lunes, 22 de febrero de 2010

SANTORAL: La Cátedra de San Pedro

Queridos amigos y hermanos del Blog: hoy se celebra la festividad de la Cátedra de San Pedro, una ocasión solemne que se remonta al cuarto siglo y con la que se rinde homenaje y se celebra el primado y la autoridad de San Pedro.

La palabra "cátedra" significa asiento o trono y es la raíz de la palabra catedral, la iglesia donde un obispo tiene el trono desde el que predica. Sinónimo de cátedra es también "sede" (asiento o sitial): la "sede" es el lugar desde donde un obispo gobierna su diócesis. Por ejemplo, la Santa Sede es la sede del obispo de Roma, el Papa.

Antes de rezar el Ángelus en un día como hoy, el Papa Juan Pablo II recordó que "la festividad litúrgica de la Cátedra de San Pedro subraya el singular ministerio que el Señor confió al jefe de los apóstoles, de confirmar y guiar a la Iglesia en la unidad de la fe. En esto consiste el 'ministerium petrinum', ese servicio peculiar que el obispo de Roma está llamado a rendir a todo el pueblo cristiano. Misión indispensable, que no se basa en prerrogativas humanas, sino en Cristo mismo como piedra angular de la comunidad eclesial". "Recemos -dijo- para que la Iglesia, en la variedad de culturas, lenguas y tradiciones, sea unánime en creer y profesar las verdades de fe y de moral transmitidas por los apóstoles".

La cátedra es en realidad el trono que Carlos el Calvo regaló al papa Juan VIII y en el que fue coronado emperador el día de Navidad del año 875. Carlos el Calvo era nieto de Carlomagno. Durante muchos años la silla fue utilizada por el papa y sus sucesores durante las ceremonias litúrgicas, hasta que fue incorporada al Altar de la Cátedra de Bernini en 1666.

Tradiciones, leyendas y creencias afirmaron durante muchos años que la silla era doble y que algunas partes se remontaban a los primeros días de la era cristiana e incluso que la utilizó San Pedro en persona. La silla ha sido objeto de numerosos estudios a lo largo de los siglos y la última vez que fue extraída del nicho que ocupa en el altar de Bernini fue durante un período de seis años, entre 1968 y 1974. Los análisis efectuados en aquella ocasión apuntaban a que se trataba de una sola silla cuyas partes más antiguas eran del siglo VI. Lo que se había tomado por una segunda silla era en realidad una cubierta que servía tanto para proteger el trono como para llevarlo en procesión.

Todos los años en esta fecha, el altar monumental que acoge la Cátedra de San Pedro permanece iluminado todo el día con docenas de velas y se celebran numerosas misas desde la mañana hasta el atardecer, concluyendo con la misa del Capítulo de San Pedro.

Recemos en este día, especialmente, con todo nuestro amor por el “dulce Cristo en la tierra”, por el Santo Padre Benedicto XVI, nuestro Padre y Pastor universal.

Con mi bendición.
Padre José Medina

jueves, 18 de febrero de 2010

LITURGIA: Gesto cuaresmal solidario 2010

“Y porque somos sus colaboradores, los exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios”. (2 Cor 6,2)
Una de las cosas más desgastantes que nos puede suceder es caer en las garras del acostumbramiento. Tanto a lo bueno como a lo malo. Cuando el esposo o la esposa se acostumbra al cariño y a la familia, entonces se deja de valorar, de dar gracias y de cuidar delicadamente lo que se tiene. Cuando nos acostumbramos al regalo de la fe, la vida cristiana se hace rutina, repetición, no da sentido a la vida, deja de ser fermento. El acostumbramiento es un freno, un callo que aprisiona al corazón, vamos “tirando” y perdemos la capacidad de “mirar bien” y dar respuesta.

¡Estamos en riesgo!. Como sociedad poco a poco nos hemos acostumbrado a oír y a ver, a través de los medios de comunicación, la crónica negra de cada día; y lo que aún es peor, también nos acostumbramos a tocarla y a sentirla a nuestro alrededor sin que nos produzca nada o, a lo sumo, un comentario superficial y descomprometido. La llaga está en la calle, en el barrio, en nuestra casa, sin embargo, como ciegos y sordos convivimos con la violencia que mata, destruye familias y barrios, aviva guerras y conflictos en tantos lugares, y la miramos como una película más. El sufrimiento de tantos inocentes y pacíficos dejó de cachetearnos, el desprecio a los derechos de las personas y de los pueblos, la pobreza y la miseria, el imperio de la corrupción, de la droga asesina, de la prostitución obligada e infantil pasaron a ser moneda corriente, y pagamos sin pedir recibo aunque tarde o temprano se nos va a pasar la factura.

Todas estas realidades, y muchas más, no son mudas, nos gritan a cada uno de nosotros y nos hablan de nuestra limitación, de nuestra debilidad, de nuestro pecado… a pesar de que “nos hayamos acostumbrado”.

El acostumbramiento nos dice seductoramente que no tiene sentido tratar de cambiar algo, que no podemos hacer nada frente a esta situación, que siempre ha sido así y que sin embargo sobrevivimos. Por el acostumbramiento, dejamos de resistirnos permitiendo que las cosas “sean lo que son”, o lo que algunos han decidido que “sean”.

