martes, 31 de agosto de 2010

SACERDOCIO: "Soy un simple sacerdote católico, me siento feliz y orgulloso de mi vocación"

Queridos amigos y hermanos del blog: “Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero”. Así comienza una carta que el misionero salesiano uruguayo Martín Lasarte envió al “New York Times”, que se ha empeñado en una campaña mediática contra la Iglesia y el Papa, más allá del doloroso escándalo de los sacerdotes que han sido motivo de escándalo por sus inconductas sexuales aberrantes, carta que sigue sin obtener respuesta.

En la misma, explica la labor silenciosa en favor de los más desfavorecidos de la mayoría de los sacerdotes de la Iglesia católica que, sin embargo, “no es noticia”. Manifestando sus sentimientos ante la ola mediática que han despertado los abusos de algunos sacerdotes mientras sorprende el poco interés que suscita en los medios la labor cotidiana de miles y miles de sacerdotes. Este es el texto íntegro de la carta:

Querido hermano y hermana periodista:

Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero.

Me da un gran dolor por el profundo mal que personas que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos. No hay duda que la Iglesia no puede estar, sino del lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto todas las medidas que sean tomadas para la protección, prevención de la dignidad de los niños será siempre una prioridad absoluta.

Veo en muchos medios de información, sobre todo en vuestro periódico la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes… Ciertamente ¡todo condenable! Se ven algunas presentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas, otras amplificadas, llenas de preconceptos y hasta odio.

¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo! Pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s no estaban autorizadas; que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en Moxico mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas; que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110.000 niños... No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU. No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina, que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como P. Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un refugio. Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los enfermos y desesperados. No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes, y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a seropositivos… o sobretodo, en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar.

No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un accidente en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región… Ninguno pasa los 40 años.

No es noticia acompañar la vida de un Sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve.

La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia, esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.

No pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura…

Insistir en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio católico en la cual me siento ofendido.

Sólo le pido amigo periodista, busque la Verdad, el Bien y la Belleza. Eso lo hará noble en su profesión.

En Cristo,

P. Martín Lasarte sdb

Angola

sábado, 28 de agosto de 2010

FE Y VIDA: Último reportaje concedido por la Beata Madre Teresa de Calcuta

Queridos amigos y hermanos del blog: termino esta trilogía de post con los cuales me pareció que debía honrar la memoria de la Beata Madre Teresa de Calcuta en el centenario de su nacimiento. Les presento la última entrevista que concedió poco antes de su muerte a la revista brasileña misionera «Sem Fronteras». He aquí algunos pasajes que tradujo y transmitió en su momento la agencia de noticias católica Zenit.

Creo que puede servirnos para profundizar en el conocimiento de esta humilde mujer que supo entender que el amor no es solamente una doctrina, sino principal y esencialmente una vivencia que debe comprometer toda nuestra existencia en una síntesis perfecta entre fe y vida hecha caridad a Dios y a los hermanos, especialmente hacia aquellos que más necesitan de nuestra especial solicitud. ¡Ojalá que sus palabras, expresión viva de un auténtico testimonio cristiano nos cuestionen…, y mucho!:

—¿Cuántas son las Misioneras de la Caridad?
—Madre Teresa: Tenemos 3.604 hermanas que han pronunciado los votos religiosos, 411 novicias y 260 aspirantes a religiosas. Estamos esparcidas en 119 países. Hoy disponemos de 560 tabernáculos o casas.

—¿Por qué los llaman «tabernáculos»?
—Madre Teresa: Porque Jesús está presente en estas casas. Son casas de Jesús. Nuestra congregación quiere contribuir a que las personas puedan saciar su sed de Jesús. Con ello tratamos de rescatar y santificar a los más pobres de los pobres. Pronunciamos los votos de castidad, pobreza y obediencia. Pero hemos recibido, además, la autorización especial para hacer un cuarto voto: ponernos al servicio de los más pobres de los pobres.

—Usted suele afirmar que no hay amor sin sufrimiento.
— Madre Teresa: Sí, el verdadero amor hace sufrir. Cada vida y cada relación familiar tienen que ser vividas honestamente. Esto presupone muchos sacrificios y mucho amor. Pero, al mismo tiempo, estos sufrimientos se ven acompañados siempre por un gran sentido de paz. Cuando en una casa reina la paz, allí se encuentran también la alegría, la unión y el amor.

—Su congregación ha abierto casas para enfermos de SIDA en diferentes partes del mundo…
— Madre Teresa: Hasta hace algunos años, algunas personas llegaban incluso a suicidarse cuando recibían la noticia de que estaban enfermos de SIDA. Hoy ni un enfermo muere en la desesperación y en la angustia en nuestras casas. Todos, incluidos los no católicos, mueren en la paz del Señor. ¿No cree que esto es maravilloso?

—Las reglas de su congregación indican que el trabajo por los pobres ha de realizarse tanto «en la esfera espiritual como en la material». ¿Qué entiende por pobreza espiritual?
— Madre Teresa: Los pobres espirituales son los que todavía no han descubierto a Jesús o los que se han separado de Él a causa del pecado. Los que viven en la calle también tienen necesidad de ser ayudados en este sentido. Por otra parte, me hace muy feliz el constatar que, en nuestro mundo, podemos contar también con la ayuda de gente bien asentada, a quienes ofrecemos la oportunidad de hacer una obra buena por Dios.

—¿Reciben ayuda también de personas de otras religiones?
— Madre Teresa: Sí, de musulmanes, de hindúes, de budistas y de muchos otros. Hace unos meses, un grupo de budistas japoneses vino a hablar conmigo sobre espiritualidad. Les dije que ayunamos todos los primeros viernes de mes y que el dinero que ahorramos lo destinamos a los pobres. Cuando regresaron a su país, pidieron a las familias y a las comunidades budistas que hicieran lo mismo. El dinero que recogieron nos ha permitido construir el primer piso de nuestro centro «Shanti Dan» («Don de Paz») para las muchachas que se encuentran en la cárcel. Más de cien muchachas han salido ya de prisión.

—Quienes la critican aseguran que su único objetivo es convertir a los que no son cristianos…
— Madre Teresa: Nadie puede forzar o imponer la conversión: tiene lugar sólo por la gracia de Dios. La mejor conversión consiste en ayudar a las personas a amarse unas a otras. Nosotros, que somos pecadores, hemos sido creados para ser hijos de Dios y tenemos que ayudarnos mutuamente para estar lo más cerca posible de Él. Todos nosotros hemos sido llamados a amarle.

—Usted dice que sus hermanas no son asistentes sociales.
— Madre Teresa: Somos contemplativas, pues «rezamos» nuestro trabajo. Desempeñamos un trabajo social, pero somos mujeres consagradas a Dios en el mundo de hoy. Hemos confiado nuestra vida a Jesús, como Jesús nos ha dado su vida en la Eucaristía. El trabajo que realizamos es importante, pero lo importante no es la persona que hace ese trabajo. Hacemos esto por Jesucristo, porque lo amamos. No somos capaces de hacer todo. De todos modos, yo rezo siempre por todos los que se preocupan por las necesidades y miserias de los pueblos. Muchas personas ricas se han unido a nuestra acción. Personalmente no tenemos nada. Vivimos de la caridad y por la caridad.

—Y de la Providencia…
— Madre Teresa: Tenemos que afrontar siempre necesidades imprevistas. Dios es infinitamente bueno. Siempre se preocupa de nosotras.

—¿Por qué entran tantas jóvenes en su congregación?
— Madre Teresa: Creo que aprecian nuestra vida de oración. Rezamos cuatro horas al día. Además, ven lo que hacemos por los pobres. No es que sean trabajos importantes o impresionantes. Lo que hacemos es muy discreto, pero nosotros lo hacemos por los más pequeños.

—Usted es una persona muy conocida. ¿No se cansa nunca de ver a tanta gente, de las fotografías…?
— Madre Teresa: Considero que es un sacrificio, pero también una bendición para la sociedad. Dios y yo hemos hecho un pacto: le he dicho «por cada foto que me hacen, Tú encárgate de liberar a un alma del Purgatorio…». —Entre sonrisas, añade—. Creo que a este ritmo, dentro de poco se va a vaciar el Purgatorio.

—¿Qué mensaje le gustaría dejarnos?
— Madre Teresa: Amaos los unos a los otros, como Jesús os ama. No tengo nada que añadir al mensaje que Jesús nos dejó. Para poder amar hay que tener un corazón puro y rezar. El fruto de la oración es la profundización en la fe. El fruto de la fe es el amor. Y el fruto del amor es el servicio al prójimo. Esto nos trae la paz.

viernes, 27 de agosto de 2010

SANTORAL: Mensaje de Benedicto XVI en el Centenario del nacimiento de la Madre Teresa

Queridos amigos y hermanos del blog: el Santo Padre Benedicto XVI ha recordado “el modelo ejemplar de virtud cristiana” de la Beata Madre Teresa de Calcuta, en el centenario de su nacimiento que ayer se conmemoró. En un mensaje dirigido a la madre Mary Prema, superiora general de las Misioneras de la Caridad, el Pontífice ha puesto en evidencia que “Madre Teresa ha simplificado ante el mundo, las palabras de san Juan: ‘Si Dios nos ha amado, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece con nosotros y el amor de Él es perfecto en nosotros’ (cf 1 Jn 4, 11-12)”.

Según informa la agencia Asianews, el mensaje fue leído hoy por la mañana por el arzobispo de Calcuta, monseñor Lukas Sirkar, durante la misa presidida por el cardenal Thelesphore Toppo, arzobispo de Ranchi, en la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad. Cerca de mil personas participaron en esa misa, celebrada en la Casa donde reposan los restos de Madre Teresa, informa también la agencia UCAN.

Antes de comenzar la ceremonia, tuvo lugar un sencillo acto de homenaje, durante el cual las hermanas Nirmala y Mary Prema, primera y segunda sucesoras respectivamente de Madre Teresa al frente de la congregación, soltaron una paloma blanca y unos globos. El cardenal Toppo, por su parte, encendió una vela y la puso junto a la tumba. “En este centenario, debemos escuchar el mensaje de la Madre de que hemos sido creados para cosas más grandes, para amar y ser amados”, afirmó.

La misa fue presidida por el purpurado, y concelebrada por monseñor Sirkar, por el arzobispo emérito de Calcuta, monseñor Henry D’Souza, por el obispo de Baruipur, monseñor Salvadore Lobo, y por el postulador de la causa de Madre Teresa, Brian Kolodiejchuk.

A continuación les trascribo de manera íntegra la misiva del Santo Padre por la cual se unió espiritualmente a las celebraciones por el centenario del nacimiento de Madre Teresa:

“Le envío cordiales saludos a usted y a todas las Misioneras de la Caridad al inicio de las celebraciones del centenario del nacimiento de la Beata Madre Teresa, fundadora de vuestra orden y modelo ejemplar de virtud cristiana. Confío en el hecho de que este años será para la Iglesia y para el mundo una ocasión de gratitud ferviente hacia Dios por el don inestimable que Madre Teresa ha sido en el transcurso de su vida y que sigue siendo a través de la obra amorosa e incansable que lleváis a cabo vosotras, sus hijas espirituales.

