sábado, 29 de enero de 2011

PRO VIDA: El aborto en España y en los Estados Unidos

Queridos amigos y hermanos del blog: en su edición de ayer AICA (Agencia Informativa Católica Argentina) publicó un artículo de su corresponsal en Madrid, Sr. Armando Puente, sobre la realidad del aborto hoy en España con especial consideración en su referencia a los Estados Unidos, las reflexiones y el paralelismo me pareció por demás interesante y por eso se los comparto:

El porcentaje de abortos sobre embarazos en los Estados Unidos fue del 23% en el año 2009 y, según denunció recientemente el arzobispo de Nueva York, monseñor Timothy Dolan, sólo en la ciudad de Nueva York se alcanzó una tasa del 41%, lo que lo ha llevado a relanzar un plan de apoyo a cualquier mujer embarazada con problemas. Un factor clave de distorsión del gran porcentaje de abortos que se produce entre las estadounidenses tiene que ver precisamente con ese 41% de una ciudad que, actualmente, cuenta con casi ocho millones y medio de habitantes.

La tasa de abortos sobre embarazos de Estados Unidos viene a coincidir con la de abortos sobre nacimientos que se realizaron en España en el mismo año, el 23%, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Teniendo en cuenta que en 2009 hubo en España 492.931 nacimientos y 111.482 abortos, se puede concluir que la tasa de abortos sobre embarazos de españolas fue prácticamente del 18,5%.

Estas cifras muestran que los niveles porcentuales de abortos sobre embarazos en España se acercan rápidamente a los de Estados Unidos, un país con una larga tradición abortista, a diferencia de España. El hecho cobra una mayor dimensión si se considera que en los Estados Unidos hay un gran debate social abierto en torno al aborto, mientras que en España ese debate es prácticamente inexistente.

Otro factor diferencial es que en los Estados Unidos la tasa de fertilidad está por encima de 2,1, que garantiza el futuro demográfico de ese pais, mientras que en España se tienen sólo 1,4 hijos por mujer, con lo que el país está envejeciendo con gran rapidez. De hecho, la fertilidad en España se redujo a la mitad en 35 años, los que van desde 1975 a 2010, al pasar de 2,8 hijos por mujer a 1,4.

viernes, 28 de enero de 2011

JUAN PABLO II: ¿Cómo han sido los pasos de su proceso canónico de beatificación?

Queridos amigos y hermanos del blog: si bien la causa de beatificación de Juan Pablo II comenzó antes de lo normal, su proceso ha seguido los pasos ordinarios previstos para cualquier causa, así lo ha confirmado la Santa Sede. Una nota informativa de la Congregación para las Causas de los Santos explica cuáles han sido los pasos que permitirán elevar a Karol Wojtyla a la gloria de los altares el 1 de mayo, domingo de la Divina Misericordia.

El anuncio tuvo lugar después de que Benedicto XVI autorizara a promulgar el decreto sobre el milagro atribuido a la intercesión del venerable siervo de Dios. Este acto puso fin al proceso que precede al rito de beatificación.

El dicasterio vaticano aclara que "la causa, por dispensa pontificia, comenzó antes de que transcurrieran los cinco años desde la muerte del siervo de Dios, exigidos por la normativa vigente".

"Esta medida fue solicitada por la imponente fama de santidad de la que gozó Juan Pablo II en su vida, en la muerte y después de la muerte. Por lo demás, se observaron en su totalidad las disposiciones canónicas comunes acerca de las causas de beatificación y canonización".

"De junio de 2005 a abril de 2007 tuvieron lugar la investigación diocesana principal romana y las rogatoriales en diferentes diócesis, sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad y de milagros".

"La validez jurídica de los procesos canónicos fue reconocida por la Congregación para las Causas de los Santos con el Decreto del 4 de mayo de 2007".

"En junio de 2009, examinada la Positio, nueve consultores teólogos de la Congregación dieron su parecer positivo sobre la heroicidad de las virtudes del Siervo de Dios. En noviembre, siguiendo el procedimiento habitual, la misma Positio fue sometida al juicio de los cardenales y obispos de la Congregación para las Causas de los Santos, que se expresaron con sentencia afirmativa".

"El 19 de diciembre de 2009, el Sumo Pontífice Benedicto XVI autorizó la promulgación del decreto sobre la heroicidad de las virtudes".

"En vista de la beatificación del Venerable Siervo de Dios, la postulación de la causa presentó al examen de la Congregación para las Causas de los Santos la curación de la "enfermedad de Parkinson" de la hermana Marie Simon Pierre, religiosa de las Hermanitas de las Maternidades Católicas.

"Como es habitual, las numerosas actas de la investigación canónica, regularmente instruida, junto con los detallados exámenes médico-legales, se sometieron al examen científico de la Consulta Médica de la Congregación para las Causas de los Santos, el 21 de octubre de 2010. Sus expertos, tras haber estudiado con la habitual minuciosidad los testimonios procesales y toda la documentación, se expresaron a favor de que la curación era científicamente inexplicable".

"Los consultores teólogos, tras haber revisado las conclusiones médicas, el 14 de diciembre de 2010 procedieron a la valoración teológica del caso y reconocieron por unanimidad la unicidad, la antecedencia y la invocación coral dirigida al Siervo de Dios Juan Pablo II, cuya intercesión había sido eficaz para la curación milagrosa".

"Por último, el 11 de enero de 2011, se celebró la Sesión Ordinaria de cardenales y obispos de la Congregación para las Causas de los Santos, que emitió un fallo unánime y afirmativo, considerando milagrosa la curación de la hermana Marie Simon Pierre, en cuanto realizada por Dios de modo científicamente inexplicable, después de interceder al Papa Juan Pablo II, invocado con confianza tanto por la misma persona curada como por muchos otros fieles".

miércoles, 26 de enero de 2011

CATEQUESIS DEL PAPA: “Santa Juana de Arco nos invita a llevar la Luz del Evangelio a la vida”

CIUDAD DEL VATICANO, 26 ENE 2011 (VIS).-La catequesis de la audiencia general, celebrada en el Aula Pablo VI y a la que asistieron 3.000 personas, estuvo dedicada este miércoles a la figura de Santa Juana de Arco (1412-1431), una de "las mujeres fuertes que al final de la Edad Media, llevaron sin miedo la gran luz del Evangelio en las complejas peripecias de la historia"

El Papa explicó que la vida de Juana, hija de campesinos acomodados, se enmarca en el conflicto bélico que se conoce como la Guerra de los Cien Años, entre Francia e Inglaterra. Muy joven, a los 13 años, Juana sintió a través de la "voz" de San Miguel Arcángel "la llamada del Señor a intensificar su vida cristiana, y también a comprometerse en primera persona por la liberación de su pueblo".

Juana hace voto de virginidad y redobla sus oraciones, participando con un nuevo empeño en la vida sacramental. "La compasión y el compromiso de la joven campesina francesa ante los sufrimientos de su pueblo -dijo el pontífice- son todavía más intensos gracias a su relación mística con Dios. Uno de los aspectos más originales de la santidad de esta joven es este lazo entre experiencia mística y pasión política.