La Cuaresma, providencialmente, viene a despabilarnos, a pegarnos un sacudón en nuestra modorra, en nuestro andar por inercia. Las palabras de Joel son una clara invitación: vuelvan a Dios. ¿Por qué? Porque algo no va bien en nosotros mismos, en la sociedad o en la Iglesia, y necesitamos cambiar, dar un viraje, convertirnos. Sí es posible algo nuevo, sencillamente porque nuestro Dios fiel sigue siendo rico en bondad y misericordia y está siempre dispuesto a perdonar y empezar de nuevo.

Somos invitados a emprender un camino cuaresmal, un camino que incluye la cruz y la renuncia, camino de penitencia real y no superficial, de un ayuno de corazón y no por la ocasión - “Desgarren su corazón y no sus vestiduras” - (Joel 2, 12)

Un camino en el cual, desafiando el acostumbramiento abramos bien los ojos y los oídos, pero sobre todo el corazón para dejarnos “descolocar” por lo que sucede a nuestro alrededor. Cuando miramos con hondura y no nos damos respuestas prearmadas, la vida de nuestros hermanos con sus angustias y esperanzas nos va descolocando y nos pone en un lugar distinto no exento de riesgos. Pero sólo así, ahí, cuando su sufrimiento nos toque hiriéndonos y el sentimiento de impotencia se haga más profundo y nos duela, encontraremos nuestro camino real hacia la pascua. – “A aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por él”- (2 Cor 5,21)

Sólo como un signo de lo que debe ser nuestra actitud vital de discípulos a lo largo de todo el año se inscribe el gesto Solidario de Cuaresma que realizamos en la Arquidiócesis desde hace varios años. Entrenar el corazón para no mutilar nuestra capacidad de asombro y de dolor; para que la realidad no nos sea indiferente y podamos con gestos concretos experimentar que no “hemos recibido en vano la gracia de Dios”.

Así como lo dije en la Misa por las víctimas del terremoto en Haití, le pedimos a la Virgen que se meta en nuestro corazón, nos señale tantos dolores y nos empuje a hacer oración, penitencia, limosna, despojo de algo que nos guste o que tengamos en favor de Jesús en los demás.

Y recemos unos por otros para que el ejercicio del amor al prójimo nos haga crecer en el amor a Dios, a quien buscamos desde nuestro corazón, a quien adoramos y con quien queremos encontrarnos.

Afectuosamente,

Cardenal Jorge Mario Bergoglio s.j.Arzobispo de Buenos Aires

Buenos Aires, 17 de febrero de 2010

AUDIOS COPE ÁVILA: ¿Cómo debemos vivir el Tiempo de Cuaresma?

miércoles, 17 de febrero de 2010

CATEQUESIS PAPA: "La Cuaresma es camino de conversión y apertura al amor de Dios"

Miércoles de Ceniza
Hoy es el miércoles llamado “de Ceniza”, día en que comienza la Cuaresma, período de 40 días en el cual los cristianos se dedican a la oración, la penitencia y los actos de caridad y misericordia, como preparación para celebrar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. En este día se efectúa el rito de la imposición de la ceniza en la cabeza de los fieles, con las palabras: “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás”. Durante estos días la liturgia adopta el color morado para las celebraciones, símbolo de la austeridad cuaresmal.

Ayuno y abstinencia
El miércoles de Ceniza es uno de los dos días del año -el otro es el Viernes Santo- en que los cristianos, desde los 18 años hasta los 60, hacen ayuno y abstinencia. El ayuno consiste en hacer una sola comida importante en el día, que puede ser el almuerzo o la cena. La abstinencia, desde los 14 años, es la privación de carne y sus derivados en las comidas del día, o de bebidas alcohólicas. Esta abstinencia puede reemplazarse por una obra de caridad, o por una práctica de piedad.

Catequesis Papal

Miércoles, 17 feb (Radio Vaticano).- Con la imposición de la ceniza comenzamos hoy el tiempo de Cuaresma. La invitación a la oración, el ayuno y la limosna, que nos hace la liturgia del Miércoles de Ceniza, nos indica el camino a seguir en este tiempo particularmente fuerte del año litúrgico, en el que todos estamos llamados a la conversión, que nos prepara para celebrar el Misterio Pascual, centro de la fe y de la vida de la Iglesia. Un tiempo - dice el Papa - en el que renovamos nuestro compromiso de seguir a Jesús, dejándonos transformar por su misterio pascual, para vencer el mal y hacer el bien.

“La conversión a la cual estamos llamados, no debe entenderse como un simple ajuste de nuestra vida - explica el Papa - sino como un verdadero cambio”. El tiempo de Cuaresma nos hace vivir de manera más intensa. Convertirse significa propiamente “ir a contracorriente”. “A menudo nos arrastra un estilo de vida superficial e incoherente, nos domina y nos hace prisioneros del mal y de la mediocridad. “Mucho más que una decisión moral, - subraya el Santo Padre -, la conversión revela para el creyente una elección de fe que le introduce en una comunicación más profunda con la persona de Cristo. Así pues, convertirse y creer en el Evangelio no son dos cosas distintas

La imposición de la ceniza nos recuerda nuestra fragilidad, comprendida la muerte. “Pero aunque somos sólo polvo - afirma el Pontífice - nuestro polvo es precioso a los ojos de Dios que hace de nuestra muerte, que ha compartido Jesucristo, el camino de la Resurrección gloriosa”. Estamos pues invitados a sumergir nuestra vida más profundamente en el misterio pascual a través de la Eucaristía y en la vida de caridad, que nace de la Eucaristía y que en ella encuentra su plenitud.

