martes, 23 de agosto de 2011

SACERDOCIO: San Juan de Ávila, Patrón del Clero y cuarto Doctor español de la Iglesia

Queridos amigos y hermanos del blog: el papa Benedicto XVI anunció que san Juan de Ávila, patrono del clero español, será proclamado Doctor de la Iglesia. El anuncio tuvo lugar en la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011, al finalizar la Eucaristía con seminaristas de todo el mundo que el Santo Padre presidió en la catedral de Santa María la Real de la Almudena.

El arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), cardenal Antonio María Rouco Varela, agradeció al Papa el “haber aceptado nuestra súplica y la de muchos otros obispos y fieles de todo el mundo”, y señaló que “esperamos con alegría que Vuestra Santidad determine la fecha de la solemne declaración del santo Patrono del clero español como Doctor de la Iglesia universal para acudir a Roma a dar gracias a Dios por ese don tan grande que la Providencia divina otorga a toda la Iglesia”.

La Causa del Doctorado fue promovida por la CEE. En la asamblea plenaria de julio de 1970 se acordó solicitar a la Santa Sede la declaración de san Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia Universal y se encargó preparar los trabajos y tramitar la solicitud a una “Junta pro Doctorado de san Juan de Ávila”.

Requisitos para que un santo 
sea proclamado Doctor de la Iglesia 

Doctor de la Iglesia es el título que el Papa otorga a algunos santos para proponerlos a los fieles de todos los tiempos como eminentes maestros de la fe.

El punto decisivo para que un santo sea proclamado Doctor de la Iglesia es que su doctrina haya sido declarada eminente, que haya gozado de un particular carisma de sabiduría, dado por el Espíritu Santo para el bien de la Iglesia, comprobado y ratificado por la influencia benéfica en el pueblo de Dios. Un Maestro, un Doctor de la Iglesia es, pues, quien ha estudiado y contemplado con singular clarividencia los misterios más profundos de la fe y es capaz de exponerlos a los fieles de modo que les sirvan de guía en su formación y en su vida espiritual.

Hasta el momento, los Doctores de la Iglesia son 33. El primero, San Atanasio de Alejandría (c.296-373) y la última Santa Teresa del Niño Jesús (1873-1897), carmelita descalza, que Juan Pablo II proclamó Doctora en 1997. Curiosamente, el Papa polaco también anunció el doctorado de Santa Teresita en el transcurso de una Jornada Mundial de la Juventud (París).

Biografía de San Juan de Ávila

San Juan de Ávila nació en Almodóvar del Campo, Castilla la Nueva, el día de la Epifanía, 6 de enero de 1500 y murió en Montilla (Córdoba), el 10 de mayo de 1569. Era de ascendencia judía y sus padres poseían unas minas de plata en Sierra.

Comenzó sus estudios de Leyes en 1514 en la Universidad de Salamanca, pero los Abando ala concluir el cuarto curso debido a una profunda experiencia de conversión y se retiró a su natal Almodóvar, donde hizo vida de dura penitencia.

Con el propósito de hacerse sacerdote y marchar después como misionero a las Indias, en 1520 fue a estudiar Artes y Teología a la Universidad de Alcalá, recién fundada por el cardenal Cisneros y abierta a las diversas corrientes del humanismo renacentista. En 1526 recibió la ordenación de presbítero y celebró la primera Misa en la parroquia de su pueblo. Para festejar su sacerdocio, invitó a su mesa a 12 pobres y decidió vender su cuantiosa fortuna procedente de las minas de plata que poseía la familia y darlo todo a los más necesitados.

Juan de Ávila se ofreció al obispo de Tlaxcala, Juan Garcés, para ir a Nueva España, México como misionero en 1527, pero el arzobispo de Sevilla, Alonso Manrique, le pidió que se dedique a la evangelización en su diócesis, mereciendo por eso el título de ‘apóstol de Andalucía’. Convencido de la necesidad de la reforma, y para llevarla adelante creía en reformar al clero, para lo cual funda seminarios y universidades.

Fue uno de los más influyentes y elocuentes sacerdotes de la España del siglo XVI, amigo de San Ignacio de Loyola y consejero espiritual de grandes santos como Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, San Pedro de Alcántara, Santo Tomás de Villanueva, San Juan de Ribera o Fray Luis de Granada. Este último escribió su biografía. Llevó una vida intensa, dedicada particularmente a la oración, a la predicación y a la formación específica de quienes se preparaban para el sacerdocio.