Para prepararos a este año, habéis buscado acercaros aún más a la persona de Jesús, cuya sed de almas se extingue gracias a vuestro ministerio por Él en los más pobres de entre los pobres. Habiendo respondido con confianza a la llamada directa del Señor, Madre Teresa dio ejemplo excelente ante el mundo de las palabras de san Juan: “Queridos míos, si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros” (1 Jn 4, 11-12).

Que este amor siga inspirándoos, Misioneras de la Caridad, para donaros generosamente a Jesús, quien veis y servís, o lo que es lo mismo, a los pobres, a los marginados y a los abandonados. Os animo a beber con constancia de la espiritualidad y del ejemplo de Madre Teresa y, siguiendo sus huellas, a acoger la invitación de Cristo: “Venid y sed mi luz”. Participando espiritualmente en las celebraciones por el centenario, con gran afecto en el Señor, imparto de todo corazón a as Misioneras de la caridad y a todos aquellos que servís, mi paternal Bendición Apostólica.”

S. S. Benedicto XVI


ORACION PARA APRENDER A AMAR
(Beata Madre Teresa de Calcuta)

Señor, cuando tenga hambre,
dame alguien que necesite comida;
Cuando tenga sed,
dame alguien que precise agua;
Cuando sienta frío,
dame alguien que necesite calor.
Cuando sufra,
dame alguien que necesita consuelo;
Cuando mi cruz parezca pesada,
déjame compartir la cruz del otro;
Cuando me vea pobre,
pon a mi lado algún necesitado.
Cuando no tenga tiempo,
dame alguien que precise de mis minutos;
Cuando sufra humillación,
dame ocasión para elogiar a alguien;
Cuando esté desanimado,
dame alguien para darle nuevos ánimos.
Cuando quiera que los otros me comprendan,
dame alguien que necesite de mi comprensión;
Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí,
dame alguien a quien pueda atender;
Cuando piense en mí mismo,
vuelve mi atención hacia otra persona.
Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;
Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día,
también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo. Amén.

jueves, 26 de agosto de 2010

SANTORAL: Centenario del nacimiento de la Beata Madre Teresa de Calcuta

Queridos amigos y hermanos del blog: hoy se celebra el centenario del nacimiento de la Beata Madre Teresa de Calcuta (Skopje, 26 de agosto de 1910- Calcuta, 5 de septiembre de 1997). Las congregaciones religiosas fundadas por la beata, así como las Iglesias particulares del mundo celebran este aniversario con eucaristías, vigilias de oración, novenas y simposios con el tema común Dios nos ha creado para cosas más grandes: amar y ser amados.

Las misioneras de la Caridad y el Centro Madre Teresa de Calcuta han difundido un texto que invita a reflexionar sobre la vida de la beata y sobre lo que ella ha aportado a la Iglesia y al mundo.

Tomando su ejemplo -se lee en el documento-, personas de distintas creencias han empezado a experimentar que sólo el don de sí mismo es capaz de satisfacer el aliento vital presente en cada criatura: un aliento vital espiritual que tiende a la relación con Dios y pasa por el amor al prójimo.

En este sentido, el texto cita el magisterio de Benedicto XVI en la Deus caritas est : “Amar al prójimo es también una vía para encontrar a Dios” (n. 16) porque “en el más pequeño, encontramos al mismo Jesús y en Jesús encontramos a Dios” (n. 15).

También recuerda las palabras que Juan Pablo II pronunció en un discurso con motivo del tercer aniversario de la muerte de Madre Teresa: “Ella ha encarnado el amor que Jesús indicó como signo distintivo a sus discípulos: 'En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros'” (Jn 13,35).

Por otra parte, el texto destaca el carácter “cotidiano” del amor de Madre Teresa, un amor alimentado con pequeños gestos, oportunidades ofrecidas a todos para llevar consuelo en los sufrimientos, la soledad, el desánimo en todo lugar y toda circunstancia, comenzando por su propia familia, con el objetivo de transmitir al prójimo el amor de Dios.

A sus hermanas, la beata les resumió la vocación universal al amor de esta manera: “Todos nosotros estamos llamados a la perfección de la caridad: la santidad no es un lujo de unos pocos, sino sencillamente un deber para cada uno de nosotros”.

Finalmente, el texto evoca el pasaje de un discurso pronunciado por Benedicto XVI el 10 de febrero de 2007 durante un encuentro con las Misericordias de Italia y los donantes de sangre: “En el Juicio final -afirmó el Papa-, Dios nos preguntará si hemos amado no de una manera abstracta, sino concreta, con hechos (cf. Mt 25, 31-46)... Al final de nuestra vida, le gustaba repetir a san Juan de la Cruz, seremos juzgados sobre nuestro amor”.

En Roma, el vicario general de Su Santidad para el Estado de la Ciudad del Vaticano, el cardenal Angelo Comastri, presidirá una misa en la basílica de San Lorenzo en Damasco, a las 19 horas.

En ella, participarán las congregaciones religiosas y las comunidades de vida contemplativa fundadas por la beata presentes en Roma, así como los voluntarios, benefactores y las personas acogidas en los conventos romanos.

La celebración estará precedida por la inauguración de una exposición de fotografías titulada Beata Teresa de Calcuta, vida, obras, mensaje, organizada en el Palacio de la Cancillería.

En la India, donde Madre Teresa llegó en 1929 y donde pasó gran parte de su vida, las celebraciones empezaron el 17 de agosto con una novena en todas las parroquias de la arquidiócesis de Calcuta, sede de la Casa madre de las Misioneras de la Caridad. Allí, el centenario se abrirá oficialmente el 26 de agosto con una celebración eucarística presidida por el arzobispo de Ranchi, el cardenal Telesphore Toppo.

Con el Padre Pío y Juan Pablo II, Madre Teresa ha sido una de las personas que han marcado profundamente la historia del cristianismo de nuestro tiempo. Padre Pío, con la llama de su altísima experiencia mística; Juan Pablo II con el viento impetuoso de la acción y de los continuos viajes apostólicos; Madre Teresa con el amor, desnudo y absoluto, hacia los últimos. Sus actos, sus enseñanzas, sus ejemplos han tocado a creyentes y no creyentes, y siguen estando vivos.

Que el ejemplo de su amor, desnudo, absoluto, definitivo, para los pobres más pobres, nos ilumine en este día… y que también nos cuestione.

Con mi bendición.
Padre José Medina.


"La querida Religiosa reconocida universalmente como la Madre de los Pobres, nos deja un ejemplo elocuente para todos, creyentes y no creyentes. Nos deja el testimonio del amor de Dios. Las obras por ella realizadas hablan por si mismas y ponen de manifiesto ante los hombres de nuestro tiempo el alto significado que tiene la vida. Misionera de la Caridad. Su misión comenzaba todos los días antes del amanecer, delante de la Eucaristía. En el silencio de la contemplación, Madre Teresa de Calcuta escuchaba el grito de Jesús en la cruz: tengo sed. Ese grito la empujaba hacia las calles de Calcuta y de todas las periferias del mundo, a la búsqueda de Jesús en el pobre, el abandonado, el moribundo". (Siervo de Dios Juan Pablo II)

miércoles, 25 de agosto de 2010

CATEQUESIS DEL PAPA: "Los santos son los verdaderos 'compañeros de viaje' en el camino de la vida cristiana"


Miércoles, 25 ago (RV).- Benedicto XVI en la audiencia general de este miércoles, celebrada en Castel Gandolfo, ha hecho un llamamiento para que termine la violencia en Somalia: “Mi pensamiento se dirige a Mogadiscio, desde donde continúan llegando noticias de violencia y que ayer se convirtió en teatro de una nueva masacre. Expreso mi cercanía a las familias de las víctimas y a todos aquellos que, en Somalia, sufren a causa del odio y de la inestabilidad. Deseo que, con la ayuda de la comunidad internacional, no falten esfuerzos para restablecer el respeto de la vida y de los derechos humanos”.

En la catequesis, Benedicto XVI ha invitado a los fieles a tener a los Santos como “compañeros de viaje” en el camino de la vida cristiana. “Cada uno -ha afirmado– debería tener algún Santo que le sea familiar, para sentirle cercano en la oración y en la intercesión, pero también para imitarlo”. Por lo tanto es necesario conocer más a los Santos, a partir de aquellos del que se lleva el nombre, leyendo la vida y sus escritos.

“Estad seguros –ha dicho el Santo Padre- que se convertirán en buenos guías para amar todavía más al Señor, y en ayuda válida para vuestro crecimiento humano y cristiano. Como sabéis, también yo estoy unido de manera especial a las figuras de algunos Santos: entre ellos, además de san José y san Benito del que llevo el nombre, y a otros, está san Agustín, que he tenido el gran don de conocer, por decirlo de alguna manera, de cerca por medio del estudio y de la oración y que se ha convertido en un buen ‘compañero de viaje’, en mi vida y en mi ministerio”.

El Papa ha recordado un aspecto importante de la experiencia humana y cristiana de san Agustín: “la búsqueda inquieta y constante de la Verdad”. Una característica, ha explicado, actual también en nuestra época en la que parece que el relativismo sea paradójicamente la “verdad” que debe guiar el pensamiento, las opciones, los comportamientos. El santo obispo de Hipona –ha revelado el Papa– “es un hombre que no ha vivido jamás superficialmente”, no ha buscado la “pseudo-verdad incapaz de dar paz duradera al corazón”, sino “aquella Verdad que da sentido a la existencia y a “la demora en la que el corazón encuentra serenidad y alegría”.

“Sabemos que el suyo no fue un camino fácil: pensó encontrar la verdad en el prestigio, en la carrera, en la posesión de cosas, en las voces que prometían felicidad inmediata; cometió errores, atravesó tristezas, afrontó decepciones, pero –y esto es lo importante- no se detuvo nunca, no se conformó con lo que le daba unos destellos de luz; supo mirar en el interior de sí mismo y se dio cuenta, como escribe en sus Confesiones, que esa Verdad, ese Dios que buscaba con todas sus fuerzas, era más íntimo a él que él mismo, le había estado siempre al lado, no le había abandonado, estaba a la espera de poder entrar de manera definitiva en su vida”.

Es decir, san Agustín, ha proseguido explicando Benedicto XVI, “se dio cuenta que no era él quien había encontrado la Verdad, sino la Verdad que es Dios que le había encontrado”. Y precisamente en este camino hacia la verdad es imprescindible el silencio: “las criaturas –escribía san Agustín- tienen que estar en silencio si quieren entrar en el silencio en el que Dios les habla”. En este sentido el Papa ha señalado que este mensaje es hoy más actual que nunca: “a veces –ha señalado- se tiene una especie de temor al silencio, al recogimiento, a pensar en las propias acciones, o al sentido profundo de la vida”.

“Se prefiere vivir –porque parece más fácil- con superficialidad, sin pensar, es más, se tiene miedo a buscar la Verdad, o quizá se tiene miedo de que la Verdad nos encuentre, nos aferre y nos cambie la vida, como sucedió a san Agustín”.

Bajo esta premisa el Papa Benedicto XVI ha concluido su catequesis con una exhortación: “Queridos hermanos y hermanas, querría deciros a todos, incluso a quienes en este momento pasan por dificultades en su camino en la fe, o a quien participa poco en la vida de la Iglesia, o a quien vive como si Dios no existiera, que no tengan miedo de la Verdad, que no interrumpan nunca el camino hacia ella, que no cesen nunca de buscar la verdad profunda sobre sí mismos y sobre las cosas, con los ojos del corazón. Dios nos dona su luz para que veamos el calor que hace sentir el corazón que nos ama y que desea ser amado”.

Y como siempre el Pontífice ha saludado en varias lenguas a los peregrinos presentes en la audiencia. En polaco el Pontífice ha recordado que mañana se celebra la solemnidad de la madre de Dios de Czestochowa, a su protección el Papa ha confiado a todas las naciones, bendiciendo a todos aquellos que en estos días se reúnen en Jasna Gora. Y en español, éstas han sido sus palabras: “Saludo a los grupos de lengua española, en particular a los fieles de la Parroquia de Santa María la Mayor, de Andújar, así como a los demás peregrinos venidos de España, México y otros países latinoamericanos. Os invito a que os familiaricéis con la vida y los escritos de los Santos, pues os ayudarán a amar cada vez más al Señor y a crecer como personas y como cristianos”.

martes, 24 de agosto de 2010

VIVENCIAS PERSONALES: Mi paso por la Parroquia "San Roque" de Mendoza, Argentina (2006-2008)

Queridos amigos y hermanos del blog: del año 2006 al 2008 tuve la gracia de desarrollar mi ministerio sacerdotal en un hermoso y pintoresco pueblo. El Distrito San Roque que es una localidad del Departamento de Maipú, en la provincia de Mendoza, República Argentina. Su población entre zonas urbanas y rurales es de alrededor de 9.500 habitantes, dedicados fundamentalmente a la actividad agrícola, y cultivo de olivares. Este también es un distrito que cuenta con muchas bodegas vitivinícolas. Su santo patrono es San Roque. Su festividad se celebra el 16 de agosto.

Historia del pueblo:

Antiguamente conocido como La Riojita Pobre, sus pobladores trabajaban guiando los cruces de las carretas por el lado del río Mendoza que en aquel entonces carecía de puente. Años después, al crecer la población y al levantarse una capilla, la misma fue puesta bajo el patrocinio de San Roque, cambiando por este nombre el pueblo.

En 1871 Fray Manuel Apolinario Vásquez dispuso la conformación de una comisión encargada de construir la capilla, una escuela y el cementerio, en terrenos donados por Jerónimo Flores.

Historia del Templo y su Imagen de San Roque:

En 1853 una terrible epidemia de cólera azotó a los habitantes de La Riojita. Por ello el terrateniente Jerónimo Flores encarga traer de Francia una imagen de San Roque, que es el protector de las pestes. Esa imagen llega al lugar en 1854. A partir de ese momento le cambia el nombre a La Riojita y pasa a denominarse San Roque. El pueblo queda bajo la protección del santo y por lo tanto es su Patrono actual. La imagen tiene la particularidad que está totalmente tallada en madera, vestida. Es una de las pocas que existen en Sudamérica con éstas características

El 16 de junio de 1874 es inaugurada la Capilla en honor de San Roque, construida de adobe, madera y barro. Al principio estuvo bajo el cuidado de los padres Mercedarios y luego comenzó a depender de los Salesianos de Rodeo del Medio. El 2 de enero de 1961 es convertida en Parroquia por el segundo Obispo de Mendoza, Mons. Alfonso María Buteler.

El templo parroquial de San Roque es declarado de Interés Turístico provincial en 1993, incluyendo en el Calendario de Actividades Turísticas de la Provincia, las Fiestas Patronales en honor de San Roque. El 26 de julio de 1996 el Honorable Consejo Deliberante de Maipú lo declara Monumento Histórico Departamental.

Cuando por pedido del Arzobispo de Mendoza, Mons. José María Arancibia, pasé a administrar la transición de una importante parroquia capitalina, la comunidad parroquial, entre otras tantas muestras de cariño, me regalo el vídeo que ahora les presento con imágenes de algunos de los momentos que juntos compartimos en ese tiempo. Hoy lo subo a internet como testimonio de gratitud y reconocimiento a toda esa gente tan querida por mí, que le pusieron garra y afecto para acompañarme en el pastoreo de la comunidad.

Volver a ver esos rostros me llena de gratitud a Dios por la buena gente que sigue sembrando por todos los rincones del mundo. Dos de ellos ya no están físicamente entre nosotros: el Tuno Baduí un incansable apóstol de San Roque y un hombre providencial para esa Iglesia por su aporte siempre generoso de tiempo y esfuerzo; otro es Rodrigo Ávila, uno de los jóvenes del coro de la Iglesia “María Auxiliadora” del Divisadero, que Dios llamo para sí muy joven, seguramente porque estaba maduro para el cielo.

La música incidental del vídeo es la versión instrumental del “Himno a San Roque” compuesta por un joven artista puntano, Sebastián Arrieta. El Himno tiene su historia y es digno de conocerse, pero será motivo de otro vídeo que más adelante compartiremos.

Los dejo con este puñado de recuerdos y con la ilusión de volver siempre a ese hermoso lugar: la Iglesia del pueblo de San Roque.

Con mi bendición.
Padre José Medina.


viernes, 20 de agosto de 2010

BLOG PADRE JOSÉ MEDINA: 1º Aniversario de un blog sencillo

Queridos amigos y hermanos del blog: el domingo pasado se cumplió un año de la existencia de éste mi blog, un blog sencillo, pero realizado a diario con todo el amor del que es posible mi corazón, un corazón sacerdotal.

Un año que le vengo prestando mi palabra sencilla, tanto escrita como a viva voz.

Un año en que con el vuelo sencillo de una paloma se va posando en las pantallas y altavoces de vuestros ordenadores para recordarles o enseñarles la verdad más apasionante que se ha oído en toda la historia de la humanidad: Jesucristo es el Señor, nuestro Dios rico en Misericordia.

Mi blog “sencillo”. Me pareció éste el mejor adjetivo para mi blog.

En el Diccionario de la Real Academia Española he encontrado diferentes acepciones para esta palabra y encajan, más que bien, para definir a mi blog (y un poquito también a mí). La palabra “sencillo” si hace referencia a una cosa, es algo “que no tiene artificio ni composición”, “que carece de ostentación y adornos”, “que carece de exornación y artificio, y expresa ingenua y naturalmente los conceptos”, “que no ofrece dificultad”; si hace referencia a una persona, es una persona “natural, espontánea, que obra con llaneza”, “ingenuo en el trato, sin doblez ni engaño, y que dice lo que siente”.

Aquí no han encontrado ni encontrarán majestuosas animaciones, ni ediciones digitales de última generación, ni últimas noticias, ni periodismo de anticipación, ni primicias exclusivas, ni novedades de dudoso origen y gusto. Bueno, me rectifico, sí hay una novedad (pero de origen divino y con gusto o sabor a eternidad) que está siempre presente: la Novedad del Evangelio, la Buena Nueva, pero explicada con “sencillez” a los “sencillos”, vaya, vaya, otra coincidencia. “Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y se las ha dado a conocer a los sencillos” (Lc 10, 21-24).

El dato estadístico de este primer año de mi blog sencillo nos dice que fue visitado (al 15 de agosto de 2010) 30.500 veces, o sea, aproximadamente unas 83 visitas por día. El promedio de cada visita se queda leyendo el blog entre 15 y 20 minutos. En total 333 publicaciones entre escritos, audios y videos, consignadas en 27 bloques temáticos. La cantidad total de reproducciones de vídeos en los dos canales en You Tube arroja la siguiente cifra. Canal “Video Blog Padre José Medina” con un total de 42 vídeos subidos que han sido reproducidos 13.242 veces. Canal “Video Blog Dios con Nosotros” con un total de 12 vídeos subidos que han sido reproducidos 5.197 veces.

Otros datos más que curiosos son la cantidad de artículos, fotos, audios y vídeos que son bajados a los ordenadores personales; o linkeados a otros blogs, perfiles de Facebook, o simplemente comentados en programas de radio o artículos gráficos. Dato que me gratifica al constatar el número creciente de hermanos interesados en esta propuesta evangelizadora por internet.

¡Gracias a todos de corazón! Gracias por la delicadeza de cada nueva visita y por la difusión que hacen entre sus conocidos y contactos de mis escritos en el blog. Me encomiendo y los encomiendo. Recen por mí, para que como Sacerdote de Jesucristo pueda gastar y desgastar mi vida llevando el mensaje del Evangelio a todas las gentes, en fidelidad a la Iglesia Católica, nuestra santa madre. Hasta pronto, hasta cada nueva publicación, hasta cada nueva visita. Los estrecho fuertemente en mi corazón.

A los sacratísimos pies de Nuestra Señora de la Asunción (en su día nació este blog) pongo el trabajo realizado y el camino por recorrer, que Ella por todos interceda y a todos nos tenga siempre en su Inmaculado Corazón.

Con mi bendición.
Padre José Medina

miércoles, 18 de agosto de 2010

CATEQUESIS DEL PAPA: "Sólo si nos enamoramos del Señor, seremos capaces de abrir al mundo a la misericordia de Dios"

Miércoles, 18 ago (RV).- El Santo Padre un miércoles más se ha reunido con los fieles presentes en el palacio Apostólico de Castel Gandolfo para celebrar la tradicional audiencia general de los miércoles, durante la cual ha hecho un llamamiento en favor de las poblaciones de Pakistán gravemente afectadas por los aluviones: “Mi pensamiento se dirige en este momento a las queridas poblaciones de Pakistán, azotadas recientemente por un grave aluvión, que ha provocado numerosas víctimas y ha dejado muchas familias sin casa. Mientras confío a la bondad misericordiosa de Dios a cuantos han desaparecido trágicamente, expreso mi cercanía espiritual a sus familiares y a quienes sufren a causa de esta calamidad. ¡Que no les falte a estos hermanos que se han visto tan duramente sometidos a la prueba, nuestra solidaridad y el apoyo concreto de la comunidad internacional!”.

