miércoles, 26 de mayo de 2010

ACTUALIDAD: El Papa Benedicto XVI rogó por la concordia, paz y prosperidad de los argentinos

Queridos amigos y hermanos del blog: el arzobispo de Mercedes-Luján, Agustín Radrizzani, exhortó ayer 25 de Mayo, Día del Bicentenario de la República Argentina a defender "a cualquier costo" el bien común y la unidad nacional, y reclamó también "un nuevo proyecto de país" fundado en valores "sólidos y verdaderos" que hagan posible "un justo y solidario desarrollo de la Argentina". Delante de la presidenta Cristina Fernández, mandatarios extranjeros y demás autoridades nacionales, el prelado suplicó por "una justicia más efectiva, una mejor y más equitativa distribución de la riqueza, y una mayor independencia de los poderes republicanos".

"El Bicentenario es una opotunidad única para promover una mayor fidelidad a la democracia, ya que es la única que puede garantizar la igualdad y los derechos de todos", aseveró. En la homilía, Radrizzani recordó, parafraseando el último documento del Episcopado, que "la Patria es un don que hemos recibido, la Nación una tarea que nos convoca y compromete nuestro esfuerzo".

"Asumir esta misión con espíritu fraterno y solidario es el mejor modo de celebrar el Bicentenario de nuestra Patria", subrayó. El arzobispo mercedino advirtió además que el Bicentenario es "un desafío insoslayable" para la democracia argentina, y afirmó que el período jubilar 2010-2016 reclama e interpela a "elaborar proyectos políticos, a presentar propuestas sociales y culturales, y a mejorar la calidad de nuestras instituciones", porque "acá se pone en juego nuestra capacidad de ser Nación, que como rezamos en la conocida oración por la Patria, ‘una Nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común'".

"Aprendamos de nuestras crisis, hagamos de nuestros desencuentros una oportunidad de crecimiento. De nada sirve llorar sobre las cenizas. Nunca ha ayudado la falta de esperanza. Solo se puede crecer en la comunión y el amor recíproco", aseveró."Nos debemos un dialogo magnánimo y sereno, que significa abrirnos camino a través de la palabra y para eso debemos escucharnos con respeto y fortalecer el consenso sobre referencias comunes y constantes, más allá de partidismos e intereses personales", aseveró. También marcó como desafíos "impostergables" el trabajar por una educación para todos, saldar la deuda con los pueblos originarios y promover la igualdad y el desarrollo social, aunque reconoció que "no será tarea fácil incluir a todos".

Monseñor Radrizzani consideró, además que "como argentinos y argentinas nos debemos un mayor desarrollo federal, sano y armónico. Llevamos transitados el mayor período en régimen democrático de nuestra historia y son apenas 27 años. Hemos de promover, como dice el papa Benedicto ‘una mayor fidelidad a la democracia, ya que es la única que puede garantizar la igualdad y los derechos de todos'. Se trata, explica más adelante en el mismo discurso, de una democracia con valores, es decir que busque la verdad y se pruebe en la justicia".

"El desafío de una educación para todos y que, como decía el gran educador de la juventud San Juan Bosco tenga por finalidad lograr ‘honestos ciudadanos y buenos cristianos'. Otro desafío impostergable será saldar nuestra deuda con los pueblos originarios. Ambas tareas nos permitirán construir nuestro futuro en paz y prosperidad", agregó. "Estamos ante una oportunidad única, ya sea a nivel mundial, donde la llamada globalización nos desafía a no perder nuestra identidad ni replegarnos sobre nosotros mismos. Se trata de enriquecernos dándonos. También es una ocasión propicia y hasta necesaria para una mayor integración al continente, a la América latina que conforman nuestros hermanos más cercanos: la patria grande soñada por San Martín y por Bolívar", indicó.

Monseñor Radrizzani concluyó la acción de gracias poniendo el Bicentenario "una vez en tus manos María de Luján, para que nos alcances de tu Hijo Jesús la fortaleza y la sabiduría que nos encaminen decididamente hacia la Patria de hermanos que soñamos", y pidiendo al Señor que conceda a los argentinos: Humildad para poder servirte en los pobres. Esperanza para superar las dificultades. Paciencia para saber construir con generosidad y alegría. Hambre y sed de justicia para trabajar por un mundo nuevo. Misericordia para sabernos perdonados. Un corazón puro para descubrirte en todos. Ser artesanos de la paz en cada día de nuestra vida. En una palabra, no avergonzarnos nunca de creer en Ti y vivir con coherencia el Evangelio. Jesucristo Señor de la historia, te necesitamos. Sé nuestro Pastor y guíanos siempre".

Benedicto XVI y la Argentina

El papa Benedicto XVI expresó su cercanía con el pueblo argentino, a quien encomienda en sus oraciones, con motivo de los festejos por los 200 años de la Patria. Lo hizo a través del nuncio apostólico, monseñor Adriano Bernardini, quien antes de empezar el Te Deum, leyó un mensaje del papa Benedicto XVI a la Presidenta y al pueblo argentino.

"Me es grato hacer llegar mi felicitación más cordial con ocasión de la fiesta nacional y expresó vivamente mi afecto y cercanía espiritual a todos los argentinos, a los cuales encomiendo en mis oraciones, pidiendo al Señor que los bendiga abundantemente con la concordia, la paz y la prosperidad", leyó el diplomático que participó de la ceremonia en carácter en "enviado extraordinario" del Pontífice.



Los fieles se acercan a celebrar el Bicentenario a los pies de la Virgen de Luján (fotografía de La Nación On Line)

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