miércoles, 30 de junio de 2010

CATEQUESIS PAPA: "San José Cafasso: modelo de confesor y de director espiritual"

CIUDAD DEL VATICANO, 30 JUN 2010 (VIS).-A la luz del recién clausurado Año Sacerdotal, Benedicto XVI recordó en la catequesis de la audiencia general de los miércoles la figura del italiano San José Cafasso (1811-1860), del que hace una semana se celebró el 150 aniversario del fallecimiento. San José estudió filosofía y teología y cuatro meses después de ser ordenado sacerdote, en 1833 ingresó en el Convictorio Eclesiástico "San Francisco de Asís" de Turín para perfeccionarse en la pastoral.

La figura de sacerdote que contribuyó a reforzar, dijo el Papa, fue "la de verdadero pastor con una rica vida interior y una profunda entrega en la atención pastoral, fiel en la oración, comprometido en la predicación, en la catequesis, atento a la celebración de la Eucaristía y al ministerio de la Confesión, siguiendo el modelo encarnado por San Carlos Borromeo y San Francisco de Sales y promovido por el Concilio de Trento".

"San José Cafasso -prosiguió- intentó realizar este modelo en la formación de los jóvenes sacerdotes para que ellos, a su vez, se convirtieran en formadores de otros presbíteros, religiosos y laicos, siguiendo una cadena tan especial como eficaz".

El santo, que dedicaba muchas horas a la Confesión, "amaba de forma total al Señor, tenía una fe bien enraizada, sostenida por una oración profunda y prolongada y vivía una caridad sincera con todos. Conocía la teología moral, pero también conocía muy bien las situaciones y el corazón de la gente, de cuyo bien se hacía cargo, como el buen pastor".

Recordando que San Juan Bosco lo tuvo como director espiritual de 1835 a 1860, Benedicto XVI precisó que San José Cafasso no quiso nunca hacer de San Juan Bosco "un discípulo a su imagen y semejanza", y este a su vez no copió nunca a su maestro. "Lo imitó en las virtudes humanas y sacerdotales, definiéndolo modelo de vida sacerdotal, pero siguió sus actitudes personales y su vocación propia. Esta es una enseñanza fundamental para todos los que se dedican a la formación y a la educación de las generaciones jóvenes".

Otro elemento que caracterizó el ministerio de San José Cafasso fue "la atención por los últimos, en particular por los presos que (...) vivían en lugares inhumanos y deshumanizadores". Si al principio el santo recurría en sus sermones a los encarcelados a "grandes predicaciones a las que asistía a menudo toda la población carcelera, con el pasar del tiempo privilegió la catequesis más directa, llevada a cabo en los encuentros y coloquios personales. Respetuoso de las vivencias de cada uno, afrontaba los grandes temas de la vida cristiana, hablando de la confianza en Dios, de la adhesión a su voluntad, de la utilidad de la oración y de los sacramentos, cuyo punto de llegada es la Confesión, el encuentro con Dios que se hace misericordia infinita.

Murió en 1860. En 1948 el Papa Pío XII lo proclamó patrono de las cárceles italianas y en 1950 lo propuso como "modelo para los sacerdotes entregados a la Confesión y a la dirección espiritual".

Al finalizar expresó: “Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en particular a los Señores Arzobispos metropolitanos de Medellín y Nueva Pamplona, en Colombia; de Cuenca, en Ecuador; de Sevilla, Oviedo y Valladolid, en España; de Chihuahua y Acapulco, en México; y de Panamá. Ayer, en la solemne Misa de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, tuve el gozo de imponerles el palio, como signo de estrecha comunión con el Papa, Sucesor de San Pedro y Pastor de la Iglesia universal. Invito a todos los que los acompañan a pedir a Dios por ellos, para que ejerzan su ministerio episcopal con los mismos sentimientos de Cristo, Buen Pastor. Muchas gracias”.

Como siempre el Santo Padre ha saludado, antes de concluir la audiencia general a los jóvenes a los enfermos y a los recién casados. “A la solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo celebrada ayer, sigue hoy la de los Primeros Mártires Romanos. Queridos jóvenes imitad su heroico testimonio evangélico y sed fieles a Cristo en todas las situaciones de la vida. Animo a vosotros, queridos enfermos a acoger el ejemplo de los protomártires para transformar vuestro sufrimiento en acto de donación por amor a Dios y a los hermanos. A vosotros, queridos recién casados, sabed adheridos al proyecto que el Creador ha establecido para vuestra vocación, de manera que os ayude a realizar una unión familiar fecunda y duradera”.

martes, 29 de junio de 2010

SANTORAL: Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo - DÍA DEL PAPA

Queridos amigos y hermanos del blog: hoy, 29 de junio, celebra la Iglesia la Solemnidad de San Pedro y San Pablo y junto a ésta el Día del Papa. Para unirnos a tales festejos les propongo el texto de la alocución televisiva de monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata, República Argentina, en el programa “Claves para un mundo mejor” del pasado sábado 26 de junio de 2010:

En una de las catacumbas romanas, la de Santa Tecla, se acaba de hacer un descubrimiento formidable. Gracias al láser se ha podido despejar en un techo, en un soffito como dicen allí, las figuras de cuatro apóstoles. En el centro está la gran figura de Cristo representado como el Buen Pastor y junto a Él los rostros, las imágenes, los íconos de Pedro, Pablo, Andrés y Juan. En otras oportunidades anteriores habían sido representados los apóstoles pero en escenas de conjunto.

Estas pinturas son, aproximadamente, de la segunda mitad del Siglo IV y atestiguan que ya entonces había un culto a los Apóstoles y un culto que tenía sus implicaciones litúrgicas. En Roma, como sabemos muy bien, el culto va dirigido de un modo particular a los apóstoles Pedro y Pablo.

A Pedro, que ha llevado allí la Cátedra Apostólica por excelencia y a Pablo que, desde Roma, lanza el mensaje de la evangelización y tiene el proyecto de pasar a lo que hoy es España, es decir al confín de la tierra entonces conocida.

El Papa de Roma es el Sucesor de Pedro y es también el depositario del espíritu de Pablo. Por eso en la Gran Solemnidad del 29 de Junio, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, nosotros recordamos especialmente al Pontífice Romano que es el Sucesor de Pedro y depositario del espíritu de Pablo.

Es una ocasión oportuna entonces para que pensemos en el sentido que tiene este ministerio que ejerce en la actualidad Benedicto XVI. Él es el punto clave de la sucesión apostólica. Tal es así que nosotros podemos leer el orden, la lista completa de los Pontífices Romanos, desde Pedro hasta Benedicto XVI.

Al decir que es el punto clave de la sucesión apostólica, me estoy refiriendo al hecho de que todos los obispos somos sucesores de los apóstoles pero, como explicaba muy bien ya San León Magno, lo que los demás apóstoles recibieron de Cristo en cuanto autoridad para enseñar, santificar y regir a la Iglesia en nombre de Cristo lo han recibido a través de Pedro, porque es a Pedro a quien Cristo le dijo: “apacienta a mis ovejas”. Es decir lo constituyó Pastor de toda la Iglesia, bajo el supremo gobierno de Cristo.

Por eso vale en esta oportunidad corresponde manifestar con plena convicción nuestra adhesión a este misterio de la sucesión apostólica y especialmente nuestra adhesión y nuestro amor al Romano Pontífice.

Digo especialmente en estos días, en este tiempo, ya que como hemos comentado con ustedes en otras oportunidades, Benedicto XVI ha sido gravemente maltratado por los medios de comunicación, e incluso por algunas instancias eclesiales, casi desde el comienzo de su Pontificado. Y en los últimos años ha sido atacado de una manera gravemente injusta e injuriosa.

Nosotros, en cambio, tenemos que rezar por el Papa y tenemos que acostumbrarnos a seguir su magisterio. Hoy es algo muy fácil. Los que tienen computadora e Internet saben que con un click uno se cuelga inmediatamente a la página del Vaticano y recibe al día lo que el Papa ha dicho. También lo pueden hacer los que se suscriben al “Osservatore Romano” o los que ya se animan a leer alguna de las tres encíclicas que ha publicado Benedicto XVI.

Conocer el pensamiento del Papa, vivir en sintonía con él y sentirnos con alegría en comunión con la Iglesia de Cristo en la medida en que estamos en comunión con Aquel a quien Cristo constituyó como Pastor de los Pastores. Esto es propio de verdaderos católicos.

Mons. Héctor Aguer, arzobispo de La Plata

ORACIÓN POR SU SANTIDAD BENEDICTO XVI

Dios y Padre nuestro, que has preparado
el camino al sucesor de Pedro;
en este tiempo de gracia,
ayúdanos a orar con fervor y a acoger en el amor
a Benedicto XVI, el Papa que Tú has querido darnos.

Unidos en oración, queremos que le concedas
el espíritu del Evangelio para que,
imitando a Jesús, el Buen Pastor,
sirva con fidelidad a tu pueblo.
Haz que, supliendo Tú la pobreza de sus fuerzas,
sea valiente y fiel pastor de su rebaño-tu rebaño-,
siguiendo en todo momento
las inspiraciones del Espíritu Santo.

Otorga al Papa Benedicto XVI, como él mismo desea,
que desempeñe su ministerio “petrino”,
al servicio de la Iglesia,
con humilde abandono en las manos de tu Providencia.

Que los Cardenales de tu Santa Iglesia, Señor, le sostengan
con la oración y con la colaboración constante,
sapiente y activa.
Que los obispos estén a tu lado con la oración y con el consejo,
para que pueda ser verdaderamente
el “Siervo de los siervos de Dios”.
Que tus sacerdotes, en los cuales piensa ya el nuevo Papa
“con grana afecto”, le quieran con gran cariño
y le apoyen con su trabajo esforzado y con su entrega fiel.
Que todos tus fieles, Señor y Padre nuestro,
amen al Vicario de Cristo,
siendo dóciles a sus enseñanzas e intentando
ser buenos testigos de Cristo resucitado,
en medio del mundo en el que viven.