Al principio de 1429 Juana comienza su acción y superando todos los obstáculos encuentra al delfín de Francia, el futuro rey Carlos VII, que en Poitiers la somete a un examen por parte de algunos teólogos de Universidad que "expresan un juicio positivo; en ella no hay nada malo, es una buena cristiana".

El 22 de marzo de ese mismo año Juana dicta una carta al Rey de Inglaterra y a sus hombres que asedian la ciudad de Orleáns. "Su propuesta es de verdadera paz en la justicia entre dos pueblos cristianos, invocando los nombres de Jesús y María", observó el Santo Padre. Pero la rechazan y Juana debe luchar por la liberación de la ciudad. Otro momento culminante de su empresa es la coronación del Rey Carlos en Reims, el 17 de julio de 1429.

La pasión de Juana comienza el 23 de mayo de 1430 cuando cae prisionera de sus enemigos en Compiegne y es conducida a la ciudad de Rouen, donde tendrá lugar su largo y dramático proceso que concluye con la condena a muerte el 30 de mayo de 1431.

Presiden el proceso dos grandes jueces eclesiásticos, el obispo Pierre Cauchon y el inquisidor Jean le Maistre, pero en realidad lo conducen un grupo de teólogos de la universidad de Paris, "eclesiásticos franceses que pertenecen al grupo político opuesto al de Juana y tienen a priori -dijo el Santo Padre- un juicio negativo sobre su persona y su misión. Este proceso es una página terrible en la historia de la santidad y también una pagina que ilumina el misterio de la Iglesia, que (...) al mismo tiempo es siempre santa y siempre necesitada de purificación".

"A diferencia de los santos teólogos que habían iluminado la Universidad de París, como Buenaventura, Tomás de Aquino o Duns Escoto, (...) estos jueces son teólogos que carecen de caridad y humildad para ver en esta joven la acción de Dios" y no ven "que los misterios de Dios son revelados en el corazón de los pequeños mientras permanecen ocultos a los sabios y doctos. (...) Los jueces de Juana son radicalmente incapaces de comprenderla, de ver la belleza de su alma".

Juana muere en la hoguera el 30 de mayo de 1431, con un crucifijo en las manos e invocando el nombre de Jesús. Veinticinco años después, el Proceso de Anulación abierto por Calixto III "concluye con una sentencia solemne que declara nula la condena y (...) resalta la inocencia de Juana y su perfecta fidelidad a la Iglesia. Juana de Arco será canonizada en 1920 por Benedicto XV".

"El Nombre de Jesús que la Santa invocó hasta en los últimos instantes de su vida terrenal era como el continuo respiro de su alma (...) el centro de su vida. Esta Santa había entendido que el Amor abraza toda la realidad de Dios y del ser humano, del cielo y de la tierra, de la Iglesia y del mundo. (...) La liberación de su pueblo es una obra de justicia humana que cumple en caridad, por amor de Jesús. El suyo es un hermoso ejemplo de santidad para los laicos comprometidos en la vida política, sobre todo en las situaciones más difíciles".

"En Jesús Juana contempla también toda la Iglesia, la Iglesia triunfante del cielo, como la Iglesia militante en la tierra. Según sus palabras, "es todo uno Nuestro Señor y la Iglesia". Esta afirmación tiene un carácter realmente heroico en el contexto del proceso de condena, frente a sus jueces, hombres de iglesia que la persiguieron y condenaron".

"Con su luminoso testimonio -concluyó Benedicto XVI- Juana nos invita a una medida alta de la vida cristiana: hacer de la oración el hilo conductor de nuestras jornadas; tener plena confianza en cumplir la voluntad de Dios, cualquiera que sea, vivir la caridad sin favoritismos, sin limites y sacar fuerzas del amor a Jesús para amar profundamente a su Iglesia".

martes, 25 de enero de 2011

JUAN PABLO II: La Iglesia responde al clamor del pueblo fiel: "¡Santo súbito!" ("¡Santo ya!”)

Queridos amigos y hermanos del blog: les presento una entrevista, publicada en el periódico italiano Avvenire, al cardenal Stanislaw Dziwisz, arzobispo de Cracovia y por cuarenta años secretario del Papa Juan Pablo II.

Visiblemente emocionado, el cardenal Stanislaw Dziwisz levanta sus ojos del escritorio y me presenta el texto de la carta que ha terminado de escribir. Apenas ha pasado el mediodía, la lluvia golpea insistente las grandes ventanas del palacio arzobispal de la calle Franciszkanska mientras desde Roma llega el anuncio de la beatificación de Juan Pablo II. Y el primer gesto afectuoso y espontáneo del ex-secretario de Karol Wojtyla, llamado a tomar su puesto en la cátedra de Cracovia, ha sido enviar una carta de agradecimiento a Benedicto XVI. “Con gran conmoción quisiera expresar nuestra gratitud a Vuestra Santidad por el decreto que anuncia la tan esperada beatificación de Su predecesor”, escribió el cardenal.

“Estoy inmensamente feliz pero al mismo tiempo me siento intimidado frente a este anuncio”, dice sumisamente aquel que para todos sigue siendo “don Stanislao”, la sombra fiel y atenta de Karol Wojtyla por más de cuarenta años. Me confiesa que su alegría es todavía más grande porque Benedicto XVI quiso fijar la ceremonia de beatificación el próximo primero de mayo, fiesta de la Divina Misericordia.

Eminencia, dicen que ha sido usted quien sugirió esta fecha. ¿Cuáles son los motivos?

Sí, es cierto, lo he pedido al Santo Padre y le estoy particularmente agradecido por su decisión. Hay un motivo espiritual y es que toda la vida terrena del Siervo de Dios Karol Wojtyla se ha desarrollado en la entrega a la Divina Misericordia y se ha concluido en la vigilia de la fiesta de este misterio, que él mismo había instituido. Gracias a su beatificación resplandecerá de nuevo, de modo poderoso, la bondad de Dios hacia los hombres. Y luego hay un motivo más terreno, de tipo logístico: este año la fiesta de la Divina Misericordia cae el primero de mayo, cerca de la fiesta nacional polaca del 3 de mayo, un fin de semana largo que permitirá a mis compatriotas dirigirse a Roma para participar en la ceremonia de beatificación de nuestro queridísimo Juan Pablo II.

¿Qué cambia después de este anuncio?

Siempre he estado convencido de la santidad de Karol Wojtyla y, en este sentido, la noticia de su próxima beatificación la veo como un sello autorizado de lo que he visto y vivido a su lado. Ahora estamos todos autorizados a dirigirnos a él para que interceda ante Dios. Yo lo hago cotidianamente desde el día de su muerte y de ahora en adelante lo haré con mayor intensidad y devoción.

¿Cuál era el secreto de su santidad?

Era un hombre inmerso en Dios. Contemplativo y misionero, así lo definió una vez el Papa Ratzinger, que fue su más estrecho y confiado colaborador. Aquí está el secreto de su vida y también de su pontificado: en el modo en que rezaba, en todas partes, en toda condición, con gran sencillez y naturalidad. Aquí tenía origen su capacidad de acción así como su fascinación humana y espiritual.

