sábado, 14 de mayo de 2011

VIVENCIAS PERSONALES: Cuando la caridad y la solidaridad no tienen edad

Queridos amigos y hermanos del blog: ciertamente que el precepto evangélico de “no hacer publicidad” del bien que uno hace y debe hacer sigue vigente. Recordemos las palabras de Jesús: “Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará” (Mt 6, 2-4).

Teniendo en cuenta esta afirmación siempre válida de la Palabra de Dios no iba a realizar esta publicación en el blog, pero luego pensé, ¿cuántas malas noticias nos bombardean a diario? ¿El bien se ha dejado de realizar, o es que no tiene publicidad? ¿Lo público es únicamente lo publicado, o hay algo más? Otro razonamiento que me decidió a sentarme a escribir sobre esto es el siguiente: no soy yo el que hago este bien, sólo tangencialmente o anecdóticamente me toca a mí. Sólo soy hoy su portavoz ante vosotros. Así, que sin más cuestionamientos de conciencia paso a contarles -y entendiendo que hará mucho bien a quienes lo lean-, lo que he vivido el domingo pasado, que no es definitiva otra cosa que la “Buena Noticia” del Evangelio de Jesús.

Este segundo y último año escolar del cursado de mis estudios de post-grado en España que estoy terminando me encuentra (también en sus últimos pasos) realizando una Capellanía en la Residencia de Ancianos “El Real Deleite” de la bellísima ciudad de Aranjuez, en la comunidad de Madrid. Ciudad que ha sido declarada: “Paisaje cultural de la Humanidad” por la Unesco en 2001.

Dentro de las profundas vivencias espirituales compartidas con tantos de los residentes de la misma, surgió tiempo atrás la inquietud -propuesta por una de las residentes- de “pasar la colecta” en las Misas celebradas los sábados y domingos (algo que no se hacía por las características de la casa), y con el resultado de esas colectas buscar alguna iniciativa para destinarlo exclusiva y totalmente a alguna obra de caridad, que en estos últimos años no han realizado como grupo.

Desde ese momento supe que lo que pudiéramos hacer sería hecho a través de la persona de Sor Manuela Martínez, religiosa de las Hijas de Caridad de San Vicente de Paúl, quien desarrolla una intensa actividad caritativa y solidaria desde hace ya casi 30 años en Aranjuez. Paso a contarlos algo de su persona y obra:

Sor Manuela Martínez Fernández, Hija de la Caridad

Nace en Aranjuez en 1932. Siendo aún muy joven, ingresa a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Obtiene el título de Ayudante Técnico Sanitario en la Escuela de Enfermería de Valdecilla (Cantabria) y de Asistencia Social Sanitaria en la Universidad de Navarra.

Durante un largo periodo de su vida trabaja en diversos hospitales. En 1987 regresa a Aranjuez a la Comunidad del Colegio San José, a la que pertenece. En los últimos años su trabajo se ha centrado en los ciudadanos de la numerosa comunidad inmigrante que vive en la ciudad. A ellos ha dedicado su esfuerzo favoreciendo el acceso al mundo laboral a muchos de ellos, con especial dedicación a las mujeres. De este modo, el trabajo de Sor Manuela ha contribuido también a resolver no pocos problemas a quienes, por razones de salud o trabajo, precisaban contratar a trabajadoras y trabajadores para labores domésticas o de atención a personas dependientes.

No debería sorprendernos que una persona, tan sumergida en los problemas de sus semejantes, guarde tiempo para dedicárselo a su veta poética. Sor Manuela tiene numerosos poemas escritos a lo largo de su vida y, en varios casos, esos ramilletes de poemas se agrupan en libros que nunca han sido publicados, porque nunca tuvo tiempo para dedicarse a ello. Rompiendo su timidez, en alguna ocasión se ha asomado a la ventana de algún concurso local y fruto de ello, en 2001, uno de sus poemas -Gracias, Maestro- dedicado al Maestro Rodrigo, vio la luz, en el libro “En torno a Aranjuez” que reúne los textos premiados en el VII Certamen de Poesía y Relato breve de la Universidad Popular de Aranjuez.

En el 2009 el Pleno Municipal del Ayuntamiento de Aranjuez decidió, por unanimidad, nombrar a Sor Manuela Martínez Fernández, Religiosa de la Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, “Amotinada Mayor” de las Fiestas del Motín 2009. El título de Amotinado o Amotinada Mayor viene otorgándose desde hace años a personas e instituciones que a lo largo de su vida se han significado por su labor en apoyo y promoción de los más desfavorecidos y la defensa de las libertades, a través de acciones en las que imperen la solidaridad, la cooperación y la justicia social.

