martes, 20 de septiembre de 2011

PRO VIDA: De abortista a defensor de la vida, el ejemplo del Dr. Bernard Nathanson

Queridos amigos y hermanos del blog: les comparto la reflexión semanal de monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata, en el programa «Claves para un mundo mejor»,   y que en su texto completo nos llega a través de AICA:

Hoy quiero presentarles un libro que ya tiene unos años de edición y tengo en mis manos la sexta edición española aunque el libro apareció en su original inglés en 1997 y se llama “La Mano de Dios”.

Les adelanto que no es la biografía de un futbolista célebre sino que se refiere al caso del célebre Dr. Bernard Nathanson. En realidad es su autobiografía.

Nathanson fue uno de los más grandes impulsores en los Estados Unidos y en el mundo de la legalización del aborto. Ha sido el director de una clínica abortista en la que se practicaron decenas de miles de abortos en los cuáles él fue responsable directo y muchos realizados por sus manos.

El Dr. Nathanson cuenta, además, en este libro como se procedió para obtener la legalización del aborto en Estados Unidos exagerando las cifras, mintiendo descaradamente sobre esto, desprestigiando a la Iglesia Católica que era y es la mayor defensora del derecho a la vida, hasta que el mismo Nathanson se dio cuenta, cuando pudo realizar una ecografía tridimensional, que el fruto de la concepción es un ser humano y un ser humano que tiene reacciones propias de un ser humano.

Es así como en 1985 filmó un video que se ha difundido luego por el mundo llamado “El Grito Silencioso” y que causó una impresión extraordinaria porque registra la reacción de un niño por nacer ante la agresión que sufre en el acto del aborto.

Este video fue muy criticado por su crudeza pero las imágenes son incontrovertibles. Muestran la auténtica realidad.

Se nota que era un hombre recto pues Nathanson fue virando poco a poco en su manera de pensar el asunto y se convirtió en un decidido defensor de la vida y del derecho a la vida desde el instante de la concepción.

Más aún en los últimos años -él ha muerto recientemente- dio el paso definitivo con su conversión espiritual y entró, mediante el Bautismo, en la Iglesia Católica.

En este libro cuenta toda su aventura. Es una aventura humana y espiritual detrás de la cual se ve la gran crisis de la civilización actual. Y se ve el drama fenomenal, en un país concreto como los Estados Unidos pero en el mundo entero, donde se ha impuesto el aborto y cómo este es un campo de lucha, en el fondo, acerca de la idea fundamental de lo que el hombre es, si el hombre puede ser concebido desde sus inicios como un objeto de manipulación simplemente o si desde el inicio de la concepción debe ser reconocido como un ser humano, como una persona humana y como alguien que tiene dignidad y derechos que deben ser tutelados por leyes.

Ante esta afirmación, ante esta certeza que es biológica pero es al mismo tiempo jurídica no caben dudas. Cualquiera sea la circunstancia en que el niño ha sido concebido, las dificultades que rodean el embarazo y el posible nacimiento, aquí hay un principio absoluto que, como dice el Papa Benedicto XVI, no es negociable.

El caso del Dr. Nathanson es particularmente elocuente porque él procede del mismo campo contrario. Él ha sido uno de los representantes eximios de la cultura de la muerte y, movido por la verdad de las cosas, ha decidido pasar al campo de la defensa de la vida.

Les recomiendo este libro “La Mano de Dios” si ustedes lo pueden leer; también les recomiendo si lo pueden conseguir y creo que se consigue ese video llamado “El Grito Silencioso”. La elocuencia de esas imágenes exime de cualquier argumentación.

Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata,
Buenos Aires, República Argentina.

No hay comentarios:

Publicar un comentario