Parece que ya sabemos todo de Juan Pablo II. En su opinión, ¿hay todavía algo por descubrir de su personalidad?

He tenido la suerte de estar junto a él por más de cuarenta años pero debo admitir que no conozco todavía bien toda su riqueza interior. Pensamos sólo en sus gestos de Pontífice. Después de tantos años redescubrimos su gran valor no sólo para los creyentes sino para toda la humanidad.

¿Alude a la decisión de Benedicto XVI de celebrar un gran encuentro interreligioso en Asís en el 25º aniversario del encuentro que fue querido por Juan Pablo II?

Es un ejemplo muy significativo de la gran herencia que nos ha dejado. No es cierto que el entonces cardenal Ratzinger estuviese en contra, su mirada coincidía con la de Juan Pablo II. Y lo ha confirmado ahora, convocando una oración por la paz con todos los exponentes religiosos, en un momento particularmente difícil para tantos cristianos perseguidos en varias partes del mundo.

Ya se habla de las reliquias del beato Juan Pablo II. ¿Es cierto que existe una ampolla de su sangre?

Sí, la pedí a los médicos del Policlínico Gemelli el 2 de abril de 2005, poco antes de que muriera. Una reliquia preciosa que podrá ser venerada en el Santuario dentro del Centro dedicado a Juan Pablo II que se está construyendo aquí en Cracovia.

Está quien quisiera que fuese trasladado a Polonia el corazón de Wojtyla, como el de Chopin…

Personalmente estoy en contra del desmembramiento de sus restos mortales, que deberán permanecer en San Pedro, en Roma, objeto de veneración de todos los fieles.

Eminencia, ¿qué tipo de evento será la ceremonia de beatificación de Juan Pablo II?

Pienso que será una gran fiesta de la comunión del pueblo de Dios y un testimonio de alegría y de esperanza para toda la humanidad.

Stanislaw Dziwisz, el secretario fiel hasta el final, aquí colocando un velo blanco sobre el rostro de Juan Pablo II antes de su entierro.

viernes, 21 de enero de 2011

CINE: "Cartas al Padre Jacob" o la esperanza vía papel, sobre y estampilla


Queridos amigos y hermanos del blog: días pasados se estrenó en Madrid una película finlandesa rodada en el 2009 titulada: “Cartas al Padre Jacob”. Me pareció interesante la trama, fui a verla, y no me defraudó, todo lo contrario, me gustó mucho y os la recomiendo.

¿De qué trata? Filmada al estilo “kammerspielfilm” (cine de cámara), es una conmovedora historia de dos personajes. Leila, una mujer sentenciada a prisión perpetua, que tras doce años de cárcel, recibe el perdón. Antes de dejar la prisión, un funcionario le explica que Jacob, un cura rural anciano y ciego, ha solicitado su ayuda como asistente. Contra su voluntad, ella acepta esta labor, que consiste básicamente en responder las cartas que él recibe diariamente de parte de los fieles que le solicitan su ayuda. Aquí comienza la historia.

Responder las cartas es el fundamento de la misión de servicio de Jacob, mientras que Leila lo considera una tarea estéril. La relación entre ambos personajes se ve recorrida por una permanente tensión como consecuencia de los lazos de interdependencia que se establecen. Más aún cuando el cura… (no voy a contarles toda la película) percibe que su misión en la vida se desmorona a pedazos. Es aquí donde aparece el punto de inflexión que será el desencadenante para que finalmente se dé a conocer una dramática revelación.

Dos mundos radicalmente opuestos se entrelazan en esta emotiva historia sobre el perdón, la amistad, el cuidado del día a día, las dificultades de hacerse mayor y el inmenso poder de la redención.

Klaus Härö es su director. Nació en Porvoo, Finlandia, en 1971. Este es su cuarto largometraje. Sus películas recibieron más de 60 premios en distintos festivales internacionales. Sobre su película afirma que habitualmente no suele leer los guiones que le mandan, pero un día la gripe lo tenía confinado en su cama. Aburrido se decidió a leer lo primero que estuviera a su alcance y así estando en la lectura de la página 10 del mismo se decidió a filmarlo. Afirma: “Me interesó la simplicidad de la historia. No me gustan las películas con muchos personajes o subtramas. En esta cinta los temas principales no se quedan escondidos detrás de otras cosas. Por eso me gusta el cine de Chaplín y de Saura, en el que si ves algo en la pantalla sabes que va a ser importante. Y ‘Cartas al Padre Jacob’ tiene esa filosofía”.

A España no suele llegar mucho cine finlandés, tampoco es grande la producción anual de la industria cinematográfica en ese país. Pero si el film muestra algo que es muy real. Los finlandeses no son personas esencialmente religiosas, pero en su ser más profundo está fuertemente arraigada la oración y el sentido del deber de ayudar a los demás. Por eso es que Härö afirma que ni el cine finlandés ni su cine: “Nunca había estado tan cerca de la religión en una película”.

¿Cómo encajan una asesina y un cura? Como en la vida, todos somos diferentes y sin embargo encajamos. Kaarina Hazard es la actriz que encarna a Leila, una actriz de profundo corte intelectual y Heikki Nousiainen es el actor que encarna al Padre Jacob, un típico actor de teatro. Sin embargo, la magia que hay entre ellos es sorprendente y hacen totalmente creíble la especial relación entre la ex convicta y el anciano sacerdote. Son de especial lucimiento para ambos y de gozo para el espectador los momentos más intensos de la trama, que surgirán durante la lectura de las cartas que la gente envía al sacerdote en busca de consejo espiritual.

¿Quién soy yo cuando mi mundo se derrumba? ¿Qué queda de mí cuando he dejado de ser útil a los ojos de los demás? ¿Es posible recuperar la esperanza y el sentido de la vida luego de haber tocado fondo? En esta época en la cual las películas son excesivamente largas, la respuesta se va encontrando a lo largo de los escasos 74 minutos del metraje del film, que a mí me hizo pensar en esos buenos libros que no necesitan abundancia de palabras ni de hojas para serlo y dejan una buena huella en aquellos que los leen.

No sé si seguirá en cartel en algún cine de España, en muchos países de algunos visitantes del blog ya se ha estrenado hace tiempo, y en otros ya está en DVD. Bien, cada uno puede buscar una alternativa para encontrarse con esta buena película. Y estoy seguro que mirando a los ojos sin luz del Padre Jacob, podrán ver otra luz, muy bella y potente que les hará descubrir que toda vida tiene sentido y que siempre hay lugar para la esperanza y la propia redención.

Padre José Medina

Heikki Nousiainen, un típico actor de teatro, es quien encarna al creíble Padre Jacob.

jueves, 20 de enero de 2011

JUAN PABLO II: Una beatificación que hará historia ya que en los últimos 10 siglos ningún Papa beatificó a su inmediato antecesor


Queridos amigos y hermanos del blog: les comparto estas interesantes informaciones acerca de la beatificación del siervo de Dios Juan Pablo II, según un comunicado de Aci Prensa. Esta beatificación que presidirá el Papa Benedicto XVI el próximo 1 de mayo será histórica porque en los últimos diez siglos ningún pontífice había elevado a los altares a su predecesor inmediato.