Padre, Hijo y Espíritu Santo,
Trinidad Beatísima por intercesión
de la Santísima Virgen,
en cuyas manos pone el Papa Benedicto XVI
el presente y futuro de su persona y de la Iglesia,
concédele la gracia de hacer realidad
su promesa de fidelidad incondicional,
sirviéndote sólo a Ti y dedicándose totalmente a la Iglesia.
De esa manera, se cumplirá su deseo de que la luz de Cristo
resplandezca ante todos los hombres y mujeres de hoy,
especialmente, ante “los pobres y pequeños”. Amén

sábado, 26 de junio de 2010

ACTUALIDAD: Día Internacional de la lucha contra el uso y el tráfico ilícito de drogas

Queridos amigos y hermanos del blog: en diciembre de 1987 se tomó la decisión internacional de implementar el 26 junio como el día de la lucha contra las drogas y su tráfico y, posteriormente, el 23 de febrero de 1990 se aprobó el “Programa Mundial de Acción contra las Drogas Ilícitas”, declarándose que se observaría el día internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas como parte de las acciones para su prevención y erradicación.

La Asamblea General de las Naciones Unidas decidió celebrar el 26 de junio el “Día Internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas”, como forma de expresar su determinación de consolidar la acción y la cooperación en todos los planos a fin de alcanzar el objetivo de una sociedad internacional libre del uso indebido de drogas. La Asamblea tomó esa medida el 7 de diciembre de 1987 (resolución 42/112), sobre la base de lo recomendado por la Conferencia Internacional sobre el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas que había aprobado el 26 de junio de 1987 el Plan Amplio y Multidisciplinario de actividades futuras en materia de fiscalización del uso indebido de drogas.

El 23 de febrero de 1990, durante un período extraordinario de sesiones dedicado al uso indebido de drogas, la Asamblea aprobó el Programa Mundial de Acción contra las drogas ilícitas y declaró que se observaría el Día Internacional como parte de las acciones para conseguir que el público tuviera mayor conciencia de la lucha contra el uso indebido y promover la adopción de medidas preventivas (resolución S-17/2, anexo).

Flagelo para todos

Hoy en día este flagelo involucra a todos sin distinción de edad, clases sociales, razas, ni religión cuando se trata del uso indebido de la drogas. Las escuelas no se encuentran ajenas a este problema y son muchos los que se aprovechan de las debilidades que puedan tener para llevarlos a este mundo. La alta cifra de consumidores de droga en el mundo cada vez es mayor y la ONU alertó que unos 235 millones personas son adictas al consumo de sustancias psicotrópicas y estupefacientes y están inmersas en un abismo del que aún no encuentran una salida. Por ello la importancia del trabajo de los docentes, quienes tienen gran peso en la formación del niño y del adolescente. Los docentes deben ser vigilantes de cualquier eventualidad fuera de lo común que suceda en el aula o en la institución educativa.

Una vez más es la escuela la que debe buscar las estrategias para que los estudiantes conozcan los efectos nocivos del consumo de estupefacientes, y desarrollar a través de una información veraz y oportuna su uso. De igual manera, deberá buscar fortalecer los valores familiares con la finalidad de evitar que se siga esparciendo entre los jóvenes el uso indebido y el tráfico ilícito de las drogas. La familia tiene un papel fundamental en orientar a sus hijos y estar pendiente de las amistades de los mismos. La escuela - a su vez - debe orientar a través de charlas sobre la prevención del uso de las drogas. Se deben fortalecer los valores a través de la defensa de la familia como núcleo básico de la sociedad; establecer redes de instituciones, comunidades y ONGs que trabajan en el ámbito de la prevención, etc.

Interrelación peligrosa

El “Día Internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas” es una manera de recordar que la drogadicción, la mafia, la delincuencia y el SIDA están todos relacionados. El narcotráfico es la más grave amenaza para la integridad física, mental y moral de los jóvenes y de la sociedad.

El “Día internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas” apunta a una sociedad internacional libre de drogas; para ello pretende instaurar diversas herramientas en las que los protagonistas son los gobiernos. El día internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas es también la lucha contra el VIH/SIDA; entre el cinco y el diez por ciento de las infecciones globales de VIH son resultado de uso de drogas inyectables. ONUSIDA es una de las instituciones que velan por la erradicación de este flagelo.

Costumbre ancestral

El consumo de sustancias psicoactivas es una costumbre ancestral; como un acto de naturaleza ritual o medicinal su práctica se extendió por todo el mundo. La coca por los incas, la marihuana por poblaciones asiáticas e hindúes y el opio. En la actualidad el consumo de estupefacientes en mayor proporción, con otros fines o de naturaleza más efectiva, ha producido el deterioro socio familiar; la medicina, por su parte, ha demostrado la nocividad de estas sustancias y sus nefastas consecuencias.

Las drogas más utilizadas son la marihuana, la cocaína, el alcohol, el éxtasis, el tabaco, ácidos, anfetaminas, etc. Todas las drogas ilícitas (y admitidas) son peligrosas y provocan cambios físicos y psicológicos, exacerbados por el uso prolongado. El uso de estupefacientes es una cuestión de regularidad en el tiempo y de ausencia de motivaciones diversas (consumo de anfetaminas para un examen); cuando se recurre a drogas por diferentes estímulos y con regularidad en el tiempo se está frente a abuso de drogas. Pero aún hay un estadio más: la drogadicción en el que suma la dependencia.
El “Día Internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilegal de drogas”, tiene la misión de llevar información completa sobre cada una de ellas para destruir los mitos tejidos a su alrededor, entre ellos, el de la existencia de algún beneficio.

Contra las mafias y contra la ignorancia

Este día es el día de la lucha contra las mafias (que no consumen) y contra la ignorancia (que es su mejor aliada). Uno de los lemas del “Día Internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas” es “el tratamiento funciona”, en el que se trata de remarcar que no es sólo un camino de ida, existe retorno; la lucha también supone quitarle los estigmas sociales que se le cargan y que hacen más dura esa recuperación.

Hagamos de esta causa, nuestra causa, por nosotros y por nuestros hijos, ¿no le parece?.
Con mi bendición.
Padre José Medina.

viernes, 25 de junio de 2010

JESUCRISTO: Promesas del Sagrado Corazón de Jesús y Comuniones de los primeros viernes


Queridos amigos y hermanos del blog: estamos ya casi terminando junio, el mes del Sagrado Corazón de Jesús, y me he reservado para este último viernes el presentarles o recordarles las Promesas del Sagrado Corazón de Jesús a sus fieles devotos y especialmente el como vivir la devoción de la Comunión de los 9 primeros viernes.

La difusión de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús se debe a santa Margarita de Alacoque a quien Jesús se le apareció con estas palabras: “Mira este corazón mío, que a pesar de consumirse en amor abrasador por los hombres, no recibe de los cristianos otra cosa que sacrilegio, desprecio, indiferencia e ingratitud, aún en el mismo sacramento de mi amor. Pero lo que traspasa mi Corazón más desgarradamente es que estos insultos los recibo de personas consagradas especialmente a mi servicio.”

En mayo de 1673, el Corazón de Jesús le dio a Santa Margarita María para las almas devotas a su Corazón las siguientes promesas:

1. Les daré todas las gracias necesarias a su estado.

2. Pondré paz en sus familias.

3. Les consolaré en sus penas.

4. Seré su refugio seguro durante la vida, y, sobre todo, en la hora de la muerte.

5. Derramaré abundantes bendiciones sobre todas sus empresas.

6. Bendeciré las casas en que la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.

7. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente, el Océano infinito de la misericordia.

8. Las almas tibias se volverán fervorosas.

9. Las almas fervorosas se elevarán a gran perfección.

10. Daré a los sacerdotes el talento de mover los corazones más empedernidos.

11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón, y jamás será borrado de El.

12. Les prometo en el exceso de mi misericordia, que mi amor todopoderoso concederá a todos aquellos que comulgaren por nueve primeros viernes consecutivos, la gracia de la perseverancia final; no morirán sin mi gracia, ni sin la recepción de los santos sacramentos. Mi Corazón será su seguro refugio en aquel momento supremo.

Condiciones para ganar la gracia de la Promesa Nº 12:

1) Recibir la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes de mes de forma consecutiva y sin ninguna interrupción.

2) Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.

3) Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.

Oración para después de cada una de las comuniones de los nueve primeros viernes

Jesús mío dulcísimo, que en vuestra infinita y dulcísima misericordia prometisteis la gracia de la perseverancia final a los que comulgaren en honra de vuestro Sagrado Corazón nueve primeros viernes de mes seguidos: acordaos de esta promesa y a mi, indigno siervo vuestro que acabo de recibiros sacramentado con este fin e intención, concededme que muera detestando todos mis pecados, creyendo en vos con fe viva, esperando en vuestra inefable misericordia y amando la bondad de vuestro amantísimo y amabilísimo Corazón. Amén.

Amado sea en todas partes el Sagrado Corazón de Jesús.

jueves, 24 de junio de 2010

CATEQUESIS PAPA: "La 'Suma Teológica' de Santo Tomás de Aquino expone de manera precisa, clara y pertinente las verdades de la fe"

CIUDAD DEL VATICANO, 23 JUN 2010 (VIS).-En la audiencia general de hoy, celebrada en el Aula Pablo VI, el Papa dedicó la tercera y última catequesis a Santo Tomás de Aquino. Hablando de la obra cumbre del Doctor Angélico, la "Summa Theologiae", el Papa explicó que contiene 512 cuestiones y 2.669 artículos. En ella, el santo expone de manera "precisa, clara y pertinente" las verdades de fe que brotan de las Sagradas Escrituras y de las enseñanzas de los Padres de la Iglesia, sobre todo de San Agustín. (...) Este esfuerzo de la mente humana -recuerda el Aquinate con su misma vida- es siempre iluminado por la oración, por la luz que viene del Alto".

"En la "Summa", Santo Tomás parte de que Dios existe en tres modos diversos: En sí mismo, es el principio y el fin de todo, y todas las criaturas proceden y depende de Él. Segundo: Dios se hace presente a través de la gracia en la vida y en la actividad del cristiano, de los santos. Y el tercero y último: Dios está presente de manera especial en la Persona de Cristo y en los Sacramentos, que derivan de su misión redentora".

Benedicto XVI señaló que "Santo Tomás se detiene de modo especial en el misterio de la Eucaristía, por el que tenía una gran devoción". En este contexto, alentó a "enamorarse de este sacramento, siguiendo el ejemplo de los santos. ¡Participemos en la Santa Misa -dijo- con recogimiento, para obtener frutos espirituales, nutrámonos del Cuerpo y de la Sangre del Señor para estar constantemente alimentados por la gracia divina! Transcurramos frecuentemente tiempo en compañía del Santísimo Sacramento".

