martes, 30 de noviembre de 2010

PRO VIDA: ¡Respeta, defiende, ama y sirve a la vida, a toda vida humana!

Queridos amigos y hermanos del blog: tal como lo había anunciado, el sábado pasado por la tarde en la basílica de San Pedro, el papa Benedicto XVI presidió la Vigilia por la Vida Naciente que convocó para toda la Iglesia. Durante la celebración el pontífice exhortó a proteger la vida de todo ser humano siempre, desde su concepción hasta la muerte natural, ante todo tipo de amenaza como el aborto. Toda persona humana, desde que es embrión, debe ser amada y respetada, señaló.

El Papa agradeció a todos los que se unieron para celebrar esta Vigilia por la Vida Naciente en todo el mundo en las Vísperas del primer domingo de Adviento, así como a quienes trabajan específicamente por aceptar la vida humana en distintas situaciones de fragilidad. El hombre, dijo, "tiene derecho a no ser tratado como un objeto que se posee o como una cosa que se puede manipular a placer, a no ser reducido a un puro instrumento en beneficio de otros y de sus intereses. La persona es un bien en sí misma y siempre es necesario buscar su desarrollo integral. El amor hacia todos, y más si es sincero, tiende espontáneamente a convertirse en una atención preferencial por los más débiles y los más pobres".

"Sobre esta línea se coloca la preocupación de la Iglesia por la vida naciente, la más frágil, la más amenazada por el egoísmo de los adultos y por la obnubilación de las conciencias. La Iglesia continuamente reafirma lo declarado por el Concilio Vaticano II contra el aborto y toda forma de violación de la vida naciente: La vida, una vez concebida, debe ser protegida con la máxima atención".

Benedicto XVI también recordó que hoy existen tendencias culturales que "buscan anestesiar las conciencias con pretextos. Sobre el embrión en el vientre materno, la ciencia misma muestra la autonomía que lo hace capaz de interactuar con la madre, la coordinación de los procesos biológicos, la continuidad del desarrollo, la creciente complejidad del organismo. No se trata de un cúmulo de material biológico, sino de un nuevo ser vivo, dinámico y maravillosamente ordenado, un nuevo individuo de la especie humana. Así lo ha sido Jesús en el vientre de María; así lo ha sido cada uno de nosotros en el vientre de la madre".

Lamentablemente, prosiguió el Papa, "incluso después del nacimiento, la vida de los niños continúa siendo expuesta al abandono, al hambre, a la miseria, a la enfermedad, a los abusos, a la violencia, a la explotación. Las múltiples violaciones de sus derechos que se cometen en el mundo hieren dolorosamente la conciencia de todo hombre de buena voluntad".


El Adviento y la vida humana

Benedicto XVI resaltó también que "el inicio del Año Litúrgico nos hace vivir nuevamente la espera de Dios que se hace carne en el vientre de la Virgen María, de Dios que se hace pequeño, se hace niño; nos habla de la venida de un Dios cercano, que ha querido recorrer la vida del hombre, desde el inicio, y esto para salvarla totalmente, en plenitud". Y así, dijo el Santo Padre, "el misterio de la Encarnación del Señor y el comienzo de la vida humana están íntima y armoniosamente ligados dentro del único designio salvífico de Dios, Señor de la vida de todos y cada uno. La Encarnación nos revela con intensa luz y de manera sorprendente, que cada vida humana tiene una dignidad altísima, incomparable".

Benedicto XVI resaltó además que "el hombre presenta una originalidad inconfundible respecto de todos los demás seres vivientes que pueblan la tierra, que se presenta como sujeto único y singular, dotado de inteligencia y voluntad libre, además de estar compuesto de una realidad material, que vive simultánea e inseparablemente en la dimensión espiritual y en la dimensión corpórea".

Seguidamente el Santo Padre recordó que con esta realidad de "espíritu, alma y cuerpo, somos parte de este mundo, ligados a las posibilidades y a los límites de la condición material; al mismo tiempo estamos abiertos a un horizonte infinito, capaces de dialogar con Dios y de recibirlo en nosotros. Obramos en las realidades terrenas y a través de ellas podemos percibir la presencia de Dios y tender a Él, verdad, bondad y belleza absolutas. Saboreamos fragmentos de vida y de felicidad y anhelamos la plenitud total".

Tras recordar que Dios ama a todos profunda y totalmente, sin distinciones, y que llama a la amistad con Él, participa a todos de una realidad por encima de toda imaginación y de todo pensamiento y palabra: su misma vida divina; el Papa afirmó que "creer en Jesucristo comporta también el tener una mirada nueva sobre el hombre, una mirada de confianza y de esperanza". "Frente al triste panorama de las injusticias cometidas contra la vida del hombre, antes y después del nacimiento, hago mío el apasionado llamado de Juan Pablo II a la responsabilidad de todos y cada uno de nosotros: ‘¡Respeta, defiende, ama y sirve a la vida, a toda la vida humana! ¡Sólo siguiendo este camino encontrarás justicia, desarrollo, libertad verdadera, paz y felicidad!’".

Por ello, el Santo Padre alentó a los protagonistas de la política, de la economía y de la comunicación social a hacer todo lo que esté en sus posibilidades, "para promover la cultura cada vez más respetuosa de la vida humana, para ofrecer condiciones favorables y redes de apoyo a la aceptación y al desarrollo de la vida". Benedicto XVI recordó que la Virgen María recibió en su seno al Hijo de Dios hecho hombre "con su fe, con su seno materno, con su atento cuidado, y con su acompañamiento solidario y vibrante de amor" y encomendó la oración y el compromiso en favor de la vida naciente.

"Toda persona humana, desde que es embrión, debe ser amada y respetada" (Benedicto XVI, Vigilia de Oración por la Vida Naciente, 27-11-2010)

sábado, 27 de noviembre de 2010

VIRGEN MARÍA: Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa

Queridos amigos y hermanos del blog: hoy 27 de noviembre es la festividad de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. Esta devoción mariana tiene su origen en 1830 y es la primera aparición moderna de la Virgen Santísima. Comienza lo que Pío XII llamó la “era de María”, una etapa de repetidas visitaciones celestiales. Entre otras: La Salette, Lourdes, Fátima... Y como en su visita a santa Isabel, siempre viene para traernos gracia, para acercarnos a Jesús, el fruto bendito de su vientre. También para recordarnos el camino de salvación y advertirnos las consecuencias de optar por otros caminos.

Santa Catalina Labouré

Catalina nació el 2 de mayo de 1806, en Fain-les-Moutiers, Borgoña (Francia). Entró a la vida religiosa con la Hijas de la Caridad el 22 de enero de 1830 y después de tres meses de postulantado, el 21 de abril, fue trasladada al noviciado de París. El domingo 18 de Julio 1830, víspera de la fiesta de San Vicente de Paúl, La maestra de novicias les había hablado sobre la devoción a los santos, y en particular a la Reina de todos ellos, María Santísima. Sus palabras, impregnadas de fe y de una ardiente piedad, avivaron en el corazón de Sor Laboure el deseo de ver y de contemplar el rostro de la Santísima Virgen.

Aparición de la Virgen

“Estando en la Capilla una noche vi a la Santísima Virgen, me puse en un instante a su lado, me arrodille en el presbiterio, con las manos apoyadas en las rodillas de la Santísima Virgen. Allí pasé los momentos más dulces de mi vida; me sería imposible decir lo que sentí”. Fueron muchas las confidencias que sor Catalina recibió de los labios de María Santísima, pero jamás podremos conocerlas todas, porque respecto a algunas de ellas, le fue impuesto el mas absoluto secreto.


Aparición del 27 de noviembre del 1830

La tarde el 27 de noviembre de 1830, sábado víspera del primer domingo de Adviento, en la capilla, estaba Sor Catalina haciendo su meditación, se le aparece la Virgen Santísima, vestida de blanco con mangas largas y túnica cerrada hasta el cuello. Cubría su cabeza un velo blanco que sin ocultar su figura caía por ambos lados hasta los pies. Cuando quiso describir su rostro solo acertó a decir que era la Virgen María en su mayor belleza.

Sus pies posaban sobre un globo blanco, del que únicamente se veía la parte superior, y aplastaban una serpiente verde con pintas amarillas. Sus manos elevadas a la altura del corazón sostenían otro globo pequeño de oro, coronado por una crucecita. La Santísima Virgen mantenía una actitud suplicante, como ofreciendo el globo. A veces miraba al cielo y a veces a la tierra. De pronto sus dedos se llenaron de anillos adornados con piedras preciosas que brillaban y derramaban su luz en todas direcciones, circundándola en este momento de tal claridad, que no era posible verla.

Tenia tres anillos en cada dedo; el mas grueso junto a la mano; uno de tamaño mediano en el medio, y no mas pequeño, en la extremidad. De las piedras preciosas de los anillos salían los rayos, que se alargaban hacia abajo; llenaban toda la parte baja.

Mientras Sor Catalina contemplaba a la Virgen, ella la miró y dijo a su corazón: “Este globo que ves representa al mundo entero, especialmente Francia y a cada alma en particular. Estos rayos simbolizan las gracias que yo derramo sobre los que las piden. Las perlas que no emiten rayos son las gracias de las almas que no piden”. Con estas palabras la Virgen se da a conocer como la mediadora de las gracias que nos vienen de Jesucristo. El globo de oro (la riqueza de gracias) se desvaneció de entre las manos de la Virgen. Sus brazos se extendieron abiertos, mientras los rayos de luz seguían cayendo sobre el globo blanco de sus pies.


La Medalla Milagrosa:

En este momento se apareció una forma ovalada en torno a la Virgen y en el borde interior apareció escrita la siguiente invocación: “María sin pecado concebida, ruega por nosotros, que acudimos a ti”. Estas palabras formaban un semicírculo que comenzaba a la altura de la mano derecha, pasaba por encima de la cabeza de la Santísima Virgen, terminando a la altura de la mano izquierda.

Oyó de nuevo la voz en su interior: “Haz que se acuñe una medalla según este modelo. Todos cuantos la lleven puesta recibirán grandes gracias. Las gracias serán mas abundantes para los que la lleven con confianza”. La aparición, entonces, dio media vuelta y quedo formado en el mismo lugar el reverso de la medalla.

En el aparecía una M, sobre la cual había una cruz descansando sobre una barra, la cual atravesaba la letra hasta un tercio de su altura, y debajo los corazones de Jesús y de María, de los cuales el primero estaba circundado de una corona de espinas, y el segundo traspasado por una espada. En torno había doce estrellas.

Símbolos de la Medalla y mensaje espiritual:

En el anverso:
María aplastando la cabeza de la serpiente que esta sobre el mundo. Ella, la Inmaculada, tiene todo poder en virtud de su gracia para triunfar sobre Satanás. El color de su vestuario y las doce estrellas sobre su cabeza: la mujer del Apocalipsis, vestida del sol. Sus manos extendidas, transmitiendo rayos de gracia, señal de su misión de madre y mediadora de las gracias que derrama sobre el mundo y a quienes pidan. Jaculatoria: dogma de la Inmaculada Concepción (antes de la definición dogmática de 1854). Misión de intercesión, confiar y recurrir a la Madre. El globo bajo sus pies: Reina de cielos y tierra. El globo en sus manos: el mundo ofrecido a Jesús por sus manos.