Este ha sido el resumen que de su catequesis ha hecho Benedicto XVI en español para los fieles de nuestra lengua presentes en el Aula Pablo VI del Vaticano.

“Queridos hermanos y hermanas: Iniciamos hoy, Miércoles de Ceniza, el camino cuaresmal que nos preparará a la celebración de la Pascua del Señor. En este itinerario espiritual, la Iglesia nos sostiene con la Palabra de Dios, que encierra un programa de vida espiritual y de penitencia, y con la gracia de los Sacramentos. La liturgia de este día contiene el significativo rito de imposición de la ceniza, en el que se pueden utilizar dos fórmulas. La primera dice: “Convertíos y creed en el Evangelio”. Esta llamada a la conversión es una invitación a dejar un estilo de vida superficial e incoherente, para entrar en comunión con la persona de Jesús, entregando nuestra vida al Evangelio.

La segunda fórmula que puede pronunciar el sacerdote cuando impone la ceniza dice así: “Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás”. Con estas palabras, la liturgia cuaresmal, por un lado, nos recuerda la muerte, exhortándonos al realismo y a la sabiduría, y, por otro, nos alienta a acoger y vivir la novedad inesperada que la fe cristiana desvela en la realidad misma de la muerte. Con la imposición de la ceniza, pues, renovamos nuestro compromiso de seguir a Jesús, dejándonos transformar por su misterio pascual, para vencer el mal y hacer el bien. Durante la Cuaresma, tiempo de oración y penitencia, invoquemos con confianza la protección y el auxilio de la Virgen María, la primera creyente en Jesucristo. Muchas gracias.

Como siempre antes de terminar la audiencia general, el pensamiento del Papa se ha dirigido a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. Queridos jóvenes, os exhorto a vivir la Cuaresma con un auténtico espíritu penitencial, como una vuelta al Padre, que a todos atiende con los brazos abiertos. Queridos enfermos, os animo a ofrecer vuestros sufrimientos con Cristo por la conversión de cuantos todavía se encuentran lejos de Dios; y deseo a vosotros, queridos recién casados, que construyáis con valentía y generosidad vuestra familia sobre la sólida roca del amor divino.

lunes, 15 de febrero de 2010

VIVENCIAS PERSONALES: Santa Misa por TV/Internet desde la Gruta de las Apariciones, Lourdes, Francia

Queridos amigos y hermanos del Blog: quiero invitarlos a compartir, desde cualquier parte del mundo por Internet, la Santa Misa que celebraré, Dios mediante, en la Gruta de las Apariciones de la Santísima Virgen, Nuestra Señora de Lourdes, en Lourdes, Francia.

Día: martes de 16 de febrero de 2010.

Hora: 8 de la mañana en España.
4 de la mañana en Argentina.

Para VER y ESCUCHAR esta SANTA MISA ingresar a:
http://fr.lourdes-france.org/tv-lourdes/

Les cuento que en esta dirección se encuentra una Web/Cam que transmite la imagen y el sonido de la Gruta las 24 horas de todos los días.

Los espero y rezaré por las intenciones de todos los que a través de Internet participen de la Misa.

Con mi bendición.
P. José Medina

DEJE SUS INTENCIONES PARA ESTA MISA EN COMENTARIOS A ESTA ENTRADA, MUCHAS GRACIAS

domingo, 14 de febrero de 2010

EVANGELIO DOMINICAL: Las Bienaventuranzas son el "rostro" de Jesús y deben ser el nuestro también

6º Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo C
Evangelio: Lc 6, 17. 20-26


Queridos amigos y hermanos del Blog: en este 6º Domingo durante el año la Liturgia de la Palabra de la Santa Misa gira en torno a las Bienaventuranzas, o sea, a esa promesa de felicidad eterna que es uno de los núcleos teológicos en el contenido de los Evangelios. Si le preguntamos a todas las personas que nos encontremos si quieren ser felices, ciertamente todos nos dirán que sí. En lo profundo de nuestros corazones hay un anhelo de felicidad, todos queremos serlo, el problema está en cómo lograr esa felicidad, cómo realizar ese anhelo que llevamos en lo más hondo de nuestro corazón, cómo acertar en el camino que nos conduzca a ser felices, a realizarnos y a desplegarnos como personas. Pues, justamente, el programa de vida de las Bienaventuranzas que Jesús proclama en la montaña, ese es el camino: fe y esperanza, en el amor.

El cristiano, como hombre de auténtica fe, no funda su esperanza ni en sí mismo, ni en los otros hombres, ni en los bienes terrenos. Su esperanza se arraiga en Cristo muerto y resucitado por él. “Si nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida -dice san Pablo-, somos los hombres más desgraciados” (1 Cor 15, 19). Pero lo esperanza cristiana va mucho más allá de los límites de la vida terrena y alcanza la eterna, y justamente a causa de Cristo que resucitando ha dado al hombre el derecho de ser un día partícipe de su resurrección.