Tras conocerlo, y seguir sus predicaciones, fueron muy sonadas algunas conversiones como la del Marqués de Lombay, que llegó a ser san Francisco de Borja, o la de Juan Ciudad –san Juan de Dios- y, sobre todo, su dedicación a la gente sencilla junto con la fundación de varios colegios para la formación de los niños y jóvenes. El Maestro Ávila fundó incluso una Universidad, la de Baeza (Jaén), que durante siglos fue un destacado referente para la cualificada formación de los sacerdotes.

Su enorme ascendiente como predicador provocó envidias y algunos clérigos lo denunciaron ante la Inquisición sevillana en 1531. Desde ese año hasta 1533, Juan de Ávila estuvo encarcelado y fue procesado por la Inquisición.

Escritor insigne, dejó famosos tratados de ascética. Escribió un célebre comentario al salmo XLIV “Audi filia et vide”, para una señora convertida por él, que fue publicado en Alcalá clandestinamente en 1556 y más tarde ampliado.

Los estudios realizados sobre los escritos del Maestro Ávila para su beatificación y para su canonización, ya pusieron de manifiesto la eminencia de su doctrina, que tuvo gran influjo en su época y posteriormente. Tuvo una visión clara, amplia y profunda de los contenidos de la fe, y llegó a una síntesis verdaderamente sapiencial. Su cristocentrismo, fundado en el Nuevo Testamento, profundamente vivido por él y propuesto a los demás, ha sido fuente donde bebieron santos, maestros espirituales y estudiosos de estos últimos siglos.

Entre su abundante obra se destaca el Audi, filia; Memoriales; Tratado del amor de Dios; Tratado sobre el sacerdocio; Pláticas; Sermones; así como un abundante epistolario, un catecismo y una peculiar obra en verso: Doctrina cristiana, concebida para que la cantaran los niños.

En Montilla se instala en 1544 donde desde su casa escribe, habla, recibe a sus discípulos, sale para predicar algunas misiones, hasta su muerte el 10 de mayo de 1569. San Juan de Ávila fue declarado patrono del clero secular español en 1946 por Pío XII y canonizado en 1970 por Pablo VI. La iglesia en la que está enterrado fue cedida en usufructo gratuito a la diócesis de Córdoba por la Compañía de Jesús.

Texto completo de las 
palabras del Santo Padre

Queridos hermanos: Con gran gozo, quiero anunciar ahora al pueblo de Dios, en este marco de la Santa Iglesia Catedral de Santa María La Real de la Almudena, que, acogiendo los deseos del Señor Presidente de la Conferencia Episcopal Española, Eminentísimo Cardenal Antonio María Rouco Varela, Arzobispo de Madrid, de los demás Hermanos en el Episcopado de España, así como de un gran número de Arzobispos y Obispos de otras partes del mundo, y de muchos fieles, declararé próximamente a San Juan de Ávila, presbítero, Doctor de la Iglesia universal.

Al hacer pública esta noticia aquí, deseo que la palabra y el ejemplo de este eximio Pastor iluminen a los sacerdotes y a aquellos que se preparan con ilusión para recibir un día la Sagrada Ordenación.

Invito a todos a que vuelvan la mirada hacia él, y encomiendo a su intercesión a los Obispos de España y de todo el mundo, así como a los presbíteros y seminaristas, para que perseverando en la misma fe de la que él fue maestro, modelen su corazón según los sentimientos de Jesucristo, el Buen Pastor, a quien sea la gloria y el honor por los siglos de los siglos.

Amén.

2 comentarios:

  1. Solo Dios Basta ha escrito desde Facebook: "Es hora de despertar. Todas/os podemos hacer algo a favor del otro. Unos activamente y otros pasivamente. Pero todos podemos pedir y rogar y ofrecer a Dios oraciones para que a cada uno nos de la gracia de que nos comience a doler el dolor del hombre. Así, ese sufrimiento nos empezará a mover desde dentro para que obremos. No solo sufre el enfermo, es Cristo quien sufre también en el aquel que un día se levantó siendo parte de la sociedad y al otro como un marginado de una villa urbano-marginal, es también Cristo quien sufre en aquel que aún no recibe justicia, es también Cristo quien sufre cuando hay voces que se impiden que se levanten o se escuchen, también Cristo sufre cuando decimos basta y nos negamos a que siga la justica obrando , es Cristo quien sufre cuando se mata al niño que aún no nace y no nos puede explicar cuan grande y profundo es el dolor que siente cuando le están quitando la vida, es Cristo quien sufre cuando a éstos, las voces más silenciosas, los dejan en profunda soledad por la desprotección social una sociedad que se quedó dormida cuando debía velar."

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  2. Gregorio Carrizo ha escrito desde Facebook: "me encanta muy bueno"

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