domingo, 6 de marzo de 2011

EVANGELIO DOMINICAL: "No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’ entrará en el reino de los cielos"

9º Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo A
Evangelio: Mateo 7, 21-27




“Señor, sé para mí una roca de refugio, alcázar fuerte que me salve” (Sal 31, 3).

Queridos amigos y hermanos del blog: las palabras “obediencia” y “cumplimento” no son simpáticas. A los hombres de nuestro tiempo cualquier exigencia parece contrariar su libertad. En este 9º Domingo del Tiempo Ordinario la Palabra de Dios es clara: hay que “obedecer los mandamientos del Señor” (Primera lectura); no basta una fe reducida a pura “palabrería”: “Hay que cumplir la voluntad del Padre” (Evangelio).

“Mirad: yo pongo hoy ante vosotros bendición y maldición; bendición, si obedecéis a los mandamientos del Señor vuestro Dios…, maldición, si desobedecéis” (Dt 11, 26-28). Toda la perfección de Israel estaba contenida en la ley y se expresaba en su observancia. Dios bendecía o maldecía al hombre según su obediencia o desobediencia a la ley. El Nuevo Testamento instaura un orden nuevo: Dios bendice y salva al hombre no por la observancia de la ley antigua, ya caducada, sino por la fe en Cristo Salvador.

Es san Pablo el gran defensor de este principio: “Pero ahora, independientemente de la ley, la justicia de Dios se ha manifestado…, justicia de Dios por la fe en Jesucristo” (Rom 3, 21-22). El cambio es brusco. Los hebreos, fieles observantes de la ley mosaica, no tienen más derecho a la salvación que los hombres que desconocen esa ley; para unos y para otros la salvación es don gratuito ofrecido por la bondad infinita de Dios a cuantos creen en Jesucristo.

También en el Evangelio de Juan se lee: “todo el que cree en el Hijo, tiene por él la vida eterna” (3, 15). Y san Pablo aclara: “el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley” (Rom 3, 28). Se ha de entender que las obras excluidas son solamente las de la ley mosaica y no las buenas obras fruto de la fe en Cristo. Pues el mismo Apóstol explica en otro lugar que para la salvación cuenta sólo “la fe que actúa por la caridad” (Gal 5, 6), o sea la fe que no es sólo adhesión de la inteligencia a Cristo, sino adhesión de todo el hombre: entendimiento y voluntad, pensamientos y obras.

Esto justamente enseña Jesús cuando declara: “No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’ entrará en el reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial” (Mt 7, 21). La fe debe penetrar toda la vida y llevar al hombre no al reconocimiento meramente abstracto de la existencia de Dios, sino a un reconocimiento práctico que implica la sumisión de la voluntad a la de Dios y una conducta regulada según sus mandamientos. Por eso los que reducen la profesión de su fe a la oración, al apostolado o a un mero ejercicio del ministerio “¿No profetizamos en tu nombre y arrojamos demonios…?” (ib 22), pero no la extienden a los sectores todos de la vida personal mediante el cumplimiento de la voluntad de Dios, escucharán un día: “No os conozco” (ib 23).

Sólo la fe que se concreta en una adhesión plena al querer de Dios permite al hombre edificar su casa sobre roca, y no temer que sea abatida por vientos o tempestades. La casa es la vida cristiana que, fundamentada en la fe en Cristo y en el cumplimiento de su palabra, puede desafiar cualquier huracán y aun el tiempo y la muerte trocándose en vida eterna.

Les propongo dos textos, uno de san Juan Crisóstomo y otro de Jacques Bénigne Bossuet, para hacer un momento de oración desde el Evangelio de este domingo:

“El alma del justo a ningún mal se abate; y la razón es porque está cimentada sobre la roca viva, esto es, sobre la firmeza de su doctrina, ¡oh, Señor Jesús! A la verdad, más firmes que una roca son tus preceptos, que nos levantan por encima de todos los oleajes humanos… ¿Qué vida, por ende, puede haber más afortunada que ésta? Esto no puede prometérnoslo ni la riqueza, ni la fuerza corporal, ni la gloria, ni el poder, ni otra cosa alguna de este mendo, sino sola y únicamente, la posesión de la virtud…

Señor, no sólo me animas a la virtud por la esperanza de los bienes venideros: el reino de los cielos, la recompensa inexplicable…, bienes, en fin, incontables, sino también por los mismos bienes presentes, poniéndonos delante la gran seguridad y hasta el placer que en ella se halla”
(San Juan Crisóstomo, Comentarios al Evangelio de san Mateo, 24, 2-3).

“¡Oh Jesús!, me acerco a ti lo más posible y con viva fe, para conocer a Dios en ti y por ti, y para conocerlo de modo digno de Dios; es decir de modo que le ame y obedezca, según dice su discípulo predilecto: ‘El que dice que conoce a Dios y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso’, y tú mismo: ‘El que me ama, guardará mi palabra’.

Sólo, pues, para amarte quiero conocerte; y para esforzarme a hacer tu voluntad, quiero conocerte y amarte, convencido de que no podré conocerte bien sin unirme a ti con corazón puro y casto… Que la luz de la fe me guíe y me ilumine para llegar a amarte, siendo propio de la fe, según lo que dice san Pablo: ‘obrar y moverse por amor’.”
(Jacques Bénigne Bossuet, Elevaciones a Dios sobre los misterios, Oración).

Por tanto, mis queridos hermanos, hay que cumplir la voluntad del Padre, nos ha dicho Jesús. Nuevamente nos ha “hablado fuerte” para que no vivamos engañados. No basta decir que somos cristianos; hay que cumplir la voluntad de Dios si queremos alcanzar la felicidad eterna.

Con mi bendición.
Padre José Medina

3 comentarios:

  1. ¡Hola Padre José!:

    Enhorabuena por la reflexión del evangelio de hoy...Es sencilla y a la vez profunda. Gracias por poner un poco de luz y por dedicar tu tiempo a algo tan bello como es el descubrir e iluminar el camino que nos lleva a Jesús.

    Ánimo con esta iniciativa.

    Un saludo de tu amigo y fiel lector, David.

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  2. Gracias querido David por tus palabras y por tus visitas frecuentes a mi blog. Pero muchas gracias, muy especialmente, por considerarme tu amigo.
    Un fuerte abrazo.
    Padre José.

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  3. Ofelia ha escrito desde Facebook: Padre es cierto que JESUS nos hablado fuerte o nos a interpelado para q' no vivamos engañados como laicos cristianos algunas veces sacamos todo nuestros titulos o cursos realizados sino q' lo mas importante es fundamentar la vida cristiana en la FE de CRISTO.... el cumplimiento en su palabra,obedientes a la vuluntad de dios si queremos alcanzar la felicidad ETERNA....

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