El director del diario vaticano L'Osservatore Romano, Giovanni Maria Vian, señala en la edición del 16 de enero que "es necesario volver hasta el corazón del medioevo para encontrar una situación análoga, pero en contexto no se puede comparar con la decisión de Benedicto XVI: en los últimos diez siglos ningún Papa ha elevado a los honores de los altares a su inmediato predecesor".

Vian explica que "Pietro del Morrone (Celestino V) fue canonizado en 1313 -menos de veinte años luego de morir- por su tercer sucesor, y más de dos siglos antes fue reconocida la santidad de León IX y de Gregorio VI, fallecidos en 1054 y 1085 respectivamente".

Tras recordar que el último Papa canonizado es San Pío X, el director de LOR recuerda que lo fundamental en toda causa de beatificación y canonización "es exclusivamente la ejemplaridad de vida de quien, con expresión escriturística, está definido para el servicio de Dios".

Como dijo Pablo VI al anunciar el inicio de la causa de sus dos predecesores inmediatos, Juan XXIII y Pío XII, esto asegura que se mantenga "el patrimonio de su heredad espiritual" al margen de "cualquier otro motivo, que no sea el culto de la verdadera santidad, es decir, la gloria de Dios y la edificación de su Iglesia".

"Y un auténtico servidor de Dios fue Karol Wojtyla, apasionado testimonio de Cristo para la juventud hasta el último suspiro. De esto, muchísimos, incluso no católicos y no cristianos, pudieron darse cuenta durante su vida ejemplar".

Por todo esto y mucho más, concluye Vian, Benedicto XVI ha decidido presidir la beatificación del Papa peregrino "para presentar al mundo el modelo de santidad personal de Juan Pablo II".

miércoles, 19 de enero de 2011

CATEQUESIS DEL PAPA: “Todos los creyentes en Cristo debemos invocar el don de la comunión plena”

CIUDAD DEL VATICANO, 19 ENE 2011 (VIS).-En la audiencia general de este miércoles, celebrada en el Aula Pablo VI, el Papa habló sobre la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos (18-25 de enero), en la cual "todos los creyentes en Cristo están invitados -dijo- a unirse en plegaria para testimoniar el profundo vínculo que existe entre ellos y para invocar el don de la plena comunión".

El Santo Padre puso de relieve que "en el camino para construir la unidad, es providencial que la oración esté en el centro: esto nos recuerda una vez más, que la unidad no puede ser simplemente un producto de la actividad humana; es ante todo un don de Dios. (...) La unidad no la "construimos" nosotros, sino Dios, viene de El, del misterio trinitario".

Benedicto XVI recordó que el tema elegido este año para la Semana de Oración "hace referencia a la experiencia de la primera comunidad cristiana de Jerusalén, como se describe en los Hechos de los Apóstoles: "Unidos en la enseñanza de los apóstoles, la comunión fraterna, la fracción del pan y la oración".

"Las cuatro características que definen la primera comunidad cristiana en Jerusalén (...) siguen siendo los pilares de la vida de toda comunidad cristiana y también la única base sólida sobre la que avanzar en la construcción de la unidad visible de la Iglesia".

Comentando la primera característica, el Papa señaló que "también hoy, la comunidad de los creyentes reconoce en la referencia a la enseñanza de los Apóstoles la norma de la propia fe: todos los esfuerzos por construir la unidad entre todos los cristianos pasa por tanto a través de la profundización de la fidelidad al "depositum fidei" que nos han transmitido los apóstoles".

"El segundo elemento -continuó- es la comunión fraterna, (...) la expresión más tangible, sobre todo para el mundo exterior, de la unidad entre los discípulos del Señor. (...) La historia del movimiento ecuménico está marcada por las dificultades e incertidumbres, pero también es una historia de fraternidad, de cooperación y de compartir humano y espiritual, que ha cambiado de manera significativa las relaciones entre los creyentes en el Señor Jesús: todos estamos comprometidos a continuar por este camino".

Por lo que respecta al "momento de la fracción del pan", tercera característica, el Santo Padre subrayó que "la comunión en el sacrificio de Cristo es la culminación de nuestra unión con Dios y por lo tanto también la plenitud de la unidad de los discípulos de Cristo, la comunión plena". En este contexto señaló que "la imposibilidad de compartir la misma mesa eucarística, (...) confiere también una dimensión penitencial a nuestra oración, y debe ser un motivo para comprometerse con mayor generosidad de modo que, eliminados los obstáculos a la plena comunión, llegue el día en que será posible reunirse alrededor de la mesa del Señor, partir juntos el pan eucarístico y beber del mismo cáliz".

"Por último -añadió-, la oración es la cuarta característica de la Iglesia primitiva de Jerusalén". Rezar "significa abrirse a la fraternidad que deriva del ser hijos del único Padre celestial y estar dispuestos al perdón y a la reconciliación".

Benedicto XVI afirmó que "como la primera comunidad cristiana de Jerusalén, partiendo de lo que ya compartimos, tenemos que ofrecer un testimonio fuerte, fundado espiritualmente y sostenido por la razón, del único Dios que se ha revelado y nos habla en Cristo, para ser portadores de un mensaje que oriente e ilumine el camino del hombre de nuestro tiempo, a menudo sin puntos de referencia claros y válidos. Por eso -concluyó-, es importante crecer cada día en el amor mutuo, comprometiéndose a superar aquellas barreras que aún existen entre los cristianos: sentir que hay una verdadera unidad interior entre todos los que siguen al Señor; colaborar todo lo posible, trabajando juntos en las cuestiones aún abiertas: y, sobre todo, ser conscientes de que en este itinerario el Señor debe ayudarnos todavía mucho, porque sin El, sin "permanecer en Él" no podemos hacer nada".

Jóvenes: “Pensad en vuestra vida y en la
de los demás cuando conducís vehículos”

Al final de la audiencia general, el Santo Padre saludó a los miembros de la asociación italiana "Figli in Paradiso: ali tra cielo e terra" (Hijos en el Paraíso: alas entre el cielo y la tierra), de la que forman parte los familiares de los jóvenes y niños fallecidos trágicamente. El Papa les invito a "no dejarse vencer por la desesperación o el abatimiento" y a transformar "el sufrimiento en esperanza como María al pie de la Cruz".

