lunes, 1 de marzo de 2010

INTENCIONES DEL PAPA: Marzo de 2010

Queridos amigos y hermanos del Blog: el Santo Padre Benedicto XVI indica para cada año y para cada mes, cuales son las intenciones generales y misioneras de la Iglesia en todo el mundo, por las que quiere que se ore. Éstas intenciones las confía al Apostolado de la Oración, quienes propagan en el mundo entero la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que éste las difunda con la mayor amplitud posible. Les comparto ahora las intenciones para este mes de MARZO de 2010 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Claudio Barriga, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración.

INTENCIÓN GENERAL – MARZO 2010:

Para que la economía mundial se desarrolle según criterios de justicia y de equidad, teniendo en cuenta las exigencias reales de los pueblos, especialmente de los más pobres.

COMENTARIO PASTORAL

La grave crisis financiera desencadenada el segundo semestre de 2007 ha sido una flagrante y trágica demostración de las inciertas bases sobre las que está construido el entramado financiero mundial. La crisis se gestó en un ambiente de exagerado optimismo en el sistema, que generó la ilusión que el crecimiento sólo podía continuar. Unido a una “euforia constructiva”, se abusó del crédito y se concedieron préstamos sin los debidos cuidados. Se acumularon los “malos pagadores”, muchos no pudieron o no quisieron responder a sus deudas. Junto a esto aparecieron diversos productos financieros carentes de control gubernamental y poco transparentes. La especulación desatada, la oculta mentira, inversiones que prometían réditos imposibles, era el proceder normal de las entidades financieras y nadie parecía poder ni querer impedirlo. Hasta que se rompió la burbuja.

Hoy sufrimos las consecuencias de un manejo económico global irresponsable, incapaz de limitar la ambición y la avaricia de unos pocos. Nuevamente, el precio más alto lo pagan los más débiles y los pobres, incapaces de cumplir con el pago de sus deudas, con la consecuente pérdida de millones de empleos y, en muchos casos, la pérdida de sus viviendas. No han sido los codiciosos banqueros ni los especuladores inescrupulosos los que más han sufrido los efectos de la crisis. Los causantes de la catástrofe y sus instituciones han sido y siguen siendo ayudados en muchos países por las arcas nacionales para impedir el derrumbe de todo el sistema, queriendo evitar consecuencias peores para todos. Quedó muy a la vista el doble estándar del sistema vigente, que privatiza el lucro y socializa las pérdidas. Unos pocos se beneficiaron en tiempos de riqueza, pero cuando hace agua el sistema debido a sus errores y sus ambiciones desmedidas, ha debido pagar y seguirá pagando el Estado, con el dinero de los ciudadanos.

Las causas reales de esta situación no son sólo defectos técnicos del sistema financiero, sino obedecen a una profunda crisis moral. Gobernaron la ambición, la codicia sin reglas, la ley del más fuerte. En consecuencia, y como único camino real de solución, se hace hoy necesaria una renovación moral a gran escala de las sociedades y relaciones comerciales modernas. Este es el fondo de la petición del Papa para este mes. Gestionar la economía mundial con responsabilidad para llegar a la verdadera solidaridad. Aprender que se requiere un cambio de mentalidad en la convivencia mundial, que produzca nuevos conceptos y modelos.

Oremos junto al Santo Padre para que esta crisis, que puede significar tanto un peligro como una oportunidad, nos haga más capaces de llevar adelante cambios duraderos. No se puede seguir manteniendo la insultante desigualdad entre el alto nivel de gasto de los ricos y la situación cada vez más trágica de los pobres (trátese de países o de personas). La crisis es una oportunidad para caminar con seriedad hacia formas alternativas de economía (como la creación de bancos de micro créditos, la instauración del comercio justo, etc.). El mal momento demostró que cuando la voluntad política se combinó con la preocupación por el bien común, se pudieron producir en pocos meses ingentes fondos para salvar los mercados financieros. Es posible aunar grandes esfuerzos para grandes soluciones.

INTENCIÓN MISIONAL – MARZO 2010

Para que las Iglesias en África sean signo e instrumento de reconciliación y de justicia en todas las regiones del Continente.

COMENTARIO PASTORAL

La Segunda Asamblea Especial para Africa del Sínodo de Obispos fue celebrada del 4 al 25 octubre de 2009 en Roma bajo el lema “La Iglesia en Africa al servicio de la reconciliación, de la justicia y de la paz. Ustedes son la sal de la tierra… Ustedes son la luz del mundo”.

El Papa en esta intención nos pone en sintonía con los objetivos que tuvo este Encuentro y nos pide orar para que se puedan llevar a cumplimiento sus conclusiones y propósitos. Oremos para que la luz del Espíritu Santo guíe a los obispos y a toda la Iglesia en su desafío de anunciar la Buena Noticia en medio de tensiones, explotación e injusticia. Que su renovada opción por los pobres sea signo que la situación de miseria que aflige a muchos africanos no es irreversible.

Nos unimos a los deseos de todos los cristianos en el continente africano de hacer realidad la paz y la reconciliación basada en la justicia (y no una falsa reconciliación que pretenda saltarse la justicia). Nos comprometemos con nuestra oración y el ofrecimiento diario de nuestras vidas a colaborar, desde nuestra realidad, a una mayor conciencia mundial del clamor por la justicia en Africa. Podemos incluso realizar gestos concretos de ayuda, a través de organizaciones humanitarias o de desarrollo, como por ejemplo el Servicio Jesuita de Refugiados (www.jrs.net) o el CERAP (Centre de Recherche et d’Action pour la Paix) en Costa de Marfil (www.cerap-inades.org ), entre muchas otras.

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