sábado, 24 de diciembre de 2011

VIVENCIAS PERSONALES: Cuando la Navidad es Solidaridad, es más Navidad


Queridos amigos y hermanos del blog: en el Adviento de 2011, siendo Cura Párroco de "Nuestra Señora de las Angustias", en Aranjuez, Madrid, llevamos adelante el evento solidario habitualmente llamado “Operación Kilo”. La invitación a colaborar con el mismo fue sido para todos y muchos respondieron, desde nuestros niños de catequesis, pasando por los miembros de las diversas asociaciones, movimientos y grupos de la parroquia, como una inmensa cantidad de fieles, que anónimamente fueron trayendo cada día su bolsa o su caja con diversos donativos.

Nuestra ilusión era regalarle una “cesta de navidad” a cada una de las casi 70 familias de menores recursos o de ninguno que semanalmente atendemos desde Caritas Parroquial y a las cuales entregamos el pasado martes en horas de la mañana nuestro regalo navideño. Cada familia se ha llevado a su casa una caja con 14 kilos de alimentos no perecederos, que incluía, por supuesto, los productos típicos de la mesa navideña.

El resultado de la campaña ha sido sorprendente: 70 cajas de 14 kilos de alimentos suma un total de 980 kilos; pero esto no ha sido todo, el sobrante del armado de las cajas (300 kilos aproximadamente) ha sido donado a nuestro Seminario Mayor Diocesano “Nuestra Señora de los Apóstoles”, situado en el Cerro de los Ángeles, que cobija unos 40 jóvenes que a diario se dedican con empeño y devoción a prepararse para ser en el futuro sacerdotes de Jesucristo.

¿El porqué de nuestra solidaridad?

Como cristianos creemos que el Señor Jesús está presente en los pobres y marginados: “cada vez que lo hicieron con uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicieron”. En palabras del Papa Paulo VI “el pobre es sacramento de Cristo”.

Nuestra fe nos invita a creer que la Palabra, el Hijo de Dios, cumple en Sí mismo el proyecto de Dios. Jesucristo el Señor es la manifestación visible del Dios invisible. Así es. El ejemplo de Jesús es el ejemplo del que “pasó por este mundo haciendo el bien”, liberando a los oprimidos por el diablo, dando la vista a los ciegos, sacando a los cautivos de las prisiones, proclamando el Año de gracia del Señor.

Él es el punto de referencia máximo para testimoniar la solidaridad de Dios hacia nosotros y de nosotros entre nosotros. Por ello la solidaridad va más allá de la filantropía. Solidaridad no es sólo la mera ayuda humanitaria o de beneficencia, ni una alianza de grupos en vista a defender intereses propios o particulares aunque sean muy dignos; tampoco queda bien definida cuando la reducimos a un gesto de simple caridad o limosna con el que pretendemos resolver momentáneamente situaciones de indigencia o carestía. Solidaridad tiene relación directa con el hecho de compartir, repartir y sentir en carne propia las necesidades reales de los demás. En este sentido solidaridad es com-pasión, padecer con, es reconocer y sentir al pobre y marginado como prójimo; es experimentar que los gozos y sufrimientos del hermano- a quien muchas veces ni siquiera conocemos- afectan nuestra propia vida, obligándonos a salir de nuestra comodidad y egoísmo al encuentro del hermano, que es verdadero encuentro con Dios.

La palabra solidaridad evoca también la idea de participación, porque en la solidaridad no sólo damos, sino que recibiendo al hermano recibimos a Dios. De esta forma se convierte en el gran principio que nos permite superar el individualismo.... Si la respuesta al dolor de los pobres es una exigencia ética que nace del Evangelio, es además una práctica salvífica para quienes se solidarizan con ellos. Quienes logran hacer eso recobran con frecuencia el sentido profundo de su propia vida que lo creían perdido.

¡¡¡GRACIAS!!!

Como Padre y Pastor de esta comunidad parroquial agradezco a todos los que sensibilizados por la propuesta han sido solidarios y han colaborado. A su vez es una experiencia “punta de lanza”, ya que nos ha permitido reconocernos hermanos y solidarios con aquellos que menos tienen y que más necesitan.

Creo, que en esta perspectiva, el saludo navideño de estos días tiene un sentido nuevo y más profundo. No sólo besaremos al Niño Dios al término de cada Misa de Navidad, sino que también lo hemos reconocido vivo y presente en cada uno de los niños de esas tantas familias a las cuales nos hemos acercado solidariamente en estos días previos a la Navidad.

Nuevamente gracias y mi bendición.

¡FELIZ Y SANTA NAVIDAD PARA TODOS!

Padre José Medina

 El hall de entrada de la casa parroquial fue albergando, día a día, la solidaridad de tantos hermanos hacia los más necesitados.

Manos a la obra: los ADULTOS DE ACCIÓN CATÓLICA de la parroquia se dedicaron el lunes 19/12 por la tarde al armado de cada una de las 70 cajas-cestas navideñas.

Foto de familia que testimonia la alegría que sólo se encuentra en el servicio a Cristo que está vivo y presente en cada hermano necesitado.

Martes 20/12: un fila que no cesaba a lo largo de la mañana, con la ilusión de poder compartir en familia una rica cena navideña.

Isabel, Emilia y Alfredo, miembros de CARITAS PARROQUIAL en el diálogo y supervisación para que ninguna de las familias quedara sin su cesta de navidad.

Luego de recibir la caja se invitaba a cada persona a un momento de oración agradecida ante el dador de todo bien, Nuestro Señor Jesucristo.

Promediando la jornada el saludo y mi gratitud a los miembros de CARITAS PARROQUIAL y a los ADULTOS DE ACCIÓN CATÓLICA por la labor realizada.

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