"Lo que Santo Tomás ilustró con rigor científico en sus principales obras teológicas como la "Summa Theologiae" -continuó-, lo expuso también en su predicación", cuyo contenido "corresponde casi en su totalidad a la estructura del Catecismo de la Iglesia Católica. De hecho, en la catequesis y la predicación, en un momento como el nuestro de renovado compromiso en la evangelización, no deberían faltar nunca estos temas fundamentales: es decir, lo que creemos, el símbolo de la fe; lo que rezamos, el Padrenuestro y el Ave María, y lo que vivimos como nos enseña la revelación bíblica, y la ley del amor de Dios y del prójimo y los diez Mandamientos".

El Papa recordó que Santo Tomás, "en su opúsculo sobre el Símbolo de los Apóstoles, explica el valor de la fe. A través de ella, dice, el alma se une a Dios; (...) la vida recibe una orientación segura, y nosotros superamos fácilmente las tentaciones. A quien objeta que la fe es algo obtuso, porque hace creer en algo que no se puede experimentar con los sentidos, Santo Tomás ofrece una respuesta muy completa, y recuerda que ésta es una duda inconsistente, porque la inteligencia humana es limitada y no puede conocer todo".

"Sólo si pudiéramos conocer perfectamente todas las cosas visibles e invisibles sería una auténtica falta de sentido aceptar verdades por pura fe. Por otra parte, es imposible vivir, observa Santo Tomás, sin fiarse de la experiencia de los demás donde el conocimiento personal no llega. Por tanto, es razonable tener fe en Dios que se revela y en el testimonio de los Apóstoles".

Refiriéndose al artículo del "Símbolo sobre la Encarnación del Verbo divino", Santo Tomás, afirmó el Papa, dice que "la fe cristiana, considerando el misterio de la Encarnación, se refuerza, la esperanza se eleva con más confianza al pensamiento de que el Hijo de Dios vino entre nosotros, como uno de nosotros, para comunicar a los hombres la propia divinidad; la caridad se reaviva, porque no existe un signo más evidente del amor de Dios por nosotros que ver al Creador del universo hacerse criatura".

"Santo Tomás, como todos los santos -terminó-, fue un gran devoto de la Virgen. La definió con un título estupendo: "Triclinium totius Trinitatis", triclinio, es decir, lugar donde la Trinidad encuentra su descanso, ya que, con motivo de la Encarnación, en ninguna criatura como en Ella, las tres Personas divinas inhabitan y se complacen y alegran por vivir en su alma llena de gracia. Por su intercesión podemos conseguir cualquier ayuda".

"Saludo a los grupos de lengua española, en particular a los miembros de la Asociación pública de Fieles “Hogar de la Madre”, así como a los demás fieles provenientes de España, México y otros países latinoamericanos. Os invito a todos, a imitación de Santo Tomás de Aquino, a profundizar, mediante el estudio y la oración, en los grandes misterios de la fe".

Como siempre el Santo Padre ha saludado, antes de concluir la audiencia general a los jóvenes a los enfermos y a los recién casados. Hoy celebramos la memoria litúrgica de san José Cafasso y el 150 aniversario de su muerte. Que el ejemplo de esta atractiva figura de sacerdote ejemplar, a quién quiero dedicar la próxima catequesis del Miércoles, os ayude a vosotros jóvenes a experimentar personalmente la fuerza liberadora del amor de Cristo, que renueva profundamente la vida del hombre; que os sostenga a vosotros, queridos enfermos, para que ofrezcáis vuestros sufrimientos por la conversión de quien es prisionero del mal; y que os anime a vosotros, queridos recién casados, a ser señal de fidelidad de Dios también con el perdón recíproco, motivado por el amor.

miércoles, 16 de junio de 2010

CATEQUESIS PAPA: "La fe consolida, integra e ilumina el patrimonio de verdad que la razón humana adquiere" (Santo Tomás de Aquino)

CIUDAD DEL VATICANO, 16 JUN 2010 (VIS).-En la catequesis de la audiencia general de los miércoles, Benedicto XVI continuó presentando la figura de Santo Tomás de Aquino, "un teólogo de tanta valía que el estudio de su pensamiento fue especialmente recomendado por el Concilio Vaticano II" y "al que el Papa León XIII declaró en 1880 Patrono de las Escuelas y Universidades Católicas". Tomás de Aquino se centra en la distinción entre filosofía y teología, porque en su época, a la luz por una parte de la filosofía aristotélica y platónica y por otra de la elaborada por los Padres de la Iglesia, "la cuestión acuciante era -dijo el Papa- si el mundo de la racionalidad, la filosofía pensada sin Cristo y el mundo de la fe eran compatibles o se excluían".

"Tomás -explicó el Santo Padre- estaba firmemente convencido de su compatibilidad, más aún de que la filosofía elaborada sin conocer a Cristo esperaba casi la luz de Jesús para ser completa. Esta fue la novedad de Tomás, que determina su camino de pensador: Mostrar la independencia de la filosofía y teología y al mismo tiempo su relación." Para el "Doctor Angélico", "la fe consolida, integra e ilumina el patrimonio de verdad que la razón humana adquiere. La confianza que Santo Tomás concede a estos dos instrumentos de conocimiento -la fe y la razón- se remonta a la convicción de que ambos provienen de la única fuente de toda verdad, el Logos divino, que opera tanto en el ámbito de la creación como en el de la redención".

Una vez establecido este principio de la razón y la fe, Santo Tomás precisa que se avalen de procesos cognitivos diversos: "La razón acepta una verdad en virtud de su evidencia intrínseca, mediata o inmediata, la fe, en cambio, acepta una verdad sobre la base de la Palabra de Dios revelada". "Esta distinción garantiza la autonomía sea de las ciencias humanas que de las ciencias teológicas. Sin embargo, esto no equivale a una separación, sino que implica más bien la cooperación recíproca. La fe, de hecho, protege a la razón de toda tentación de desconfianza en su capacidad y la estimula a abrirse a horizontes cada vez más amplios".

Por otra parte, "la razón con sus medios puede hacer algo importante para la fe, prestándole un tripe servicio que Santo Tomás resume así: "Demostrar los fundamentos de la fe, explicar mediante semejanzas las verdades de la fe, rechazar las objeciones que se plantean en contra de la fe. Toda la historia de la teología es, después de todo, el ejercicio de este esfuerzo de inteligencia, que demuestra la inteligibilidad de la fe, su articulación y armonía interior, su racionalidad y su capacidad para promover el bien del hombre". "La exactitud de los razonamientos teológicos y su significado cognitivo real se basan en el valor del lenguaje teológico, que es, según Santo Tomás, sobre todo un lenguaje de la analogía". La analogía reconoce en el mundo creado y en Dios perfecciones comunes y Tomás fundamenta su doctrina de la analogía, "además que con argumentos filosóficos, con el hecho de que con la Revelación Dios mismo ha hablado y por ello nos ha autorizado a hablar de Èl".

El Papa resaltó la importancia de esta doctrina, que "nos ayuda a superar algunas objeciones del ateísmo contemporáneo, que niega que el lenguaje religioso tenga un sentido objetivo, y argumenta en cambio que sólo tiene un valor subjetivo o emocional. (...) A la luz de las enseñanzas de Santo Tomás, la teología afirma que aunque el lenguaje es limitado, tiene un significado religioso, como una flecha que apunta a la realidad que eso significa". También su teología moral resulta de gran actualidad, cuando afirma que "las virtudes humanas, teologales y morales están arraigadas en la naturaleza humana" y que "la gracia divina acompaña, apoya y fomenta el compromiso ético, pero, de acuerdo con Santo Tomás, de por sí todos los hombres, creyentes y no creyentes, están llamados a reconocer las exigencias de la naturaleza humana, que se expresan en la ley natural y a inspirarse en ella a la hora de formular leyes positivas, es decir las emanadas por las autoridades civiles y políticas para regular la convivencia humana".

"Cuando se niegan la ley natural y las responsabilidades que conlleva -dijo el Santo Padre- se abre trágicamente el camino al relativismo ético en el ámbito individual y al totalitarismo del Estado en ámbito político. La defensa de los derechos humanos universales y la afirmación del valor absoluto de la dignidad humana se basan en un fundamento ¿No es la ley natural ese fundamento, con los valores no negociables que indica?". "Tomás -concluyó el pontífice- nos ofrece un concepto de la razón humana amplio y confiado: amplio porque no se limita al espacio de la denominada razón empírico-científica, sino abierto a todo el ser y por lo tanto a las cuestiones fundamentales e irrenunciables de la vida humana; confiado porque la razón humana, sobre todo si acoge la inspiración de la fe cristiana, es promotora de una civilización que reconoce la dignidad de la persona, la inviolabilidad de sus derechos y la convicción de sus deberes".

martes, 15 de junio de 2010

SACERDOCIO: En la clausura del Año Sacerdotal el Papa responde a preguntas de sacerdotes

Queridos amigos y hermanos del blog: Benedicto XVI respondió a las preguntas de cinco sacerdotes de cada uno de los continentes durante la vigilia de oración celebrada en la Plaza de San Pedro el pasado jueves por la noche. Ofrecemos una amplia síntesis de ellas.

Un sacerdote brasileño preguntó: ¿Cómo afrontar las dificultades que encuentran los párrocos en su ministerio?.

El Papa reconoció que "hoy en día es muy difícil ser párroco, sobre todo en los países de la antigua cristiandad. Las parroquias son cada vez más extensas: es imposible conocer a todos, es imposible cumplir todos los deberes que se esperan de un párroco". A este respecto, el Papa subrayó la importancia de que "los fieles vean en el sacerdote no solo a uno que trabaja y después es libre y vive solo para sí mismo, sino que es un hombre apasionado de Cristo. (...) Llenarse de la alegría del Evangelio con todo nuestro ser es la primera condición", a la que se añaden "tres prioridades fundamentales: la Eucaristía y los sacramentos, (...) el anuncio de la Palabra, y (...) la cáritas, el amor de Cristo". Además "una prioridad muy importante es la relación personal con Cristo. (...) La oración no es algo marginal: rezar es algo propio del sacerdote, también como representante del pueblo que no sabe orar o no encuentra tiempo para orar. La oración personal, sobre todo la Oración de las Horas, es alimento esencial para nuestra alma, para toda nuestra acción".