En el reverso: la cruz: el misterio de redención, precio que pagó Cristo. Obediencia, sacrificio, entrega. La M: símbolo de María y de su maternidad espiritual. La barra: es una letra del alfabeto griego, "yota" o I, que es monograma del nombre, Jesús. Agrupados ellos: La Madre de Jesucristo Crucificado, el Salvador. Las doce estrellas: signo de la Iglesia que Cristo funda sobre los apóstoles y que nace en el Calvario de su corazón traspasado. Los dos corazones: la corredención. Unidad indisoluble. Futura devoción a los dos y su reinado.

Nombre: La Medalla se llamaba originalmente: “de la Inmaculada Concepción”, pero al expandirse la devoción y haber tantos milagros concedidos a través de ella, se le llamó popularmente “La Medalla Milagrosa”.

Oración a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa

Postrado ante vuestro acatamiento,
¡Virgen de la Medalla Milagrosa!
y después de saludaros en el augusto misterio
de vuestra Concepción sin mancha,
os elijo, desde ahora para siempre, por mi Madre,
abogada, reina y señora de todas mis acciones,
y protectora ante la majestad de Dios.

Yo os prometo, Virgen purísima, no olvidaros jamás,
ni vuestro culto, ni los intereses de vuestra gloria,
a la vez que os prometo también
promover en los que me rodean vuestro amor.
Recibidme, Madre tierna, desde este momento y sed
para mí el refugio en esta vida y el sostén a la hora de la muerte.

¡Oh María sin pecado concebida!
¡Rogad por nosotros que recurrimos a Vos! Amén.

viernes, 26 de noviembre de 2010

PRO VIDA: Vigilia de Oración por la Vida Naciente

Queridos amigos y hermanos del blog: el Santo Padre Benedicto XVI hizo público un especial llamamiento que fue lanzado el pasado mes de junio: realizar en toda la Iglesia una Vigilia de Oración por la Vida Naciente. Esta se llevará a cabo mañana 27 de noviembre, en la Basílica de San Pedro, así como en las diócesis y en iglesias católicas de todo el mundo. ¿De qué manera? Se celebrarán vigilias de oración, adoraciones al Santísimo Sacramento y se rezarán Rosarios en defensa de la vida naciente.

En consecuencia de esto el pasado 14 de junio, el cardenal Antonio Cañizares, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, y el cardenal Ennio Antonelli, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, enviaron una carta a todos los presidentes de las conferencias episcopales para invitarles a organizar una solemne “vigilia por la vida naciente”.

En la carta, se informaba a los obispos de que había sido el Pontífice quien había tomado la iniciativa de celebrar el 27 de noviembre en la Basílica de San Pedro una “solemne vigilia por la vida naciente”, coincidiendo con las Primeras Vísperas del primer domingo de Adviento y en la cercanía de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo.

Junto a las Vísperas, la carta propone la adoración eucarística para “dar gracias al Señor, que con la donación total de sí mismo ha dado sentido y valor a toda vida humana, y para invocar la protección de todo ser humano llamado a la existencia”. A la vigilia y a la adoración, la Conferencia Episcopal Española ha propuesto añadir también el rezo del Rosario.

“Es deseo del Santo Padre –se lee en la carta- que los obispos presidan en sus Iglesias celebraciones similares que impliquen a parroquias, comunidades religiosas, asociaciones y movimientos”. La carta también explica: “Todos somos conscientes de los peligros que amenazan a la vida humana hoy a causa de la cultura relativista y utilitarista que oscurece la percepción de la dignidad de toda persona humana, cualquiera que sea su fase de desarrollo”.

Por eso, añade citando la encíclica Evangelium vitae de Juan Pablo II, “estamos llamados más que nunca a ser ‘pueblo de la vida’ con la oración y con el compromiso”. La misiva invita a todos los presidentes de las conferencias episcopales a “implicar rápidamente y de la manera más apropiada” a todos los obispos de cada país de manera que “se pueda insertar esta iniciativa en los distintos programas diocesanos”.

La carta concluye con el deseo de que “todas las Iglesias particulares en unión con el Santo Padre, Pastor universal” puedan “obtener la gracia y la luz del Señor para la conversión de los corazones y dar un testimonio común de la Iglesia para una cultura de la vida y del amor”.


Celebración en la Diócesis de Getafe: en Villaviciosa de Odón

Unidos a Su Santidad Benedicto XVI, la Delegación de Familia y Vida nos invita a celebrar una Vigilia por la Vida en la Iglesia de Santa María, en Villaviciosa de Odón (junto al Coliseo y Policía Local). Asistirá el Obispo de la Diócesis, D. Joaquín María López de Andújar y consistirá en el rezo de Vísperas, acompañado de tres testimonios relacionados con la acogida de la Vida y una liturgia de la Luz.

Desde la Delegación de Familia y Vida se nos invita a celebrar esta Vigilia también en cada Parroquia, y si no es posible:

- hacer una petición en las Misas de ese fin de semana por la vida naciente;
- invitar a la Vigilia Diocesana por la vida Naciente.

Esperemos que esta Vigilia aliente y alimente nuestro deseo de promover el Evangelio de la Vida, como nos ha recordado el Papa Benedicto XVI en su visita a España.

Yo los invito, mis queridos hermanos, a rezar especialmente mañana a Nuestra Señora, la Medalla Milagrosa, por la vida naciente, para que siempre sea custodiada, respetada y cuidada, para que llegue a buen término la obra que Dios mismo ha iniciado en cada seno materno.

Con mi bendición.
Padre José Medina

miércoles, 24 de noviembre de 2010

CATEQUESIS DEL PAPA: "El centro vital de la religiosidad de Catalina de Siena y de toda espiritualidad auténtica es el cristocentrismo"

Queridos amigos y hermanos del blog: Benedicto XVI dedicó la catequesis de la audiencia general de los miércoles, celebrada en al Aula Pablo VI y a la que asistieron 7.000 personas, a Santa Catalina de Siena (1347-1380), declarada Doctora de la Iglesia por Pablo VI y Co-patrona de Europa por Juan Pablo II. Estas fueron sus palabras:

Hoy quisiera hablaros de una mujer que ha tenido un papel eminente en la historia de la Iglesia. Se trata de santa Catalina de Siena. Nacida en Siena, en 1347, en una familia muy numerosa, murió en su ciudad natal en 1380. A la edad de 16 años, impulsada por una visión de santo Domingo, entró en la Orden Terciaria Dominica, en la rama femenina llamada Mantellate [llamadas así por llevar un manto negro, n.d.t.]. Permaneciendo con la familia, confirmó el voto de virginidad que había hecho de forma privada cuando era aún adolescente, se dedicó a la oración, a la penitencia, a las obras de caridad, sobre todo en beneficio de los enfermos.

Cuando la fama de su santidad se difundió, fue protagonista de una intensa actividad de consejo espiritual hacia toda categoría de personas: nobles y hombres políticos, artistas y gente del pueblo, personas consagradas, eclesiásticos, incluido el papa Gregorio XI, que en aquel periodo residía en Aviñón y a quien Catalina exhortó enérgica y eficazmente a volver a Roma. Viajó mucho para solicitar la reforma interior de la Iglesia y para favorecer la paz entre los Estados: también por este motivo el Venerable Juan Pablo II la quiso declarar Co-patrona de Europa: para que el Viejo Continente no olvide nunca las raíces cristianas que están en la base de su camino y siga tomando del Evangelio los valores fundamentales que aseguran la justicia y la concordia.

Catalina sufrió mucho, como muchos Santos. Alguno pensó incluso que había que desconfiar de ella hasta el punto de que en 1374, seis años antes de su muerte, el capítulo general de los Dominicos la convocó a Florencia para interrogarla. Le pusieron al lado a un fraile docto y humilde, Raimundo de Capua, futuro Maestro General de la Orden. Convertido en su confesor y también en su “hijo espiritual”, escribió una primera biografía completa de la Santa. Fue canonizada en 1461.

La doctrina de Catalina, que aprendió a leer con dificultad y a escribir cuando era ya adulta, está contenida en el Diálogo de la Divina Providencia o bien Libro de la Divina Doctrina, una obra maestra de la literatura espiritual, en su Epistolario y en la colección de las Oraciones. Su enseñanza está dotada de una riqueza tal que el Siervo de Dios Pablo VI, en 1970, la declaró Doctora de la Iglesia, título que se añadía al de Copatrona de la Ciudad de Roma, por voluntad del Beato Pío IX, y de Patrona de Italia, por decisión del Venerable Pío XII.

En una visión que nunca se borró del corazón y de la mente de Catalina, la Virgen la presentó a Jesús, que le dio un espléndido anillo, diciéndole: "Yo, tu Creador y Salvador, te desposo en la fe, que conservarás siempre pura hasta cuando celebres conmigo en el cielo tus bodas eternas” (Raimundo de Capua, S. Catalina de Siena, Legenda maior, n. 115, Siena 1998). Ese anillo le era visible solo a ella. En este episodio extraordinario advertimos el centro vital de la religiosidad de Catalina y de toda auténtica espiritualidad: el cristocentrismo. Cristo es para ella como el esposo, con el que hay una relación de intimidad, de comunión y de fidelidad; es el bien amado sobre cualquier otro bien.

Esta unión profunda con el Señor está ilustrada por otro de la vida de esta insigne mística: el intercambio del corazón. Según Raimundo de Capua, que transmite las confidencias recibidas de Catalina, el Señor Jesús se le apareció con un corazón humano rojo resplandeciente en la mano, le abrió el pecho, se lo introdujo y dijo: “Queridísima hija, como el otro día tomé el corazón tuyo que me ofrecías, he aquí que ahora te doy el mío, y de ahora en adelante estará en el lugar que ocupaba el tuyo” (ibid.).

También Catalina pertenece a este grupo de santos eucarísticos con la que quise concluir mi Exhortación Apostólica Sacramentum Caritatis (cfr n. 94). Queridos hermanos y hermanas, la Eucaristía es un extraordinario don de amor que Dios nos renueva continuamente para nutrir nuestro camino de fe, revigorizar nuestra esperanza, inflamar nuestra caridad, para hacernos cada vez más semejantes a Él.

Alrededor de una personalidad tan fuerte y auténtica se fue construyendo una verdadera y auténtica familia espiritual. Muchos se pusieron a su servicio y la llamaban “mamá”, pues como hijos espirituales tomaban de ella la nutrición del espíritu. “Hijo os digo y os llamo – escribe Catalina dirigiéndose a el cartujo Giovanni Sabatini -, en cuanto que os doy a luz a través de continuas oraciones y deseo en presencia de Dios, así como una madre da a luz a su hijo" (Epistolario, Carta n. 141: A don Giovanni de’ Sabbatini).