También exhortó a los jóvenes a "no olvidarse de tener en cuenta el peligro y a actuar en todas las ocasiones con prudencia y sentido de responsabilidad, sobre todo cuando conducís vehículos, para proteger vuestra vida y la de los demás". Benedicto XVI instó a los sacerdotes que acompañan espiritualmente a estas familias a proseguir con generosidad su servicio y aseguró su oración por "todos los jóvenes que han perdido la vida" y que son "alas entre el cielo y la tierra".

viernes, 14 de enero de 2011

JUAN PABLO II: BENEDICTO XVI BEATIFICARÁ A JUAN PABLO II EL PRÓXIMO 1 DE MAYO

SERÁ EN EL VATICANO,
EN EL DOMINGO DE LA
DIVINA MISERICORDIA

CIUDAD DEL VATICANO, 14 ENE 2011 (VIS).-Benedicto XVI presidirá el próximo 1 de mayo, en el Vaticano, II Domingo de Pascua de la Divina Misericordia, el rito de beatificación de Juan Pablo II

En una nota informativa de la Congregación para las Causas de los Santos se afirma que "hoy, 14 de enero, durante la audiencia concedida al cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el Papa ha autorizado a este dicasterio a promulgar el Decreto sobre el milagro atribuido a la intercesión del Venerable Siervo de Dios Juan Pablo II (Karol Wojtyla). Este acto pone fin al proceso que precede al rito de beatificación.

"Como se sabe, la Causa, por dispensa pontificia, comenzó antes de que transcurrieran los cinco años desde la muerte del Siervo de Dios, exigidos por la normativa vigente. Esta medida fue solicitada por la imponente fama de santidad de la que gozó Juan Pablo II en su vida, en la muerte y después de la muerte. Por lo demás, se observaron en su totalidad las disposiciones canónicas comunes acerca de las causas de beatificación y canonización.

"De junio de 2005 a abril de 2007 tuvieron lugar la investigación diocesana principal romana y las rogatoriales en diferentes diócesis, sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad y de milagros. La validez jurídica de los procesos canónicos fue reconocida por la Congregación para las Causas de los Santos con el Decreto del 4 de mayo de 2007. En junio de 2009, examinada la "Positio", nueve consultores teólogos de la Congregación dieron su parecer positivo sobre la heroicidad de las virtudes del Siervo de Dios. En noviembre, siguiendo el procedimiento habitual, la misma "Positio" fue sometida al juicio de los cardenales y obispos de la Congregación para las Causas de los Santos, que se expresaron con sentencia afirmativa.

"El 19 de diciembre de 2009, el Sumo Pontífice Benedicto XVI autorizó la promulgación del decreto sobre la heroicidad de las virtudes.

"En vista de la beatificación del Venerable Siervo de Dios, la postulación de la causa presentó al examen de la Congregación para las Causas de los Santos la curación de la "enfermedad de Parkinson" de la hermana Marie Simon Pierre Normand, religiosa del Institut des Petites Soeurs des Maternités Catholiques.

"Como es habitual, las numerosas actas de la investigación canónica, regularmente instruida, junto con los detallados exámenes médico-legales, se sometieron al examen científico de la Consulta Médica de la Congregación para las Causas de los Santos, el 21 de octubre de 2010. Sus expertos, tras haber estudiado con la habitual minuciosidad los testimonios procesales y toda la documentación, se expresaron a favor de que la curación era científicamente inexplicable. Los consultores teólogos, tras haber revisado las conclusiones médicas, el 14 de diciembre de 2010 procedieron a la valoración teológica del caso y reconocieron por unanimidad la unicidad, la antecedencia y la invocación coral dirigida al Siervo de Dios Juan Pablo II, cuya intercesión había sido eficaz para la curación milagrosa.

Por último, el 11 de enero de 2011, se celebró la Sesión Ordinaria de cardenales y obispos de la Congregación para las Causas de los Santos, que emitió un fallo unánime y afirmativo, considerando milagrosa la curación de la hermana Marie Simon Pierre, en cuanto realizada por Dios de modo científicamente inexplicable, después de interceder al Papa Juan Pablo II, invocado con confianza tanto por la misma persona curada como por muchos otros fieles".

miércoles, 12 de enero de 2011

CATEQUESIS DEL PAPA: Santa Catalina de Génova y la experiencia del purgatorio

CIUDAD DEL VATICANO, 12 ENE 2011 (VIS).-Benedicto XVI dedicó la catequesis de la audiencia general de los miércoles, celebrada en el Aula Pablo VI y a la que asistieron 9.000 personas, a santa Catalina de Génova (1447-1510), autora de dos libros: "El tratado sobre el purgatorio" y "El diálogo entre el alma y el cuerpo".

Catalina recibió en su hogar una buena educación cristiana. Se casó a los dieciséis años y su vida matrimonial no fue fácil. Al principio llevaba una existencia mundana que le causó un profundo sentido de vacío y amargura. Tras una particular experiencia espiritual, en la que ve con claridad sus miserias y defectos, al mismo tiempo que la bondad de Dios, nace la decisión de cambiar de vida e iniciar un camino de purificación y comunión mística con Dios. El lugar de su ascenso a las cimas de la mística fue el hospital de Pammatone, el más grande de Génova, del que fue directora.

"Desde su conversión hasta su muerte -observó el Papa- no hubo acontecimientos extraordinarios, pero dos elementos caracterizaron toda su existencia: por una parte la experiencia mística, la profunda unión con Dios, (...) y por otra, (...) el servicio al prójimo, sobre todo a los más necesitados y abandonados".

"Nunca debemos olvidar -subrayó el Santo Padre- que cuanto más amamos a Dios y somos constantes en la oración, mas amaremos realmente a los que tenemos cerca, porque seremos capaces de ver en cada persona el rostro del Señor, que ama sin límites ni distinciones".

Benedicto XVI se refirió después a las obras de la santa, y recordó que "en su experiencia mística, Catalina no tuvo revelaciones específicas sobre el purgatorio o las almas que se están purificando". La santa no presenta el purgatorio "como un elemento del paisaje de las vísceras de la tierra: no es un fuego exterior, sino interior. (...) No se parte del más allá para narrar los tormentos del purgatorio (...) e indicar después el camino para la purificación o la conversión, sino que se parte de la experiencia interior del ser humano en camino hacia la eternidad".

Por eso, para Catalina "el alma es consciente del inmenso amor y de la perfecta justicia de Dios y, en consecuencia, sufre por no haber respondido de forma perfecta a ese amor mientras que el amor mismo de Dios (...) la purifica de las escorias de su pecado".

En la mística genovesa se encuentra una imagen típica de Dioniso el Areopagita, explicó el Papa: la del hilo de oro que une el corazón humano a Dios. "Así el corazón humano -agregó el pontífice- se llena del amor de Dios que pasa a ser la única guía, el único motor de su existencia. Esta situación de elevación hacia Dios y de abandono a su voluntad, expresada en la imagen del hilo, es utilizada por Catalina para expresar la acción de la luz divina sobre las almas del purgatorio, luz que las purifica y las eleva hacia los esplendores de la luz resplandeciente de Dios".

"Los santos, en su experiencia de unión con Dios -recalcó el Santo Padre- alcanzan un saber tan profundo sobre los misterios divinos en el que se compenetran el amor y el conocimiento, hasta el punto que sirven de ayuda a los teólogos en su dedicación al estudio".
"Con su vida -concluyó el Papa-, Catalina nos enseña que cuanto más amamos a Dios y entramos en intimidad con El en la oración, tanto más El se nos revela y enciende nuestro corazón con su amor. Escribiendo sobre el purgatorio, la santa nos recuerda una verdad fundamental de la fe que para nosotros representa una invitación a rezar por los difuntos para que lleguen a la visión beatífica de Dios en la comunión de los santos".

