miércoles, 31 de agosto de 2011

CATEQUESIS DEL PAPA: “El arte nos ayuda a crecer en la relación con Dios”

Queridos amigos y hermanos del blog: a continuación les ofrezco la catequesis que el Santo Padre Benedicto XVI ha dirigido a los fieles reunidos en la Audiencia General de los miércoles en el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo. La catequesis de hoy, que pertenece al ciclo de la oración, se ha centrado en la relación entre el arte y la oración.

Queridos hermanos y hermanas, en este periodo he recordado muchas veces la necesidad de todo cristiano de encontrar tiempo para Dios, a través de la oración, en medio de las muchas ocupaciones de nuestra jornada. El Señor mismo nos ofrece muchas ocasiones para que nos acordemos de Él. Hoy quisiera detenerme brevemente en uno de estos medios que nos pueden conducir a Dios y ser, también, una ayuda para encontrarnos con Él: es la vía de las expresiones artísticas, parte de esta “via pulchritudinis” -“vía de la belleza”- de la que he hablado tantas veces y que el hombre debería recuperar en su significado más profundo. Quizás os ha sucedido que ante una escultura, un cuadro, o algunos versos de poesía o una pieza musical, sentís una íntima emoción, una sensación de alegría, percibís claramente que frente a vosotros no hay solamente materia, un trozo de mármol o de bronce, un lienzo pintado, un conjunto de letras o un cúmulo de sonidos, sino algo más grande, algo que nos “habla”, capaz de tocar el corazón, de comunicar un mensaje, de elevar el ánimo.

Una obra de arte es fruto de la capacidad creativa del ser humano, que se interroga ante la realidad visible, que intenta descubrir el sentido profundo y comunicarlo a través del lenguaje de las formas, de los colores, de los sonidos. El arte es capaz de expresar y hacer visible la necesidad del hombre de ir más allá de lo que se ve, manifiesta la sed y la búsqueda de lo infinito. Incluso es como una puerta abierta hacia el infinito, hacia una belleza y una verdad que van más allá de lo cotidiano. Y una obra de arte puede abrir los ojos de la mente y del corazón, empujándonos hacia lo alto.

Hay expresiones artísticas que son verdaderos caminos hacia Dios, la Belleza suprema, que incluso son una ayuda para crecer en la relación con Él, en la oración. Se trata de las obras que nacen de la fe y que la expresan. Un ejemplo lo tenemos cuando visitamos una catedral gótica: nos sentimos cautivados por las líneas verticales que se elevan hasta el cielo y que atraen nuestra mirada y nuestro espíritu, mientras que, a la vez, nos sentimos pequeños o también deseosos de plenitud... O cuando entramos en una iglesia románica: nos sentimos invitados de un modo espontáneo al recogimiento y a la oración. Percibimos que en estos espléndidos edificios se recoge la fe de generaciones. O bien, cuando escuchamos una pieza de música sacra que hace vibrar las cuerdas de nuestro corazón, nuestro ánimo se dilata y se siente impelido a dirigirse a Dios. 

Me viene a la memoria un concierto de música de Johann Sebastian Bach, en Munich, dirigido por Leonard Bernstein. Al final de la última pieza, una de las Cantatas, sentí, no razonando, sino en lo profundo del corazón, que lo que había escuchado me había transmitido verdad, verdad del sumo compositor que me empujaba a dar gracias a Dios. A mi lado estaba el obispo luterano de Munich y espontáneamente le dije: “Oyendo esto se entiende: es verdadera, es verdadera la fe tan fuerte y la belleza que expresa irresistiblemente la presencia de la verdad de Dios”. Cuántas veces cuadros o frescos, frutos de la fe del artista, con sus formas, con sus colores, con sus luces, nos empujan a dirigir el pensamiento hacia Dios y hacen crecer en nosotros el deseo de acudir a la fuente de toda belleza.

Resulta profundamente cierto lo que escribió un gran artista, Marc Chagall, que los pintores han sumergido, durante siglos, sus pinceles en el alfabeto de colores que es la Biblia. ¡Cuántas veces las expresiones artísticas pueden ser ocasiones para acordarnos de Dios, para ayudar a nuestra oración o para convertir nuestro corazón! Paul Claudel, famoso poeta, dramaturgo y diplomático francés, al escuchar el canto del Magnificat durante la Misa de Navidad en la basílica de Notre Dame, París, en 1886, advirtió la presencia de Dios. No había entrado en la iglesia por motivos de fe, sino para encontrar argumentos contra los cristianos. Sin embargo la gracia de Dios actuó en su corazón.

Queridos amigos, os invito a redescubrir la importancia de este camino también para la oración, para nuestra relación viva con Dios. Las ciudades y los países de todo el mundo contienen tesoros de arte que expresan la fe y nos recuerdan la relación con Dios. Que la visita a lugares de arte no sea sólo ocasión de enriquecimiento cultural, sino que se pueda convertir en un momento de gracia, de estímulo para reforzar nuestro vínculo y nuestro diálogo con el Señor, para detenerse a contemplar -en la transición de la simple realidad exterior a la realidad más profunda que expresa- el rayo de belleza que nos golpea, que casi nos “hiere” y que nos invita a elevarnos hacia Dios. Termino con una oración de un Salmo, el Salmo 27: “Una sola cosa he pedido al Señor,y esto es lo que quiero: vivir en la Casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su Templo” (v.4).Esperemos que el Señor nos ayude a contemplar su belleza, ya sea en la naturaleza o en las obras de arte, para ser tocados por la luz de su rostro y así poder ser nosotros luz para nuestro prójimo. Gracias.

En español dijo:

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los universitarios de la Arquidiócesis de Rosario, a los grupos venidos de Santiago de Chile, así como a los demás fieles provenientes de España, Guatemala, Argentina y otros países latinoamericanos. Invito a todos a llegar a Dios, Belleza suma, a través de la contemplación de las obras de arte. Que éstas no sólo sirvan para incrementar la cultura, sino también para promover el diálogo con el Creador de todo bien. Que el Señor os acompañe siempre.

martes, 30 de agosto de 2011

FAMILIA: ¿Sabía Ud? Que el matrimonio es bueno para la salud…

REDACCIÓN HO.-  El matrimonio puede ser una manera excelente de mantenerse con vida, según una nueva investigación de la Universidad de Rochester (Estados Unidos) que ha comprobado que los felizmente casados sobreviven más que los solteros tras someterse a una cirugía de 'by-pass' corononario, según recoge la versión digital de 'Health Psychology' (Psicología de la Salud).

Concretamente, las personas casadas que se someten a esta intervención, tienen tres veces más de probabilidades de sobrevivir durante los 15 años posteriores a la cirugía que los solteros. "Las buenas relaciones ayudan a las personas a sobrevivir", asegura la autora principal del artículo y profesora emérita de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Rochester, Kathleen King.

De hecho, el efecto de la satisfacción del matrimonio es "tan importante para la supervivencia después de la cirugía 'by-pass' como lo son los factores de riesgo más tradicionales, como el consumo de tabaco, la obesidad y la hipertensión arterial", explica uno de los coautores del estudio, el profesor de psicología en la Universidad de Rochester, Harry Reis.

Pero el matrimonio afecta de diferente manera a hombres y mujeres. Para los hombres, en general, el matrimonio está vinculado a tasas de supervivencia más altas y, cuanto mayor es la tasa de satisfacción, mayor es la supervivencia. Por su parte, para las mujeres, la calidad de la relación es más importante. Mientras que los matrimonios infelices no ofrecen prácticamente ninguna ventaja de supervivencia para las mujeres, los satisfactorios casi cuadruplican la tasa de supervivencia de una mujer, según el estudio.