Otro rasgo de la espiritualidad de Catalina está ligado al don de las lágrimas. Según Catalina, las lágrimas de los Santos se mezclan con la Sangre de Cristo, de la que ella habló con tonos vibrantes y con imágenes simbólicas muy eficaces: “Tened memoria de Cristo crucificado, Dios y hombre (…). Poneos por objetivo a Cristo crucificado, escondeos en las llagas de Cristo crucificado, ahogaos en la sangre de Cristo crucificado" (Epistolario, Carta n. 16: A uno cuyo nombre se calla).

Aquí podemos comprender por qué Catalina, aún consciente de las debilidades humanas de los sacerdotes, hubiese tenido siempre una grandísima reverencia por ellos: ellos dispensan, a través de los Sacramentos y la Palabra, la fuerza salvífica de la Sangre de Cristo. La Santa de Siena invitó siempre a los sagrados ministros, también al Papa, a quien llamaba “dulce Cristo en la tierra", a ser fieles a sus responsabilidades, movida siempre y solo por su amor profundo y constante por la Iglesia. Antes de morir dijo: “Partiendo del cuerpo yo, en verdad, he consumido y dado la vida en la Iglesia y por la Iglesia Santa, lo cual me es de singularísima gracia" (Raimundo de Capua, S. Caterina da Siena, Legenda maior, n. 363).

De santa Catalina, por tanto, aprendemos la ciencia más sublime: conocer y amar a Jesucristo y a su Iglesia. En el Diálogo de la Divina Providencia, ella, con una imagen singular, describe a Cristo como un puente lanzado entre el cielo y la tierra. Está formado por tres escalones constituidos por los pies, el costado y la boca de Jesús. Elevándose a través de estos escalones, el alma pasa a través de las tres etapas de todo camino de santificación: el desapego del pecado, la práctica de las virtudes y del amor, la unión dulce y afectuosa con Dios.

Aprendamos de santa Catalina a amar con valor, de forma intensa y sincera, a Cristo y la Iglesia. Hagamos nuestras para ello las palabras de santa Catalina que leemos en el Diálogo de la Divina Providencia, en la conclusión del capítulo que habla de Cristo-puente: "Por misericordia nos has lavado en la Sangre, por misericordia quisiste conversar con las criaturas. ¡Oh Loco de amor! ¡No te bastó encarnarte, sino que quisiste también morir! (...) ¡Oh misericordia! El corazón se me ahoga al pensar en ti: a dondequiera que me vuelva a pensar, no encuentro sino misericordia" (cap. 30, pp. 79-80)”.

martes, 23 de noviembre de 2010

ACTUALIDAD: Las palabras del Santo Padre en el libro “Luz del mundo” sobre el uso del profiláctico

CIUDAD DEL VATICANO, 22 NOV 2010 (VIS).-Sigue la nota del padre Federico Lombardi, S.I., director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede sobre las palabras del Santo Padre en el libro "Luz del mundo" sobre el uso del profiláctico.

"Al final del capítulo 11 del libro "Luz del mundo", el Papa responde a dos preguntas sobre la lucha contra el SIDA y el uso del preservativo, preguntas que se refieren a la discusión que siguió a algunas palabras que pronunció sobre el tema durante su viaje a África en 2009.

El Papa reafirma claramente que en esa ocasión no quiso tomar posición sobre el tema de los profilácticos en general, pero quiso afirmar con decisión que el problema del SIDA no puede resolverse sólo con la distribución de profilácticos, porque hay que hacer mucho más: prevenir, educar, ayudar, aconsejar, estar cerca de la gente, sea para que no caigan enfermos como cuando están enfermos.

El Papa observa que incluso en ámbito no eclesial se ha llegado a una toma de conciencia similar, según se desprende de la teoría del llamado ABC (Abstinence-Be Faithful-Condon) en la que los dos primeros elementos (abstinencia y fidelidad) son mucho más cruciales y fundamentales para la lucha contra el SIDA, mientras que el profiláctico está en último lugar como recurso, cuando faltan los otros dos. Por lo tanto, debe quedar claro que el profiláctico no es la solución al problema.

El Papa amplía después su mirada, e insiste en el hecho de que concentrarse sólo en el preservativo equivale a banalizar la sexualidad, que pierde su significado como expresión de amor entre las personas y se vuelve como una "droga". La lucha contra la trivialización de la sexualidad forma parte "del gran esfuerzo para que la sexualidad se valore positivamente y ejerza su efecto positivo sobre el ser humano en su totalidad".

A la luz de esta visión amplia y profunda de la sexualidad humana y de su problemática actual, el Papa reafirma que "naturalmente la Iglesia no considera que los profilácticos sean la solución auténtica y moral" del problema del SIDA.

Con todo ello, el Papa no reforma ni cambia la enseñanza de la Iglesia, sino que la reafirma, colocándose en la perspectiva del valor y la dignidad de la sexualidad humana como expresión de amor y responsabilidad.

Al mismo tiempo, el Papa considera una situación excepcional en que el ejercicio de la sexualidad representa un riesgo real para la vida del otro. En este caso, el Papa no justifica moralmente el ejercicio desordenado de la sexualidad, pero cree que el uso del profiláctico para reducir el riesgo de contagio sea "un primer acto de responsabilidad", "un primer paso en el camino hacia una sexualidad más humana", en vez de no utilizarlo exponiendo al otro a un riesgo para su vida.

En este sentido, el razonamiento del Papa ciertamente no puede definirse como un cambio revolucionario. Numerosos teólogos morales y notables personalidades eclesiásticas han sostenido y sostienen posiciones análogas; es cierto, sin embargo, que todavía no las habíamos escuchado con tanta claridad en boca del Papa, aunque haya sido de forma coloquial y no magisterial.

Por lo tanto, Benedicto XVI aporta con valor una contribución importante a la clarificación y profundización de una cuestión largamente debatida. Es una contribución original, porque por una parte confirma la lealtad a los principios morales y demuestra lucidez a la hora de rechazar un camino ilusorio como "la confianza en el preservativo"; por otra, pone de manifiesto una visión comprensiva y de amplias miras atenta a descubrir los pequeños pasos -aunque iniciales y todavía confusos- de una humanidad a menudo espiritual y culturalmente muy pobre, hacia un ejercicio más humano y responsable de la sexualidad".

viernes, 19 de noviembre de 2010

VIRGEN MARÍA: Santísima Virgen de la Divina Providencia

Queridos amigos y hermanos del blog: hoy viernes 19 de noviembre celebramos a la siguiente Advocación Mariana: La Santísima Virgen de la Divina Providencia. ¿Cómo surgió esta devoción? En el año 1744 el Papa Benedicto XIV concedió a la Congregación de Clérigos Regulares de San Pablo (Barnabitas) la misa en honor de santa María Virgen "Madre de la Divina Providencia", venerada en Roma, en la iglesia de san Carlos, llamada vulgarmente "ai Cataniri", para ser celebrada el sábado antes del tercer domingo de noviembre. Esta memoria la celebran también muchos otros Institutos religiosos.

Se dice que el nombre de Divina Providencia, le fue asignado a la Virgen por San Felipe Benicio, quinto superior de los Siervos de María, quien en una ocación en la que él y sus frailes no tenían nada que comer, invocó la protección de su Patrona, al poco tiempo se oyó toques en la puerta del convento, encontrando al abrirla dos canastas llenas de alimentos.

Con este título la función que Dios, cuya providencia nunca se equivoca, encomendó a la santísima Virgen, para que fuera: bondadosísima Madre de Cristo, ya que, en el providencial designio de Dios, la bienaventurada Virgen María engendró al Salvador del mundo; madre providente de los hombres, confiados a ella por Jesucristo en la cruz; y dispensadora de gracia; ella, en efecto, en Caná de Galilea suplicó al Hijo en favor de los esposos, ahora, entronizada como reina a la derecha de su Hijo, atiende a las necesidades de toda la Iglesia.

La santísima Virgen, por tanto, es llamada "Madre de la Divina Providencia" porque Dios providentísimo nos la ha dado como madre providente, para que con su intercesión nos proveyera de los bienes celestiales. A semejanza de Dios, que no puede olvidarse de su pueblo, más aún, que lo consuela como una madre, la santísima Virgen se compadece de nosotros, intercede por nosotros, atiende a las necesidades de la Iglesia, nos llena de consuelo.

Desde el principio de esta advocación su representación iconográfica tocó las fibras más sensibles del pueblo católico. El tierno conjunto de la Virgen María, en cuyo regazo duerme en confiado abandono el Niño Dios, y la misma Divina Providencia despiertan profunda simpatía en el alma del cristiano, que ve también en la Imagen el símbolo de su propia identidad, ya que el hombre de fe debe ser naturalmente inclinado al amor a los niños, al amparo de los huérfanos y a todos los ejercicios de una providencia misericordiosa.

La imagen original venerada por los Siervos de María y otras órdenes religiosas italianas, es un hermoso óleo en el que aparece la Virgen con el Divino Niño dormido plácidamente en sus brazos. María se inclina sobre el Niño, que en total actitud de confianza duerme plácidamente en su regazo. Las manos de la Virgen se unen en oración mientras sostiene suavemente la mano izquierda del Divino Infante. El conjunto sugiere ternura, abandono, devoción y paz.

Italia vio el nacimiento de la advocación, dos siglos antes del descubrimiento de América, y se propagaba la misma por Francia y España (tiene un santuario en su honor en Tarragona, Cataluña). Luego llega a Puerto Rico en manos de un obispo catalán, Don Gil Esteve y Tomás, precisamente a mediados del siglo pasado. Es Puerto Rico en la actualidad el país que prácticamente se la ha apropiado, haciéndola algo característico suyo. Ya que es la única nación del mundo que venera a la Santísima Virgen, como patrona, bajo este título o advocación.

La isla de Puerto Rico (llamada por los indígenas "Borinquén"), fue descubierta el 19 de noviembre de 1493, cuando Colón desembarcó en ella durante su segundo viaje. Por tal motivo dicha fecha fue elegida para su solemnidad en 1969, cuando S. S. Pablo VI declaró a Nuestra Señora Madre de la Divina Providencia, como patrona principal de la isla de Puerto Rico, en el decreto del Papa se indicaba que la fecha de la Virgen debía trasladarse del dos de enero (aniversario de la llegada de la imagen a la isla), al 19 de noviembre, uniendo de esa forma la veneración a la Santísima patrona, con el descubrimiento de la isla.

jueves, 18 de noviembre de 2010

CATEQUESIS DEL PAPA: "Santa Juliana de Cornillón contribuyó a la institución del Corpus Christi"

CIUDAD DEL VATICANO, 17 NOV 2010 (VIS).-En la audiencia general de hoy, celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa habló sobre santa Juliana de Cornillon, que contribuyó a la institución de la solemnidad del Corpus Christi.

