martes, 2 de febrero de 2010

INTENCIONES PAPA: Febrero de 2010

Queridos amigos y hermanos del Blog: el Santo Padre Benedicto XVI indica para cada año y para cada mes, cuales son las intenciones generales y misioneras de la Iglesia en todo el mundo, por las que quiere que se ore. Éstas intenciones las confía al Apostolado de la Oración, quienes propagan en el mundo entero la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que éste las difunda con la mayor amplitud posible. Les comparto ahora las intenciones para este mes de febrero de 2010 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Claudio Barriga, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración.

La Intención General para el mes de febrero de 2010 es: "Por todos los intelectuales y las personas de cultura, para que por medio de la sincera búsqueda de la verdad puedan llegar al conocimiento del único Dios verdadero".

La belleza y la extensión que ha alcanzado el saber científico en esta época nos permite llenarnos de asombro al conocer los confines del universo y al escudriñar las partículas más mínimas y esenciales de la materia. Estamos agradecidos por la generosa dedicación de muchos hombre y mujeres de ciencia que nos han abierto los campos del saber humano. La capacidad científica aplicada en beneficio del ser humano ha hecho posible grandes avances técnicos que han mejorado la vida de las personas.

Pero la ciencia pierde su rol específico cuando se yergue como el único saber válido y legítimo, descalificando otros. Aún en nuestros tiempos se escuchan voces provenientes sobre todo del ámbito científico que llegan a dudar de que se pueda afirmar la existencia de Dios sin dejar de ser rigurosos en los descubrimientos de la ciencia. No hace mucho, Stephen Hawking llegó a decir que ‘la ciencia no deja mucho espacio a Dios’.

Desde una teología renovada hemos aprendido que no hay contradicción entre la ciencia y la fe, pues ambas aportan perspectivas distintas y complementarias entre sí. Ambos saberes tienen su autonomía que debe ser respetada. Ambos están al servicio de la vida humana plena y del bienestar de todos. La ciencia ha de permanecer abierta a dejarse guiar por una razón ética iluminada por la fe, que orientará sus avances de acuerdo a criterios de justicia y del bien común. En la historia hay tristes ejemplos de las graves aberraciones que se han cometido cuando el saber científico no ha ido acompañado del juicio ético.

Sabemos que la lógica científica sola no es capaz de responder a las preguntas más hondas y acuciantes del corazón humano. De hecho, a pesar de los ingentes logros científicos alcanzados, aún un tercio de la humanidad pasa hambre, una cuarta parte no tiene ni siquiera acceso al agua potable. Esto muestra que el saber científico y técnico no bastan para solucionar los problemas. Se requiere de otros saberes que garanticen el buen uso de los recursos y la justa distribución de las oportunidades que nos brinda el progreso.

La intención de oración del Santo Padre para este mes invita al científico a convertir su asombro en adoración capaz de reconocer la huella de Dios en la vastedad y belleza de una creación que lo sobrepasa. Los invita además a continuar en la sincera búsqueda de la verdad, que será siempre un camino que conduce a Dios.

La Intención Misionera para febrero de 2010 es: "Para que la Iglesia, consciente de su identidad misionera, se esfuerce en seguir fielmente a Cristo y en proclamar su Evangelio a todos los pueblos".

Cada mes el Papa nos presenta una intención general y otra misionera. ¿Por qué son diferentes? La segunda, la misionera, nos recuerda y refuerza esta dimensión ineludible de la fe. Antes era clara la distinción de los “países de misión”, normalmente lejanos, por los que los católicos de la otra parte del mundo rezaban especialmente. Para reforzar esta idea surgieron a partir de 1925 las intenciones misioneras del Papa. Se añadieron cada mes a la intención general que ya promovía el Apostolado de la Oración desde 1890.

Hoy ya no es tan claro cuáles son países de misión y cuáles no. En realidad, hoy hemos aprendido que la misión es una dimensión permanente de la Iglesia esté donde esté. Es más, no es difícil encontrar ejemplos de países tradicionalmente católicos que hoy se han vuelto religiosamente un desierto, verdaderos campos de misión.

La intención del Papa para este mes nos empuja a reforzar la iniciativa misionera permanente de la Iglesia. Además de tener todos por el bautismo el llamado a la misión ("profeta, rey y sacerdote"), los miembros del AO tenemos una especial responsabilidad con la misión de la Iglesia. Nacimos como una asociación misionera para hacer de todos los cristianos apóstoles por la oración, y fue precisamente el día de la fiesta de San Francisco Javier allá por 1844.

Oremos para que este mes crezca en nosotros y en todos los cristianos la conciencia de ser responsables de comunicar la buena noticia del Evangelio. “No hay peor tristeza que morir sin conocer a Dios”, afirmó alguna vez Juan Pablo II. Que vuelvan a resonar con nuevo vigor en todos nosotros las palabras con que terminan los evangelios, enviando a la Iglesia a ser testigos y a hacer discípulos.

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