"El servicio humilde, fiel y generoso que la santa prestó toda su vida en el hospital de Pammatone es, además, un ejemplo luminoso de caridad para todos y un estimulo particular para las mujeres que contribuyen con sus valiosas obras, llenas de sensibilidad y atención hacia los más pobres y necesitados, al bien de la Iglesia y de la sociedad".

martes, 11 de enero de 2011

ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS: Breve recensión de "Luz del mundo" de Benedicto XVI

Queridos amigos y hermanos del blog: les comparto un breve artículo periodístico, en este caso la recensión de un libro, que he escrito para la edición diciembre-enero de “Padre de todos” la Revista de la Diócesis de Getafe:

LUZ DEL MUNDO, El papa, la Iglesia y los signos de los tiempos. Una conversación con Peter Seewald, RATZINGER, Joseph / BENEDICTO XVI - SEEWALD, Peter, Editorial Herder, Barcelona 2010, 228 págs.

El autor dialogó el pasado verano, durante seis mañanas con Benedicto XVI. Este es el fruto: el encuentro con un pensador original, más que bien informado, con gran sentido poético y una gran capacidad de iluminar las cosas con una luz nueva. Temas de hoy y de siempre sobre aspectos nucleares de la vida con respuestas de enorme importancia e incidencia en la vida de cada uno. Seewald nos presenta a Benedicto XVI como un hombre que busca siempre el diálogo, la comunicación abierta. No le gusta que se esconda nada debajo de la alfombra o se deje de lado, y esto se nota al pasar las páginas del libro.

Su lectura será para muchos un descubrimiento sorprendente, un emocionante redescubrimiento de la fe. “Espero que este libro sea útil para la fe de muchas personas”, fueron las palabras de Benedicto XVI al presentar el libro. En mí se ha cumplido esto al leerlo, te auguro, estimado lector, que a ti te pasará lo mismo.

Padre José Medina

viernes, 7 de enero de 2011

LITURGIA: Epifanía del Señor, "No somos fruto de la casualidad, somos hijos de Dios"

VATICANO, 06 Ene. 11 (ACI) En su homilía de la Misa por la Solemnidad de la Epifanía del Señor, el Papa Benedicto XVI resaltó que Dios no es un rival del ser humano, "no quita nada ni lo amenaza" sino que "es el único capaz de ofrecernos la posibilidad de vivir en plenitud, de probar la verdadera alegría". En la Basílica de San Pedro y ante los fieles presentes, Benedicto XVI reflexionó sobre lo que representa el rey Herodes, que a diferencia de los Reyes Magos no quiere adorar al Niño Dios, sino acabar con Él porque lo considera una amenaza que puede privarlo del poder y de "todo aquello que desea".

"¿Tal vez también nosotros estamos ciegos ante sus signos, sordos a sus palabras, porque pensamos que pone límites a nuestra vida y no nos permite disponer de nuestra existencia a nuestro propio gusto?", cuestionó el Papa. "Queridos hermanos y hermanas, cuando vemos a Dios de este modo terminamos por sentirnos insatisfechos y descontentos porque no nos dejamos guiar por Aquel es el fundamento de todas las cosas".

Seguidamente el Papa alentó a "eliminar de nuestra mente y de nuestro corazón la idea de la rivalidad, la idea que dar espacio a Dios es un límite para nosotros mismos, debemos abrirnos a la certeza que Dios es al amor omnipotente que no quita nada, no amenaza, sino que es el Único capaz de ofrecernos la posibilidad de vivir en plenitud, de probar la verdadera alegría".

La Biblia tesoro riquísimo de la fe de la Iglesia

Refiriéndose luego a los Reyes Magos, el Santo Padre señala que tienen la oportunidad de encontrarse con teólogos expertos en la Sagrada Escritura pero que no aplican esas enseñanzas a sus propias vidas: para estos conocedores la Biblia "se convierte en una especie de atlas para leer con curiosidad, un conjunto de palabras y conceptos por examinar y discutir doctamente".

"Nuevamente debemos preguntarnos: ¿no está también en nosotros la tentación de considerar a las Sagradas Escrituras, este tesoro riquísimo y vital para la fe de la Iglesia, más como un objeto para el estudio y la discusión de especialistas, que como el Libro que nos indica el camino para llegar a la vida?"

Benedicto XVI recordó luego que, como afirma en su exhortación apostólica Verbum Domini, "debería nacer siempre de nuevo en nosotros la disposición profunda de ver la palabra de la Biblia, leía en la Tradición viva de la Iglesia, como la verdad que nos dice que cosa es el hombre y cómo puede realizarse plenamente, la verdad que es el camino a recorrer cotidianamente, junto a los otros, si queremos construir nuestra existencia sobre la roca y no sobre la arena".

La Palabra de Dios es "la verdadera estrella que, en la incertidumbre de los discursos humanos, nos ofrece el inmenso esplendor de la verdad divina". Finalmente el Papa exhortó a "dejarnos guiar por esa estrella que es la Palabra de Dios, sigámosla en nuestra vida, caminando con la Iglesia, donde la Palabra ha plantado su tienda. Nuestro camino estará siempre iluminado por una luz que ningún otro signo puede darnos. Y podremos también nosotros convertirnos en estrellas para otros, reflejo de aquella luz que Cristo ha hecho resplandecer sobre nosotros".

El universo, la creación y el amor de Dios

También Benedicto XVI señaló que "el universo no es el resultado de la casualidad, como algunos nos quieren hacer creer" y en él se puede ver a Dios y su "infinito amor por nosotros". El Santo Padre se refirió a las investigaciones que durante siglos muchos científicos como Kepler han tratado de hacer sobre la estrella de Belén. Sin embargo, dijo, sus descubrimientos o afirmaciones "no nos guían a lo que es esencial para comprender aquella estrella".

Los Reyes Magos que quieren adorar al Niño Dios recién nacido, prosigue, "buscaban las pistas de Dios, buscaban leer su ‘firma’ en la creación, sabían que ‘los cielos narran la gloria de Dios’, estaban seguros de que Dios puede ser vislumbrado en lo creado".

"Como hombres sabios entendían que no es con un telescopio cualquiera, sino con los ojos profundos de la razón en búsqueda del sentido último de la realidad y con el deseo de Dios movido por la fe, que es posible encontrarlo, pues de hecho se hace posible que Dios se acerque a nosotros. El universo no es el resultado de la casualidad, como algunos nos quieren hacer creer".

Contemplando el universo, dijo luego el Papa, "estamos invitados a leer algo profundo: la sabiduría del Creador, la inagotable fantasía de Dios, su infinito amor por nosotros. No deberíamos dejarnos limitar la mente por teorías que llegan siempre solo hasta cierto punto y que – si vemos bien – no están en concurrencia con la fe y no logran explicar el sentido último de la realidad".