Nacida cerca de Lieja (Bélgica), a finales del siglo XII, huérfana a los cinco años, Juliana "fue confiada -dijo el Santo Padre- al cuidado de las religiosas agustinas del convento-leprosería de Mont-Cornillon", tomando más tarde el habito agustino y llegando a ser priora del mismo.

El Papa explicó que la santa belga "poseía una notable cultura (...) y un sentido profundo de la presencia de Cristo, que experimentaba viviendo de modo particularmente intenso el Sacramento de la Eucaristía".

A los dieciséis años tuvo una visión, continuó, que la llevó a comprender la necesidad de instituir la fiesta litúrgica del Corpus Cristi, "para que los creyentes adoraran la Eucaristía para aumentar su fe, avanzar en la práctica de las virtudes y reparar las ofensas al Santísimo Sacramento".

Juliana "confió la revelación a otras dos fervientes adoradoras de la Eucaristía" y las tres "establecieron una especie de "alianza espiritual", con el propósito de glorificar el Santísimo Sacramento".

Benedicto XVI señaló que "el obispo de Lieja, Robert de Thourotte, tras algunas dudas iniciales, aceptó la propuesta de Juliana y sus compañeras, e instituyó por primera vez, la solemnidad del Corpus Christi en su diócesis. Más tarde, otros obispos lo imitaron, estableciendo la misma fiesta en los territorios confiados a sus cuidados pastorales".

Juliana, dijo el Papa, "tuvo que sufrir la fuerte oposición de algunos miembros del clero y del mismo superior del que dependía su monasterio. Entonces, decidió dejar el convento de Mont-Cornillon con algunas compañeras, y durante diez años, de 1248 a 1258, vivió en distintos monasterios de monjas cistercienses", mientras "continuaba difundiendo con devoción el culto eucarístico. Murió en 1258, en Fosses-la-Ville, Bélgica".

El Santo Padre recordó que "el Papa Urbano IV, en 1264, quiso instituir la solemnidad del Corpus Christi como fiesta de precepto para la Iglesia universal, el jueves después de Pentecostés. (...) Para dar personalmente ejemplo, celebró esta solemnidad en Orvieto, ciudad en la que vivía entonces". En la catedral de esta ciudad se conserva "el famoso corporal con las huellas del milagro eucarístico ocurrido en 1263, en Bolsena".

"Urbano IV pidió a uno de los más grandes teólogos de la historia, Santo Tomás de Aquino -que acompaña al Papa en ese momento y se encontraba en Orvieto-, que compusiera los textos del oficio litúrgico de esta gran fiesta, (...) para expresar alabanza y gratitud al Santísimo Sacramento".

El Papa dijo que "a pesar de que tras la muerte de Urbano IV, la celebración de la fiesta del Corpus Christi se limitaba a algunas regiones de Francia, Alemania, Hungría y del norte de Italia, el Papa Juan XXII, en 1317, la extendió a toda la Iglesia". "¡Quisiera afirmar con alegría -exclamó el Santo Padre- que hoy en la Iglesia hay una "primavera eucarística": Cuántas personas rezan en silencio ante el sagrario, manteniendo una conversación amorosa con Jesús! Es reconfortante saber que muchos grupos de jóvenes han vuelto a descubrir la belleza de la adoración a la Santísima Eucaristía. Rezo para que esta "primavera eucarística" se extienda cada vez más en todas las parroquias, especialmente en Bélgica, la patria de santa Juliana".

Benedicto XVI invitó a "renovar, recordando a santa Juliana de Cornillon, nuestra fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía. (...) ¡La fidelidad al encuentro con Cristo Eucarístico en la Santa Misa dominical es fundamental para el camino de fe, pero tratemos también de visitar con frecuencia al Señor presente en el sagrario! (...) Precisamente -concluyó- mediante la contemplación en adoración, el Señor nos atrae hacia sí, nos hace penetrar en su misterio, para transformarnos como transformó el pan y el vino".

Llamamiento por la libertad de Asia Bibi

El Santo Padre, al final de la audiencia general de los miércoles, recordando la situación de los cristianos en Pakistán, pronunció las siguientes palabras: "En estos días, la comunidad internacional sigue con gran preocupación la difícil situación de los cristianos en Pakistán, que a menudo son víctimas de violencia y de discriminación. De forma particular, expreso hoy mi cercanía espiritual a Asia Bibi y a sus familiares, mientras pido que se le restituya lo antes posible la plena libertad. Rezo igualmente por cuantos se encuentran en situaciones análogas, para que también su dignidad humana y sus derechos fundamentales se respeten plenamente".

Asia Bibi es la cristiana pakistaní a la que las jornaleras después de un día de trabajo en el campo pidieron que fuera por agua, pero un grupo de musulmanas se opuso, sosteniendo que como cristiana, no debía tocar el recipiente. Se produjo una discusión y algunos días después, las mujeres de fe islámica contaron lo sucedido a un imam local, sosteniendo que Asia Bibi había usado palabras ofensivas contra Mahoma. El imam solicitó la intervención de la policía y la apertura de una investigación. Pocos días después, Asia Bibi fue arrestada en la aldea de Ittanwalai y acusada de violar la ley 295 del Código Penal que prevé la pena de muerte por blasfemia. (n.d.r).

martes, 16 de noviembre de 2010

PRO VIDA: Pareja demanda a clínica por "producto fallado": Niña con Síndrome de Down

Queridos amigos y hermanos del blog: les comparto -con asombro, espanto y sin más comentarios- esta noticia que ha difundido la Agencia Católica de Informaciones (ACI) en América Latina, de Lima, Perú (las fotos son sólo referenciales):

"¿Cómo se sentiría si le dieran un producto fallado?", con estas palabras un padre de familia justificó ante la prensa su decisión de demandar a una clínica de fertilidad que –asegura– lo estafó con un tratamiento de fecundación in vitro por el que una de sus mellizas nació con Síndrome de Down.

En declaraciones a Radio Programas del Perú, Walter Gonzáles y Ana María Rodríguez, denunciaron a la clínica Concebir de esta capital por el nacimiento de su hija Mariana, que ya tiene nueve meses de edad, quien a diferencia de su hermana sana, presenta Síndrome de Down y complicaciones congénitas.

La pareja afirmó que pagó 15 mil dólares por el tratamiento completo de fecundación in vitro. La madre declaró que la clínica los había estafado pues les prometieron "los mejores embriones: los más vivos, los más capacitados" y no cumplieron.

"Fui con muchas ilusiones, con todas la ganas de tener un bebé, invertí tiempo, dinero y viajes, para ahora ver a mi hija sufrir. Ellos me prometieron tener un bebé sano, robusto, y ahora la veo decayendo postrada en una cama sin poder hacer su vida normal", agregó la madre.

Ahora exigen el pago de un millón de soles (unos 350 mil dólares) como reparación por mala praxis y para dar una mejor calidad de vida a la bebé, cuyo nacimiento –alega la madre– pudo evitarse si la clínica "hacía un análisis genético antes de implantar los embriones".

El padre acusa al médico tratante, identificado como Ivo Vlásica, de no ofrecerles el análisis. "En ese examen se hubiera determinado los problemas de mi hija y no hubiéramos permitido la implantación, para que cuando nazca no sufra como está sufriendo ahora", señaló.

"Esto le podía pasar a cualquier persona. Podíamos detectarlo antes de los tres meses, pero quedaba a nuestra responsabilidad si decidíamos tenerlas o cortar con el embarazo", dijo el padre.

Vlásica declaró a RPP que sí informó a la pareja del examen, pero que esta prefirió no realizarlo. También explicó que los padres firmaron un documento en el que se especifica que "hay un 4 por ciento de riesgo en la población mundial de que el niño nazca con algún mal y no hay ciencia que pueda evitarlo".

En declaraciones a ACI Prensa, la presidenta de la organización pro-vida y familia CEPROFARENA, Gloria Adaniya, lamentó que casos como éste manifiesten una visión mercantilista de la procreación y recordó que el hijo "no debe ser considerado un objeto de propiedad".

"Nadie puede diseñar un tipo de bebé porque no se está hablando de objetos sino de vidas humanas. El ser humano, es un regalo de Dios y es un regalo del matrimonio, y no estamos en condiciones de estar eligiendo cómo debe ser", indicó.

La doctrina católica se opone a la fecundación in vitro por dos razones primordiales: primero, porque se trata de un procedimiento contrario al orden natural de la sexualidad que atenta contra la dignidad de los esposos y del matrimonio; segundo, porque la técnica supone la eliminación de seres humanos en estado embrionario tanto fuera como dentro del vientre materno, implicando varios abortos en cada proceso.

sábado, 13 de noviembre de 2010

ACTUALIDAD: Benedictinos seguirán celebrando Misa en el Valle de los Caídos pese a la prohibición del gobierno socialista

MADRID, 12 Nov. 10 (ACI) El P. Anselmo Álvarez, abad de la Comunidad Monástica de los Padres Benedictinos de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, dio a conocer en una nota de prensa que seguirán celebrando Misa todos los domingos a las 11:00 a.m. dentro o en las inmediaciones del Valle de los Caídos mientras se mantenga la prohibición del gobierno socialista para ingresar a la Basílica Pontificia de la Santa Cruz.

El texto fue dado a conocer mientras organizaciones como HazteOir reúne 100 mil firmas para revertir la orden del gobierno que llevó al vicepresidente Alfredo Pérez Rubacalba a enviar a la guardia civil para hacer cumplir el mandato de cierre de la citada Basílica con lo que violenta la libertad religiosa.

El P. Álvarez señala en la nota de prensa que la Eucaristía de los domingos "se trata de un acto estrictamente religioso, por lo cual se pide a los fieles y visitantes que participen en la Santa Misa con el debido respeto, silencio y piedad característicos de las ceremonias litúrgicas, tanto durante el desarrollo de la Celebración Eucarística, como antes y después de finalizada la misma".

Este monje benedictino explica luego que "la Abadía de la Santa Cruz está exclusivamente vinculada a la Santa Sede, a la Archidiócesis de Madrid y a la Orden de San Benito, por lo tanto sólo estas instituciones eclesiales tienen la potestad y el derecho de actuar legalmente en todo lo relacionado con los aspectos religiosos y de culto que realiza la Comunidad Benedictina, así como con cualquier otro aspecto sobre el que nadie está autorizado a abrogarse representación de ningún tipo ni a realizar reivindicación alguna".

Finalmente indica que la Santa Misa no tiene un carácter reivindicativo ya que esto es "absolutamente impropio de una Celebración Eucarística y al respecto de lo cual manifestamos nuestro rotundo rechazo".


Historia del Valle de los Caídos

El Valle de los Caídos es un complejo monumental mandado a construir por Francisco Franco y donde ahora se encuentran sus restos.

Hasta hace dos años, cada 20 de noviembre –día de la muerte de Franco–, se celebraba una Misa en honor a todos los caídos de la Guerra Civil. Sin embargo, luego de la aprobación de la controvertida ley de memoria histórica, la Eucaristía fue trasladada al 3 de noviembre "precisamente para marcar su carácter religioso" y no político, explicó el abad a la prensa local.

