viernes, 5 de marzo de 2010

ACTUALIDAD: En la caridad y solidaridad hoy... SOMOS TODOS CHILENOS

Queridos amigos y hermanos del Blog: como mendocino de origen, tierra tan sísmica como la del hermano país chileno, no puedo ni quiero pasar indiferente ante lo que nuestros hermanos chilenos están sufriendo por el devastador terremoto de días pasados, que se ubica en el 5º lugar de los más fuertes que han sacudido el mundo entero desde que se han implementado las mediciones hoy por todos conocidas.

¿Qué palabra humana puede dar completo sentido y estar a la altura de lo que se está padeciendo? Ninguna, sólo el misterio de la Cruz de Cristo y el abandono a la Providencia Divina nos pueden ir acercando a la realidad del hecho, mirado desde los ojos de la fe.

Simplemente quiero acercarles una oración que refleja lo que experimenta mi corazón y es el portavoz más claro de mis sentimientos de fraternidad y cercanía a nuestros vecinos hermanos. Fue escrita por Diana Macalintal, y pertenece como texto litúrgico a la Oficina de Liturgia, Diócesis de San Bernardino, California, EEUU.

Con todo mi cariño hecho oración a cada hermano chileno.
Padre José Medina




Oración para después del terremoto

Señor, en ocasiones como esta,
cuando nos damos cuenta
de que el suelo bajo nuestros pies
no está tan sólido como lo habíamos imaginado,
suplicamos tu misericordia.

Al ver lo que hemos construido
derrumbarse alrededor de nosotros,
sabemos bien lo pequeños que realmente somos
en este frágil planeta al que llamamos nuestro hogar,
siempre cambiante, siempre en movimiento.
Sin embargo, nos has prometido que nunca nos olvidarás.

No nos olvides ahora.

Mucha gente tiene miedos hoy en día.
Esperan en temor al próximo temblor.
Escuchan los gritos de los lastimados en medio de los escombros.
Vagan por las calles en estado de shock a causa de lo que ven.
Y llenan el aire polvoriento con gritos de dolor y los nombres de los muertos desaparecidos.

Confórtalos, Señor, en este desastre.
Se su roca, cuando la tierra no deja de sacudirse,
y refúgialos bajo tus alas, cuando sus casas ya no existan.
Envuelve en tus brazos a los que murieron de repente este día.
Consuela los corazones de los que lloran
y alivia el dolor de los que están al borde de la muerte.

Traspasa, también, nuestros corazones con tu compasión,
nosotros, los que miramos desde lejos
como los más pobres de este lado de la tierra
encuentran sólo miseria tras miseria.
Sacúdenos este día a actuar con presura,
a dar cada día con generosidad,
a trabajar siempre por la justicia ,
y orar sin cesar para aquellos sin esperanza.

Y una vez que los temblores hayan cesado,
las imágenes de destrucción hayan dejado de ser noticia,
y nuestros pensamientos vuelvan a las preocupaciones de cada día,
no olvidemos que somos todos tus hijos,
y ellos, nuestros hermanos y hermanas.
Todos obra de tus manos.

Porque, aunque se muevan las montañas y se destruyan las colinas,
tu amor nunca nos abandonará,
y tu promesa de paz nunca cambiará.

Nuestro auxilio está el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y siempre. Amén.

1 comentario:

  1. Cuando en uno de los videos que pusieron en la TV se veia el temblor de tierra en Chile, me fijé un unos coches que se movian en la calle y parecian como si fueran una balsa flotando en un mar espeso y profundo. Comparando la sensación de miedo que me daba con la que sentirian los que han sufrido el terremoto, puedo imaginarme un poco lo que han pasado y siguen pasando. Creo que deberiamos rezar, y mas los que no podemos ir a ayudar personalmente, y pedir para que aunque el suelo que pisamos no es seguro siempre sabemos que estamos asidos al brazo amoroso y fuerte de Dios, que cuando todo se derrumba y no nos queda nada siempre está El, sujetandonos a la vida de aquí y de allí.

    ResponderEliminar