Con este espíritu se han de entender las bienaventuranzas proclamadas por el Señor, las cuales exceden cualquier perspectiva de seguridad y felicidad terrenas para anclar en lo eterno. Con sus bienaventuranzas Jesús ha trocado la valoración de las cosas; éstas ya no se ven según el dolor o el placer inmediato y transitorio que encierran, sino según el gozo futuro y eterno. Sólo el que cree en Cristo y confiando en él vive en la esperanza del reino de Dios, puede comprender esta lógica simplísima y esencial: “Dichosos los pobres… Dichosos los que ahora tenéis hambre… Dichosos los que ahora lloráis… Dichosos vosotros cuando os odien los hombres” (Lc 6, 20-22).

Evidentemente no son la pobreza, el hambre, el dolor o la persecución, en cuanto tales las que hacen dichoso al hombre, ni le dan derecho al reino de Dios; sino la aceptación de estas privaciones y sufrimientos sostenida en la confianza en el Padre celestial. Cuando el hombre carente de seguridad y felicidad terrenas se abra más a la confianza en Dios, tanto más hallará en el su sostén y su salvación. “Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza”, dice Jeremías (17, 7).

Al contrario de los ricos, los hartos, los que gozan, escuchan la amenaza de duros “¡ayes!” (Lc 6, 24-26), no tanto por el bienestar que poseen, cuanto por estar tan apegados a ello que ponen en tales cosas todo su corazón y su esperanza. El hombre satisfecho de las metas alcanzadas en esta tierra está amenazado del más grave de los peligros: naufragar en su autosuficiencia sin darse cuenta de su precariedad y sin sentir la necesidad urgente de ser salvado por ella. El reino de Dios no tiene para él sentido alguno. Por eso dice de él el profeta: “Maldito quien confía en el hombre, y en la carne busca su fuerza, apartando su corazón del Señor” (Jr 17, 5).
El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que “las bienaventuranzas están en el centro de la predicación de Jesús. Con ellas Jesús recoge las promesas hechas al pueblo elegido desde Abraham; pero las perfecciona ordenándolas no sólo a la posesión de una tierra, sino al Reino de los cielos. Así, las bienaventuranzas dibujan el rostro de Jesucristo y describen su caridad; expresan la vocación de los fieles asociados a la gloria de su Pasión y de su Resurrección; iluminan las acciones y las actitudes características de la vida cristiana; son promesas paradójicas que sostienen la esperanza en las tribulaciones; anuncian a los discípulos las bendiciones y las recompensas ya incoadas; quedan inauguradas en la vida de la Virgen María y de todos los santos. (cfr. 1716-1717).

Las bienaventuranzas del Señor se ofrecen a todos, pero sólo los hombres desprendidos de sí mismos y de los bienes terrenos son capaces de conseguirlas. Por eso afirma con tanta verdad san Agustín en su comentario al Salmo 148: “Vivo contento en mi esperanza, porque tú, Señor, eres veraz en tu promesa; sin embargo, no poseyéndote aún, gimo bajo el aguijón del deseo. Hazme perseverante en este deseo hasta que llegue lo que me has prometido. Entonces se acabarán los gemidos y resonará únicamente la alabanza”.

La palabra clave de la enseñanza de Jesús es un anuncio de alegría: ‘Bienaventurados...’. El hombre está hecho para la felicidad. Por tanto, nuestra sed de felicidad es legítima. Cristo tiene la respuesta a nuestra expectativa. Con todo, nos pide que nos fiemos de él. La alegría verdadera es una conquista, que no se logra sin una lucha larga y difícil. Cristo posee el secreto de la victoria. Jesús no se limitó a proclamar las Bienaventuranzas; también las vivió. Al repasar su vida, releyendo el Evangelio, quedamos admirados: el más pobre de los pobres, el ser más manso entre los humildes, la persona de corazón más puro y misericordioso es precisamente él, Jesús. Las Bienaventuranzas no son más que la descripción de un rostro, su Rostro.

Al mismo tiempo, las Bienaventuranzas describen al cristiano: son el retrato del discípulo de Jesús, la fotografía del hombre que ha acogido el reino de Dios y quiere sintonizar su vida con las exigencias del Evangelio. A este hombre Jesús se dirige llamándolo "bienaventurado". La alegría que las Bienaventuranzas prometen es la alegría misma de Jesús: una alegría buscada y encontrada en la obediencia al Padre y en la entrega a los hermanos.

Con mi bendición.
Padre José Medina

sábado, 13 de febrero de 2010

EJERCICIOS ESPIRITUALES: "La vida cotidiana como camino de santidad" (en Mendoza, Argentina)

Queridos amigos y hermanos del Blog: quiero invitar a los amigos que nos visitan siempre desde la provincia de Mendoza, desde San Luis y a todos los amigos argentinos a unos EJERCICIOS ESPIRITUALES que predicaré a fines de este mes de FEBRERO en el FOYER DE CHARITE, en la ciudad de MEDRANO, en la provincia de MENDOZA, República Argentina.

Será una tanda de ejercicios con el siguiente título: “LA VIDA COTIDIANA COMO CAMINO DE SANTIDAD”, y cuya propuesta versará en la perspectiva de la espiritualidad Teresiano/Sanjuanista, o sea, en la doctrina de santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz, los místicos experimentales de la espiritualidad carmelitana.

Está destinado a todo tipo de ejercitantes: laicos (jóvenes y adultos), consagradas/os y sacerdotes, ya que haremos una mirada de conjunto a los grandes temas en los cuales se fundamenta una auténtica espiritualidad y que luego, en la reflexión serena de los días de retiro, cada uno según su estado y condición podrá reflejar en su realidad cotidiana para transformarla según el amor que Dios nos tiene.

Serán días de silencio, oración, meditación y contemplación, donde juntos trataremos de encontrar las pautas de una vida santa: santidad concreta y enraizada en la vida misma, para trasformarla según Dios y su proyecto de amor. La magnífica casa y el marco natural del Foyer, con sus viñas circundantes nos ayudarán a un contacto permanente con Dios a través de la creación.

Les paso sintéticamente la información para aquellos que estén interesados:

EJERCICIOS ESPIRITUALES
Tema: “LA VIDA COTIDIANA COMO CAMINO DE SANTIDAD”
Predicador: Padre José Medina
Destinatarios: laicos, consagradas/os y sacerdotes.
Inicio: jueves 25 de febrero de 2010 a las 19:00 hs.
Término: domingo 28 de febrero de 2010 a las 19:00 hs.
Modalidad: retiro de silencio.
Lugar: Foyer de Charite, Medrano, Mendoza
Dirección: Callejón Espínola s/n, Medrano, Rivadavia, Mendoza
Teléfono: 02623 – 491094
E-mail:
foyermedrano@yahoo.com.ar

Aquellos que estén interesados en saber los costos del mismo y demás detalles, como así también reservar un lugar (la casa tiene capacidad para 35 ejercitantes), deben ponerse en contacto con el Padre Héctor o con algunas de las Hermanas del Foyer al teléfono o dirección electrónica arriba consignados.

De mi parte, sólo me resta encomendar estos ejercicios espirituales desde ya la oración de todos ustedes mis queridos amigos del Blog, para que sirvan de mucho bien a aquellos que participen.

Con mi bendición.
Padre José Medina.

viernes, 12 de febrero de 2010

CATEQUESIS PAPA: El mensaje de la "Salud de los Enfermos", la Virgen de Lourdes

Jueves, 11 feb (Radio Vaticano).- Benedicto XVI ha presidido esta mañana a las 10 y media en la basílica de san Pedro la Santa Misa en la fiesta litúrgica de Nuestra Señora de Lourdes, conmemorando también la Jornada Mundial del Enfermo. En la Basílica Vaticana estuvieron presentes los representantes del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, así como muchos enfermos. Como siempre la celebración ha estado acompañada por una imagen de Nuestra Señora de Lourdes y de manera especial delante del Altar de la Confesión ha quedado expuesto el relicario con las reliquias de Santa Bernardita.

En su homilía, el Papa ha destacado que los evangelios relatan que Jesús anunciaba la Palabra y obraba curaciones, siendo éstos los signos por excelencia de la cercanía del Reino de Dios. Y también ha señalado que la Iglesia es depositaria de esa misión de Cristo, tiene la tarea de prolongar en el tiempo la evangelización y el cuidado de los enfermos en el cuerpo y en el espíritu. El Papa se ha referido a la Virgen María como “Salus infirmorum” -salud de los enfermos -, Madre y modelo de la Iglesia:

Como primera y perfecta discípula del su Hijo, Ella siempre ha mostrado, al acompañar el camino de la Iglesia, una especial solicitud por los que sufren. Dan testimonio de ello las miles de personas que visitan los santuarios marianos para invocar a la Madre de Cristo y encuentran en ella fuerza y alivio. La narración evangélica de la Visitación (cf. Lc 1, 39 – 56) nos muestra como la Virgen, después del anuncio del Ángel, no tiene para sí el don recibido, sino que partió de inmediato para ir a ayudar a su anciana prima Isabel, que desde hacía seis meses llevaba en su vientre a Juan.

Continuando su homilía, Benedicto XVI ha mostrado su reconocimiento por los 25 años que está cumpliendo el Consejo Pontifico para la Pastoral de la Salud, recordando que fue el Venerable Juan Pablo II quien instituyó este dicasterio. También ha agradecido la labor de quienes han estado al frente de este dicasterio en estos 25 años. El Pontífice ha saludado a los enfermos presentes en la Basílica Vaticana, y también ha extendido su saludo a los enfermos y voluntarios que estaban siguiendo la misa desde los santuarios de Lourdes, Fátima, Czestochowa, y otros santuarios marianos.
Retomando las lecturas del día, Benedicto XVI ha hecho alusión a que ellas enfatizan con importancia el aspecto de la oración de la Iglesia por los enfermos, y en especial el sacramento reservado a ellos: En la memoria de las apariciones de Lourdes, lugar elegido por María para manifestar su materna solicitud por los enfermos, la liturgia recuerda oportunamente el Magnificat, el cántico de la Virgen que exalta las maravillas de Dios en la historia de la salvación: los humildes y los indigentes, como todos los que temen a Dios, experimentan su misericordia, que rebasa los destinos terrenos y demuestra así la santidad del Creador y Redentor. “El Magnificat -ha continuado diciendo el Papa-, no es el cántico de aquellos a los que sonríe la fortuna, sino que es más bien el agradecimiento de quien conoce los dramas de la vida, pero que confía en la obra redentora de Dios. En el Magnificat escuchamos la voz de los santos y santas que han gastado su vida a favor de los enfermos y de los que sufren”. El Pontífice ha hecho un paralelismo entre la maternidad de la Virgen y la maternidad de la Iglesia como reflejo del amor de Dios:

La Iglesia, como María, custodia dentro de sí los dramas del hombre y el consuelo de Dios, los tiene juntos, a lo largo de la peregrinación de la historia. A través de los siglos, la Iglesia muestra los signos del amor de Dios, que continua obrando grandes cosas en las personas humildes y sencillas. El sufrimiento aceptado y ofrecido, el compartir sincero y gratuito, ¿no son, tal vez, milagros del amor? El valor de afrontar el mal desarmados – como Judit -, con la sola fuerza de la fe y de la esperanza en el Señor, ¿no es un milagro que la gracia de Dios suscita continuamente en tantas personas que gastan tiempo y energías para ayudar a los que sufren?