Benedicto XVI señaló además que "en la belleza del mundo, en su misterio, en su grandeza y en su racionalidad no podemos no leer la racionalidad eterna, y no podemos hacer menos que dejarnos guiar por ella hasta el único Dios, creador del cielo y de la tierra". "Si tenemos esta mirada, veremos que quien ha creado el mundo es quien ha nacido en una gruta en Belén y sigue viviendo en medio de nosotros en la Eucaristía, es el mismo Dios viviente, que nos interpela, nos ama y quiere conducirnos a la vida eterna".

miércoles, 5 de enero de 2011

CATEQUESIS DEL PAPA: "La celebración de la Navidad es un misterio que hay que vivir intensamente"

CIUDAD DEL VATICANO, 5 ENE 2011 (VIS).-En la primera audiencia general de 2011, celebrada en el Aula Pablo VI, el Papa habló sobre la Navidad, "una fiesta -dijo- que sigue fascinando, (...) porque todos intuyen de alguna manera que el nacimiento de Jesús está relacionado con las aspiraciones y esperanzas más profundas del hombre".

"En las celebraciones litúrgicas de estos días santos -dijo- hemos vivido de un modo misterioso pero real la entrada del Hijo de Dios en el mundo y hemos sido luminados una vez más por la luz de su fulgor. Cada celebración es presencia actual del misterio de Cristo y en ella se prolonga la historia de la salvación".

El Santo Padre puso de relieve que "celebrar los acontecimientos de la Encarnación del Hijo de Dios no es simplemente recodar hechos pasados, sino hacer presentes los misterios que traen la salvación. En la liturgia, en la celebración de los sacramentos, aquellos misterios se hacen presentes y son eficaces para nosotros, hoy".

"La Navidad -continuó- es ya la primicia del "sacramentum-mysterium paschale", es decir el inicio del misterio central de la salvación que culmina en la pasión, muerte y resurrección, porque Jesús comienza a ofrecerse a sí mismo por amor desde el primer momento de su existencia humana en el seno de la Virgen María. (...) El mismo pesebre, como imagen de la Encarnación del Verbo, a la luz de la narración evangélica, ya alude a la Pascua".

Benedicto XVI señaló que "la Encarnación y la Pascua no están una junto a la otra, sino que son los dos puntos claves inseparables de la única fe en Jesucristo, el Hijo de Dios Encarnado y Redentor. Cruz y Resurrección presuponen la Encarnación. (...) En esta perspectiva unitaria del Misterio de Cristo, la visita al pesebre orienta a la visita a la Eucaristía, donde encontramos realmente presente a Cristo crucificado y resucitado, a Cristo viviente".

"La celebración litúrgica de la Navidad, entonces -subrayó-, no es sólo un recuerdo, sino sobre todo un misterio; no es sólo memoria, sino también presencia. Para captar el significado de estos dos aspectos inseparables, hay que vivir intensamente todo el tiempo de Navidad como la Iglesia lo presenta".

El Papa señaló que "es necesario librar a este tiempo navideño de un revestimiento demasiado moralista y sentimental. La celebración de la Navidad no nos propone únicamente ejemplos para imitar, como la humildad y la pobreza del Señor, su bondad y amor hacia los hombres; es más bien una invitación a dejarnos transformar totalmente por Aquel que vino en nuestra carne".

"La manifestación de Dios tiene como finalidad nuestra participación en la vida divina, la realización en nosotros del misterio de su Encarnación. Este misterio es el cumplimiento de la vocación del ser humano".

El Santo Padre concluyó invitando a vivir este tiempo de Navidad "con intensidad: Después de haber adorado al Hijo de Dios hecho hombre y colocado en el pesebre, estamos llamados a pasar al altar del sacrificio, donde Cristo, el Pan vivo bajado del cielo, se nos ofrece como verdadero alimento para la vida eterna. Y lo que hemos visto con nuestros ojos, en la mesa de la Palabra y del Pan de Vida, lo que hemos contemplado, lo que nuestras manos han tocado, es decir, al Verbo hecho carne, anunciémoslo al mundo con alegría y testimoniémoslo con generosidad con toda nuestra vida".

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española aquí presentes. En particular, a los peregrinos de España, México, y de otros países latinoamericanos. Os exhorto a vivir con intensidad el misterio del nacimiento del Hijo de Dios, a anunciarlo con alegría al mundo, y dar testimonio de su amor con vuestra vida. Asimismo, os renuevo de corazón mis mejores deseos para este Año Nuevo, así como una feliz fiesta de la Epifanía. Muchas gracias.

Al concluir, Benedicto XVI dirigió como siempre unas palabras especiales a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. Al referirse a la solemnidad de la Epifanía, que celebraremos mañana, en la que recordamos el camino de los Reyes Magos hacia Cristo guiados por la luz de la estrella, el Santo Padre deseó a los jóvenes que su ejemplo alimente el ellos el deseo de encontrar a Jesús y de transmitir a todos la alegría de su Evangelio; a los enfermos, que los lleve a ofrecer al Niño de Belén sus dolores y sufrimientos que se han hecho preciosos por la fe; y a los recién casados que constituya un constante estímulo para hacer se sus familias “pequeñas iglesias”, tesoreras de los signos misteriosos de Dios y del don de la vida.

domingo, 2 de enero de 2011

VIRGEN MARÍA: Homilía del Papa Benedicto XVI en la Solemnidad de la Santísima Madre de Dios

Queridos hermanos y hermanas: envueltos aún por el clima espiritual de la Navidad, en el que hemos contemplado el misterio del nacimiento de Cristo, hoy celebramos con los mismos sentimientos a la Virgen María, a la que la Iglesia venera como Madre de Dios, en cuanto que dio carne al Hijo del eterno Padre. Las lecturas bíblicas de esta solemnidad ponen el acento principalmente sobre el Hijo de Dios hecho hombre y sobre el “nombre” del Señor. La primera lectura nos presenta la bendición solemne que los sacerdotes pronunciaban sobre los israelitas en las grandes fiestas religiosas: está marcada precisamente por el nombre del Señor, repetido por tres veces, como expresando la plenitud y la fuerza que deriva de esa evocación. Este texto de bendición litúrgica, de hecho, evoca la riqueza de gracia y de paz que Dios da al hombre, con una disposición benévola hacia él, y que se manifiesta con el “resplandecimiento” del rostro divino y el “dirigirlo” hacia nosotros.

La Iglesia vuelve a escuchar hoy estas palabras, mientras pide al Señor que bendiga el nuevo año apenas comenzado, con la conciencia de que ante los trágicos acontecimientos que marcan la historia, ante las lógicas de guerra que por desgracia aún no están superadas del todo, sólo Dios puede tocar en lo profundo el alma humana y asegurar esperanza y paz a la humanidad. Ya es una tradición consolidada, de hecho, que el primer día del año la Iglesia, diseminada en todo el mundo, eleve una oración conjunta para invocar la paz. Es bueno comenzar una nueva etapa del camino poniéndose con decisión en el camino de la paz. Hoy queremos recoger el grito de tantos hombres, mujeres, niños y ancianos víctimas de la guerra, que es el rostro más horrendo y violento de la historia. Nosotros rezamos hoy para que la paz, que los ángeles anunciaron a los pastores la noche de Navidad, pueda llegar a todas partes: "super terram pax in hominibus bonae voluntatis" (Lc 2,14). Por esto, especialmente con nuestra oración, queremos ayudar a todo hombre y a todo pueblo, en particular a cuantos tienen responsabilidad de gobierno, a caminar de modo cada vez más decidido en el camino de la paz.

