jueves, 11 de noviembre de 2010

CATEQUESIS DEL PAPA: Benedicto XVI reflexiona sobre su reciente Viaje Apostólico a España


CIUDAD DEL VATICANO, 10 NOV 2010 (VIS).-Benedicto XVI recordó en la catequesis de la audiencia general de hoy, celebrada en el Aula Pablo VI, su reciente viaje a Santiago de Compostela y Barcelona. "Fui allí -dijo- para confirmar en la fe a mis hermanos y lo hice como testigo de Cristo resucitado, como sembrador de la esperanza que no defrauda y no engaña".

El Papa afirmó que ya desde la ceremonia de bienvenida en Santiago de Compostela tuvo "la oportunidad de experimentar el amor que las gentes de España nutren hacia el Sucesor de Pedro. (...) En este Año Santo Compostelano, he querido hacerme peregrino junto con cuantos, muy numerosos, visitan ese célebre santuario."

En la catedral de Compostela, "dando con emoción el abrazo tradicional al Santo, pensé en cómo este gesto de acogida y amistad -prosiguió- es (...) un signo fuerte de la voluntad de cumplir el mensaje apostólico, que, por una parte, nos compromete a ser custodios fieles de la Buena Nueva que los apóstoles nos han transmitido, sin caer en la tentación de alterarla, disminuirla o doblegarla a otros intereses, y, por otra, nos transforma en incansables mensajeros de la fe en Cristo, a través de la palabra y el testimonio de la vida en todos los ámbitos de la sociedad".

El Santo Padre habló después de sus reflexiones acerca del motivo que llevaba a tantas personas a dejar sus tareas cotidianas para emprender el Camino de Santiago. "En tiempos de desamparo, de búsqueda, de dificultades, al igual que cuando se aspira a fortalecer la fe y a vivir con más coherencia, los peregrinos a Compostela emprenden un profundo itinerario de conversión a Cristo, que asumió sobre sí la debilidad, el pecado de la humanidad, las miserias del mundo, llevándolas allí donde el mal ya no tiene poder y la luz del bien ilumina todo. Es un pueblo de caminantes silenciosos procedentes de todo el mundo que redescubren la antigua tradición medieval y cristiana de la peregrinación, atravesando pueblos y ciudades impregnados de catolicismo".

"La fe en Cristo da sentido a Compostela, un lugar espiritualmente extraordinario, que sigue siendo un punto de referencia para la Europa de hoy. (...) Preservar y fortalecer la apertura a lo trascendente, así como un diálogo fecundo entre fe y razón, entre política y religión, entre economía y ética, permitirá construir una Europa que, fiel a sus imprescindibles raíces cristianas, responda plenamente a su vocación. (...) Por eso, convencido de las inmensas posibilidades del continente europeo y confiado en su futuro de esperanza -afirmó el pontífice- invité a Europa a abrirse cada vez más a Dios, favoreciendo así las perspectivas de un encuentro real, respetuoso y solidario con los pueblos y las civilizaciones de otros continentes".

Benedicto XVI habló después de la segunda etapa de su viaje, Barcelona, donde consagró la iglesia de la Sagrada Familia, declarándola basílica menor. Pensando en la belleza de la obra de Antoni Gaudí, "que invita a levantar la mirada y el ánimo al cielo, a Dios, recordaba -dijo el Papa- las grandes construcciones religiosas, como las catedrales de la Edad Media, que han marcado profundamente la historia y fisonomía de las principales ciudades europeas."

"Esa obra espléndida -rica en simbología religiosa, (...) casi una inmensa escultura en piedra-, (...) nos remite al verdadero santuario, al lugar de culto real, el Cielo, donde Cristo entró para comparecer ante Dios en favor nuestro. El genial arquitecto, en este templo magnífico, ha representado admirablemente el misterio de la Iglesia, a la que los fieles se incorporan por el bautismo como piedras vivas para la construcción de un edificio espiritual".

La Iglesia de la Sagrada Familia fue concebida por Gaudí "como una gran catequesis sobre Jesucristo, como un canto de alabanza al Creador. En efecto, la extraordinaria capacidad expresiva y simbólica de las formas y de los motivos artísticos, así como las innovadoras técnicas arquitectónicas y escultóricas, evocan la Fuente suprema de toda belleza", observó el Papa, refiriéndose a continuación a cómo la vida de Gaudí, "desde el momento en que aceptó el trabajo de la construcción de esa iglesia, (...) estuvo marcada por un cambio profundo" y "sintió la necesidad de prepararse espiritualmente para poder expresar en la realidad material el misterio insondable de Dios".

"En Barcelona -continuó- visité la Obra "Nen Déu", (...) donde son tratados con profesionalidad y amor, niños y jóvenes con discapacidades. Sus vidas son preciosas a los ojos de Dios y nos invitan constantemente a salir de nuestro egoísmo".

En esa capital, Benedicto XVI rezó "intensamente por las familias, células vitales y esperanza de la sociedad y la Iglesia", y recordó "a los que sufren, especialmente en estos tiempos de dificultades económicas graves". También tuvo presentes a los jóvenes "para que descubran la belleza, el valor y el compromiso del matrimonio, en el que un hombre y una mujer forman una familia, que con generosidad acoge la vida y la acompaña desde su concepción hasta su fin natural. Todo lo que se hace para apoyar el matrimonio y la familia, para ayudar a quienes más lo necesitan, todo lo que acrecienta la grandeza del ser humano y su dignidad inviolable, contribuye al perfeccionamiento de la sociedad. Ningún esfuerzo es inútil en este sentido".

El Papa finalizó dando gracias a Dios por "las intensas jornadas transcurridas en Santiago de Compostela y Barcelona", y renovó su agradecimiento a "los Reyes de España, a los Príncipes de Asturias y a todas las autoridades, (...) a los arzobispos de estas dos iglesias particulares" y a todos cuantos "se han prodigado para que mi visita a esas dos ciudades maravillosas fuera fructífera. Han sido días inolvidables, que quedarán grabados en mi corazón".

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