jueves, 7 de enero de 2010

CATEQUESIS PAPA: "Como demostraron los reyes magos, la ciencia necesita también de la fe"

Miércoles, 6 ene (Radio Vaticano).- Puntualmente, a las doce del mediodía, Benedicto XVI ha celebrado la fiesta de la Epifanía, el misterio de la Manifestación del Señor a todas las gentes, dirigiendo el rezo del Ángelus en la plaza de san Pedro ante miles de familias, que poco antes habían asistido al paso de una cabalgata por la via della Conciliazione hasta el Vaticano.

El Papa ha manifestado que “los Magos venidos de Oriente llegaron a Jerusalén siguiendo una estrella”, interpretada “como el signo del nacimiento del Rey, del Mesías, anunciado por los profetas”. Pero tuvieron necesidad de las indicaciones de los sacerdotes y de los escribas para conocer exactamente el lugar hacia donde dirigir sus pasos, es decir, a Belén, la ciudad de David: “La estrella y las Sagradas escrituras fueron las dos luces que guiaron el camino de los Magos, los cuales aparecen como modelos de los auténticos buscadores de la verdad”.

Efectivamente, los magos, ha explicado el Pontífice, “eran sabios que escrutaban los astros y conocían la historia de los pueblos”. Eran hombres de ciencia que observaban el cosmos casi como si fuera “un gran libro lleno de signos y de mensajes divinos para el hombre”. Su saber, por tanto, lejos de considerarse autosuficiente, “estaba abierto a ulteriores revelaciones y llamadas divinas. Y no por ello se avergonzaban de pedir instrucciones a los jefes religiosos judíos”. “Hubieran podido decir –ha señalado el Papa- lo hacemos solos, no tenemos necesidad de nadie, evitando así, según nuestra mentalidad moderna, cualquier tipo de ‘contaminación’ entre ciencia y la Palabra de Dios. Y en cambio, los magos escuchan las profecías y las acogen”.

De camino hacia Belén, los Magos -ha proseguido el Papa- ven de nuevo la estrella, como confirmando la “perfecta armonía entre investigación humana y la Verdad divina. Una armonía que llena de alegría sus corazones de auténticos sabios. El culmen de su itinerario se realiza cuando finalmente descubren al niño con María, su madre y se postran ante Él y lo adoran. “Podrían haber quedado desilusionados o escandalizados y, en cambio, como verdaderos sabios, se manifiestan abiertos al misterio” que de manera sorprendente se presenta ante ellos. “Con sus dones simbólicos reconocen en Jesús al Rey y al Hijo de Dios”.

El Santo Padre ha destacado un último aspecto de “la unidad entre inteligencia y fe” en los Magos, en el hecho de que, advertidos por un sueño, no volvieron a ver a Herodes en Jerusalén, como hubiera sido natural anunciando y dando resonancia a su descubrimiento, sino que regresaron a sus países por otro camino. Los Magos que han elegido como su soberano al Niño-Dios lo custodian escondiéndolo, siguiendo el estilo de María, o mejor, de Dios mismo, y así como habían aparecido, desaparecen en el silencio, apagados, cambiados por el encuentro con la Verdad. Habían descubierto un nuevo rostro de Dios, una nueva realeza: “la del amor”.

Después del rezo mariano del Ángelus, Benedicto XVI ha saludado en diversas lenguas dirigiendo en primer lugar una felicitación particular a los hermanos y hermanas de las Iglesias de Orientales que celebran mañana la Santa Navidad. “Que el misterio de luz sea fuente de alegría y de paz para toda familia y comunidad”, ha dicho el Papa.

Como siempre ha saludado también en español: “Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española presentes en esta oración mariana. La Iglesia celebra hoy la solemnidad de la Epifanía del Señor, la manifestación del Mesías a todos los pueblos. San Mateo nos narra en su evangelio como unos personajes, venidos de Oriente, son guiados por una estrella hasta Belén y, adorando al Niño Jesús, le reconocen como el único Salvador del Mundo. Queridos hermanos, os invito a imitar la obediencia de estos Magos que, gracias a su docilidad a la acción providente de Dios, pudieron recibir la luz sin ocaso: Cristo, el Señor. Feliz fiesta de la Epifanía. Muchas gracias”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario