martes, 7 de junio de 2011

ARTICULOS PERIODISTICOS: El pueblo de Dios sabía que tenía un Papa santo


Queridos amigos y hermanos del blog: les comparto un artículo periodístico, que he escrito para la edición de junio de “Padre de todos” la Revista de la Diócesis de Getafe, España:

El pueblo de Dios sabía que tenía un Papa santo

A seis años de su muerte, el clamor popular en los funerales de Juan Pablo II (“¡Santo Subito!”) seguía resonando en el corazón del pueblo de Dios. Benedicto XVI juzgó que había que actuar con prudencia y por eso su consigna: “Trabajad rápido, pero sobre todo… ¡trabajad bien!”. Y aquel primer grito que expresaba el sentir más genuino en la fe encontraba su solemne respuesta: “Con Nuestra Autoridad Apostólica concedemos que el Venerable Siervo de Dios Juan Pablo II, Papa, de ahora en adelante pueda ser llamado Beato”.

El cardenal Stanislaw Dziwisz, arzobispo de Cracovia y secretario personal de Karol Wojtyla por más de 40 años, nos dice que si Juan Pablo II "es proclamado beato, es porque ya era santo en vida, lo era también para nosotros que estábamos a su alrededor, yo sabía que era un santo, incluso antes de que fuera elegido para el pontificado. No era un Papa que en lo privado fuese distinto al Papa público. Era siempre él mismo. Siempre estaba como ante Dios".

Su coherencia entre vida y fe hace que hoy ya esté en nuestros altares, porque nunca dejó de estar en nuestros corazones. El sentir de fe del pueblo de Dios se ha convertido en certeza de fe. Y el flamante Beato nos vuelve a repetir, como en aquel lejano primer día de su pontificado: «¡No temáis! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo!». Y nosotros siguiendo su ejemplo lo hacemos, y de la mano de María Santísima -con él- podemos decir: “Soy todo tuyo y todo cuanto tengo es tuyo. Tú eres mi todo, oh María; préstame tu corazón».

Padre José Medina

1 comentario:

  1. Yo me sumo!!
    Le entrego mi vida entera a Cristo.
    Desde cada día y para siempre. con mi realidad, con mis virtudes y defectos. Porque entendí que ya no puedo esperar que mi vida sea perfecta para poder brindarme, entendí que lo necesito hoy.
    Le abro las puertas por que sin Él no tengo amor para dar, ni furzas para caminar, por que quiero que mi esposa y mis hijos encuentren en mis brazos el amor de alguien que quiere amar en Cristo.
    Una vez más me pongo a caminar hacia su encuentro.

    Te mando un fuerte abrazo

    Marian

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