Con anterioridad a este llamamiento, en esta tercera Audiencia General celebrada en este mes de agosto -la primera fue en la Plaza de San Pedro con más de 50.000 monaguillos y las dos siguientes en el patio Clemente XIV de Castel Gandolfo- el Papa ha recordado la figura del papa san Pío X. “El Pontificado de san Pío X ha dejado un signo indeleble en la historia de la Iglesia, caracterizado por un notable esfuerzo de reforma, sintetizada en el lema ‘Instaturare Omnia in Christo’, renovar todas las cosas en Cristo”.

En este sentido Benedicto XVI ha evocado las numerosas iniciativas de un Papa “que cuando fue elegido el 4 de agosto de 1903 no se sentía a la altura”. San Pío X reorganizó la Curia Romana, inició los trabajos para la redacción del Código de Derecho Canónico, y la revisión de los estudios y del método de formación de los futuros sacerdotes con la fundación de varios seminarios regionales. Asimismo se ocupó de la formación doctrinal del pueblo de Dios, trabajando para que se lograra elaborar un catecismo único.

“Como auténtico pastor que era había comprendido que la situación de la época, debido al fenómeno de la inmigración, hacía necesario un catecismo al que cada fiel pudiera hacer referencia independientemente del lugar y de las circunstancias de vida. Como Pontífice elaboró un texto de doctrina cristiana para la diócesis de Roma, que se difundió por toda Italia y en el mundo. Este catequismo llamado ‘de Pío X’ ha sido para muchos una guía segura en el aprendizaje de la verdad de la fe, gracias a un lenguaje sencillo, claro, y preciso, y pos su eficacia expositiva”.

Asimismo Benedicto XVI ha recordado la atención de san Pío X por la reforma de la liturgia. “Él afirmaba –ha evocado el Papa- que el verdadero espíritu cristiano tiene su primera e indiscutible fuente en la participación activa en los Sacramentos, por eso favoreció la frecuencia cotidiana a la Santa Comunión, adelantando la primera comunión de los niños a la edad de 7 años. El periodo histórico que le tocó vivir, ha señalado el Papa, “le llevó a intervenir condenando el modernismo para defender a los fieles de concepciones erróneas”, por lo que en 1909 fundó el Pontificio Instituto Bíblico. “Queridos hermanos y hermanas, san Pío X nos enseña a todos nosotros que en la base de nuestra acción apostólica, en los varios sectores en los que trabajamos, tiene que haber siempre una íntima unión personal con Cristo, que hay que cultivar y hacer crecer cada día: ésta es la base de toda su enseñanza y de todo su compromiso pastoral. Sólo si nos enamoramos del Señor, seremos capaces de llevar a los hombres a Dios y abrirles a su amor misericordioso y de este modo abrir al mundo a la misericordia de Dios”.

Y como siempre el Pontífice ha saludado en varias lenguas a los peregrinos presentes en la audiencia. Éste ha sido su saludo en español: “Saludo a los grupos de lengua española, en particular a los peregrinos de la Diócesis de Orihuela-Alicante, de Las Palmas de Gran Canaria, de Rosario, en Argentina, y de otros países latinoamericanos. Os aliento a poner vuestros ojos en el Papa san Pío Décimo. Acogiendo sus enseñanzas, cultivad intensamente la amistad con Cristo y sed testigos de su amor. Que Dios os bendiga”.

Saludando a los fieles de lengua polaca Benedicto XVI ha recordado que san Pío X invitaba a “renovar todas las cosas en Cristo” e indicaba que esta renovación se realiza en el corazón del hombre gracias a la unión con el Señor en el sacramento de la Eucaristía. Estas enseñanzas son siempre actuales. La Comunión eucarística frecuente y la adoración del Santísimo Sacramento sean también para nosotros fuentes inagotables de fe y de amor. ¡Que Dios os bendiga!”.

Al final de la audiencia el Papa ha saludando, como siempre, a los jóvenes a los enfermos y a los reciñen casados. “Os invito –ha dicho- a dedicar cada vez más tiempo a la formación cristiana, para ser fieles discípulos de Cristo, camino, verdad y vida”.

martes, 17 de agosto de 2010

VIRGEN MARÍA: La Asunción de María al Cielo es el mejor antídoto a la creencia en la reencarnación

Queridos amigos y hermanos del blog: Mons. Munilla nos ha entregado otra brillante página salida de su pluma, y aunque un poco extensa para lo que habitualmente publico, me ha parecido que debía presentársela de manera íntegra. Es la trascripción de la homilía de la Solemnidad de la Asunción de María celebrando los sesenta años de la promulgación de este dogma mariano, y afirma que se trata de un hecho que recuerda que la meta final es la resurrección en espíritu y cuerpo y, por tanto, es un antídoto "contra las creencias reencarnacionistas".

La Asunción de María al Cielo es el mejor
antídoto a la creencia en la reencarnación

Queridos sacerdotes concelebrantes y queridos fieles de San Sebastián que os habéis acercado a esta celebración con el deseo de honrar a nuestra Madre el Cielo; estimadas autoridades: ¡Que Dios os bendiga y ponga en mis labios las palabras oportunas!

Se cumplen sesenta años desde que el Papa Pío XII promulgase el dogma de la Asunción de la Virgen María al Cielo. Fue en 1950 cuando aquel insigne sucesor de San Pedro, Pío XII -cuya memoria ha quedado unida a esta ciudad de San Sebastián gracias a la plaza que lleva su nombre-, promulgó la Constitución Apostólica “Munificentissimus Deus”. En ella se proclamaba de forma solemne: “Declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que la Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo". La humilde doncella de Nazaret, aquella que vivió oculta ante los ojos de los hombres, al final de su vida en la tierra, ha sido ensalzada y glorificada en los Cielos en cuerpo y alma.

Sin embargo, la fe en la Asunción de María no había nacido con Pío XII, ni mucho menos. Se trata de una fiesta mariana que había comenzado a celebrarse en Jerusalén ya en el siglo V, con el título de la Dormición de María; y allá por el siglo VIII pasó a conocerse como la Asunción. Como en otras ocasiones, la fe popular y la celebración litúrgica habían precedido a la proclamación del dogma por parte de la Iglesia. Hoy sorprende comprobar lo arraigada que ha quedado entre nosotros esta conmemoración mariana: ¡Cuántas parroquias y cuántas instituciones religiosas de nuestra tierra llevan como nombre la advocación de la “Asunción”! ¡Con cuánta frecuencia nuestros antepasados han bautizado a sus hijas con este santo nombre, que nos evoca a María: Asun, Asunción, María Asunción!

Este sesenta aniversario de la definición del dogma de la Asunción, es una buena ocasión para recordar y actualizar nuestra fe en este misterio inefable de la Virgen María. El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que "La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos" (CIC 966). En efecto, a diferencia del resto de los santos, María no necesita esperar a la resurrección final, para participar en cuerpo y alma de la gloria de Dios. Los demás santos, están “en alma” en el Cielo, pero, todavía a la espera de la resurrección de su cuerpo al final de los tiempos… La anticipación de la plena glorificación de María, no es un mero privilegio que el Hijo de Dios ha concedido a su Madre, sino que resulta ser también una luz de esperanza, que ilumina poderosamente los pasos de cuantos caminamos hacia nuestra meta definitiva.

Como digo, han pasado sesenta años, y creo que la fe en la Asunción de María, nos permite clarificar gran parte de la confusión que existe en lo referente al más allá de la muerte, de forma que podamos comprender el plan de la Providencia Divina con respecto a la humanidad.

De hecho, la conmemoración de la Asunción de la Virgen, nos recuerda implícitamente que, en la muerte se produce la separación del cuerpo y del alma; y al mismo tiempo remarca que la fe en nuestra resurrección al final de los tiempos es lo más característico de la esperanza cristiana. Después de esta vida, estamos llamados a participar de la Vida Eterna de Dios con la totalidad de nuestro ser: cuerpo y alma. La Redención de Cristo no sólo ha traído la salvación a la dimensión espiritual del ser humano, sino también a la corporal. Por eso, nuestra meta es llegar a gozar de Dios con todo nuestro ser, corporal y espiritual, como ya lo hace anticipadamente la Virgen María. He aquí también un buen antídoto contra las creencias reencarnacionistas, claramente incompatibles con la Revelación bíblica.

Cuando Pío XII promulgó el dogma de la Asunción de María al Cielo en cuerpo y alma, lo hizo apoyándose en la Tradición de la Iglesia. No estaba inventando nada nuevo en materia de fe, como es obvio, sino que estaba formulando con mayor precisión y seguridad nuestra fe bimilenaria. Para comprender bien el sesenta aniversario de esta proclamación dogmática, es necesario comenzar por rescatar el concepto mismo de “dogma”, que en nuestros días ha pasado a ser, para muchos, sinónimo de imposición o de coacción. ¡Nada más lejos de la realidad! Como decía Benedicto XVI: “El dogma no es un muro que impide avanzar en el conocimiento de la verdad, sino más bien una ventana desde la que se contempla el infinito”.

Es importante hacer este esfuerzo de sanación y comprensión de los conceptos religiosos, para no caer en caricaturas ni simplismos… De lo contrario, cuando se identifica la fe religiosa con la intolerancia, fácilmente se llega a confundir la tolerancia con el relativismo… Es cierto que en estos sesenta años se ha producido un cambio cultural trepidante. También es verdad que los paradigmas culturales están sometidos a un permanente giro copernicano… Pero, como decía Chesterton: “Pensar que los dogmas de los siglos anteriores no sirven en el siglo presente, es como sostener que una filosofía es cierta los lunes, pero no los martes”.

Y es que… las preguntas definitivas por el sentido último de la vida, son y han sido básicamente las mismas en el hombre y en la mujer de todas las épocas: en el hombre primitivo, en el ciudadano de Grecia, en el del Imperio Romano, en el de la Edad Media, en el del Renacimiento, en el de la Edad Moderna y en el de la Post-Moderna: “¿Por qué hemos sido llamados a la existencia? ¿Para qué hemos sido creados? ¿Cuál es la meta del ser humano?” La respuesta de la Revelación cristiana trasciende tiempos y lugares: Nuestra meta es el Cielo. Cristo, mediante su Redención, nos ha abierto las puertas del Cielo, haciéndonos “dignos” a los que somos “indignos”. Y María es la primera criatura humana que goza en plenitud -en cuerpo y alma- de lo que nosotros esperamos alcanzar algún día…

La fiesta de la Asunción de María a los Cielos, nos recuerda cuál es nuestra meta, y por tanto, llena de sentido nuestra existencia… La certeza que nos da el conocer lo que perseguimos en esta vida, tiene una importancia vital, de cara a discernir los caminos adecuados…

Nuestra época nos ofrece medios muy sofisticados; pero, paradójicamente, con frecuencia las metas permanecen muy confusas. Parece como si se identificase la “velocidad” con el “progreso”, lo cual lleva a una consecuencia inevitable: al emprender un camino equivocado, cuanto más se corre, más se aleja uno de la meta… He aquí la importancia de mirar a la Virgen María, invocada popularmente como “Estrella de los mares”, que actúa como un faro humilde pero eficaz, de forma que los que navegamos en la vida, guiados por su luz, podamos llegar a puerto seguro. San Bernardo nos aconseja: “Si se levantan los vientos de las tentaciones, si tropiezas en los escollos de las tribulaciones, mira a la estrella, llama a María. (...) No te descaminarás si la sigues, no desesperarás si la ruegas, no te perderás si en Ella piensas. Si Ella te tiene de su mano, no caerás; si te protege, nada tendrás que temer; no te fatigarás, si es tu guía: llegarás felizmente a puerto, si Ella te ampara.” (San Bernardo, Homiliae super "Missus est" 2, 17).

