sábado, 3 de septiembre de 2011

INTENCIONES DEL PAPA: Septiembre de 2011

Queridos amigos y hermanos del blog: el Santo Padre Benedicto XVI indica para cada año y para cada mes, cuales son las intenciones generales y misioneras de la Iglesia en todo el mundo, por las que quiere que se ore. Éstas intenciones las confía al Apostolado de la Oración, quienes propagan en el mundo entero la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que éste las difunda con la mayor amplitud posible. Les comparto ahora las intenciones para este mes de septiembre de 2011 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Claudio Barriga, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración.

La Intención General para septiembre de 2011 es: “Por todos los docentes, para que sepan trasmitir el amor a la verdad y educar en los valores morales y espirituales auténticos”.

COMENTARIO PASTORAL: Quizás una de las cuestiones más debatidas de nuestro siglo y de nuestro mundo, sea hoy la educación, la enseñanza, el aprendizaje… A penas nos sentimos ya seguros a la hora de escoger la palabra para designarla, ¡mucho menos nos ponemos de acuerdo en la metodología más adecuada, en la jerarquía de sus fines, en las prioridades de los valores en ella implicados! Tema de grandes discusiones intelectuales, políticas, económicas en algunas latitudes, y tema sangrante por su ausencia, en otras. Millones de mujeres analfabetas, millones de niños sin escolarizar, millones de escuelas destruidas por las guerras…

Mientras en Europa nos debatimos acaloradamente sobre las ventajas y desventajas de la aplicación de los acuerdos de Bolonia sobre la educación superior, miles de niños en África caminan durante horas descalzos para poder asistir a la escuela... Pero en cualquiera que sea el lugar nos encontramos con la figura del docente, del educador. Una figura que ha sufrido en occidente una devaluación alarmante y una progresiva falta de reconocimiento y por quien el Papa nos invita a pedir. Y pedir algo muy concreto: “que sepa trasmitir el amor a la verdad”. Porque la educación no es sólo, ni principalmente instrucción, transmisión de conocimientos… sino a aquel cuidado de un sujeto personal al que mirar cada día y al que quisiéramos ofrecer algo más que un conjunto de saberes dirigidos a su mera razón.

El docente debe asumir una misión tan preciosa como difícil. Cada vida es una historia en potencia y la posibilidad en ciernes de un nuevo mundo. El influjo que cada persona que frecuenta nuestras aulas puede tener en nuestra sociedad nos es desconocido. Es posible frenar y anular ese futuro, o apoyarlo, nutrirlo y dejarlo abierto.

El reto para el docente se agranda: enseñar a aprender, enseñar a pensar, enseñar a buscar, a discernir, a integrar, a madurar la propia conciencia hasta lograr enseñar a amar la verdad. Y para ello debe ser capaz de suscitar el deseo de saber de cosas y saber de vida, debe introducir en la realidad e invitar tanto a la inmersión en la interioridad enigmática de cada uno, como a la abertura al misterio del mundo y del otro. Educar hombres y mujeres apasionados por buscar la verdad. No la verdad filosófica, no la verdad considerada como una selección de contenidos que se imponen sobre otros… sino la verdad ofrecida por el Evangelio, la que es inseparable del amor, la que se manifiesta en la íntima coherencia entre el hacer y el decir, entre el saber y el obrar, en el testimonio de una vida que lo es, por ser para los demás.

Ciertamente hay motivos sobrados para pedir por los docentes. A ellos les es entregada la difícil tarea de encaminar hacia esta verdad, mostrándola como amable, es decir, suscitando la fascinación por ella, hasta el punto que ella misma configure a quien la busca, y de tal manera, que se sienta impelido a actuarla con gozo y alegría. Esa verdad se nos ha revelado en la persona de Jesucristo. Sólo esa verdad es amable, digna de fe, camino y vida. Y sólo el Espíritu podrá en último término guiarlos hacia ella.

Hermana Nurya Gayol
Esclavas del Sagrado Corazón
Docente en la Universidad de Comillas, Madrid.

La Intención Misionera para septiembre de 2011 es: “Para que las comunidades  cristianas dispersas en el continente asiático proclamen el Evangelio con fervor, dando testimonio de su belleza con la alegría de la fe”.

