jueves, 29 de marzo de 2012

FE Y VIDA: ¿Por qué se oculta la cruenta persecución contra los cristianos?


Queridos amigos y hermanos del blog, les comparto la siguiente noticia originada en la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA): En el Siglo XX los más perseguidos fueron los cristianos. Nos horrorizamos con razón de la magnitud del holocausto judío, pero quizás no tenemos conciencia clara del martirio de los cristianos. 

Esas persecuciones del Siglo XX continúan en el Siglo XXI, y son más frecuentes de lo que se piensa, pero no aparecen en general en los medios de comunicación, dijo el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, en su reflexión televisiva en el programa “Claves para un mundo mejor”. Actualmente, agregó, la Iglesia está beatificando a muchos mártires de la persecución comunista en España, pero nadie dice que en ese período de dominio comunista fueron asesinados 13 obispos, 4.184 sacerdotes y seminaristas, cerca de 2.500 religiosas y muchos miles de fieles laicos.

Les dejo el texto completo de la reflexión de Mons. Aguer:

“Mis amigos televidentes, nos vamos acercando ya a la Semana Santa. En esos días vamos a celebrar el Misterio de la Muerte y la Resurrección de Jesús. Concretamente vamos a meditar con gratitud, con gozo, el hecho de que el Señor nos ha redimido con su sangre”.

“A propósito quiero citar un comentario de San Agustín meditando sobre la agonía de Jesús en el huerto de los Olivos. El texto de San Lucas dice que el Señor orando intensamente, entró en agonía y que su sudor era como gotas de sangre que caían hasta el suelo. Meditando este pasaje San Agustín dice que esa efusión de sangre del Señor en el huerto representaba la sangre de los mártires de la Iglesia”.

“Lo que está afirmando Agustín es que se da una misteriosa continuidad entre la Pasión de Cristo y los sufrimientos de la Iglesia, las persecuciones que le afligen, especialmente la pasión de los mártires. Pascal decía que Jesús está en agonía hasta el fin de los tiempos y que es preciso no dormirse en ese tiempo. Hacía referencia también a la oración agónica de Jesús en Getsemaní”.

“¿A qué viene este comentario? Viene al hecho de que la persecución contra los cristianos no es un fenómeno de los primeros siglos. En la historia de la Iglesia se estudian sobre todo “las persecuciones” en el contexto del Imperio Romano en realidad las persecuciones contra los cristianos atraviesan toda la historia y han sido particularmente crueles en el siglo XX”.

“En el Siglo XX los más perseguidos han sido los cristianos. Nosotros nos horrorizamos con razón de la magnitud del holocausto judío, pero quizás no tenemos conciencia clara del martirio de los cristianos, digno de ser recordado con una memoria penosa y a la vez en júbilo,  porque se trata de testimonios gloriosos”.

“Para citar un caso, nada más: actualmente la Iglesia está beatificando a muchos mártires de la persecución comunista en España. Nadie dice que en ese período de dominio comunista, antes y después de la Guerra Civil, fueron asesinados 13 obispos, 4184 sacerdotes y seminaristas, cerca de 2500 religiosas y muchos miles de fieles laicos. Estos últimos quizás por haber escondido en su casa a un sacerdote perseguido, o por llevar un rosario en el bolsillo, o por haberse negado a repetir una blasfemia”.

“Esas persecuciones del Siglo XX continúan en el Siglo XXI. En varios países islámicos se producen periódicamente persecuciones cruentas”.

“En los últimos tiempos se ha dado repetidas veces, sobre todo en Nigeria, por obra de una secta extremista islámica. Hace poco entraron en una Iglesia y allí mataron a muchas personas que estaban asistiendo a Misa”.

“Esto es más frecuente de lo que se piensa, pero no aparece en general en los medios de comunicación. Y lo que es más alarmante es que no causa ningún sentimiento especial en los cristianos, en los católicos”.

“Me parece que la proximidad de la Semana Santa tiene que advertirnos acerca de la continuidad entre el Sacrificio de Jesús y el martirio de tantos fieles que hoy dan testimonio de Él. No sólo por un gesto de solidaridad humana, que ya eso sería muy apreciable, sino también en virtud de la comunión de los santos. Si todos los fieles estancos unidos por vínculos de fe y de caridad, debemos sentirnos espiritualmente muy cerca de aquellos hermanos nuestros que han preferido derramar su sangre antes que renunciar a su adhesión a Jesucristo, de quienes son asesinados por odio de la fe. Ellos merecen nuestra especial consideración y gratitud. Además, debemos rezar para que cesen esas persecuciones para que la Iglesia pueda gozar de libertad en todo el mundo”.

Mons. Héctor Aguer, arzobispo de La Plata,
Buenos Aires, República Argentina

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