lunes, 16 de abril de 2012

ACTUALIDAD: El Santo Padre Benedicto XVI cumplió hoy 85 años



"La luz del Resucitado me hace proceder con seguridad"


En su 85 cumpleaños, Benedicto XVI revela sus puntos de referencia espirituales

Queridos amigos y hermanos del blog: el Santo Padre Benedicto XVI ha cumplido hoy 85 años. El Papa nació el 16 de abril de 1927 en la localidad bávara de Marktl am Inn en Alemania; esta semana, el 19 de abril, celebra también el séptimo aniversario de su elección al solio pontificio.

Por ambos motivos, esta mañana, en la Capilla Paolina del Palacio Apostólico, se celebró una Misa de Acción de Gracias a la que asistieron los miembros del colegio cardenalicio así como una nutrida representación del episcopado de la tierra natal del pontífice.

Antes de la celebración eucarística, el cardenal decano, Angelo Sodano, pronunció unas palabras dirigidas al Santo Padre:

     “Hace siete años, el Señor le pidió un gran gesto de amor diciéndole, como un día dijo a Pedro: 'Si me amas, apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas'. Con la generosidad de siempre, Usted dijo 'sí', iniciando su ministerio petrino. Hoy, nosotros, con motivo de su cumpleaños, queremos agradecerle la solicitud con que ejerce este servicio de amor”.

     “No es una casualidad –continuó el Secretario de Estado Vaticano-, que su primera encíclica fuera un himno al amor que es Dios, como a ese amor que debe animar a todo pastor, llamado a iluminar el mundo con la luz de Dios y, de esa manera también con el calor de su amor”.

      “Padre santo, que el Señor siga estándole cerca, cumpliendo la promesa anunciada por Dios al hombre justo en el Salmo 90: 'Lo saciaré de muchos días y le haré ver mi salvación'”, concluyó el purpurado.

     Después de presidir la Eucaristía, Benedicto XVI saludó a los obispos de Baviera y recibió a una delegación de esa región alemana.

Homilía de Benedicto XVI en el día de su cumpleaños

En la homilía, el papa señaló a dos santos franceses como las primeras figuras de referencia de su largo viaje espiritual y pastoral: la vidente de Lourdes, Bernadette Soubirous, y el peregrino peregrino mendicante del siglo XVIII, Benoît-Joseph Labre.

Otro pilar de la propia fe que señaló el santo padre es el Sábado Santo: fue justo la vigilia de Pascua el día en el que Joseph Ratzinger, el 16 de abril de 1927, venía a la luz y recibía el sacramento del bautismo. El Sábado Santo es el día del silencio y de la aparente ausencia de Dios, preludio de la Resurrección. El papa afirmó haber siempre visto este día como una clave de "lectura" de la propia existencia, antes y después de la elección pontificia.

De santa Bernardette elogió la pureza de corazón y la capacidad de ver a "la Madre de Dios y en ella el reflejo de la belleza y de la bondad de Dios". Precisamente en el corazón incontaminado de la joven de Lourdes la Señora puede "mostrarse y, a través de ella, hablar al siglo y más allá del siglo mismo".

Así, tanto el Sábado Santo como la vidente de Lourdes han sido siempre, para Benedicto XVI, un "signo" de lo que realmente "deberíamos ser", de la capacidad de una "mirada sencilla del corazón, capaz de ver lo esencial".

Esto "esencial" reside en lo que la Señora señala a Bernardette: una "fuente de agua viva y pura", imagen de la "verdad que nos sale al encuentro desde la fe". Y signo de "nostalgia" de una vida también pura, "del ser humanos sin pecado".

Benoît-Joseph Labre, el otro santo citado por el pontífice, peregrinó por los santuarios de Europa durante casi toda su vida, no haciendo otra cosa que "dar testimonio de lo que cuenta".

Labre, por la amplitud de su peregrinación, fue un santo auténticamente "europeo" pero fue sobre todo un santo que, en nombre de la fraternidad en Dios, supo abatir las fronteras.

Reflexionando sobre el Sábado Santo y su propio bautismo, que tuvo lugar aquél día, Benedicto XVI afirmó: "La vida se convierte en un verdadero don si junto a ella se puede donar también una promesa que es más fuerte que cualquier desventura que nos pueda amenazar, si esta se sumerge en una fuerza que garantiza que sea un bien ser un hombre".

En este sentido, el bautismo es signo de "renacimiento", de "certeza de que en verdad es un bien existir, porque la promesa es más fuerte que las amenazas", gracias a la acogida en la "gran, nueva familia de Dios".

El santo padre afirmó luego sentirse "en el último tramo del recorrido de mi vida y no se lo que me espera". La luz del Resucitado, sin embargo, es "más fuerte de toda oscuridad" y ayuda también al papa a "proceder con seguridad".

En conclusión, Benedicto XVI "dió las gracias de corazón a todos aquellos que continuamente me hacen percibir el 'sí' de Dios a través de su fe".

1 comentario:

  1. Felicidades para el santo padre Benedicto XVI y que Dios no lo deje unos años mas para ayudarnos a seguir con la cruz de tantos que creemos en la vida eterna.

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