En definitiva, esta solemnidad de la Asunción nos estimula a elevar nuestra mirada a lo alto, donde se encuentra Cristo, sentado a la derecha del Padre, y donde también está participando de su gloria aquella fue la humilde esclava de Nazaret… En María tenemos la respuesta a nuestra búsqueda de esperanza y de plenitud: la Asunción es, por así decirlo, el punto de llegada del ser humano, sediento de felicidad y necesitado de sentido.

En torno a esta solemne celebración mariana, “la Virgen de agosto”, hemos querido los donostiarras poner el calendario de nuestras fiestas: nuestra Semana Grande. Pidamos a Santa María de la Asunción, en el día de su gran fiesta, por nuestra querida ciudad de San Sebastián y también por todos los que se acercarán a ella en esta Semana Grande. No dudemos de que nuestra Madre del Cielo, se alegra de que nosotros disfrutemos, y se preocupa con cariño de sus hijos en la celebración de sus fiestas, como hizo en las bodas de Caná de Galilea… ¡Que estas fiestas transcurran en un clima sano de respeto, sobriedad, alegría, solidaridad, hospitalidad y caridad!

Mons. José Ignacio Munilla Aguirre
Obispo de San Sebastián, España

domingo, 15 de agosto de 2010

VIRGEN MARÍA: La Asunción de la Virgen María


Queridos amigos y hermanos del blog, en este 15 de agosto celebramos la Asunción de la Virgen María a los Cielos. Esta Fiesta de la Asunción es fruto de una antigua creencia del pueblo de Dios y es el último Dogma de Fe que la Iglesia de Cristo ha definido con respecto a la Santísima Virgen.

La Virgen María una vez transcurridos sus días mortales fue “asumida” o “asumpta” a los cielos; o sea, resucitó como su Hijo y fue llevada a la gloria del cielo, en cuerpo y alma. No decimos “ascensión”, sino “asunción”, porque fue llevada por Jesucristo y los ángeles, como piadosamente creemos. Se cree que este hecho ocurrió cuando María tenía aproximadamente unos 72 años.

El Papa Pío XII definió en la Constitución Apostólica Munificentíssimus Deus del 1° de noviembre de 1950, después de consultar a todos los Obispos del mundo, que la Asunción de María a los cielos es una Verdad de Fe: “Proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado: que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”. ¿Dónde está en los Evangelios esta Verdad de Fe? En ninguna parte, ya que se halla contenida en la Sagrada Tradición.

Los Evangelios terminan con la Ascensión de Cristo, y fueron escritos mucho antes de la muerte de Nuestra Señora. La Iglesia Católica sostiene que la revelación de Dios a los hombres está contenida en dos lugares: la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición. ¿Qué es la Tradición? Es aquello que escribieron los llamados “Padres de la Iglesia”, que fueron los escritores sucesores de los apóstoles. Y éstos fueron los que nos transmitieron el hecho real de la Asunción de María a los Cielos.

El libro del Apocalipsis, con el cual se termina la Revelación, nos habla de algo portentoso en el cielo: “Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada de doce estrellas”, esa mujer es la Virgen María, que entra en cuerpo y alma al cielo, luego de concluida su vida en la tierra. Y entra gloriosamente para ser coronada como Reina y Señora de todo lo creado, por ser la Madre del Dios hecho Hombre, Jesucristo, nuestro Redentor.

Desde el principio de la Iglesia los fieles llamaron a este misterio de María la “dormición” o “tránsito”, pero no “muerte”. María no tenía pecado original, de modo que el castigo del pecado que es la muerte no le correspondía, pero murió para seguir en todo a su Hijo en la obra de la redención del hombre; así como cumplió la ley de la purificación después del parto, que no la obligaba. María siguió a Cristo en la muerte y así había de seguirlo en la resurrección.

¡Cómo iba a permitir Dios que aquel cuerpo sufriera la corrupción! Aquel cuerpo que había sido el primer Sagrario de la tierra, el primer templo del Espíritu Santo. En él se había formado la Santísima Humanidad de Cristo. Tenía que ser así. Además, la asunción, es el premio a la humildad de María: “el que se humilla, será exaltado”. Del mismo modo que el anonadamiento de Jesucristo es causa de su exaltación, igualmente en María, la entrada en el cielo en cuerpo y alma es su enaltecimiento por parte de Dios.

La Iglesia ha tenido razones poderosas para definir este Dogma. María está asociada a la victoria de Cristo sobre el pecado, el demonio, y la misma muerte. Cristo triunfa y asciende a los cielos, del mismo modo triunfa María al ser llevada a lo alto.

Cristo y María Santísima resucitaron para nosotros, y entraron en la gloria como representantes de todo el cuerpo de la Iglesia, como primicias de nuestra resurrección futura. Un cuerpo de varón y un cuerpo de mujer ya están en el cielo, transformados por Dios en algo semejante a los ángeles.

Así pasará con nuestros cuerpos, no es su destino final el estorbar al alma, decaer en la vejez, y podrirse para siempre en el sepulcro. No, nuestro destino final es ser renovados, perfeccionados por el Creador de una manera extraordinaria como lo fue ya el cuerpo de la Santísima Virgen.

Como buenos hijos trataremos de imitar a nuestra Madre. Juan Pablo II, nos dice: “Esta mujer de fe, María de Nazaret, la Madre de Dios, nos ha sido dada como modelo de nuestra peregrinación en la fe. De María aprendemos a abandonarnos a la voluntad de Dios en todas las cosas. De María aprendemos a tener confianza, también cuando parece perderse toda esperanza”.

Tenemos a nuestra Madre en el cielo, Ella es nuestra gran defensora e intercesora ante el Altísimo. Ella es nuestra “vida, dulzura y esperanza”, su cariño de Madre lo sentimos a diario. Que Ella, “después de este destierro nos muestre el fruto de su vientre, Jesús”, esto es lo que necesitamos, porque todo se pasa, solo Dios nos basta.

Con mi bendición.
Padre José Medina

sábado, 14 de agosto de 2010

SANTORAL: San Maximiliano María Kolbe, presbítero y mártir

Queridos amigos y hermanos del blog, la Iglesia nos presenta a diario el ejemplo de los santos de todos los siglos, de estos hombres y mujeres que dejándolo todo siguieron a Cristo por los caminos que Él los fue llevando. Hoy quiero presentarles la figura de un santo de nuestro tiempo: San Maximiliano María Kolbe. Nació en Polonia a principio de 1894, a sus 13 años ingresó en el Seminario de los Hermanos Menores Conventuales, y fue ordenado sacerdote en Roma en 1918.

En 1917 fue inspirado a fundar una asociación pia de fieles conocida como "La Milicia de la Inmaculada". Su propósito es promover el amor y el servicio a la Inmaculada, la conversión de las almas a Cristo. Era también ese el año de las apariciones en Fátima. La Milicia debía responder a la Inmaculada Mediadora para la conversión y santificación de los no católicos, especialmente aquellos que rechazaban a la Iglesia. Sus miembros se consagran a la Santísima Virgen María y cada día lo viven ofreciéndolo todo a ella por la conversión de los pecadores y esforzándose por todos los medios por establecer el Reino del Corazón de Jesús sobre el mundo.

Encendido en el amor a la Madre de Dios vivió algunos años en el Japón como Misionero. Vuelto a Polonia, que estaba ya bajo el dominio comunista, fue al poco tiempo llevado a un campo de concentración. Allí entregó su vida como holocausto de caridad por la libertad de un desconocido condenado a muerte, el 14 de agosto de 1941, en el campo de concentración de Auschwitz.

A San Maximiliano le toco vivir en plenitud la perfección del amor, según el mandato de Cristo: “No hay amor más grande que el dar la vida por el amigo”. Cuando fue apresado estaba en su convento, entonces reunió a todos los frailes y hermanos, y después de despedirse de cada uno les dijo: “No olvidéis el amor”, dejándoles como consigna de vida, lo que fue el motor impulsor de todas sus obras: el amor.

Después de un tremendo martirio, quedó en el campo de concentración el ejemplo de sus días pasados allí, nunca una queja, nunca se rebeló ante los ultrajes que a diario era sometido. Estuvo 14 días encerrado en la cárcel, sin agua y sin comida hasta que murió. Nunca en esos días escucharon la más leve queja.

Cinco meses antes en la misma mañana del arresto, el P. Maximiliano María Kolbe así escribía en su agenda personal (02-17-1941): "La Inmaculada, que había sido todo el poema de su vida, la luz de su inteligencia y de su genio, el latido de su corazón, la llama de su apostolado, el éxtasis de su plegaria, su inspiradora y guía, su fortaleza y su sonrisa, la Reina de sus "ciudades" y la Dama de sus caballeros, en breve la vida de su vida; Ella quiso, arrebatárselo en luz de gloria entre los ángeles que festejaban su supremo triunfo".

Cumplió su deseo máximo: "Concédeme alabarte, Virgen Santa, concédeme alabarte con mi sacrificio. Concédeme por ti, solo por ti, vivir, trabajar, sufrir, gastarme, morir..."

San Maximiliano se encontró en medio de un gran choque espiritual en la batalla que se libra en el mundo entre la Inmaculada Virgen María y Satanás. El supo dar la talla y vencer con las armas del amor. Como respuesta a la brutalidad del trato de los guardias de la prisión, San. Maximiliano era siempre obediente, manso y lleno de perdón. Aconsejaba a todos sus compañeros de prisión a confiar en la Inmaculada: "¡Perdonen!", "Amen a sus enemigos y oren por los que os persiguen". . Es una batalla que ahora, con su ejemplo e intercesión debemos nosotros luchar.

El 17 de Octubre de 1971, luego de dos milagros obtenidos gracias a su intercesión, el Padre Maximiliano Kolbe fue beatificado por el Papa Paulo VI. En su mensaje el Papa proclamó: “Maximiliano Kolbe ha sido un apóstol del culto a la Virgen, contemplada en su primer, originario y privilegiado esplendor, el de su propia definición en Lourdes: “Yo Soy la Inmaculada Concepción”. Resulta imposible separar el nombre, la actividad, la misión del Beato Kolbe, del nombre de María Inmaculada....Ningún titubeo estorbe nuestra admiración, nuestra adhesión a esa consigna que el Beato nos deja en herencia”.