Un presbítero de Costa de Marfl preguntó: ¿Cómo evitar la fractura entre teología y doctrina y tratar de que el "estudio no sea todo académico, sino que alimente la espiritualidad"?.

Benedicto XVI reconoció la existencia de "un abuso de la teología que es arrogancia de la razón y no alimenta la fe, sino que oculta la presencia de Dios en el mundo. Pero, existe una teología que quiere conocer más por amor de la persona amada. (...) Esta es la verdadera teología, que viene del amor de Dios, de Cristo, y quiere entrar más profundamente en comunión con Cristo". El Papa exhortó a los teólogos a "ser valientes, (...) a no temer al fantasma de la ciencia, (...) a no someterse a todas las hipótesis del momento, sino a pensar realmente a partir de la gran fe de la Iglesia, que está presente en todos los tiempos y nos abre el acceso a la verdad. (...) La formación es muy importante. Pero debemos ser también críticos: el criterio de la fe es el criterio con el que hay que ver también a los teólogos y las teologías. (...) El Catecismo de la Iglesia Católica es la síntesis de nuestra fe y es realmente el criterio desde el que se puede determinar si una teología es aceptable o no".

Otro sacerdote pidió al Papa que hablara sobre "la profundidad y el sentido auténtico del celibato eclesiástico, también frente a las críticas mundanas a este don".

El Santo Padre dijo que "un gran problema del cristianismo en el mundo de hoy es que ya no se piensa en el futuro de Dios: parece suficiente solo el presente de este mundo. (...) Así se cierran las puertas a la verdadera grandeza de nuestra existencia. El sentido del celibato como anticipación del futuro es precisamente abrir estas puertas, (...) mostrar la realidad del futuro que tenemos que vivir como presente. Dar, por tanto, así testimonio de la fe: creemos realmente que Dios existe, que podemos fundar nuestra vida en Cristo, en la vida futura". En cuanto a las críticas del mundo, el pontífice dijo que "para el mundo agnóstico, (...) el celibato es un gran escándalo, porque muestra precisamente que Dios es considerado y vivido como realidad. (...) El celibato es un "sí" definitivo, un dejarse agarrar por la mano de Dios, entregarse en las manos del Señor, en su "yo", y por tanto se trata de un acto de fidelidad y confianza, un acto que supone también la fidelidad del matrimonio, (...) que es la forma bíblica, natural de ser hombre y mujer, fundamento de la gran cultura cristiana y de las grandes culturas del mundo. Si desaparece se destruye la raíz de nuestra cultura. Por eso, el celibato confirma el "sí" del matrimonio con su "sí" al mundo futuro. Y de esta manera queremos hacer presente este escándalo de una fe que pone toda su existencia en Dios. (...) Pidamos al Señor que nos ayude a liberarnos de los escándalos secundarios, para que haga presente el gran escándalo de nuestra fe: la confianza, la fuerza de nuestra vida, que se funda en Dios y en Jesucristo".

La cuarta pregunta fue: ¿Cómo vivir la centralidad de la Eucaristía y el culto con dignidad, sin caer en el clericalismo y alejarse de la realidad?.

Recordando a San Agustín, Benedicto XVI señaló que "el sacrificio de los cristianos es estar unidos por el amor de Cristo en la unidad del único cuerpo de Cristo: salir de nosotros mismos, dejarse atraer por la comunión del único pan y del único Cuerpo para entrar en la gran aventura del amor de Dios. Así debemos celebrar, vivir, meditar siempre la Eucaristía, como escuela de la liberación de mi "yo". (...) La Eucaristía es lo contrario del clericalismo, del cerrarse en sí mismos. (...) Vivir la Eucaristía en su sentido original, en su verdadera profundidad, es una escuela de vida y la protección más segura contra toda tentación de clericalismo".

Por último, otro sacerdote preguntó al Papa: ¿Qué se puede hacer para contrarrestar la escasez de vocaciones?.

"Existe la gran tentación -respondió el Santo Padre- de transformar el sacerdocio, el sacramento de Cristo, en una profesión normal que tiene su horario; como cualquier otra vocación, haciéndolo accesible y fácil. Pero esta es una tentación que no resuelve el problema. (...) Como nos enseña el Señor, debemos rezar a Dios, llamar a la puerta, al corazón de Dios para que nos dé las vocaciones; rezar con gran insistencia, con gran determinación, con gran convicción, porque Dios no se cierra a una oración insistente, permanente, confiada, a pesar de que deja hacer, espera (...) más allá de los tiempos que habíamos previsto". Además, "cada uno debería hacer lo posible para vivir el sacerdocio de manera convincente. (...) Después, invitar a la oración, a tener esta humildad, esta confianza de hablar con Dios con fuerza, con decisión. Y tener la valentía de hablar con los jóvenes si pueden pensar que Dios los llama, (...) y, sobre todo, ayudarles a encontrar un contexto vital en el que puedan vivir su vocación".



Benedicto XVI y más de 15.000 sacerdotes proclamando la belleza y dignidad del sacerdocio católico

sábado, 12 de junio de 2010

SACERDOCIO: Ante 15.000 sacerdotes Benedicto XVI clausuró el Año Sacerdotal: "A comprender de nuevo la grandeza y belleza del sacerdocio"

CIUDAD DEL VATICANO, 11 JUN 2010 (VIS).-En la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, el Papa presidió esta mañana en la Plaza de San Pedro una concelebración eucarística de clausura del Año Sacerdotal, convocado en el 150 aniversario de la muerte de San Juan María Vianney, "el Santo Cura de Ars". Junto a los cardenales y obispos de la Curia Romana, concelebraron más de 15.000 sacerdotes procedentes de todo el mundo. El Santo Padre consagró el vino utilizando el mismo cáliz de San Juan María Vianney, custodiado en Ars.

En la homilía, el Papa afirmó que el motivo de la celebración del Año Sacerdotal ha sido "comprender de nuevo la grandeza y la belleza del ministerio sacerdotal", y agregó: "El sacerdote no es simplemente alguien que detenta un oficio. (...) Por el contrario, el sacerdote hace lo que ningún ser humano puede hacer por sí mismo: pronunciar en nombre de Cristo la palabra de absolución de nuestros pecados, cambiando así, a partir de Dios, la situación de nuestra vida. Pronuncia sobre las ofrendas del pan y el vino las palabras de acción de gracias de Cristo, (...) que abren el mundo a Dios y lo unen a Él. Por tanto, el sacerdocio no es un simple "oficio", sino un sacramento"

"Esta audacia de Dios, que se abandona en las manos de seres humanos; que, aun conociendo nuestras debilidades, considera a los hombres capaces de actuar y presentarse en su lugar, esta audacia de Dios es realmente la mayor grandeza que se oculta en la palabra "sacerdocio". (...) Esto es lo que en este año hemos querido de nuevo considerar y comprender. Queríamos despertar la alegría de que Dios esté tan cerca de nosotros (...) y también, así, enseñar de nuevo a los jóvenes que esta vocación, esta comunión de servicio por Dios y con Dios, existe".

"Era de esperar que al "enemigo" no le gustara que el sacerdocio brillara de nuevo; él hubiera preferido verlo desaparecer, para que al fin Dios fuera arrojado del mundo. Y así ha ocurrido que, precisamente en este año de alegría por el sacramento del sacerdocio, han salido a la luz los pecados de los sacerdotes, sobre todo el abuso a los pequeños. (...) También nosotros pedimos perdón insistentemente a Dios y a las personas afectadas, mientras prometemos que queremos hacer todo lo posible para que semejante abuso no vuelva a suceder jamás; que en la admisión al ministerio sacerdotal y en la formación que prepara al mismo haremos todo lo posible para examinar la autenticidad de la vocación; y que queremos acompañar aún más a los sacerdotes en su camino".

"Si el Año Sacerdotal hubiera sido una glorificación de nuestros logros humanos personales, habría sido destruido por estos hechos", observó el pontífice. "Pero, para nosotros, se trataba precisamente de lo contrario, de sentirnos agradecidos por el don de Dios, un don que se lleva en "vasijas de barro", y que una y otra vez, a través de toda la debilidad humana, hace visible su amor en el mundo. Así, consideramos lo ocurrido como una tarea de purificación, un quehacer que nos acompaña hacia el futuro y que nos hace reconocer y amar más aún el gran don de Dios. De este modo, el don se convierte en el compromiso de responder al valor y la humildad de Dios con nuestro valor y nuestra humildad".

El Papa prosiguió la homilía comentando el Salmo 23, "El Señor es mi pastor", que forma parte de la liturgia de hoy. "El Señor es mi pastor nada me falta", dijo Benedicto XVI. "Dios cuida personalmente de mí, de nosotros, de la humanidad. No me ha dejado solo, extraviado en el universo y en una sociedad ante la cual uno se siente cada vez más desorientado. (...) Dios quiere que nosotros como sacerdotes, en un pequeño punto de la historia, compartamos sus preocupaciones por los hombres. Como sacerdotes, queremos ser personas que, en comunión con su amor por los hombres, cuidemos de ellos, les hagamos experimentar en lo concreto esta atención de Dios".

"Nosotros -observó dirigiéndose a los sacerdotes- deberíamos tratar de "conocer" a los hombres de parte de Dios y con vistas a Dios; deberíamos tratar de caminar con ellos en la vía de la amistad con Dios. (...) El pastor muestra el camino correcto a quienes le están confiados. Los precede y guía. Digámoslo de otro modo: el Señor nos muestra cómo se realiza en modo justo (...) el arte de ser persona. ¿Qué debo hacer para no arruinarme, para no desperdiciar mi vida con la falta de sentido? En efecto, ésta es la pregunta que todo hombre debe plantearse y que sirve para cualquier período de la vida. ¡Cuánta oscuridad hay alrededor de esta pregunta en nuestro tiempo! Siempre vuelve a nuestra mente la palabra de Jesús, que tenía compasión por los hombres, porque estaban como ovejas sin pastor".