Sin embargo, algunas fuentes señalan que el cierre del Valle de los Caídos respondería al interés del Gobierno socialista por erradicar todo símbolo que recuerde al franquismo, amparándose en la ley de memoria histórica. Esta controvertida legislación fue aprobada en 2007 luego de un arduo debate que obligó a los socialistas a aceptar modificaciones, una de ellas respecto a los símbolos religiosos.

El proyecto original penalizaba a las instituciones privadas, incluyendo la Iglesia, que no retiraran los símbolos considerados "franquistas", incluyendo cruces y memoriales erigidos en honor de los mártires de la Guerra Civil. Sin embargo, tras la modificación, la Iglesia puede ahora invocar razones "artístico-religiosas" para no retirar los símbolos conmemorativos a este periodo histórico.

En el caso del Valle de los Caídos, la ley señala que se rige por las normas aplicadas a los lugares de culto y cementerios públicos. Los fieles señalaron que el cierre viola la legislación, ya que las Misas no son actos políticos ni exaltan la Guerra Civil, sus protagonistas, o el franquismo.

Para sumarse a la campaña de HazteOir y enviar un correo pidiendo revertir la orden del gobierno socialista que impide el acceso a la Basílica Pontificia de la Santa Cruz en el Valle de los Caídos, ingrese a: http://www.hazteoir.org/firma/34094-firma-100-000-mensajes-monjes-valle-caidos-y-libertad-religiosa-en-espana

viernes, 12 de noviembre de 2010

FE Y VIDA: Benedicto, ¡confírmanos en la fe!

El título de este artículo hace referencia a un pasaje del Evangelio de San Lucas, tal vez no muy conocido, en el que Jesús se dirige a Pedro con estas palabras: “¡Simón, Simón! Mira que Satanás os busca para cribaros como el trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos” (Lc 22, 31-32). En efecto, antes de la triple negación de Pedro, Jesucristo le anuncia que, a pesar de su pecado y de su debilidad, Dios sigue contando con él en sus planes, para llevar adelante la tarea de confirmar en la fe a todos los creyentes. A estas palabras de Cristo se unen aquellas otras más conocidas del Evangelio de San Mateo: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no podrán contra ella. A ti te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos” (Mt 16. 18-19).

A diferencia del principio hermenéutico protestante de la libre interpretación de la Biblia o “Sola Escritura”, los católicos recibimos e interpretamos los textos bíblicos en el seno de la Tradición de la Iglesia. El cauce por el que la Revelación de Dios llega hasta nosotros es doble, tal y como enseña el Concilio Vaticano II: la Tradición y la Escritura. La interpretación auténtica de la Revelación es una misión encomendada al Magisterio de la Iglesia, es decir, es decir, al Papa y a los obispos en comunión con él. Es misión suya escuchar, custodiar y explicar fielmente el depósito de la Revelación. En la Iglesia Católica el Papa es el garante de nuestra unidad en la fe; o dicho de otra forma, es quien nos “confirma en la fe”.

Poco nos importa que el Papa se llame Ratzinger, Wojtyla, Luciani o Montini… Acogemos a Benedicto XVI como al sucesor de Pedro, como a la roca que hace visible la piedra angular, que es Cristo, sobre la que se edifica la Iglesia. Si alguien nos preguntase cuál es la función principal de un Papa, el quehacer específico de los sucesores de Pedro, le responderíamos: ¡el oficio de la unidad!

La tarea de conservar la unidad no es fruto de una estrategia humana, sino que responde a la voluntad del mismo Jesucristo, quien una y otra vez, nos pidió que todos sus seguidores fuésemos “uno” (cfr. Jn 17); de forma que la unidad de la Iglesia llegue a ser un signo que ayude a creer a una humanidad dividida y fraccionada.

Por lo tanto, el oficio del Papa no es honorífico, sino que conlleva el ejercicio real de la autoridad para el gobierno de la Iglesia. Somos conscientes de que la autoridad del Papa no es fácilmente comprendida, en un momento en el que, en nuestra cultura occidental, el principio de autoridad padece una crisis generalizada. Gobernar no siempre es sencillo y gozoso, sino que también puede llegar a ser doloroso, porque en nuestra condición humana tenemos una marcada tendencia al individualismo y a la división. Sin embargo, la experiencia nos dice que eliminar la autoridad, paradójicamente, es eliminar la libertad responsable.

El modelo de gobierno de la Iglesia poco tiene que ver con lo que entendemos por “democracia” o por “dictadura”. Es obvio que el Papa no es un representante del pueblo, ni tampoco está por encima de la Iglesia. No cabe entender la Iglesia desde categorías políticas, ya que el rasgo principal que nos define a todos, incluido el Papa, es el “discipulado”. ¡Los mayores en el Reino de los Cielos no son los ministros, sino los santos! El estilo de nuestro discipulado está marcado por aquellas palabras de Jesús a sus apóstoles: “El más importante entre vosotros debe ser como el más pequeño, y el que manda debe ser como el que sirve” (Lc 22, 26).

Traigo a colación una anécdota que escuché recientemente a un jesuita: En una rueda de prensa en la que se anunciaba el cese del P. Kolvenbach como Superior General de la Compañía de Jesús; en el momento del nombramiento de su sucesor, un periodista le preguntó cómo se las iba a arreglar en su nueva situación para obedecer a un superior, cuando anteriormente había tenido tanta autoridad sobre el conjunto de los jesuitas. Su respuesta fue tan sencilla como aleccionadora, sobre lo que es el principio de autoridad en el seno de la Iglesia: “Será muy sencillo para mí, porque yo antes tenía que obedecer a veinte mil, y ahora ya no tendré que obedecer más que a uno”.

¡Nuestra afecto y gratitud al Santo Padre por no ahorrar esfuerzo alguno en su tarea de confirmarnos en la fe, y nuestro ofrecimiento humilde de colaboración para que pueda llevar adelante la tarea que Cristo le encomendó: “Apacienta mis ovejas”! (cfr. Jn 21, 16).

Mons. José Ignacio Munilla Aguirre
Obispo de San Sebastián, España

jueves, 11 de noviembre de 2010

CATEQUESIS DEL PAPA: Benedicto XVI reflexiona sobre su reciente Viaje Apostólico a España


CIUDAD DEL VATICANO, 10 NOV 2010 (VIS).-Benedicto XVI recordó en la catequesis de la audiencia general de hoy, celebrada en el Aula Pablo VI, su reciente viaje a Santiago de Compostela y Barcelona. "Fui allí -dijo- para confirmar en la fe a mis hermanos y lo hice como testigo de Cristo resucitado, como sembrador de la esperanza que no defrauda y no engaña".

El Papa afirmó que ya desde la ceremonia de bienvenida en Santiago de Compostela tuvo "la oportunidad de experimentar el amor que las gentes de España nutren hacia el Sucesor de Pedro. (...) En este Año Santo Compostelano, he querido hacerme peregrino junto con cuantos, muy numerosos, visitan ese célebre santuario."

En la catedral de Compostela, "dando con emoción el abrazo tradicional al Santo, pensé en cómo este gesto de acogida y amistad -prosiguió- es (...) un signo fuerte de la voluntad de cumplir el mensaje apostólico, que, por una parte, nos compromete a ser custodios fieles de la Buena Nueva que los apóstoles nos han transmitido, sin caer en la tentación de alterarla, disminuirla o doblegarla a otros intereses, y, por otra, nos transforma en incansables mensajeros de la fe en Cristo, a través de la palabra y el testimonio de la vida en todos los ámbitos de la sociedad".

El Santo Padre habló después de sus reflexiones acerca del motivo que llevaba a tantas personas a dejar sus tareas cotidianas para emprender el Camino de Santiago. "En tiempos de desamparo, de búsqueda, de dificultades, al igual que cuando se aspira a fortalecer la fe y a vivir con más coherencia, los peregrinos a Compostela emprenden un profundo itinerario de conversión a Cristo, que asumió sobre sí la debilidad, el pecado de la humanidad, las miserias del mundo, llevándolas allí donde el mal ya no tiene poder y la luz del bien ilumina todo. Es un pueblo de caminantes silenciosos procedentes de todo el mundo que redescubren la antigua tradición medieval y cristiana de la peregrinación, atravesando pueblos y ciudades impregnados de catolicismo".

"La fe en Cristo da sentido a Compostela, un lugar espiritualmente extraordinario, que sigue siendo un punto de referencia para la Europa de hoy. (...) Preservar y fortalecer la apertura a lo trascendente, así como un diálogo fecundo entre fe y razón, entre política y religión, entre economía y ética, permitirá construir una Europa que, fiel a sus imprescindibles raíces cristianas, responda plenamente a su vocación. (...) Por eso, convencido de las inmensas posibilidades del continente europeo y confiado en su futuro de esperanza -afirmó el pontífice- invité a Europa a abrirse cada vez más a Dios, favoreciendo así las perspectivas de un encuentro real, respetuoso y solidario con los pueblos y las civilizaciones de otros continentes".

Benedicto XVI habló después de la segunda etapa de su viaje, Barcelona, donde consagró la iglesia de la Sagrada Familia, declarándola basílica menor. Pensando en la belleza de la obra de Antoni Gaudí, "que invita a levantar la mirada y el ánimo al cielo, a Dios, recordaba -dijo el Papa- las grandes construcciones religiosas, como las catedrales de la Edad Media, que han marcado profundamente la historia y fisonomía de las principales ciudades europeas."

"Esa obra espléndida -rica en simbología religiosa, (...) casi una inmensa escultura en piedra-, (...) nos remite al verdadero santuario, al lugar de culto real, el Cielo, donde Cristo entró para comparecer ante Dios en favor nuestro. El genial arquitecto, en este templo magnífico, ha representado admirablemente el misterio de la Iglesia, a la que los fieles se incorporan por el bautismo como piedras vivas para la construcción de un edificio espiritual".

La Iglesia de la Sagrada Familia fue concebida por Gaudí "como una gran catequesis sobre Jesucristo, como un canto de alabanza al Creador. En efecto, la extraordinaria capacidad expresiva y simbólica de las formas y de los motivos artísticos, así como las innovadoras técnicas arquitectónicas y escultóricas, evocan la Fuente suprema de toda belleza", observó el Papa, refiriéndose a continuación a cómo la vida de Gaudí, "desde el momento en que aceptó el trabajo de la construcción de esa iglesia, (...) estuvo marcada por un cambio profundo" y "sintió la necesidad de prepararse espiritualmente para poder expresar en la realidad material el misterio insondable de Dios".

"En Barcelona -continuó- visité la Obra "Nen Déu", (...) donde son tratados con profesionalidad y amor, niños y jóvenes con discapacidades. Sus vidas son preciosas a los ojos de Dios y nos invitan constantemente a salir de nuestro egoísmo".

