lunes, 31 de agosto de 2009

JESUCRISTO: Ayer, hoy y siempre, nuestra única esperanza

Queridos amigos y hermanos del Blog, si hay algo que todos experimentamos, especialmente en éstos tiempos de crisis globales y de virus de dudosa procedencia, es la necesidad de ser salvados.
La angustia económica, la incertidumbre por el presente y el futuro, la falta de trabajo, los salarios insuficientes para vivir una vida digna, todo esto siembra tristeza y amargura en nuestros corazones. Pareciera que la experiencia de la vida como camino de felicidad fuera una utopía... un sueño reservado para unos pocos que en medio de una pobreza generalizada, disfrutan de abundancia de recursos.
Pero no nos engañemos. El problema de fondo del hombre no está fundamentalmente en sus circunstancias económicas, ni sociales, ni políticas, por más importantes que éstas sean.
Si todos, como pueblo, trabajando solidariamente en su conjunto, lográsemos el progreso y el bienestar económico, ninguno de nosotros viviría la experiencia de la no-necesidad de ser salvados. El problema de fondo de nuestra vida no estaría aún resuelto.
Porque el problema, el drama más real de la vida del hombre, allí donde esté sobre la tierra o viajando por los espacios interplanetarios, o sin salir de su casa navegando por internet, el drama del hombre está en el hombre mismo.
La muerte, la enfermedad, el dolor, la pregunta sobre el sentido de la vida, sobre el porqué y el cómo vivir, acompañan nuestra existencia y la tornan dramática.
La experiencia de nuestra incapacidad para encontrar el sentido último de la vida y para vivir de acuerdo a él, pone de manifiesto la necesidad de la salvación, porque como afirma el mismo Jesucristo: “¿De qué le sirve al hombre, ganar el mundo entero, si al final pierde su vida?” (Mateo 16, 26).
Muchos se nos han presentado, se nos presentan y se nos presentarán como salvadores. Algunos ya están muertos, otros lo estarán, quizás, muy pronto. Pero entre esos muertos hay uno, sólo uno, que resucitó: Cristo, el Hijo de Dios y de María Santísima, el único Salvador, verdadero Dios y verdadero Hombre, muerto y resucitado para nuestra salvación. Y con su muerte sacratísima, no con bienes efímeros, nos compró para que vivamos la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
Él es nuestro buen samaritano, que cura nuestras heridas, nos levanta de nuestra postración y nos cuida. Él es el único capaz de sacarnos del pozo en el que vivimos. Él puede con su vida y su palabra redimir toda nuestra existencia y darle un sentido trascendente. Él puede derrotar hasta nuestra muerte y darnos nueva vida, la eterna, la que nunca pasará.
Por eso, hoy, como ayer y como siempre, los hombres que se toman en serio la vida, caminan en pos de Cristo, de Aquel que amándonos nos amó hasta el fin, de Aquél que ha sido, es y será, nuestra única esperanza. ¿Tú, en pos de quién caminas?
Con mi bendición.
Padre José Medina

domingo, 30 de agosto de 2009

EVANGELIO DOMINICAL: Lo que hace puro o impuro a un hombre

22º Domingo durante el año – Ciclo B
Evangelio: Marcos 7, 1-8. 14-15. 21-23

Queridos amigos y hermanos: el tema de la ley de Dios está tratado en la liturgia de este domingo con singular riqueza. La observancia de los preceptos divinos no debe oprimir ni esclavizar, sino que debe dar la verdadera vida fundada en una relación de amistad con Dios para terminar en la posesión de la tierra prometida, figura de la eterna felicidad.

Moisés había dicho: “no añadiréis nada ni quitaréis nada, al guardar los mandamientos del Señor vuestro Dios” (Dt 4, 2). Sin embargo un celo indiscreto había acumulado en torno a la ley muchísimas prescripciones minuciosas que hacían perder de vista los preceptos fundamentales, hasta el punto de que los contemporáneos de Jesús se escandalizaban porque sus discípulos descuidaban ciertos lavados de manos, “vasos, jarras y ollas” (Mc. 7, 4). En tiempos de Jesús, el judaísmo daba una gran importancia a los ritos externos. La vida diaria del israelita piadoso estaba totalmente programada por la religión. Más aún, la calidad de la relación con Dios se medía por estos indicadores de cumplimiento externo. Por eso Jesús reacciona con energía frente a esa mentalidad formalista: “hipócritas…, dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres” (ib 6,8).

Condena Jesús todo legalismo, pero quiere la observancia sincera de la ley que es una realidad más esencial e interior, porque “nada que entra de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre” (ib 15). Es hipocresía lavarse escrupulosamente las manos o dar importancia a cualquier otra exterioridad, mientras el corazón está lleno de vicios. Lo interior del hombre es lo que hay que purificar, porque de ahí “salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad” (ib 21-22).

Se engañaría a sí mismo el que se contentase con conocer los preceptos divinos sin preocuparse de traducirlos en obras. De ahí se sigue la conclusión de que el punto central de la ley es el amor al prójimo como expresión concreta del amor a Dios. Porque “la religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre es ésta: visitar huérfanos y viudas en sus tribulaciones y no mancharse las manos con éste mundo” (Sant 1, 27).

En definitiva, el evangelio de hoy, al contrastar entre lo puro y lo impuro, nos lleva a reflexionar sobre un tema de fondo: las expresiones negativas y positivas de la religión. Es negativa una religión que se limita a cumplir con formalismos vacíos; pero también es negativa una religión que se queda encerrada en el santuario de la conciencia individual. La “buena nueva” de la experiencia religiosa inaugurada por Jesús se inicia con un encuentro transformador con la Palabra de Dios en la intimidad del corazón y conduce a actuar en amor, justicia y solidaridad. Sin purificación del corazón no hay observancia de la ley de Dios, porque ésta mira precisamente a librar al hombre de las pasiones y del vicio para hacerlo capaz de amar a Dios y al prójimo.

Con mi bendición.
Padre José Medina

© Dibujo original de Cerezo Barredo

sábado, 29 de agosto de 2009

BLOG PADRE JOSÉ MEDINA: ¡Gracias por las primeras 1.000 visitas!

Queridos amigos y hermanos: acabo de descubrir al conectarme para ingresar el post de hoy, que el Blog ya ha superado sus 1.000 primeras visitas. Y ésto me sorprende, gratamente claro, porque fue colgado en la red el pasado 15 de agosto día de la Asunción de la Virgen a los Cielos, y a Ella fue consagrado.
Agradezco de corazón a todos Uds. que lo han hecho posible y son la razón de ser de este espacio en la red, lugar de encuentro y comunión, para compartir la fe común.
Gracias a los obispos y sacerdotes amigos, y a muchos de ustedes, que a través de llamadas, mensajes en el móvil o correos electrónicos me han hecho llegar su felicitación y valoración por este desafío comunicacional.
Es mi intención seguir actualizándolo a diario, e irán apareciendo en el próximo mes nuevas secciones, por ejemplo, el “Columnista Invitado”, donde personas de distintas profesiones y diversos servicios eclesiales nos comunicarán sus vivencias y compartirán su saber; y también iremos rescatando la figura y la enseñanza del “Padre Leonardo Castellani”, uno de los hombres más brillantes que ha dado la Iglesia en Argentina y serán sus palabras una luz muy fuerte en este mundo oscurecido por tantas tinieblas.
Esto será lo inmediato, luego seguiremos compartiendo otras inquietudes o ideas, que ustedes mismos pueden proponer.
Gracias nuevamente, y los sigo esperando cada día, con la mano tendida y el corazón abierto, con sus comentarios, aportes, sugerencias y les pido que me ayuden a difundir entre sus contactos la existencia y el mensaje de éste Blog, el Blog de un Sacerdote Católico. Me encomiendo a la oración de todos.
Con mi bendición.
Padre José Medina

FAMILIA: ¿Sabe Ud. donde está su hijo?