Refiriéndose después a la "cañada oscura" del texto, Benedicto XVI dijo que además de la muerte, en la que el Señor no nos dejará solos, "podemos pensar también en las cañadas oscuras de las tentaciones, del desaliento, de la prueba, que toda persona humana debe atravesar. También en estas cañadas tenebrosas de la vida Él está allí. (...) Ayúdanos a nosotros, sacerdotes, para que podamos estar junto a las personas que en esas noches oscuras nos han sido confiadas, para que podamos mostrarles tu luz".

"Tu vara y tu cayado me sosiegan", continuó el Santo Padre comentando el Salmo. "El pastor necesita la vara contra las bestias salvajes que quieren atacar el rebaño; contra los salteadores que buscan su botín. Junto a la vara está el cayado, que sostiene y ayuda a atravesar los lugares difíciles. (...) También la Iglesia debe usar la vara del pastor, la vara con la que protege la fe contra los farsantes, contra las orientaciones que son, en realidad, desorientaciones. En efecto, el uso de la vara puede ser un servicio de amor. Hoy vemos que no se trata de amor, cuando se toleran comportamientos indignos de la vida sacerdotal. Como tampoco se trata de amor si se deja proliferar la herejía, la tergiversación y la destrucción de la fe, como si nosotros inventáramos la fe autónomamente. Como si ya no fuese un don de Dios, la perla preciosa que no dejamos que nos arranquen. Al mismo tiempo, sin embargo, la vara continuamente debe transformarse en el cayado del pastor, cayado que ayude a los hombres a poder caminar por senderos difíciles y seguir a Cristo".

"Cada cristiano y cada sacerdote deberían transformarse, a partir de Cristo, en fuente que comunica vida a los demás. Deberíamos dar el agua de la vida a un mundo sediento. Señor -concluyó Benedicto XVI- haz que seamos personas vivas, vivas por tu fuente, y danos ser también nosotros fuente, de manera que podamos dar agua viva a nuestro tiempo. Te agradecemos la gracia del ministerio sacerdotal. Bendícenos y bendice a todos los hombres de este tiempo que están sedientos y buscando".

viernes, 11 de junio de 2010

SANTORAL: Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

Queridos amigos y hermanos del blog: hoy celebramos con toda la Iglesia la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Devoción que encierra una forma especial de devoción a Jesús. Les comparto algunos elementos de su historia, objeto, sus fundamentos y sus actos propios conoceremos qué es exactamente y vivir esta devoción.

Historia de la devoción

Cristo escogió a Margarita María Alacoque (1647-1690), una humilde monja visitandina del monasterio de Paray-le-Monial, para revelarle los deseos de su Corazón y para confiarle la tarea de impartir nueva vida a la devoción. Nada indica que esta piadosa religiosa haya conocido la devoción antes de las revelaciones, o que, al menos, haya prestado alguna atención a ella.

A través de sucesivas revelaciones Jesucristo le fue marcando el camino, una es la que ocurrió en la fiesta de San Juan, en la que Jesús permitió a Margarita María, como antes lo había hecho con Santa Gertrudis, recargar su cabeza sobre su Corazón, y luego le descubrió las maravillas de su Amor, diciéndole que “deseaba que fueran conocidas por toda la humanidad y que los tesoros de su bondad fueran difundidos”. Añadió que “Él la había escogido a ella para esta obra” (27 de diciembre, probablemente del 1673).

En otra, conocida como la "gran aparición", que tuvo lugar en la octava de Corpus Christi, 1675, probablemente el 16 de junio, fue cuando Jesús dijo: “Mira el Corazón que tanto ha amado a los hombres... en vez de gratitud, de gran parte de ellos yo no recibo sino ingratitud”. Y le “pidió que se celebrase una fiesta de desagravio el viernes después de la octava de Corpus Christi”. Pocos días después Margarita María informó de todo al Padre de la Colombière y este último, reconociendo la acción del Espíritu de Dios, se consagró él mismo al Sagrado Corazón, dio instrucciones a la visitandina para que pusiera por escrito los detalles de la aparición y utilizó cuanta oportunidad tuvo para discretamente circular ese relato en Francia e Inglaterra. A su muerte, el 15 de febrero de 1682, se encontró en su diario de retiros espirituales una copia manuscrita suya del relato que él había solicitado de Margarita María, con unas breves reflexiones acerca de la utilidad de la devoción.

En nuestros tiempos fue Juan Pablo II quien incluyó el tema como parte del Catecismo de la Iglesia Católica: “Sólo el corazón de Cristo, que conoce las profundidades del amor de su Padre, pudo revelarnos el abismo de su misericordia de una manera tan llena de simplicidad y de belleza” (n. 1439).


El objeto especial de la devoción

La palabra corazón despierta en nosotros, antes que nada, la idea del órgano vital que palpita en nuestro pecho y del que sabemos, aunque quizás vagamente, que está íntimamente conectado no sólo con nuestra vida física, sino también con nuestra vida moral y emocional. Tal relación explica, también, que el corazón de carne sea universalmente aceptado como emblema de nuestra vida moral y emocional, y que por asociación, la palabra corazón ocupe el sitio que tiene en el lenguaje simbólico y que esa palabra se aplique igualmente a las cosas mismas que son simbolizadas por el corazón. Afirmamos que “se da debido culto al corazón de carne en cuanto éste simboliza y recuerda el amor de Jesús y su vida emocional y moral” (Cfr. Pío XII, encíclica "Haurietis Aquas", 18,21,24, N.T.).

Pues hay que considerar que en esta devoción existen dos elementos: uno sensible, el corazón de carne, y uno espiritual, el que es representado y traído a la mente por el corazón de carne.

Estos dos elementos no son dos objetos distintos, simplemente coordinados, sino que realmente constituyen un objeto solo, del mismo modo como lo hacen el alma y el cuerpo, y el signo y la cosa significada. De esos dos elementos el principal es el amor, que es la causa y la razón de la existencia de la devoción, tal como el alma es el elemento principal en el hombre. Consecuentemente, la devoción al Sagrado Corazón puede ser definida como una devoción al Corazón Adorable de Jesucristo en cuanto él representa y recuerda su amor. O, lo que equivale a lo mismo, “se trata de la devoción al amor de Jesucristo en cuanto que ese amor es recordado y simbólicamente representado por su corazón de carne” (Cfr. Encíclica de S.S. León XIII, Annum Sacrum; Catecismo de la Iglesia Católica nos. 479, 609. N.T.).

Así la devoción al Sagrado Corazón, dirigida al Corazón de Jesús como emblema de su amor, pone especial atención a su amor por la humanidad. Lógicamente, esto no excluye su amor a Dios, pues está incluido en su amor por los hombres. Se trata, entonces, de la devoción al “Corazón que tanto ha amado a los hombres”, según las palabras citadas por Santa Margarita María.

Por último, surge la pregunta de si el amor al que honramos con esta devoción es el mismo con el que Jesús nos ama en cuanto hombre o se trata de aquel con el que nos ama en cuanto Dios. O sea, si se trata de un amor creado o de uno increado; de su amor humano o de su amor divino. Sin lugar a dudas se trata del amor de Dios hecho hombre, el amor del Verbo Encarnado. Ningún devoto separa estos dos amores, como tampoco separa las dos naturalezas de Cristo (Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, Nº 470).

Elementos de la devoción

En esta sintonía está lo expresado por Jesús en la gran aparición de junio de 1675: “Este es el corazón que tanto ha amado a los hombres, que no escatimó nada, hasta agotarse y consumirse para testimoniarle su amor. Y como agradecimiento no recibo, de la mayoría, sino ingratitudes por sus irreverencias y sus sacrilegios y por las frialdades que tienen por mí en este sacramento de amor (…). Te pido que el primer viernes después de la octava del Santísimo Sacramento sea dedicada a una fiesta particular para honrar mi Corazón, comulgando ese día haciendo reparación de honor por medio de una ofrenda honorable, para reparar las indignidades que recibió durante el tiempo que ha sido expuesto en los altares. Te prometo, igualmente, que mi corazón se dilatará para derramar abundantemente las influencias de su divino corazón sobre aquellos que le rindan este honor y que procuren que le sea rendido”.

En otra, Él “pidió ser honrado bajo la figura de su corazón de carne” y “pidió que se practicara una devoción de amor expiatorio: la comunión frecuente, la comunión cada primer viernes de mes, y la observancia de la Hora Santa” (probablemente en junio o julio de 1674).

El Cristo exaltado por Margarita María es constantemente mediador: Dice Santa Margarita: Estas son las más ordinarias ocupaciones de mi oración (…) salgo, a menudo, sin saber que he hecho, sin tomar ninguna resolución, pedido ni ofrenda que no sea la Jesús a su Padre eterno: “Dios mío te ofrezco a tu hijo bien amado como mi acción de gracias por todos los bienes que me haces, por mi pedido, por mi ofrenda, por mi adoración y por todas mis resoluciones, y, finalmente por mi amor y mi todo. Recíbelo, Padre eterno por todo aquello que deseas que te vuelva, ya que nada hay que se te pueda ofrecer que sea digno de ti, sino aquel cuyo disfrute me das con tanto amor”.

Muchos otras cosas podríamos compartir, pero estas ideas principales nos pueden ayudar a captar lo esencial de esta devoción para poder vivirlo: amor-reparación-desagravio, es la actitud de los verdaderos amadores para con el Sagrado Corazón de Jesús.

Con mi bendición.
Padre José Medina


jueves, 10 de junio de 2010

SACERDOCIO: Conclusión del Año Sacerdotal convocado por el Santo Padre Benedicto XVI

Queridos amigos y hermanos del blog: la conclusión del Año Sacerdotal convocado por el Santo Padre Benedicto XVI, el 16 de junio del año pasado, en ocasión del 150 aniversario de la muerte del Santo Cura de Ars, está siendo precedida por un Encuentro Internacional de Sacerdotes, que bajo el lema “Fidelidad de Cristo, Fidelidad del Sacerdote” congrega, desde ayer, a más de 9 mil sacerdotes provenientes de 91 países de los cinco continentes.