"Las mujeres necesitan sentirse satisfechas en sus relaciones para cosechar un dividendo de salud", explica Reis y añade que "la recompensa de la felicidad conyugal es mayor para las mujeres que para los hombres". 

El 83 % de los felizmente casados sobreviven más tiempo

Los investigadores siguieron a 225 personas con 'by-pass' entre 1987 y 1990 y se les pidió que calificaran la satisfacción de su matrimonio un año después de la cirugía. El estudio estaba ajustado por edad, sexo, educación, estado de ánimo, consumo de tabaco y otros factores que se sabe que afectan a las tasas de supervivencia de la enfermedad cardiovascular.

Quince años después de la cirugía, el 83 por ciento de las mujeres felizmente casadas todavía estaban vivas, frente al 28 por ciento de las mujeres con un matrimonio infeliz y un 27 por ciento de las mujeres solteras. La tasa de supervivencia para los esposos contentos también fue del 83 por ciento, pero incluso a los no tan felizmente casados les fue bien. Los hombres menos satisfechos disfrutaban de una tasa de supervivencia del 60 por ciento, significativamente mejor que la tasa del 36 por ciento de los hombres solteros.

"La cirugía de revascularización coronaria antes era vista como una cura milagrosa para las enfermedades del corazón pero ahora sabemos que para la mayoría de los pacientes, los injertos son un parche temporal, aún más susceptibles a la obstrucción y a la enfermedad de las arterias nativas. Por lo tanto, es importante tener en cuenta las condiciones que permiten a algunos pacientes vencer las probabilidades", detalla King.

El experto se muestra escéptico con la creencia generalizada de que un problema de salud importante como llevar un 'by-pass' pueda cambiar el comportamiento y asegura que "los datos muestran que muchas personas vuelven a la forma de vida que tenían antes".

Para King "este estudio apunta a la importancia de las relaciones  tanto para hombres y mujeres. El apoyo de los cónyuges así como comportamientos saludables, como el aumento de ejercicio o dejar de fumar, son fundamentales para sobrevivir a largo plazo a las enfermedades del corazón".

También sugiere que un matrimonio proporciona a los pacientes una motivación sostenida para cuidar de si mismo y una poderosa razón para "sobrevivir y mantener la relación que les gusta", concluye el investigador.

Organización Mundial de la Salud:
El matrimonio es saludable

El matrimonio es bueno, pues reduce los riesgos de depresión y ansiedad, unos trastornos que afectan mucho más a las personas que terminaron una relación, según concluyó un estudio internacional.

El sondeo realizado entre 34.493 personas en 15 países fue dirigido por la psicóloga clínica Kate Scott de la University of Otago de Nueva Zelanda, y está basado en los estudios de la sección de Salud Mental Mundial (WMH, por su sigla en inglés) de la Organización Mundial de la Salud.

Poner fin al matrimonio bien por separación, divorcio o muerte está relacionado con un incremento del riesgo de trastornos mentales, con las mujeres siendo más propensas a recurrir al abuso de sustancias y los hombres más proclives a acabar deprimidos, según una de las conclusiones del estudio.

"Lo que hace esta investigación única y más sólida es la muestra tan grande y de tantos países y el hecho de que tenemos datos no sólo de la depresión (...) también de la ansiedad y de los trastornos por consumo de sustancias", dijo Scott en un comunicado. "Además, pudimos observar lo que sucede en cuanto a salud mental en el matrimonio, comparando tanto las relaciones que no acaban en boda, como el final de un matrimonio", agregó.

Scott dijo que el estudio encontró que el matrimonio, comparada con la opción de no casarse, era bueno para la salud mental de ambos sexos, no sólo mujeres, tal y como habían concluido estudios anteriores. No obstante, el sondeo encontró que los hombres son menos propensos a la depresión en su primer matrimonio que las mujeres, un factor que Scott dijo estaba probablemente relacionado a los roles tradicionales de género en casa, mientras que otros estudios de la WMH han demostrado que en las mujeres con mejor educación, los índices de depresión tienden a caer. La otra diferencia que el estudio encontró es que el matrimonio reduce el riesgo de trastorno por abuso de sustancias más en las mujeres que en los hombres. Scott dijo que esto se puede explicar por el hecho de que las mujeres suelen ser las principales cuidadoras de los niños.

sábado, 27 de agosto de 2011

EJERCICIOS ESPIRITUALES: Una nueva tanda de Ejercicios Espirituales Ignacianos en Palencia, España

Queridos amigos y hermanos del blog: en estos últimos días de agosto me encuentro en las afueras de la ciudad de Palencia, que es una ciudad española en la comunidad de Castilla y León, capital de la provincia del mismo nombre y situada en la llanura de Tierra de Campos, a orillas del río Carrión. ¿Qué hago aquí? Estoy en la Casa Generalicia de las “Auxiliares Parroquiales de Cristo Sacerdote”, que es una Congregación de Vida Religiosa Femenina, de espíritu sacerdotal. Su carisma y misión es dilatar el Reino de Cristo en las parroquias mediante la oblación de sus vidas. Su fundador es el Siervo de Dios Don José Pío Gurruchaga (1881-1967), cuyo proceso diocesano de canonización se cerró en 1993 y ahora se encuentra en su fase romana y está en estudio un posible milagro a él atribuido. Estas religiosas me han invitado a predicarles sus Ejercicios Espirituales del corriente año y con el método de San Ignacio de Loyola.

¿Qué son los Ejercicios Espirituales Ignacianos?

“Los Ejercicios son todo lo mejor que yo en esta vida puedo pensar, sentir y entender, así para el hombre poderse aprovechar a sí mismo, como para poder fructificar, ayudar y aprovechar a otros muchos” (Monumenta Ignatiana, v.1, p.113). Esta es la opinión que -sin ninguna presunción- daba san Ignacio sobre su libro de Ejercicios Espirituales. Por eso, cuando veía a alguna persona que podía hacer mucho bien en la Iglesia, trataba con todo su afán para que hiciese sus Ejercicios Espirituales.

Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola son una secuencia ordenada de meditaciones y contemplaciones -ejercicios- que surgen de la profunda experiencia espiritual que Ignacio vive a partir de su conversión, con el fin de ayudar al que se ejercita en ellos a descubrir cuál es la voluntad de Dios para su vida. Se remontan al Cuaderno de notas en el que Ignacio describe sus experiencias espirituales durante su visita a la cuidad de Manresa, donde -como lo escribe en su Autobiografía- le trataba Dios de la misma manera que trata un maestro de escuela a un niño (Autobiografía 27).

Ignacio decide escribir este Cuaderno de los Ejercicios Espirituales con el propósito de ayudar a otros, comunicándoles las ideas y sentimientos que a él le habían transformado. Por ello, los concibe y realiza mas bien como una guía dirigida -no tanto al que los experimenta-, sino al que los Predica.

El objetivo de los Ejercicios Espirituales Ignacianos es ayudar al ejercitante ayudar al que los experimenta, a discernir y conocer lo que Dios quiere de él, y a desear y elegir esto. De modo particular, los Ejercicios Espirituales, son muy útiles para organizar la vida diaria de acuerdo a la Voluntad divina, e incluso a descubrir a qué Vocación Dios me esta llamando, para aquellos que todavía no han decidido.

La experiencia completa de los Ejercicios Espirituales Ignacianos dura aproximadamente 30 días, los cuales se hacen en silencio y bajo la guía del Predicador. Pero es posible adaptar el mes de Ejercicios Espirituales a la situación real de cada ejercitante. De aquí que se puedan hacer versiones reducidas de 8, 5 o hasta 3 días.

¿Qué piensa la Iglesia de los 
Ejercicios Espirituales Ignacianos?