Queridos amigos y hermanos del Blog, hoy me dirijo a usted señora mamá, a usted señor papá, y les pregunto: “¿Sabe donde está su hijo?”, ¿Sabe con quien está?. Y si todavía está en casa, ¿Sabe a donde va a ir y con quien?.
Les hago estas preguntas porque ustedes son los responsables ante Dios de la educación, de la formación de sus hijos, y no solamente cuando son peques. Especialmente en la edad de la adolescencia y de la juventud, que orienta y condiciona en ellos toda una manera de pensar y obrar que los marcará para toda la vida.
Siempre se ha comparado la edad juvenil con la estación primaveral de la vida, pero esa primavera debe ser constructiva, debe tener la serenidad de los jardines llenos de paz; y son ustedes, queridos padres, los responsables para que esto sea una realidad viva y operante.
Que los hijos vivan su juventud en un marco de paz, de normalidad, con la seguridad de saber que no están solos, que sus padres están ahí, siempre dispuestos a dar un consejo, una palabra justa e incluso hasta prontos a una corrección severa, si es necesario.
No deben tener miedo de corregir a sus hijos, cuando el bien de ellos y de la familia toda, así lo indique. La labor de los padres en la educación de sus hijos no termina con el hecho de alimentarlos, de proveerles lo necesario para la vida y la salud, ni siquiera con el hecho de mandarlos a un colegio, aunque sea el mejor o el más caro.
El colegio tiene una función complementaria en la formación de sus hijos. Pero ésta depende principalmente de ustedes, y para ello tienen la gracia de estado dada por Dios, y que no les faltará en ningún momento, para que ese hijo o esa hija que Él les ha regalado sea un digno hijo suyo, que cumpla con sus deberes para con Dios, con la familia y con la patria.
Dice un viejo refrán: “Dime con quien andas y te diré quien eres”. ¿Saben quienes son los amigos de sus hijos, aquellos con los cuales pasan el tiempo, a los cuales les abren el corazón?
¿Cuántas veces buscan los chavales fuera lo que en casa no encuentran, ya sea un consejo, una palabra de aliento o de esperanza? El vacío que deja en el alma de un hijo, una madre o un padre que no cumple con su deber, ¿por quién será ocupado?.
Por tanto, queridas mamás y queridos papás, tienen una labor insustituible que cumplir. No se sientan solos ante tamaño desafío: Dios y María Santísima estarán siempre acompañándolos e iluminándolos. Dice el Señor en su Evangelio que el trigo y la cizaña crecen juntos. No descuiden a sus hijos, no vaya a ser que alguien esté sembrando cizaña en sus corazones, en el lugar donde quizás ustedes no estén sembrando buen trigo.
Con mi bendición.
Padre José Medina

viernes, 28 de agosto de 2009

SANTORAL: San Agustín, Patrono de los que buscan a Dios

Queridos amigos y hermanos del Blog, hoy es el día litúrgico de San Agustín, Obispo y Doctor de la Iglesia. “Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé”, esta queja amorosa hecha a Dios, fue pronunciada después de su conversión por San Agustín, aquel gran obispo africano del siglo IV, modelo de pastor y una de las mentes más brillantes de la historia de la Iglesia. Uno de los cuatro doctores más reconocidos de la Iglesia Latina. Es llamado el "Doctor de la Gracia". Es el Patrón de los que buscan a Dios, de los teólogos, y de la imprenta. Aparece frecuentemente en la iconografía con el corazón ardiendo de amor por Dios.

San Agustín a pesar de haber vivido a finales del siglo IV, es un santo muy actual, y esto es así, por la vida que vivió. Tuvo una juventud bastante desviada en su moral, pasados sus 30 años se convierte, deja su vida de pecado e inicia su seguimiento de Cristo por caminos nunca sospechados por él. 28 años de lágrimas le costó su conversión a su madre Santa Mónica.

Llevando una vida de gran penitencia es elegido Obispo de Hipona. Durante 34 años fue un modelo para su grey, a la que dio una sólida formación por medio de sermones y de sus numerosos escritos, con los que contribuyó de gran manera a una mayor profundización de la fe cristiana. Murió en el año 430.

“Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé”, con cuanto fervor habrá repetido estas palabras luego de su vida inmersa en el pecado. Y es esto lo que hace a San Agustín un santo para nuestros días. El hombre moderno es, en una gran mayoría, un hombre sin Dios; un hombre que vive sin rumbo, porque ha sacado a Dios como fin último de su vida; un hombre que vive y piensa como quiere y así le va. Quiere construir su vida sin Dios, pero a olvidado aquellas palabras del Salmo 127, 1: “Si el Señor no construye su casa, en vano trabajan los albañiles”. Tenemos, por tanto, que trabajar para merecer el don inmenso e inmerecido de la conversión de la mente y del corazón a Dios, nuestro Señor.

Convertirnos es dar un giro en la vida de todos los días y orientarnos de una vez y para siempre hacia Dios. El está al principio de nuestra vida, está junto a nosotros en cada paso, y está esperándonos al final de nuestros días, como nuestra meta definitiva. El hombre que vive sin Dios construye a cada paso castillos en el aire, edifica su vida sobre pompas de jabón. Pero Dios nos llama a construir el edificio de nuestra existencia sobre la roca firme, sólida, que es Cristo, y por más que vengan los vientos, las tormentas y las lluvias, nuestra casa no se derrumbará porque su fundamento es Cristo, Rey de reyes y Señor de los señores.

Que San Agustín nos sirva de ejemplo: dejar ya de una vez el pecado que nos esclaviza y vivir la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Que no tengamos que decir al final de nuestros días: “Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé”.
Con mi bendición.
P. José Medina
San Agustín y su madre Santa Mónica

jueves, 27 de agosto de 2009

ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS: Más de 1.200 jóvenes esperan ser sacerdotes en España

Ávila (España), 28 Abr. 09 (AICA). En una sociedad que cada vez más prescinde de Dios, la Iglesia en España se esfuerza por generar una “cultura de la llamada”, en la que se haga ver la necesidad que el hombre y el mundo tienen de Dios y el deseo de Dios de comunicar su amor gratuito y misericordioso a toda la humanidad.


Día del Seminario en España

Con el paso de los días se fueron conociendo algunos datos que acompañaron la pastoral vocacional en torno al “Día del Seminario” que se celebró en la mayoría de las diócesis de España en la festividad de San José, y cuyo lema fue el texto paulino de la primera carta a los Corintios: “Por la gracia de Dios, soy lo que soy”. La primera celebración del “Día del Seminario” se realizó en 1935 y ya entonces se decidió que coincidiera con la fiesta de San José, por ser Patrono de la Iglesia universal y, además, cabeza de la familia donde creció Jesucristo.

La ocasión fue propicia para dar a conocer que en España hay más de 1.200 jóvenes aspirantes al sacerdocio cuya vocación, así como la de tantos otros jóvenes, es una gracia de Dios, y un motivo grande para la oración y el apoyo, en todos los sentidos, de sus familias y del pueblo cristiano, mediante la oración por ellos y por quienes se dedican a su formación en el seminario. Desde la Conferencia Episcopal Española la tarea de promoción vocacional es llevada a cabo por la Comisión de Seminarios y Universidades que atiende a los seminarios diocesanos, mayores y menores, elaborando el plan de formación, preparando encuentros y cursillos para los formadores, y preparando la campaña del “Día del Seminario”; y por las delegaciones diocesanas de Pastoral Vocacional, que tienen la tarea de animar la pastoral de las vocaciones sacerdotales y de las vocaciones consagradas, preparando la Jornada Mundial de Oración por las vocaciones, que este año se celebrará el 3 de mayo, domingo del Buen Pastor.

Estadísticas: 1.237 seminaristas; 196 nuevos sacerdotes

Según datos de la Conferencia Episcopal, en España hay 1.237 seminaristas, y en el curso 2008-2009 se ordenaron 196 presbíteros, lo que supone un aumento del 16,6% con respecto al año anterior. Las estadísticas muestran que en los últimos años creció el número de seminaristas provenientes de Latinoamérica o África, y de jóvenes provenientes de los nuevos movimientos y realidades eclesiales, como el Camino Neocatecumenal y los Legionarios de Cristo, por ejemplo. También se descubre que muchos de ellos se plantean su vocación al finalizar los estudios universitarios.

Las cifras se mueven más lentamente de lo esperado y podría afirmarse que no existen grandes cambios en el porcentaje de jóvenes que ingresan en el seminario, si éstos se comparan con los porcentajes de la población total. Lo que sí se observa es el aumento de seminaristas que proceden de otros países y continentes, y que son un reflejo del cambio experimentado por la sociedad española con el gran flujo inmigratorio que registra actualmente. Ciertamente que en el cuadro total de la realidad española son pocos los seminaristas, sobre todo si se tienen en cuenta las necesidades actuales y futuras. Cada año resulta más difícil atender debidamente todas las parroquias y realizar otras tareas pastorales como las de los hospitales, tanatorios, casas de ancianos, etc.

Por eso los pastores siguen actualizando las palabras de Jesús: "la mies es mucha y pocos los obreros", y continúan recomendando: "pidan al dueño de la mies que envíe operarios a su mies".+ (Pbro. José Antonio Medina).

miércoles, 26 de agosto de 2009

CATEQUESIS PAPA: Medio ambiente y desarrollo humano

Miércoles, 26 ago (RV).- Esta mañana, como todos los miércoles, Benedicto XVI ha tenido la acostumbrada audiencia general, el tema de la catequesis de hoy ha sido la relación del ser humano con la naturaleza, que es creación de Dios. Ofrecemos su texto completo:

¡Queridos hermanos y hermanas!

Nos acercamos ya a al final del mes de agosto, que para muchos significa la conclusión de las vacaciones de verano. Mientras se regresa a las actividades cotidianas ¡cómo no agradecer a Dios por el don precioso de la creación, del que es posible gozar, y no sólo durante el periodo de las vacaciones! Los diferentes fenómenos de degradación ambiental y las calamidades naturales, que lamentablemente no pocas veces registran las informaciones, nos recuerdan la urgencia del respeto debido a la naturaleza, recuperando y valorizando, en la vida de cada día, una correcta relación con el ambiente. En lo que respecta a estos temas, que suscitan la justa preocupación de las Autoridades y de la opinión pública, se va desarrollando una sensibilidad nueva, que se expresa en los encuentros que se van multiplicando también en ámbito internacional.

La tierra es don precioso del Creador, el cual ha diseñado sus ordenamientos intrínsecos, dándonos así las señales orientativas a las cuales atenernos como administradores de su creación. Es precisamente a partir de esta conciencia, que la Iglesia considera las cuestiones ligadas al ambiente y a su salvaguarda íntimamente enlazada con el tema del desarrollo humano integral. A estas cuestiones me he referido varias veces en mi última Encíclica Caritas in veritate, reiterando “la urgente necesidad moral de una renovada solidaridad” (n. 49), no sólo en las relaciones entre los Países, sino también entre los individuos, puesto que el ambiente natural es dado por Dios para todos, y su uso comporta una responsabilidad personal nuestra hacia toda la humanidad, en particular hacia los pobres y las generaciones futuras (cfr ivi, 48). Percibiendo la responsabilidad común de la creación (cfr ivi, 51), la Iglesia no sólo está comprometida en promover la defensa de la tierra, del agua y del aire, don del Creador a todos, sino sobre todo se esmera en proteger al hombre contra la destrucción de sí mismo. En efecto, cuando se respeta la « ecología humana en la sociedad, también la ecología ambiental se beneficia (ibid.). Acaso ¿no es verdad que el uso desconsiderado de la creación comienza allí donde Dios es marginado o incluso se llega a negar su existencia? Si llega a faltar la relación de la criatura humana con el Creador, la materia se reduce a posesión egoísta, el hombre se vuelve su “última instancia” y el objetivo de la existencia se reduce a ser una carrera con el afán de poseer lo más posible.

La creación, materia estructurada de forma inteligente por Dios, está confiada pues a la responsabilidad del hombre, el cual está en grado de interpretarla y de remodelarla activamente, sin que se considere su dueño absoluto. El hombre está llamado más bien a ejercer un gobierno responsable para custodiarla, con provecho y cultivarla, encontrando los recursos necesarios para una existencia digna de todos. Con la ayuda de la misma naturaleza y con el empeño del propio trabajo y de la propia inventiva, la humanidad tiene verdaderamente la capacidad de cumplir el grave deber de entregar a las nuevas generaciones una tierra que ellas también, a su vez, podrán abitar dignamente y cultivar ulteriormente (cfr Caritas in veritate, 50). Para que ello se realice, es indispensable el desarrollo de “aquella alianza entre ser humano y ambiente, que debe ser reflejo del amor creador de Dios” (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2008, 7), reconociendo que todos nosotros provenimos de Dios y hacia Él nos encaminamos

¡Cuán importante es entonces que la comunidad internacional y los gobiernos sepan dar las orientaciones justas a sus propios ciudadanos para contrastar de forma eficaz las modalidades de empleo del ambiente que resulten dañinas para el mismo! Los costes económicos y sociales, que se derivan del uso de los recursos ambientales comunes, reconocidos de manera transparente, deben ser sufragados por aquellos que se benefician, y no por otros o por las futuras generaciones. La protección del entorno, de los recursos y del clima requiere que todos los responsables internacionales actúen conjuntamente en el respeto de la ley y la solidaridad con las regiones más débiles del planeta (cfr Caritas in veritate, 50).

Juntos podemos construir un desarrollo humano integral en beneficio de los pueblos, presentes y futuros, un desarrollo inspirado en los valores de la caridad en la verdad. Para que ello suceda es indispensable convertir el actual modelo de desarrollo global hacia una responsabilidad mayor y más compartida en relación con la creación: lo requieren no sólo las emergencias ambientales, sino también el escándalo del hambre y de la miseria.

Queridos hermanos y hermanas, demos gracias al Señor y hagamos nuestras las palabras de san Francisco en el Cántico de las criaturas: “Altísimo, omnipotente, buen Señor, tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición… Alabado seas mi Señor, con todas tus criaturas”. Así rezaba san Francisco. También nosotros queremos rezar y vivir en el espíritu de estas palabras.

S. S. Benedicto XVI

martes, 25 de agosto de 2009

FE Y VIDA: Testamento Espiritual de San Luis Rey a su hijo

Queridos amigos y hermanos del Blog: en el “Acta Sanctorum Augusti”, nº 5, editada en 1868, encontramos una joya dentro de los escritos que nos dejaron los santos, y que refleja la coherencia absoluta entre fe y vida, y es el Testamento Espiritual de San Luis, Rey de Francia, a su hijo. Estoy absolutamente convencido, que depurando expresiones y circunstancias concretas de su momento histórico, estas palabras pueden iluminar y mucho a madres y padres que desean criar a sus hijos según el verdadero espíritu evangélico. ¡Que San Luis Rey, interceda por ustedes, queridos padres cristianos, para que eduquen con el ejemplo y con la palabra santamente a sus hijos!

Testamento Espiritual de San Luis Rey a su hijo

“Hijo amadísimo, lo primero que quiero enseñarte es que ames al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas; sin ello no hay salvación posible.
Hijo, debes guardarte de todo aquello que sabes que desagrada a Dios, esto es, de todo pecado mortal, de tal manera que has de estar dispuesto a sufrir toda clase de martirios antes que cometer un pecado mortal.
Además, si el Señor permite que te aflija alguna tribulación, debes soportarla generosamente y con acción de gracias, pensando que es para tu bien y que es posible que la hayas merecido. Y, si el Señor te concede prosperidad, debes darle gracias con humildad y vigilar que no sea en detrimento tuyo, por vanagloria o por cualquier otro motivo, porque los dones de Dios no han de ser causa de que le ofendas.
Asiste, de buena gana y con devoción, al culto divino y, mientras estés en el templo, guarda recogida la mirada y no hables sin necesidad, sino ruega devotamente al Señor, con oración vocal o mental.
Ten piedad para con los pobres, desgraciados y afligidos, y ayúdalos y consuélalos según tus posibilidades. Da gracias a Dios por todos sus beneficios, y así te harás digno de recibir otros mayores. Para con tus súbditos, obra con toda rectitud y justicia, sin desviarte a la derecha ni a la izquierda; ponte siempre más del lado del pobre que del rico, hasta que averigües de qué lado está la razón. Pon la mayor diligencia en que todos tus súbditos vivan en paz y con justicia, sobre todo las personas eclesiásticas y religiosas.
Sé devoto y obediente a nuestra madre, la Iglesia Romana, y al Sumo Pontífice, nuestro padre espiritual. Esfuérzate en alejar de tu territorio toda clase de pecado, principalmente la blasfemia y la herejía.
Hijo amadísimo, llegado al final, te doy toda la bendición que un padre amante puede dar a su hijo; que la Santísima Trinidad y todos los santos te guarden de todo mal. Y que el Señor te dé la gracia de cumplir su voluntad, de tal manera que reciba de ti servicio y honor, y así, después de esta vida, los dos lleguemos a verlo, amarlo y alabarlo sin fin. Amén.”

Oración a San Luis Rey

“Oh Dios, que has trasladado a san Luis, Rey de Francia, desde los afanes del gobierno temporal al reino de tu gloria, concédenos, por su intercesión, buscar ante todo tu reino en medio de nuestras ocupaciones temporales. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén”.

SANTORAL: San Luis, Rey de Francia

Queridos amigos y hermanos del Blog: en este 25 de agosto el Santoral Católico recuerda a San Luis Rey, un santo al cual le tengo particular devoción por que es el Patrono de la Diócesis de San Luis, en la República Argentina, en donde me formé camino al sacerdocio y donde recibí la Sagrada Ordenación, de manos de quien pastoreó la diócesis durante 30 fecundísimos años, Mons. Juan Rodolfo Laise, OFM, Cap.

San Luis nació el 25 de Abril de 1214, en Poissy, cerca de Paris. Era el culmen de la época medieval. Entre sus contemporáneos están Santo Tomás y San Buenaventura. Sus padres son el rey Luis VIII y Blanca de Castilla. El pequeño Luis, con solo 12 años, fue proclamado como Luis IX en 1227 al morir su padre. En 1235 se casó Margarita de Provenza y con ella tuvo 11 hijos, a los que personalmente dio una excelente educación. Fue un esposo y padre ejemplar.

Se distinguió por su espíritu de penitencia y oración, y por su amor a los pobres. En su manera de gobernar, se preocupó de la paz entre las naciones y del bien temporal y espiritual de sus súbditos. Promovió dos cruzadas para liberar el sepulcro de Cristo, y murió cerca de Cartago el año 1270. San Luis es un santo que comprendió que todas las cosas de este mundo le pertenecen al rey del cielo. Supo cuidar del bien espiritual y temporal de sus súbditos.

San Luis se distinguió por espíritu de penitencia y oración. No se dejó engreír por su poder. Se preocupó por la paz entre las naciones, fue un rey energético que supo defender a la Iglesia y buscar la justicia. Era considerado, especialmente con los pobres. Perteneció a la Orden Tercera Franciscana. Fundó muchos monasterios y construyó la famosa Saint-Chapelle en Paris, cerca de la catedral, para albergar una gran colección de reliquias.

Supo guiar a sus ejércitos para defender a Francia. Venció al Rey Enrique III de Inglaterra en Tailebourg en 1242. Dirigió dos cruzadas con el propósito de arrestar la invasión de los musulmanes y liberar el sepulcro de Cristo. En la primera cayó prisionero en Egipto y durante la segunda murió de disentería cerca de Cartagena (norte de África) en 1270. Tenía 55 años, de estos reinó por 44. Fue canonizado en 1297.
Catedral de San Luis, Argentina.



Interior de la Catedral de San Luis, Argentina.

domingo, 23 de agosto de 2009

EVANGELIO DOMINICAL: "¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna"

21º Domingo durante el año – Ciclo B
Evangelio: San Juan 6, 60-69

"¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna"

Queridos amigos y hermanos: la elección de Dios -libre, voluntaria y por amor-, y la fidelidad en la respuesta es el tema del Evangelio de este Domingo.
Al concluir el discurso sobre el “pan de vida” (Jn. 6, 61-70) Jesús impone una elección a cuantos le escuchan. O seguirle aceptando el misterio de su carne y de su sangre dados en alimento a los hombres o apartarse de él. No sólo los judíos se escandalizan de sus palabras, sino hasta “muchos discípulos” suyos murmuran: “Este modo de hablar es inaceptable, ¿quién puede hacerle caso?” (ib 60). Y Jesús en lugar de cambiar de estilo, les advierte la necesidad de la fe: “El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida. Y con todo algunos de vosotros no creen” (ib 63-64).
Nada, pues, de escandalizarse o discutir, sino creer. Sin la fe y sin el Espíritu que ilumina y vivifica, el mismo misterio del Cuerpo de Cristo puede quedarse en “carne” que no aprovecha al espíritu y no da la vida. Sin la fe el hombre puede oír hablar de carne y sangre de Cristo, puede ver pan y vino, pero no entender la gran realidad escondida en estas palabras y en estos signos.
No hay que ser fáciles en condenar a quien no cree; hay que compadecerse más y bien y orar para que los hombres se abran al don de la fe que Dios concede con largueza y no lo rehúsen prefiriéndole a sus cortos razonamientos humanos. Por esta repulsa “muchos discípulos se echaron atrás y no volvieron a ir con él” (ib 66). Es impresionante comprobar que el Señor no hizo nada por retenerlos, sino, vuelto a los Doce, les preguntó: “¿También vosotros queréis marcharos?” (ib 67).
El misterio de Cristo es único e indivisible: o se lo acepta íntegramente o, rechazando un aspecto, se lo rehúsa todo. Ni siquiera la compasión por los incrédulos o el deseo de atraer a los hermanos alejados puede legitimar una mutilación de lo que Jesús ha dicho sobre la Eucaristía. Nadie ha amado a los hombres y procurado su salvación más que él; sin embargo ha preferido perder “muchos” discípulos a modificar una sola de sus palabras. Quien se ha decidido por Cristo sólo tiene que decir con Pedro: “Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos, y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios” (ib 68-69).
Conviene recordar con objetividad que Judas se apartó del Maestro justamente en esta ocasión; el anuncio de la Eucaristía fue la piedra de toque de la autenticidad de la elección de Cristo no sólo por parte del pueblo, sino por la de los discípulos y apóstoles. Así la fe en este misterio continuará distinguiendo, a través de los siglos, a los verdaderos seguidores de Cristo.
Con mi bendición.
Padre José Medina

© Dibujo original de Cerezo Barredo

sábado, 22 de agosto de 2009

VIRGEN MARÍA: Reina y Señora de todo lo creado

Queridos amigos y hermanos, esta Fiesta de la Virgen que hoy celebramos, la meditamos cada vez que contemplamos el quinto misterio de gloria del Santo Rosario, que nos presenta la Coronación de María Santísima, como Reina y Señora de todo lo creado.
Este título es la consecuencia lógica que le viene por ser la Madre de Dios, y por tanto, tiene una dignidad que está por encima de todos los santos y de todos los ángeles: es Reina de todos los Ángeles y Abogada de todos los hombres.
La Coronación es la continuación del misterio de su Asunción a los Cielos. Cuando María subió a los cielos en cuerpo y alma, subió derecho al Trono de Dios y fue colocada al lado de su hijo Jesucristo.
Todas las cosas que tienen relación directa con Dios son en alguna manera infinitas, como la Humanidad de Jesucristo. Y así es María, Madre de Dios, y así también el cielo, en cierta manera, infinitos.
¿Y cómo es el cielo? ¿Cómo es el lugar donde María reina? San Pablo que lo vio, afirma: “Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el corazón del hombre puede soñar, lo que Dios tiene preparado a los que lo aman” (1 Cor. 2,9).
El cielo es la restauración del paraíso terrenal perdido por el pecado de nuestros primeros padres, según está prometido por Isaías y San Juan: “He aquí que Yo hago nuevas todas las cosas, nuevos cielos y nueva tierra” (Ap. 21, 1-5). La hermosísima María de Nazaret, es el comienzo de la restauración del Edén. Solamente verla a Ella, llenará nuestra alma de un gozo infinito.
En el cielo, nuestros cinco sentidos serán perfeccionados por la resurrección y nuestros cuerpos transformados serán inmunes al daño y a toda dolencia, rejuvenecidos, hermosos y resplandecientes, portentosamente ágiles, como lo es ahora el cuerpo de la Virgen en el cielo.
Todos los astros nos serán accesibles, y no nos aburriremos jamás, porque la felicidad no aburre. Inmensas y prodigiosas obras serán nuestra ocupación, porque no sabemos lo que Dios puede crear todavía: “nuevos cielos y nueva tierra”, y lo que Dios puede es infinito.
Imaginar todo esto nos cuesta. Que cada cual imagine lo que más pueda y se quedará corto. La gloria de María, la gloria del Cielo, es inefable. Pero tenemos una certeza, desde el cielo, Ella está junto con su Hijo preparando nuestra morada eterna.
Que más allá de nuestras limitaciones y pecados, sea la Virgen la esperanza de llegar un día a la casa de nuestro Padre, a la morada que Jesús nos tiene prometida.
Con mi bendición.
Padre José Medina

viernes, 21 de agosto de 2009

SANTORAL: San Pío X: ¡Todos Catequistas!

Queridos amigos y hermanos, hoy recordaremos al Papa santo del siglo XX: San Pío X, quien subió a la silla de Pedro en el año 1903.
Adoptó como lema de su pontificado: “Instaurar todas las cosas en Cristo”. Esta fue la consigna por la que trabajó con sencillez de espíritu, pobreza y fortaleza, dando así un nuevo incremento a la vida de la Iglesia. Murió el 20 de agosto de 1914.
Uno de los grandes aportes de este Papa santo fue la edición del “Catecismo Mayor” y su trabajo incansable por la difusión y la enseñanza del Catecismo, por eso en su día, el 21 de agosto, se celebra todos los años, el Día del Catequista.
Esto nos lleva como de la mano para reflexionar juntos sobre el hecho palpable de que una gran cantidad de cristianos no conocen, ni siquiera las más elementales enseñanzas del Catecismo, y por esto andan a tientas por el mundo.
Por esto muchos hermanos se dejan extraviar por doctrinas llamativas y extrañas que tantos predicadores y mensajeros de confesiones inciertas predican a diario por las casas o en los Medios de Comunicación Social. Quien quiera a Jesucristo y a su camino de salvación no puede estar impasible ante esta realidad de ver a tantos hermanos sin fe y sin esperanza, sin un camino concreto por el que puedan transitar.
Tenemos todos que enseñar el catecismo, la doctrina evangélica, los mandamientos de la ley de Dios y todas las enseñanzas de la Iglesia, sin miedos, con la certeza de estar sembrando la buena semilla. Que muchos sigan a Cristo depende, en gran parte, de que alguien les enseñe sobre su existencia y mensaje.
Pero..., aquí aparece el “pero” de todas las obras buenas. Usted me puede decir: “estoy tan ocupado”, “se tan poco el catecismo”, “tengo tan poca paciencia para los niños”, y tantas otras objeciones... A pesar de todos los “peros”, tenemos que ser “todos catequistas”. ¿Cómo? La receta es simple, y se reduce a tres cosas:
1) Un cristiano enseña catecismo, siempre que obra como cristiano.
2) Un cristiano enseña catecismo, siempre que habla como cristiano.
3) Un cristiano enseña catecismo, siempre que se interesa por los que se dedican a enseñarlo, ayudándoles con su dinero (poco o mucho), con su trabajo personal y perseverante, y por encima de todo y en primer lugar: con su oración de todos los días.
La fórmula es simple, solo falta la voluntad firme para vivirla. Sí, todos tenemos que ser catecismos vivos, ¡Que con sólo vernos y oírnos los demás comprendan la doctrina de nuestra santa religión!
Que San Pío X interceda ante el Señor para que seamos ¡Todos catequistas!

Con mi bendición.
Padre José Medina

jueves, 20 de agosto de 2009

CATEQUESIS PAPA: Orar por los seminaristas

Hola queridos amigos y hermanos del Blog: todas las semanas voy a publicar la catequesis en español del Papa Benedicto XVI para irnos formando y creciendo en la fe con sus enseñanzas.

El Papa invita a los fieles a orar en particular por los seminaristas,
en este año sacerdotal

Miércoles, 19 ago (RV).- Benedicto XVI realizó este miércoles la audiencia General, como lo está haciendo desde que regresó del Valle de Aosta, en Castel Gandolfo donde participaron miles de fieles procedentes de varios países del mundo incluso hoy de la India y de Nigeria. La audiencia tuvo lugar en el patio Clemente XIV de la residencia apostólica y fue seguida también desde la plaza de esta pequeña ciudad distante unos 30 kilómetros de Roma.

El centro de la catequesis fue la figura de San Juan Eudes, “apóstol infatigable de la devoción a los sagrados Corazones de Jesús y María, en un tiempo, el siglo XVII dominado por ideologías que promovían “el desprecio por la fe cristiana”. Un periodo en el que Europa estaba devastada por las guerras y – puntualizó el Papa – también las almas.

Sin embargo, al mismo tiempo “el Espíritu Santo suscitaba una renovación espiritual llena de fervor con personalidades de alto relieve”. Entre ellas estaba San Juan Eudes: nacido en Normandía en 1601, testigo ardiente del Evangelio hasta su muerte ocurrida en 1680.

Otros santos de la época, recordados por el Pontífice en la catequesis fueron san Vicente de Paúl y san Luís María Griñón de Montfort, quienes conformaron esa “escuela de santidad francesa” que tuvo entre otros frutos a san Juan María Vianney. De hecho, Benedicto XVI subrayó el misterio de la providencia cuando su predecesor, el Papa Pío XI, proclamó juntos como santos al Cura de Ars y a Juan Eudes

En la ciudad universitaria di Caén, continuó diciendo el Papa, san Juan Eudes fundó su primer seminario, experiencia que fue muy apreciada y que pronto se extendió a otras diócesis. El camino de santidad que él recorrió y que propuso a sus discípulos, tenía como cimiento una sólida confianza en el amor que Dios ha revelado a la humanidad en el Corazón sacerdotal de Cristo y en el Corazón maternal de María.