A un año de esta convocatoria el Santo Padre clausura el Año sacerdotal con dos importantes encuentros: Una vigilia de oración, hoy jueves 10, en la Plaza de San Pedro, que bajo el lema “Con Pedro, en comunión eclesial”, verá a los presbíteros compartir con el Santo Padre sus experiencias y testimonios, escucharán sus palabras para concluir con la Adoración Eucarística y la bendición. Una cita que será seguida por conexiones audiovisuales desde la ciudad francesa de Ars, los barrios marginales de Buenos Aires, el Cenáculo en Jerusalén y Hollywood. La Santa Misa de clausura del Año sacerdotal, mañana viernes 11, presidida por Benedicto XVI en la plaza de San Pedro.

El Encuentro Internacional de Sacerdotes, promovido por la Congregación para el Clero y organizado por la Obra Romana de se está realizando simultáneamente en las basílicas patriarcales de San Pablo Extramuros y San Juan de Letrán. En vista de la multitudinaria participación de sacerdotes - la más numerosa hasta el momento-, ambos templos están conectados a través de pantallas gigantes para participar en las meditaciones que desde la basílica paulina presidirá el Cardenal Joachin Meisner, arzobispo de Colonia, sobre “Conversión y Misión” y el cardenal Marc Ouellet, arzobispo de Quebec sobre “El Cenáculo: Invocación del Espíritu Santo con María, en fraterna comunión”.

Luego de las meditaciones, se celebró la Santa Misa que fue presidida en cada basílica por diferentes prelados: ayer miércoles 9, celebró el cardenal Claudio Hummes, prefecto de la Congregación para el Clero y monseñor Mauro Piacenza, secretario de dicha congregación. Hoy, será el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado de Su Santidad y monseñor Robert Sarah, secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.

Un año sacerdotal que llega a su culmen con la esperanza de haber alcanzado lo que el Papa Benedicto XVI pidió a la iglesia en su convocatoria: “un tiempo para contribuir a promover el compromiso de renovación interior de todos los sacerdotes para una dar un fuerte e incisivo testimonio evangélico en el mundo de hoy”. Objetivos que según el padre Carlos Aspiróz Costa, maestro general de los Dominicos se han alcanzado siguiendo la sabia intuición del Santo Padre al proponer la figura del Santo Cura de Ars.



Cardenal Bertone: El encuentro sacerdotal en el Vaticano muestra “la belleza” del celibato del sacerdocio católico

Los sacerdotes son hermanos de todo hombre y mujer, de este modo se explica "la belleza" del celibato, ha asegurado el cardenal Tarcisio Bertone SDB, ayer miércoles por la tarde, en el Aula Pablo VI, en un encuentro de testimonios y reflexión dedicado a los presbíteros.

Los sacerdotes "son esencialmente hermanos entre los hermanos, en los cuales reconocen el rostro de Cristo. Hermanos de toda persona, de los hombres y mujeres, a los que deben amar y servir con total entrega, sin ningún apego, sin buscar el propio interés", explicó el secretario de Estado de Benedicto XVI. "Se comprende así la actualidad y la belleza del celibato. Y en vosotros esta belleza resplandece ese amor incondicional que siempre ha sido sumamente valorado por la Iglesia, como signo y estímulo de la caridad y como un manantial especial de fecundidad e el mundo".

La Iglesia y la humanidad "tienen necesidad de sacerdotes de este temple, de auténticos 'profetas de un mundo nuevo', ese mundo que comenzó con la venida de Cristo, en continuo devenir, en continua formación", aseguró.

En el encuentro, se escuchó el testimonio de un sacerdote de Irlanda sobre la fidelidad a la vocación en este país que tanto ha sufrido a causa de los escándalos provocados por sacerdotes. Un sacerdote alemán testimonió la manera en que ha podido superar el alcoholismo gracias a la ayuda de su comunidad. La intervención del cardenal Bertone cobró un carácter testimonial cuando reconoció que "en este tiempo, hemos tenido que cargar con el dolor por la infidelidad, en ocasiones grave, de algunos miembros del clero, que han tenido una influencia sumamente negativa en la credibilidad de la Iglesia".

Por este motivo, recordó, cuando Benedicto XVI conversó con los periodistas en el vuelo que le llevaba a Portugal habló "de una 'persecución' que nace dentro de la misma Iglesia". "De este dolor surge una toma de conciencia providencial: es necesario vivir 'una época de renacimiento y renovación espiritual', seguir 'con valentía el camino de la conversión, la purificación y la reconciliación', 'encontrar nuevos modos para transmitir a los jóvenes la belleza y la riqueza de la amistad con Jesucristo en la comunión de su Iglesia'".

miércoles, 9 de junio de 2010

CATEQUESIS PAPA: Benedicto XVI rememora su viaje apostólico a Chipre

CIUDAD DEL VATICANO, 9 JUN 2010 (VIS).-En la audiencia general de hoy, celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa rememoró su reciente viaje apostólico a Chipre, "que de por sí -dijo- ha sido un acontecimiento histórico", porque es la primera vez que el Obispo de Roma visita "aquella tierra bendecida por el trabajo apostólico de San Pablo y San Bernabé y tradicionalmente considerada parte de Tierra Santa".

Durante la primera etapa del viaje, el 4 de junio, en la antigua ciudad de Pafos, tuvo lugar una celebración ecuménica. "Con el arzobispo ortodoxo Crisóstomos II y los representantes de la comunidad armenia, luterana y anglicana, renovamos fraternalmente -dijo el Papa- el compromiso ecuménico reciproco e irreversible".

El 5 de junio, en Nicosia, capital de la isla chipriota, tras visitar al Presidente de la República, el Santo Padre se encontró con las autoridades civiles y el cuerpo diplomático, a quienes reiteró "la importancia de fundar la ley positiva sobre los principios éticos de la ley natural, para promover la verdad moral en la vida pública. Fue un llamamiento a la razón, basada en los principios éticos y lleno de implicaciones exigentes para la sociedad actual, que a menudo ya no reconoce la tradición cultural en la que se funda".

Benedicto XVI señaló que durante la Liturgia de la palabra, celebrada en la escuela primaria de San Marón, pudo "conocer de cerca el fervor apostólico de los católicos chipriotas, que también se manifiesta mediante las actividades educativas y asistenciales con docenas de estructuras que están al servicio de todos y son apreciadas por las autoridades gubernamentales, así como por la población".

"En esa misma celebración -continuó- admiré el empeño apostólico de la comunidad latina, guiada por la solicitud del patriarca latino de Jerusalén y el celo pastoral de los frailes menores de Tierra Santa, que sirven a la gente con generosidad".

El Santo Padre recordó que en la misa celebrada en la parroquia de la Santa Cruz hizo "un llamamiento a todos los católicos de Oriente Medio para que, a pesar de las grandes pruebas y las dificultades bien conocidas, no cedan al desaliento y a la tentación de emigrar, porque su presencia en la región constituye un signo insustituible de esperanza. Les aseguré, especialmente a los sacerdotes y religiosos -dijo- la solidaridad afectuosa e intensa de toda la Iglesia, así como la oración incesante para que el Señor les ayude a ser siempre presencia viva y pacificadora".

"El momento culminante del viaje apostólico fue la entrega del "Instrumentum laboris" de la Asamblea Especial para Oriente Medio del Sínodo de los Obispos, el domingo 6 de junio", afirmó el Papa. En aquella circunstancia "rezamos juntos por el alma del difunto obispo Luigi Padovese, Presidente de la Conferencia Episcopal Turca, cuya repentina y trágica muerte nos ha dejado tristes y consternados".

Benedicto XVI puso de relieve que el Sínodo para Oriente Medio, que se celebrará en el Vaticano el próximo mes de octubre, "estará acompañado por la oración de toda la Iglesia, en cuyo corazón ocupa un lugar especial Oriente Medio, porque es allí donde Dios se dio a conocer a nuestros padres en la fe. No faltará, sin embargo, la atención de otros actores de la sociedad mundial, especialmente los protagonistas de la vida pública, llamados a trabajar por un compromiso constante para que aquella región supere las situaciones de sufrimiento y de conflicto que siguen aquejándola y, finalmente, encuentre la paz en la justicia".

"Antes de despedirme de Chipre -agregó- quise visitar la Catedral maronita de Nicosia, donde estaba también presente el cardenal Nasrallah Pierre Sfeir, Patriarca de Antioquía de los Maronitas". A la isla llegaron en varios periodos los maronitas, que "a menudo fueron sometidos a duras pruebas por permanecer fieles a su específico patrimonio cristiano, cuyas memorias históricas y artísticas constituyen un patrimonio cultural para toda la humanidad".

El Papa concluyó resaltando que "la comunidad católica chipriota, en sus ramas maronita, armenia y latina, se esfuerza continuamente por ser un solo corazón y una sola alma, tanto internamente como en las relaciones cordiales y constructivas con los hermanos ortodoxos y con las otras realidades cristianas. ¡Que el pueblo de Chipre y los otros países de Oriente Medio, con sus gobernantes y representantes de las diversas religiones, construyan juntos un futuro de paz, de amistad y de cooperación fraterna!".

Sagrado Corazón y fin del Año Sacerdotal:

En los saludos en diversos idiomas después de la catequesis de la audiencia general, Benedicto XVI dijo: "La fiesta del Sagrado Corazón de Jesús que celebraremos pasado mañana, marcará el final del Año Sacerdotal. Miles de sacerdotes de todo el mundo se reunirán en Roma para alabar al Señor y renovar su compromiso. Invito a todos a participar en este acontecimiento con la oración".

Recuerdo del Beato Jerzy Popieluszko:

Dirigiéndose en particular a los peregrinos polacos recordó que el nuevo beato Jerzy Popieluszko "enseñaba el amor y la solidaridad con los que necesitan ayuda espiritual o material". "Confío a su protección -concluyó- a todos los que sufren por causa de los aluviones y a los que los ayudan".

martes, 8 de junio de 2010

ACTUALIDAD: Beato Padre Jerzy Popieluszko, Mártir de la Fe: "Mi alegría será cuando los asesinos de mi hijo se conviertan"

Queridos amigos y hermanos del blog: cerca de 150 mil personas participaron este domingo pasado de la misa de beatificación del padre Jerzy Popieluszko en la plaza Maresciallo Pilsudski, en Varsovia, informaron fuentes policiales. Popieluszko, quien fuera asesinado hace 25 años por la policía secreta comunista fue declarado mártir por haber dado la vida por su fe.

