sábado, 2 de abril de 2011

INTENCIONES DEL PAPA: Abril de 2011

Queridos amigos y hermanos del Blog: el Santo Padre Benedicto XVI indica para cada año y para cada mes, cuales son las intenciones generales y misioneras de la Iglesia en todo el mundo, por las que quiere que se ore. Éstas intenciones las confía al Apostolado de la Oración, quienes propagan en el mundo entero la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que éste las difunda con la mayor amplitud posible. Les comparto ahora las intenciones para este mes de abril de 2011 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Claudio Barriga, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración.


La Intención General para abril de 2011 es: "Para que por el anuncio creíble del Evangelio, la Iglesia sepa ofrecer a las nuevas generaciones razones siempre nuevas de vida y esperanza".


COMENTARIO PASTORAL: Ofrecer la buena noticia del Evangelio a las nuevas generaciones, de un modo creíble y significativo, es un desafío permanente y siempre apasionante de la Iglesia. No hay duda que vivimos un tiempo confuso y de honda crisis, también al interior de la Iglesia. Crecen en el mundo las intolerancias y la incertidumbres, la injusticia, las guerras, la violencia, la pobreza, el hambre. La cultura occidental dominante está marcada por el secularismo y el materialismo, que parece no necesitar de Dios. Pero también, tal vez por esto mismo, somos protagonistas de un tiempo de intensa búsqueda espiritual de parte de muchos de nuestros contemporáneos. Hay un renacer de la espiritualidad y del deseo de Dios.


Los progresos de la ciencia y la abundancia de cosas materiales no han logrado responder a la pregunta por el sentido de la vida y a las necesidades más quemantes del corazón humano. Hoy múltiples ofertas religiosas entran al mercado para ofrecer respuestas al vacío existencial de quienes no quieren un mundo sin Dios. Estamos por eso ante un momento histórico que constituye una oportunidad para la Iglesia y para el Apostolado de la Oración. Queremos aprovechar nuestra rica tradición espiritual, los Padres de la Iglesia, los Padres del desierto, los místicos de todos los tiempos, para dar una respuesta a nuestros contemporáneos. Hay necesidad de Dios y nosotros hemos encontrado el tesoro escondido.


Queremos y debemos anunciarlo, en primer lugar a partir de nuestro propio testimonio, contando a otros lo que hemos descubierto. Concluyo citando al respecto al Papa Juan Pablo II: “Hoy la gente confía más en testigos que en profesores, en la experiencia que en la enseñanza. El hombre contemporáneo cree más a los testigos que a los maestros; cree más en la experiencia que en la doctrina, en la vida y los hechos que en las teorías. El testimonio de vida cristiana es la primera e insustituible forma de la misión: Cristo, de cuya misión somos continuadores, es el «Testigo» por excelencia (Ap 1, 5; 3, 14) y el modelo del testimonio cristiano” (Redemptoris Missio 42). “La juventud es la edad del heroísmo, y la gracia de Dios depositada en los corazones, fuerza por abrirse paso en muchas almas, hacia planos superiores” (San Alberto Hurtado).


La Intención Misionera para abril de 2011 es: "Para que los misioneros, mediante la proclamación del Evangelio y el testimonio de vida, sepan llevar a Cristo a los que aún no lo conocen".


COMENTARIO PASTORAL: Hoy las “tierras de misión” no se definen geográficamente ni en contraposición a los países “cristianos”, como se concebía un tiempo atrás. El mundo entero es tierra de misión, ya que hoy en todas partes se ve la falta, sea de una primera o de una nueva evangelización. Y pareciera que una segunda evangelización es más difícil que la primera. Sacar del neopaganismo es más difícil que evangelizar por vez primera a personas que no han recibido aún el anuncio de Cristo.


En Occidente empieza a faltar el fundamento, el Dios Creador del cielo y de la tierra. ¿Cómo dar a conocer a Jesucristo, revelación de Dios, cuando para nuestros contemporáneos éste no existe? ¿Con la proclamación del Evangelio y el testimonio de vida? Sí, pero la proclamación del Evangelio tiene que tocar los fundamentos de la vida, las coordenadas de la existencia que encontramos en el Principio y Fundamento del libro de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola: la Creación, la relación con los demás, la imagen de Dios, la libertad interior frente a las esclavitudes, etc. Queremos evangelizar la antropología personal de cada uno, proponiéndoles un modo nuevo de vivir.


La proclamación del Evangelio y el testimonio de vida van unidos. Lucas en su Evangelio presenta a Jesucristo Resucitado diciendo que su pasión, resurrección, y la conversión para el perdón de los pecados se anunciaría a todas las naciones (“el kerigma”); y que los discípulos serían testigos de todas estas cosas. También en los Hechos de los Apóstoles Lucas les anuncia que ellos serian sus testigos hasta los confines de la tierra. Está claro que los discípulos son los llamados a ser testigos de su mensaje, de la Buena Noticia de Salvación, y de su Persona, transparentando a Jesús en sus vidas.

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