lunes, 14 de diciembre de 2009

SANTORAL: San Juan de la Cruz

Queridos amigos y hermanos del Blog: hoy 14 de diciembre celebramos la fiesta de San Juan de la Cruz, religioso carmelita descalzo, sacerdote y Doctor Místico de la Iglesia.

Se llamaba Juan de Yepes, nació en 1542 y era el hijo mayor de una familia pobre de Fontiveros, en España. Desde su más tierna edad ayudaba en la misa y enseñaba a los niños el catecismo. A los 12 años ya actuaba como enfermero en el Hospital. En retribución por ese trabajo entre llagados y contagiosos, le daban la ración diaria de alimentos y el tiempo necesario para estudiar gramática, retórica y filosofía.

En 1563 su particular devoción a la Virgen lo encaminó al convento de Santa Ana, donde tomó el hábito de nuestra Señora del Carmen con el nombre religioso de fray Juan de Santo Matía. En la Universidad de Salamanca estudió teología. El día de su primera misa, celebrada en 1567, junto a su madre y a su hermano Francisco, pidió a Dios que lo llenara de gracia, como hizo con los apóstoles.

En esa época conoció a la reformadora del Carmelo Teresa de Cepeda y Ahumada, quien lo convenció para que colaborase en la gran reforma que proyectaba a fin de salvar el espíritu primitivo de la Orden. Ella poseía la experiencia de sus largos años de vida de oración y acción.

Con Santa Teresa de Jesús comenzó la reforma de los Carmelitas Descalzos. Mientras tanto Juan predicaba. ¡Sabía decir tantas cosas, y las decía tan bien! Porque era un poeta nato. Se complacía en repetir: “O todo o nada, a cambio de la nada del mundo se recibe el auténtico y verdadero todo que es Dios”.

La reforma de los Carmelitas causó no poca discordia entre los hermanos. Hubo azotes, cárceles y excomuniones. Juan no se quejaba, callaba y era la principal víctima de la persecución. Lo apresaron, lo maltrataron y encarcelaron durante nueve meses. Pero no lograron hacerlo desistir de la reforma.

Se escapó de la prisión. Los pontífices Pío V y Gregorio XIII aprobaron los Estatutos de la nueva Orden. El primer convento reformado fue el de Duruelo, en 1568. Ahí tomó el nombre de fray Juan de la Cruz. Siguió fundando conventos y por esto, junto con Santa Teresa, se lo llama el fundador de los Carmelitas Descalzos.

Después de una prolongada enfermedad, originada por una erisipela en una pierna, que concluyó en una septicemia general, entregó su alma a Dios el 14 de diciembre de 1591, para irse a “cantar los maitines al cielo”. Que San Juan de la Cruz, nos enseñe “a poner los ojos sólo en Jesús”.

Con mi bendición.
Padre José Medina

Icono de San Juan de la Cruz en la Iglesia de los Padres Carmelitas de Segovia, España, donde reposan sus restos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario