jueves, 31 de diciembre de 2009

CATEQUESIS PAPA: "Reconozcamos la importancia de los sacramentos, ¡Son el tesoro de la Iglesia!"

Miércoles, 30 dic (Radio Vaticano).- Con sus mejores deseos para el nuevo año, en su última audiencia general de este 2009, Benedicto XVI ha reiterado la importante actualidad de «conservar la doctrina cristiana de forma íntegra y unitaria». Invitando a todos los fieles y, en particular, a los teólogos y a los sacerdotes, en especial en este Año Sacerdotal, el Papa ha hecho hincapié en que el Catecismo de la Iglesia Católica y su Compendio nos ofrecen el cuadro completo de la Revelación cristiana y ha alentado también a las comunidades cristianas a aprovechar estos instrumentos para conocer y profundizar en el contenido de nuestra fe.

«De este modo, podremos percibir en nuestra fe una maravillosa sinfonía que nos habla de Dios y de su amor y que solicita nuestra firme adhesión y nuestra respuesta activa», ha enfatizado Benedicto XVI, que ha proseguido sus catequesis sobre la cultura cristiana de la Edad Media, centrándose hoy en la figura de Pedro Lombardo. Citando a este destacado teólogo del siglo XII, que, en 1159, un año antes de su muerte, fue nombrado Obispo de París, el Papa ha recordado que en la narración bíblica del nacimiento de la mujer, él veía ‘una prefiguración del misterio de Cristo y de su Iglesia’.

Tras señalar que «Dios creó a Eva de una costilla de Adán. Y no, por ejemplo, de su cabeza», el Santo Padre ha subrayado que Dios ha querido que la mujer fuera ‘compañera del hombre’. No su ‘esclava’. Y tampoco su ‘dominadora’.

El Papa ha invitado a que, «siguiendo las enseñanzas de Pedro Lombardo, reconozcamos la importancia de los sacramentos en nuestra vida cristiana. Pues ¡son el tesoro de la Iglesia!».

En su resumen en nuestro idioma, el Papa dijo:

Queridos hermanos y hermanas: Hoy quisiera hablar de Pedro Lombardo, un teólogo del siglo doce de gran notoriedad, pues una de sus obras, las Sentencias, fue adoptada como manual en todas las escuelas de teología durante muchos siglos. Se le llama Lombardo porque nació en una región del norte de Italia, ocupada entonces por los longobardos. De familia modesta, estudió en Bolonia, Reims y París, donde fue profesor y, casi al final de su vida, nombrado Obispo. Su gran aportación fue el haber recogido, además del texto bíblico, el pensamiento de los grandes Padres de la Iglesia y de otros notables pensadores cristianos, disponiendo todo en un cuadro sistemático y bien trabado. En efecto, una de las características de la teología es organizar de manera unitaria el patrimonio de la fe, presentándola de modo claro y coherente en todas sus partes, pues las diversas verdades que contiene se iluminan recíprocamente, ofreciendo así una visión de la riqueza y armonía del plan salvador de Dios. Ante el riesgo de fragmentación en la verdad de nuestros días, el testimonio de Pedro Lombardo es una llamada al estudio y a la enseñanza íntegra, sugerente y orgánica del mensaje de Cristo.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, venidos de España, México y otros países latinoamericanos. Invito a todos a afianzar e iluminar la fe mediante una lectura pausada y atenta del mensaje cristiano, como se ofrece en el Catecismo de la Iglesia Católica. Muchas gracias.

martes, 29 de diciembre de 2009

PRO VIDA: Apoyo y me sumo a la campaña de www.infocatolica.com, ¿Y Ud.?

Queridos amigos y hermanos del Blog: Ayer en la conmemoración de los Santos Inocentes varios diarios españoles, entre ellos ABC, El Mundo y La Razón, publicaron esta llamativa esquela: “Niños y niñas víctimas del aborto, víctimas inocentes, que fallecieron en España durante 2009, descansen en paz”. En tanto que otros medios nacionales, como El País, se negaron a publicarla con la excusa de que "el texto era reivindicativo y no propio para un anuncio de ese tipo".

El breve texto es una nueva manifestación de los católicos españoles, a fin de expresar el rechazó a la ley, sancionada recientemente, que permite el aborto libre hasta la decimocuarta semana de embarazo.
La iniciativa fue coordinada por la web: www.infocatolica.com , “un portal de información y opinión socioreligiosa cuyo fin y misión es la difusión de información, formación y opinión basada en la doctrina católica”, que animó a los católicos a costear económicamente la publicación de esquelas por los niños no nacidos en los diarios españoles.

Según cifras oficiales en España en 2008, unas 115.000 personas abortaron, recordemos que desde 1985 está en vigor una ley para interrumpir el embarazo durante las primeras 12 semanas por violación, hasta la semana 22 por malformación del feto, y sin un límite en caso de "peligro para la salud física o psíquica de la madre".

La nueva ley, que debe ser votada en el Senado para entrar en vigor, autorizará el aborto hasta la 22 semana de gestación si hay riesgo para la salud de la madre o malformación del feto. Después de la 22 semana se podrá abortar si se detecta una enfermedad grave e incurable en el feto.

Yo, hago mía esta iniciativa y la bendigo, y a la vez les propongo a todos los lectores del Blog el apoyo y la difusión de la misma.

Con mi bendición.
Padre José Medina

FAMILIA: "La familia es la mejor escuela donde se aprende a vivir" (Benedicto XVI)

Queridos amigos y hermanos del Blog: me pareció que no podía dejar de proponerles las palabras que pronunció Benedicto XVI desde la ventana de su estudio a los miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano con motivo del Ángelus el pasado domingo, Día de la Sagrada Familia. Las palabras del Papa, dirigidas en parte en español, fueron transmitidas en directo en la plaza de Lima de Madrid, donde se encontraban reunidas miles de familias de Europa con motivo de la celebración eucarística convocada en el día de la Sagrada Familia. Esto fue lo que expresó el Santo Padre:

Queridos hermanos y hermanas: Se celebra hoy el domingo de la Sagrada Familia. Podemos seguir poniéndonos en el lugar de los pastores de Belén que, nada más recibir el anuncio del ángel, acudieron de prisa a la gruta y encontraron a "María, José y al niño, acostado en el pesebre" (Lucas 2,16). Detengámonos también nosotros a contemplar esta escena, y reflexionemos en su significado. Los primeros testigos del nacimiento de Cristo, los pastores, se encontraron no sólo ante el Niño Jesús, sino también ante una pequeña familia: la mamá, el papá y el hijo recién nacido. ¡Dios quiso revelarse naciendo en una familia humana, y por este motivo la familia humana se ha convertido en imagen de Dios! Dios es Trinidad, es comunión de amor, y la familia, con toda la diferencia que existe entre el Misterio de Dios y su criatura humana, es una manifestación que refleja el Misterio insondable del Dios amor. El hombre y la mujer, creados a imagen de Dios, se convierten en el matrimonio en "una sola carne" (Génesis 2, 24), es decir, en una comunión de amor que engendra nueva vida. La familia humana, en cierto sentido, es imagen de la Trinidad por el amor interpersonal y por la fecundidad del amor.

La liturgia de hoy presenta el famoso episodio evangélico de Jesús, a los doce años, que se queda en el Templo, en Jerusalén, sin que se dieran cuenta sus padres, quienes, sorprendidos y preocupados, vuelven a encontrarlo tres días después discutiendo con los doctores. A su madre que le pide explicaciones, Jesús le responde que tiene que estar "en la propiedad", en la casa de su Padre, es decir de Dios (Cf. Lucas 2, 49). En este episodio, el muchacho Jesús se nos presenta lleno de celo por Dios y por el Templo. Preguntémonos: ¿de quién había aprendido Jesús el amor por las "cosas" de su Padre? Ciertamente, como hijo, tuvo un íntimo conocimiento de su Padre, de Dios, una profunda relación personal permanente con Él, pero, en su cultura concreta, ciertamente aprendió las oraciones, el amor por el Templo y por las instituciones de Israel, de sus propios padres.

Por tanto, podemos afirmar que la decisión de Jesús de quedarse en el Templo era sobre todo fruto de su íntima relación con el Padre, pero también fruto de la educación recibida de María y de José. Podemos entrever aquí el sentido auténtico de la educación cristiana: es el fruto de una colaboración que siempre hay que buscar entre los educadores y Dios. La familia cristiana es consciente de que los hijos son don y proyecto de Dios. Por tanto, no los puede considerar como una posesión propia, sino que, sirviendo en ellos al designio de Dios, está llamada a educarlos en la libertad más grande, que consiste precisamente en decir "sí" a Dios para hacer su voluntad. De este "sí" la Virgen María es ejemplo perfecto. A ella le encomendamos todas las familias, rezando en particular por su misión educativa.

Y ahora me dirijo, en lengua española, a los que participan en la fiesta de la Sagrada Familia en Madrid. Saludo cordialmente a los pastores y fieles congregados en Madrid para celebrar con gozo la Sagrada Familia de Nazaret. ¿Cómo no recordar el verdadero significado de esta fiesta? Dios, habiendo venido al mundo en el seno de una familia, manifiesta que esta institución es camino seguro para encontrarlo y conocerlo, así como un llamamiento permanente a trabajar por la unidad de todos en torno al amor. De ahí que uno de los mayores servicios que los cristianos podemos prestar a nuestros semejantes es ofrecerles nuestro testimonio sereno y firme de la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, salvaguardándola y promoviéndola, pues ella es de suma importancia para el presente y el futuro de la humanidad.

En efecto, la familia es la mejor escuela donde se aprende a vivir aquellos valores que dignifican a la persona y hacen grandes a los pueblos. También en ella se comparten las penas y las alegrías, sintiéndose todos arropados por el cariño que reina en casa por el mero hecho de ser miembros de la misma familia. Pido a Dios que en vuestros hogares se respire siempre ese amor de total entrega y fidelidad que Jesús trajo al mundo con su nacimiento, alimentándolo y fortaleciéndolo con la oración cotidiana, la práctica constante de las virtudes, la recíproca comprensión y el respeto mutuo. Os animo, pues, a que, confiando en la materna intercesión de María Santísima, Reina de las Familias, y en la poderosa protección de San José, su esposo, os dediquéis sin descanso a esta hermosa misión que el Señor ha puesto en vuestras manos. Contad además con mi cercanía y afecto, y os ruego que llevéis un saludo muy especial del Papa a vuestros seres queridos más necesitados o que se encuentran en dificultad. Os bendigo a todos de corazón.”

Al final del Ángelus, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo: Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española que participan en esta oración mariana. En este domingo de la Sagrada Familia, invito a todos a poner los ojos en el hogar de Nazaret, escuela incomparable de virtudes humanas y cristianas, para aprender de Jesús, José y María a vivirlas personalmente y dar ejemplo de ellas ante los que os rodean con humildad y convicción. De nuevo os deseo que, en estas fiestas de Navidad, la alegría del Señor Jesús, nacido en Belén, sea vuestra fortaleza. En su Nombre os bendigo con gran afecto.


Misa por la Familia, Domingo 27 de diciembre de 2009, Madrid.

lunes, 28 de diciembre de 2009

SANTORAL: Fiesta de los Santos Inocentes, Mártires

Queridos amigos y hermanos del Blog, en este 28 de diciembre estamos recordado el martirio de los santos inocentes. De acuerdo a un relato del Evangelio de san Mateo (2, 13-18), el Rey Herodes mandó matar a los niños de Belén menores de dos años al verse burlado por los magos de Oriente que habían venido para saludar a un recién nacido de estirpe regia.

A partir del siglo IV, se estableció una fiesta para venerar a estos niños, muertos como "mártires" en sustitución de Jesús. La devoción hizo el resto. En la iconografía se les presenta como niños pequeños y de pecho, con coronas y palmas (alusión a su martirio). La tradición concibe su muerte como "bautismo de sangre" (cfr. Rm 6, 3) y preámbulo al "éxodo cristiano", semejante a la masacre de otros niños hebreos que hubo en Egipto antes de su salida de la esclavitud a la libertad de los hijos de Dios (cfr. Ex 3,10). de este hecho nos dice el Evangelio de San Mateo, capítulo 2, versículo 16: “Herodes, al ver que los Magos le habían engañado, se irritó en extremo, y mandó matar a todos los niños que había en Belén y toda la comarca, de dos años para abajo, de acuerdo al tiempo que cuidadosamente había averiguado de los Magos”.

Y sí… no hay explicación fácil para el sufrimiento, y mucho menos para el de los inocentes. El hecho histórico que hoy conmemoramos nos muestra el sufrimiento, a primera vista inútil e injusto, de unos niños que dan sus vidas por una Persona y por una Verdad que aún no conocen. El sufrimiento escandaliza con frecuencia y se levanta ante muchos como un inmenso muro que les impide ver a Dios y su amor infinito por los hombres. ¿Por qué no evita Dios todopoderoso tanto dolor aparentemente inútil?

El dolor es un misterio y, sin embargo, el cristiano con fe sabe descubrir en la oscuridad del sufrimiento, propio y ajeno, la mano amorosa y providente de su Padre Dios que sabe más y ve más lejos, y entiende de alguna manera las palabras de San Pablo a los primeros cristianos de Roma: “para los que aman a Dios, todas las cosas son para su bien” (cfr. Rm 8, 28), también aquellas que nos resultan inexplicables o incomprensibles.

El dolor se presenta en muchas formas, y en ninguna de ellas es espontáneamente querido por nadie. Sin embargo, Jesús proclama bienaventurados a los que lloran, es decir, a quienes en esta vida llevan algo más de cruz: enfermedad, incapacidad, dolor físico, pobreza, difamación, injusticia. Porque la fe cambia de signo al dolor, que, junto a Cristo, se convierte en una “caricia” de Dios, en algo de gran valor y fecundidad. La cruz, el dolor y el sufrimiento, fue el medio que utilizó el Señor para redimirnos. Pudo servirse de otros medios, pero quiso redimirnos precisamente por la cruz. Desde entonces el dolor tiene un nuevo sentido, sólo comprensible junto a él.

Los que padecen con Cristo tendrán como premio el consuelo de Dios en esta vida y, después, el gran gozo de la vida eterna. Nos dirá Jesús al final del camino: “Muy bien, siervo bueno y fiel..., ven a participar de la alegría de tu Señor”, si primero hemos sabido vivir las alegrías y las penas junto a El. Los santos inocentes proclaman la gloria del Señor en este día, pero no de palabra, sino con su muerte. Que el mismo Jesús nos conceda por la intercesión de estos mártires inocentes testimoniar con nuestra vida la fe que profesamos de palabra.

Pero no nos quedemos solo contemplando al hecho histórico que hoy la liturgia de la Iglesia nos presenta. Miremos el presente, nuestro triste y tremendo presente, en este aspecto. En nuestro tiempo continúa la masacre de millones de niños inocentes. Millones son masacrados por el aborto, millones más mueren de hambre, cuántos son los que sufren distintos modos de abusos... ¿Nosotros qué hacemos, qué debemos hacer?. No olvidemos que la indiferencia, la despreocupación, el mirar para otro lado, también puede ser pecado, y un tipo de pecado de los que claman al cielo.

Con mi bendición.
Padre José Medina.


Hoy, millones de niños son masacrados por el aborto, millones más mueren de hambre, cuántos son los que sufren diversos modos de abusos... ¿Nosotros qué hacemos, qué debemos hacer?

sábado, 26 de diciembre de 2009

JESUCRISTO: Solamente en Jesús, nacido en Belén, encontraremos nuestra esperanza

MENSAJE DE NAVIDAD
DEL SANTO PADRE
BENEDICTO XVI

Queridos hermanos y hermanas de Roma y del mundo entero, y a todos vosotros, hombres y mujeres a quien Dios ama: «Hoy brillará una luz sobre nosotros, porque nos ha nacido el Señor» (Misal Romano, Natividad del Señor, Misa de la aurora, Antífona de entrada). La liturgia de la Misa de la aurora nos ha recordado que la noche ya pasó, el día está avanzado; la luz que proviene de la gruta de Belén resplandece sobre nosotros.

Pero la Biblia y la Liturgia no nos hablan de la luz natural, sino de una luz diferente, especial, de algún modo proyectada y orientada hacia un «nosotros», el mismo «nosotros» por el que el Niño de Belén «ha nacido». Este «nosotros» es la Iglesia, la gran familia universal de los creyentes en Cristo, que han aguardado con esperanza el nuevo nacimiento del Salvador, y hoy celebran en el misterio la perenne actualidad de este acontecimiento.

Al principio, en torno al pesebre de Belén, ese «nosotros» era casi invisible a los ojos de los hombres. Como nos dice el Evangelio de san Lucas, incluía, además de a María y José, a unos pocos sencillos pastores, que llegaron a la gruta avisados por los Ángeles. La luz de la primera Navidad fue como un fuego encendido en la noche. Todo alrededor estaba oscuro, mientras en la gruta resplandecía la luz verdadera «que alumbra a todo hombre» (Jn 1,9). Y, no obstante, todo sucede con sencillez y en lo escondido, según el estilo con el que Dios actúa en toda la historia de la salvación. Dios quiere ir poniendo focos de luz concretos, para dar luego claridad hasta el horizonte. La Verdad, como el Amor, que ella contiene, se enciende allí donde la luz es acogida, difundiéndose después en círculos concéntricos, casi por contacto, en los corazones y en las mentes de los que, abriéndose libremente a su resplandor, se convierten a su vez en fuentes de luz. Es la historia de la Iglesia que comienza su camino en la gruta pobre de Belén, y a través de los siglos se convierte en Pueblo y fuente de luz para la humanidad. También hoy, por medio de quienes van al encuentro del Niño Jesús, Dios sigue encendiendo fuegos en la noche del mundo, para llamar a los hombres a que reconozcan en Él el «signo» de su presencia salvadora y liberadora, extendiendo el «nosotros» de los creyentes en Cristo a toda la humanidad.

Dondequiera que haya un «nosotros» que acoge el amor de Dios, allí resplandece la luz de Cristo, incluso en las situaciones más difíciles. La Iglesia, como la Virgen María, ofrece al mundo a Jesús, el Hijo que ella misma ha recibido como un don, y que ha venido para liberar al hombre de la esclavitud del pecado. Como María, la Iglesia no tiene miedo, porque aquel Niño es su fuerza. Pero no se lo guarda para sí: lo ofrece a cuantos lo buscan con corazón sincero, a los humildes de la tierra y a los afligidos, a las víctimas de la violencia, a todos los que desean ardientemente el bien de la paz. También hoy, dirigiéndose a la familia humana profundamente marcada por una grave crisis económica, pero antes de nada de carácter moral, y por las dolorosas heridas de guerras y conflictos, la Iglesia repite con los pastores, queriendo compartir y ser fiel al hombre: «Vamos derechos a Belén» (Lc 2,15), allí encontraremos nuestra esperanza.

El «nosotros» de la Iglesia vive donde nació Jesús, en Tierra Santa, para invitar a sus habitantes a que abandonen toda lógica de violencia y venganza, y se comprometan con renovado vigor y generosidad en el camino hacia una convivencia pacífica. El «nosotros» de la Iglesia está presente en los demás Países del Medio Oriente. ¿Cómo no pensar en la borrascosa situación en Irak y en el aquel pequeño rebaño de cristianos que vive en aquella Región. Sufre a veces violencias e injusticias, pero está siempre dispuesto a dar su propia contribución a la edificación de la convivencia civil, opuesta a la lógica del enfrentamiento y del rechazo de quien está al lado. El «nosotros» de la Iglesia está activo en Sri Lanka, en la Península coreana y en Filipinas, como también en otras tierras asiáticas, como fermento de reconciliación y de paz. En el continente africano, no cesa de elevar su voz a Dios para implorar el fin de todo abuso en la República Democrática del Congo; invita a los ciudadanos de Guinea y del Níger al respeto de los derechos de toda persona y al diálogo; pide a los de Madagascar que superen las divisiones internas y se acojan mutuamente; recuerda a todos que están llamados a la esperanza, a pesar de los dramas, las pruebas y las dificultades que los siguen afligiendo. En Europa y en América septentrional, el «nosotros» de la Iglesia impulsa a superar la mentalidad egoísta y tecnicista, a promover el bien común y a respetar a los más débiles, comenzando por los que aún no han nacido. En Honduras, ayuda a retomar el camino institucional; en toda Latinoamérica, el «nosotros» de la Iglesia es factor de identidad, plenitud de verdad y caridad que no puede ser reemplazado por ninguna ideología, un llamamiento al respeto de los derechos inalienables de cada persona y a su desarrollo integral, anuncio de justicia y hermandad, fuente de unidad.

Fiel al mandato de su Fundador, la Iglesia es solidaria con los afectados por las calamidades naturales y por la pobreza, también en las sociedades opulentas. Ante el éxodo de quienes emigran de su tierra y a causa del hambre, la intolerancia o el deterioro ambiental se ven forzados a marchar lejos, la Iglesia es una presencia que llama a la acogida. En una palabra, la Iglesia anuncia por doquier el Evangelio de Cristo, no obstante las persecuciones, las discriminaciones, los ataques y la indiferencia, a veces hostil, que más bien le permiten compartir la suerte de su Maestro y Señor.

Queridos hermanos y hermanas, qué gran don es formar parte de una comunión que es para todos. Es la comunión de la Santísima Trinidad, de cuyo corazón ha descendido al mundo el Emmanuel, Jesús, Dios-con-nosotros. Como los pastores de Belén, contemplemos embargados de maravilla y gratitud este misterio de amor y luz. Feliz Navidad a todos.

Benedicto XVI

jueves, 24 de diciembre de 2009

CATEQUESIS PAPA: "Celebremos el Nacimiento del Niño Dios con fervor, con serenidad y sencillez"

Miércoles, 23 dic (Radio Vaticano).- Benedicto XVI ha presidido esta mañana la tradicional audiencia general, cuya catequesis ha dedicado a la Santa Navidad, invitando a los fieles y peregrinos al fervor profundo de la celebración del Nacimiento de Dios, el Salvador del mundo, exhortando a la serenidad de la fiesta y a la sencillez de las manifestaciones.

El Papa recordó que en la primera biografía sobre el santo de Asís, Tomás de Celano cuenta que "en la noche de Navidad se le concedió a Francisco la gracia de una visión maravillosa. Vio a un niño pequeño inmóvil en el pesebre, que se despertó del sueño precisamente por la cercanía de Francisco". "Gracias a San Francisco, el pueblo cristiano ha podido percibir que en Navidad, Dios es realmente el "Emmanuel", el Dios con nosotros, del que no nos separa ninguna barrera y no está lejos. En aquel Niño, Dios se hizo tan cercano a cada uno de nosotros que podemos mantener con él una relación confidencial de profundo afecto, como hacemos con un recién nacido".

"De esta particular devoción al misterio de la Encarnación -continuó- nació la famosa celebración de la Navidad en Greccio. Con San Francisco y su belén se resaltaba el amor inerme de Dios, su humildad y su benignidad, que en la Encarnación del Verbo se manifiesta a los seres humanos para enseñar un nuevo modo de vivir y de amar".

“Que la fiesta de Navidad nos dé la alegría serena y profunda para poder tocar la bondad de nuestro Dios y nos dé la posibilidad de encontrar un nuevo aliento y valor”, ha afirmado el Santo Padre. Viene a nosotros sin armas, sin ninguna fuerza; no tiene intención de conquistar al hombre desde el exterior, sino ser acogido libremente por él. Dios se ha hecho niño para vencer con el amor el orgullo, la violencia, la sed de posesión del hombre.

“Recemos a Dios para que ponga en nuestros corazones la simplicidad que nos hará que reconozcamos al Señor en el Niño recostado en el pesebre”. "Su condición de Niño nos indica, además, cómo podemos encontrar a Dios y gozar de su presencia. (...) Quien no ha entendido el misterio de la Navidad -terminó-, no ha entendido el elemento decisivo de la existencia cristiana. Quien no acoge a Jesús con un corazón de niño, no puede entrar en el reino de los cielos: esto es lo que San Francisco ha querido recordar a los cristianos de su tiempo y de todos los tiempos, hasta hoy".

Este ha sido el resumen que de su catequesis ha hecho el Santo Padre en español para los peregrinos de nuestra lengua, presentes en el aula Pablo VI, que han participado en la audiencia:

“Queridos hermanos y hermanas: Al acercarse la Navidad, la Iglesia nos invita a disponernos con fervor y sencillez a la celebración del nacimiento del Salvador. La liturgia de esta fiesta fue afianzándose con el correr del tiempo. El primero que afirmó que Jesús nació el 25 de diciembre fue Hipólito de Roma, allá por el siglo tercero. Pero la atmósfera particular que se respira en esta celebración navideña fue favorecida sobre todo por san Francisco de Asís, debido al especial amor y devoción que este santo profesaba al misterio de la encarnación del Hijo de Dios. Tomás de Celano, el biógrafo de san Francisco, narra la intensidad con la que vivía y celebraba el pobrecillo de Asís la noche de Navidad, a partir de la experiencia maravillosa que tuvo ante el pesebre en Greccio.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los jóvenes venidos de México, así como a los demás grupos procedentes de España, Puerto Rico y otros países latinoamericanos. Que tengáis una Navidad muy feliz en compañía de vuestros familiares y amigos, rogándoos al mismo tiempo que llevéis a todos la felicitación del Papa para estos días entrañables. Muchas gracias.”

Antes de finalizar la Audiencia General, como siempre, el Santo Padre se ha dirigido a los jóvenes a los enfermos y a los recién casados. A pocos días de la solemnidad de Navidad, que el amor, que Dios manifiesta a la humanidad en el nacimiento de Cristo, haga crecer en vosotros, queridos jóvenes, el deseo de servir generosamente a los hermanos. Que sea para vosotros, queridos enfermos, fuente de consuelo y de serenidad. Y que inspire en vosotros, queridos recién casados, la consolidación de vuestra promesa de amor y de reciproca fidelidad.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

JUAN PABLO II: Ha sido declarado "Venerable" por el Santo Padre Benedicto XVI

Queridos amigos y hermanos del Blog: el Santo Padre Benedicto XVI proclamó “Venerable” al querido e inolvidable Juan Pablo II, al aprobar el decreto por el que se reconocen las “virtudes heroicas del Siervo de Dios”. De esta manera Karol Wojtyla, da un importante paso y queda cada vez más cerca de su beatificación. El decreto fue aprobado durante la audiencia que concedió en el Vaticano al prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, el arzobispo Angelo Amato. La firma del decreto no supone la inmediata beatificación de Karol Wojtyla, ya que todavía falta la aprobación por parte de Benedicto XVI del milagro que lleve a la proclamación como beato de su antecesor.

Juan Pablo II (Karol Wojtyla), nacido en 1920 en Wadowice (Polonia), fue elegido Papa en octubre de 1978 y falleció el 2 de abril de 2005 acompañado por cientos de miles de personas congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano. Los historiadores del siglo XX le atribuyen un papel decisivo en la caída del comunismo y los historiadores de la Iglesia ven en su pontificado un impulso decisivo a la aplicación del Concilio Vaticano II.

La reciente declaración de “Venerable” supone el comienzo de la cuenta atrás para la elevación de Juan Pablo II a la gloria de los altares, que se puede producir, según los observadores vaticanos, en octubre del año próximo, coincidiendo con la fecha en la que fue elegido Pontífice en 1978. Ya el pasado 17 de noviembre, los cardenales y obispos de la Congregación para la Causa de los Santos aprobaron esas "virtudes heroicas" de Juan Pablo II y sólo se estaba a la espera de que el Papa Ratzinger firmara el decreto.

Respecto al milagro, aunque son numerosas las curaciones inexplicables que se asegura sucedieron por intercesión de Juan Pablo II, el postulador de la causa, el sacerdote polaco Slawomir Oder, se ha inclinado por la curación de la monja francesa Marie Simon Pierre, que padecía Parkinson, la misma enfermedad que tenía Wojtyla. Una vez que Benedicto XVI apruebe el milagro, sólo quedará elegir la fecha de la beatificación.

Teniendo en cuenta los "tiempos técnicos" y, según fuentes vaticanas, hasta mediados del próximo mes de marzo de 2010 no se aprobará el milagro, lo que impediría que la ceremonia de beatificación coincidiera con el quinto aniversario de su muerte, que tuvo lugar el 2 de abril de 2005. Y es que el 2 de abril es Viernes Santo, por lo que no podría celebrarse la beatificación. Los "vaticanistas" consideran como fecha más probable el domingo 17 de octubre, un día después de que se conmemore el aniversario de su elección como Papa, el 16 de octubre de 1978.

El proceso que llevará a Juan Pablo II a los altares se abrió el 28 de junio de 2005 y comenzó en Roma, ciudad en la que murió y de la que fue su obispo durante 26 años y medio. La causa de beatificación se abrió por deseo de Benedicto XVI sin esperar a que transcurrieran cinco años de su muerte, como establece el Código de Derecho Canónico.

Este proceso fue explicado por el mismo Papa Joseph Ratzinger al recibir en audiencia a los superiores, oficiales, y colaboradores de la Congregación para las Causas de los Santos con motivo del cuadragésimo aniversario de la institución de este organismo vaticano: “Las principales etapas del reconocimiento de la santidad por parte de la Iglesia, es decir, la beatificación y la canonización, están unidas entre sí por un vínculo de gran coherencia. A éstas se les añade, como indispensable fase preparatoria, la declaración de la heroicidad de las virtudes o del martirio de un siervo de Dios y la verificación de algún don extraordinario, un milagro, que el Señor concede por intercesión del siervo fiel”, explicó el Papa. “¡Cuanta sabiduría pedagógica se manifiesta en este camino!”, aseguró.

Refiriéndose a la beatificación, explicó que con ese paso "se exhorta a dirigirles un culto de veneración y de invocación circunscrito en el ámbito de las Iglesias locales o de órdenes religiosas". Y en cuanto a la canonización, el pueblo cristiano "es llamado a exultar con toda la comunidad de los creyentes por la certeza de que, gracias a la solemne proclamación pontificia, un hijo o una hija suyos han alcanzado la gloria de Dios, donde participa en la perenne intercesión de Cristo a favor de los hermanos". En este proceso, aclaró el pontífice, "la Iglesia acoge con alegría y maravilla los milagros que Dios, en su infinita bondad, le ofrece gratuitamente para confirmar la predicación evangélica. Acoge, al mismo tiempo, el testimonio de los mártires como la forma más límpida e intensa de configuración con Cristo".

La Iglesia, afirmó, realiza estos procesos pues, “en el camino de reconocimiento de la santidad, emerge la riqueza espiritual y pastoral que involucra a toda la comunidad cristiana. Es decir la transfiguración de las personas y de las realidades humanas a imagen de Cristo resucitado representa el objetivo último del plan de salvación divina”.

El Papa Juan Pablo II y el Cardenal Joseph Ratzinger

lunes, 21 de diciembre de 2009

VIVENCIAS PERSONALES: Capellán y Confesor Auxiliar en el Santuario de Lourdes, Francia

Queridos amigos y hermanos del Blog: el pasado viernes recorriendo en tren los 700 km. que separan Ávila (España) de Lourdes (Francia) puse punto final a la etapa “abulense” de mi vida. Fue un importante objetivo cumplido. He cursado el año académico del Máster en Mística y Ciencias Humanas en el CITeS con todos los trabajos y exámenes propios. Y he vivido en esa ciudad de excepción que es Ávila de los Caballeros, la ciudad mítica de Teresa de Jesús.

El tren poco ha poco me iba alejando de Ávila donde fui tan feliz estudiando, trabajando pastoralmente, compartiendo mi vida con gente, hoy, entrañablemente querida. Poco a poco fui pasando del español, por el catalán y el vasco, al francés, que se fue convirtiendo en el protagonista absoluto. Lenguas, gentes, paisajes, todo fue pasando, como pasa la vida misma, al igual que las imágenes que uno ve a través de la ventanilla del tren…

Y ahora unos meses en Lourdes, Francia, en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, un lugar privilegiado, testigo presencial de las apariciones de la Santísima Virgen a Bernadette Soubirous. Lourdes, tierra de María, lugar de bendición.

¿Qué hago aquí? Estoy como Capellán y Confesor Auxiliar, me encargo de las confesiones y de la Santa Misa en español. Estoy sólo y a cargo de las mismas hasta mediados de enero y luego acompañaré otro tiempo más al Padre Teótimo González, que es el Coordinador Español del Santuario.

La pastoral del Santuario de Lourdes está organizada en 6 idiomas diferentes: francés, inglés, italiano, español, holandés y alemán. El orden en que he puesto estos idiomas no es arbitrario, ya que están ordenados según la cantidad de peregrinos que concurren aquí de esas lenguas. Así los peregrinos de lengua española que vienen a Lourdes son el 9 % del total de visitantes.

Mi tarea es confesar diariamente de 10:00 a 11:00 hs. por la mañana y de 15:00 a 16:00 hs. por la tarde. La Santa Misa en español es, también diariamente, a las 11:15 hs. Quizás a más de uno le parecerá poco tiempo, pero es que desde noviembre a marzo es lo que podríamos llamar la “temporada baja” en cuanto a la recepción de turistas y peregrinos. Y esto, no hace falta aclaración para los europeos, es por las bajas temperaturas en esta zona y en esta época del año.

En el tiempo libre -gran parte del día-, me dedico, por un lado, a terminar de escribir mi sexto libro (que si llego a cumplir los tiempos fijados por la Editorial lo presentaré en abril próximo en la Feria del Libro en Buenos Aires, Argentina); y por otro, a comenzar a escribir la “memoria” ó “tesis” para obtener el título del Máster que he cursado este año en Ávila.

Pero, en definitiva y esencialmente, este tiempo en Lourdes es un regalo que quiero hacerle a la Virgen: dedicarle especialmente estos meses de ministerio pastoral a Ella y pasar junto a Ella estas fiestas de Navidad y “su” fiesta del 11 de febrero. Todo lo demás es secundario: cualquier sacerdote podría hacer mejor que yo este trabajo y yo podría en cualquier lugar escribir lo que debo escribir, lo único que no podría hacer en otro lugar es estar tan “físicamente” junto a la Madre de Lourdes.

Me siento, por tanto y lo digo con toda humildad y verdad, un “privilegiado” al poder ejercer mi ministerio sacerdotal estos meses junto a la Virgen de Lourdes. ¡Cuánta gente nobilísima y de profunda fe que he conocido a través de mis años de ministerio ni siquiera se animarían a soñar con poder pisar Lourdes! Y sin embargo, aquí estoy yo viviendo inmerecidamente esta experiencia. Esto es como “soñar despierto”, se entiende, ¿no?

Agradezco profundamente a Mons. Rubén Oscar Frassia, Obispo de la Diócesis de Avellaneda-Lanús y al P. Teótimo González, Cordinador Español del Santuario de Lourdes, haber confiado en mí y en mi ministerio y haber autorizado esta experiencia, que sin duda hará mucho bien a mi persona y sacerdocio. Y yo, a través de ella, espero glorificar a Dios y hacer mucho bien a las almas.

Cada día en cada Misa y en cada visita a la Gruta, los pondré a todos ustedes, mis amigos y hermanos del Blog, junto al corazón de la Inmaculada Concepción de la Virgen, Nuestra Señora de Lourdes, y me haré el portavoz de sus necesidades y peticiones y le diré al oído ¡cuánto la quieren! Y Ella, como buena Madre, convertirá en bendición todo el amor que ha diario le profesan.

Iré, pienso, una vez por semana, contándoles a través de estas “vivencias personales” lo que vaya viviendo y les iré mostrando cada rincón de este bendito y sagrado lugar.

Con mi bendición.
Padre José Medina.


Explanada del Santuario luego de la fuerte nevada del pasado viernes.

Esta es la "Casa de los Capellanes", aquí vivo, frente a la Basílica de la Inmaculada, y del otro lado de la misma, la Gruta de la Virgen.

Nuestra Señora de Lourdes en su Gruta, así estaba en el atardecer de ayer, un frío, muy frío, domingo de diciembre.

viernes, 18 de diciembre de 2009

VIRGEN MARÍA: Nuestra Señora del Adviento

Queridos amigos y hermanos del Blog, estamos transitando ya el tramo final del sagrado Tiempo de Adviento, que es tiempo de preparación para la Navidad, donde recordaremos la venida del Emmanuel, del “Dios con nosotros”. Por este motivo vamos a dedicar nuestro encuentro de hoy a Aquella que hizo posible el nacimiento de Cristo, Hijo Unigénito de Dios. Por María nació en el tiempo Aquel que existe antes de la creación del tiempo.

En el Adviento la Iglesia se une de manera particular a María Santísima. En efecto, Ella es un gran ejemplo para nosotros en la espera de la venida de Cristo que invade todo este período. Desde el mismo momento de la Encarnación del Verbo, esta espera asume en Ella una forma concreta: se hace maternidad. Debajo de su corazón virginal late ya la nueva vida, la del Hijo de Dios hecho hombre en su seno. ¡María es toda Adviento!

Y he aquí que después de la Anunciación del Angel la vemos ir de Galilea hacia el sur, para visitar a su prima Isabel en Ain Karim. Allí, en el mismo umbral de la casa de Isabel y Zacarías, serán pronunciadas las palabras que repetimos nosotros cada vez que saludamos a María, y que encontramos en el Evangelio de San Lucas, capítulo 1, versículo 42: “Bendita tu entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”.

En este tiempo de Adviento que estamos viviendo está presente María, como lo estuvo y en un puesto eminente en el primer Adviento cristiano. Entre todos los hombres que el Padre ha elegido en Cristo, Ella lo ha sido de modo especial y excepcional, porque fue elegida en Cristo para ser la Madre del Redentor. Así María, mejor que cualquier otra entre las criaturas predestinadas por el Padre a la dignidad de sus hijos e hijas adoptivos, ha sido predestinada de modo especialísimo para alabanza y gloria de su gracia, que el Padre nos ha dado en Cristo, su Hijo muy querido.

Y por ser elegida Madre de Dios, el Altísimo la hizo Inmaculada desde su concepción. La Inmaculada es la Madre del Hijo de Dios. ¡Oh, Madre de nuestro Adviento, quédate con nosotros y haz que Él permanezca con nosotros en este difícil Adviento de las luchas por la verdad y por la esperanza, por la justicia y por la paz!

Pongamos en manos de María Santísima, Madre de la Misericordia Divina, nuestra preparación espiritual para la próxima Navidad, para que no sea una Navidad más, sino para que realmente Cristo pueda nacer en nuestro corazón debidamente preparado con una buena confesión sacramental, y una vez en nuestro corazón no se vaya más de él.

Recurramos confiadamente a María Santísima, Mujer Eucarística y Virgen del Adviento en todos los momentos de nuestra vida porque es nuestra Madre, conoce nuestras necesidades mejor que nosotros, y es tan poderosa con su Hijo Jesús que tiene su Omnipotencia en sus manos. Roguémosle, por lo tanto, que hable a Jesucristo en favor nuestro: "Acuérdate, Virgen Madre de Dios, cuando estés delante del Señor, de decirle cuanto le amo."

Pidámosle también que nos ayude a disponernos para acoger con alegría a Cristo que viene. Lo podemos hacer con esta:

Oración a Nuestra Señora del Adviento
Ruega por nosotros, Madre de la Iglesia.
Virgen del Adviento, esperanza nuestra,
de Jesús la aurora, del cielo la puerta.
Madre de los hombres, de la mar estrella,
llévanos a Cristo, danos sus promesas.
Eres, Virgen Madre, la de gracia llena,
del Señor la esclava, del mundo la reina.
Alza nuestros ojos hacia tu belleza,
guía nuestros pasos a la vida eterna.
Amén.

jueves, 17 de diciembre de 2009

CATEQUESIS PAPA: "Separando razón y libertad se cae en una dictadura del relativismo"

Miércoles, 16 dic (Radio Vaticano).- Gran entusiasmo, cantos y olas humanas esta mañana cuando ha llegado Benedicto XVI a la Aula Pablo VI, para presidir la tradicional audiencia general de los miércoles a unos 9 mil fieles y peregrinos, llegados de todo el mundo. En su catequesis, dedicada hoy a la figura de Juan de Salisbury, teólogo medieval del siglo XII, el Papa ha destacado que en nuestra época, “sobre todo en algunos países, asistimos a una disgregación preocupante entre la razón, que tiene como tarea descubrir los valores éticos legales relacionados con la dignidad de la persona humana, y la libertad, que tiene la responsabilidad de acogerlos y promoverlos”.

Contrastando la situación actual con la obra de Juan de Salisbury, el Pontífice ha observado “que son conformes con la equidad sólo las leyes que tutelan la sacralidad de la vida humana y rechazan la licitud del aborto, de la eutanasia y de las frívolas experimentaciones genéticas. Son justas las leyes que respetan la dignidad del matrimonio entre un hombre y una mujer, que se inspiran en la correcta laicidad del Estado, lo cual comporta siempre la salvaguarda de la libertad religiosa, y que persiguen la subsidiariedad y la solidaridad a nivel nacional e internacional”.

De otro modo, ha advertido el Papa, “acabaría por instaurarse la que Juan de Salisbury define la tiranía del príncipe, y que nosotros llamamos la dictadura del relativismo”. “Existe -ha dicho el Papa- una verdad objetiva e inmutable, cuyo origen está en Dios, accesible a la razón humana y que se refiere al obrar práctico y social. Se trata de un derecho natural, al cual las leyes humanas y las autoridades políticas y religiosas deben inspirarse, con el fin de promover el bien común”.

Este ha sido el resumen que de su catequesis ha hecho el Santo Padre en español para los peregrinos de nuestra lengua, presentes en el aula Pablo VI, que han participado en la audiencia:

“Queridos hermanos y hermanas: En la catequesis de hoy quiero presentar la figura de Juan de Salisbury, nacido en Inglaterra a principios del siglo doce. Recibió su formación en las escuelas más importantes de la época, París y Chartres. Completados sus estudios, fue consejero de los distintos Prelados de la Sede de Canterbury, poniendo a su disposición sus amplios conocimientos y sus dotes diplomáticas. Ya anciano, fue elegido Obispo de Chartres, donde ejerció su ministerio hasta su muerte.

De entre las obras de Juan de Salisbury destacan dos por su vigente actualidad. La primera, titulada Metaloghicon, se centra en la defensa de la cultura como la conjunción entre la elocuencia y la sabiduría. Hoy, en efecto, los numerosos instrumentos y medios de comunicación necesitan de mensajes dotados de sabiduría e inspirados en la verdad. En la segunda obra, dedicada al hombre de gobierno, y titulada Polycráticus, sobresale el tema de la relación entre ley natural y el ordenamiento jurídico. Poner en el centro de toda acción social la verdad objetiva del hombre continúa siendo una necesidad ineludible.”

Saludo a los fieles de lengua española provenientes de España y diversos países de Latinoamérica, en particular a los sacerdotes recientemente ordenados deseo recordarles que, con ocasión del Año Sacerdotal, aprendan de san Juan María Vianney el amor a Cristo y su generoso servicio a la Iglesia. Que vuestra donación sea siempre total, plena y gozosa, sin olvidar nunca la predilección del Señor por vuestras vidas.

Antes de finalizar la Audiencia General, como siempre, el Santo Padre se ha dirigido a los jóvenes a los enfermos y a los recién casados. En este tiempo de Adviento, el señor por boca del profeta Isaías nos dice: “Vuélvanse a mí, y serán salvados”. A vosotros, queridos muchachos y muchachas, que procedéis de tantas escuelas y parroquias de Italia, dejad espacio en vuestro corazón a Jesús que viene, para testimoniar su alegría y su paz. A vosotros, queridos enfermos, acoged al Señor en vuestra vida para encontrar con Él consuelo y consolación. Y a vosotros, queridos recién casados, haced del mensaje de amor de la Navidad regla de vida de vuestra familia.

lunes, 14 de diciembre de 2009

SANTORAL: San Juan de la Cruz

Queridos amigos y hermanos del Blog: hoy 14 de diciembre celebramos la fiesta de San Juan de la Cruz, religioso carmelita descalzo, sacerdote y Doctor Místico de la Iglesia.

Se llamaba Juan de Yepes, nació en 1542 y era el hijo mayor de una familia pobre de Fontiveros, en España. Desde su más tierna edad ayudaba en la misa y enseñaba a los niños el catecismo. A los 12 años ya actuaba como enfermero en el Hospital. En retribución por ese trabajo entre llagados y contagiosos, le daban la ración diaria de alimentos y el tiempo necesario para estudiar gramática, retórica y filosofía.

En 1563 su particular devoción a la Virgen lo encaminó al convento de Santa Ana, donde tomó el hábito de nuestra Señora del Carmen con el nombre religioso de fray Juan de Santo Matía. En la Universidad de Salamanca estudió teología. El día de su primera misa, celebrada en 1567, junto a su madre y a su hermano Francisco, pidió a Dios que lo llenara de gracia, como hizo con los apóstoles.

En esa época conoció a la reformadora del Carmelo Teresa de Cepeda y Ahumada, quien lo convenció para que colaborase en la gran reforma que proyectaba a fin de salvar el espíritu primitivo de la Orden. Ella poseía la experiencia de sus largos años de vida de oración y acción.

Con Santa Teresa de Jesús comenzó la reforma de los Carmelitas Descalzos. Mientras tanto Juan predicaba. ¡Sabía decir tantas cosas, y las decía tan bien! Porque era un poeta nato. Se complacía en repetir: “O todo o nada, a cambio de la nada del mundo se recibe el auténtico y verdadero todo que es Dios”.

La reforma de los Carmelitas causó no poca discordia entre los hermanos. Hubo azotes, cárceles y excomuniones. Juan no se quejaba, callaba y era la principal víctima de la persecución. Lo apresaron, lo maltrataron y encarcelaron durante nueve meses. Pero no lograron hacerlo desistir de la reforma.

Se escapó de la prisión. Los pontífices Pío V y Gregorio XIII aprobaron los Estatutos de la nueva Orden. El primer convento reformado fue el de Duruelo, en 1568. Ahí tomó el nombre de fray Juan de la Cruz. Siguió fundando conventos y por esto, junto con Santa Teresa, se lo llama el fundador de los Carmelitas Descalzos.

Después de una prolongada enfermedad, originada por una erisipela en una pierna, que concluyó en una septicemia general, entregó su alma a Dios el 14 de diciembre de 1591, para irse a “cantar los maitines al cielo”. Que San Juan de la Cruz, nos enseñe “a poner los ojos sólo en Jesús”.

Con mi bendición.
Padre José Medina

Icono de San Juan de la Cruz en la Iglesia de los Padres Carmelitas de Segovia, España, donde reposan sus restos.

viernes, 11 de diciembre de 2009

SACERDOCIO: Carta a los sacerdotes sobre la oración

Queridos Presbíteros:

La oración ocupa necesariamente un sitio central en la vida del Presbítero. No es difícil entenderlo, porque la oración cultiva la intimidad del discípulo con su Maestro, Jesucristo. Todos sabemos que cuando ella falta la fe se debilita y el ministerio pierde contenido y sentido. La consecuencia existencial para el Presbítero será aquella de tener menos alegría y menos felicidad en el ministerio de cada día. Es como si, en el camino del seguimiento a Cristo, el Presbítero, que camina junto a otros, comenzase a retardarse siempre más y de esta manera se alejase del Maestro, hasta perderlo de vista en el horizonte. Desde este momento, se encuentra perdido y vacilante.

San Juan Crisóstomo, comentando en una homilía la Primera Carta de San Pablo a Timoteo, advierte sabiamente: “El diablo interfiere contra el pastor […] Esto es, si matando las ovejas el rebaño disminuye, eliminando al pastor, él destruirá al rebaño entero”. El comentario hace pensar en muchas de las situaciones actuales. El Crisóstomo advierte que la disminución de los pastores hace y hará disminuir siempre más el número de los fieles de la comunidad. Sin pastores, nuestras comunidades quedarán destruidas.
Pero quisiera hablar aquí de la necesidad de la oración para que, como dice el Crisóstomo, los Padres venzan al diablo y no sean cada vez menos. Verdaderamente sin el alimento esencial de la oración, el Presbítero enferma, el discípulo no encuentra la fuerza para seguir al Maestro y, de esta manera, muere por desnutrición. Consecuentemente su rebaño se pierde y, a su vez, muere.

Cada Presbítero, pues, tiene una referencia esencial a la comunidad eclesial. Él es un discípulo muy especial de Jesús, quien lo ha llamado y, por el sacramento del Orden, lo ha configurado a sí, como Cabeza y Pastor de la Iglesia. Cristo es el único Pastor, pero ha querido hacer partícipe de su ministerio a los Doce y a sus Sucesores, por medio de los cuales también los Presbíteros, aunque en grado inferior, participan de este sacramento, de tal manera que también ellos llegan a participar en modo propio al ministerio de Cristo, Cabeza y Pastor. Esto comporta una unión esencial del Presbítero a la comunidad eclesial. El no puede hacer menos de esta responsabilidad, dado que la comunidad sin pastor muere. Como Moisés, el Presbítero debe quedarse con los brazos alzados hacia el cielo en oración para que el pueblo no perezca.

