jueves, 1 de julio de 2010

INTENCIONES PAPA: Julio de 2010

Queridos amigos y hermanos del blog: les comparto las intenciones del Santo Padre Benedicto XVI para este mes de julio de 2010 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Claudio Barriga, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración.

La INTENCIÓN GENERAL para el mes de JULIO de 2010 es: “Para que en todas las naciones del mundo las elecciones de los gobernantes se realicen según la justicia, trasparencia y honestidad, respetando las decisiones libres de los ciudadanos".

Comentario: Es difícil decir cuántos países, estados o ciudades del mundo son conducidos por gobiernos verdaderamente legítimos y representativos de su gente. Son muchísimos los lugares que no califican en esta categoría. En muchas partes no existe la práctica básica de la democracia para la elección de las autoridades. Gobiernos de facto se han instalado en el poder, a veces por largos años, y parecen más interesados en perpetuarse en sus posiciones de privilegio que en servir al pueblo. En muchos lugares se realizan parodias de sufragios controlados por el poder, que luego se presentan como democráticos.

Impedir a la oposición un equitativo acceso a la propaganda electoral previa a los comicios, comprar, falsificar o manipular los votos, entre otras cosas, frustran la libre decisión de la gente y generan violencia. Incluso las democracias tradicionales en los países occidentales suscitan muchas interrogantes respecto al modo en que estas respetan la libre voluntad de los ciudadanos dado los altos costos de las campañas, los mecanismos de designación de los candidatos por parte de los partidos, los juegos de poder y de intereses particulares, etc.

El Papa llama nuestra atención a esta grave situación presente en tantas partes del mundo. Nos invita como cristianos a orar y actuar a fin que en las elecciones prevalezca el bienestar de la nación o la región por sobre los intereses individuales. Pedimos con el Santo Padre que haya justicia, transparencia y honestidad en los procesos eleccionarios de los pueblos. Creemos que construir sobre la base de la verdad es la única manera de establecer una sociedad que crezca en paz y prosperidad para todos.

De hecho, la Iglesia siempre ha animado el compromiso de los cristianos en la política y en el debate público, en vista a la construcción de un mundo más justo. Es más, la Iglesia está llamada a desarrollar un rol activo de educación de la conciencia ciudadana, a fin de generar líderes cristianos dispuestos a servir a su pueblo. Ya lo indicó Jesús a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo” (Mt 5,13-14). Es misión del bautizado trabajar por una sociedad más humana y justa, también en el ámbito político. El Evangelio ha de ser inspirador para los políticos cristianos empeñados en construir la sociedad de hoy y del mañana.

Si no estamos dispuestos a comprometernos con nuestra oración y con nuestra acción también en el ámbito político, no tendremos derecho a lamentarnos después de los malos gobernantes que hemos puesto en el poder.

La INTENCIÓN MISIONERA para JULIO de 2010 es: "Para que los cristianos se comprometan a ofrecer en todas partes, especialmente en los grandes centros urbanos, una contribución válida a la promoción de la cultura, de la justicia, de la solidaridad y de la paz".

Comentario: La intención de este mes nos pone ante el desafío de la evangelización de la gran ciudad. Los grandes centros urbanos se han convertido en nuestros días en el lugar dónde vive la mayor parte de la población, dejando atrás los tiempos en que prevalecía una cultura rural. Las sobre-pobladas metrópolis modernas han generado una cultura propia, o mejor, diversas culturas en su interior, con grandes e importantes desafíos no sólo a la evangelización, sino también a la convivencia humana.

Encontramos en ellas el mundo del comercio y el trabajo, así como el de la cesantía, el mundo juvenil en sus múltiples expresiones, la desigual distribución de la riqueza, el mundo de la miseria y marginación, los sin casa, el hacinamiento y la promiscuidad, las pandillas y la violencia, el tráfico de drogas, la contaminación ambiental y acústica, la seguridad (o inseguridad) ciudadana, los desafíos del transporte urbano, entre muchos otros aspectos que el ciudadano común debe enfrentar cada día.

También forman parte de la ciudad el mundo artístico, la educación, el deporte y la recreación, la vida social y familiar, la diversidad cultural y el aporte de los inmigrantes, … y la vida en la ciudad moderna cobra ritmos acelerados. Puede llegar a ser un mundo fraccionado y estresante, incluso amenazante y cruel para algunos, donde a pesar de estar rodeados de millones de personas, se llega a experimentar la más profunda soledad. Es en este contexto donde el hombre y la mujer de hoy buscan a Dios.

¿Cómo hablar de Dios en la gran ciudad? ¿Cómo testimoniar su presencia en un ambiente secularizado y desacralizado? ¿Cómo anunciar un mensaje evangélico que ha de ser levadura en la masa para gestar una sociedad más justa, solidaria y pacífica? ¿Cuál es la nueva cultura que comienza a germinar con la semilla del evangelio, capaz de responder al corazón del hombre moderno? ¿Cómo podemos los cristianos contribuir para hacer más fraternal y humana la vida en la ciudad?

La respuesta a estas preguntas nos pone en la línea de la intención misionera del Papa para este mes. Sin la posibilidad de responderlas aquí, queremos al menos tomar conciencia de la problemática y situarnos en las pistas de solución.

¿Por qué un tema como este puede ser considerado una intención misionera? No hay duda, la misión cristiana ha de encontrar su cauce en la vida diaria de la gran ciudad. Parte fundamental de la misión propia del cristiano, recibida en el bautismo, es promover activamente la nueva cultura de justicia, solidaridad y paz, según las palabras del Papa. Es la Buena Noticia que en su época San Pablo, el gran misionero, salió a anunciar precisamente en los centros urbanos, y que hoy estamos llamados a hacer presente en los nuevos areópagos (cf. Hch 17,19).

Orando junto al Santo Padre este mes comprometámonos a ser misioneros en la gran ciudad. Colaboremos con el Señor para que aquí se vivan los valores del Reino, para que las minorías sean respetadas y los débiles sean socorridos, para que los cristianos puedan hacer “una contribución válida a la promoción de la cultura, de la justicia, de la solidaridad y de la paz”, según las palabras del Papa.

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