Antes de finalizar la homilía en la misa de la Fiesta de la Virgen de Lourdes, Benedicto XVI se ha referido al texto del apóstol Santiago en donde se pone de manifiesto la bondad de Dios en el sacramento de la unción, y en especial la relación que se da entre el ministro, que es el sacerdote, y el enfermo, que recibe la gracia:

De este texto, que contiene el fundamento y la praxis del sacramento de la Unción de los enfermos, se saca al mismo tiempo una visión del papel de los enfermos en la Iglesia. Un papel activo en el “provocar”, por decir de alguna manera, la oración hecha con fe. “¿Está enfermo alguno entre ustedes? Llame a los presbíteros”. En este año sacerdotal, me complace subrayar el lazo de unión entre los enfermos y los sacerdotes, una especie de alianza, de “complicidad” evangélica. Cada uno tiene una tarea: el enfermo debe “llamar” a los presbíteros, y estos deben responder, para extraer de la experiencia de la enfermedad la presencia de la acción del Resucitado y de su Espíritu.

Benedicto XVI ha resaltado la importancia de la pastoral de los enfermos, señalando que su valor es incalculable por el bien inmenso que hace a los enfermos y al sacerdote mismo, pero también a los familiares, a los amigos, a la comunidad y, a través de caminos desconocidos y misteriosos, a toda la Iglesia y al mundo.

Benedicto XVI ora ante la Virgen de Lourdes en septiembre de 2008

lunes, 8 de febrero de 2010

ACTUALIDAD: A través de Cáritas de Argentina y España ayudamos a Haití

Queridos amigos y hermanos del Blog: los días han ido pasado y poco a poco Haití y su drama han dejado de aparecer en los titulares de los medios de comunicación social. Ya ha dejado de ser noticia, pero la población de este golpeado país necesita alimento, medicina, agua y enseres para higiene; y también necesita no sentirse abandonada. El gran temor de los haitianos está en que todo se resuelva con una oleada de ayuda material, sin que a esto le siga un serio plano de reconstrucción. El riesgo está en que se especule con la emergencia, mientras es necesario manifestar una proximidad espiritual humana y fraterna. Los haitianos necesitan no perder la confianza y que se les diga: estamos con ustedes y permaneceremos en pie.

Por eso ahora que ya las noticias se diluyen y ha comenzado el desinterés yo les propongo, me propongo, que no seamos indiferentes y que no neguemos nuestra ayuda a quienes tanto nos necesitan. Y les sugiero el medio en el cual creo profundamente: la labor asistencial y humanitaria de CARITAS. Por eso les paso los datos de referencia de CARITAS ARGENTINA Y ESPAÑOLA y los dejo a vuestra consideración y generosidad, sabiendo que Dios no se deja ganar en generosidad. Él es el Padre de los pobres, de las viudas y de los huérfanos. ¡Que Él ilumine su rostro sobre nosotros y nos conceda la paz! Le seguimos implorando a María de Guadalupe, patrona de nuestro continente, que contenga con su amor maternal a las familias y a todos los hombres y las mujeres afectados por esta tragedia.

Con mi bendición.
Padre José Medina


------CARITAS ARGENTINA------

Cáritas Argentina abrió una cuenta bancaria con el fin de recaudar fondos que serán destinados a los damnificados por el terremoto en Haití. En un comunicado en el que expresa que "el golpe sufrido por el pueblo de Haití, uno de los más pobres entre los pobres, en estas horas ha sido terrible. Por eso, queremos expresar nuestra solidaridad y nuestro profundo dolor a quienes sufren las consecuencias de la tragedia ocurrida, especialmente a aquellos que han perdido a sus seres queridos".
En las primeras comunicaciones recibidas desde Cáritas Haití, su responsable en la emergencia Jonides Villarson informó que, a pesar de las evidentes dificultades, ya están trabajando con el equipo de emergencias y comenzaron a coordinar las iniciativas de ayuda.
Cáritas Argentina se dispuso una cuenta bancaria destinada especialmente para este fin, asumiendo que la donación en dinero facilita el acceso y administración de los fondos desde el mismo lugar donde se realiza la asistencia:

Cuenta Corriente Banco Nación Nº 35869/51
Sucursal Plaza de Mayo 0085
CBU 01105995-20000035869519
A nombre de: Cáritas Argentina Emergencia
CUIT 30-51731290-4 30-51731290-4


------CARITAS ESPAÑOLA------

La red Cáritas en Haití ha puesto en marcha una respuesta de emergencia tras el terremoto ocurrido en Haití el 12 de enero. El seísmo de 7´3 grados en la escalas Richter sacudió la capital haitiana con 3 réplicas destruyendo cientos de edificios. La respuesta de la red Cáritas está siendo para dar apoyo a las víctimas de la catástrofe. Entre las acciones de emergencia se incluyen albergues temporales, distribución de alimentos y kits de higiene y apoyo espiritual. En una segunda fase se contempla la reconstrucción de infraestructuras.

