domingo, 7 de noviembre de 2010

ACTUALIDAD: Benedicto XVI en Santiago de Compostela: "Vivid iluminados por la verdad de Cristo, confesando la fe con alegría y coherencia"


CIUDAD DEL VATICANO, 6 NOV 2010 (VIS).-Benedicto XVI comenzó esta mañana el decimoctavo viaje apostólico de su pontificado, que lo lleva a dos localidades de antigua tradición católica en España: Santiago de Compostela, ligada al rito de la peregrinación a la tumba del apóstol Santiago, que celebra el Jubileo y Barcelona, donde el Papa consagrará el templo inacabado de "La Sagrada Familia", 128 años después del inicio de los trabajos, todavía en curso.

El Papa salió del aeropuerto romano de Fiumicino a las 8,30 y aterrizó a las 11,30 en Santiago de Compostela, donde acudieron a recibirle a la escalerilla del avión Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias, Don Felipe de Borbón y Borbón y Doña Letizia Ortiz Rocasolano, a quienes acompañaba el arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Julián Barrio Barrio.

La ceremonia de bienvenida, que tuvo lugar en el terminal sur del aeropuerto, inaugurado con esa ocasión, contó con la presencia de autoridades del gobierno central, de la Autonomía de Galicia y del ayuntamiento de Santiago, de los cardenales españoles y del comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal y algunos centenares de fieles. Tras la interpretación de los himnos nacionales y el discurso del Príncipe de Asturias, el Papa se dirigió a los presentes.

"Vengo como peregrino en este Año Santo Compostelano -dijo- y traigo en el corazón el mismo amor a Cristo que movía al Apóstol Pablo a emprender sus viajes, ansiando llegar también a España. Deseo unirme así a esa larga hilera de hombres y mujeres que, a lo largo de los siglos, han llegado a Compostela desde todos los rincones de la Península y de Europa, e incluso del mundo entero, para ponerse a los pies de Santiago y dejarse transformar por el testimonio de su fe. Ellos, con la huella de sus pasos y llenos de esperanza, fueron creando una vía de cultura, de oración, de misericordia y conversión, que se ha plasmado en iglesias y hospitales, en albergues, puentes y monasterios. De esta manera, España y Europa fueron desarrollando una fisonomía espiritual marcada de modo indeleble por el Evangelio."

"Precisamente como mensajero y testigo del Evangelio -prosiguió- iré también a Barcelona, para alentar la fe de sus gentes acogedoras y dinámicas. Una fe sembrada ya en los albores del cristianismo, y que fue germinando y creciendo al calor de innumerables ejemplos de santidad, dando origen a tantas instituciones de beneficencia, cultura y educación. Fe que inspiró al genial arquitecto Antoni Gaudí a emprender en esa ciudad, con el fervor y la colaboración de muchos, esa maravilla que es el templo de la Sagrada Familia. Tendré la dicha de dedicar ese templo, en el que se refleja toda la grandeza del espíritu humano que se abre a Dios."

"Siento una profunda alegría al estar de nuevo en España, que ha dado al mundo una pléyade de grandes santos, fundadores y poetas, como Ignacio de Loyola, Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, Francisco Javier, entre otros muchos; la que en el siglo XX ha suscitado nuevas instituciones, grupos y comunidades de vida cristiana y de acción apostólica y, en los últimos decenios, camina en concordia y unidad, en libertad y paz, mirando al futuro con esperanza y responsabilidad. Movida por su rico patrimonio de valores humanos y espirituales, busca asimismo superarse en medio de las dificultades y ofrecer su solidaridad a la comunidad internacional."


"Estas aportaciones e iniciativas de vuestra dilatada historia, y también de hoy, junto al significado de estos dos lugares de vuestra hermosa geografía que visitaré en esta ocasión, me dan pie para ensanchar mi pensamiento a todos los pueblos de España y de Europa. Como el Siervo de Dios Juan Pablo II, que desde Compostela exhortó al viejo Continente a dar nueva pujanza a sus raíces cristianas, también yo quisiera invitar a España y a Europa a edificar su presente y a proyectar su futuro desde la verdad auténtica del hombre, desde la libertad que respeta esa verdad y nunca la hiere, y desde la justicia para todos, comenzando por los más pobres y desvalidos. Una España y una Europa no sólo preocupadas de las necesidades materiales de los hombres, sino también de las morales y sociales, de las espirituales y religiosas, porque todas ellas son exigencias genuinas del único hombre y sólo así se trabaja eficaz, íntegra y fecundamente por su bien", concluyó el pontífice.