COMENTARIO PASTORAL: Asia es el continente más grande, más poblado y posiblemente el que tiene la mayor diversidad cultural en el mundo. En Asia se encuentran los nuevos gigantes económicos, China e India, y otros centros globales de prosperidad, como Corea del Sur, Singapur y Hong Kong. La mayor nación musulmana en el mundo es Indonesia, cuya población sobrepasa los 230 millones de habitantes (de los cuales el 87% son musulmanes suni). En Asia millones de personas continúan viviendo bajo regímenes represivos, como en Myanmar; muchos otros siguen sufriendo la guerra y la violencia en lugares como Afganistán e Irak; cientos de millones de pobres, particularmente los afectados por desastres naturales como las recientes inundaciones en Pakistán.

Asia es la cuna de las grandes religiones del mundo, y más de mil millones de asiáticos han abrazado el Budismo, el Hinduismo, el Confucionismo y el Islamismo por siglos. En contraste, la Iglesia Católica sigue siendo un “pequeño rebaño”, un pequeñísimo porcentaje de la población de Asia, con excepción de Filipinas y Timor Oriental, que son ampliamente católicos. Al mismo tiempo, las antiguas religiones y culturas tradicionales asiáticas también están confrontadas con el crecimiento de la secularización, especialmente en la medida que la cultura global postmoderna y el consumismo se difunden por los medios de comunicación. Llama la atención, por ejemplo, que un lugar como Japón, que hasta el año pasado era la segunda potencia económica en el mundo, ostenta también el mayor índice de suicidios – unos 30,000 al año.

En todo esto vemos que Asia, que es crucial para el futuro de la historia mundial, está buscando una vida más plena: una vida con sentido y esperanza, sin pobreza y guerra, libre y pacífica. Como el Papa Juan Pablo II en la Exhortación Apostólica Ecclesia in Asia (1999) nos recuerda, la plenitud de la vida que busca Asia es un regalo que Jesús quiere compartir con el pueblo asiático: Jesús viene ”para que ellos tengan vida y vida en abundancia” (Jn10,10). De este modo, el Papa Juan Pablo II llama a los “Discípulos de Cristo en Asia” a un “nuevo compromiso con la misión” (Ecclesia in Asia, No. 4). Esta misión solo puede ser exitosa si se lleva adelante fervor y convicción interior: Un fuego solo puede ser encendido por algo que en si mismo está ya ardiendo“ (Ecclesia in Asia, No. 23).

Por lo demás, esta misión no consiste en imponer nuevas creencias o códigos morales a otros, en un espíritu de competencia o superioridad. Más bien, como nos recuerda Ecclesia in Asia, el evangelio es un regalo que los cristianos en Asia han recibido con gratitud. Proclamar el evangelio en Asia significa compartir un regalo: es compartir la alegría de haber encontrado la fuente de la vida, del sentido y del amor en Jesucristo. Es un modo de mostrar lo bella que la vida humana puede ser cuando está tocada y transformada por la Buena Noticia de Jesús.

En Asia, donde hay tantas y tan diversas tradiciones religiosas antiguas, y donde Jesús y su evangelio han sido a menudo vistos como “extranjeros”, las palabras del Papa Pablo VI suenan particularmente verdaderas: “La gente hoy cree más a los testigos que a los profesores, a la experiencia que a la enseñanza, a la vida y la acción que a las teorías.” La gente de Asia será atraída al evangelio sólo si ven las vidas transformadas de quiénes creen en Jesús: su alegría, su respeto, su humildad, su libertad ante el temor, su amorosa compasión y servicio a los pobres.

Con estas motivaciones, entonces, acompañemos al Santo Padre este mes en su oración por las comunidades cristianas de Asia, para que puedan anunciar con alegría el evangelio.

P. Danny Huang, S.J.
Asistente del Padre General de los Jesuitas para la región de Asia

2 comentarios:

  1. Gracias, Padre Medina. Muy interesante los comentarios. Dios le bendiga.

    ResponderEliminar
  2. Elsa Petruccelli de Lomolino ha escrito desde Facebook: "muy lindo PADRE gracias por compartirlo"

    ResponderEliminar