Teléfono de información y donaciones en España: 902 33 99 99

Cuentas Bancarias:

SANTANDER: 0049-1892-64-2110527931

BBVA: 0182-2000-21-0201509050

POPULAR: 0075-0001-81-0606839307

BANESTO: 0030-1001-38-0007698271

CAJA MADRID: 2038-1028-15-6000969697

LA CAIXA: 2100-2208-39-0200227099

CECA: 2000-0002-20-9100382307

BANCAJA: 2077-1277-10-3100146740

CAM: 2090-5513-07-0200186770

SABADELL–ATLANTICO: 0081-0216-74-0001306932

Y EN LAS CUENTAS DE LAS CÁRITAS DIOCESANAS

jueves, 4 de febrero de 2010

CATEQUESIS PAPA: "Los que en la Iglesia buscan poder y prestigio, sólo trabajan para sí mismos"

Miércoles, 3 feb (Radio Vaticano).-Benedicto XVI ha dedicado su catequesis de la Audiencia General de hoy, que ha celebrado esta mañana en el Aula Pablo VI del Vaticano, a una figura emblemática de la Iglesia española y universal: Santo Domingo de Guzmán, fundador de la orden de los predicadores, llamados también frailes dominicos. “Este gran santo - ha dicho el Papa - nos recuerda que en el corazón de la Iglesia debe siempre estar encendido un fuego misionero, el cual nos empuja a llevar incesantemente el primer anuncio del Evangelio y, donde es necesario, a una nueva evangelización”. De hecho, Cristo es el bien más precioso que los hombres y las mujeres de todas las épocas tienen el derecho de conocer y amar.

“Y es consolador ver y comprobar, ha explicado el Santo Padre, como también en la Iglesia de hoy existen tantos, pastores, fieles laicos, miembros de antiguas órdenes religiosas y de nuevos movimientos eclesiales que, con gozo, entregan su propia vida por este ideal supremo: anunciar y testimoniar el Evangelio.

El Papa, repasando la hagiografía del santo español, ha recordado después “cuando santo Domingo fue elegido canónigo del capítulo de la catedral en su diócesis de origen, Osma. Aún cuando este nombramiento, ha dicho el Pontífice, pudiese representar para él un motivo de prestigio en la Iglesia y en la sociedad, no lo interpretó como un privilegio personal, ni como el comienzo de una brillante carrera eclesiástica, sino como un servicio que cumplir con dedicación y humildad.

¿No es quizá la carrera, el poder una tentación de la que no son inmunes ni tan siquiera aquellos que tienen y desarrollan un papel en el gobierno de la Iglesia?, se ha preguntado el Papa. Lo decía hace unos meses durante la consagración de un obispo: “no busquemos poder, prestigio, no busquemos estima para nosotros mismos. Sabemos como las cosas en la sociedad civil y, a menudo también en la Iglesia, sufren por el hecho de que aquellos a los que les ha sido conferido una responsabilidad trabajan para ellos mismos y no para la comunidad.

Este ha sido el resumen de su catequesis que ha hecho en español Benedicto XVI para los fieles de nuestra lengua presentes en el Aula Pablo VI del Vaticano:

“Queridos hermanos y hermanas: En la catequesis de hoy quiero presentar la figura de Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores, conocidos también como Dominicos. Santo Domingo nació en Caleruega (Burgos), en torno al mil ciento setenta. En su época de formación, destacó por su amor al estudio de la Sagrada Escritura y por su dedicación a los pobres. Muy joven fue ordenado sacerdote y elegido canónigo de la Catedral de Osma. El obispo de esta Diócesis no tardó en reconocer su valía y contó con él para una misión diplomática en el norte de Europa. Dos hechos ocurridos durante este viaje determinaron la vida del santo: por un lado, descubrió que muchos pueblos todavía no conocían el Evangelio; y, por otro lado, se encontró con diversos grupos heréticos, muy extendidos en el sur de Francia. Junto a su Obispo, Domingo acude al Papa, que lo envía a hacer frente al error albigense.

Al santo se le unen otros compañeros con los que realiza la primera fundación en Tolosa. Adoptan la antigua regla de San Agustín, se estructuran en conventos -lugares de oración, estudio y vida comunitaria- y se dedican a la vida apostólica. Santo Domingo desea que los hermanos de esta orden mendicante tengan una sólida formación teológica, por lo que los manda a las mejores universidades de su tiempo. Murió en Bolonia en el año mil doscientos veintiuno, viendo que la Orden de Predicadores estaba ampliamente difundida por Europa. Fue canonizado trece años más tarde.

Este santo nos indica con su vida dos medios aptos para la santificación: la devoción mariana, especialmente con el rezo del Rosario, tan extendido por los dominicos, y la oración por los frutos del trabajo apostólico. Saludo a los fieles de lengua española venidos de España y diversos países de Latinoamérica, en particular a los jóvenes provenientes de Chile. Por intercesión de Santo Domingo, suplico a Dios que nunca falten en la Iglesia auténticos misioneros y valientes predicadores del Evangelio. Muchas gracias."

