miércoles, 2 de marzo de 2011

INTENCIONES DEL PAPA: Marzo de 2011

Queridos amigos y hermanos del blog: les comparto las intenciones del Santo Padre Benedicto XVI para este mes de marzo de 2011 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Claudio Barriga, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración:

La INTENCIÓN GENERAL para el mes de MARZO de 2011 es: “Para que los países de América Latina puedan avanzar en la fidelidad al Evangelio y progresar en la justicia social y la paz.”

Comentario pastoral:
1492 es la fecha de la llegada al continente americano de los primeros conquistadores y misioneros de España y Portugal. Una nueva sociedad, fruto del encuentro de dos mundos y dos culturas, se comenzó a gestar. Hubo aciertos y desaciertos, hubo bellos ejemplos de esforzados evangelizadores, pero también innumerables abusos e injusticias contra la población indígena y mestiza, en algunos casos calificados de genocidio, sumados al poco tiempo al horror indecible de la esclavitud africana. La nueva sociedad que se había fundado estaba lejos de ser coherente con el evangelio que había llegado con los colonizadores.

Diversas circunstancias de la historia llevaron a que entre 1810 y 1811 movimientos independentistas separaran las naciones de América Latina de la corona europea. Una nueva etapa histórica se abría para estas regiones. La independencia que conquistaron no significó que se solucionaran las grandes injusticias sociales ni los graves problemas de pobreza de las mayorías. La tarea de una sociedad más justa y más fiel al evangelio siguió pendiente después de estas fechas y sigue pendiente hasta hoy. A lo largo de esos 500 años, muchos han anunciado a Jesucristo. Los mártires y los profetas tampoco han faltado, asesinados o perseguidos por la causa de la justicia del evangelio. Muchos han luchado por hacer avanzar la sociedad hacia condiciones de mayor igualdad y bienestar para todos, alzando la voz para denunciar abusos y atropellos. En tiempos más recientes, en el oscuro período de represión de parte de las dictaduras militares del siglo pasado, muchos fueron perseguidos, torturados y asesinados, entre los que destaca Monseñor Oscar Romero, arzobispo de El Salvador, asesinado cobardemente en 1980.

Esta intención de oración del Santo Padre llega cuando estos países, el año pasado y el actual, están celebrando sus 200 años de vida independiente. La voz del Papa se suma a tantos que desean para el así llamado “continente católico” una sociedad donde todos puedan tener vida en Cristo, y vida en abundancia. La persistencia de graves injusticias y pobreza, corrupción y populismos, discriminación y clasismo, la secularización y el consumismo propios del mundo globalizado, etc., atentan contra la vida plena de los hijos e hijas de Dios. La Iglesia quiere asumir la misión, siguiendo al Maestro, de trabajar al servicio del Reino de Dios, para “que los países de América Latina puedan avanzar en la fidelidad al Evangelio y progresar en la justicia social y la paz”.

“…en toda Latinoamérica, el «nosotros» de la Iglesia es factor de identidad, plenitud de verdad y caridad que no puede ser reemplazado por ninguna ideología, un llamamiento al respeto de los derechos inalienables de cada persona y a su desarrollo integral, anuncio de justicia y hermandad, fuente de unidad.” (Benedicto XVI, Mensaje de Navidad, 2009).

La INTENCIÓN MISIONERA para MARZO de 2011 es: "Para que el Espíritu Santo dé luz y fuerza a las comunidades cristianas y a los fieles perseguidos o discriminados a causa del Evangelio en muchos lugares del mundo."

Comentario pastoral:
Llamados a evangelizar también mediante el martirio. En esta Jornada dedicada a las misiones, recuerdo en la oración a quienes han hecho de su vida una exclusiva consagración al trabajo de evangelización. Una mención particular es para aquellas Iglesias locales, y para aquellos misioneros y misioneras que se encuentran testimoniando y difundiendo el Reino de Dios en situaciones de persecución, con formas de opresión que van desde la discriminación social hasta la cárcel, la tortura y la muerte. No son pocos quienes actualmente son llevados a la muerte por causa de su “Nombre”. Es aún de una actualidad tremenda lo que escribía mi venerado Predecesor, el Papa Juan Pablo II: “La memoria jubilar nos ha abierto un panorama sorprendente, mostrándonos nuestro tiempo particularmente rico en testigos que, de una manera u otra, han sabido vivir el Evangelio en situaciones de hostilidad y persecución, a menudo hasta dar su propia sangre como prueba suprema” (Novo millennio ineunte, 41).

La participación en la misión de Cristo, en efecto, marca también la vida de los anunciadores del Evangelio, para quienes está reservado el mismo destino de su Maestro. “Recordad lo que os dije: No es el siervo más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán” (Jn 15,20). La Iglesia sigue el mismo camino y sufre la misma suerte de Cristo, porque no actúa según una lógica humana o contando con las razones de la fuerza, sino siguiendo la vía de la Cruz y haciéndose, en obediencia filial al Padre, testigo y compañera de viaje de esta humanidad.

Como Iglesia, somos muy modestos con respecto a nuestros mártires. Cada año un gran número de cristianos son asesinados, golpeados, violados, expulsados de sus casas incendiadas y de sus tierras. En el Estado de Orissa, India, sucedió el año pasado a gran escala. Los medios mundiales de comunicación apenas lo informaron.

Se puede pensar de otras religiones que habrían hecho mucho más escándalo. El hecho de que los cristianos perseguidos tiendan a poner la otra mejilla y la idea de que es correcto maltratar a los cristianos porque están asociados con Occidente, hace que la persecución a los cristianos resulte a veces aceptable y a menudo invisible.

Sorprendentemente en una era de derechos humanos universales, algunos países han legalizado la persecución anti-cristiana – como China, Pakistán y Arabia Saudita. Ocho estados en la India han decretado leyes anti-conversión. En otros lugares la discriminación religiosa es ilegal pero se practica abiertamente.

Aunque la persecución al cristianismo a menudo tiene un núcleo de odio a la fe, casi siempre hay factores políticos y económicos involucrados. En la India los fundamentalistas hindúes se oponen a la conversión de las castas inferiores, porque trastorna el status quo social y político. ¿Cómo deberíamos responder? Tal vez no hemos elaborado suficientemente el consejo de poner la otra mejilla, ni la asombrosa oración de Jesús por los que lo crucificaron. Ambas son poderosas y desafiantes afirmaciones de la verdad, con una fuerza moral y espiritual que trasciende la violencia. También debemos recordar la respuesta del Señor en su juicio, cuando le golpean la cara: desafía al atacante a justificarse, confrontándolo no-violentamente con el poder de la verdad. Así como perdonamos y oramos por los que persiguen a nuestros hermanos\as, tenemos también derecho a plantearles la misma pregunta en su defensa: “Si han hecho algo malo, digan qué es; y si no, ¿por qué los persiguen?”.

2 comentarios:

  1. Maria Cristina ha escrito desde Facebook: rezaré fervorosamente por las intenciones papales

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  2. Ofelia ha escrito desde Facebook: REALMENTE LAS INTENCIONES DEL PAPA Y TODO LO QUE DICE ES MUY IMPORTANTE PARA UNIRNOS EN ORACION Y ROGAR FERVOROSAMENTE

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