En la segunda lectura, san Pablo resume en la adopción filial la obra de salvación realizada por Cristo, en la que está como engastada la figura de María. Gracias a ella el Hijo de Dios, “nacido de mujer” (Gal 4,4), pudo venir al mundo como verdadero hombre, en la plenitud de los tiempos. Este cumplimiento, esta plenitud, se refiere al pasado y a las expectativas mesiánicas, que se cumplen, pero, al mismo tiempo, se refiere también a la plenitud en sentido absoluto: en el verbo hecho carne, Dios ha dicho su Palabra última y definitiva. En el umbral de un nuevo año, resuena así la invitación a caminar con alegría hacia la luz del “sol que nace de lo alto" (Lc 1,78), pues en la perspectiva cristiana, todo el tiempo está habitado por Dios, no hay futuro que no esté dirigido a Cristo, y no existe plenitud fuera de la de Cristo.

El pasaje del Evangelio de hoy termina con la imposición del nombre de Jesús, mientras María participa en silencio, meditando en su corazón en el misterio de este Hijo suyo, que de una forma tan singular es don de Dios. Pero la cita evangélica que hemos escuchado pone en particular evidencia a los pastores, que volvieron “glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían visto y oído" (Lc 2,20). El ángel les había anunciado que en la ciudad de David, o sea, en Belén, había nacido el Salvador y que habrían encontrado la señal: un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre (cfr Lc 2,11-12). Partiendo rápidamente, habían encontrado a María y José y el Niño. Observemos cómo el Evangelista habla de la maternidad de María a partir del Hijo, de ese “niño envuelto en pañales", porque es Él – el Verbo de Dios (Jn 1,14) – el punto de referencia, el centro del acontecimiento que se está realizando y es Él el que hace que la maternidad de María sea calificada como "divina".

Esta mayor atención que las lecturas de hoy dedican al “Hijo”, a Jesús, no reduce el papel de la Madre, al contrario, la coloca en la justa perspectiva: María, de hecho, es verdadera Madre de Dios precisamente en virtud de su relación total a Cristo. Por tanto, glorificando al Hijo se honra a la Madre, y honrando a la Madre se glorifica al Hijo. El título de “Madre de Dios”, que hoy la liturgia pone de relieve, subraya la misión única de la Virgen Santa en la historia de la salvación: misión que está a la base del culto y de la devoción que el pueblo cristiano le reserva. María de hecho no recibió el don de Dios sólo para sí misma, sino para traerlo al mundo: en su virginidad fecunda, Dios dio a los hombres los bienes de la salvación eterna (cfr Colecta). Y María ofrece continuamente su mediación al Pueblo de Dios que peregrina en la historia hacia la eternidad, como antes la ofreció a los pastores del Belén. Ella, que dio la vida terrena al Hijo de Dios, continua dando a los hombres la vida divina, que es Jesús mismo y su Santo Espíritu. Por esto se la considera madre de cada hombre que nace a la Gracia y al mismo tiempo es invocada como Madre de la Iglesia.

Es en nombre de María, Madre de Dios y de los hombres, que desde el 1 de enero de 1968 se celebra en todo el mundo la Jornada Mundial de la Paz. La paz es don de Dios, como hemos escuchado en la primera lectura: “El Señor te conceda la paz" (Nm 6,26). Esta es el don mesiánico por excelencia, el primer fruto de la caridad que Jesús nos ha dado, es nuestra reconciliación y pacificación con Dios. La paz es también un valor humano que realizar en el plano social y político, pero que hunde sus raíces en el misterio de Cristo (cfr Conc. Vat. II, Const. Gaudium et spes, 77-90). En esta celebración solemne, con ocasión de la cuadragésimo cuarta Jornada Mundial de la Paz, estoy contento de dirigir mi saludo deferente a los ilustres Señores Embajadores ante la Santa Sede, con mis mejores deseos por su misión. Un saludo fraterno y cordial va, también, a mi Secretario de Estado y a los demás responsables de los dicasterios de la Curia Romana, con un particular pensamiento hacia el presidente del Consejo Pontificio “Justicia y Paz” y sus colaboradores. Deseo manifestarles mi vivo reconocimiento por su empeño cotidiano a favor de una convivencia pacífica entre los pueblos y de la formación cada vez más sólida de una conciencia de paz en la Iglesia y en el mundo. En esta perspectiva, la comunidad eclesial está cada vez más comprometida en trabajar, según las indicaciones del Magisterio, para ofrecer un patrimonio espiritual seguro de valores y de principios de la continua búsqueda de la paz.

He querido recordar en mi Mensaje para la Jornada de hoy, con el título “Libertad religiosa, camino para la paz": "El mundo necesita a Dios. Necesita valores éticos y espirituales, universales y compartidos, y la religión puede ofrecer una preciosa contribución en su búsqueda, para la construcción de un orden social e internacional justo y pacífico" (n. 15). He subrayado, por tanto, que “la libertad religiosa es un elemento imprescindible de un Estado de derecho; no se puede negar sin dañar al mismo tiempo los demás derechos y libertades fundamentales, pues es su síntesis y su cumbre" (n. 5).

La humanidad no puede mostrarse resignada a la fuerza negativa del egoísmo y de la violencia; no debe acostumbrase a conflictos que provocan víctimas y ponen en riesgo el futuro de los pueblos. Frente a las tensiones amenazadoras de este momento, especialmente frente a las discriminaciones, a los abusos y a las intolerancias religiosas, que hoy afectan de modo particular a los cristianos (cfr ibid., 1), dirijo una vez más una invitación apremiante a no ceder al desaliento y a la resignación. Exhorto a todos a rezar para que lleguen a buen fin los esfuerzos emprendidos por muchas partes para promover y construir la paz en el mundo. Para esta difícil tarea no son suficientes las palabras, es necesario el compromiso concreto y constante de los responsables de las naciones, sino que es necesario sobre todo que cada persona esté animada por un auténtico espíritu de paz, que hay que implorar siempre de nuevo en la oración y que hay que vivir en las relaciones cotidianas, en cada ambiente.

En esta celebración eucarística tenemos ante los ojos, para nuestra veneración, la imagen de Nuestra Señora del Sacro Monte de Viggiano, tan querida a las gentes de Basilicata. La Virgen María nos da a su Hijo, nos muestra el rostro de su Hijo, Príncipe de la Paz: que ella nos ayude a permanecer a la luz de este rostro, que brilla sobre nosotros (cfr Nm 6,25), para redescubrir toda la ternura de Dios Padre; que ella nos sostenga en invocar al Espíritu Santo, para que renueve la faz de la tierra y transforme los corazones, deshaciendo su dureza ante la bondad desarmante del Niño, que nació por nosotros. Que la Madre de Dios nos acompañe en este nuevo año; que obtenga para nosotros y para el mundo entero el deseado don de la paz. Amén.

Benedicto XVI