jueves, 18 de noviembre de 2010

CATEQUESIS DEL PAPA: "Santa Juliana de Cornillón contribuyó a la institución del Corpus Christi"

CIUDAD DEL VATICANO, 17 NOV 2010 (VIS).-En la audiencia general de hoy, celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa habló sobre santa Juliana de Cornillon, que contribuyó a la institución de la solemnidad del Corpus Christi.

Nacida cerca de Lieja (Bélgica), a finales del siglo XII, huérfana a los cinco años, Juliana "fue confiada -dijo el Santo Padre- al cuidado de las religiosas agustinas del convento-leprosería de Mont-Cornillon", tomando más tarde el habito agustino y llegando a ser priora del mismo.

El Papa explicó que la santa belga "poseía una notable cultura (...) y un sentido profundo de la presencia de Cristo, que experimentaba viviendo de modo particularmente intenso el Sacramento de la Eucaristía".

A los dieciséis años tuvo una visión, continuó, que la llevó a comprender la necesidad de instituir la fiesta litúrgica del Corpus Cristi, "para que los creyentes adoraran la Eucaristía para aumentar su fe, avanzar en la práctica de las virtudes y reparar las ofensas al Santísimo Sacramento".

Juliana "confió la revelación a otras dos fervientes adoradoras de la Eucaristía" y las tres "establecieron una especie de "alianza espiritual", con el propósito de glorificar el Santísimo Sacramento".

Benedicto XVI señaló que "el obispo de Lieja, Robert de Thourotte, tras algunas dudas iniciales, aceptó la propuesta de Juliana y sus compañeras, e instituyó por primera vez, la solemnidad del Corpus Christi en su diócesis. Más tarde, otros obispos lo imitaron, estableciendo la misma fiesta en los territorios confiados a sus cuidados pastorales".

Juliana, dijo el Papa, "tuvo que sufrir la fuerte oposición de algunos miembros del clero y del mismo superior del que dependía su monasterio. Entonces, decidió dejar el convento de Mont-Cornillon con algunas compañeras, y durante diez años, de 1248 a 1258, vivió en distintos monasterios de monjas cistercienses", mientras "continuaba difundiendo con devoción el culto eucarístico. Murió en 1258, en Fosses-la-Ville, Bélgica".

El Santo Padre recordó que "el Papa Urbano IV, en 1264, quiso instituir la solemnidad del Corpus Christi como fiesta de precepto para la Iglesia universal, el jueves después de Pentecostés. (...) Para dar personalmente ejemplo, celebró esta solemnidad en Orvieto, ciudad en la que vivía entonces". En la catedral de esta ciudad se conserva "el famoso corporal con las huellas del milagro eucarístico ocurrido en 1263, en Bolsena".

"Urbano IV pidió a uno de los más grandes teólogos de la historia, Santo Tomás de Aquino -que acompaña al Papa en ese momento y se encontraba en Orvieto-, que compusiera los textos del oficio litúrgico de esta gran fiesta, (...) para expresar alabanza y gratitud al Santísimo Sacramento".

El Papa dijo que "a pesar de que tras la muerte de Urbano IV, la celebración de la fiesta del Corpus Christi se limitaba a algunas regiones de Francia, Alemania, Hungría y del norte de Italia, el Papa Juan XXII, en 1317, la extendió a toda la Iglesia". "¡Quisiera afirmar con alegría -exclamó el Santo Padre- que hoy en la Iglesia hay una "primavera eucarística": Cuántas personas rezan en silencio ante el sagrario, manteniendo una conversación amorosa con Jesús! Es reconfortante saber que muchos grupos de jóvenes han vuelto a descubrir la belleza de la adoración a la Santísima Eucaristía. Rezo para que esta "primavera eucarística" se extienda cada vez más en todas las parroquias, especialmente en Bélgica, la patria de santa Juliana".

Benedicto XVI invitó a "renovar, recordando a santa Juliana de Cornillon, nuestra fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía. (...) ¡La fidelidad al encuentro con Cristo Eucarístico en la Santa Misa dominical es fundamental para el camino de fe, pero tratemos también de visitar con frecuencia al Señor presente en el sagrario! (...) Precisamente -concluyó- mediante la contemplación en adoración, el Señor nos atrae hacia sí, nos hace penetrar en su misterio, para transformarnos como transformó el pan y el vino".

Llamamiento por la libertad de Asia Bibi

El Santo Padre, al final de la audiencia general de los miércoles, recordando la situación de los cristianos en Pakistán, pronunció las siguientes palabras: "En estos días, la comunidad internacional sigue con gran preocupación la difícil situación de los cristianos en Pakistán, que a menudo son víctimas de violencia y de discriminación. De forma particular, expreso hoy mi cercanía espiritual a Asia Bibi y a sus familiares, mientras pido que se le restituya lo antes posible la plena libertad. Rezo igualmente por cuantos se encuentran en situaciones análogas, para que también su dignidad humana y sus derechos fundamentales se respeten plenamente".

Asia Bibi es la cristiana pakistaní a la que las jornaleras después de un día de trabajo en el campo pidieron que fuera por agua, pero un grupo de musulmanas se opuso, sosteniendo que como cristiana, no debía tocar el recipiente. Se produjo una discusión y algunos días después, las mujeres de fe islámica contaron lo sucedido a un imam local, sosteniendo que Asia Bibi había usado palabras ofensivas contra Mahoma. El imam solicitó la intervención de la policía y la apertura de una investigación. Pocos días después, Asia Bibi fue arrestada en la aldea de Ittanwalai y acusada de violar la ley 295 del Código Penal que prevé la pena de muerte por blasfemia. (n.d.r).

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