Los elogios prodigados a los “Ejercicios” son más que excelentes. Como son considerados una escuela de santidad, es interesante saber que pensaron los santos de ellos. La práctica de los santos Felipe Rómulo Neri, Carlos Borromeo, Francisco de Sales y Alfonso María de Ligorio es un testimonio más elocuente en favor de los “Ejercicios” que cualquier cosa que ellos hayan escrito; y será suficiente recordar las palabras de san Leonardo de Puerto Mauricio: “Durante esos santos días debimos ejercitarnos en el Divino arte de asegurar el grandemente importante asunto de nuestra salvación. Como Dios ha inspirado al glorioso fundador de la ilustre Compañía de Jesús con este precioso arte, tenemos que seguir el método establecido por él en su admirable libro de los Ejercicios.”

Desde la aprobación concedida por Pablo III en 1548, los “Ejercicios” han sido a menudo favorecidos por los soberanos pontífices; los elogios que les han otorgado se hallan mezclados con recomendaciones de los retiros, el uso de de los cuales, de acuerdo con san Francisco de Sales, fue reavivado por san Ignacio. Debemos mencionar solamente a Alejandro VII, Clemente XII, Benedicto XIV, Clemente XIII, y Pío IX. Todos sus elogios han sido resumidos por León XIII en su Instrucción del 8 de Febrero de 1900: “La importancia del libro de San Ignacio con relación al eterno bienestar de las almas ha sido probada por una experiencia de tres siglos y por la evidencia de aquellos hombres destacados, que, durante este lapso de tiempo, se han distinguido en los ascéticos caminos de la vida o en la práctica de la santidad.”

Mgr Camus, Obispo de Belley, llama al libro de los “Ejercicios”, un “Dorado libro de puro oro, más precioso que el oro o el topacio” ('Direction à l'Oraison mentale', Lyons, 1623, c. xix, p. 157); Mgr Freppel “Un libro que yo podría llamar el trabajo de un hombre de genio, si no fuera el de un santo, un maravilloso libro, que, con la “Imitación de Cristo”, es quizás, de todos los libros escritos por el hombre el que gana más almas para Dios ('Discours-Panégyriques', Paris, 1882, II, 36, 37); y el Cardenal Wiseman: “Hay muchos libros de los que han enseñado al hombre a esperar mucho; pero que, leidos, le dejan poco beneficio. Hay unos pocos y mas preciosos, que, a primera vista, y por exiguo conocimiento, parecen contener poco; pero cuanto más se los estudia, cuanto más instrucción, más sólidos beneficios producen; que son como un terreno que parece desnudo y no adornado, pero que contiene bajo sus superficie ricos tesoros que deben ser excavados y extraídos desde gran profundidad. No conozco un libro que tan justamente pertenezca a esta segunda clase como este pequeño trabajo aquí presentado al público” (Prefacio a la ed. Fr. de los “Ejercicios” por Seager. Londres, 1847,p. xi). Janssen dice “Este pequeño libro, considerado por los propios Protestantes como una obra maestra sicológica de primera clase, ha sido para la nación Germana, y para la historia de su fe y civilización, uno de los más importantes escritos de los tiempos modernos... Ha obrado tan extraordinaria influencia sobre las almas, que ningún otro trabajo ascético puede comparársele ('L'Allemagne et la Réforme', Fr. ed., IV, 402).

El Beato Juan Pablo II y los 
Ejercicios Espirituales Ignacianos:

Entre las muchas citas del Beato Papa que hacen referencia a los “Ejercicios Espirituales Ignacianos” les presento la reflexión del Ángelus del 16 de diciembre de 1979, con ocasión del 50º aniversario de la Encíclica Mens Nostra de Pio XI:

“El próximo 20 de diciembre es el 50 aniversario de la publicación de la Encíclica 'Mens Nostra' de mi venerado predecesor Pío XI, sobre los ejercicios espirituales. Se trata de un documento que ha incidido fuertemente en la pastoral de los últimos decenios; es bueno leerlo de nuevo atentamente.

Pío XI recomienda el método de San Ignacio, guía segura en este camino, por el carisma especial que recibió de Dios para provecho de toda la Iglesia. De este documento histórico Pastores de almas e institutos religiosos han recibido inspiración y aliento para abrir casas de ejercicios, que se pueden definir bien como 'pulmones de la vida espiritual' para las almas y para las comunidades cristianas, ya que los ejercicios son un conjunto de meditaciones y oraciones en atmósfera de recogimiento y de silencio, y sobre todo un particular impulso interior ―suscitado por el Espíritu Santo― para abrir amplios espacios en el alma a la acción de la gracia.

El cristiano con el fuerte dinamismo de los ejercicios es ayudado a entrar en el ámbito de los pensamientos de Dios, de sus designios para confiarse a Él, Verdad y Amor así como para tomar decisiones comprometidas en el seguimiento de Cristo, midiendo claramente sus dones y las responsabilidades propias.

Espero que la conmemoración de este 50 aniversario resulte ocasión providencial para que sacerdotes, religiosos y laicos continúen siendo fieles a esta experiencia y le den incremento: hago está invitación a todos los que buscan sinceramente la verdad. La escuela de los ejercicios espirituales sea siempre un remedio eficaz para el mal del hombre moderno arrastrado por el torbellino de las vicisitudes humanas a vivir fuera de sí, excesivamente absorbido por las cosas exteriores; sea fragua de hombres nuevos, de cristianos auténticos, de apóstoles comprometidos. Es el deseo que confío a la intercesión de la Virgen, la contemplativa por excelencia, la maestra sabia de los ejercicios espirituales”.

Encomiendo estos Ejercicios 
a vuestras oraciones

Mis queridos amigos y hermanos, encomiendo a vuestras oraciones los frutos de estos ejercicios que estoy predicando, para que Dios me ilumine y sepa proponerles con caridad y sabiduría el camino de las salvación a estas queridas religiosas; también rezad por ellas, para que sean días de gracia y bendición, y que los frutos esperados se logren y perduren hasta la vida eterna.

Con mi bendición.
Padre José Medina.

Siervo de Dios Don José Pío Gurruchaga, 
Fundador de las “Auxiliares Parroquiales de Cristo Sacerdote”

Casa Generalicia de las “Auxiliares Parroquiales de Cristo Sacerdote” en Palencia, donde me encuentro predicando estos Ejercicios Espirituales

Al caer la tarde de cada día: Adoración, Plática y Vísperas ante el Señor Jesús Sacramentado

jueves, 25 de agosto de 2011

CATEQUESIS DEL PAPA: “La JMJ de Madrid fue un acontecimiento eclesial emocionante, una cascada de luz, una estupenda manifestación de fe para España y para el mundo”


Queridos amigos y hermanos del blog: les ofrezco continuación el texto completo de la intervención del Papa Benedicto XVI ayer en la Audiencia General celebrada en el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo.

Queridos hermanos y hermanas, hoy quisiera volver a recorrer brevemente con el pensamiento y con el corazón los extraordinarios días transcurridos en Madrid para la XXVI Jornada Mundial de la Juventud. Fue, y lo sabéis, un acontecimiento eclesial emocionante; casi dos millones de jóvenes de todos los Continentes vivieron, con alegría, una formidable experiencia de fraternidad, de encuentro con el Señor, de compartir y de crecimiento en la fe: una verdadera cascada de luz. Doy gracias a Dios por este don precioso, que da esperanza para el futuro de la Iglesia: jóvenes con el deseo firme y sincero de arraigar sus vidas en Cristo, permanecer firmes en la fe, caminar juntos en la Iglesia. Un gracias a cuantos han trabajado generosamente por esta Jornada: el cardenal arzobispo de Madrid, sus Auxiliares, los demás Obispos de España y de otras partes del mundo, el Consejo Pontificio para los Laicos, sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos. Renuevo mi reconocimiento a las autoridades españolas, a las instituciones y asociaciones, a los voluntarios y a cuantos han ofrecido el apoyo de la oración. No puedo olvidar la calurosa acogida de sus Majestades los Reyes de España, como también de todo el país.

