sábado, 16 de julio de 2011

VIVENCIAS PERSONALES: Predicando a la Virgen del Carmen por los caminos de España, esta vez Valdelaguna


Queridos amigos y hermanos del blog: desde que estoy en España la Virgen del Carmen me ha ido llevando por diversos caminos predicando su mensaje de amor maternal: Ávila junto a las Madres Carmelitas del Monasterio de la Encarnación, Ourense durante 2 años predicando su Novena y el jueves pasado por la noche estuve predicando en la Novena Patronal de Nuestra Señora del Carmen en Valdelaguna, invitado por el Cura Párroco de ese pueblo, Don Jesús Ronquillo, y acogido por una comunidad fervorosa que se prepara para vivir hoy sábado 16, una de las fiestas de su pueblo, la Fiesta de la Virgen del Carmen.

El pueblo de Valdelaguna

Valdelaguna es un municipio español de la provincia y comunidad de Madrid. Se encuentra situado al sureste de la misma en plena Comarca de Las Vegas, a una distancia de 49 km de la capital. Abarca una extensión de 41,89 km², tiene 807 habitantes (INE 2008) y el gentilicio de sus habitantes es Abubillo/a (Valdelaguneros).

La agricultura y la ganadería aún están presentes en la economía del municipio, encontrando explotaciones ovinas y porcinas y cultivos de vid y olivo fundamentalmente. La presencia del cereal y de cultivos como maíz y girasol es marginal. Existen canteras de piedra caliza y de yeso. Producción de queso, vino y chacinas por empresas familiares. 

El municipio se encuentra enclavado en un pequeño valle que desemboca en la vega del río Tajuña, rodeado de suaves montes redondeados que producen un paisaje algo agreste pero abarcable para cualquiera. Entre tierras de labor en progresivo abandono que distribuyen desigualmente olivos, vides, huertos y sembrados, encontramos pequeñas fuentes en agradables parajes y masas forestales puntuales de bosque mediterráneo y pino carrasco de repoblación. 

La Iglesia Parroquial de la Asunción: 

Es un templo de planta basilical canónicamente orientado. En el flanco derecho discurre un espacio paralelo a la nave que solo se comunica con la misma en el transepto mediante un arco de medio punto y a los pies con un dintel bajo el coro. A la izquierda se abren dos capillas que ocupan los dos tercios de la nave. Una de ellas se abre por el transepto con arco de medio punto, la otra por el centro mediante dos arcos apuntados soportados por una sola columna de fuste liso y tosco capitel con volutas. El tercio restante de este flanco izquierdo, a los pies la nave, se abre al exterior conformando un atrio adintelado con 3 columnas toscanas y zapatas que cobija el acceso al templo de mayor vano, un arco adintelado de sillares almohadillados del siglo XVIII. A los pies de la iglesia se levanta una torre enfoscada de blanco al igual que el resto y, bajo ella, un acceso con arco de medio punto. 

La cabecera y el crucero presentan al exterior una cornisa con canecillos de perfil de nacela y un ábside semicircular; en el interior, este espacio tiene una estructura apuntada e irregular y decoración al fresco en el ábside, que representa Pantocrator y Tetramorfos iconográficamente románicos. Esta parte del edificio se ha datado en la segunda mitad del siglo XV basándose en la forma apuntada de los arcos de la estructura, los caracteres góticos de una inscripción que recorre la pintura, la factura popular de la misma y que la ausencia de vanos indica que pintura y estructura fueron concebidos a la vez. Entre el crucero y la nave se levanta un gran arco de medio punto del siglo XVIII, al igual que lo son los cuatro tramos de bóveda de cañón con lunetos que cubren la nave. Tras la Guerra Civil la iglesia fue drásticamente restaurada por el Servicio Nacional de Regiones Devastadas por parte del arquitecto Javier Barroso. En 2002, en una intervención más drástica aún, se demolieron y reedificaron completamente la torre, un tramo de la bóveda, el coro y buena parte del atrio reutilizando algunos elementos originales, aunque se introdujeron importantes modificaciones estructurales.

La Virgen del Carmen 
y el Monte Carmelo

Éste fue el tema pedido por el párroco para mi día de predicación. Les comparto algunas de las ideas que expuse: 