En aquél tiempo de crueldad, de pérdida de vida interior, Juan Eudes se dirigió al corazón, para decir al corazón una palabra de los salmos muy bien interpretada por San Agustín. Quería atraer a las personas, a los hombres, y sobre todo a los futuros sacerdotes hacia el corazón, mostrando el Corazón sacerdotal de Cristo y el Corazón maternal de María. Todo sacerdote debe ser testimonio de este amor de Jesús y de María. Y llegamos así a este tiempo nuestro

“Los fundamentos puestos en la formación de los seminaristas – reveló Benedicto XVI – constituyen ese insustituible “humus espiritual”, en el “aprender a Cristo”, dejándose configurar progresivamente a Él, único Sumo sacerdote y Buen Pastor. El tiempo del seminario – continuó diciendo el Papa - hay que verlo como una actualización del momento en el que Jesús, después de haber llamado a los apóstoles y antes de enviarles a predicar, les pide que estén con Él”

Al final de la catequesis Benedicto XVI invitó a los fieles a orar en este Año sacerdotal “por aquellos que se preparan para recibir el don extraordinario del sacerdocio” y con las palabras de San Juan Eudes se dirigió a los presbíteros: “Dónense a Jesús, para entrar en la inmensidad de su gran Corazón, que contiene el Corazón de su Madre y de todos los Santos, para introducirse en este abismo de amor, de caridad, de misericordia, de humildad, de pureza, de paciencia, de sumisión y de santidad”.

miércoles, 19 de agosto de 2009

ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS: La Iglesia en España apuesta a la vida

Queridos amigos y hermanos del Blog, paso a compartirles otro de mis artículos publicado este año en AICA (Agencia Informativa Católica Argentina), espero que sea de vuestro agrado:

La Iglesia en España apuesta, una vez más, a la vida

Ávila (España), 25 Mar. 09 (AICA)


Hoy, 25 de marzo, día en el que en numerosos países, sobre todo de Latinoamérica, se celebra el “Día del Niño por Nacer”, la Iglesia en España celebra la “Jornada por la Vida”, jornada que viene a anunciar que la calma de los últimos tiempos entre la Iglesia Católica y el gobierno socialista de España está a punto de romperse, apenas un año después de haberse negociado.
La Conferencia Episcopal Española (CEE) llamará a una masiva movilización contra el Ejecutivo cuando éste concrete la decisión de remitir a las Cortes la reforma de la ley de 1985 que despenalizó la “interrupción voluntaria del embarazo”, eufemismo con el que se denomina al aborto.

Distintas voces, una sola verdad

La solemnidad de la Anunciación del Señor que hoy celebra la Iglesia es “una llamada dulce y audaz” a la defensa de la vida. Es la exhortación de monseñor Jesús Sanz Montes OFM, obispo de Huesca y de Jaca, en su escrito para la Jornada por la Vida. También incide en la línea de la Campaña de la CEE, al criticar el ecologismo verderón que lucha por “la avutarda, la foca polar y todo el catálogo de coníferas o de petunias silvestres”, pero se muestra distraído o cómplice ante el aborto o la eutanasia. La Iglesia -prosigue- quiere prestar a las víctimas “su humilde voz para decir –mal que pese a quien le pese- Sí a la vida, a toda la vida”, porque siempre manifiesta a Dios.
Otro obispo que levantó su voz es monseñor José Ignacio Munilla Aguirre, obispo de Palencia, quien afirma que hablar del aborto como salud reproductiva es “como reivindicar el despido libre utilizando el concepto de salud laboral”. Monseñor Munilla cita otros aspectos preocupantes del proyecto del Gobierno: el aborto sin consentimiento paterno a partir de los 16 años y los límites a la objeción de conciencia del personal sanitario, para concluir: “Estamos siendo testigos de cómo la tolerancia es invocada para justificar la introducción de determinados males morales; mientras que, una vez implantados, se imponen como opción obligatoria”.

La campaña del Episcopado

Para la Campaña de la “Jornada por la Vida”, que se celebra hoy, se difundió masivamente un cartel, elaborado por la CEE, en el que aparece, junto a un lince protegido, un niño que se pregunta: “¿Y yo?”.
En la presentación de la campaña, el secretario general y portavoz de la CEE, monseñor Juan Antonio Martínez Camino SJ, recuerda que “muchas especies tienen una alta protección incluso penal”. Esta sensibilidad hacia la flora y la fauna “nos ha de hacer reflexionar sobre la necesidad de proteger, no menos, sino más”, a los seres humanos que van a nacer. La amplia protección, incluso penal, de la que gozan las especies en peligro de extinción, frente a la creciente indefensión del niño no nacido: este sangrante contraste es la idea clave de la campaña de la Conferencia Episcopal para la Jornada por la Vida. Un mensaje que se pretende que llegue a todos los españoles, y muy especialmente al gobierno.
Este año a la Jornada por la Vida, con el lema “¡Protege mi vida!”, se le dio amplísima difusión debido a la próxima modificación de la ley, que intensifica la amenaza a la vida.
Los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida, en una “Nota” titulada “La verdadera justicia” afirman que es urgente proteger la vida de quienes van a nacer y ayudar a las madres, y hacen hincapié en la línea argumental de la campaña: la evidente paradoja de que “cada vez es mayor la sensibilidad en nuestra sociedad sobre la necesidad de proteger los embriones de distintas especies animales” con leyes que los protegen “en sus primeras fases de desarrollo”. Mientras, la vida humana en estas mismas fases sufre “una desprotección cada vez mayor. La mal llamada interrupción voluntaria de la vida del niño” supone “una clara injusticia y una grave violación de los derechos fundamentales de la persona”, revestida de un especial dramatismo al producirse a manos de quienes han de protegerla.

“Conciencia social inmisericorde”

El documento de los obispos lamenta lo que monseñor Martínez Camino calificó de “conciencia social inmisericorde”; es decir -explica la Nota-, que muchas personas hayan “asumido las falsedades divulgadas sobre el aborto hasta el punto de interpretarlo no como una acción intrínsecamente mala, sino como un bien que hay que defender o, a lo sumo, como un mal menor”.
Frente a esta situación que “compromete a toda la sociedad”, a los cristianos nos “urge la misión de iluminar las conciencias con la verdad”. La Nota, además de recordar que la CEE convocó en 2009 a un Año de oración por la vida, invita a “intensificar el trabajo de formación de las conciencias” sobre el aborto y pide a los creyentes “un compromiso activo” con las entidades -“gracias a Dios, cada vez más numerosas”- que trabajan en la defensa de la vida. Asimismo, subraya que “las madres y los padres que tienen dificultades para acoger a sus hijos” han de encontrar, en la Iglesia, “el hogar en el que se descubren cuidados y donde pueden recibir las ayudas que necesitan”.