Naturalmente, en pocas palabras no puedo describir los momentos tan intensos que hemos vivido. Tengo en la mente el entusiasmo incontenible con el que los jóvenes me recibieron, el primer día, en la Plaza de Cibeles, sus palabras ricas de esperanzas, su fuerte deseo de orientarse a la verdad más profunda y de arraigarse en ella, esa verdad que Dios nos ha dado conocer en Cristo. En el imponente Monasterio de El Escorial, rico de historia, de espiritualidad y de cultura, encontré a las jóvenes religiosas y a los jóvenes profesores universitarios. A las primeras, a las jóvenes religiosas, les recordé la belleza de su vocación vivida con fidelidad, y la importancia de su servicio apostólico y de su testimonio profético. Y queda en mí la impresión de su entusiasmo, de un fe joven, y llena de valor para el futuro, de voluntad de servir así a la humanidad. A los profesores les recordé que sean verdaderos formadores de las nuevas generaciones, guiándoles en la búsqueda de la verdad no sólo con las palabras sino también con la vida, conscientes de que la Verdad es Cristo mismo. Encontrando a Cristo encontramos la verdad. Por la noche, en la celebración del Vía Crucis, una multitud variada de jóvenes revivió con intensa participación las escenas de la pasión y muerte de Cristo: la cruz de Cristo da mucho más de lo que exige, lo da todo, porque nos conduce a Dios.

El día siguiente, la Santa Misa en la Catedral de la Almudena, en Madrid, con los seminaristas: jóvenes que quieren arraigarse en Cristo para hacerlo presente un mañana, como sus ministros. ¡Auguro que crezcan las vocaciones al sacerdocio! Entre los presentes había más de uno que había oído la llamada del Señor precisamente en las precedentes Jornadas de la Juventud; estoy seguro de que también en Madrid el Señor ha llamado a la puerta del corazón de muchos jóvenes para que le sigan con generosidad en el misterio sacerdotal o en la vida religiosa. La visita a un Centro para los jóvenes discapacitados me hizo ver el gran respeto y amor que se nutre hacia cada persona y me dio la ocasión de dar las gracias a los miles de voluntarios que dan testimonio silenciosamente del Evangelio de la caridad y de la vida. La Vigilia de oración por la noche y la gran Celebración eucarística conclusiva del día después fueron dos momentos muy intensos: por la noche una multitud de jóvenes en fiesta, para nada atemorizados por la lluvia y por el viento, permaneció en adoración silenciosa de Cristo presente en la Eucaristía, para alabarlo, darle gracias, pedir ayuda y luz; y después, el domingo, los jóvenes manifestaron su exuberancia y su alegría de celebrar al Señor en la Palabra y en la Eucaristía, para insertarse cada vez más en Él y reforzar su fe y vida cristiana. En un clima de entusiasmo encontré a los voluntarios a quienes di las gracias por su generosidad y con la ceremonia de despedida dejé el país llevando en el corazón estos días como un gran don.

Queridos amigos, el encuentro de Madrid ha sido una estupenda manifestación de fe para España y para el mundo ante todo. Para la multitud de jóvenes, procedentes de todos los rincones de la tierra, ha sido una ocasión especial para reflexionar, dialogar, intercambiarse experiencias positivas y, sobre todo, rezar juntos y renovar el compromiso de arraigar la propia vida en Cristo, Amigo fiel. Estoy seguro de que han vuelto a sus casas y vuelven con el firme propósito de ser levadura en la masa, llevando la esperanza que nace de la fe. Por mi parte sigo acompañándolos con la oración, para que permanezcan fieles a los compromisos asumidos. A la intercesión maternal de María, confío los frutos de esta Jornada.

Y ahora deseo anunciar los temas de las próximas Jornadas Mundiales de la Juventud. La del año próximos, que tendrá lugar en cada diócesis, tendrá como lema “¡Estad alegres en el Señor!", tomado de la Carta a los Filipenses (4,4); mientras que en la Jornada Mundial de la Juventud de 2013 en Río de Janeiro, el lema será el mandato de Jesús: “Id y haced discípulos a todos los pueblos!" (cfr Mt 28,19). Desde ahora confío a la oración de todos la preparación de estas citas muy importantes. Gracias.

En español dijo:

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, Honduras, Chile, Argentina, México y otros países Latinoamericanos. Invito a todos a dar gracias al Señor por mi visita apostólica a Madrid para la Jornada Mundial de la Juventud. A la vez que agradezco de corazón a quienes han hecho posible el magnífico desarrollo de esta iniciativa, ruego, por intercesión de María Santísima, que los jóvenes que en ella han participado, «arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe», lleven al mundo entero la alegría del Evangelio, con la palabra y una vida colmada de obras de caridad. Muchas gracias.

Al término de la Audiencia en el Patio, el Papa se asomó a la Plaza y pronunció las siguientes palabras:

¡Queridos amigos, buenos días! Os auguro una buena jornada, alegría, buenas vacaciones y también una buena vuelta al trabajo. Que el Señor esté siempre con vosotros para que podáis sentir su presencia y la luz que viene de la fe. ¡A todos mis mejores deseos! ¡Que el Señor os bendiga siempre! Os imparto ahora la Bendición Apostólica.

miércoles, 24 de agosto de 2011

ACTUALIDAD: La prensa internacional concuerda: el viaje del Papa una “fiesta de fe”, el caso de los periódicos españoles y extranjeros que cambiaron su opinión

Queridos amigos y hermanos del blog: habiendo pasado ya la JMJ Madrid 2011 viene el momento de las repercusiones y de las síntesis, una de ella es la informativa. Les reproduzco, sobre este tema, un interesante servicio informativo que publicó la Agencia Zenit (ZENIT.org).- Entre los periódicos españoles que más han criticado en días pasados la visita de Benedicto XVI a España, se encuentra “El País”. Este lunes publicaba un editorial en el que calificaba la tercera visita de este pontífice a esa nación como “un éxito de participación como pocas veces puede verse”.

El diario español de mayor distribución ratifica sus diferencias con las posiciones de la Iglesia en cuestiones morales, pero reconoce que el Pontífice ha realizado una auténtica “visita pastoral”.

Y si éste es el balance de uno de los diarios más críticos con la Iglesia en España, la gran mayoría ha subrayado no sólo la masiva participación (los periódicos más tímidos hablan de 1,5 millones de participantes, mientras que otros registran dos millones), sino sobre todo la calidad (descrita en general con la fórmula “fiesta de fe”).

“El Mundo”, otro de los diarios de mayor tirada, ha comenzado el artículo de balance final, firmado por José Manuel Vidal, con estas palabras: “Un viaje redondo, un éxito sin paliativos el de Benedicto XVI y del cardenal Rouco en la JMJ de Madrid 2011”.

Andrea Tornielli, corresponsal del diario “La Stampa”, de Turín lamenta en “Vatican Insider” que durante días los periódicos hayan dado más espacio a los “dos mil indignados” que protestaron contra la visita papal que a los dos millones de participantes.

Andrew Brown, de “The Guardian", publicó un artículo el 18 de agosto en el que reconocía que “si fuera católico, estaría bastante fastidiado con la BBC”, que dedicó sus servicios a las protestas de algunos miles, sin hablar ni siquiera de la Jornada Mundial de la Juventud.

Un título de la web del histórico diario español “ABC” sintetiza el evento que presidió el Papa en Cuatro Vientos: “Dos millones de oraciones”.