Su Santidad Juan Pablo II lo elevó a la gloria de los altares, proclamándolo Santo y proponiéndolo como ejemplo de fe aguerrida, de testimonio inconmovible ante la ocupación despiadada y diabólica del Marxismo. Su vida es para nosotros un ejemplo. Ciertamente que hoy -quizás, por ahora- Cristo no nos pide dar la vida como testimonio de la fe. Pero sí nos pide dar testimonio de la fe en la vida de todos los días.

A muchos de nuestros conocidos los identifican por su afiliación política, a otros por ser hinchas de tal equipo de fútbol; ¿Cuándo será el día en que la gente pueda decir de nosotros: Éste es cristiano, y lo sabemos no porque lo diga, sino que lo reconocemos por su vida íntegra y por su fe que se transparenta en todos los actos de su diario vivir?

Que San Maximiliano María Kolbe interceda por nosotros para que traduzcamos nuestra fe en Cristo en obras dignas de esa fe.

Con mi bendición.
Padre José Medina

viernes, 13 de agosto de 2010

ACTUALIDAD: Revelan detalles inéditos de la beatificación de los pastorcitos de Fátima

Queridos amigos y hermanos del blog: en una entrevista concedida al diario vaticano L’Osservatore Romano, el Prefecto Emérito de la Congregación para las Causas de los Santos, el Cardenal Portugués José Saraiva Martins, dio a conocer una serie de detalles hasta ahora desconocidos de la beatificación de los pastorcitos videntes de Fátima, como por ejemplo la creación de una comisión querida por Juan Pablo II que llegó a la conclusión de que los niños efectivamente pueden vivir las virtudes cristianas en grado heroico.

El Purpurado comenzó explicando que la beatificación de Jacinta y Francisco Marto, cuyo décimo aniversario coincidió con la reciente visita a Portugal del Papa Benedicto XVI, es "un evento histórico porque son los primeros niños no mártires en ser elevados a los honores de los altares".

"Antes de ellos, de hecho, no era praxis de la Iglesia la canonización de niños: se pensaba, en consideración de su edad, que no tenían la capacidad de practicar en grado heroico las virtudes cristianas, primera condición para la beatificación. Recuerdo que, en su caso, se verificó una cosa muy interesante: llegaron a Roma miles de cartas de todo el mundo –no sólo de parte de fieles sino también de obispos y cardenales– que solicitaban la beatificación de los pastorcitos", comentó el Cardenal.

Esta gran cantidad de solicitudes, continuó el Prefecto Emérito, "generó una reflexión al interior de la Congregación de las Causas de los Santos. Juan Pablo II nombró una comisión de expertos –teólogos, psicólogos, pedagogos– para examinar el problema. Luego de un estudio profundo, se llegó a una conclusión: los niños están en capacidad de practicar las virtudes cristianas, naturalmente en el modo posible para ellos. Gracias a esta conclusión hemos podido proceder a la beatificación".

Hablando luego de los rasgos de santidad de Jacinta y Francisco, el Cardenal resaltó que en ellos se podía apreciar "una piedad profunda, una devoción ferviente a la Santísima Trinidad, a la Virgen y a la Eucaristía. Hablando de heroicidad, destaca como cada uno de ellos estaba dispuesto a dar la vida antes que mentir. Fueron amenazados, de hecho, coaccionados a decir que las visiones eran falsas, pero no cedieron a las presiones".

En referencia al proceso de beatificación de Sor Lucía, la tercera vidente que falleció hace algunos años, el Purpurado recordó que éste todavía está en la fase diocesana dispensada de los cinco años que debe esperarse en todos los casos para el comienzo del mismo tras la muerte.

El Cardenal precisó que en cuanto a la investigación de los milagros en la actualidad, dado el avance de la ciencia médica, es necesario constatar que para ser considerado efectivamente "un milagro la curación debe ser instantánea, completa y duradera. Si los médicos concluyen que no es explicable científicamente, los documentos pasan luego a los teólogos. A ellos les corresponde determinar si hay nexo entre la curación y la oración de intercesión hecha a Dios a través del candidato a la beatificación".

"Sólo los teólogos, y no los médicos, pueden entonces hablar de milagros. Sus conclusiones pasan luego al examen y a la eventual aprobación de los cardenales. Y finalmente el Papa es quien tiene la última palabra: se aprueba el milagro y todo queda listo para la beatificación", relató. (ACI)


Beata Jacinta (primera a la izquierda), Sierva de Dios Lucía (al centro) y Beato Francisco (a la derecha), los pastorcitos videntes de la Virgen de Fátima.
Los Siervos de Dios Lucía y Juan Pablo II en uno de los encuentros que compartieron en Fátima

jueves, 12 de agosto de 2010

SANTO PADRE PIO: Sus 100 años de sacerdote

Queridos amigos y hermanos del blog: el pasado martes 10 de agosto se cumplieron 100 años de la ordenación sacerdotal del santo Padre Pío de Pietrelcina. El Arzobispo de Benevento (Italia), Mons. Andrea Mugione, que presidió una Misa por el aniversario y señaló que el ejemplo de este presbítero que se entregó por completo a la Iglesia de Cristo y al servicio de los demás, debe alentar a los católicos a "responder incondicionalmente a la voluntad de Dios".

El Prelado señaló que "este centenario de la ordenación es verdaderamente un momento especialísimo de oración, de gracia y también de reflexión". Luego de comentar que el Padre Pío consideraba que tenía una especial vocación a "hacerse víctima sacrificial para expiar el pecado en el mundo y por la conversión de toda la humanidad", recordó que el Santo de Pietrelcina obtuvo el permiso para ordenarse a los 23 años a causa de las diversas enfermedades que sufría que lo hacían pensar con frecuencia en una pronta muerte.

Comentando el don de Dios para el santo sacerdote italiano quien llevó durante años los estigmas del Señor, el Arzobispo refirió que "subrayamos mucho el ícono del Cristo Crucificado para el Padre Pío, pero debemos añadir que el icono verdadero es el de Cristo Crucificado. Es también aquel del Cristo Crucificado y Resucitado, porque al final él siempre nos comunica la alegría de vivir".

Finalmente indicó que el Santo de Pietrelcina vivía en la tierra "prácticamente en la eternidad y ha sabido vivir el Evangelio con la vida transformada en Cristo y por Cristo".

Momento en el cual exhuman el cuerpo incorrupto del Santo Padre Pío después de casi 40 años de su paso a la inmortalidad.


Vida del Santo Padre Pío

El Padre Pío nació en el seno de una humilde y religiosa familia de agricultores, el 25 de mayo de 1887, en una pequeña aldea del Sur de Italia, llamada Pietrelcina. Recibió su primera instrucción de un maestro privado y a la edad de 15 años hizo su ingreso en el Noviciado de los Padres Capuchinos en la Ciudad de Morcone. De débil salud, pero de excepcional fuerza de voluntad, pudo completar sus estudios y gracias a una continua asistencia divina tuvo la ansiada ordenación sacerdotal. El 10 de Agosto de 1910 celebró su primera Misa, en la Catedral de Benevento. Ocho años más tarde, el 20 de Septiembre de 1918, aparecieron visiblemente las llagas de Nuestro Señor en sus manos, pies y costado izquierdo del pecho, haciendo del P. Pío el primer sacerdote estigmatizado en la historia de la Iglesia (recuerden que San Francisco no era sacerdote).

Fue heroico en su apostolado sacerdotal, que duró 58 años. Grandes multitudes, de todas las nacionalidades pasaron por su confesionario. Las conversiones fueron innumerables. Diariamente recibía centenares de cartas de fieles, que pedían su consejo iluminado y su dirección espiritual, la cual ha siempre significado un retorno a la serenidad, a la paz espiritual y al coloquio con Dios. Toda su vida no ha sido otra cosa que una continua oración y penitencia, lo cual no impedía que sembrase a su alrededor felicidad y gran alegría entre aquellos que escuchaban sus palabras, que eran llenas de sabiduría o de un extraordinario sentido del humor. A través de sus cartas al Confesor, se descubren tremendos e insospechables sufrimientos espirituales y físicos, seguidos de dicha inefable, derivada de su intima y continua unión con Dios, que fomentaba su ardiente amor por la Eucaristía y por la Santísima Virgen.

El Papa Juan Pablo II lo conoció personalmente en 1947, poco después de su ordenación sacerdotal. Según trascendidos de gente cercana, el Padre Pío profetizó que aquel joven sacerdote sería un día Papa.

El Señor lo llamó a recibir el premio celestial el 23 de Septiembre de 1968. Tenía 81 años. Durante 4 días su cuerpo fue expuesto ante millares de personas que formaban una enorme columna que no conoció interrupción hasta el momento del funeral, al cual asistieron más de cien mil personas.

Millones visitan su tumba en el pueblo de San Giovanni Rotondo, Italia. Es visitado por un número siempre creciente de peregrinos de todo el mundo.

Los preliminares de su Causa de Beatificación y Canonización se iniciaron en noviembre de 1969. Declarado Venerable el 18 de diciembre de 1997 y Beato, el 2 de mayo de 1999. Fué declarado Santo el 16 de junio de 2002, en la Plaza de San Pedro en Roma, por S.S. Juan Pablo II.

En la Semana Santa del 2009 tuve la gracia de pasar unos días en San Giovanni Rotondo y pasar largos ratos de oración ante el cuerpo incorrupto del Santo Padre Pío. Aquí junto a mi siempre querido y recordado Obispo de Ordenación, Mons. Juan Rodolfo Laise, Obispo Emérito de San Luis, Argentina.

miércoles, 11 de agosto de 2010

CATEQUESIS DEL PAPA: "Dios nos llama a todos a la santidad, siguiendo más de cerca a Cristo"

Miércoles, 11 de ago (Radio Vaticana).- Con cuatro mil peregrinos presentes (el cupo máximo en el patio de la villa pontificia de Castel Gandolfo), esta mañana Benedicto XVI celebró la Audiencia General de los miércoles. El tema de la catequesis del Papa ha sido dedicado a la santidad imitando el ejemplo de quienes han perseverado en el camino siguiendo las huellas de Cristo, los santos y mártires.

El Papa en su catequesis ha citado las figuras de Maximiliano Kolbe y Edith Stein, mártires en Auschwitz, como ejemplos a seguir en un tiempo en el que parece prevalecer el egoísmo y el individualismo. Tal vez nosotros no estemos llamados al martirio pero nadie queda excluido de la llamada a la santidad, a la medida alta de la existencia, y a colocar a Cristo en un lugar preeminente para transformar nuestra vida y nuestro mundo”:

Aludiendo a la figura de los mártires, que con valor han afrontado los sufrimientos y la muerte en nombre de Cristo, recordó que debemos saber que la gracia de Dios no suprime o sofoca la libertad de quienes afrontan el martirio, antes bien, dijo, se trata de una libertad ejercida en un supremo acto de fe, ante el poder y el mundo.