"Es un gran día para la Iglesia de Polonia y para nuestra patria entera", dijo el arzobispo de Varsovia, Kazimierz Nycz, al inicio de la ceremonia que presidió en nombre del Papa, el arzobispo Angelo Amato. El padre Popieluszko, capellán de Solidarnosc asesinado hace 25 años por la policía secreta comunista (SB), fue hoy declarado "mártir" de la Iglesia católica, ya que fue "asesinado en odio a la fe".

"El padre Popieluszko es beatificado como ejemplo de la defensa de derechos y de la dignidad humana, también como modelo del diálogo y reconciliación", dijo el Arzobispo metropolitano de Varsovia, Mons. Kazimierz Nycz. El P. Popieluszko es hoy símbolo por su apoyo a la oposición democrática en la Polonia comunista y por sus "misas por la patria" durante la ley marcial, al inicio de los años 80’s, cuando desafiando a las autoridades utilizaba el púlpito para criticar a la dictadura comunista y gritar por la libertad, en unas homilías llenas de referencias a Juan Pablo II.

"Su calvario no podía matar la verdad. La trágica muerte de nuestro mártir fue el comienzo de la una reconversión general de los corazones al Evangelio", dijo monseñor Angelo Amato, delegado del Papa para la beatificación del sacerdote polaco. Por su parte, el arzobispo de Varsovia, Kazimierz Nycz, afirmó que "es un gran día para la Iglesia de Polonia y para toda la patria".

Nycz agradeció a la madre de Popieluszko, Marianna, presente en la Plaza Pilsudski, por haber dado al país un hijo "sacerdote y mártir". Con ocasión de la beatificación, el semanario católico polaco Niedziela ha publicado una entrevista con Marianna, la madre del sacerdote mártir asesinado por el régimen comunista, quien recordó la infancia y los años juveniles de su hijo.

“Desde niño – relató – Jerzy rezaba en casa con toda la familia. Siempre hemos rezado todos juntos. Cada miércoles rezábamos ante la imagen de María del Perpetuo Socorro, cada viernes la oración era ante el Sagrado Corazón de Jesús, mientras que cada sábado rezábamos ante la Virgen de Czestochowa”.

En la entrevista, Marianna recuerda también que Niepokalanów (que significa Ciudad de la Inmaculada), en las cercanías de Varsovia, donde hay una comunidad religiosa católica fundada en 1927 por el padre Maximiliano Kolbe, era el lugar privilegiado de Popiełuszko. “Tras el examen final del Liceo, Jerzy – prosiguió – fue a Varsovia al Seminario Mayor para entregar los documentos. Recuerdo que mi hijo leía mucho el Rycerz Niepokalanej (Miles Immaculatae), la revista mariana fundada por san Maximiliano María Kolbe. Para Jerzy, san Maximiliano María Kolbe era el más grande ejemplo de sacerdote”.

“La muerte de Jerzy – prosiguió la madre del sacerdote muerto por el régimen comunista – ha sido para mí el dolor más grande. Pero no juzgo a nadie. Dios juzga. La alegría más grande será para mí cuando las personas que mataron a Jerzy se conviertan”. A la pregunta de si reza por intercesión de su hijo, la mujer respondió: “yo rezo a Dios. Hay que rezar cada día. Muchas veces he rezado por intercesión de Jerzy Popiełuszko, mi hijo, y me ha ayudado. Jerzy sabía que Dios es la presencia más importante en la vida”.



Sacerdote para siempre: "No hay mayor amor que dar la vida por el Amigo"


El Padre Jerzy uniendo el cielo y la tierra durante una Santa Misa


Su cuerpo golpeado y torturado a punto de ser sembrado como buena semilla en la tierra



Juan Pablo II ora conmovido ante la tumba del Padre Jerzy

Beato Padre Jerzy Popieluszko, Mártir de la Fe

domingo, 6 de junio de 2010

EVANGELIO DOMINICAL: El Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

El Santísimo Cuerpo
y Sangre de Cristo
Ciclo C
Evangelio: Lc 9, 11b-17

“Que tenga yo hambre de ti, ‘Pan de Vida’.” (Jn 6, 48).

Queridos amigos y hermanos del blog: celebramos hoy una importante y tradicional fiesta cristiana: ¡Corpus Christi! El Cuerpo y la Sangre de Jesús, es decir, la Eucaristía. En este Ciclo C se resalta el carácter de banquete o comida fraternal de la Eucaristía, que nos compromete a compartir nuestro alimento con los demás. Así también es presentada hoy por la Liturgia en relación con el sacerdocio de Cristo, cuyo don supremo es la Eucaristía: Sacrificio ofrecido al Padre y Banquete servido a los hombres.

La primera lectura (Gn 14, 18-20) recuerda la más antigua figura de Cristo Sacerdote: Melquisedec, rey de Salem y sacerdote “del Dios altísimo” que, en acción de gracias a Dios por la victoria de Abrahán, ofrece un sacrificio de “pan y vino”, símbolo de la Eucaristía. Sobre este personaje misterioso del que la Biblia no da identificación alguna ni acerca de su origen ni acerca de su muerte, escribe san Pablo: “sin padre, ni madre, ni genealogía, sin comienzo de días, ni fin de vida, asemejado al Hijo de Dios permanece sacerdote para siempre” (Hb 7, 3).

Melquisedec es llamado “sacerdote para siempre” porque de él no se conoce ni el principio ni el fin. Con mayor razón conviene este título a Cristo, cuyo sacerdocio no tiene origen humano sino divino, y por tanto es eterno en el sentido más absoluto. A él le aplica la Iglesia el versículo que hoy se repite en el salmo responsorial. “Tú eres sacerdote eterno según el rito de Melquisedec”. En el Nuevo Testamento, acabado el sacerdocio levítico, queda sólo el sacerdocio eterno de Cristo que se prolonga en el tiempo por el sacerdocio ministerial católico.

La segunda lectura (1 Cor 11, 23-26) presenta a Cristo Sacerdote en el acto de instituir la Eucaristía, Sacrificio del Nuevo Testamento. La relación es la transmitida por el Apóstol según la tradición “que procede del Señor” (ib 23). Como Melquisedec, Jesús ofreció “pan y vino”, pero su bendición realizó el gran milagro: “Esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros… Esta copa es la nueva Alianza sellada con mi sangre” (ib 24-25). Ya no es pan, sino verdadero Cuerpo de Cristo; ya no es vino, sino verdadera Sangre. Jesús anticipa en la Eucaristía lo que cumplirá en el Calvario en sus miembros rotos, y antícipándolo lo deja en testamento a los suyos como memorial de su Pasión: “Haced esto… en memoria mía” (ib).

Por eso, concluye san Pablo, “cada vez que coméis de este pan y bebéis de la copa, proclamaréis la muerte del Señor hasta que vuelva” (ib 26). No es una “memoria” que se limita a evocar un suceso, ni es una proclamación de solas palabras, porque la Eucaristia hace actualmente presente, aunque en forma sacramental el Sacrificio de la Cruz y el convite de la última Cena. La misma realidad se ofrece a los fieles de todos los tiempos, para que puedan unirse al Sacrificio de Cristo y alimentarse de su Sangre “hasta que venga” (Misal Romano).

La Eucaristía como banquete es el argumento tratado por el Evangelio del día bajo la figura transparente de la multiplicación de los panes (Lc 9, 11b-17). No tenemos aquí sólo el lejano simbolismo del pan y del vino ofrecido por Melquisedec, sino una acción de Jesús que es preludio evidente de la Cena eucarística. Jesús toma los panes, eleva los ojos al cielo, los bendice, los parte y los distribuye; gestos todos que repetirá en el Cenáculo cuando cambie el pan en su cuerpo. Otro detalle llama la atención: los panes se multiplican en sus manos y de éstas pasan a las de los discípulos que los distribuyen a la multitud.

Del mismo modo, será siempre él quien realice el milagro eucarístico, aunque se servirá de sus sacerdotes que serán los ministros y como los tesoreros. En fin, “comieron todos y se saciaron” (ib 17). La Eucaristía es el convite ofrecido a todos los hombres para saciar su hambre de Dios y de vida eterna. La solemnidad de hoy es una invitación a despertar la fe y el amor a la Eucaristía, para que los fieles se sientan más hambrientos de ella, se acerquen a ella con mayor fervor y sepan excitar esta hambre saludable en sus hermanos indiferentes.

Para encendernos cada vez más en el amor al “Amor de los Amores” les transcribo un hermoso texto de la Beata Angela de Foligno: “¡Oh nuevo y antiguo misterio! Antiguo por la figura, nuevo por la verdad del Sacramento, en el cual la criatura, recibe siempre máxima novedad. Bien sabemos, y por la fe lo vemos con certeza, que ese pan y ese vino consagrados se convierten sustancialmente, por el divino poder, en tu Cuerpo y en tu Sangre, oh Cristo Dios y Hombre, a las palabras que tú ordenaste y que el sacerdote recita en este misterio sagrado…

¡Oh Dios humanado, tú sacias, colmas, rebosas y alegras tus criaturas, sobre todas y más allá de todas ellas, sin modo ni medida… Oh bien no reflexionado, desconocido, no amado, pero encontrado por los que te ansían todo entero y no pueden poseerte totalmente! Haz que yo vaya a tu encuentro, oh Sumo Bien, me acerque a tan sublime mesa con reverencia grande, mucha pureza, gran temor e inmenso amor. Que me acerque toda gozosa y adornada, porque vengo a ti que eres el bien de toda la gloria, a ti que eres beatitud perfecta y vida eterna, belleza, dulzura, sublimidad, todo amor y suavidad de amor” (Il libro della B. Angela II, p. 192, 194-5).

Con mi bendición.
Padre José Medina

sábado, 5 de junio de 2010

CINE: "Si hoy crucifico a un sacerdote voy a tener éxito. Si, por el contrario, hablo bien de un cura, me van a crucificar a mí"

Queridos amigos y hermanos del blog: el pasado jueves 3 de junio se estrenó la película LA ULTIMA CIMA en los cines PALAFOX y PALACIO DEL HIELO de Madrid, un sorprendente estreno: una película que habla bien de los curas. Les quiero compartir una entrevista al director y os agradecería que ayudéis a difundir la existencia de esta película. Ya que se hace una película valiente y católica, es importante apoyarla e ir al cine, para que tenga éxito de público y que no la quiten de la cartelera. Gracias de antemano por esta, tu ayuda, a este película emocionante y provocadora sobre la vida y muerte del sacerdote Pablo Domínguez, de Madrid.