Por su parte, “La Razón", se refiere a este encuentro con el título: “Apóstoles para el siglo XXI”.

Giovani Maria Vian, director del diario vaticano “L'Osservatore Romano”, ve parecidos entre esta visita y el viaje que Benedicto XVI hizo al Reino Unido (16-19 de septiembre de 2010).

Aquella peregrinación también estuvo “precedida por una serie de artículos perjudiciales y negativos, que luego dejaron lugar a un consenso casi unánime –y es un mérito indiscutible de muchos medios informativos británicos el haber sabido cambiar de opinión-- al subrayar la transparente humildad del Papa y su capacidad gentil para dirigirse a todos, dándose a entender no sólo a los fieles católicos”.

Sorpresa internacional

El día que más titulares arrancó en la prensa de todo el mundo fue la accidentada vigilia en Cuatro Vientos, que hasta aquel momento había dado holgado espacio a las manifestaciones de tipo laicista convocadas en Madrid, frente a los actos multitudinarios celebrados en toda la ciudad.

“No podía ir mejor”, afirmaba un comentarista de la RAI; el Papa fue “aclamado por un océano de peregrinos”, según “Le Monde”. El “New York Times” admitía que se trataba de “una reunión sin precedentes”, que iba “mucho más allá de Sydney”. “El Universal” aseguraba que el Papa había “superado los pronósticos”.

Entre los cerca de 4.700 profesionales del mundo de la información, como refiere Inma Álvarez, la jefa de redacción de ZENIT que ha coordinado la cobertura de esta visita, “creo que hay que destacar que lo que más les ha llamado la atención es la actitud de los jóvenes”.

“No sólo ante las dificultades de la lluvia y el sol, sino también ante las manifestaciones contrarias. Los informadores han quedado impactados por la fiesta que había en las calles, por el civismo y la corrección, por la ausencia de incidentes, y por la actitud positiva de quienes no pudieron entrar en Cuatro Vientos por falta de espacio”, añade.

Giovanni Maria Vian concluye considerando que estas jornadas han sido un “éxito reconocido por los medios de comunicación, sobre todo españoles”.

“Por mérito de los protagonistas, ante todo, es decir, de Benedicto XVI y su juventud, después naturalmente de los organizadores y, “last but not least”, de España: del rey Juan Carlos, con la familia real, del gobierno y de las diferentes autoridades”, concluye el director de “L'Osservatore Romano”.

martes, 23 de agosto de 2011

SACERDOCIO: San Juan de Ávila, Patrón del Clero y cuarto Doctor español de la Iglesia

Queridos amigos y hermanos del blog: el papa Benedicto XVI anunció que san Juan de Ávila, patrono del clero español, será proclamado Doctor de la Iglesia. El anuncio tuvo lugar en la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011, al finalizar la Eucaristía con seminaristas de todo el mundo que el Santo Padre presidió en la catedral de Santa María la Real de la Almudena.

El arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), cardenal Antonio María Rouco Varela, agradeció al Papa el “haber aceptado nuestra súplica y la de muchos otros obispos y fieles de todo el mundo”, y señaló que “esperamos con alegría que Vuestra Santidad determine la fecha de la solemne declaración del santo Patrono del clero español como Doctor de la Iglesia universal para acudir a Roma a dar gracias a Dios por ese don tan grande que la Providencia divina otorga a toda la Iglesia”.

La Causa del Doctorado fue promovida por la CEE. En la asamblea plenaria de julio de 1970 se acordó solicitar a la Santa Sede la declaración de san Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia Universal y se encargó preparar los trabajos y tramitar la solicitud a una “Junta pro Doctorado de san Juan de Ávila”.

Requisitos para que un santo 
sea proclamado Doctor de la Iglesia 

Doctor de la Iglesia es el título que el Papa otorga a algunos santos para proponerlos a los fieles de todos los tiempos como eminentes maestros de la fe.

El punto decisivo para que un santo sea proclamado Doctor de la Iglesia es que su doctrina haya sido declarada eminente, que haya gozado de un particular carisma de sabiduría, dado por el Espíritu Santo para el bien de la Iglesia, comprobado y ratificado por la influencia benéfica en el pueblo de Dios. Un Maestro, un Doctor de la Iglesia es, pues, quien ha estudiado y contemplado con singular clarividencia los misterios más profundos de la fe y es capaz de exponerlos a los fieles de modo que les sirvan de guía en su formación y en su vida espiritual.

Hasta el momento, los Doctores de la Iglesia son 33. El primero, San Atanasio de Alejandría (c.296-373) y la última Santa Teresa del Niño Jesús (1873-1897), carmelita descalza, que Juan Pablo II proclamó Doctora en 1997. Curiosamente, el Papa polaco también anunció el doctorado de Santa Teresita en el transcurso de una Jornada Mundial de la Juventud (París).

Biografía de San Juan de Ávila

San Juan de Ávila nació en Almodóvar del Campo, Castilla la Nueva, el día de la Epifanía, 6 de enero de 1500 y murió en Montilla (Córdoba), el 10 de mayo de 1569. Era de ascendencia judía y sus padres poseían unas minas de plata en Sierra.

Comenzó sus estudios de Leyes en 1514 en la Universidad de Salamanca, pero los Abando ala concluir el cuarto curso debido a una profunda experiencia de conversión y se retiró a su natal Almodóvar, donde hizo vida de dura penitencia.

Con el propósito de hacerse sacerdote y marchar después como misionero a las Indias, en 1520 fue a estudiar Artes y Teología a la Universidad de Alcalá, recién fundada por el cardenal Cisneros y abierta a las diversas corrientes del humanismo renacentista. En 1526 recibió la ordenación de presbítero y celebró la primera Misa en la parroquia de su pueblo. Para festejar su sacerdocio, invitó a su mesa a 12 pobres y decidió vender su cuantiosa fortuna procedente de las minas de plata que poseía la familia y darlo todo a los más necesitados.

Juan de Ávila se ofreció al obispo de Tlaxcala, Juan Garcés, para ir a Nueva España, México como misionero en 1527, pero el arzobispo de Sevilla, Alonso Manrique, le pidió que se dedique a la evangelización en su diócesis, mereciendo por eso el título de ‘apóstol de Andalucía’. Convencido de la necesidad de la reforma, y para llevarla adelante creía en reformar al clero, para lo cual funda seminarios y universidades.

Fue uno de los más influyentes y elocuentes sacerdotes de la España del siglo XVI, amigo de San Ignacio de Loyola y consejero espiritual de grandes santos como Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, San Pedro de Alcántara, Santo Tomás de Villanueva, San Juan de Ribera o Fray Luis de Granada. Este último escribió su biografía. Llevó una vida intensa, dedicada particularmente a la oración, a la predicación y a la formación específica de quienes se preparaban para el sacerdocio.

Tras conocerlo, y seguir sus predicaciones, fueron muy sonadas algunas conversiones como la del Marqués de Lombay, que llegó a ser san Francisco de Borja, o la de Juan Ciudad –san Juan de Dios- y, sobre todo, su dedicación a la gente sencilla junto con la fundación de varios colegios para la formación de los niños y jóvenes. El Maestro Ávila fundó incluso una Universidad, la de Baeza (Jaén), que durante siglos fue un destacado referente para la cualificada formación de los sacerdotes.

Su enorme ascendiente como predicador provocó envidias y algunos clérigos lo denunciaron ante la Inquisición sevillana en 1531. Desde ese año hasta 1533, Juan de Ávila estuvo encarcelado y fue procesado por la Inquisición.

Escritor insigne, dejó famosos tratados de ascética. Escribió un célebre comentario al salmo XLIV “Audi filia et vide”, para una señora convertida por él, que fue publicado en Alcalá clandestinamente en 1556 y más tarde ampliado.