En esa capital, Benedicto XVI rezó "intensamente por las familias, células vitales y esperanza de la sociedad y la Iglesia", y recordó "a los que sufren, especialmente en estos tiempos de dificultades económicas graves". También tuvo presentes a los jóvenes "para que descubran la belleza, el valor y el compromiso del matrimonio, en el que un hombre y una mujer forman una familia, que con generosidad acoge la vida y la acompaña desde su concepción hasta su fin natural. Todo lo que se hace para apoyar el matrimonio y la familia, para ayudar a quienes más lo necesitan, todo lo que acrecienta la grandeza del ser humano y su dignidad inviolable, contribuye al perfeccionamiento de la sociedad. Ningún esfuerzo es inútil en este sentido".

El Papa finalizó dando gracias a Dios por "las intensas jornadas transcurridas en Santiago de Compostela y Barcelona", y renovó su agradecimiento a "los Reyes de España, a los Príncipes de Asturias y a todas las autoridades, (...) a los arzobispos de estas dos iglesias particulares" y a todos cuantos "se han prodigado para que mi visita a esas dos ciudades maravillosas fuera fructífera. Han sido días inolvidables, que quedarán grabados en mi corazón".

miércoles, 10 de noviembre de 2010

ACTUALIDAD: Benedicto XVI - camino a España - respondió a las preguntas de los periodistas

Queridos amigos y hermanos del blog: es tanto el material que nos ha dejado la reciente visita del Santo Padre a España que es imposible publicarlo todo en este espacio. Sí me pareció más que interesante compartirles las respuestas que, durante el vuelo rumbo a Santiago de Compostela, Benedicto XVI concedió a los periodistas que le acompañaban en este viaje apostólico a España. Es significativo escuchar al Papa en otro marco de enseñanza, una conferencia de prensa, y ser iluminados y confirmados en la fe por su magisterio.

Periodista: Usted ha dicho que vive su pontificado "con sentimientos de peregrino". ¿Quiere decirnos algo sobre la perspectiva de la peregrinación, también en su vida personal y en su espiritualidad, y sobre los sentimientos con los que se dirige como peregrino a Santiago?

Benedicto XVI: "Podría decir que estar en camino forma parte de mi biografía. Pero esto quizá es algo exterior; sin embargo, me ha hecho pensar en la inestabilidad de esta vida, en el hecho de estar en camino... Sobre la peregrinación uno podría decir: Dios está en todas partes, no hace falta ir a otro lugar, pero también es cierto que la fe, según su esencia, consiste en ser peregrino. (...) En ocasiones hay que salir de la vida cotidiana, del mundo de lo útil, del utilitarismo, para ponerse verdaderamente en camino hacia la trascendencia, trascenderse a sí mismo y la vida cotidiana, y así encontrar también una nueva libertad, un tiempo de replanteamiento interior, de identificación de sí mismo, para ver al otro, a Dios. Así es siempre la peregrinación. (...) Basta decir que los caminos de Santiago son un elemento en la formación de la unidad espiritual del continente europeo. Peregrinando aquí se ha encontrado la identidad común europea, y también hoy renace este movimiento, esta necesidad de estar en movimiento espiritual y físicamente, de encontrarse uno con otro y de encontrar silencio, libertad, renovación, y encontrar a Dios".

Periodista: ¿Qué significado puede tener la consagración de un templo como la Sagrada Familia al comienzo del siglo XXI? ¿Hay algún aspecto específico de la visión de Gaudí que le ha impresionado en particular?

Benedicto XVI: "En realidad, esta catedral es también un signo para nuestro tiempo. En la visión de Gaudí, percibo sobre todo tres elementos. El primero es la síntesis entre continuidad y novedad, tradición y creatividad. Gaudí tuvo la valentía de insertarse en la gran tradición de las catedrales, de atreverse en su siglo, con una visión totalmente nueva. Presenta esta catedral como lugar del encuentro entre Dios y el hombre en una gran solemnidad. Tiene la valentía de estar en la tradición, pero con una creatividad nueva, que renueva la tradición, y demuestra así la unidad y el progreso de la historia. Es algo hermoso. En segundo lugar, Gaudí buscaba este trinomio: libro de la naturaleza, libro de la Escritura, libro de la liturgia. Y esta síntesis es precisamente hoy muy importante. En la liturgia, la Escritura se hace presente, se convierte en realidad hoy, no es una Escritura de hace dos mil años, sino que debe ser celebrada, realizada. En la celebración de la Escritura habla la creación y lo creado encuentra su verdadera respuesta, porque -como nos dice san Pablo- la criatura sufre, y en lugar de ser destruida, despreciada, aguarda a los hijos de Dios, es decir, a quienes la ven en la luz de Dios. Esta síntesis entre el sentido de la creación, la Escritura y la adoración es precisamente un mensaje muy importante para la actualidad. Y finalmente hay un tercer punto: esta catedral nació por una devoción típica del siglo XIX: san José, la Sagrada Familia de Nazaret, el misterio de Nazaret, pero esta devoción de ayer es de grandísima actualidad, porque el problema de la familia, de la renovación de la familia como célula fundamental de la sociedad, es el gran tema de hoy y nos indica hacia dónde podemos ir tanto en la edificación de la sociedad como en la unidad entre fe y vida, entre religión y sociedad. Expresa el tema fundamental de la familia, diciendo que Dios mismo se hizo hijo en una familia y nos llama a edificar y vivir la familia".

Periodista: Gaudí y la Sagrada Familia representan, con particular eficacia, el binomio entre fe y arte. ¿Cómo puede la fe volver a encontrar hoy su puesto en el mundo del arte y de la cultura? ¿Es éste uno de los temas importantes de su pontificado?

Benedicto XVI: "Así es. Vosotros sabéis que yo insisto mucho en la relación entre fe y razón, en que la fe, y la fe cristiana, sólo encuentra su identidad en la apertura a la razón, y que la razón se realiza si trasciende hacia la fe. Pero también es importante la relación entre fe y arte, porque la verdad, fin y meta de la razón, se expresa en la belleza y se auto-realiza en la belleza, se encuentra como verdad. (...) La relación entre verdad y belleza es inseparable y por eso tenemos necesidad de la belleza. En la Iglesia, desde el comienzo, incluso en la gran modestia y pobreza del tiempo de las persecuciones, el arte, la pintura, la expresión de la salvación de Dios en las imágenes del mundo, el canto y luego también el edificio, todo esto es constitutivo para la Iglesia y sigue siendo constitutivo para siempre. De este modo, la Iglesia ha sido madre de las artes durante siglos y siglos. El gran tesoro del arte occidental -la música, arquitectura, pintura-, ha nacido de la fe en la Iglesia. Actualmente hay un cierto disenso, pero esto daña tanto al arte como a la fe: el arte que perdiera la raíz de la trascendencia ya no se dirigiría hacia Dios, sería un arte escindido, perdería su raíz viva; y una fe que dejara el arte en el pasado, ya no sería fe en el presente. Hoy se debe expresar de nuevo como verdad, que está siempre presente. Por eso, el diálogo o el encuentro entre arte y fe está inscrito en la más profunda esencia de la fe. Debemos hacer todo lo posible para que también hoy la fe se exprese en arte auténtico, como Gaudí, en la continuidad y en la novedad, y para que el arte no pierda el contacto con la fe".

Periodista: Acerca de la creación del dicasterio para la nueva evangelización, ¿Es España, país muy secularizado y donde ha disminuido mucho la práctica religiosa, uno de los objetivos de la misión de ese dicasterio, si no el objetivo principal?

Benedicto XVI: "Con este dicasterio he pensando en el mundo entero, porque la novedad del pensamiento, la dificultad de pensar en los conceptos de la Escritura, de la teología, son universales, aunque el punto álgido sea el mundo occidental, con su secularismo, su laicidad, y la continuidad de la fe que debe renovarse para ser la fe de hoy y responder al desafío de la laicidad. En Occidente, todos los grandes países tienen su propio modo de vivir este problema. (...) España ha sido siempre, por una parte, un país originario de la fe. El renacimiento del catolicismo en la época moderna se produjo sobre todo gracias a España. Figuras como san Ignacio de Loyola, santa Teresa y san Juan de Ávila, renovaron realmente el catolicismo y diseñaron la fisonomía del catolicismo moderno. Pero también es verdad que en España nacieron una laicidad, un anticlericalismo, un secularismo fuerte y agresivo, como pudimos ver precisamente en los años treinta. Esta disputa, más aún, este enfrentamiento entre fe y modernidad, ambos muy vivaces, ha vuelto a reproducirse de nuevo en la España actual. Por eso, el futuro de la fe y del encuentro -no del enfrentamiento, sino del encuentro- entre fe y laicidad, tienen un foco central también en la cultura española. En este sentido, he pensado en todos los grandes países de Occidente, pero sobre todo también en España."

Periodista: Con el viaje que realizará el año que viene para la Jornada Mundial de la Juventud, habrá efectuado tres viajes a España, más que a ningún otro país ¿Por qué este privilegio? ¿Es un signo de amor o de particular preocupación?

Benedicto XVI: "Naturalmente es un signo de amor. Se podría decir que es una casualidad que vaya tres veces a España. La primera durante el gran Encuentro Internacional de las familias, en Valencia: ¿cómo podría el Papa estar ausente si las familias del mundo se encuentran? El próximo año tendrá lugar la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, y en esa ocasión el Papa no puede estar ausente. Y finalmente tenemos el Año Santo de Santiago, y la consagración (...) de la Sagrada Familia de Barcelona. ¿Cómo no podía venir el Papa? Por sí mismas, las ocasiones son también desafíos, casi una necesidad de ir. Pero el hecho de que precisamente en España se concentren tantas ocasiones demuestra también que es realmente un país lleno de dinamismo, lleno de la fuerza de la fe, y la fe responde a los desafíos que están igualmente presentes en España. Por eso, podríamos decir que la casualidad ha hecho que venga, pero esta casualidad demuestra una realidad más profunda, la fuerza de la fe y la fuerza del desafío para la fe".

martes, 9 de noviembre de 2010

VIRGEN MARÍA: Santa María la Real de la Almudena, Patrona de Madrid

Queridos amigos y hermanos del blog: hoy, 9 de noviembre, acompañados con el lema “Con María, firmes en la Fe”, celebramos junto a todos los madrileños a Santa María la Real de la Almudena, Patrona de Madrid.

Dice una antiquísima leyenda o tradición que "Cuando el Apóstol Santiago vino de Jerusalén a predicar a España, trajo a esta coronada Villa de Madrid, la milagrosísima Imagen que hoy llaman de la Almudena y la colocó en esta Iglesia en compañía de uno de los doce discípulos -llamado S. Calocero-, que fue el primero que predicó en ella el año del Señor de 38….". (Según consta en una inscripción de 1640).

La imagen de la Virgen de Santa María la Real de la Almudena está unida, desde el primer momento, a la historia cristiana de Madrid. Según la tradición, en los arrabales del pequeño villorrio que era Magerit se daba culto a la Virgen de la Vega. El año 702, y ante el peligro de que fuera profanada por los musulmanes, los madrileños la escondieron en un cubo de la muralla con dos cirios encendidos.

El Rey Alfonso VI había oído muchas veces a sus súbditos que hacía años habían encerrado la imagen de la Virgen de la Vega en la muralla. Había ordenado buscarla, sin lograrlo. Hizo la promesa de que si ganaba la ciudad de Toledo intensificaría la búsqueda: al terminar la batalla vino a Madrid y organizó rogativas y una solemne procesión, en la que participó él mismo, alrededor de la muralla. Y el 9 de noviembre de 1085, al pasar por el cubo de la muralla, con gran ruido cayó un gran trozo de la misma y apareció la imagen de la Virgen.

A partir de entonces, los madrileños la llamaron Virgen de la Almudena, por aparecer en la almudayna o ciudadela en árabe. Y la tuvieron por Patrona. En 1646, la Virgen salva a Madrid de una catástrofe y el Ayuntamiento se compromete a asistir todos los años a su fiesta, haciendo Voto de ello.

Dice un verso escrito en una placa de metal fechada en el año 1616, que se conserva en la Catedral, y que estuvo expuesta en el pórtico de la antigua Iglesia de Santa María hasta que se mandó derribar en el año 1868, y en la que aparece grabada la Imagen más antigua de la Almudena: "Que si bien se considera, Virgen pura y excelente, Vos en Madrid solamente, fuisteis la imagen primera, que reverenció su gente".

La imagen de la Virgen ha cambiado de lugar a lo largo de los siglos: Santa María, iglesia del Sacramento, otras capillas de Madrid, otra vez el Sacramento, en 1911 la Cripta de la Catedral, otra vez Sacramento, Catedral de San Isidro, hasta llegar a la Catedral de la Almudena, donde se encuentra en la actualidad.

En honor suyo y bajo su advocación, se ha construido la Catedral, que fue consagrada por el Papa Juan Pablo II el 15 de junio de 1993.



Datos Generales de la Imagen

Título: Santa María la Real de la Almudena
Localización: Catedral de la Almudena. La imagen está ubicada en el lado derecho del crucero, en el centro de un retablo con tablas de Juan de Borgoña.
Material: Talla en madera policromada y estofada.
Medidas: Altura, 1,58 m; ancho máx.: 0,45 m; profundidad máx: 0,43 m; base de madera: 0,06 x 0,58 x 0,58 m. (en forma octogonal);
Peana de Plata: 0,36 m. de altura.
Niño: 0,45 x 0,32 x 0,11 m.
Representación: Virgen de pie con túnica roja, manto blanco y sandalias, que sostiene, con ambas manos, al Niño Jesús desnudo. Ambas imágenes llevan coronas metálicas.
La imagen primitiva: la que fue encontrada en la muralla, se destruyó en un incendio. La actual data de 1500. Al restaurarla, en 1993, se encontró clavado a la cabeza hueca de la imagen un saquito con briznas de oro, plata, piedras preciosas y cenizas: se cree que son restos de la primitiva imagen.


Patrona de Madrid

El Papa Pío X la declaró por soberano decreto de agosto de 1908 Patrona de Madrid, señalando su fiesta el día 9 de noviembre: "Aclamada por la Iglesia es Nuestra Señora de la Almudena, Patrona de Madrid con oficio propio", y el Papa Pablo VI el 1 de junio de 1977 por un Breve Pontificio: "Declaramos a perpetuidad la bienaventurada Virgen Inmaculada, bajo el título de La Almudena, principal patrona ante Dios de la Archidiócesis de Madrid-Alcalá".

Coronación Canónica

La Virgen de la Almudena fue coronada solemnemente el 10 de noviembre de 1948, en la Plaza de la Armería de Madrid. Al acto asistió el entonces Jefe del Estado, D. Francisco Franco, con las máximas autoridades eclesiásticas, militares y civiles de la nación, así como el Ayuntamiento en pleno de Madrid y representaciones extranjeras, presididas por el Nuncio de Su Santidad. El entonces obispo de Madrid-Alcalá era el Doctor Eijo y Garay, quien coronó a la imagen de la Virgen. En 1998 se celebraron los 50 años de su coronación.


lunes, 8 de noviembre de 2010

ACTUALIDAD: Benedicto XVI en Barcelona dedicó y consagró el Templo de “La Sagrada Familia”


CIUDAD DEL VATICANO, 7 NOV 2010 (VIS).-A las 9,00, el Papa se trasladó en papamóvil desde el arzobispado de Barcelona a la Iglesia de la Sagrada Familia, la obra maestra del arquitecto catalán Antoni Gaudí.

Las obras, comenzadas en 1882, prosiguen gracias a ofertas privadas de todo el mundo y deberían concluir en 2026, cuando se erijan las 18 torres previstas, de las que 12 están dedicadas a los Apóstoles, 4 a los evangelistas, una a Jesús, la más alta de todas -tiene 170 metros- y una a la Virgen.

Antes del inicio de la misa, el Santo Padre recorrió con el papamóvil el exterior del templo, donde había miles de personas.

Benedicto XVI fue acogido en la entrada secundaria del templo por el presidente de la Fundación Sagrada Familia y por el arquitecto Jordi Bonet, jefe del proyecto de construcción de la Iglesia. A continuación, en la Sala del Museo de la Sagrada Familia, tuvo lugar el encuentro con los Reyes de España, don Juan Carlos y doña Sofía.

El Papa se dirigió entonces a la sacristía para revestirse y comenzar la Santa Misa, durante la cual tuvo lugar la dedicación de la Iglesia y del altar de la Sagrada Familia. Al inicio de la homilía, el Papa saludó en catalán a los Reyes, al cardenal Lluís Martínez Sistach, arzobispo de Barcelona y a los demás purpurados, obispos, sacerdotes, religiosos y laicos presentes.


Tras poner de relieve que "este día es un punto significativo en una larga historia de ilusión, de trabajo y de generosidad, que dura más de un siglo", el Santo Padre recordó de modo especial a los que han hecho posible este templo; "sobre todo, al que fue alma y artífice de este proyecto: a Antoni Gaudí, arquitecto genial y cristiano consecuente, con la antorcha de su fe ardiendo hasta el término de su vida, vivida en dignidad y austeridad absoluta. Este acto es también, de algún modo, el punto cumbre y la desembocadura de una historia de esta tierra catalana que, sobre todo desde finales del siglo XIX, dio una pléyade de santos y de fundadores, de mártires y de poetas cristianos. Historia de santidad, de creación artística y poética, nacidas de la fe, que hoy recogemos y presentamos como ofrenda a Dios en esta Eucaristía".

Benedicto XVI expresó su alegría porque este templo, desde el principio, "ha estado muy vinculado a la figura de san José. Me ha conmovido especialmente -dijo- la seguridad con la que Gaudí, ante las innumerables dificultades que tuvo que afrontar, exclamaba lleno de confianza en la divina Providencia: "San José acabará el templo". Por eso ahora, no deja de ser significativo que sea dedicado por un Papa cuyo nombre de pila es José".

Esta obra de arte, continuó, "es un signo visible del Dios invisible, a cuya gloria se alzan estas torres, saetas que apuntan al absoluto de la luz y de Aquel que es la Luz, la Altura y la Belleza misma. En este recinto, Gaudí quiso unir la inspiración que le llegaba de los tres grandes libros en los que se alimentaba como hombre, como creyente y como arquitecto: el libro de la naturaleza, el libro de la Sagrada Escritura y el libro de la Liturgia. Así unió la realidad del mundo y la historia de la salvación, tal como nos es narrada en la Biblia y actualizada en la Liturgia. Introdujo piedras, árboles y vida humana dentro del templo, para que toda la creación convergiera en la alabanza divina, pero al mismo tiempo sacó los retablos afuera, para poner ante los hombres el misterio de Dios revelado en el nacimiento, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

"De este modo, colaboró genialmente a la edificación de la conciencia humana anclada en el mundo, abierta a Dios, iluminada y santificada por Cristo. E hizo algo que es una de las tareas más importantes hoy: superar la escisión entre conciencia humana y conciencia cristiana, entre existencia en este mundo temporal y apertura a una vida eterna, entre belleza de las cosas y Dios como Belleza. Esto lo realizó Antoni Gaudí no con palabras sino con piedras, trazos, planos y cumbres. Y es que la belleza es la gran necesidad del hombre; es la raíz de la que brota el tronco de nuestra paz y los frutos de nuestra esperanza. La belleza es también reveladora de Dios porque, como Él, la obra bella es pura gratuidad, invita a la libertad y arranca del egoísmo".


El Papa subrayó que "la Iglesia no tiene consistencia por sí misma; está llamada a ser signo e instrumento de Cristo, en pura docilidad a su autoridad y en total servicio a su mandato. El único Cristo funda la única Iglesia; Él es la roca sobre la que se cimienta nuestra fe. Apoyados en esa fe, busquemos juntos mostrar al mundo el rostro de Dios, que es amor y el único que puede responder al anhelo de plenitud del hombre. Ésa es la gran tarea, mostrar a todos que Dios es Dios de paz y no de violencia, de libertad y no de coacción, de concordia y no de discordia".

"En este sentido, pienso que la dedicación de este templo de la Sagrada Familia, en una época en la que el hombre pretende edificar su vida de espaldas a Dios, como si ya no tuviera nada que decirle, resulta un hecho de gran significado. Gaudí, con su obra, nos muestra que Dios es la verdadera medida del hombre. Que el secreto de la auténtica originalidad está, como decía él, en volver al origen que es Dios. Él mismo, abriendo así su espíritu a Dios ha sido capaz de crear en esta ciudad un espacio de belleza, de fe y de esperanza, que lleva al hombre al encuentro con quien es la Verdad y la Belleza misma. Así expresaba el arquitecto sus sentimientos: "Un templo [es] la única cosa digna de representar el sentir de un pueblo, ya que la religión es la cosa más elevada en el hombre".

El Santo Padre recordó que "la iniciativa de este templo se debe a la Asociación de amigos de San José, quienes quisieron dedicarlo a la Sagrada Familia de Nazaret. (...) Los patrocinadores de este templo querían mostrar al mundo el amor, el trabajo y el servicio vividos ante Dios, tal como los vivió la Sagrada Familia de Nazaret. Las condiciones de la vida han cambiado mucho y con ellas se ha avanzado enormemente en ámbitos técnicos, sociales y culturales. No podemos contentarnos con estos progresos. Junto a ellos deben estar siempre los progresos morales, como la atención, protección y ayuda a la familia, ya que el amor generoso e indisoluble de un hombre y una mujer es el marco eficaz y el fundamento de la vida humana en su gestación, en su alumbramiento, en su crecimiento y en su término natural".