Por esto, el Presbítero debe permanecer fiel a Cristo y fiel a la comunidad; tiene necesidad de ser hombre de oración, un hombre que vive en la intimidad con el Señor. Además, tiene la necesidad de encontrar apoyo en la oración de la Iglesia y de cada cristiano. Las ovejas deben rezar por su pastor. Pero cuando el mismo Pastor se da cuenta de que su vida de oración resulta débil es entonces el momento de dirigirse al Espíritu Santo y pedir con el ánimo de un pobre. El Espíritu volverá a encender la pasión y el encanto hacia el Señor, que se encuentra siempre allí y que quiere cenar con él.

En este Año Sacerdotal queremos orar con perseverancia y con tanto amor por los Sacerdotes y con los Sacerdotes. A tal efecto, la Congregación para el Clero, cada primer jueves de mes, a las cuatro de la tarde, durante el Año Sacerdotal, celebra una Hora eucarística-mariana en la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma, con los Sacerdotes y por los Sacerdotes. Con gran alegría, muchas personas acuden a rezar con nosotros.

Queridísimos Sacerdotes, la Navidad del Señor está a la puerta. Quisiera daros mis más y mejores augurios de Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo 2010. Junto al pesebre, el Niño Jesús non invita a renovar hacia El aquella intimidad de amigo y de discípulo para enviarnos de nuevo como sus evangelizadores.

Cardenal Cláudio Hummes
Arzobispo Emérito de San Pablo
Prefecto de la Congregación para el Clero

Diciembre de 2009

jueves, 10 de diciembre de 2009

CATEQUESIS PAPA: "El mal en el hombre está en el uso equivocado que hace de la libertad"

Miércoles, 9 dic (Radio Vaticano).- En su catequesis ante unos 8 mil fieles y peregrinos el Papa ha hablado de “la paciencia y la benevolencia de Dios ante el hombre pecador”, a través de las páginas escritas por el monje benedictino, Ruperto de Deutz.

Benedicto XVI ha dedicado de nuevo su catequesis de la audiencia general de los miércoles a un monje del siglo XII, el benedictino Ruperto de Deutz, que vivió toda su vida en el monasterio de san Lorenzo de Lieja, localidad cercana a Colonia. En su catequesis ante unos 8 mil peregrinos, el Papa ha hablado de “la paciencia y la benevolencia de Dios ante el hombre pecador” a través de las páginas escritas por este monje, que en 1120 fue nombrado Abad de Deutz. Ruperto fue un teólogo de gran profundidad, que se distinguió por su rectitud moral y por su apego a la Sede de Pedro. En diversas ocasiones, ante las controversias que surgían en la Iglesia, mostró como la referencia al ministerio petrino garantiza la fidelidad a la sana doctrina y da serenidad y libertad interior.

San Ruperto afirma con fuerza la continuidad entre el Cuerpo del Verbo y Aquel que está presente en las Especies de la Eucaristía. “Para conciliar la bondad y el máximo poder de Dios con la existencia del mal, señala que Dios, bueno como es, no puede querer sino el bien”; “el origen del mal está en el hombre y en el uso equivocado que hace de la libertad humana”. Sostuvo asimismo que la Encarnación estaba prevista desde la eternidad para que la creación pueda rendir alabanza a Dios y amarlo como una única familia reunida en torno a Cristo. En su interpretación del Cantar de los Cantares, Ruperto de Deutz nos ha dejado una bonita presentación de los privilegios y las virtudes de la Virgen María, viendo en Ella la parte más santa de toda la Iglesia.

Este ha sido el resumen que de su catequesis ha hecho el Santo Padre en español para los peregrinos de nuestra lengua, presentes en el Aula Pablo VI, que han participado en la audiencia:

“Queridos hermanos y hermanas: Como en las últimas catequesis, hoy quisiera presentar la figura de otro monje del siglo doce. Se llama Ruperto di Deutz. Según una costumbre de la época, siendo aún niño fue acogido en el monasterio benedictino de San Lorenzo, donde recibió una esmerada educación. Desde muy temprana edad, manifestó su amor por la vida monástica y su adhesión total a la Sede de Pedro. En el año mil ciento veinte lo nombraron Abad de Deutz, donde vivió hasta su muerte.

Ruperto nos ha dejado una gran cantidad de obras que todavía hoy suscitan un enorme interés. Fue muy activo en diversas discusiones teológicas, como por ejemplo en la defensa de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, o en su convicción de que el origen del mal se encuentra en un uso erróneo de la libertad humana, defendiendo así la absoluta bondad de Dios. En el centro de su reflexión teológica y bíblica nos encontramos siempre con Jesucristo, como punto de unidad de toda la historia de la salvación, desde la Creación hasta el final de los tiempos.

Queridos amigos, Ruperto de Deutz es una figura ejemplar de un teólogo fervoroso que, como todos los representantes de la teología monástica, supo conjugar el estudio racional de los misterios de la fe con la oración y la contemplación, considerada ésta como el culmen de todo conocimiento de Dios.”

Antes de finalizar la audiencia general, como siempre, el Santo Padre se ha dirigido a los jóvenes a los enfermos y a los recién casados. La solemnidad de la Inmaculada que ayer celebramos, nos recuerda la adhesión singular de María al proyecto salvífico de Dios. Queridos jóvenes, esforzaos en imitarla con un corazón puro y límpido, dejándoos plasmar por Dios que en vosotros quiere “hacer grandes cosas” (cfr Lc 1,49). Queridos enfermos, con la ayuda de María fiaros siempre del Señor, que conoce vuestros sufrimientos y, uniéndolos a los suyos, las ofrece por la salvación del mundo. Y vosotros, queridos recién casados, haced que vuestra casa, imitando la casa de Nazaret, sea acogedora y abierta a la vida.

viernes, 4 de diciembre de 2009

LITURGIA: El sentido de la Corona de Adviento

Queridos amigos y hermanos del Blog: el adviento significa tiempo de espera y preparación por medio de la reflexión, atención y oración. Tiene la finalidad de ayudar a las personas y familias a encontrar la manera de prepararse para la fiesta de Navidad. Adviento es también la primera venida de Cristo al mundo, y la manifestación de Jesucristo de manera definitiva.

¿Qué es la corona de adviento?
La corona de adviento es el símbolo más claro y simple para representar estos momentos previos a la navidad. Encuentra sus raíces en las costumbres pre-cristianas de los germanos (Alemania), que en Diciembre colectaban coronas de ramas verdes y encendían fuegos como señal de esperanza en la venida de la primavera. En los cristianos la corona representa el antecedente a la venida de la luz y vida, la cual es el nacimiento del Señor.

Elementos que la conforman:
Se hace en forma de círculo con follaje verde, que recuerda la eternidad porque no tiene principio ni fin; representa los miles de años antes de la llegada de Cristo y la segunda y final venida que aún se espera. Las ramas o follaje (abeto, pino, etc.) con que se realiza la corona, significa la vida de gracia, crecimiento espiritual y la esperanza. La corona lleva cuatro velas distribuidas en el círculo que significan la época de la oscuridad, disipándose con cada vela que se enciende cada Domingo y una oración distinta, hasta llegar el resplandor de la luz en navidad, con el advenimiento del Jesús.

Las velas son de distintos colores: 3 velas moradas: señal de penitencia y conversión. 1 vela rosa: es la alegría que se tendrá con la venida de Cristo, para lo cual también es necesario tener un corazón dispuesto a recibirlo. El listón rojo con que se decora la corona, representa nuestro amor a Dios.

Bendición de la corona de adviento:
En algunas parroquias o colegios se organiza la bendición de las coronas de adviento. Si no puede asistir a estas celebraciones, la bendición la puede llevar a cabo el papá o la mamá con la siguiente oración:

“Señor Dios, bendice con tu poder nuestra Corona de Adviento para que al encenderla, despierte en nosotros el deseo de esperar la venida de Cristo practicando las buenas obras, y para que así, cuando Él llegue, seamos admitidos al Reino de los Cielos. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.”
Algunas sugerencias: Si en este año se ha propuesto vivir el adviento y realizar su corona, tome en cuenta lo siguiente:

* Es mucho mejor si toda la familia participa en la elaboración de la corona, aprovechando el momento para motivar a los niños platicándoles acerca de esta costumbre y su significado.

* Asegurense de colocar la corona en un lugar especial dentro de la casa; en un espacio fijo donde los niños la puedan ver, de manera que ellos recuerden constantemente la venida de Jesús y la importancia de prepararse para ese momento.

* Fijen con anticipación, el horario en que se prenderán las velas, esto hará que las cosas salgan mejor y que los niños comprendan que es algo importante. Recuerden que el invitado que se esta esperando es el más importante para nuestra familia.

* Para que todos participen y se sientan parte de la ceremonia, se pueden distribuir las funciones, por ejemplo: Uno tendrá el encargo de arreglar y limpiar el lugar donde irá la corona antes de comenzar con esta tradición navideña. Otro tendrá la función de apagar las luces al inicio y encenderlas al final. Uno más puede dirigir el canto o poner la grabación de algún villancico. Alguien más encargado de dirigir las oraciones. Otro de de leer las lecturas. Y quien se encargue de encender las velas.

Oraciones para cada Domingo de Adviento hasta Navidad:

Oración para el primer Domingo de adviento: se prende la primera vela diciendo "Señor despierta en tus fieles el deseo de esperar la venida de Cristo, practicando las buenas obras, para que admitidos a su lado merezcan poseer el Reino Celestial, por Nuestro Señor Jesucristo....."

Prenderán dos velas y la Oración para el segundo Domingo es:"Concédenos, Dios todopoderoso y eterno, que ningun acto terreno impida nuestra solicitud en prepararnos a la avenida de tu hijo, sino que la enseñanza de tu Clestial sabiduría nos lleve a una íntima unión con Él, que contigo vive y reina....."

Ahora se prenderán tres velas y se dice la oración del tercer Domingo:" Señor que ves a tu pueblo esperando fielmente la festividad del nacimiento de tu Hijo, concédenos celebrar la obra tan grande de nuestra salvación, con solemnes cánticos de alabanza, y con una inmensa alegría. Por nuestro Señor...."

Cuatro velas se encienden en el ultimo Domingo de adviento, orando en familia: "Te rogamos Señor, que infundas en nuestras almas, Tu gracia, para que reconociendo y venerando la Encarnación de Jesucristo Tu Hijo, anunciada por el ángel a María, consigamos por su pasión y su cruz, llegar a la Gloría de su Resurrección, por Jesucristo Nuestro Señor…"

Con mi bendición.
Padre José Medina

jueves, 3 de diciembre de 2009

CATEQUESIS PAPA: "Acercarse y celebrar con confianza el Sacramento de la Reconciliación"

Miércoles, 2 dic (Radio Vaticano).- Benedicto XVI ha centrado hoy su catequesis de la Audiencia General, que ha celebrado en la plaza de san Pedro, a la insigne figura de Guillermo de Saint-Thierry, amigo y biógrafo de San Bernardo de Claraval. Guillermo entró a formar parte de la vida benedictina, en Reims, en el año 1113. Tras convertirse en abad del monasterio de Saint-Thierry pasó a la abadía cisterciense de Signy.

Allí consagró su vida a la contemplación del misterio divino y a la redacción de textos espirituales convirtiéndose en “cantor del amor”. El amor es la energía principal del alma humana”, constata en el libro De natura et dignitate amoris. La tarea fundamental de todo ser humano es aprender a amar. El objeto de este amor es Dios, Dios-Amor. “La elección de fondo que da sentido y valor a nuestra vida es: amar a Dios y, por amor suyo, amar a nuestro prójimo; sólo así encontraremos la verdadera alegría, anticipo de la bienaventuranza eterna.

Siguiendo la teología de los padres griegos, “el hombre -dice el santo medieval-, está llamado a convertirse, por gracia, en lo que Dios es por Naturaleza, y este aprendizaje no puede hacerse sino en la escuela de nios”. Guillermo de Saint-Thierry desarrolla así una pedagogía del amor en la que la ascesis y el esfuerzo humano tienen su puesto de importancia, pero donde el Espíritu Santo juega el papel principal transformando en caridad el ímpetu de amor presente en el hombre.

“Digamos también nosotros al Señor que queremos vivir de amor”, ha exhortado el Pontífice al final de su catequesis, citando una oración de santa Teresa del Niño Jesús. “Aprender a amar -ha proseguido el Papa- requiere un largo y comprometido camino que Guillermo de Saint-Thierry articula en cuatro etapas, correspondientes a las edades del hombre: infancia, juventud, madurez y vejez”.

En este itinerario ha explicado el Papa “la persona debe imponerse una ascesis, es decir, una serie de reglas y prácticas encaminadas a la liberación del espíritu y al logro de la virtud, que sea eficaz”. Tiene que tener un gran control de sí mismo para eliminar cualquier afecto desordenado, cualquier concesión al egoísmo, y unificar la propia vida en Dios, manantial, meta y fuerza del amor, hasta llegar a la cúspide de la vida espiritual, que Guillermo define “sabiduría”.

“Al final de este itinerario ascético -ha asegurado el Santo Padre- se experimenta una gran serenidad y dulzura”, porque “todas las facultades del hombre -inteligencia, voluntad, afectos- reposan en Dios, conocido y amado en Cristo”. Según Guillermo de Saint-Thierry, “esta radical vocación al amor por Dios constituye “el secreto de una vida lograda y feliz” que él describe como “un deseo incesante y creciente, inspirado por Dios mismo en el corazón del hombre”.

En una de sus meditaciones, ha recordad el Papa, Guillermo dice que el objeto de este amor es el Amor con mayúscula, es decir, Dios. Es Él quien se derrama en el corazón de quien ama y lo convierte apto para recibirlo. Este impulso de amor es el cumplimiento del hombre”.

Antes de finalizar la audiencia general, como siempre, el Santo Padre se ha dirigido a los jóvenes a los enfermos y a los recién casados. Precisamente hoy se cumple el 25 aniversario de la promulgación de la Exhortación Apostólica Reconciliatio et paenitentia, que subrayó la atención sobre la importancia del sacramento de la penitencia en la vida de la Iglesia. En este significativo aniversario, quiero evocar algunas figuras extraordinarias de “apóstoles del confesionario”, incansables dispensadores de la misericordia divina: san Juan María Vianney, san Giuseppe Cafasso, san Leopoldo Mandic, san Pío de Pietrelcina.

“Que su testimonio de fe y de caridad os anime a vosotros, queridos jóvenes a huir del pecado y a proyectar vuestro futuro como un generoso servicio a Dios y al prójimo. Que os ayude a vosotros, queridos enfermos, a experimentar en el sufrimiento la misericordia de Cristo crucificado. Y que solicite en vosotros, queridos recién casados, a crear en familia un clima constante de fe y de recíproca comprensión. Que el ejemplo de estos Santos, asiduos y fieles ministros del perdón divino, sea para vosotros los sacerdotes – especialmente en este Año sacerdotal – y para todos los cristianos una invitación a confiar siempre en la bondad de Dios, acercándose y celebrando con confianza el sacramento de la reconciliación”.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

INTENCIONES PAPA: Diciembre de 2009: ¡Basta de toda explotación y abuso infantil!

Queridos amigos y hermanos del Blog: en este mes de diciembre que hemos comenzado, el Santo Padre Benedicto XVI pide oraciones de todos en la Iglesia para que acaben finalmente todo tipo de abusos de niños. Es la propuesta que hace en las intenciones de oración para este último mes del año contenidas en la carta pontificia que el Papa ha confiado al Apostolado de la Oración, iniciativa que siguen cerca de 50 millones de personas en los cinco continentes.

El obispo de Roma presenta dos intenciones, una general y la otra misionera.

La intención general para el mes de diciembre es: “Para que los niños sean respetados, amados y no sean jamás explotados de ninguna manera”.

La intención misionera para este mes es: “Para que en Navidad los Pueblos de la tierra reconozcan en el Verbo Encarnado la luz que ilumina a toda la humanidad, y las Naciones abran las puertas a Cristo, Salvador del mundo”.

Les dejo esta breve oración compuesta por el Papa Bueno, Juan XXIII para rezarla en familia, todos los días de este mes, uniéndose a estas intenciones del Santo Padre.

ORACIÓN AL NIÑO DE BELÉN
DE JUAN XXIII

"Dulce Niño de Belén, haz que penetremos con toda el alma en este profundo misterio de la Navidad. Pon en el corazón de los hombres esa paz que buscan, a veces con tanta violencia, y que tú sólo puedes dar. Ayúdales a conocerse mejor y a vivir fraternalmente como hijos del mismo Padre.

Descúbreles también tu hermosura, tu santidad y tu pureza. Despierta en su corazón el amor y la gratitud a tu infinita bondad. Únelos en tu caridad. Y danos a todos tu celeste paz. Amén."

LES DEJO ALGUNAS IMÁGENES PARA PENSAR… Y OPINAR…
espero vuestros comentarios…