El Papa recordó la figura de san Hipólito, Sacerdote y de san Lorenzo, Diácono, entre otros para destacar que Cristo es el siervo sufriente que se ha donado a sí mismo en rescate de muchos, por lo que nosotros, siguiendo su ejemplo todos los días debemos tomar nuestra cruz y seguirlo sobre el camino de rescate de la humanidad. Escuchemos las palabras del Papa en nuestro idioma:

Saludo a los peregrinos de lengua española. En particular a los grupos de fieles venidos de España, México y otros Países Latinoamericanos. Queridos hermanos: Dios nos llama a todos a la santidad. Nos llama a seguir más de cerca a Cristo, esforzándonos en transformar este mundo con la fuerza del amor a Dios y a los hermanos. Fijándonos en el ejemplo de los santos y los mártires, pidamos al Señor que inflame nuestros corazones, para que seamos capaces de amar como Él nos ha amado. Que Dios os bendiga.

Al saludar en polaco, el Papa ha solicitado la ayuda para las poblaciones europeas que se han visto asoladas por aluviones. Fue así que se unió espiritualmente a quienes han sufrido en los últimos días a causa de desastres naturales, pidiendo a Dios que les de fuerza para soportar las adversidad, pero también que estimule los corazones de los hombres de buena voluntad para brindar una ayuda generosa y eficaz.

Hablando en eslovaco, Benedicto XVI aludió a la celebración, el próximo domingo de la solemnidad de la Asunción de la Virgen María. Invocando de la Madre de Dios que acompañe a estos hijos en el camino hacia nuestra patria celeste.

Como siempre, antes de concluir la Audiencia General con el rezo del Padre Nuestro, el Santo Padre dirigió palabras de aliento y consuelo a los jóvenes, los enfermos y reciñen casados recordando la figura de Santa Clara de asís que ha sabido vivir con valentía y generosidad su adhesión a Cristo. A los jóvenes los invitó a imitar su ejemplo respondiendo con fidelidad a la llamada del Señor.

A los enfermos el Papa los animó a unirse a Jesús, sufriente, para llevar con fe su propia cruz. Y a los recién casados, los instó a ser en familia apóstoles del Evangelio del amor.

sábado, 7 de agosto de 2010

SACERDOCIO: El "Cura de Ars" es un verdadero "revolucionario del amor"

Queridos amigos y hermanos del blog: como eco de la festividad de San Juan María Vianney celebrada el 4 de agosto pasado, quiero proponerles un servicio de la Agencia ACI Prensa, que extracta un artículo sobre este santo, conocido universalmente como el Cura de Ars. Es un escrito del Secretario de la Congregación para el Clero en el Vaticano, Arzobispo Mauro Piacenza.

Sobre este sacerdote santo el Prelado destaca su incansable servicio a Dios y a los demás, considerándolo un verdadero "revolucionario del amor". Mons. Piacenza comienza su artículo recordando que el Papa Benedicto XVI ha permitido que muchos más sacerdotes y fieles conozcan al Cura de Ars al haber decretado el Año Sacerdotal en ocasión del 150° aniversario de su muerte.

En la época de San Juan María Vianney, explica el Arzobispo en el texto publicado en L'Osservatore Romano, se había dado un lugar fundamental a la razón del hombre y se había expulsado la referencia a la religiosidad y a lo divino. Primaba un ambiente racionalista que era muy hostil a la Iglesia. En medio de todo, señala, "el Cura de Ars dio pruebas de heroísmo en la fe. Al intento de deslegitimizar el dogma católico, él respondió con una clara e incesante obra catequética y de predicación ya fuera pública o a las conciencias particulares".

"A la desacralización y la imposición de esquemas y ‘neo-ritos’ humanos, respondió con un grandísimo sentido de lo sacro que, sobre todo en la liturgia y en el culto se revelaba capaz de expresar lo profundo y precioso que hay en la fe católica: ¡la presencia de Cristo mismo Resucitado!"

San Juan María Vianney, prosigue, "se hacía él mismo oración, reuniendo en su relación con Dios, a todos quienes estaban cerca de él, sin importar las motivaciones más diversas".

El poder, entonces como en la época actual, continua el Arzobispo, "buscaba eliminar la fe del pueblo a través de la disolución de la moral. El Cura de Ars nunca tuvo dudas al respecto: fue maestro y padre de miles de penitentes en la administración de la Divina Misericordia, fue siempre extremadamente fiel y moral" llegando a confesar hasta 18 horas al día mostrando siempre "una disponibilidad sin medida, que sola hablaba del amor de Dios".

Vivía el Cura de Ars "una pobreza luminosa y tangible que proclamaba a quien quiera que fuera verdaderamente a su Señor y el lugar en el que él había encontrado su tesoro. Totalmente entregado a Dios y a los hermanos, el santo Cura vivió de modo ejemplar la virtud de la castidad, interpretada no solo como una necesaria consecuencia del celibato, ni como una mera ley eclesiástica, sino como un verdadero acto de donación total a su Señor, de pasión por la gloria de Cristo sostenida y documentada fundamentalmente por la celebración eucarística conectada a ella; en definitiva ha vivido verdaderamente la virginidad evangélica por el Reino de los cielos".

San Juan María Vianney, escribe el Secretario de la Congregación para el Clero, "fue el cura que todos queremos ser y tener en la parroquia en toda época y circunstancia. Ha mostrado a la Francia de su tiempo y muestra al mundo de hoy, qué cosa significa ir contra corriente: ser verdaderamente ‘revolucionario del amor’, en un renovado espíritu de donación total, de ofrecimiento renovado de la propia vida a Dios por la salvación de los hombres".

Esta entrega del Cura de Ars, prosigue, lo hizo "llegar hasta la grandeza de ‘ofrecerse como víctima’ en sustitución vicaria, participando en el ofrecimiento de Cristo, por la salvación de las almas, en aquella permanente obediencia a la legítima autoridad, en comunión con el Obispo de Roma", viviendo así la libertad auténtica.

Finalmente el Arzobispo afirma que "todos nosotros los sacerdotes renovamos nuestra gratitud a este nuestro hermano, gigante santo y le pedimos que, también hoy, su ejemplo y su virtudes sean vividas por muchos, por todos, para que no falte nunca en la Iglesia y el mundo el esplendor de la santidad".

viernes, 6 de agosto de 2010

JESUCRISTO: La Transfiguración del Señor


Queridos amigos y hermanos del blog: hoy 6 de agosto celebra la Iglesia la Fiesta de la Transfiguración del Señor que nos presenta uno de los más grandes milagros que Jesucristo realizó, no delante de una multitud, ni siquiera de los doce apóstoles, sino solamente delante de tres, Pedro, Santiago y Juan. Esta Fiesta que se venía celebrando desde muy antiguo en las iglesias de Oriente y Occidente, pero el papa Calixto III, en 1457 la extendió a toda la cristiandad para conmemorar la victoria que los cristianos obtuvieron en Belgrado, sobre Mahomet II, orgulloso conquistador de Constantinopla y enemigo del cristianismo, y cuya noticia llegó a Roma el 6 de agosto

El Evangelista San Mateo en el capítulo 17, versículos 1 al 9, relata este hecho de la siguiente manera: “Seis días después tomó Jesús a Pedro, a Santiago y a Juan, su hermano, y los llevó aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, su rostro brilló como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.

Y se les aparecieron Moisés y Elías hablando con El. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: ‘Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, haré aquí tres carpas, una para ti, una para Moisés y otra para Elías’. Aún estaba hablando él, cuando los cubrió una nube resplandeciente, y salió de la nube una voz que decía: ‘Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mi complacencia, escuchadle’.

Al oírla, los discípulos cayeron sobre su rostro, sobrecogidos de gran temor. Jesús se acercó, y tocándolos dijo: ‘Levantaos, no temáis’. Alzando ellos los ojos no vieron a nadie, sino sólo a Jesús. Al bajar del monte les mandó Jesús: ‘No deis a conocer esta visión a nadie hasta que resucite de entre los muertos’.”

Este milagro de Cristo que acabamos de leer es la síntesis del misterio de la muerte y resurrección del Señor y la expresión característica de la vocación del cristiano. Fue para los apóstoles un fortalecimiento para que no se abatieran ante los sufrimientos que Jesús había de padecer. Era necesario que comprendieran que la pasión del Señor en lugar de ser aniquilamiento de la gloria del Hijo de Dios era el paso obligado que lo condujo a esa misma gloria.

Pero esta visión beatificante de Cristo no era más que un anticipo de la gloria de la resurrección y un viático para seguir con más fuerzas a Jesús en el camino del Calvario. Es esto lo que dijo claramente la voz que vino del cielo: ‘Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mi complacencia, escuchadle’. El Padre se complace en el Hijo porque aceptó ocultar sus resplandores bajo el velo de la carne humana y hasta bajo la ignominia de la cruz.

El Señor, momentáneamente, dejó entrever su divinidad, y los discípulos quedaron fuera de sí, llenos de una inmensa dicha, que llevarían en su alma toda la vida. “La transfiguración les revela a un Cristo que no se descubría en la vida de cada día. Está ante ellos como Alguien en quien se cumple la Alianza Antigua, y, sobre todo, como el Hijo elegido del Eterno Padre al que es preciso prestar fe absoluta y obediencia total” (Juan Pablo II, Homilía 27-II-1983), al que debemos buscar todos los días de nuestra existencia aquí en la tierra

Nosotros que somos sus discípulos actuales tenemos que escucharle siempre, y aún más atentamente cuando habla de la cruz e indica el camino. Nuestra vocación de cristianos es conformarnos a Cristo Crucificado para poder ser un día conformados y revestidos de su gloria.

Pidamos a Nuestra Señora que sepamos ofrecer con paz el dolor y la fatiga que cada día trae consigo, con el pensamiento puesto en Jesús, que nos acompaña en esta vida y que nos espera, glorioso al final del camino. “Y cuando llegue aquella hora en que se cierren mis ojos humanos, abridme otros, Señor, otros más grandes para contemplar vuestra faz inmensa. ¡Sea la muerte un mayor nacimiento!” (J. Margall, Canto espiritual), el comienzo de una vida sin fin.

Con mi bendición.
Padre José Medina

jueves, 5 de agosto de 2010

CATEQUESIS DEL PAPA: "Custodiad celosamente en vuestro corazón la amistad con Jesús"

Miércoles, 4 ago (RV).- Benedicto XVI regresó a las Villas Pontificias de Castel Gandolfo tras la celebración, esta mañana, de la Audiencia General en la Plaza de San Pedro con la numerosísima participación de los jóvenes miembros de la Peregrinación Europea de los Ministrantes y Monaguillos, encabezados por Mons. Martin Gächter, Obispo Auxiliar de Basilea y presidente del Coetus Internationalis Minstrantium, quien dirigió al Papa un discurso de saludo.