"Sólo donde existen el amor y la fidelidad -continuó-, nace y perdura la verdadera libertad. Por eso, la Iglesia aboga por adecuadas medidas económicas y sociales para que la mujer encuentre en el hogar y en el trabajo su plena realización; para que el hombre y la mujer que contraen matrimonio y forman una familia sean decididamente apoyados por el Estado; para que se defienda la vida de los hijos como sagrada e inviolable desde el momento de su concepción; para que la natalidad sea dignificada, valorada y apoyada jurídica, social y legislativamente. Por eso, la Iglesia se opone a todas las formas de negación de la vida humana y apoya cuanto promueva el orden natural en el ámbito de la institución familiar".

Benedicto XVI pidió a Dios "que en esta tierra catalana se multipliquen y consoliden nuevos testimonios de santidad, que presten al mundo el gran servicio que la Iglesia puede y debe prestar a la humanidad: ser icono de la belleza divina, llama ardiente de caridad, cauce para que el mundo crea en Aquel que Dios ha enviado".

"Suplico igualmente al Señor de nuestras vidas que de este altar, que ahora va a ser ungido con óleo santo y sobre el que se consumará el sacrificio de amor de Cristo, brote un río constante de gracia y caridad sobre esta ciudad de Barcelona y sus gentes, y sobre el mundo entero. Que estas aguas fecundas llenen de fe y vitalidad apostólica a esta Iglesia archidiocesana, a sus pastores y fieles".

"Deseo, finalmente, confiar a la amorosa protección de la Madre de Dios, María Santísima, Rosa de abril, Madre de la Merced, a todos los que estáis aquí, y a todos los que con palabras y obras, silencio u oración, han hecho posible este milagro arquitectónico. Que Ella presente también a su divino Hijo las alegrías y las penas de todos los que lleguen a este lugar sagrado en el futuro, para que, como reza la Iglesia al dedicar los templos, los pobres puedan encontrar misericordia, los oprimidos alcanzar la libertad verdadera y todos los hombres se revistan de la dignidad de hijos de Dios. Amén".

El cardenal Sistach leyó al final de la misa la bula con la que el Papa declara que el templo de la Sagrada Familia es, a partir de ahora, basílica menor.

domingo, 7 de noviembre de 2010

ACTUALIDAD: Benedicto XVI en Santiago de Compostela: "Vivid iluminados por la verdad de Cristo, confesando la fe con alegría y coherencia"


CIUDAD DEL VATICANO, 6 NOV 2010 (VIS).-Benedicto XVI comenzó esta mañana el decimoctavo viaje apostólico de su pontificado, que lo lleva a dos localidades de antigua tradición católica en España: Santiago de Compostela, ligada al rito de la peregrinación a la tumba del apóstol Santiago, que celebra el Jubileo y Barcelona, donde el Papa consagrará el templo inacabado de "La Sagrada Familia", 128 años después del inicio de los trabajos, todavía en curso.

El Papa salió del aeropuerto romano de Fiumicino a las 8,30 y aterrizó a las 11,30 en Santiago de Compostela, donde acudieron a recibirle a la escalerilla del avión Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias, Don Felipe de Borbón y Borbón y Doña Letizia Ortiz Rocasolano, a quienes acompañaba el arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Julián Barrio Barrio.

La ceremonia de bienvenida, que tuvo lugar en el terminal sur del aeropuerto, inaugurado con esa ocasión, contó con la presencia de autoridades del gobierno central, de la Autonomía de Galicia y del ayuntamiento de Santiago, de los cardenales españoles y del comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal y algunos centenares de fieles. Tras la interpretación de los himnos nacionales y el discurso del Príncipe de Asturias, el Papa se dirigió a los presentes.

"Vengo como peregrino en este Año Santo Compostelano -dijo- y traigo en el corazón el mismo amor a Cristo que movía al Apóstol Pablo a emprender sus viajes, ansiando llegar también a España. Deseo unirme así a esa larga hilera de hombres y mujeres que, a lo largo de los siglos, han llegado a Compostela desde todos los rincones de la Península y de Europa, e incluso del mundo entero, para ponerse a los pies de Santiago y dejarse transformar por el testimonio de su fe. Ellos, con la huella de sus pasos y llenos de esperanza, fueron creando una vía de cultura, de oración, de misericordia y conversión, que se ha plasmado en iglesias y hospitales, en albergues, puentes y monasterios. De esta manera, España y Europa fueron desarrollando una fisonomía espiritual marcada de modo indeleble por el Evangelio."

"Precisamente como mensajero y testigo del Evangelio -prosiguió- iré también a Barcelona, para alentar la fe de sus gentes acogedoras y dinámicas. Una fe sembrada ya en los albores del cristianismo, y que fue germinando y creciendo al calor de innumerables ejemplos de santidad, dando origen a tantas instituciones de beneficencia, cultura y educación. Fe que inspiró al genial arquitecto Antoni Gaudí a emprender en esa ciudad, con el fervor y la colaboración de muchos, esa maravilla que es el templo de la Sagrada Familia. Tendré la dicha de dedicar ese templo, en el que se refleja toda la grandeza del espíritu humano que se abre a Dios."

"Siento una profunda alegría al estar de nuevo en España, que ha dado al mundo una pléyade de grandes santos, fundadores y poetas, como Ignacio de Loyola, Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, Francisco Javier, entre otros muchos; la que en el siglo XX ha suscitado nuevas instituciones, grupos y comunidades de vida cristiana y de acción apostólica y, en los últimos decenios, camina en concordia y unidad, en libertad y paz, mirando al futuro con esperanza y responsabilidad. Movida por su rico patrimonio de valores humanos y espirituales, busca asimismo superarse en medio de las dificultades y ofrecer su solidaridad a la comunidad internacional."


"Estas aportaciones e iniciativas de vuestra dilatada historia, y también de hoy, junto al significado de estos dos lugares de vuestra hermosa geografía que visitaré en esta ocasión, me dan pie para ensanchar mi pensamiento a todos los pueblos de España y de Europa. Como el Siervo de Dios Juan Pablo II, que desde Compostela exhortó al viejo Continente a dar nueva pujanza a sus raíces cristianas, también yo quisiera invitar a España y a Europa a edificar su presente y a proyectar su futuro desde la verdad auténtica del hombre, desde la libertad que respeta esa verdad y nunca la hiere, y desde la justicia para todos, comenzando por los más pobres y desvalidos. Una España y una Europa no sólo preocupadas de las necesidades materiales de los hombres, sino también de las morales y sociales, de las espirituales y religiosas, porque todas ellas son exigencias genuinas del único hombre y sólo así se trabaja eficaz, íntegra y fecundamente por su bien", concluyó el pontífice.

Acabada la ceremonia, el Papa y los Príncipes de Asturias mantuvieron un breve coloquio privado en la Sala de las Autoridades del aeropuerto. Después, el Santo Padre se trasladó en papamóvil a la catedral de Santiago de Compostela.

VIVIR ILUMINADOS POR LA VERDAD DE CRISTO

Después de llegar a la Catedral de Santiago de Compostela, el Papa se dirigió a la capilla del Santísimo Sacramento y posteriormente saludó a los fieles desde el Pórtico de la Gloria, labrado en granito en el siglo XII, en cuyas columnas se hallan figuras como la Cristo, los apóstoles, santos, profetas, ángeles, monstruos simbólicos, pasajes de la Biblia.

El Santo Padre salió por la Puerta Real y entró a continuación por la Puerta Santa. Tras rezar ante la tumba del Apóstol Santiago, dio el famoso abrazo a la estatua del santo. Después de un breve saludo del arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Julián Barrio Barrio, el Papa pronunció un discurso.

"Peregrinar -dijo- no es simplemente visitar un lugar cualquiera para admirar sus tesoros de naturaleza, arte o historia. Peregrinar significa, más bien, salir de nosotros mismos para ir al encuentro de Dios allí donde Él se ha manifestado, allí donde la gracia divina se ha mostrado con particular esplendor y ha producido abundantes frutos de conversión y santidad entre los creyentes".

"En este Año Santo Compostelano, como Sucesor de Pedro, he querido yo también peregrinar a la Casa del Señor Santiago, que se apresta a celebrar el ochocientos aniversario de su consagración, para confirmar vuestra fe y avivar vuestra esperanza, y para confiar a la intercesión del Apóstol vuestros anhelos, fatigas y trabajos por el Evangelio. Al abrazar su venerada imagen, he pedido también por todos los hijos de la Iglesia, que tiene su origen en el misterio de comunión que es Dios".

Benedicto XVI afirmó que "la Iglesia es ese abrazo de Dios en el que los hombres aprenden también a abrazar a sus hermanos, descubriendo en ellos la imagen y semejanza divina, que constituye la verdad más profunda de su ser, y que es origen de la genuina libertad".

"Entre verdad y libertad -explicó- hay una relación estrecha y necesaria. La búsqueda honesta de la verdad, la aspiración a ella, es la condición para una auténtica libertad. No se puede vivir una sin otra. La Iglesia, que desea servir con todas sus fuerzas a la persona humana y su dignidad, está al servicio de ambas, de la verdad y de la libertad. No puede renunciar a ellas, porque está en juego el ser humano, porque le mueve el amor al hombre, "que es la única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma", y porque sin esa aspiración a la verdad, a la justicia y a la libertad, el hombre se perdería a sí mismo".

"Dejadme que desde Compostela, corazón espiritual de Galicia y, al mismo tiempo, escuela de universalidad sin confines, exhorte a todos los fieles de esta querida archidiócesis, y a los de la Iglesia en España, a vivir iluminados por la verdad de Cristo, confesando la fe con alegría, coherencia y sencillez, en casa, en el trabajo y en el compromiso como ciudadanos".

El Papa pidió a los fieles "que la alegría de sentirse hijos queridos de Dios" les llevara "también a un amor cada vez más entrañable a la Iglesia, cooperando con ella en su labor de llevar a Cristo a todos los hombres. Orad al Dueño de la mies, para que muchos jóvenes se consagren a esta misión en el ministerio sacerdotal y en la vida consagrada: hoy, como siempre, merece la pena entregarse de por vida a proponer la novedad del Evangelio".

"No quiero concluir sin antes felicitar y agradecer a los católicos españoles la generosidad con que sostienen tantas instituciones de caridad y de promoción humana. No dejéis de mantener esas obras, que benefician a toda la sociedad, y cuya eficacia se ha puesto de manifiesto de modo especial en la actual crisis económica, así como con ocasión de las graves calamidades naturales que han afectado a varios países".

El Santo Padre pidió hablando en gallego que Dios "conceda a todos la audacia que tuvo Santiago para ser testigo de Cristo Resucitado, y así permanezcáis fieles en los caminos de la santidad y os gastéis por la gloria de Dios y el bien de los hermanos más desamparados".

Terminado el discurso, el Papa puso incienso en el botafumeiro (enorme incensario), que se enciende en las grandes ceremonias. Lo mueven -mientras se canta el himno al Apóstol Santiago- ocho hombres conocidos con el nombre de tiraboleiros, y es siempre uno de los motivos de admiración para los peregrinos. El actual botafumeiro tiene 1,10m de altura, pesa 50 kilos y es de latón plateado. Fue realizado en Santiago a mediados del siglo pasado.