martes, 29 de junio de 2010

SANTORAL: Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo - DÍA DEL PAPA

Queridos amigos y hermanos del blog: hoy, 29 de junio, celebra la Iglesia la Solemnidad de San Pedro y San Pablo y junto a ésta el Día del Papa. Para unirnos a tales festejos les propongo el texto de la alocución televisiva de monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata, República Argentina, en el programa “Claves para un mundo mejor” del pasado sábado 26 de junio de 2010:

En una de las catacumbas romanas, la de Santa Tecla, se acaba de hacer un descubrimiento formidable. Gracias al láser se ha podido despejar en un techo, en un soffito como dicen allí, las figuras de cuatro apóstoles. En el centro está la gran figura de Cristo representado como el Buen Pastor y junto a Él los rostros, las imágenes, los íconos de Pedro, Pablo, Andrés y Juan. En otras oportunidades anteriores habían sido representados los apóstoles pero en escenas de conjunto.

Estas pinturas son, aproximadamente, de la segunda mitad del Siglo IV y atestiguan que ya entonces había un culto a los Apóstoles y un culto que tenía sus implicaciones litúrgicas. En Roma, como sabemos muy bien, el culto va dirigido de un modo particular a los apóstoles Pedro y Pablo.

A Pedro, que ha llevado allí la Cátedra Apostólica por excelencia y a Pablo que, desde Roma, lanza el mensaje de la evangelización y tiene el proyecto de pasar a lo que hoy es España, es decir al confín de la tierra entonces conocida.

El Papa de Roma es el Sucesor de Pedro y es también el depositario del espíritu de Pablo. Por eso en la Gran Solemnidad del 29 de Junio, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, nosotros recordamos especialmente al Pontífice Romano que es el Sucesor de Pedro y depositario del espíritu de Pablo.

Es una ocasión oportuna entonces para que pensemos en el sentido que tiene este ministerio que ejerce en la actualidad Benedicto XVI. Él es el punto clave de la sucesión apostólica. Tal es así que nosotros podemos leer el orden, la lista completa de los Pontífices Romanos, desde Pedro hasta Benedicto XVI.

Al decir que es el punto clave de la sucesión apostólica, me estoy refiriendo al hecho de que todos los obispos somos sucesores de los apóstoles pero, como explicaba muy bien ya San León Magno, lo que los demás apóstoles recibieron de Cristo en cuanto autoridad para enseñar, santificar y regir a la Iglesia en nombre de Cristo lo han recibido a través de Pedro, porque es a Pedro a quien Cristo le dijo: “apacienta a mis ovejas”. Es decir lo constituyó Pastor de toda la Iglesia, bajo el supremo gobierno de Cristo.

Por eso vale en esta oportunidad corresponde manifestar con plena convicción nuestra adhesión a este misterio de la sucesión apostólica y especialmente nuestra adhesión y nuestro amor al Romano Pontífice.

Digo especialmente en estos días, en este tiempo, ya que como hemos comentado con ustedes en otras oportunidades, Benedicto XVI ha sido gravemente maltratado por los medios de comunicación, e incluso por algunas instancias eclesiales, casi desde el comienzo de su Pontificado. Y en los últimos años ha sido atacado de una manera gravemente injusta e injuriosa.

Nosotros, en cambio, tenemos que rezar por el Papa y tenemos que acostumbrarnos a seguir su magisterio. Hoy es algo muy fácil. Los que tienen computadora e Internet saben que con un click uno se cuelga inmediatamente a la página del Vaticano y recibe al día lo que el Papa ha dicho. También lo pueden hacer los que se suscriben al “Osservatore Romano” o los que ya se animan a leer alguna de las tres encíclicas que ha publicado Benedicto XVI.

Conocer el pensamiento del Papa, vivir en sintonía con él y sentirnos con alegría en comunión con la Iglesia de Cristo en la medida en que estamos en comunión con Aquel a quien Cristo constituyó como Pastor de los Pastores. Esto es propio de verdaderos católicos.

Mons. Héctor Aguer, arzobispo de La Plata

ORACIÓN POR SU SANTIDAD BENEDICTO XVI

Dios y Padre nuestro, que has preparado
el camino al sucesor de Pedro;
en este tiempo de gracia,
ayúdanos a orar con fervor y a acoger en el amor
a Benedicto XVI, el Papa que Tú has querido darnos.

Unidos en oración, queremos que le concedas
el espíritu del Evangelio para que,
imitando a Jesús, el Buen Pastor,
sirva con fidelidad a tu pueblo.
Haz que, supliendo Tú la pobreza de sus fuerzas,
sea valiente y fiel pastor de su rebaño-tu rebaño-,
siguiendo en todo momento
las inspiraciones del Espíritu Santo.

Otorga al Papa Benedicto XVI, como él mismo desea,
que desempeñe su ministerio “petrino”,
al servicio de la Iglesia,
con humilde abandono en las manos de tu Providencia.

Que los Cardenales de tu Santa Iglesia, Señor, le sostengan
con la oración y con la colaboración constante,
sapiente y activa.
Que los obispos estén a tu lado con la oración y con el consejo,
para que pueda ser verdaderamente
el “Siervo de los siervos de Dios”.
Que tus sacerdotes, en los cuales piensa ya el nuevo Papa
“con grana afecto”, le quieran con gran cariño
y le apoyen con su trabajo esforzado y con su entrega fiel.
Que todos tus fieles, Señor y Padre nuestro,
amen al Vicario de Cristo,
siendo dóciles a sus enseñanzas e intentando
ser buenos testigos de Cristo resucitado,
en medio del mundo en el que viven.

Padre, Hijo y Espíritu Santo,
Trinidad Beatísima por intercesión
de la Santísima Virgen,
en cuyas manos pone el Papa Benedicto XVI
el presente y futuro de su persona y de la Iglesia,
concédele la gracia de hacer realidad
su promesa de fidelidad incondicional,
sirviéndote sólo a Ti y dedicándose totalmente a la Iglesia.
De esa manera, se cumplirá su deseo de que la luz de Cristo
resplandezca ante todos los hombres y mujeres de hoy,
especialmente, ante “los pobres y pequeños”. Amén

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