martes, 3 de agosto de 2010

INTENCIONES DEL PAPA: Agosto de 2010

Queridos amigos y hermanos del blog: les comparto las intenciones del Santo Padre Benedicto XVI para este mes de agosto de 2010 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Claudio Barriga, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración.

La INTENCIÓN GENERAL para el mes de AGOSTO de 2010 es: “Para que los sin trabajo, sin techo y cuantos viven en grave situación de necesidad encuentren comprensión y acogida y sean ayudados de forma concreta a superar sus dificultades”.

Comentario pastoral: Al constatar la trágica situación de niños y adultos pobres que dormían en las calles bajo los puentes, San Alberto Hurtado, jesuita chileno fallecido en 1952, no se quedó de brazos cruzados. Fundó el Hogar de Cristo, un albergue para darles techo y comida, y salió a buscarlos a la calle. Hoy su obra ha crecido incluso más allá de las fronteras del país y acoge a miles y miles de niños, jóvenes, adultos, enfermos, ancianos, personas toxico-dependientes, e incluso desarrolla importantes proyectos de construcción de viviendas de bajo costo para los pobres.

La hermana Gonxha Agnes (María Teresa) Bojaxhiu, religiosa de Loreto, trabajaba en un colegio para niñas de familias acomodadas en India. Pero su corazón estaba inquieto al ver cada día en la calle la miseria de los sinhogar. Se sintió muy claramente llamada por el Señor a hacer algo por ellos. Dejó su congregación y salió a encontrar y servir a Jesús en "los no deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba". La Madre Teresa de Calcuta fue luego la fundadora de las Misioneras de la Caridad.

En una ciudad del norte de Chile caracterizada, como muchas ciudades, por la presencia de numerosos enfermos mentales adultos que deambulan abandonados por las calles, hace algunos años un grupo de cristianos decidió actuar. Se organizaron para conseguir los fondos, arrendaron y más tarde compraron una casa para darles acogida. Brindándoles techo, comida y afecto se realizó el milagro de dar humanidad y dignidad a quienes hasta hacía poco vivían en condiciones infra-humanas. La obra ha perdurado y crecido y hoy sigue acogiendo al Cristo pobre y desamparado que camina por las calles de la ciudad.

Siguiendo la inspiración del Espíritu de Jesús, el pobre de Nazaret, muchos a través de la historia han dado respuestas concretas a la inquietud del corazón del Papa este mes. En Francia, el Abate Pierre, fundador de los Traperos de Emaús, San Pedro Claver en Colombia, San Martín de Porres en Perú, San Damian de Molokai en Hawái, San Francisco de Asís en Italia, entre tantos otros.

“La fe sin obras es una fe muerta”, nos recuerda el apóstol Santiago (2,17). “El amor se ha de poner más en las obras que en las palabras”, enseña San Ignacio de Loyola. “La injusticia causa enormemente más males que los que puede remediar la caridad”, sentencia San Alberto Hurtado. Preguntémonos qué podemos hacer para que nuestras vidas sean más coherentes con lo que estaremos orando junto al Santo Padre este mes.

La INTENCIÓN MISIONERA para AGOSTO de 2010 es: “Para que la Iglesia sea el ‘hogar’ de todos, pronta a abrir sus puertas a cuantos son obligados a emigrar a otros países por las discriminaciones raciales y religiosas, el hambre y las guerras”.

Comentario pastoral: Habitantes de Zimbabwe han debido huir a Sudáfrica, Sudaneses de Darfur se han refugiado en el Chad, miembros de minorías discriminadas de Myanmar han huido a Tailandia, bhutaneses han tenido que huir a Nepal, miles de iraquíes, a Jordania. También pakistaníes, afganos, congoleses, colombianos, somalíes, nigerianos, personas de Sri-Lanka, entre otros, han debido desplazarse dentro de sus fronteras para escapar de la muerte y el terror de los combates. Sin contar los cientos de miles de africanos que emprenden penosas travesías para alcanzar Europa en busca de mejores perspectivas, o lo mismo, innumerables centroamericanos y mexicanos que pasan durísimas pruebas para llegar a Estados Unidos.

La lista de los millones y millones de personas inocentes, honestas y trabajadoras, que se ven forzadas a huir de sus hogares dejando atrás todo por miedo o por hambre es mucho más larga. Huyen aterrorizados hacia donde puedan y con lo poco que puedan cargar, muchos de ellos habiendo sufrido crueles maltratos o la muerte de los suyos. Casi el 80% son mujeres y niños cuyas familias han sido truncadas o divididas por los conflictos.

Hoy la migración, forzada y no forzada, es un fenómeno mundial. De hecho, en todos los países, seguramente también el nuestro, hay quienes han dejado sus tierras y sus costumbres para buscar mejores condiciones de vida.

¿Quién los acoge? Son rechazados, temidos, se les niegan sus derechos de asilo; son discriminados y tratados como delincuentes, perseguidos y hasta asesinados. ¿Por qué? Porque son diferentes, hablan otra lengua, vienen de otra parte. Son vistos como una amenaza por quienes llegaron antes.

La Biblia da testimonio que el Pueblo de Dios fue siempre un pueblo de migrantes y que pasó por duros sufrimientos en su destierro. El mismo Jesús y su familia, cuando él era niño, fueron obligados a emigrar a Egipto, también buscando una puerta abierta…

El Papa nos invita este mes a abrir las puertas de la Iglesia a los más necesitados, sobre todo a los refugiados. Que encuentren en nosotros, en nuestra comunidad cristiana y en nuestras sociedades un hogar, una mano tendida, una sonrisa y un corazón comprensivo. Que todos los bautizados, hijos e hijas del mismo Padre, independiente de dónde hayan nacido, puedan sentir que en la Iglesia llegan a su casa.

PREGUNTAS PARA UNA REFLEXION

¿Qué hago y qué puedo hacer para aliviar la suerte de quienes viven en situación de grave necesidad?

¿Conozco algún grupo u organización de asistencia a los más necesitados donde podría participar como voluntario/a?


¿De qué forma enriquezco mi vida al participar?

¿Qué significa la frase de Alberto Hurtado: “la injusticia causa enormemente más males que los que puede remediar la caridad”?

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