El texto de 1 Re 18, 42-45  pertenece al llamado “ciclo de Elías”, antigua colección de historias de este profeta que dejó una impronta imborrable en la memoria del pueblo de Dios. Elías (en hebreo: “Eliyaju” = “Yahvéh es mi Dios”) es el gran profeta de la fe y del celo por la gloria de Dios. En la época de Elías el pueblo vivía en una situación extrema de confusión religiosa, a tal punto que había llegado a seguir a Baal, un dios extranjero de la fecundidad, al que consideraban la verdadera fuente de los bienes de la naturaleza, que enviaba la lluvia y el rocío para fertilizar a la madre tierra. El profeta Elías, para probar que sólo Yahvéh controla la naturaleza, había jurado que no habría lluvia ni rocío si no cuando él lo ordenara con su palabra profética (1 Re 17, 1). Después de algunos años de sequía y gracias al ministerio de Elías el pueblo había vuelto a reconocer al verdadero Dios (1 Re 18, 20-40). Cuando el pueblo se convierte, Dios está dispuesto a dar la lluvia de nuevo. Elías entonces invita al rey Ajab a "comer y beber" (1 Re 18, 41), es decir, lo invita a hacer fiesta porque el pueblo ha vuelto a su Dios y el Señor mandará otra vez el agua sobre la tierra: “Sube, come y bebe porque ya se oye el ruido de una lluvia torrencial” (1 Re 19, 41). Probablemente Ajab había estado ayunando por largo tiempo, a causa de la sequía, como signo de luto y penitencia, según la costumbre que se seguía en tiempo de calamidades (cf. Joel 1,14). 

Por su parte, el profeta sube a la cima del Carmelo. Las siete veces que manda a su criado a observar el mar para ver algún signo de lluvia, indican la seguridad que tiene en la palabra que Dios había pronunciado: “Yo voy a hacer llover sobre la tierra” (1Re 18, 1). Mientras el criado va a mirar, Elías ora “postrado rostro en tierra con el rostro entre las rodillas” (1 Re 18, 42). A la séptima vez, el criado le dijo: “Sube del mar una nube pequeña como la palma de una mano” (1 Re 18, 44). Finalmente llega el signo que el profeta esperaba. Le basta una pequeña nubecilla para intuir que Dios enviará la lluvia sobre la tierra y así se lo hace saber al rey diciéndole: “vete, antes que la lluvia te lo impida” (1 Re 18, 44). En aquel momento, “el cielo se oscureció con nubes, sopló el viento y cayó agua en abundancia” (1 Re 18, 45). Elías entonces corre delante de Ajab, como hacían los caballeros delante del rey para anunciar la victoria; solamente que aquí la victoria no ha sido del rey, sino de Dios, de Elías y del pueblo. El final de la sequía había dejado en claro que Yahvéh era el único Dios, fuente de la fecundidad y de la bendición, y cuyo poder alcanza a toda la naturaleza.

"Sube del mar una pequeña nube" (1 Re 18, 44)

Desde los orígenes del Carmelo esta lectura ha sido interpretada en clave mariana. Se trata de una interpretación que, aunque no responde al sentido literal del texto, se sirve alegóricamente de aquel acontecimiento para contemplar la vocación y el misterio de la Madre del Señor. Aquella pequeña nube, contemplada por Elías como presagio de la bendición de la lluvia, ha sido vista como un signo de María. Ella, la pequeña “sierva del Señor” (Lc 1, 38), pequeña y fecunda como la nubecilla del Carmelo, con su fe y su disponibilidad al proyecto salvador de Dios ha representado para la humanidad un nuevo inicio en la historia de la salvación. En ella, “pequeña nube” elegida desde siempre por Dios, se ha escondido el Verbo eterno para dar la vida al mundo. En la tierra de la Biblia, además, la lluvia era una expresión privilegiada de la bendición divina y aparecía íntimamente ligada al don de la tierra. Por eso la lluvia del Carmelo también evoca la figura de María: ella es, en efecto, la “llena de gracia” (kejaritoméne) (Lc 1,28), la “bendita entre las mujeres” (Lc 1,42). María es, en efecto, un sacramento de la bendición divina y un pequeño signo de Dios, que en ella “ha hecho grandes cosas” (Lc 1,49). Dios ha mostrado en ella su amor benevolente, haciéndola digna morada del Mesías, Hijo de Dios, “fruto bendito de su vientre”.

Virgen del Carmen, ¡bendice a tus hijos de Valdelaguna!

Doy gracias a Dios por lo vivido la otra noche en Valdelaguna y le pido a la Virgen del Carmen que bendiga a todos sus hijos de este noble pueblo español, junto con su Párroco, que con tanto amor y devoción se preparan para vivir hoy, una vez más, la Fiesta de su Madre Celestial.

Con mi bendición.
Padre José Medina

 Celebrando la Santa Misa junto a Don Jesús Ronquillo, Cura Párroco de Valdelaguna

 
Los invito a leer el artículo que publiqué el año pasado para esta festividad: http://padrejosemedina.blogspot.com/2010/07/virgen-maria-nuestra-senora-del-carmen.html

Como así también el vídeo del ciclo “Dios con Nosotros” sobre la Virgen del Carmen: http://padrejosemedina.blogspot.com/2010/07/dios-con-nosotros-videoblog-nuestra.html

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