sábado, 14 de enero de 2012

CINE: Maktub, una gran película con alma de niño


Inspirada en la voluntariosa experiencia 
de un niño canario víctima del cáncer

El pasado16 de diciembre se estrenó en España la primera película de Paco Arango que lleva por título Maktub. El título hace referencia a esas extrañas casualidades que nos suceden a veces y que parecen inevitables, como si fueran producto del destino. Inspirada en la voluntariosa experiencia de un niño canario víctima del cáncer, está concebida como un cuento de Navidad. Los recursos económicos que genere Maktub serán destinados a sufragar la construcción en España de un centro de trasplantes de médula ósea para niños. 

Maktub es la primera incursión de Paco Arango como director de cine. Él es, también, el autor del guión de esta película que está inspirada en un chico canario, Antonio González Valerón, al que conoció y con el que estableció una buena amistad, durante la estancia hospitalaria del joven, en el Hospital Niño Jesús de Madrid.

Esta película, del género comedia, es un film concebido como un cuento de Navidad. Rodada en Madrid, su estreno tuvo lugar el pasado 16 de diciembre. La palabra “Maktub” procede del árabe y significa “lo que está escrito”. El título hace referencia a esas extrañas casualidades que nos suceden a veces y que parecen inevitables, como si fueran producto del destino. Los recursos económicos que genere Maktub serán destinados a sufragar la construcción de un centro de trasplantes de médula ósea para niños.

Los personajes de la historia los protagonizan los actores Diego Peretti, Aitana Sánchez-Gijón, Goya Toledo, Andoni Hernández, Rosa Mª Sardá, Amparo Baró, Mariví Bilbao, Enrique Villén, Jorge García (‘Lost’) y Laura Esquivel (‘Patito Feo’). El film está producido por Sonrisas que hacen magia Producciones A.I.E. con la colaboración de Antena 3.

Cruce de destinos

Manolo (Diego Peretti), se encuentra en plena crisis. La rutina de su trabajo le resulta asfixiante, su matrimonio con Beatriz (Aitana Sánchez-Gijón) está al borde del caos, y con esta situación sus hijos son lo último en lo que pensar.

Para colmo, acude a una boda a la que no quiere ir y sufre un accidente tan tonto como aparatoso. Desde entonces este cuarentón aburrido y desencantado, empieza a tener visiones de una mujer gorda que aparece allá donde mire y esto le acaba conduciendo a un hospital para hacerse un escáner. Es allí donde el destino le reúne con Antonio (Andoni Hernández), un chaval enfermo de cáncer pero con una vitalidad contagiosa y un espíritu de superación impresionante.

La relación entre estos dos amigos tan improbables termina por implicar a todos los que se cruzan en su camino: la madre de Antonio (Goya Toledo), que adora a su hijo, pero se pasa de protectora; la madre de Manolo (Amparo Baró), que aburrida de la vida en una residencia, ha adoptado a otra anciana como su doncella (Mariví Bilbao); un repartidor de comida (Jorge García), que a base de burritos se ha convertido en uno de los mejores amigos de Antonio; el peculiar vecino de Manolo y Beatriz (Enrique Villén); la preciosa niña, hermana de uno de los pacientes del hospital (Laura Esquivel); y Guadalupe (Rosa María Sardà), una enfermera veterana que es el alma del servicio de oncología.

Poco a poco va formándose una increíble familia sin lazos de sangre que terminará improvisando la mejor cena de Nochebuena que jamás pudieron imaginar en la que la emotividad y las risas están garantizadas.


Andoni Hernández encarna el papel de Antonio

Maktub es el debut en la gran pantalla de un joven canario, de la localidad grancanaria de La Garita, seleccionado tras varios castings realizados en las Islas Canarias. Es alumno en Telde, segundo municipio de Gran Canaria, de la también actriz Blanca Rodríguez y uno de sus trabajos ganó un premio nacional de cortometrajes en 2009.

Su preparación para el papel fue muy intensa para poder representar un personaje inspirado en una personalidad tan real y peculiar como la que poseía Antonio González Valerón. Para ello contó con una atención muy especial por parte del realizador Paco Arango que tanto lo conocía (incluyendo el visionado de numerosos vídeos del auténtico Antonio) y, por supuesto, con el apoyo y los consejos de sus compañeros de reparto más veteranos.

Antonio González, el joven que inspiró Maktub

Uno de los personajes de la película Maktub está inspirado precisamente en el caso real de Antonio González Valerón, un joven canario que padecía cáncer y que, sin embargo, era para todos un ejemplo de ilusión, sabiduría y ganas de vivir. Falleció en marzo de 2009, a los 16 años recién cumplidos, a causa de una infección, tras un implante de médula que había curado la leucemia que le diagnosticaron a los 13 años. El rap de la Fundación Aladina, Sonrisas que hacen magia, con música de Paco Arango, es parte de su legado.

Conocimos la historia de Antonio el pasado mes de julio en una Escuela de Verano en la Gomera, organizada por la Unión de Estudiantes de Canarias, a la que asistieron adolescentes y jóvenes de todas las islas del archipiélago. Fue para nosotros una hermosa experiencia, en la que aprendimos mucho y en donde conocimos algunas de las historias que vivían aquellos jóvenes llenos de vida, de inquietudes y de proyectos.