Acabada la ceremonia, el Papa y los Príncipes de Asturias mantuvieron un breve coloquio privado en la Sala de las Autoridades del aeropuerto. Después, el Santo Padre se trasladó en papamóvil a la catedral de Santiago de Compostela.

VIVIR ILUMINADOS POR LA VERDAD DE CRISTO

Después de llegar a la Catedral de Santiago de Compostela, el Papa se dirigió a la capilla del Santísimo Sacramento y posteriormente saludó a los fieles desde el Pórtico de la Gloria, labrado en granito en el siglo XII, en cuyas columnas se hallan figuras como la Cristo, los apóstoles, santos, profetas, ángeles, monstruos simbólicos, pasajes de la Biblia.

El Santo Padre salió por la Puerta Real y entró a continuación por la Puerta Santa. Tras rezar ante la tumba del Apóstol Santiago, dio el famoso abrazo a la estatua del santo. Después de un breve saludo del arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Julián Barrio Barrio, el Papa pronunció un discurso.

"Peregrinar -dijo- no es simplemente visitar un lugar cualquiera para admirar sus tesoros de naturaleza, arte o historia. Peregrinar significa, más bien, salir de nosotros mismos para ir al encuentro de Dios allí donde Él se ha manifestado, allí donde la gracia divina se ha mostrado con particular esplendor y ha producido abundantes frutos de conversión y santidad entre los creyentes".

"En este Año Santo Compostelano, como Sucesor de Pedro, he querido yo también peregrinar a la Casa del Señor Santiago, que se apresta a celebrar el ochocientos aniversario de su consagración, para confirmar vuestra fe y avivar vuestra esperanza, y para confiar a la intercesión del Apóstol vuestros anhelos, fatigas y trabajos por el Evangelio. Al abrazar su venerada imagen, he pedido también por todos los hijos de la Iglesia, que tiene su origen en el misterio de comunión que es Dios".

Benedicto XVI afirmó que "la Iglesia es ese abrazo de Dios en el que los hombres aprenden también a abrazar a sus hermanos, descubriendo en ellos la imagen y semejanza divina, que constituye la verdad más profunda de su ser, y que es origen de la genuina libertad".

"Entre verdad y libertad -explicó- hay una relación estrecha y necesaria. La búsqueda honesta de la verdad, la aspiración a ella, es la condición para una auténtica libertad. No se puede vivir una sin otra. La Iglesia, que desea servir con todas sus fuerzas a la persona humana y su dignidad, está al servicio de ambas, de la verdad y de la libertad. No puede renunciar a ellas, porque está en juego el ser humano, porque le mueve el amor al hombre, "que es la única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma", y porque sin esa aspiración a la verdad, a la justicia y a la libertad, el hombre se perdería a sí mismo".

"Dejadme que desde Compostela, corazón espiritual de Galicia y, al mismo tiempo, escuela de universalidad sin confines, exhorte a todos los fieles de esta querida archidiócesis, y a los de la Iglesia en España, a vivir iluminados por la verdad de Cristo, confesando la fe con alegría, coherencia y sencillez, en casa, en el trabajo y en el compromiso como ciudadanos".

El Papa pidió a los fieles "que la alegría de sentirse hijos queridos de Dios" les llevara "también a un amor cada vez más entrañable a la Iglesia, cooperando con ella en su labor de llevar a Cristo a todos los hombres. Orad al Dueño de la mies, para que muchos jóvenes se consagren a esta misión en el ministerio sacerdotal y en la vida consagrada: hoy, como siempre, merece la pena entregarse de por vida a proponer la novedad del Evangelio".

"No quiero concluir sin antes felicitar y agradecer a los católicos españoles la generosidad con que sostienen tantas instituciones de caridad y de promoción humana. No dejéis de mantener esas obras, que benefician a toda la sociedad, y cuya eficacia se ha puesto de manifiesto de modo especial en la actual crisis económica, así como con ocasión de las graves calamidades naturales que han afectado a varios países".

El Santo Padre pidió hablando en gallego que Dios "conceda a todos la audacia que tuvo Santiago para ser testigo de Cristo Resucitado, y así permanezcáis fieles en los caminos de la santidad y os gastéis por la gloria de Dios y el bien de los hermanos más desamparados".

Terminado el discurso, el Papa puso incienso en el botafumeiro (enorme incensario), que se enciende en las grandes ceremonias. Lo mueven -mientras se canta el himno al Apóstol Santiago- ocho hombres conocidos con el nombre de tiraboleiros, y es siempre uno de los motivos de admiración para los peregrinos. El actual botafumeiro tiene 1,10m de altura, pesa 50 kilos y es de latón plateado. Fue realizado en Santiago a mediados del siglo pasado.

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