miércoles, 1 de febrero de 2012

INTENCIONES DEL PAPA: Febrero de 2012

Queridos amigos y hermanos del blog: el Santo Padre Benedicto XVI indica para cada año y para cada mes, cuales son las intenciones generales y misioneras de la Iglesia en todo el mundo, por las que quiere que se ore. Éstas intenciones las confía al Apostolado de la Oración, quienes propagan en el mundo entero la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que éste las difunda con la mayor amplitud posible. Les comparto ahora las intenciones para este mes de febrero de 2012 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Claudio Barriga, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración.

La INTENCIÓN GENERAL para FEBRERO 2012 es: “Para que todos los pueblos tengan pleno acceso al agua y a los recursos necesarios para su sustento cotidiano”.

COMENTARIO PASTORAL: “Alabado seas, mi Señor, por medio de la Hermana Agua; es tan útil, y humilde, y preciosa, y casta” (San Francisco de Asís: Cántico del Sol).

En el año 2010, la Organización de las Naciones Unidas declaró que el agua potable segura y limpia y las instalaciones sanitarias eran un derecho humano, “esencial para disfrutar plenamente de la vida y de todos los otros derechos humanos”. Sin agua, ningún ser humano puede sobrevivir más de unos pocos días. La falta de acceso al agua causa anualmente la muerte a más niños que el SIDA, la malaria y el sarampión juntos, mientras que la falta de instalación sanitaria afecta al 40 por ciento de la población mundial. http://www.righttowater.info/

Pero el desafío de acceso al agua potable segura no es solamente un problema de la gente para el desarrollo de los países. En muchos países desarrollados alrededor del mundo, el agua potable es muy cara cuando los gobiernos venden las fuentes públicas del agua a grandes compañías, que después venden el agua sacando ganancia, y la someten a las fuerzas del mercado. El agua embotellada también produce una cantidad enorme de botellas de plástico en los vertederos de basura, que requieren hasta 1,000 años para que se degraden o destruyan.

Benedicto XVI, hablando de esta preocupación en su discurso en la Exposición Mundial en Zaragoza, España, en el año 2008, dijo que el derecho al agua “está fundado sobre la dignidad de la persona humana; es necesario en esta perspectiva examinar atentamente el enfoque de aquellos que consideran y tratan el agua meramente como una comodidad económica. Su uso debe ser racional y de apoyo, el resultado de una sinergia equilibrada entre los sectores públicos y privados”.

El uso indirecto del agua para la producción de los alimentos hace surgir cuestiones muy serias referentes al estilo de vida en los países desarrollados. La producción de un kilo de carne de res requiere un promedio global de 16,000 litros de agua. Para producir una taza de café se requiere un promedio de 140 litros de agua. Todos somos conscientes del hecho que la gente de los países en vías de desarrollo consumen menos agua, pero también tenemos que tomar en cuenta que mientras más desarrollado sea un país, más tiende a “importar” el consumo del agua a expensas de otros países. Por ejemplo, muchas flores que se venden en los mercados europeos vienen de Kenya, donde drenan o desaguan las fuentes de agua locales mientras los europeos pueden seguir “nadando”; y el 65% del consumo del agua en Japón viene de fuera del país, en forma de arroz, carne, y otros bienes y servicios. http://www.waterfootprint.org/

En principio, un sencillo cambio de actitud puede motivarnos a economizar el agua cada día: ser reverentes y apreciar el agua, recordando que es un don de Dios, y no debe desperdiciarse. En la casa podemos mostrar esta reverencia cada vez cerrando el grifo mientras nos lavamos los dientes, tomando una ducha en vez de un baño de tina, cuando reparamos un grifo que gotea, o cuando tenemos una comida vegetariana en lugar de comer carne. Fuera de casa, podemos ser sensibles a la cuestión del agua embotellada, en lugares donde el agua del grifo no es segura para beber, comprar de los negocios locales en lugar de las compañías multinacionales. Podemos participar en campañas locales o nacionales en contra de la privatización del agua. Este año, se nos invita a rogar por el éxito del 5º Foro Mundial del Agua que tendrá lugar del 12 al 17 de marzo 2012 en Marsella, Francia (http://www.worldwaterforum.org/), y organizar una reunión de oración para la Jornada Mundial del Agua el 22 de marzo 2012.

La INTENCIÓN MISIONERA para FEBRERO 2012 es: “Para que el Señor sostenga el esfuerzo de los trabajadores de la salud en su servicio a los enfermos y ancianos de las regiones más pobres”.

