viernes, 9 de abril de 2010

VIVENCIAS PERSONALES. Misionando en la "zona cero" del megaterremoto chileno (primera parte)

Queridos amigos y hermanos del Blog: con el mandato misionero de mi Obispo de Incardinación, Mons. Rubén Oscar Frassia, Obispo de Avellaneda-Lanús, Argentina; tuve la gracia de vivir sacerdotalmente la última Semana Santa en la misma “zona cero” del megaterremoto y posterior tsunami que azoló al hermano país de Chile. Mi propuesta de misionar allí fue aceptada por el Arzobispo de la Santísima Concepción, Mons. Ricardo Ezzati Andrello, quien me destinó a la Parroquia “Sagrado Corazón” de la localidad de Coronel, en la provincia y Diócesis de Concepción. Ha sido un desafío y una gracia acompañar desde la fe el caminar de estos hermanos nuestros que intentan reconstruir sus vidas luego de tan catastrófica situación.

Cabe recordar que el devastador terremoto que sacudió a Chile ocurrió en la madrugada del sábado 27 de febrero pasado, a las 3.36 AM. Fue un terremoto de 8,8 grados en la escala de Richter que sacudió a más de siete regiones en el país, desatando la peor catástrofe de los últimos 50 años. Millones de personas damnificadas, más de 500 mil viviendas con daños severos y centenares de muertos y desaparecidos es el saldo de un desastre que golpeó con fuerza.

Como mendocino de origen, tierra tan sísmica como la del hermano país chileno, no pude ni quise pasar indiferente ante lo que nuestros hermanos chilenos están sufriendo por el devastador terremoto, que se ubica en el 5º lugar de los más fuertes que han sacudido el mundo entero desde que se han implementado las mediciones hoy por todos conocidas.

Cuándo les expresé mis sentimientos ante lo ocurrido les decía en este mismo Blog, ¿Qué palabra humana puede dar completo sentido y estar a la altura de lo que se está padeciendo? Ninguna, sólo el misterio de la Cruz de Cristo y el abandono a la Providencia Divina nos pueden ir acercando a la realidad del hecho, mirado desde los ojos de la fe.

Pero fueron las siguientes palabras que el Papa Benedicto XVI, expresó manifestando su cercanía espiritual a las personas que están sufriendo a causa del terremoto, las que me motivaron a dejar mis compromisos personales y partir a tierra chilena: "Dirijo mi pensamiento a Chile y a las poblaciones afectadas por el terremoto, que ha causado numerosas pérdidas en vidas humanas e ingentes daños. Rezo por las víctimas y estoy espiritualmente cercano a las personas probadas por esta calamidad tan grave; para ellas imploro de Dios alivio en el sufrimiento y coraje en esta adversidad. Estoy seguro de que no va a faltar la solidaridad de muchos, en particular de las organizaciones eclesiales".

En tales circunstancias, por lo menos para mí como sacerdote, no me bastó la compasión como sentimiento, ni solamente la oración humilde y confiada a nuestro Dios siempre providente, principio y fin de toda obra buena. Necesité hacerme presente allí, sabiendo que nada podía mejorar, que lo que estos hermanos necesitan supera lo que yo o cualquier persona puedan darles. Pero hay algo que si podía entregarles: mi tiempo, mi cariño, mi dedicación y mi ministerio sacerdotal. Como a aquel paralítico que le pidió unas monedas a Pedro que salía del templo, y recibió como respuesta: “No tengo ni plata ni oro, pero lo que tengo te doy: en nombre de Jesús de Nazareth, levántate y camina” (cfr. Hechos 3, 1-10). Creo profundamente que como sacerdote católico soy “otro Cristo” por la gracia de la imposición de manos, y esto fue lo que pretendí entregarles en esos días: el amor, la compasión, la cercanía y misericordia de nuestro buen Dios.

Les comparto ahora –en esta primera entrega- una serie de fotos de las tareas realizadas en el plano humanístico y solidario, y en el marco eminentemente evangelizador. Al contemplarlas verán las consecuencias del devastador terremoto, pero por encima de todo verán rostros de personas humildes y sencillas, y de una fe heroica e inquebrantable. Ellos han sido los que me han llenado de cariño y gratitud mi corazón sacerdotal; y me han confirmado –una vez más- que vale la pena gastar la vida en el sacerdocio ministerial, que nos identifica con la vida y la obra del Sumo y Eterno Sacerdote, Jesucristo Nuestro Señor.

Pongo en las manos de la Virgen del Carmen, Patrona del pueblo chileno, lo realizado en estos días pasados. Que Ella le de a todo lo sembrado, crecimiento, y bendiga, como buena Madre a todos sus hijos de tan querido y probado pueblo.

Con mi bendición.
Padre José Medina



En Concepción una imagen emblemática de las consecuencias del devastador cataclismo ocurrido en Chile

Así quedó el templo parroquial de "Sagrado Corazón" en espera de su demolición


Domingo de Ramos y la solidaridad de los más pobres para con aquellos que todo lo perdieron



Junto al Padre Manuel y a todas las manos cargando agua mineral para las familias de los albergues


Así viven en las carpas de los albergues las cientos de familias que perdieron sus casas por el terremoto y el tsunami


Agua mineral para las mamaderas de los bebés que están en los albergues comunitarios viviendo en tiendas de campaña


Plegaria confiada con y por aquellos que todo lo perdieron



Una pausa en el dolor para la foto agradecida con los soldados del Ejército de Chile y su aporte en favor del orden en tiempo de profunda confusión



El Diácono Ricardo señalando el lugar hasta donde llegó el agua del tsunami en la Capilla Santa Clara de Talcahuano

Misa del Lunes Santo frente al templo parroquial que deberá ser demolido


Luego del tsunami los barcos pesqueros del Puerto de Talcahuano quedaron sobre la calle




Antes de la Santa Misa Crismal con el Arzobispo de Concepción. Mons. Ricardo Ezzati Andrello

2 comentarios:

  1. De gran ayuda fue para nosotros haberlo tenido esta semana santa como un sacerdote más trabajando en lo espiritual para levantar el alma y el ánimo de todos los afectados por este gran terremoto que nos azotó. Estaremos eternamente agradecidos con Dios que en su misericordia nos permitió quedar con vida luego de este terremoto y también que nos ha mantenido sanos y con ayuda después de este, y en esa ayuda esta su llegada a la parroquía. Como acordamos estaremos rezando por usted y usted lo hará por nosotros. Un abrazo fraternal desde este lado del BioBio y que Dios lo bendiga......

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  2. Feliciataciones!!!! Estuvimos este verano en ese hermoso país y realmente nos afectó mucho lo que estás sucediendo. Qué bueno que tuviste la oportunidad de asistirlos en estos momentos tan dolorosos. Un beso!!

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