jueves, 8 de abril de 2010

ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS: "En nombre de la Iglesia, pido perdón"

Queridos amigos y hermanos del Blog: la prestigiosa revista “Newsweek” en su edición argentina Nº 191, del pasado 31 de marzo de 2010, me ha invitado a escribir un artículo de opinión, a manera de testimonio personal, como hombre y como sacerdote, sobre el preocupante tema del abuso de menores por parte del clero católico. Se los trascribo a continuación.
Con mi bendición.
Padre José Medina


En nombre de la Iglesia, pido perdón

Por el Padre José Medina*

Así como hace poco un tsunami sembró destrucción y muerte en Chile, otro “tsunami” afecta a la Iglesia: la cuestión de abusos de menores por parte del clero católico en muchos países, especialmente en Europa y en América del Norte. En diciembre del año pasado el Papa Benedicto XVI pidió las oraciones de todos en la Iglesia “para que los niños sean respetados, amados y no sean jamás explotados”.

Es real que la gran mayoría de los casos que hoy se difunden tuvieron lugar hace bastantes años, pero es de crucial importancia reconocerlos y reparar el daño realizado a las víctimas, porque esto restablece la justicia y hace posible una verdadera “purificación de la memoria” que permitirá a la Iglesia avanzar hacia adelante pudiendo mirar a los ojos a todos sus hijos con renovada confianza en el futuro.

En su visita "ad limina" a Roma en 2006, el Papa exhortó a los obispos irlandeses a "establecer la verdad de lo sucedido en el pasado, a tomar todas las medidas necesarias para evitar que se repita otra vez, (…), y sobre todo, a curar a las víctimas y a todos aquellos que están afectados por estos crímenes atroces".

La Carta pastoral del Papa a los fieles de Irlanda, que se ha hecho pública el pasado 20 de marzo de 2010, es esclarecedora. El Papa reconoce la terrible traición que han sufrido las víctimas y les asegura que siente mucho lo tuvieron que soportar. Reconoce que en muchos casos nadie estaba dispuesto a escucharles cuando encontraron el coraje para contar lo que les había sucedido. Comprende cómo se debían sentir los que vivían en internados al no poder escapar de su sufrimiento. Si bien reconoce lo difícil que debe resultar para muchos de ellos perdonar o reconciliarse con la Iglesia, les exhorta a no perder la esperanza encontrando en Jesucristo la manera de hallar la curación y la reconciliación, redescubriendo el infinito amor de Cristo por cada uno de ellos.

No creo que estos acontecimientos hayan mermado la autoridad de la Santa Sede, sino todo lo contrario. Hoy sostiene y orienta a los diversos episcopados para combatir y extirpar esta verdadera plaga de abusos y no permitir que nunca jamás vuelvan a suceder.

La gente necesita saber que no hay lugar en el sacerdocio y en la vida religiosa para quienes podrían dañar a los niños y jóvenes. La Iglesia en la defensa de la dignidad de la persona humana no puede aceptar más este abuso de los más débiles por parte de quienes debían dar ejemplo de santidad.

Los abusos de menores, por otra parte son un síntoma grave de una crisis que no sólo afecta a la Iglesia, sino también a la sociedad entera. Se trata de una crisis profunda de inmoralidad sexual, incluso de relaciones humanas, y sus principales víctimas son la familia y los jóvenes. La Iglesia, tratando el problema con claridad y determinación, ayudará a la sociedad a comprender y afrontar la crisis.

Este tiempo de prueba debe llevar a una purificación necesaria y urgente para que la Iglesia predique con más eficacia el Evangelio con toda su fuerza liberadora. Ahora debemos hacer que donde ha abundado el pecado, sobreabunde la gracia. Tanto dolor y tanto disgusto deben llevar a un sacerdocio más santo, a un episcopado más santo y a una Iglesia más santa.

La vida humana es sagrada siempre, no sólo en el seno materno, sino en toda etapa de la vida, y como tal debe ser respetada. Debemos dirigirnos a Dios para implorar el perdón, la salvación y la gracia de afrontar este desafío con valentía intransigente y armonía de propósitos.

Viviendo una nueva Semana Santa es importante volver nuestros ojos a Jesucristo que sufre más que nosotros por la humillación de sus sacerdotes y por la aflicción de las víctimas y de toda la Iglesia. Él sabe que si la Iglesia encara la solución desde la raíz de esta problemática con humildad y verdad saldrá más resplandeciente que nunca de la misma, porque puede renacer de esta crisis con una mayor pureza y santidad.

Desde todos los puntos de vista, el abuso infantil es inmoral y, con razón, se lo considera un crimen; y es también un pecado horrible a los ojos de Dios. A las víctimas y a sus familias, dondequiera que se encuentren, les expreso mi profundo sentimiento de solidaridad y en nombre de la Iglesia les pido, una vez más, perdón.

* Sacerdote y escritor católico. Autor de “Benedicto XVI, el Papa del Nuevo Milenio” (Bonum, 2006).


3 comentarios:

  1. ...(...)Los abusos de menores, son un Síntoma Grave de una Crisis que no sólo afecta a la Iglesia, sino también a la Sociedad Entera. Se trata de una crisis Profunda de Inmoralidad sexual, incluso de Relaciones Humanas, y sus principales Víctimas son la Familia y los Jóvenes.
    ..(...)Es importante Volver nuestros ojos a Jesucristo que Sufre Más que nosotros por la Humillación de sus Sacerdotes y por la Aflicción de las Víctimas y de Toda la Iglesia. Él sabe que si la Iglesia encara la solución desde la Raíz de esta Problemática con Humildad y Verdad saldrá Más Resplandeciente que Nunca de la misma, porque puede Renacer de esta crisis con una Mayor Pureza y Santidad !!!

    Jesús Hijo de David.... Ten Compasión... !!!
    Perdóna a Tu Pueblo.... PerdónaNos SEÑOR !!!

    Gracias !!!

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  2. Me parece bueno el artículo padre y siempre es bueno que la gente pueda leer una autocrítica de parte de un clerigo que a nombre de sus hermanos pide perdón. Como comentario, me gustaría que quienes son responsables de estos hechos en todo el mundo católico, sacerdotes y laicos, digan la verdad y salgan a la luz poniendose a disposición de la justicia, para que así el perdón que pedimos como Iglesia sea más correcto y humano.
    Saludos desde Camilo Olavarría Chile

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  3. Señor perdona a los miembros de Tu Iglesia, que por ser seres de naturaleza humana herida por el pecado original, han incurrido en el error y por tal la Una, Santa, Católica y Apostólica Iglesia Romana se ha visto envuelta en el lodazal del que muchos se alegran. Pero saldrá victoriosa, porque siendo Tu cuerpo místico, y Tú la cabeza, la harás brillar más esplendorosa que nunca. Por los siglos de los siglos. Amén. Una puntana que con dolor lee estos artículos y reza por los responsables de tales desmanes.

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