Como siempre antes de terminar la audiencia general, el pensamiento del Papa se ha dirigido a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. Celebramos hoy la memoria litúrgica del mártir san Blas y en los próximos días recordaremos a otros mártires, santa Águeda, san Pablo Miki y compañeros japoneses. La valentía de estos heroicos testigos de Cristo os ayudes a vosotros, queridos jóvenes, a abrir el corazón al heroísmo de la santidad; que os sostenga a vosotros, queridos enfermos, a ofrecer el don precioso de la oración y del sufrimiento por la Iglesia; y que os dé a vosotros, queridos recién casados, la fuerza de marcar a vuestras familias en los valores cristianos.

martes, 2 de febrero de 2010

INTENCIONES PAPA: Febrero de 2010

Queridos amigos y hermanos del Blog: el Santo Padre Benedicto XVI indica para cada año y para cada mes, cuales son las intenciones generales y misioneras de la Iglesia en todo el mundo, por las que quiere que se ore. Éstas intenciones las confía al Apostolado de la Oración, quienes propagan en el mundo entero la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que éste las difunda con la mayor amplitud posible. Les comparto ahora las intenciones para este mes de febrero de 2010 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Claudio Barriga, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración.

La Intención General para el mes de febrero de 2010 es: "Por todos los intelectuales y las personas de cultura, para que por medio de la sincera búsqueda de la verdad puedan llegar al conocimiento del único Dios verdadero".

La belleza y la extensión que ha alcanzado el saber científico en esta época nos permite llenarnos de asombro al conocer los confines del universo y al escudriñar las partículas más mínimas y esenciales de la materia. Estamos agradecidos por la generosa dedicación de muchos hombre y mujeres de ciencia que nos han abierto los campos del saber humano. La capacidad científica aplicada en beneficio del ser humano ha hecho posible grandes avances técnicos que han mejorado la vida de las personas.

Pero la ciencia pierde su rol específico cuando se yergue como el único saber válido y legítimo, descalificando otros. Aún en nuestros tiempos se escuchan voces provenientes sobre todo del ámbito científico que llegan a dudar de que se pueda afirmar la existencia de Dios sin dejar de ser rigurosos en los descubrimientos de la ciencia. No hace mucho, Stephen Hawking llegó a decir que ‘la ciencia no deja mucho espacio a Dios’.

Desde una teología renovada hemos aprendido que no hay contradicción entre la ciencia y la fe, pues ambas aportan perspectivas distintas y complementarias entre sí. Ambos saberes tienen su autonomía que debe ser respetada. Ambos están al servicio de la vida humana plena y del bienestar de todos. La ciencia ha de permanecer abierta a dejarse guiar por una razón ética iluminada por la fe, que orientará sus avances de acuerdo a criterios de justicia y del bien común. En la historia hay tristes ejemplos de las graves aberraciones que se han cometido cuando el saber científico no ha ido acompañado del juicio ético.

Sabemos que la lógica científica sola no es capaz de responder a las preguntas más hondas y acuciantes del corazón humano. De hecho, a pesar de los ingentes logros científicos alcanzados, aún un tercio de la humanidad pasa hambre, una cuarta parte no tiene ni siquiera acceso al agua potable. Esto muestra que el saber científico y técnico no bastan para solucionar los problemas. Se requiere de otros saberes que garanticen el buen uso de los recursos y la justa distribución de las oportunidades que nos brinda el progreso.

La intención de oración del Santo Padre para este mes invita al científico a convertir su asombro en adoración capaz de reconocer la huella de Dios en la vastedad y belleza de una creación que lo sobrepasa. Los invita además a continuar en la sincera búsqueda de la verdad, que será siempre un camino que conduce a Dios.

La Intención Misionera para febrero de 2010 es: "Para que la Iglesia, consciente de su identidad misionera, se esfuerce en seguir fielmente a Cristo y en proclamar su Evangelio a todos los pueblos".

Cada mes el Papa nos presenta una intención general y otra misionera. ¿Por qué son diferentes? La segunda, la misionera, nos recuerda y refuerza esta dimensión ineludible de la fe. Antes era clara la distinción de los “países de misión”, normalmente lejanos, por los que los católicos de la otra parte del mundo rezaban especialmente. Para reforzar esta idea surgieron a partir de 1925 las intenciones misioneras del Papa. Se añadieron cada mes a la intención general que ya promovía el Apostolado de la Oración desde 1890.

Hoy ya no es tan claro cuáles son países de misión y cuáles no. En realidad, hoy hemos aprendido que la misión es una dimensión permanente de la Iglesia esté donde esté. Es más, no es difícil encontrar ejemplos de países tradicionalmente católicos que hoy se han vuelto religiosamente un desierto, verdaderos campos de misión.

La intención del Papa para este mes nos empuja a reforzar la iniciativa misionera permanente de la Iglesia. Además de tener todos por el bautismo el llamado a la misión ("profeta, rey y sacerdote"), los miembros del AO tenemos una especial responsabilidad con la misión de la Iglesia. Nacimos como una asociación misionera para hacer de todos los cristianos apóstoles por la oración, y fue precisamente el día de la fiesta de San Francisco Javier allá por 1844.

Oremos para que este mes crezca en nosotros y en todos los cristianos la conciencia de ser responsables de comunicar la buena noticia del Evangelio. “No hay peor tristeza que morir sin conocer a Dios”, afirmó alguna vez Juan Pablo II. Que vuelvan a resonar con nuevo vigor en todos nosotros las palabras con que terminan los evangelios, enviando a la Iglesia a ser testigos y a hacer discípulos.