Los estudios realizados sobre los escritos del Maestro Ávila para su beatificación y para su canonización, ya pusieron de manifiesto la eminencia de su doctrina, que tuvo gran influjo en su época y posteriormente. Tuvo una visión clara, amplia y profunda de los contenidos de la fe, y llegó a una síntesis verdaderamente sapiencial. Su cristocentrismo, fundado en el Nuevo Testamento, profundamente vivido por él y propuesto a los demás, ha sido fuente donde bebieron santos, maestros espirituales y estudiosos de estos últimos siglos.

Entre su abundante obra se destaca el Audi, filia; Memoriales; Tratado del amor de Dios; Tratado sobre el sacerdocio; Pláticas; Sermones; así como un abundante epistolario, un catecismo y una peculiar obra en verso: Doctrina cristiana, concebida para que la cantaran los niños.

En Montilla se instala en 1544 donde desde su casa escribe, habla, recibe a sus discípulos, sale para predicar algunas misiones, hasta su muerte el 10 de mayo de 1569. San Juan de Ávila fue declarado patrono del clero secular español en 1946 por Pío XII y canonizado en 1970 por Pablo VI. La iglesia en la que está enterrado fue cedida en usufructo gratuito a la diócesis de Córdoba por la Compañía de Jesús.

Texto completo de las 
palabras del Santo Padre

Queridos hermanos: Con gran gozo, quiero anunciar ahora al pueblo de Dios, en este marco de la Santa Iglesia Catedral de Santa María La Real de la Almudena, que, acogiendo los deseos del Señor Presidente de la Conferencia Episcopal Española, Eminentísimo Cardenal Antonio María Rouco Varela, Arzobispo de Madrid, de los demás Hermanos en el Episcopado de España, así como de un gran número de Arzobispos y Obispos de otras partes del mundo, y de muchos fieles, declararé próximamente a San Juan de Ávila, presbítero, Doctor de la Iglesia universal.

Al hacer pública esta noticia aquí, deseo que la palabra y el ejemplo de este eximio Pastor iluminen a los sacerdotes y a aquellos que se preparan con ilusión para recibir un día la Sagrada Ordenación.

Invito a todos a que vuelvan la mirada hacia él, y encomiendo a su intercesión a los Obispos de España y de todo el mundo, así como a los presbíteros y seminaristas, para que perseverando en la misma fe de la que él fue maestro, modelen su corazón según los sentimientos de Jesucristo, el Buen Pastor, a quien sea la gloria y el honor por los siglos de los siglos.

Amén.

lunes, 22 de agosto de 2011

JOVENES: “Queridos jóvenes amad a la Iglesia, no cedáis a la tentación de seguir a Jesús en solitario”

Queridos amigos y hermanos del blog. “No se puede vivir la propia fe en solitario”, afirmó ayer el Papa Benedicto XVI a los jóvenes congregados en el aeródromo de Cuatro Vientos, durante la homilía de la Misa conclusiva de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud.

Benedicto XVI pudo saludar así al millón y medio de jóvenes – según datos confirmados por la Policía Nacional – que pernoctaron en la explanada. El primer pensamiento del Papa fue para ellos: “he pensado mucho en vosotros, espero que hayáis podido dormir un poco".

Acompañado por los Reyes de España, el Papa se dirigió al altar para presidir la celebración eucarística, en la que tuvo lugar también la celebración de envío de los jóvenes a la evangelización de sus coetáneos del mundo.

El Pontífice, como ya hizo en su discurso de la ceremonia de apertura de la JMJ en la Plaza de Cibeles, advirtió a los presentes contra el peligro del individualismo, como uno de los más importantes que tienen que afrontar las nuevas generaciones cristianas. “Seguir a Jesús en la fe es caminar con Él en la comunión de la Iglesia. No se puede seguir a Jesús en solitario”, afirmó.

El Papa les advirtió contra la tentación de ir “por su cuenta” o “de vivir la fe según la mentalidad individualista, que predomina en la sociedad, corre el riesgo de no encontrar nunca a Jesucristo, o de acabar siguiendo una imagen falsa de Él”. “Tener fe es apoyarse en la fe de tus hermanos, y que tu fe sirva igualmente de apoyo para la de otros”.

Por ello, Benedicto XVI pidió a los jóvenes que “amen a la Iglesia”, insertándose de forma concreta “en las parroquias, comunidades y movimientos, así como la participación en la Eucaristía de cada domingo, la recepción frecuente del sacramento del perdón, y el cultivo de la oración y meditación de la Palabra de Dios”. “De esta amistad con Jesús nacerá también el impulso que lleva a dar testimonio de la fe en los más diversos ambientes, incluso allí donde hay rechazo o indiferencia”, añadió. “No se puede encontrar a Cristo y no darlo a conocer a los demás”.

El mundo, subrayó el Papa, “necesita el testimonio de vuestra fe, necesita ciertamente a Dios”, por lo que exhortó a los jóvenes a “ser discípulos y misioneros de Cristo en otras tierras y países donde hay multitud de jóvenes que aspiran a cosas más grandes y, vislumbrando en sus corazones la posibilidad de valores más auténticos, no se dejan seducir por las falsas promesas de un estilo de vida sin Dios”.

Texto completo de la homilía:

Queridos jóvenes: con la celebración de la Eucaristía llegamos al momento culminante de esta Jornada Mundial de la Juventud. Al veros aquí, venidos en gran número de todas partes, mi corazón se llena de gozo pensando en el afecto especial con el que Jesús os mira. Sí, el Señor os quiere y os llama amigos suyos (cf. Jn15,15). Él viene a vuestro encuentro y desea acompañaros en vuestro camino, para abriros las puertas de una vida plena, y haceros partícipes de su relación íntima con el Padre. Nosotros, por nuestra parte, conscientes de la grandeza de su amor, deseamos corresponder con toda generosidad a esta muestra de predilección con el propósito de compartir también con los demás la alegría que hemos recibido. Ciertamente, son muchos en la actualidad los que se sienten atraídos por la figura de Cristo y desean conocerlo mejor. Perciben que Él es la respuesta a muchas de sus inquietudes personales. Pero, ¿quién es Él realmente? ¿Cómo es posible que alguien que ha vivido sobre la tierra hace tantos años tenga algo que ver conmigo hoy?

En el evangelio que hemos escuchado (cf. Mt 16, 13-20), vemos representados como dos modos distintos de conocer a Cristo. El primero consistiría en un conocimiento externo, caracterizado por la opinión corriente. A la pregunta de Jesús: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?», los discípulos responden: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas». Es decir, se considera a Cristo como un personaje religioso más de los ya conocidos. Después, dirigiéndose personalmente a los discípulos, Jesús les pregunta: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Pedro responde con lo que es la primera confesión de fe: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo». La fe va más allá de los simples datos empíricos o históricos, y es capaz de captar el misterio de la persona de Cristo en su profundidad.

Pero la fe no es fruto del esfuerzo humano, de su razón, sino que es un don de Dios: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos». Tiene su origen en la iniciativa de Dios, que nos desvela su intimidad y nos invita a participar de su misma vida divina. La fe no proporciona solo alguna información sobre la identidad de Cristo, sino que supone una relación personal con Él, la adhesión de toda la persona, con su inteligencia, voluntad y sentimientos, a la manifestación que Dios hace de sí mismo. Así, la pregunta de Jesús: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?», en el fondo está impulsando a los discípulos a tomar una decisión personal en relación a Él. Fe y seguimiento de Cristo están estrechamente relacionados. Y, puesto que supone seguir al Maestro, la fe tiene que consolidarse y crecer, hacerse más profunda y madura, a medida que se intensifica y fortalece la relación con Jesús, la intimidad con Él. También Pedro y los demás apóstoles tuvieron que avanzar por este camino, hasta que el encuentro con el Señor resucitado les abrió los ojos a una fe plena.