Sor Manuela ha dedicado más de sesenta años de su vida a atender a los más necesitados, aquellos a los que la sociedad presta menos atención, poniendo a su servicio, de forma altruista y desinteresada, sus conocimientos profesionales en el campo de la enfermería, y su enorme e incuestionable vocación de servicio.

Además, ha sabido integrarse en distintos estratos y sectores sociales, repartiendo sus atenciones por igual a niños y niñas del que fuera su Colegio San José, a personas mayores, a enfermos, a trabajadores y trabajadoras en situación de paro laboral, a mujeres, a inmigrantes o a transeúntes y “sin techo”.  Esta dedicación y su papel efectivo de mujer trabajadora fueron reconocidos por la Delegación de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Aranjuez cuando le fue otorgado, junto a otras mujeres trabajadoras de Aranjuez, el Premio del Día Internacional de la Mujer.

La caridad efectiva de los residentes

Bien, luego de haberles presentado a Sor Manuela, ya comprenderán que en cuanto le comenté nuestra iniciativa de hacer las colectas por los más necesitados, ella ha aceptado ser quien distribuya lo que al término de cada mes compramos con el resultado de ese dinero donado.

Litros de leche, chocolate para la misma, galletas, macarrones, arroz, aceite y demás alimentos esenciales ya están siendo entregados a esas familias (lo que pongo entre comillas a partir de ahora son palabras expresadas por Sor Manuela cuando vino a recibir la primera de las donaciones)  “de inmigrantes pero también a muchas familias españolas” porque hoy la crisis y el paro no se detiene a elegir a unos y a dejar de lado a otros. Hoy son muchos los extranjeros y españoles cuyo “carnet de identidad dice que son pobres” y que necesitan “de nuestra caridad hecha vivencia efectiva y concreta”.

Una de las afirmaciones que más nos llamó la atención de lo que nos compartió Sor Manuela es que “hoy en Aranjuez hay niños, y muchos, que van a la escuela por la mañana sin haber ni siquiera desayunado”. A esas familias, “les llegará a partir de ahora vuestra ayuda, la ayuda de las abuelas y abuelos del Real Deleite de Aranjuez”. También tuvo palabras de agradecimiento para con todos y a todos nos exhortó “a no bajar los brazos ante la iniciativa comenzada y al pensar cada mañana al comer nuestro desayuno, que son muchos los niños que gracias a vosotros no les faltará una rica taza de leche chocolatada con sus buenas galletas que los harán muy dichosos”.

Yo, como Capellán de la Residencia, estoy feliz de secundar y acompañar este tipo de iniciativa y agradezco a cada residente que colabora los fines de semana con su aporte en las colectas; a las abuelas que llevan la contabilidad de las mismas, y a Sor Manuela por su receptividad y sensibilidad para hacer llegar a nuestros hermanos más pobres de Aranjuez, el aporte de nuestros residentes, que demuestra, una vez más, que la caridad y la solidaridad no tienen edad.

Les dejo con este puñado de fotos que son vivo testimonio de lo que compartimos el pasado Domingo 8 de mayo en la Santa Misa de las 18:00 hs. en la Residencia y en ellas podrán conocer a Sor Manuela y ver el rostro feliz de los residentes de esta casa, que más allá de los achaques propios del paso de los años, y de la salud que no siempre acompaña, no se resignan a dejar de hacer el bien, a la manera de Jesús.

Ojalá que esta vivencia personal compartida mueva a muchos a no dejarse vencer por el desaliento y a ofrecer a manos llenas lo que a diario, a manos llenas, recibimos de nuestro Dios en bienes espirituales y materiales. Lo poco de cada uno hace mucho, y así entre todos, podemos ayudar a ese otro Cristo que en cada pobre y necesitado nos sigue tendiendo la mano.

Con mi bendición.
Padre José Medina.

 Varios residentes del Real Deleite y colaboradores, todos juntos en torno a María, poniendo a sus pies el fruto de la solidaridad de quienes siguen siendo, a pesar de sus años y situaciones adversas, discípulos solidarios del Señor Jesús.

1 comentario:

  1. Guadalupe Rojas ha escrito desde Facebook: "Ay padre como hace falta gente en el mundo con el mismo espiritu que sor Manuela y claro la gente que hace posible esto, con sus donaciones, muchos somos cobardes y no nos atrevemos a realizar tanto trabajo..... que Dios siga bendiciendo a toda esta gente como Sor Manuela..."

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