martes, 6 de marzo de 2012

VIVENCIAS PERSONALES: Ejercicios Espirituales tras las huellas de San Josemaría Escrivá de Balaguer

Queridos amigos y hermanos del blog: desde ayer hasta el próximo sábado 10 de marzo me encuentro en un finca en Ortigosa del Monte, en la provincia de Segovia, comunidad autónoma de Castilla y León. ¿El nombre de la finca? Molinoviejo. ¿Qué estoy haciendo allí? Mis ejercicios espirituales correspondientes al presente curso. Pero esta vez, no lo estoy predicando, como en algunas oportunidades les he compartido. Esta vez estoy de ejercitante. Nuestra Santa Madre Iglesia nos pide a los sacerdotes, que al menos una vez al año, nos retiremos algunos días a rezar, a meditar, a poner nuestra vida y nuestro ministerio de manera especial en Aquél que es su origen y meta: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote.

Somos 42 sacerdotes de la comunidad de Madrid y de otros lugares de España, que bajo la predicación y el acompañamiento de Don Aurelio Fernández Fernández, estamos transitando estos días de silencio y oración, siguiendo la espiritualidad y el testimonio de vida de un gran sacerdote español, que el Beato Juan Pablo II elevó a los altares: San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei.

Molinoviejo, un lugar histórico

Molinoviejo es el nombre de una antigua finca de Ortigosa del Monte, cercana a Segovia, que alberga desde 1945 un centro de formación cristiana dirigido por el Opus Dei. En la actualidad cuenta con varias casas de retiros y pabellones para Retiros Espirituales, Jornadas de Estudio y de Trabajo, Convivencias para madres y padres de familia, estudiantes y profesionales de todo tipo. Allí se han escrito algunas páginas importantes de la historia del Opus Dei. Personas de los cinco continentes han pasado algunos días en Molinoviejo, dedicando unos días a la reflexión y a la oración en el impresionante paraje de la sierra segoviana.

Molinoviejo, con sus pinos y chopos, clavado frente al aire de la sierra segoviana, sirve -como ventana abierta a la montaña-, para mejorar física y espiritualmente a quienes pasan por allí con motivo de un Curso de formación, un retiro espiritual o una circunstancia profesional. De aquellos primeros años datan los nombres que delimitan las diferentes partes de la finca: la ermita, el camino, el pinar, la campa, la fuente, etc. Cuando san Josemaría Escrivá ya residía en Roma y viajaba a España y se acercaba a "Molinoviejo", la alegría era desbordante. Se prolongan las tertulias de la noche, junto a los pinos, con el techo infinito de las estrellas, a veces combatiendo el frío que empezaba a bajar de la montaña con algunas mantas. Se reía, se cantaba... Y se proyectan múltiples tareas más allá de todas las fronteras.

En 1948 se llevaron a cabo las primeras adaptaciones para mejorar la casa. "Molinoviejo" se preparaba para acoger, por primera vez, miembros de la Obra que pertenecen a distintos países del mundo: Portugal, Italia, España, Irlanda, Argentina... El Fundador multiplicaba su actividad, ya que las dos Secciones, la de mujeres y la de hombres, tenían sus clases de formación y los medios de atención espiritual de modo independiente.

Con frecuencia, dirigía la meditación en la pequeña ermita que se levanta en medio de la finca. Escoltada por una fila de lanceros verdes -los álamos-, que parecen rendir armas a la estrella de la tarde, les hablaba de fidelidad y fortaleza, de cariño apasionado a la Virgen. A esta Virgen de "Molinoviejo" que preside tantos acontecimientos del Opus Dei desde su refugio en los pinares de Segovia.

El ambiente de alegría en Molinoviejo queda reflejado en un comentario del Fundador: “Que estén tristes los que no son hijos de Dios”. Y en otro momento: “Hacemos un buen cambio de moneda: cambiamos fidelidad por felicidad”. La respuesta generosa a una llamada de Dios, transforma la vida entera y da un sentido positivo, iluminado por la fe, a todos los acontecimientos. Esta situación del alma no tiene más remedio que transformarse en alegría. De ahí la moneda de cambio de que habla Escrivá, haciendo un juego de palabras.

Junto a la montaña y el aire limpio de la sierra, Monseñor Escrivá de Balaguer paseaba con los mayores de la Obra: proyectaban, hacían planes apostólicos. El mundo se quedaba chico para los deseos de su corazón.

“Rezad por mí, rezo por vosotros”

Durante estos días les seguiré compartiendo mis vivencias de estos ejercicios espirituales que serán de mucho provecho para mí y para aquellos que Dios me ha encomendado. Todo esfuerzo por buscar decididamente la santidad es siempre bendecido por Dios. Cuanto más cuando el que la busca está llamado para ser pastor del rebaño de Jesucristo.

“El sacerdote -quien sea- es siempre otro Cristo”, nos enseña san Josemaría en su libro “Camino”. Quien nos sigue diciendo a renglón seguido: “No quiero -por sabido- dejar de recordarte otra vez que el Sacerdote es “otro cristo”. -Y que el Espíritu Santo ha dicho: ‘nolite tangere Cristos meos’ -no queráis tocar a mis Cristos” (nn 66-67).

¡Rezad por mí, como yo rezo por vosotros! ¡Rezad por mí!, ya que si el sacerdote no busca la santidad de vida en vez de ser “otro Cristo” se convierte, entre otras cosas, en el más triste y grotesco de todos los payasos.

Con mi bendición.
Padre José Medina.


El camino, el pinar, el césped, el cielo, el aire fresco segoviano... todo nos habla de Dios en Molinoviejo.

En medio de una cuidada y exhuberante arboleda se eleva majestuoso Cristo en una Cruz, ¿Hace falta decir algo más? Ahí Reina, ahí Vence, ahí Impera.

El agua, fresca y cristalina, que baja por el arroyo, es la mejor música de fondo para desgranar las cuentas del Santo Rosario, dulce cadena de amor que ata el Corazón Inmaculado de la Madre con el de cada uno de sus hijos.

Decoro y dignidad en el Oratorio de la Residencia. El buen gusto por lo sagrado, fina herencia recibida por los hijos del fundador del Opus Dei. Allí, en estos días, de rodillas ante el Sagrario está nuestra verdad como cristianos y sacerdotes.

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