sábado, 5 de noviembre de 2011

INTENCIONES DEL PAPA: Noviembre 2011

Queridos amigos y hermanos del blog: el Santo Padre Benedicto XVI indica para cada año y para cada mes, cuales son las intenciones generales y misioneras de la Iglesia en todo el mundo, por las que quiere que se ore. Éstas intenciones las confía al Apostolado de la Oración, quienes propagan en el mundo entero la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que éste las difunda con la mayor amplitud posible. Les comparto ahora las intenciones para este mes de noviembre de 2011 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Claudio Barriga, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración.


La INTENCIÓN GENERAL para NOVIEMBRE 2011 es: “Por las Iglesias católicas orientales, para que su venerable tradición sea reconocida y estimada como riqueza espiritual por toda la Iglesia”.

COMENTARIO PASTORAL: Muchos católicos cultos no tienen la menor idea de lo que son las Iglesias Católicas Orientales. Dudan si obedecen al Papa o algún Patriarca, no sabiendo que hay Patriarcas en comunión con Roma, como el Maronita y el Caldeo. Se sorprenden aún más al descubrir que hay sacerdotes casados en esas Iglesias, con la aprobación del Papa y que estas Iglesias son muy autónomas en su gobierno. Sus celebraciones litúrgicas son muy distintas al rito latino; tienen otro calendario litúrgico con sus propios santos, fiestas y ayunos especiales, etc. La sorpresa se debe a que la inmensa mayoría de los católicos pertenecen a la Iglesia Latina, pero hay otras Iglesias Católicas que celebran de diversa forma, aún reconociendo al Papa como cabeza de la Iglesia.

La importancia de estas Iglesias es enorme, no solo por las valiosas tradiciones que conservan, que se remontan al tiempo de los Padres, sino también porque pueden ayudar a los católicos a comprender lo que son las Iglesias Ortodoxas. Algunas de ellas, como la Maronita y la Italo-Albanesa, nunca rompieron con Roma, otras, como los Malabares, reconocieron a Roma tan pronto como se dio la oportunidad. Pero la mayoría se desgajó de Iglesias Ortodoxas después del Concilio de Trento en el siglo XVI para estar en comunión con la Iglesia Universal.

A pesar de su importancia, el conjunto de estas Iglesias forma una pequeña minoría en comparación con la Iglesia Católica Latina y como todas las minorías, ha llevado siglos para que sus derechos sean plenamente respetados. La carta magna de sus derechos les fue dada por León XIII en Orientalium Dignitas en 1894. Pero, como lo dijo un Patriarca Católico Oriental, el Melkita Maximus IV Sayegh, en tiempo del Vaticano II, tomará aún otros cien años antes que los católicos tomen plena conciencia de la existencia de estas Iglesias.

Las oraciones de Benedicto XVI buscan acortar estos cien años. Un instrumento importante pero bastante desconocido para ayudar al Santo Padre a ayudar y apoyar el derecho de estas Iglesias a conservar su patrimonio manteniéndose abiertas a los desafíos ecuménicos de nuestro tiempo es el Pontificio Instituto de Estudios Orientales en Roma, confiado a los jesuitas, en la Plaza de Santa María la Mayor.

Sin entrar en detalles, podemos decir que hay 4 grupos de Iglesias Orientales:

(A) Dos que no vienen de una Iglesia Ortodoxa: 1. La Iglesia Maronita y 2. La Iglesia Italo-Albanesa.

(B) Dos Iglesias derivan de otra que por su gran antigüedad se conocía simplemente como “la Iglesia del Este”, hoy la “Iglesia Asiria del Este”: 3. La Iglesia Católica Caldea y 4. la Iglesia Siro-Malabar.

(C) Cinco Iglesias derivan de Iglesias Ortodoxas Orientales, así llamadas pues rompieron con las Iglesias Ortodoxas del Este en comunión con Constantinopla: 5. La Iglesia Católica Armenia; 6. la Católica Copta; 7. la Católica Etíope; 8. la Católica Siria y 9. la Católica Siro-Malankara.