Carla, una jovencita de la isla del Hierro, nos contó la historia de su amigo Antonio. Una experiencia que había marcado para siempre su vida y la de todos sus amigos. Antonio era su referencia, confesaba, para afrontar los problemas cada día: “es mi ídolo”, decía. Todos, sus amigos y ella, habían tenido un aprendizaje duro pero lleno de hermosas lecciones, las que provenían de aquel personaje que sólo tenía 16 años cuando murió. Un personaje creativo, compuso 14 canciones, que puso letra y voz a su propio dolor y que se comprometió y comprometió a todos los que les rodearon, y a los que les hemos conocido posteriormente, con el proyecto que representaba la Fundación Aladina. A todos les legó, a pesar de sus pocos años, las razones para vivir y para luchar por la vida, aunque ésta tenga una cara amarga.

El joven Antonio conoció a Paco Arango y a los voluntarios de la Fundación Aladina y decidió recrear y cantar su experiencia como el mejor homenaje a aquellos que día a día ayudan a descubrir el sentido que tiene, para los niños y los jóvenes de la planta de oncológicos, de cualquier hospital, su alegría y su amor por cada momento que se respira, pues en cada uno de ellos se da una nueva oportunidad para gozar y aprender de las pequeñas cosas.


Misión terapéutico-amorosa de la Fundación Aladina

La Fundación Aladina es una entidad privada sin ánimo de lucro creada en el 2005 con el objetivo de ayudar a los niños que padecen cáncer, y a sus familias, atendiendo sus necesidades materiales y psicológicas. Su principal objetivo es intentar mejorar el entorno físico y sobre todo apoyar emocionalmente al paciente para que pueda sobrellevar de la manera más digna posible esta terrible enfermedad y sus consecuencias. La Fundación trata todos los años a más de 600 niños a pie de cama en distintos hospitales de España.
Esta Fundación, con sus distintos programas de apoyo y su equipo de voluntarios dentro del hospital, da especial importancia a todo tipo de actividades lúdicas mediante las cuales los niños y adolescentes aprenden a adaptarse a su situación y a su enfermedad, sin perder la alegría y manteniendo vivo el deseo de curarse. Como numerosas investigaciones han demostrado, cuidar, no sólo el cuerpo, sino también el "alma" del paciente tiene resultados tangibles e incluso a veces llega a acortar la estancia en el hospital.

Para esta labor, la Aladina cuenta con un equipo de voluntarios preparados para dar ayuda integral tanto a los niños y adolescentes con cáncer como a sus familias. La atención a los niños se desarrolla mediante el uso de terapias de juego, éstas les ayudan a que entiendan y puedan sobrellevar la enfermedad, la cirugía, la hospitalización y los tratamientos, intentando que la estancia en el hospital sea lo más agradable posible. El principal propósito es mantener viva su voluntad de curarse y atenuar el impacto de la enfermedad.

La Fundación Aladina presta una atención especial a los adolescentes afectados por esta enfermedad. Siguiendo el ejemplo de países como Estados Unidos e Inglaterra, países en los que los niños con cáncer son tratados pediátricamente,- la tasa de mejoría en estos espacios aumentan un 30% sobre aquellos que son tratados en salas oncológicas de adultos-, está intentando que a los hospitales pediátricos españoles se deriven más adolescentes. Para ello, y como punto de partida a este ambicioso proyecto, ha dedicado gran parte de sus recursos a la construcción de una sala de recreo para jóvenes en el Hospital Niño Jesús.

Espacios exclusivos para jóvenes

Las Salas de Adolescentes son espacios exclusivos de los jóvenes, lejos de padres, médicos y personal sanitario. En ellas se pueden relajar, reclamar su espacio personal y relacionarse con otros chicos/as de su misma edad. Las salas están equipadas con consolas de videojuegos, televisión, ordenadores y todo tipo de material artístico y audiovisual. Están siempre atendidas por voluntarios de la Fundación Aladina que además llevan a cabo todo tipo de talleres y actividades enfocadas a esta franja de edad.

En lo que a los familiares de los enfermos se refiere, el objetivo que se persigue es el de arropar a dichas familias para ayudarles a sobrellevar estos momentos difíciles, dándoles apoyo emocional y psicológico a lo largo de todo el proceso de la enfermedad. Los voluntarios les acompañan durante las diferentes fases de la enfermedad colaborando en todos los aspectos que sean necesarios.

Es de destacar que, gracias a la importante colaboración de la Fundación Aladina con la Asociación Hole in the Wall Camps, cada año cientos de niños españoles pueden disfrutar de la asistencia a Barretstown (un campamento fundado en 1994 por Paul Newman). Este campamento está situado en un mágico castillo a los pies de las montañas de Wicklow en Irlanda, al que acuden chicos con cáncer y otras enfermedades de más de 22 países diferentes, para divertirse "en serio" de forma totalmente gratuita.

Barretstown proporciona a sus acogidos un programa de aventura, actividades y diversión -respaldado por el mundo médico- que les ayuda a recuperar su confianza, la autoestima y el coraje, en un entorno no sólo seguro sino también divertido. Esta increíble oportunidad no tiene coste alguno para sus familias (el viaje y la estancia es totalmente gratuito). Después de esta extraordinaria experiencia, los niños vuelven a casa con las pilas cargadas y con una nueva perspectiva de sí mismos y de su enfermedad. 


Para mayor información sobre la película Maktub: http://www.maktublapelicula.com/
 
Para mayor información sobre la Fundación Aladina: http://www.aladina.org/  

 

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