exhorta a los sacerdotes a enseñar a los fieles a redescubrir este sacramento, que "requiere una catequesis previa y una catequesis mistagógica". Para ello, el Papa considera importante que "junto a una adecuada formación de la conciencia moral y una madurez de vida y celebración del sacramento, se pueda favorecer en los fieles la experiencia del acompañamiento espiritual". Precisamente por este motivo, el Papa confirma que "se necesitan 'maestros de espíritu' sabios y santos", y nos exhorta a los sacerdotes a "mantener siempre viva en sí mismos la conciencia de que debemos ser 'ministros' dignos de la misericordia divina y educadores responsables de las conciencias", inspirándonos en el ejemplo del cura de Ars, san Juan María Vianney, de quien en este año se recuerda el 150 aniversario de su fallecimiento.

Por eso vamos a detenernos en esta oportunidad a considerar las condiciones para una buena Confesión, son cinco, a saber:

1° condición es hacer bien el examen de conciencia: éste debe realizarse antes de recibir el Sacramento y consiste en una diligente averiguación de los pecados que se han cometido desde la última confesión bien hecha. Se hace trayendo cuidadosamente de la memoria todos los pecados cometidos y no confesados - de pensamiento, palabras, obra y omisión -, contra los mandamientos de Dios, los preceptos de la Iglesia y las obligaciones del propio estado.

2° condición, es tener dolor de los pecados, o sea, un pesar y una sincera detestación de la ofensa hecha a Dios. Este dolor si no lo tenemos debemos pedirlo a Dios de corazón y excitarlo en nosotros con la consideración del mal inmenso que hemos realizado pecando.

3° condición es tener propósito de enmienda, o sea, una firme resolución de nunca más pecar y de emplear todos los medios necesarios para evitar el pecado. Este propósito debe ser eficaz, con una decisión firme de seguir a Cristo en el camino de la virtud, de huir de las ocasiones peligrosas, de desarraigar los malos hábitos que pervierten nuestra voluntad.

4° condición es la acusación de los pecados al confesor para poder recibir la absolución sacramental. Tenemos la obligación de confesar todos los pecados mortales o graves, aunque es muy bueno y conveniente confesar también los veniales o leves. Esta acusación debe ser humilde, entera, sincera, prudente y breve.

5° y última condición es el cumplimiento de la penitencia que nos da el confesor, ya que por ella el penitente en alguna manera desagravia a la justicia de Dios por los pecados cometidos, ejecutando las obras que el confesor, en nombre de Cristo, nos impone. Esta penitencia que consiste en alguna oración u obra de misericordia debemos cumplirla cuanto antes – para no olvidarnos – de manera total y con devoción.

Así hemos recordado, mis queridos amigos y hermanos, la manera de confesarnos bien, tengamos presente aquella antigua afirmación eclesial: “Quien se confiesa se salva, quien no se condena”, porque, como dice San Pablo: “no hay condenación posible para los que creen en Cristo Jesús”, nuestro Dios, rico en Misericordia. Nunca Dios nos cerrará las puertas de su Misericordia Infinita, nunca. Sólo espera de nosotros el deseo de una nueva vida, de una auténtica conversión.
Con mi bendición.
Padre José Medina

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