miércoles, 22 de septiembre de 2010

CATEQUESIS DEL PAPA: Benedicto XVI hace una síntesis de su viaje apostólico al Reino Unido

Miércoles, 22 sep (RV).- Benedicto XVI se trasladó esta mañana en helicóptero desde las Villas Pontificias de Castelgandolfo hasta la Ciudad del Vaticano, para celebrar a las 10,30 la tradicional audiencia general de los miércoles, que tuvo lugar en la plaza de San Pedro ante la presencia de varios miles de fieles y peregrinos de numerosos países. A mediodía el Papa regresó a esta localidad de la región italiana del Lacio, a unos 30 km al sur de Roma.

En su encuentro con los numerosos fieles que participaron en la audiencia general de esta mañana Benedicto XVI evocó su visita apostólica y oficial al Reino Unido, que concluyó el domingo pasado y cuyo recuerdo conservará siempre en su corazón. Con el lema de este viaje, que ha calificado de histórico, y que el que había elegido el beato Newman para su escudo cardenalicio, el Papa ha ido recorriendo «las cuatro intensas y bellísimas jornadas» que transcurrió «en esa noble tierra, en la que tuvo la gran alegría de hablar al corazón de los habitantes del Reino Unido, y en la que ellos le hablaron al suyo, en especial con su presencia y su testimonio de fe».

Recordando que en la Nunciatura Apostólica en Londres encontró a algunas víctimas de abusos por parte de exponentes del clero y de religiosos, Benedicto XVI ha afirmado que fue «un momento intenso de conmoción y de oración». Y se ha referido también al encuentro que mantuvo con un grupo de profesionales y voluntarios responsables de la protección de los menores y de los jóvenes en los ambientes eclesiales. «Aspecto particularmente importante y presente en el compromiso pastoral de la Iglesia», ha señalado el Papa, destacando luego que les ha expresado su «gratitud y los ha alentado a continuar con su trabajo, que se inserta en la larga tradición de la Iglesia en la atención del respeto, educación y formación de las nuevas generaciones».

Al destacar que el punto culminante fue la beatificación del cardenal John Henry Newman, a quien el Papa definió “excepcional en la historia reciente de ese país”, el Santo Padre pidió a Dios que por intercesión del nuevo beato sostenga los propósitos y los esfuerzos de la comunidad católica presente en Gran Bretaña. Estas fueron sus palabras en nuestro idioma:

«Queridos hermanos y hermanas: Hoy quisiera hablar del viaje apostólico a Reino Unido, que he realizado hace unos días. Se ha tratado de una visita con carácter oficial y, al mismo tiempo, una verdadera peregrinación a una tierra rica en fe y cultura. He podido mantener diversos encuentros con las más altas autoridades políticas del País, con los parlamentarios, con los representantes de las diversas religiones, con los cristianos de otras confesiones, y con los obispos y fieles católicos. A todos agradezco la calurosa bienvenida que me han dispensado.

En primer lugar, he querido sostener a los católicos británicos, animándoles a continuar siendo testigos del Evangelio y de la verdad moral que brota de éste, y que está en la base de una sociedad verdaderamente humana, justa y libre. De igual modo, he querido dirigirme a todos los miembros de la sociedad para entablar un diálogo franco, comunicándole la novedad del Evangelio, del cual la cultura occidental está todavía impregnada. Este viaje apostólico me ha confirmado en una profunda convicción: las antiguas naciones europeas conservan su alma cristiana. Y, aunque el secularismo agresivo la amenace, la Iglesia, convencida del bien que supone, se esfuerza por mantener esta rica tradición.

El punto culminante del viaje ha sido la beatificación del Cardenal John Henry Newman, una figura excepcional en la historia reciente de ese País. Pido a Dios, por la intercesión del nuevo beato, que sostenga los propósitos y los esfuerzos de la comunidad católica presente en Gran Bretaña».

Por último, y con especial afecto, el Papa dirigió su pensamiento a los jóvenes, enfermos y recién casados presentes en esta audiencia general. Refiriéndose a la “amistad con Jesús”, manifestó su deseo de que sea para los jóvenes “fuente de alegría y motivo para realizar elecciones laboriosas”; y que a los enfermos “dé consuelo en los momentos difíciles e infunda serenidad al cuerpo y al espíritu”. Mientras a la luz de la amistad con Jesús, invitó a los recién casados a empeñarse para “corresponder a su vocación en el amor recíproco, en la apertura a la vida y en el testimonio cristiano”.

El Santo Padre saludó asimismo, como es tradicional a los fieles y peregrinos procedentes de España y América Latina. Éstas eran sus palabras: «Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a los sacerdotes del Pontificio Colegio Mexicano, en Roma, y a los fieles provenientes de Medellín. Os invito a agradecer a Dios los numerosos frutos apostólicos de mi reciente visita a Reino Unido. Muchas gracias».

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