Queridos jóvenes, también hoy Cristo se dirige a vosotros con la misma pregunta que hizo a los apóstoles: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Respondedle con generosidad y valentía, como corresponde a un corazón joven como el vuestro. Decidle: Jesús, yo sé que Tú eres el Hijo de Dios que has dado tu vida por mí. Quiero seguirte con fidelidad y dejarme guiar por tu palabra. Tú me conoces y me amas. Yo me fío de ti y pongo mi vida entera en tus manos. Quiero que seas la fuerza que me sostenga, la alegría que nunca me abandone.

En su respuesta a la confesión de Pedro, Jesús habla de la Iglesia: «Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia». ¿Qué significa esto? Jesús construye la Iglesia sobre la roca de la fe de Pedro, que confiesa la divinidad de Cristo. Sí, la Iglesia no es una simple institución humana, como otra cualquiera, sino que está estrechamente unida a Dios. El mismo Cristo se refiere a ella como «su» Iglesia. No se puede separar a Cristo de la Iglesia, como no se puede separar la cabeza del cuerpo (cf. 1Co 12,12). La Iglesia no vive de sí misma, sino del Señor. Él está presente en medio de ella, y le da vida, alimento y fortaleza.

Queridos jóvenes, permitidme que, como Sucesor de Pedro, os invite a fortalecer esta fe que se nos ha transmitido desde los Apóstoles, a poner a Cristo, el Hijo de Dios, en el centro de vuestra vida. Pero permitidme también que os recuerde que seguir a Jesús en la fe es caminar con Él en la comunión de la Iglesia. No se puede seguir a Jesús en solitario. Quien cede a la tentación de ir «por su cuenta» o de vivir la fe según la mentalidad individualista, que predomina en la sociedad, corre el riesgo de no encontrar nunca a Jesucristo, o de acabar siguiendo una imagen falsa de Él.

Tener fe es apoyarse en la fe de tus hermanos, y que tu fe sirva igualmente de apoyo para la de otros. Os pido, queridos amigos, que améis a la Iglesia, que os ha engendrado en la fe, que os ha ayudado a conocer mejor a Cristo, que os ha hecho descubrir la belleza de su amor. Para el crecimiento de vuestra amistad con Cristo es fundamental reconocer la importancia de vuestra gozosa inserción en las parroquias, comunidades y movimientos, así como la participación en la Eucaristía de cada domingo, la recepción frecuente del sacramento del perdón, y el cultivo de la oración y meditación de la Palabra de Dios.

De esta amistad con Jesús nacerá también el impulso que lleva a dar testimonio de la fe en los más diversos ambientes, incluso allí donde hay rechazo o indiferencia. No se puede encontrar a Cristo y no darlo a conocer a los demás. Por tanto, no os guardéis a Cristo para vosotros mismos. Comunicad a los demás la alegría de vuestra fe. El mundo necesita el testimonio de vuestra fe, necesita ciertamente a Dios. Pienso que vuestra presencia aquí, jóvenes venidos de los cinco continentes, es una maravillosa prueba de la fecundidad del mandato de Cristo a la Iglesia: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Mc 16,15). También a vosotros os incumbe la extraordinaria tarea de ser discípulos y misioneros de Cristo en otras tierras y países donde hay multitud de jóvenes que aspiran a cosas más grandes y, vislumbrando en sus corazones la posibilidad de valores más auténticos, no se dejan seducir por las falsas promesas de un estilo de vida sin Dios.

Queridos jóvenes, rezo por vosotros con todo el afecto de mi corazón. Os encomiendo a la Virgen María, para que ella os acompañe siempre con su intercesión maternal y os enseñe la fidelidad a la Palabra de Dios. Os pido también que recéis por el Papa, para que, como Sucesor de Pedro, pueda seguir confirmando a sus hermanos en la fe. Que todos en la Iglesia, pastores y fieles, nos acerquemos cada día más al Señor, para que crezcamos en santidad de vida y demos así un testimonio eficaz de que Jesucristo es verdaderamente el Hijo de Dios, el Salvador de todos los hombres y la fuente viva de su esperanza. Amén.

domingo, 21 de agosto de 2011

SACERDOCIO: “Nosotros debemos ser santos para no crear una contradicción entre el signo que somos y la realidad que queremos significar”

Queridos amigos y hermanos del blog: en esta selección de momentos y textos de la JMJ Madrid 2011 les cuento que el Papa Benedicto XVI se encontró ayer sábado con cerca de mil seminaristas de todo el mundo, reunidos en la catedral de la Almudena de Madrid, a quienes insistió en la importancia de que su futuro ministerio sea coherente con su testimonio de vida.
El camino del sacerdocio “requiere valentía y autenticidad”, explicó el Papa, subrayando la necesidad de que avancen hacia el sacerdocio solamente si están “firmemente persuadidos” de que Dios les llama “a ser sus ministros y plenamente decididos a ejercerlo obedeciendo las disposiciones de la Iglesia”.

El Pontífice insistió en que estos años de preparación sean vividos en el “silencio interior”, “permanente oración”, “constante estudio” e “inserción paulatina en las acciones y estructuras pastorales de la Iglesia”.

“Nosotros debemos ser santos para no crear una contradicción entre el signo que somos y la realidad que queremos significar”, afirmó. Por ello, les exhortó a vivir el tiempo del seminario “con profunda alegría, en actitud de docilidad, de lucidez y de radical fidelidad evangélica, así como en amorosa relación con el tiempo y las personas en medio de las que vivís”.

Por otro lado, el Papa exhortó a los futuros sacerdotes a “no tener miedo” a una sociedad que se muestra contraria a los valores cristianos. “Nadie elige el contexto ni a los destinatarios de su misión. Cada época tiene sus problemas, pero Dios da en cada tiempo la gracia oportuna para asumirlos y superarlos con amor y realismo”, afirmó.

Por eso, añadió, “en cualquier circunstancia en la que se halle, y por dura que esta sea, el sacerdote ha de fructificar en toda clase de obras buenas, guardando para ello siempre vivas en su interior las palabras del día de su Ordenación”. Les exhortó a “no dejarse intimidar por un entorno en el que se pretende excluir a Dios y en el que el poder, el tener o el placer a menudo son los principales criterios por los que se rige la existencia”.

“Puede que os menosprecien, como se suele hacer con quienes evocan metas más altas o desenmascaran los ídolos ante los que hoy muchos se postran. Será entonces cuando una vida hondamente enraizada en Cristo se muestre realmente como una novedad y atraiga con fuerza a quienes de veras buscan a Dios, la verdad y la justicia”.

Se refirió también a la cuestión del celibato, el cual, afirmó, está enraizado en la disponibilidad del sacerdote a la llamada divina. “Esta disponibilidad, que es don del Espíritu Santo, es la que inspira la decisión de vivir el celibato por el Reino de los cielos, el desprendimiento de los bienes de la tierra, la austeridad de vida y la obediencia sincera y sin disimulo”.

El Papa exhortó también a los presentes a la “caridad hasta el extremo para con todos, sin rehuir a los alejados y pecadores”, así como a la cercanía “de los enfermos y de los pobres, con sencillez y generosidad”. “Afrontad este reto sin complejos ni mediocridad, antes bien como una bella forma de realizar la vida humana en gratuidad y en servicio, siendo testigos de Dios hecho hombre, mensajeros de la altísima dignidad de la persona humana y, por consiguiente, sus defensores incondicionales”, concluyó.