HABLA EL DIRECTOR DE "LA ÚLTIMA CIMA": Juan Manuel Cotelo


Los expertos me lo han dicho claramente: «Si hoy crucifico a un sacerdote en público voy a tener éxito y me van a dar importantes premios». Si, por el contrario, hablo bien de un cura, me van a crucificar a mi.

«He querido dar la cara por los curas», dice Juan Manuel Cotelo, director de «La Última Cima». Se trata de un documental emocionante, con humor, profundidad y lágrimas. Es difícil no llorar, y sin embargo no es sensiblero, sino, simplemente, cercano y honesto. Juan Manuel Cotelo aparece en su documental, haciendo preguntas que interpelan, aunque lo más provocativo es el proyecto en sí: hablar de la huella que dejó un sacerdote normal, de Madrid, Pablo Domínguez, muerto en 2009 en un accidente de montaña en el Moncayo.

«No era pederasta, ni mujeriego, ni ladrón, tampoco era misionero en la selva, ni el fundador de una nueva institución de la Iglesia», explica Cotelo en la película. El reto es contar la historia de, simplemente, un cura bueno. Un cura que impactó en mucha gente: al funeral de Dominguez, decano de filosofía en la Facultad de San Dámaso de Madrid, acudieron unas 3.000 personas y más de 20 obispos.

A Cotelo no le gusta usar la «voz en off». Se pone delante de la cámara y con toda sinceridad cuenta lo que le parece. Después coge la cámara y sale a la calle a preguntar a los viandantes. «Descubrí que 8 de cada 10 personas que pregunté tenía buena opinión de los curas, decían que era gente humilde, o muy espiritual, que les había hecho pensar; no es lo que suelen mostrar los medios». Luego hace otra pregunta: «¿cuánto tiempo de tu vida has dedicado a hablar con un cura?». El mismo Cotelo admite que «ni siquiera sé como se llama mi párroco, de verdad, y desde aquí ahora mismo le pido perdón; deberíamos conocer a nuestros sacerdotes».

El cineasta no quería hacer el documental sobre Pablo Domínguez, pero a medida que iba conociendo gente tocada por el sacerdote admitió que «aquí había una historia que contar». «Me hubiera encantado encontrar algo malo en Pablo, lo habría incluído en el documental, pero es que no lo hay. Su confesor me dijo que, simplemente, era alguien buenísimo, con un alma de niño», afirma durante la presentación del filme.
El documental tiene un inicio «interactivo», con Cotelo abriendo interrogantes, ágil, rompedor... pero pronto el cineasta se echa a un lado a medida que el verdadero protagonista, el padre Pablo Domínguez, va cobrando vida a través de los testimonios de sus amigos, parientes, alumnos, la gente que le trató y le conoció. Emocionan las historias de gente ayudada por él. María de Bonilla, por ejemplo, es una joven madre a quien acompañó cuando gestó un bebé con graves enfermedades, que se sabía moriría al poco de nacer. Pablo estuvo allí, siempre con ella.

Hablan además tres obispos: el cardenal Cañizares (que fue quien se fijó en él para dar clases en San Dámaso), don Demetrio, el obispo de Córdoba, buen amigo y compañero intelectual de Domínguez, y Jesús Sanz, arzobispo de Oviedo. Sanz, que durante años ha sido el obispo de las montañosas Huesca y Jaca, afirma, filmado a gran altura: «hay que ser sacerdote y amar la montaña para entender lo que significa hacer misa en ella», afirma. Cotelo, que comparte este amor por la montaña -y se nota en los preciosos paisajes del documental- lo entiende. «Yo y mucha gente que ama la montaña puede comprender que no hay mejor sitio para morir que en ella», explica.

Pablo subió al Moncayo, la última cima que le quedaba por coronar en la Península, acompañado de una amiga. Hay fotos de minutos antes de su muerte, y aparecen en el documental. Una vida de gran belleza se ve coronada con una muerte hermosa.
Si toda la primera mitad de la película puede ser una herramienta muy útil en cualquier pastoral vocacional (es difícil no querer hacerse cura viendo esta obra y la vida de Pablo) la segunda mitad, que trata de la muerte, ya ha demostrado su eficacia ayudando a gente, creyente o no, que ha afrontado la muerte de un ser cercano. En una cultura en que la muerte es un tabú del que no se habla, esta película se acerca a ella con belleza. Es esa belleza, ligada a la verdad, a lo real, a lo vivido... esa belleza que, decía Dostoievsky, salvará al mundo. En definitiva, se trata de una película donde lo cotidiano se convierte en épico. Hay que verla.





Pases en Madrid: puede verla en los siguientes cines

Dreams Palacio De Hielo,C/ Silvano, 77, Madrid, a las 12:30, 16:30, 18:30, 20:30 y 22:30 hs.

Palafox, C/ Luchana, 15, Madrid, a las 16:30, 18:30 y 20:30 hs.

Otras salas y horarios en toda España consultar en: www.laultimacima.com

viernes, 4 de junio de 2010

CINE: ¿Vamos al cine?... LA ÚLTIMA CIMA


Queridos amigos y hermanos del blog: LA ÚLTIMA CIMA es el más reciente documental del cineasta Juan Manuel Cotelo, un filme que ha sido estrenado ayer en varios cines de Madrid y que irá recorriendo toda España. La película conmueve al espectador con la historia de un sacerdote diocesano fallecido en febrero de 2009 a los 42 años, en un trágico accidente de montaña en el cerro Moncayo.
"Los expertos me lo han dicho claramente: Si crucifico a un sacerdote en público voy a tener éxito y me darán importantes premios. Si, por el contrario, hablo bien de un cura, me van a crucificar a mí". Con estas palabras, Cotelo introduce el provocador documental sobre la vida del padre Pablo Domínguez, decano de Filosofía en la Facultad de San Dámaso de Madrid, a quien conoció en una conferencia solo doce días antes de su muerte.

¿Quién es el Padre Pablo?



Pablo Domínguez Prieto nació en Madrid el 3 de julio de 1966. Se ordenó sacerdote a los 24 años. Doctor en Filosofía y en Teología, publicó 7 libros (el último HASTA LA CUMBRE está siendo un éxito editorial) y decenas de artículos, impartió más de 50 conferencias... La última, doce días antes de morir, fue el detonante de este documental. Dicen que era simpático y divertido hasta en las situaciones más graves. Que se le daba mal decir “yo”, porque siempre estaba pendiente de los demás. Que era guapo. Que no tenía miedo a la vida ni a la muerte. Que estaba enamorado de Dios y lo contagiaba. Que sus misas estaban hasta los topes, porque daba gusto oírle predicar. Que era cercano con todos, incluso con quien le insultara por la calle, de quien acababa siendo amigo.
Era buen montañero. Coronó todas las cimas españolas con más de 2.000 metros, cimas de Los Alpes con más de 4.000 metros, y otras mayores en América y Asia. Siempre que podía, celebraba misa en la cumbre. Sacerdotes, monjas y gente de toda condición le pedían que predicara ejercicios espirituales, por todo el mundo. Y no sabía decir que no. Eso le llevó a un convento cisterciense en Tulebras (Navarra), en febrero de 2009. Les habló de la muerte, con alegría. Al día siguiente subió al Moncayo (2.300 metros), la última cima española que le quedaba por conquistar. Las últimas palabras que dijo a su familia por teléfono, unos minutos antes de morir, fueron: “he llegado a la cima”.

Sinopsis de la película:

Pablo, sacerdote, sabía que iba a morir joven y deseaba hacerlo en la montaña. Entregó su vida a Dios… y Dios aceptó la oferta. Ahora dicen que está vivo. Pablo era conocido y querido por un número incalculable de personas, que han dejado constancia de ello después de su muerte.

LA ÚLTIMA CIMA muestra la huella profunda que puede dejar un buen sacerdote, en las personas con las que se cruza. Y provoca en el espectador un pregunta comprometedora: ¿también yo podría vivir así?

DIRECTOR: Juan Manuel Cotelo

“Me negué a conocer a Pablo Domínguez… ¡pero le conocí! Doce días antes de su muerte. Luego me negué a hacer esta película… ¡pero la he hecho! Es una constante en mi vida: pienso “no”, pero hago “sí”. Está claro que necesito la ayuda de un profesional… Pesé al nacer 4,400. Engordé hasta los 75 kg y ahí sigo. ¡comiendo de todo! Me encanta el parapente. Un día aterricé en un árbol y mi mujer dijo “se acabó”. Ahora juego al ping-pong. Tras pasar por 5 universidades, como profe y alumno, sé cuál es mi escuela favorita: la vida misma. ¡Y es gratis!

Soy actor ¡de los “buenos”! ¡Aunque me encantaría hacer de “malo”! ¡Si los directores de casting me vieran cabreado! Me has podido ver en “Siete Vidas”, “Policías”, “Compañeros”, “Periodistas”, “Hospital Central”, “El Comisario”, “Aída”, “El Internado”, “Los Serrano”… He pasado por informativos, concursos, musicales, humor, teatro, cine… delante y detrás de las cámaras. Pero hoy, el mejor resumen de mi vida es éste: “El reino de los cielos es semejante a un comerciante que busca perlas finas y, habiendo dado con una de gran valor, vende todo cuanto tiene y la compra”. Ahora soy joyero y comparto mi tesoro a través de Infinito + 1.”

Trailer 1 Película "La última cima"


Pablo, sacerdote, sabía que iba a morir joven y deseaba hacerlo en la montaña. Entregó su vida a Dios… y Dios aceptó la oferta. Ahora dicen que está vivo. Pablo era conocido y querido por un número incalculable de personas, que han dejado constancia de ello después de su muerte. LA ÚLTIMA CIMA muestra la huella profunda que puede dejar un buen sacerdote, en las personas con las que se cruza. Y provoca en el espectador una pregunta comprometedora: ¿también yo podría vivir así?

Trailer 2 - Película "La última cima"


María, embarazada de tres meses, supo que su hijo Juan estaba enfermo. ¿Por qué seguir adelante con el embarazo? Se acordó de su amigo Pablo, "sacerdote 24 horas", "un guerrillero de Dios", que no fallaba nunca a su promesa: "si te puedo ayudar en algo, pídemelo."