COMENTARIO PASTORAL: La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la SALUD como el “estado de completo bienestar físico, mental y social; y no solamente la ausencia de enfermedad”. En coherencia con esta definición, un “Informe sobre la salud en el mundo” (2006) definió los trabajadores de la salud como todas aquellas personas que llevan a cabo tareas o acciones que tienen como principal finalidad promover ese estado de bienestar, proteger y mejorar la salud. Podríamos decir que también nosotros mismos, en nuestra cotidianidad, con simples acciones, muchas veces trabajamos para eso: el joven que hace voluntariado en una ONG, la madre que cuida de su bebé, el hijo que acompaña a sus padres al hospital o la abuela que recurre a su experiencia de vida y saberes ancestrales para atender y confortar... La lista sería interminable si quisiéramos tener en cuenta todas aquellas personas que, de algún modo, trabajan para la salud de los demás.

Sin embargo, nos referimos ahora a los “trabajadores de la salud” en sentido más estricto, a aquellos que pasan por una etapa de formación profesional o capacitación más especifica. No podemos ignorar que también entre ellos hay una gran diversidad: médicos, enfermeras, personal que prepara y sirve los alimentos, trabajadores de saneamiento, los que atiende al familiar de un enfermo, los farmaceutas…

El Santo Padre, en este mes, nos pide de orar particularmente por aquellos que están a contacto y prestan más directamente su servicio a los enfermos y ancianos en las regiones más pobres. ¿Porque hay que pedir al Señor que sostenga sus esfuerzos? ¿Qué pasa? ¿Qué dificultades encuentran?

Las motivaciones de esta intención las podemos sintetizar en dos puntos:

1. El que trabaja con enfermos y ancianos necesita él mismo encontrarse en salud, es decir, con un equilibrio psico-físico-espiritual que permita una relación interpersonal enriquecedora, totalizante, de entrega sin condiciones, de verdadero servicio al otro. Una persona enferma o anciana de por sí ya se encuentra en un estado de mayor vulnerabilidad por sus propios achaques y padecimientos, por el deterioro progresivo del organismo, por sus sentimientos de ansiedad, de soledad, etc. El trabajador de la salud ha de tener en cuenta la persona en su totalidad, con todo lo que vive y siente, con sus circunstancias concretas y recordar que su interlocutor no solo necesita de sus cuidados y competencias médicas, sino ha de ser atendido también en sus demandas psicológicas y afectivas en momentos particularmente difíciles de su vida. En muchas ocasiones, sobre todo en las regiones más pobres, no es posible aliviar el dolor y el sufrimiento físico ajeno, prevenir y curar enfermedades por falta de recursos sanitarios, pero siempre es posible ser vehículos de calor humano y de una mirada que acompañe.

2. Hoy día existen fuertes contrastes. Por una parte hay enormes avances en el bienestar humano, grandes beneficios de nuevos medicamentos y tecnologías para hacer frente a numerosas enfermedades o para mejorar la calidad de vida de las personas mayores, por otra coexisten la amenaza de una deshumanización de la medicina, la distribución de los recursos mundiales no equitativa y situaciones de privaciones extremas en los países más pobres. El respeto a la vida humana es un presupuesto universal, uno de los principios más fundamentales y evidentes en todas las ideologías y culturas. A pesar de que su fundamentación no necesita ningún esfuerzo racional, seguimos viviendo situaciones de grandes injusticias. Por recordar una: "En el corazón de África hay cuatro millones de personas que necesitan ayuda. Los médicos ven morir a sus pacientes porque carecen de lo mínimo para salvarles la vida" (Léa Koyassoum Doumta, Ministra de Salud Pública y Población – Republica Centroafricana). En muchas regiones de nuestro planeta, las crisis política, económica, social y sanitaria no permiten una inversión en campo sanitario y los trabajadores de la salud se ven privados de todo respaldo a cualquier nivel y sometidos a un estrés y una inseguridad cada vez mayores. Efectivamente, las enfermedades ligadas a la pobreza (SIDA, Tuberculosis, Malaria…) están devastando numerosas poblaciones sin recursos y las crisis sanitarias aumentan rápidas e imprevistas causadas por epidemias, catástrofes naturales, conflictos…

Las tareas y funciones requeridas a los trabajadores de la salud en estas circunstancias tan adversas son sumamente arduas ¡Que el Señor bendiga y sostenga sus esfuerzos!!

Hermana Antonella Rizzo,
Religiosa de las Hijas de Jesús, obstetra, trabaja hoy en un hospital en Roma.

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