jueves, 10 de febrero de 2011

CATEQUESIS DEL PAPA: "San Pedro Canisio tuvo fidelidad al dogma y respeto a la persona"

CIUDAD DEL VATICANO, 9 FEB 2011 (VIS).-Benedicto XVI dedicó la catequesis de la audiencia general de los miércoles a San Pedro Canisio (1521-1597), proclamado por León XIII "segundo apóstol de Alemania" y canonizado y proclamado Doctor de la Iglesia por Pío XI en 1925.

Nacido en Nimega (Holanda), Pedro Canisio entró en la Compañía de Jesús en 1543 y fue ordenado sacerdote en 1546. En 1548 San Ignacio de Loyola lo manda a Roma para completar su formación espiritual. En 1549 parte para el Ducado de Baviera y llega a ser decano y rector de la universidad de Ingolstadt. Más tarde fue administrador de la diócesis de Viena (Austria), donde desarrolló su ministerio pastoral en los hospitales y en las cárceles. En 1556 fundó el Colegio de Praga y hasta 1569 fue el primer superior de la provincia jesuita de Alemania del Norte.

Desempeñando este cargo estableció en los países germánicos una red de comunidades de su orden, sobre todo Colegios, que fueron puntos de partida para la Reforma católica. Participó en los coloquios de Worms con los dirigentes protestantes (1557) entre los cuales Melantone; fue nuncio apostólico en Polonia, tomó parte en las dos Dietas de Augusta (1559 y 1565) e intervino en la sesión final del Concilio de Trento. En 1580 se retiró a Friburgo (Suiza) para dedicarse a sus escritos y allí murió en 1597. Pedro Canisio fue, además, editor de las obras completas de San Cirilo de Alejandría y de San León Magno y de las Cartas de San Jerónimo.

Sus obras más conocidas fueron los tres Catecismos (1555-1558). El primero destinado a los estudiantes capaces de entender las nociones elementales de teología; el segundo a los jóvenes del pueblo para una primera formación religiosa y el tercero a los jóvenes con formación escolar de escuela media y superior.

"Una característica de San Pedro Canisio -dijo el Papa- fue la de saber presentar armónicamente la fidelidad y los principios dogmáticos con el respeto que se debe a cada persona. (...) En un momento histórico de fuertes contrastes confesionales, evita las asperezas y la retórica de la ira, algo raro en aquella época de contrastes entre cristianos, centrándose en la presentación de las raíces espirituales y la revitalización de la fe en la Iglesia".

Asimismo, en los escritos destinados a la educación espiritual del pueblo "insiste en la importancia de la Liturgia (...) y en el rito de la Santa Misa y los Sacramentos, pero, al mismo tiempo se preocupa por mostrar a los fieles la necesidad y la belleza de la oración personal y diaria que debe acompañar e inspirar la participación en el culto público de la Iglesia", explicó Benedicto XVI, y subrayó que esa "exhortación y ese método conservan intacto su valor, especialmente después de su reproposición en el Concilio Vaticano II".

Pedro Canisio "enseña con claridad -concluyó el Santo Padre- que el ministerio apostólico es incisivo y da frutos de salvación sólo si el predicador es testigo personal de Jesús y sabe ser instrumento a su disposición, estrechamente unido a El por la fe en su Evangelio y en su Iglesia, con una vida moralmente coherente y una oración incesante como el amor".

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