Texto completo de la homilía: 

Señor Cardenal Arzobispo de Madrid, Venerados hermanos en el Episcopado, Queridos sacerdotes y religiosos, Queridos rectores y formadores, Queridos seminaristas, Amigos todos:

Me alegra profundamente celebrar la Santa Misa con todos vosotros, que aspiráis a ser sacerdotes de Cristo para el servicio de la Iglesia y de los hombres, y agradezco las amables palabras de saludo con que me habéis acogido. Esta Santa Iglesia Catedral de Santa María La Real de la Almudena es hoy como un inmenso cenáculo donde el Señor celebra con deseo ardiente su Pascua con quienes un día anheláis presidir en su nombre los misterios de la salvación. Al veros, compruebo de nuevo cómo Cristo sigue llamando a jóvenes discípulos para hacerlos apóstoles suyos, permaneciendo así viva la misión de la Iglesia y la oferta del evangelio al mundo. Como seminaristas, estáis en camino hacia una meta santa: ser prolongadores de la misión que Cristo recibió del Padre. Llamados por Él, habéis seguido su voz y atraídos por su mirada amorosa avanzáis hacia el ministerio sagrado. Poned vuestros ojos en Él, que por su encarnación es el revelador supremo de Dios al mundo y por su resurrección es el cumplidor fiel de su promesa. Dadle gracias por esta muestra de predilección que tiene con cada uno de vosotros.

La primera lectura que hemos escuchado nos muestra a Cristo como el nuevo y definitivo sacerdote, que hizo de su existencia una ofrenda total. La antífona del salmo se le puede aplicar perfectamente, cuando, al entrar en el mundo, dirigiéndose a su Padre, dijo: “Aquí estoy para hacer tu voluntad” (cf. Sal 39, 8-9). En todo buscaba agradarle: al hablar y al actuar,  recorriendo los caminos o acogiendo a los pecadores. Su vivir fue un servicio y su desvivirse una intercesión perenne, poniéndose en nombre de todos ante el Padre como Primogénito de muchos hermanos. El autor de la carta a los Hebreos afirma que con esa entrega perfeccionó para siempre a los que estábamos llamados a compartir su filiación (cf. Heb 10,14).

La Eucaristía, de cuya institución nos habla el evangelio proclamado (cf. Lc 22,14-20), es la expresión real de esa entrega incondicional de Jesús por todos, también por los que le traicionaban. Entrega de su cuerpo y sangre para la vida de los hombres y para el perdón de sus pecados. La sangre, signo de la vida, nos fue dada por Dios como alianza, a fin de que podamos poner la fuerza de su vida, allí donde reina la muerte a causa de nuestro pecado, y así destruirlo. El cuerpo desgarrado y la sangre vertida de Cristo, es decir su libertad entregada, se han convertido por los signos eucarísticos en la nueva fuente de la libertad redimida de los hombres. En Él tenemos la promesa de una redención definitiva y la esperanza cierta de los bienes futuros. Por Cristo sabemos que no somos caminantes hacia el abismo, hacia el silencio de la nada o de la muerte, sino viajeros hacia una tierra de promisión, hacia Él que es nuestra meta y también nuestro principio.

Queridos amigos, os preparáis para ser apóstoles con Cristo y como Cristo, para ser compañeros de viaje y servidores de los hombres. ¿Cómo vivir estos años de preparación? Ante todo, deben ser años de silencio interior, de permanente oración, de constante estudio y de inserción paulatina en las acciones y estructuras pastorales de la Iglesia. Iglesia que es comunidad e institución, familia y misión, creación de Cristo por su Santo Espíritu y a la vez resultado de quienes la conformamos con nuestra santidad y con nuestros pecados. Así lo ha querido Dios, que no tiene reparo en hacer de pobres y pecadores sus amigos e instrumentos para la redención del género humano. La santidad de la Iglesia es ante todo la santidad objetiva de la misma persona de Cristo, de su evangelio y de sus sacramentos, la santidad de aquella fuerza de lo alto que la anima e impulsa. Nosotros debemos ser santos para no crear una contradicción entre el signo que somos y la realidad que queremos significar.

Meditad bien este misterio de la Iglesia, viviendo los años de vuestra formación con profunda alegría, en actitud de docilidad, de lucidez y de radical fidelidad evangélica, así como en amorosa relación con el tiempo y las personas en medio de las que vivís. Nadie elige el contexto ni a los destinatarios de su misión. Cada época tiene sus problemas, pero Dios da en cada tiempo la gracia oportuna para asumirlos y superarlos con amor y realismo. Por eso, en cualquier circunstancia en la que se halle, y por dura que esta sea, el sacerdote ha de fructificar en toda clase de obras buenas, guardando para ello siempre vivas en su interior las palabras del día de su Ordenación, aquellas con las que se le exhortaba a configurar su vida con el misterio de la cruz del Señor.

Configurarse con Cristo comporta, queridos seminaristas, identificarse cada vez más con Aquel que se ha hecho por nosotros siervo, sacerdote y víctima. Configurarse con Él es, en realidad, la tarea en la que el sacerdote ha de gastar toda su vida. Ya sabemos que nos sobrepasa y no lograremos cumplirla plenamente, pero, como dice san Pablo, corremos hacia la meta esperando alcanzarla (cf.Flp 3,12-14).

Pero Cristo, Sumo Sacerdote, es también el Buen Pastor, que cuida de sus ovejas hasta dar la vida por ellas (cf. Jn 10,11). Para imitar también en esto al Señor, vuestro corazón ha de ir madurando en el Seminario, estando totalmente a disposición del Maestro. Esta disponibilidad, que es don del Espíritu Santo, es la que inspira la decisión de vivir el celibato por el Reino de los cielos, el desprendimiento de los bienes de la tierra, la austeridad de vida y la obediencia sincera y sin disimulo.

Pedidle, pues, a Él, que os conceda imitarlo en su caridad hasta el extremo para con todos, sin rehuir a los alejados y pecadores, de forma que, con vuestra ayuda, se conviertan y vuelvan al buen camino. Pedidle que os enseñe a estar muy cerca de los enfermos y de los pobres, con sencillez y generosidad. Afrontad este reto sin complejos ni mediocridad, antes bien como una bella forma de realizar la vida humana en gratuidad y en servicio, siendo testigos de Dios hecho hombre, mensajeros de la altísima dignidad de la persona humana y, por consiguiente, sus defensores incondicionales. Apoyados en su amor, no os dejéis intimidar por un entorno en el que se pretende excluir a Dios y en el que el poder, el tener o el placer a menudo son los principales criterios por los que se rige la existencia. Puede que os menosprecien, como se suele hacer con quienes evocan metas más altas o desenmascaran los ídolos ante los que hoy muchos se postran. Será entonces cuando una vida hondamente enraizada en Cristo se muestre realmente como una novedad y atraiga con fuerza a quienes de veras buscan a Dios, la verdad y la justicia.

Alentados por vuestros formadores, abrid vuestra alma a la luz del Señor para ver si este camino, que requiere valentía y autenticidad, es el vuestro, avanzando hacia el sacerdocio solamente si estáis firmemente persuadidos de que Dios os llama a ser sus ministros y plenamente decididos a ejercerlo obedeciendo las disposiciones de la Iglesia.

Con esa confianza, aprended de Aquel que se definió a sí mismo como manso y humilde de corazón, despojándoos para ello de todo deseo mundano, de manera que no os busquéis a vosotros mismos, sino que con vuestro comportamiento edifiquéis a vuestros hermanos, como hizo el santo patrono del clero secular español, san Juan de Ávila. Animados por su ejemplo, mirad, sobre todo, a la Virgen María, Madre de los sacerdotes. Ella sabrá forjar vuestra alma según el modelo de Cristo, su divino Hijo, y os enseñará siempre a custodiar los bienes que Él adquirió en el Calvario para la salvación del mundo. Amén.