Datos de la Campaña de la Iglesia


Ocho millones de dípticos se entregaron en mano, y 1.300 vallas publicitarias fueron colocadas y bien visibles hasta el 30 de marzo en 37 ciudades (215 en Madrid y otras tantas en Barcelona). 30.000 carteles, que se exhiben preferentemente en los centros educativos católicos y en los templos. Todo esto acompañado por los guiones litúrgicos que habitualmente preparan y motivan la Jornada por la Vida. Así es -explicó monseñor Martínez Camino en la rueda de prensa- el esfuerzo especial que la CEE ha hecho para “contribuir a la iluminación, clarificación y fortalecimiento de la conciencia de todos acerca de la necesidad de proteger la vida de los que van a nacer”.
Hoy, Jornada por la Vida, la jerarquía católica envía un mensaje muy claro al gobierno socialista español, su tesis no ha variado. El aborto es un crimen horrendo, y el Estado, legalizándolo, se hace cómplice del crimen. Es una lucha contra la permisividad moral y social que acepta sin inmutarse la eliminación de un ser antes de nacer. Esta es una de las peores “patologías de la razón” que sufre la humanidad de hoy: la aceptación social del aborto.+ (Pbro. José Antonio Medina)

lunes, 17 de agosto de 2009

ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS: Vivencias de un sacerdote argentino en Europa

Ávila (España), 19 Mar. 09 (AICA)

Mons. Rubén Frassia, junto al Santo Padre

José Antonio Medina es un sacerdote argentino, nacido en Mendoza e incardinado en Avellaneda-Lanús, que actualmente se encuentra en España, más precisamente en Ávila, la ciudad amurallada de la gran Teresa, donde está cursando un Máster en Mística y Ciencias Humanas en la Universidad Internacional de la Mística, dependiente del Centro Internacional Teresiano Sanjuanista de Ávila.
Durante su estadía en la diócesis de Avellaneda-Lanús fue párroco en dos parroquias, responsable de los medios de comunicación social de la diócesis, y al mismo tiempo secretario ejecutivo de la Comisión Episcopal de las Comunicaciones Sociales.
Luego viajó a Mendoza, su tierra natal, donde permaneció unos años cuidando a su anciano padre. El arzobispo mendocino, monseñor José María Arancibia lo nombró administrador parroquial de la Asunción de la Virgen, en Coronel Dorrego. Además de atender la parroquia inició un programa radial: “Haciendo radio con Cristo y María”, con noticias de AICA, en una radio FM.
Ahora, mientras dure su estadía en España, y para conservar su vena periodística, llegó a un acuerdo con AICA para enviar a esta agencia una serie de notas y reportajes, bajo el título o idea de “Vivencias de un sacerdote argentino en Europa”.
“En una pausa en mis estudios -explica- trataré de acercarles una serie de escritos y reportajes que a lo largo de este año enviaré a la consideración de ustedes desde Europa a través de la presencia, siempre eficaz y eclesial de AICA, sobre personas, acontecimientos y vivencias desde la perspectiva, tan antigua y siempre nueva de la fe en Cristo, luz del mundo y de las gentes”. Su primer envío es un reportaje, sobre diversos temas, al obispo de Avellaneda-Lanús, monseñor Rubén Oscar Frassia, una parte del cual es lo que sigue.

Vivencias de un obispo en visita “ad límina apostolorum”

Estoy ahora en Roma, a metros de la Plaza de San Pedro, en una ya primaveral mañana romana, esperando participar del rezo del Ángelus con el Santo Padre Benedicto XVI. Junto a mí, monseñor Rubén Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús, un Pastor que reza y trabaja en estos días junto a Pedro por sus ovejas. Le propongo que a través de este medio salude a los lectores de AICA, y así lo hace.

“Quiero saludarlos a todos y compartir con todos ustedes, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, que hemos terminado la Visita “ad límina” este primer grupo de obispos argentinos venidos a Roma. Hemos visitado los diferentes dicasterios romanos, las congregaciones más importantes, que junto con el Santo Padre, se ocupan de todas las Iglesias en la problemática correspondiente a cada uno.

“Hemos visitado las Congregaciones: para la Doctrina de la Fe; para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos; para los Obispos; para el Clero; para los Institutos de Vida Consagrada; y para la Educación Católica; los Consejos Pontificios “Cor Unum”; de los Migrantes e Itinerantes; para la Familia, y para la Justicia y la Paz.

“Hemos participado en todas las reuniones, con un presidente en cada equipo y un relator, un obispo argentino designado con antelación para poder explicar los temas y expresar los saludos, que no son meramente protocolares, sino saludos de comunión de cada Iglesia particular con las demás Iglesias reunidas en la persona y misión de Pedro.

“Tuvimos la alegría de ser recibidos por el Santo Padre Benedicto XVI. Primero lo saludamos personalmente y después por su escaso tiempo, por esta vez, el Santo Padre nos reunió en pequeños grupos, porque estaba en vísperas del inicio de su viaje apostólico a África el martes 17. Le prometimos que lo acompañaremos con nuestra oración y la de nuestras diócesis.

“En la visita personal con el Santo Padre le transmití los saludos de todos los feligreses, porque cuando estaba a punto de partir a Roma, les pregunté a los fieles, en varias parroquias y en distintas oportunidades, si querían que le llevara saludos, y todos asentían con un aplauso y a la salida de la iglesia me decían: “dígale al Santo Padre que lo queremos mucho y que le enviamos nuestra adhesión y nuestra compañía”.



“Una señora me preguntó en una comunidad si podía acercarle yo una carta al Santo Padre. Días después me dejó la carta en el Obispado y yo tal como me la dio la coloqué en otro sobre y así se la entregué al Papa, quien al recibirla, me dijo: “questo mi incoraggia molto” (“esto me anima”). Luego le pedí la bendición para la diócesis, para los sacerdotes, para los religiosos y religiosas, por los diáconos, por los seminaristas, para los fieles, y para todas las personas de nuestra diócesis. El Santo Padre con mucha voluntad -“volentieri” dicen aquí-, nos dejó su bendición apostólica.

Mons. Frassia, predicador en Asís

- Monseñor, sabemos que los obispos argentinos que están haciendo la visita “ad límina” peregrinaron a Asís y en la misa que allí concelebraron usted pronunció la homilía, tanto a los Obispos como a los fieles allí reunidos. ¿Qué podemos rescatar de lo allí expresado por Usted?

-“El secretario general de la Conferencia Episcopal, monseñor Enrique Eguía Seguí, me pidió si yo podía hacer la homilía, lo que acepté con mucho gusto. “Dije que estábamos recorriendo un camino muy importante, tocar a San Francisco de Asís, el hombre que vivió intensamente el espíritu del Evangelio, sin ninguna otra programación que la del Espíritu Santo. Pedí a San Francisco por todas nuestras diócesis, por todo nuestro país. Pedí que pudiésemos vivir, no tanto la programación de las cosas y de las actividades, sino el espíritu por el cual es mucho más intenso, más significativo y más revolucionario. Porque el Espíritu Santo es el que nos guía, nos impulsa, nos da sentido, le da sabor a la sal y le da luz a la vida del mundo. Le pedí a San Francisco por nuestros obispos y por todos nosotros, y que en este tiempo especialísimo de gracia que es la cuaresma nos dé la gracia de la conversión para que vivamos todos en el Señor y por el Señor. Que descubramos que “no basta decir Señor, Señor” sino que sepamos que hay que hacer la voluntad del Padre. San Francisco lo vivió y lo hizo, y también nosotros siguiendo sus huellas como peregrinos debemos hacer lo mismo. No solo decirlo, sino hacerlo y encarnarlo en nuestra vida”.

ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS: Mis colaboraciones para AICA

Entre las cosas que quiero compartir con ustedes, mis hermanos y amigos del Blog, son los artículos periodísticos que he ido y seguiré publicando en AICA.
Para aquellos que no conocen que es AICA les cuento:

La Agencia Informativa Católica Argentina (AICA) fue fundada por la Conferencia Episcopal en la asamblea plenaria celebrada en diciembre de 1955 en Santa Rosa de Calamuchita (Córdoba). El 11 de junio de 1956 apareció el primer número de su boletín semanal, fecha que se considera como el inicio de AICA. Desde entonces, en una demostración de constancia y continuidad, dicho boletín nunca dejó de salir. La idea de la creación de AICA nació en momentos muy penosos para el catolicismo argentino, que en medio de una persecución religiosa que culminó con la quema de la Curia Eclesiástica de Buenos Aires y varios templos históricos, se encontró en la total imposibilidad de hacer oír su voz. Quince años después, en noviembre de 1969, los obispos decidieron transferirla al arzobispado de Buenos Aires, con el compromiso de que sus servicios serían para todo el episcopado y continuaría siendo -por origen y finalidad- una obra de la Iglesia argentina.
Desde su fundación AICA permaneció siempre fiel a la misión confiada por el Episcopado y al consejo recibido de Pío XII, quien cuatro meses después del lanzamiento de AICA, el 26 de octubre de 1956, en una audiencia especial concedida a dirigentes de agencias católicas, les decía: "El ideal de la agencia de prensa consiste en conservar la objetividad más franca. Los exhortamos a tender siempre hacia este ideal y en todo caso, a no sacrificar jamás la verdad, el precepto divino y el bien común para satisfacer a los amos de turno... Si siguen esta línea de conducta, encontrarán siempre dos fuerzas de apoyo: la protección divina y la aprobación de los hombres de bien; y estas dos fuerzas son, en definitiva, las más decisivas".

