viernes, 27 de agosto de 2010

SANTORAL: Mensaje de Benedicto XVI en el Centenario del nacimiento de la Madre Teresa

Queridos amigos y hermanos del blog: el Santo Padre Benedicto XVI ha recordado “el modelo ejemplar de virtud cristiana” de la Beata Madre Teresa de Calcuta, en el centenario de su nacimiento que ayer se conmemoró. En un mensaje dirigido a la madre Mary Prema, superiora general de las Misioneras de la Caridad, el Pontífice ha puesto en evidencia que “Madre Teresa ha simplificado ante el mundo, las palabras de san Juan: ‘Si Dios nos ha amado, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece con nosotros y el amor de Él es perfecto en nosotros’ (cf 1 Jn 4, 11-12)”.

Según informa la agencia Asianews, el mensaje fue leído hoy por la mañana por el arzobispo de Calcuta, monseñor Lukas Sirkar, durante la misa presidida por el cardenal Thelesphore Toppo, arzobispo de Ranchi, en la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad. Cerca de mil personas participaron en esa misa, celebrada en la Casa donde reposan los restos de Madre Teresa, informa también la agencia UCAN.

Antes de comenzar la ceremonia, tuvo lugar un sencillo acto de homenaje, durante el cual las hermanas Nirmala y Mary Prema, primera y segunda sucesoras respectivamente de Madre Teresa al frente de la congregación, soltaron una paloma blanca y unos globos. El cardenal Toppo, por su parte, encendió una vela y la puso junto a la tumba. “En este centenario, debemos escuchar el mensaje de la Madre de que hemos sido creados para cosas más grandes, para amar y ser amados”, afirmó.

La misa fue presidida por el purpurado, y concelebrada por monseñor Sirkar, por el arzobispo emérito de Calcuta, monseñor Henry D’Souza, por el obispo de Baruipur, monseñor Salvadore Lobo, y por el postulador de la causa de Madre Teresa, Brian Kolodiejchuk.

A continuación les trascribo de manera íntegra la misiva del Santo Padre por la cual se unió espiritualmente a las celebraciones por el centenario del nacimiento de Madre Teresa:

“Le envío cordiales saludos a usted y a todas las Misioneras de la Caridad al inicio de las celebraciones del centenario del nacimiento de la Beata Madre Teresa, fundadora de vuestra orden y modelo ejemplar de virtud cristiana. Confío en el hecho de que este años será para la Iglesia y para el mundo una ocasión de gratitud ferviente hacia Dios por el don inestimable que Madre Teresa ha sido en el transcurso de su vida y que sigue siendo a través de la obra amorosa e incansable que lleváis a cabo vosotras, sus hijas espirituales.

Para prepararos a este año, habéis buscado acercaros aún más a la persona de Jesús, cuya sed de almas se extingue gracias a vuestro ministerio por Él en los más pobres de entre los pobres. Habiendo respondido con confianza a la llamada directa del Señor, Madre Teresa dio ejemplo excelente ante el mundo de las palabras de san Juan: “Queridos míos, si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros” (1 Jn 4, 11-12).

Que este amor siga inspirándoos, Misioneras de la Caridad, para donaros generosamente a Jesús, quien veis y servís, o lo que es lo mismo, a los pobres, a los marginados y a los abandonados. Os animo a beber con constancia de la espiritualidad y del ejemplo de Madre Teresa y, siguiendo sus huellas, a acoger la invitación de Cristo: “Venid y sed mi luz”. Participando espiritualmente en las celebraciones por el centenario, con gran afecto en el Señor, imparto de todo corazón a as Misioneras de la caridad y a todos aquellos que servís, mi paternal Bendición Apostólica.”

S. S. Benedicto XVI


ORACION PARA APRENDER A AMAR
(Beata Madre Teresa de Calcuta)

Señor, cuando tenga hambre,
dame alguien que necesite comida;
Cuando tenga sed,
dame alguien que precise agua;
Cuando sienta frío,
dame alguien que necesite calor.
Cuando sufra,
dame alguien que necesita consuelo;
Cuando mi cruz parezca pesada,
déjame compartir la cruz del otro;
Cuando me vea pobre,
pon a mi lado algún necesitado.
Cuando no tenga tiempo,
dame alguien que precise de mis minutos;
Cuando sufra humillación,
dame ocasión para elogiar a alguien;
Cuando esté desanimado,
dame alguien para darle nuevos ánimos.
Cuando quiera que los otros me comprendan,
dame alguien que necesite de mi comprensión;
Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí,
dame alguien a quien pueda atender;
Cuando piense en mí mismo,
vuelve mi atención hacia otra persona.
Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;
Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día,
también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo. Amén.

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