A su llegada desde Castel Gandolfo en helicóptero, el Papa, a bordo de un Jeep, recorrió los sectores ocupados por los jóvenes en la Plaza de San Pedro, para saludar a los 60 mil ministrantes que desde el pasado lunes visitan la Ciudad Eterna. Benedicto XVI dedicó su catequesis al tema de la Eucaristía destacando, en particular, a San Tarcisio, patrono de los ministrantes y monaguillos.

En efecto y ya desde tempranas horas de la mañana, los jóvenes empezaron a inundar la Plaza de San Pedro alegrándola con cantos y música, aguardando la llegada de Benedicto XVI quien reanudó -después de tres semanas de una breve pausa en sus actividades públicas- la tradicional celebración de la Audiencia General de los miércoles.

Se trata de aproximadamente 60 mil Ministrantes y monaguillos procedentes de 17 países, en su mayoría de Alemania, de entre 14 y 25 años de edad, presentes en Roma para la celebración de su quinquenal reunión internacional.

Ayer por la tarde estos jóvenes monaguillos europeos, de los cuales 45.000 alemanes, asistieron en la Plaza de San Pedro al encuentro del Coetus Internationalis Minstrantium (CIM), la asociación que les agrupa. Con el pañuelo del evento al cuello y con camisas de diferentes colores que identifican a los distintos grupos, los monaguillos -chicos y chicas- celebraron una vigilia de rezos.

Peter Hahnen, vicepresidente de la CIM, hablando ante nuestros micrófonos destacó que se trata de un evento festivo para promover el servicio al altar de chicos y chicas. Un servicio que ayuda a valorar la celebración litúrgica, una experiencia que para muchos marca el inicio de una vocación al sacerdocio". "En un momento doloroso para la Iglesia universal -afirmó- tras los escándalos de pederastia, con esta fiesta se quiere demostrar la vitalidad de la presencia de los jóvenes en la Iglesia. Con esta fiesta no se eluden los problemas y las preocupaciones y los esfuerzos por mejorar la vigilancia".

También ante nuestros micrófonos el presidente de esta asociación internacional de monaguillos, Mons. Martin Gaechter, obispo auxiliar de Basilea, dijo a Radio Vaticano que ninguno de los muchachos que reservó el viaje a Roma, hace ya muchos meses, renunció al mismo tras destaparse los escándalos de curas pederastas.

El Papa iba acompañado por el Cardenal Secretario de Estado Tarcisio Bertone, invitado por los Ministrantes y monaguillos porque lleva el nombre del patrono de todos ellos, San Tarcisio, presente en la Plaza de San Pedro mediante una estatua colocada para la ocasión desde ayer, y que sucesivamente será trasladada en las proximidades de las Catacumbas de San Calixto.

La joven multitud ha hecho recordar al Papa el período en que también él era un monaguillo. Fue así que el Pontífice colocó al cuello el foulard que los distingue, y que le fue ofrecido por Mons. Gächter, Presidente del CIM. A quien agradeció el don de la gran estatua de San Tarcisio.

El mensaje del Santo Padre a tan nutrido grupo de ministrantes fue una invitación a comunicar la fe con alegría y entusiasmo, sin tener temor. Así les pidió: “Custodien celosamente en su corazón la amistad con Jesús. Cada vez que se acercan al altar ustedes tienen la fortuna de asistir al gran gesto del amor de Dios que se sigue donando para estar cerca de nosotros ayudándonos y dándonos la fuerza”.

En sus saludos en nuestro idioma, el Santo Padre dijo: Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española. Como les acabo de decir a los monaguillos, la Eucaristía es el gran don que Jesús nos ha dejado. Que el ejemplo de san Tarcisio, cuya imagen podéis contemplar aquí, os ayude a todos a tratar con creciente amor y veneración a Cristo, que en el Santísimo Sacramento se entrega por nosotros, y nos alimenta y sostiene en nuestro camino hacia la patria definitiva. Muchas gracias.

Como suele suceder después de saludar en diversos idiomas, el Papa envió un pensamiento especial a los enfermos, y a los recién casados deseándoles que el amor de Cristo sea siempre para los enfermos fuente de alivio y de paz, mientras a los recién casados, los invitó a hacer cada día más salda y profunda la propia unión.

miércoles, 4 de agosto de 2010

SANTORAL: San Juan María Vianney, "el Cura de Ars", Patrono de los Curas Párrocos

San Juan Bautista María Vianney, “el Cura de Ars”, nació en Dardilly, en las cercanías de Lyon (Francia), el 8 de mayo de 1786. Tras una infancia normal, a los diecisiete años Juan María concibe el gran deseo de llegar a ser sacerdote. Su padre, aunque buen cristiano, pone algunos obstáculos, que por fin son vencidos. El joven inicia sus estudios en el seminario, dejando las tareas del campo a las que hasta entonces se había dedicado.

Juan María continúa sus estudios sacerdotales en Verrières primero y después en el seminario mayor de Lyón. Todos sus superiores reconocen la admirable conducta del seminarista, pero, falto de los necesarios conocimientos del latín, no saca ningún provecho de los estudios y, por fin, es despedido del seminario. Intenta entrar en los hermanos de las Escuelas Cristianas, sin lograrlo. Al tiempo se cruza en su camino un cura excepcional: el padre Balley, que había dirigido sus primeros estudios. Él se presta a continuar preparándole, y por fin, el 13 de agosto de 1815, el obispo de Grenoble, monseñor Simón, le ordenaba sacerdote, a los 29 años.

Terminados sus estudios, el arzobispado de Lyón le encarga la pastoral de un minúsculo pueblecillo, a treinta y cinco kilómetros al norte de la capital, llamado Ars, donde llega el 9 de febrero de 1818, del que prácticamente no volverá a salir jamás.

Al principio le vemos visitando a sus fieles casa por casa; atendiendo paternalmente a los niños y a los enfermos; empleando gran cantidad de dinero en la ampliación y embellecimiento de la iglesia; ayudando fraternalmente a sus compañeros de los pueblos vecinos. Y todo esto va acompañado de una vida de asombrosas penitencias, de intensísima oración, de caridad, en algunas ocasiones llevada hasta el extremo para con los pobres.

Era lógico que aquellos buenos campesinos recurrieran luego a él, al presentarse dificultades, o simplemente para confesarse y volver a recibir los buenos consejos que de sus labios habían escuchado. Éste fue el comienzo de la célebre peregrinación de feligreses a Ars. Lo que al principio sólo era un fenómeno local, circunscrito casi a las diócesis de Lyon y Belley, luego fue tomando un vuelo cada vez mayor, de tal manera que llegó a hacerse célebre el cura de Ars en toda Francia y aún en Europa entera. De todas partes empezaron a afluir peregrinos, se editaron libros para servir de guía, y es conocido el hecho de que en la estación de Lyón se llegó a establecer una taquilla especial para despachar billetes de ida y vuelta a Ars.

Aquel pobre sacerdote, que trabajosamente había hecho sus estudios, y a quien la autoridad diocesana había relegado en uno de los pueblos más pequeños y menos devotos de la diócesis, iba a convertirse en consejero buscadísimo por millares y millares de almas. Y entre ellas se contarían gentes de toda condición, desde prelados insignes e intelectuales famosos, hasta humildísimos enfermos y pobres gentes atribuladas que irían a buscar en él algún consuelo.

Aquella afluencia de gentes iba a alterar por completo su vida. Día llegará en que el Santo Cura desconocerá su propio pueblo, encerrado como se pasará el día entre las míseras tablas de su confesonario. Entonces se producirá el milagro más impresionante de toda su vida: el simple hecho de que pudiera subsistir con aquel género de vida. Por si fuera poco, sus penitencias eran extraordinarias, y así podían verlo con admiración y en ocasiones con espanto quienes le cuidaban. Los años y las enfermedades le impedían dormir con suficiente tranquilidad.

Dios bendecía manifiestamente su actividad. El que a duras penas había hecho sus estudios, se desenvolvía con maravillosa firmeza en el púlpito, sin tiempo para prepararse, y resolvía delicadísimos problemas de conciencia en el confesionario. Es más: después de su muerte, hubo testimonios, abundantes hasta lo increíble, de su don de discernimiento de conciencias. A una persona le recordó un pecado olvidado, a otra le manifestó claramente su vocación, a otra le abrió los ojos sobre los peligros en que se encontraba, a otras personas que traían entre manos obras de mucha importancia para la Iglesia de Dios les descorrió el velo del porvenir... Con sencillez, casi como si se tratara de corazonadas o de ocurrencias, el Santo mostraba estar en íntimo contacto con Dios Nuestro Señor y ser iluminado con frecuencia por Él.

El viernes 29 de julio de 1859 se sintió indispuesto. Pero bajó, como siempre, a la iglesia a la una de la madrugada. Sin embargo, no pudo resistir toda la mañana en el confesonario y hubo de salir a tomar un poquito de aire. Luego subió al púlpito. No se le entendía, pero era igual. Sus ojos bañados de lágrimas, volviéndose hacia el sagrario, lo decían todo. Continuó confesando, pero ya a la noche se vio que estaba herido de muerte. Descansó mal y pidió ayuda. «El médico nada podrá hacer. Llamad al señor cura de Jassans».

Ahora ya se dejaba cuidar como un niño. No rechistó cuando pusieron un colchón a su dura cama. Obedeció al médico. El mismo obispo de la Diócesis vino a compartir su dolor. Tras una emocionante despedida de su buen padre y pastor, el Santo Cura ya no pensó más que en morir. Y en efecto, con paz celestial, el jueves 4 de agosto, a las dos de la madrugada, mientras su joven coadjutor rezaba las hermosas palabras «que los santos ángeles de Dios te salgan al encuentro y te introduzcan en la celestial Jerusalén», suavemente, sin agonía, «como obrero que ha terminado bien su jornada», el Cura de Ars entregó su alma a Dios.

Así se ha realizado lo que él decía en una memorable catequesis matinal: «¡Dios mío, cómo me pesa el tiempo con los pecadores! ¿Cuándo estaré con los santos? Entonces diremos al buen Dios: Dios mío, te veo y te tengo, ya no te escaparás de mí jamás, jamás».

Lo canonizó el papa Pío XI el 31 de mayo de 1925, quien tres años más tarde, en 1928, lo nombró Patrono de los Párrocos. Su cuerpo se conserva incorrupto en la Basílica de Ars. Su fiesta se celebra el 4 de agosto.


Por causa de una intensa niebla en la campiña Juan María Vianney no encontraba el pueblito de Ars donde el obispo le había asignado como párroco. Entonces el santo encuentra un niño llamado Antoine Givre a quien le dice: “Muéstrame el camino a Ars y yo te mostraré el camino al cielo”.