jueves, 2 de septiembre de 2010

INTENCIONES DEL PAPA: Septiembre de 2010

Queridos amigos y hermanos del blog: les comparto las intenciones del Santo Padre Benedicto XVI para este mes de septiembre de 2010 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Claudio Barriga, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración.


La INTENCIÓN GENERAL para el mes de SEPTIEMBRE de 2010 es: “Para que en las regiones menos desarrolladas del mundo el anuncio de la Palabra de Dios renueve el corazón de las personas, alentándolas a ser protagonistas de un auténtico progreso social”.

Comentario pastoral: La intención de oración del Santo Padre para septiembre, mes en que muchas Iglesias celebran el Mes de la Biblia, nos invita a poner la Palabra de Dios al centro. Él nos llama a renovar nuestra confianza en la fuerza transformadora de la Palabra, capaz de hacer nuevas todas las cosas, aún en las regiones menos desarrolladas del mundo.

“Así como la lluvia y la nieve bajan sobre la tierra y no regresan sin antes empaparla, fecundarla y hacerla germinar, así la palabra de Dios no vuelve a Él sin producir frutos” (Is 55,10-11). La Palabra renueva la esperanza y moviliza a la acción en situaciones donde hay mucho dolor, en las regiones en conflicto o aquellas que padecen grave pobreza: “Haré brotar ríos en los cerros desiertos y manantiales en medio de los valles” (Is 41,18).

“Miren, yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva. Lo pasado quedará olvidado, nadie se acordará más de ello. […] Allí no habrá niños que mueran a los pocos días, ni ancianos que no completen su vida. […] La gente construirá casas y vivirá en ellas, sembrará viñedos y comerá sus uvas. […] El lobo y el cordero comerán juntos, el león comerá pasto como el buey, y la serpiente se alimentará de tierra. En todo mi monte santo, no habrá quien haga ningún daño. El Señor lo ha dicho” (Is 65,17-25).

La Palabra trae el consuelo y la ternura de Dios: “El Dios de ustedes dice: Consuelen, consuelen a mi pueblo; hablen con cariño a Jerusalén y díganle que su esclavitud ha terminado. […] Llega ya el Señor con poder, sometiéndolo todo a la fuerza de su brazo. […] Viene como un pastor que cuida su rebaño; levanta los corderos en sus brazos, los lleva junto al pecho y atiende con cuidado a las recién paridas” (Is 40,1-11).

La Palabra de Dios es de fiar: “La hierba se seca y la flor se marchita, pero la Palabra de nuestro Dios permanece firme para siempre” (Is 40,8).

La formulación de la intención del Papa expresa su fe en la potencialidad de la Palabra de Dios para gestar el “auténtico progreso social”. Actúa en nosotros y nos moviliza a hacer real el gozoso anuncio de la salvación que viene del Señor: “El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha consagrado; me ha enviado a dar buenas noticias a los pobres, a aliviar a los afligidos, a anunciar libertad a los presos, […]a anunciar el año favorable del Señor” (Is 61,1-2). “Todos los que tengan sed, vengan a beber agua; los que no tengan dinero, vengan, consigan trigo de balde y coman…” (Is 55,1).

Dios interviene a favor de sus pobres, y lo hace suscitando profetas que anuncian y llevan adelante su obra de salvación: “Yo no dejo que se cumplan las predicciones de los falsos profetas […] Pero hago que se cumplan las palabras de mis siervos y que salgan bien los planes de mis enviados” (Is 44,25-26). “Así dice el Señor: Los de Israel han cometido tantas maldades que no dejaré de castigarlos: pues venden al inocente por dinero y al pobre por un par de sandalias. Oprimen y humillan a los pobres y se niegan a hacer justicia a los humildes”(Amós 2,6-7).

Que la intención de este mes renueve nuestro amor por la Palabra y nos estimule a abrir el Libro Santo con frecuencia. Que su asidua lectura haga de nosotros nuevos profetas, comprometidos en el nacimiento de una nueva cultura y un auténtico progreso social.


La INTENCIÓN MISIONERA para SEPTIEMBRE de 2010 es: “Para que abriendo el corazón al amor, se ponga fin a tantas guerras y conflictos que aún ensangrientan el mundo”.

Comentario pastoral: El anhelo de paz está en todos. El deseo de trabajar por la paz, en muchos. La acción por la paz, en pocos. Para alcanzarla, no basta con no hacer la guerra. La paz se forja mediante el compromiso de la vida y mediante acciones decididas, contrarias a la lógica de la guerra y de la violencia.

“Felices los constructores de paz, porque Dios los llamará hijos suyos”, enseña Jesús (Mt 5,9). Por lo tanto la paz es una construcción, un resultado de acciones concretas. La paz es fruto de obras, obras de justicia y de reconciliación. La paz es fruto del respeto a las personas, del diálogo paciente, de la perseverancia, de la humildad. Requerirá muchas veces de gran valentía, pues quienes proponen acciones de paz serán perseguidos por quienes se benefician de la injusticia.

“Felices los perseguidos por hacer lo que es justo, porque de ellos es el reino de Dios” (Mt 5,10). Sabemos que se juegan muchos intereses personales y grandes beneficios económicos en la multimillonaria industria bélica. Llama la atención que las principales industrias de armamentos se encuentran en los países ricos, mientras que todas las guerras actualmente se libran en los países pobres. Cabe preguntarse en muchos casos si de parte de los primeros hay verdadera voluntad de lograr la paz, o más bien prevalecen intereses comprometidos que mantienen activas las guerras en las naciones pobres.

El sitio web italiano Conflitti dimenticati (Las guerras olvidadas) destaca 22 áreas de crisis en el mundo, que han estado o están ahora en conflicto. Siete de éstas se encuentran en Africa: Algeria, Burundi, Uganda, Ruanda, Liberia, R.D. del Congo y Sudan; otras seis en Asia: India (Cachemira), Nepal, Filipinas, Myanmar (ex Birmania), Sri Lanka y Pakistán; cuatro en el Medio Oriente: Iraq, Afganistán, Israel-Palestina y Turquía; otras tres en el continente americano: Colombia, El Salvador y Perú; dos, por último, en Europa: Rusia (Chechenia) y Georgia. Podemos de nuestra parte añadir a la lista Somalia. Hoy felizmente algunos de estos conflictos han cesado, como la guerra civil en El Salvador y la guerrilla en Perú.

Desde los años 90 - continúa la misma fuente - se han combatido 57 guerras en el suelo de 45 países. Si incluimos el período entre 1945-1999, se registran 25 guerras entre Estados, que han producido unos 3.3 millones de muertos en combate. En el mismo período, se han producido 127 guerras civiles que han dejado 16.2 millones de muertos. Los daños que causa la guerra muchas veces continúan por largo tiempo después del fin oficial del conflicto, por las miles de minas antipersonales que siguen activas por muchos años, mutilando o matando más que nada a la población civil.

La Iglesia siempre ha sido activa en su apoyo a las iniciativas mundiales de paz y, en este último tiempo, a los tratados de no proliferación nuclear. La voz de la Iglesia ha sido constante en denunciar que la guerra nunca es la solución a los problemas, constatando que más bien los agrava. El Papa con frecuencia expresa su dolor ante los conflictos y pide con insistencia por la paz en aquellos lugares del mundo que hoy se desangran en guerras. Oremos intensamente este mes con el Santo Padre por el fin de las guerras que causan indecibles sufrimientos.

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