Su director: Miguel Woites

El 17 de mayo de 1966, el entonces arzobispo de Buenos Aires, cardenal Antonio Caggiano, en su carácter de presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, nombró a Miguel Woites director de la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA), en reemplazo del padre Arnaldo C. Canale (después obispo y Vicario General de Buenos Aires). Había ingresado en la agencia en 1957 y hasta ese momento era jefe de redacción.
Miguel Woites nació en Lincoln, provincia de Buenos Aires, el 7 de junio (Día del Periodista) de 1928. Está casado hace 55 años con Lidia Amitrano, tiene 5 hijos, 27 nietos y una bisnieta. Cursó sus estudios en los Institutos de la Orden Mercedaria en Ranelagh y Mendoza. En su juventud militó en la Juventud Obrera Católica (JOC) de la que llegó a ser presidente nacional en 1949.
En el periodismo se inició dirigiendo los periódicos Juventud Obrera y Cruz y Espiga. En 1957 ingresa en AICA y simultáneamente con su actividad en la agencia fue columnista de Esquiú, El País de Rosario, Aquí Molinos, Gente y fundó y dirigió Nuestras Aves, órgano de la Asociación Ornitológica del Plata. Colaboró durante diez años en la agencia Telam y participó en los años 60 del programa Parlamento 13, del canal homónimo.
Fue presidente del Club Gente de Prensa, que agrupa a los periodistas católicos de la Argentina y miembro del Consejo Directivo de la Federación Internacional de Agencias Católicas (FIAC).
Tuvo a su cargo las oficinas de prensa en las visitas de Juan Pablo II a la Argentina en 1982 y 1987, del VIII Congreso Eucarístico Nacional y de la Comisión de Prensa del Primer Congreso Catequístico Nacional.
Distinción Pontificia: La Santa Sede lo designó Caballero Comendador de San Gregorio Magno en el rango civil, galardón que le fue impuesto el 19 de diciembre de 1986 por el cardenal Juan Carlos Aramburu.

Mis artículos en AICA:

Desde mis primeros días de sacerdote he colaborado con AICA, cualquiera que ponga mi nombre en el buscador de la página web de AICA conocerá muchos momentos de mi ministerio sacerdotal.
En este tiempo de estudio en España colaboro como “corresponsal” desde el cariño y la valoración a todo lo que AICA y su gente significan para la Iglesia en Argentina. En diferentes post les compartiré los ya publicados y en la medida que vayan publicando nuevos aquí estarán.
Si quieren conocer la Iglesia en Argentina: http://www.aica.org/

domingo, 16 de agosto de 2009

VIRGEN MARÍA: Su Asunción a los Cielos

Queridos amigos y hermanos, el último Dogma de Fe que se ha definido con respecto a la Santísima Virgen, es el de la Asunción de la Virgen María a los Cielos.
La Virgen María una vez transcurridos sus días mortales fue “asumida” o “asumpta” a los cielos; o sea, resucitó como su Hijo y fue llevada a la gloria del cielo, en cuerpo y alma.
No decimos “ascensión”, sino “asunción”, porque fue llevada por Jesucristo y los ángeles, como piadosamente creemos. Se cree que vivió en la tierra unos 72 años.
El Papa Pío XII definió en el año 1950, después de consultar a todos los Obispos del mundo, que la Asunción de María a los cielos es una Verdad de Fe.
¿Dónde está en los Evangelios esta Verdad de Fe? En ninguna parte, ya que se halla contenida en la Sagrada Tradición.
Los Evangelios terminan con la Ascensión de Cristo, y fueron escritos mucho antes de la muerte de Nuestra Señora. La Iglesia Católica sostiene que la revelación de Dios a los hombres está contenida en dos lugares: la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición.
¿Qué es la Tradición? Es aquello que escribieron los llamados “Padres de la Iglesia”, que fueron los escritores sucesores de los apóstoles. Y éstos fueron los que nos transmitieron el hecho real de la Asunción de María a los Cielos.
Desde el principio de la Iglesia los fieles llamaron a la muerte de María la “dormición” o “tránsito”, pero no “muerte”.
María no tenía pecado original, de modo que el castigo del pecado que es la muerte no le correspondía, pero murió para seguir en todo a su Hijo en la obra de la redención; así como cumplió la ley de la purificación después del parto, que no la obligaba a ella. María siguió a Cristo en la muerte y también en la resurrección.
Cristo y María Santísima resucitaron para nosotros, y entraron en la gloria como representantes de todo el cuerpo de la Iglesia, como primicias de nuestra resurrección futura. Un cuerpo de varón y un cuerpo de mujer ya están en el cielo, transformados por Dios en algo semejante a los ángeles.
Así pasará con nuestros cuerpos, no es su destino final el estorbar al alma, decaer en la vejez, y podrirse para siempre en el sepulcro. No, nuestro destino final es ser renovados, perfeccionados por el Creador de una manera extraordinaria como lo fue ya el cuerpo de la Santísima Virgen, junto a su Hijo en el cielo.

BLOG PADRE JOSÉ MEDINA: Presentación del Blog

Hola, soy el Padre José Antonio Medina Pellegrini, sacerdote católico, escritor y periodista, y hoy, Solemnidad de la Asunción de la Virgen a los Cielos comenzamos a compartir este espacio en internet, mi Blog personal. Y quiero contarles porqué siendo un sacerdote de la Iglesia Católica, lo he abierto.

Cuando yo era muy joven había dos ideales que luchaban por ganar lugar en mis imágenes y emociones. Uno era abrirme camino en los medios de comunicación social, y el otro ser como Cristo, Sacerdote para siempre.

Hoy, pasado ya cierto tiempo, reconozco, que no se trataba de dos ideales diferentes, sino de una misma fidelidad a dos vivencias muy profundas: mis sueños de muchacho y el amor de Dios y a Dios, hecho llamado, hecho vocación, ambos, caminando siempre juntos.

Por esto, desde hoy quiero compartir con ustedes: reflexiones, homilías, reportajes, programas de radio, artículos periodísticos, vivencias… que han ido y van naciendo, de mi corazón sacerdotal y de mi pluma.

¿Qué me mueve a hacerlo? El ansia de llegar a todos según el más genuino deseo paulino: “Porque, si evangelizo, no es para mí motivo de gloria, sino que se me impone como necesidad. ¡Ay de mí si no evangelizara!” (1 Cor. 9, 16). Y en nuestros tiempos un Blog nos permite evangelizar sin límites, sin exclusión, es una ventana abierta al mundo por donde muchos podrán acceder al mensaje de la salvación.

Elegí este día , el 15 de agosto, para que naciera mi Blog porque es el día de la Patrona de la Diócesis de Avellaneda-Lanús, Argentina, a la cual pertenezco. Que la Virgen Asunta a los Cielos, bendiga esta iniciativa y nos dé a ustedes y a mí la gracia de “Ir por todo el mundo y predicar el Evangelio a toda la creación” (Mc. 16,15).

Con mi bendición.
Padre José Medina
15 de agosto de 2009