(D) Diez derivan de la Iglesia Ortodoxa Bizantina: 10. la Iglesia Católica Melkita; 11. la Católica Ukraniana; 12. la Católica Rutena; 13. la Católica Rumana; 14. la Católica Griega; 15. los Católicos Bizantinos de la ex Yugoslavia; 16. la Católica Búlgara; 17. la Católica Eslovaca; 18. la Católica Húngara y 20. Comunidades Católicas Orientales sin Jerarquía propia.

La INTENCIÓN MISIONERA para NOVIEMBRE 2011 es: “Para que el continente africano encuentre en Cristo la fuerza para realizar el camino de reconciliación y justicia señalado por el segundo Sínodo de los Obispos de África”.

COMENTARIO PASTORAL: El Segundo Sínodo de Obispos para África se tuvo en Roma en Octubre 2009, quince años después del primero de 1994. Se planteaba la pregunta si no era demasiado pronto para convocar un segundo Sínodo. Entre las razones a favor se mencionó los conflictos armados que han ensangrentado una gran parte de África, antes y después del 2000. De Norte a Sur, de Este a Oeste, los conflictos armados, el sincretismo religioso, la inestabilidad política… caracterizan el fin del segundo milenio y el comienzo del tercero en África. La falta de paz generalizada ha mostrado que se está aún lejos de vivir como hijos reconciliados. La justicia está muy lejos de ser una realidad. Un Segundo Sínodo se consideró por lo tanto necesario.

Los padres sinodales produjeron 57 proposiciones a partir de las cuales el Santo Padre publicará la exhortación apostólica. No han dejado de afirmar la necesidad de apurar la reconciliación entre los pueblos cuyos corazones están heridos y desgarrados. Su sanación no es sólo una necesidad sino también una urgencia. En su predicación, la Iglesia en África debe insistir en primer lugar en el amor al prójimo.

Se ve una contradicción, cuando hermanos de un mismo país, raza e incluso aldea toman las armas para matarse, yendo contra el principio de la solidaridad africana y el de la caridad cristiana. También hay que reconocer que algunos conflictos en África son teledirigidos desde fuera. Las armas se fabrican y venden en el Occidente, donde hay quienes sacan provecho y fomentan los conflictos en África.

Los padres sinodales pidieron a las Iglesias hermanas de Occidente mover sus influencias para obtener el apoyo de todos para alcanzar la verdadera paz en África. Una acción pastoral importante a realizar, como lo sugieren los Obispos, es la instauración de un día anual de reconciliación. Una tal iniciativa puede contribuir a una mayor toma de conciencia de la necesidad de reconciliación entre las personas y los pueblos. El sacramento de la reconciliación es el lugar privilegiado de la reconciliación consigo mismo, con los demás y con Dios. En efecto, prepara directamente a comulgar en el cuerpo y la sangre de Cristo. Hay un llamado a redescubrir el poder liberador de este sacramento, que es también un sacramento de sanación. Sus frutos se recogen tras una experiencia personal. Quienes se acercan a la mesa del Señor aceptan ipso facto vivir como hermanos reconciliados.

¿Cómo comulgar con el cuerpo de Cristo manteniendo rencores hacia los hermanos? La participación en este sacramento abre necesariamente al otro y compromete a luchar por la justicia, por un mundo mejor. Que la fe y la comunión con Cristo puedan ayudar a la Iglesia en África a apurar la verdadera justicia y reconciliación. Ella podrá ser así cada vez más el « pulmón espiritual » de la Iglesia universal.

Padre Rigobert Kyungu, S.J.
Secretario Nacional del Apostolado de la Oración en la RD del Congo,
Coordinador del Apostolado de la Oración y del Movimiento Eucarístico Juvenil en Africa

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