sábado, 25 de agosto de 2012

JÓVENES: Un año después de la JMJ, ¿Qué retos hay ahora?


Queridos amigos y hermanos del blog: Se ha cumplido un año de uno de los eventos más importantes celebrados en España. Dos millones de jóvenes dieron colorido a Madrid y la convirtieron en esos días en el centro de la cristiandad. Del 16 al 21 de agosto de 2011, el Papa Benedicto XVI lanzó mensajes que aún siguen de actualidad como el que envió a los jóvenes que buscan un empleo digno o el de responsabilidad ante la crisis económica. Además, los números de la Jornada de Madrid revelan la dimensión del evento que estamos recordando, con cerca de dos millones de peregrinos de 193 países, casi 30.000 voluntarios y 5.000 periodistas acreditados.

Síntesis del Mensaje 
de Benedicto XVI en 
la JMJ Madrid 2011

Estos días también se recuerdan los mensajes que Benedicto XVI envió durante su viaje a España con motivo de la JMJ. Así, nada más poner el pie en España el 18 de agosto de 2011 pidió a los jóvenes que no se avergonzaran del Señor y en la ceremonia de bienvenida en el aeropuerto de Barajas, ante autoridades españolas, se acordó de muchos jóvenes, que "miran con preocupación el futuro ante la dificultad de encontrar un empleo digno, o bien por haberlo perdido o tenerlo muy precario e inseguro".

Antes, en el vuelo papal que le llevó a Madrid, el Pontífice ya había pedido, en su diálogo con los periodistas, responsabilidad ante la crisis económica. "La economía no puede referirse a sí misma, sino que el hombre debe estar en el centro de la economía, que no representa sólo el beneficio sino la solidaridad", señaló.

Esa misma tarde, ante la primera multitud de jóvenes congregados en la Plaza de Cibeles, durante el discurso de bienvenida y tras cruzar a pie la Puerta de Alcalá, criticó a aquellos que "desearían decidir por sí solos lo que es verdad o no, lo que es bueno o malo, lo justo o lo injusto; decidir quién es digno de vivir o puede ser sacrificado en aras de otras preferencias".

Al día siguiente, en El Escorial, el Papa defendió la "radicalidad evangélica" de la vida consagrada frente al "relativismo y la mediocridad", durante su encuentro con 1.664 religiosas jóvenes y advirtió de la visión "utilitarista" de la educación que cunde en la actualidad a más de un millar de profesores.

"Sabemos que cuando la sola utilidad y el pragmatismo inmediatos se erigen como criterio principal, las pérdidas pueden ser dramáticas: desde los abusos de la ciencia sin límites, más allá de ella misma, hasta el totalitarismo político que se aviva fácilmente cuando se elimina toda referencia superior al mero cálculo del poder", apuntó.

En su tercera jornada, ante 4.000 seminaristas, en la Catedral de la Almudena, Joseph Ratzinger pidió a los sacerdotes que fueran santos para no crear contradicciones y les animó a no dejarse intimidar "por un entorno que pretende excluir a Dios", mientras que por la tarde, en el Instituto Fundación San José, remarcó que las personas con discapacidad "son los protagonistas de esta civilización" y defendió la dignidad de "cada" vida.

"Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana", afirmó.

Además, ya en la Vigilia de Cuatro Vientos, el Papa tenía previsto defender el matrimonio indisoluble entre hombre y mujer, criticar la cultura relativista que desprecia la búsqueda de la verdad y animar a los jóvenes a permanecer fieles a sus vocaciones pero el fuerte aguacero le hizo improvisar. "Vuestra fuerza es mayor que la lluvia. Gracias por vuestra alegría y resistencia. El Señor, con la lluvia, nos ha mandado muchas bendiciones, sois un ejemplo", remarcó tal día como este el año pasado.

De vuelta a Cuatro Vientos, en la misa de envío, el Papa se preocupó por cómo habían pasado la noche los jóvenes tras la tormenta y les invitó a ser "discípulos y misioneros de Cristo en otras tierras y países donde hay multitud de jóvenes que aspiran a cosas más grandes (...) y no se dejan seducir por faltas promesas de un estilo de vida sin Dios".

Finalmente, tras reunirse con los voluntarios de la JMJ de Madrid para darles las gracias por su trabajo, se dirigió al aeropuerto, donde, antes de emprender el vuelo de regreso a Roma, se refirió a España como "una gran nación, que en una convivencia sanamente abierta, plural y respetuosa, sabe y puede progresar sin renunciar a su alma profundamente religiosa y católica".

Memoria, balance y desafíos 
por Mons. José Ignacio Munilla, 
Obispo de San Sebastián

- ¿Cómo tienen que hacer los jóvenes de la JMJ para no perderse después de haber cargado las pilas en el encuentro?

–Con perdón de la broma, una pregunta como ésa en pleno mes de agosto, tiene una respuesta obvia: ¡arrimarse a buen árbol, para que les cobije buena sombra! La propia JMJ fue una prueba fehaciente de que experiencia de comunión es necesaria para poder vivir la fe y testimoniarla ante propios y extraños. El señor envió a sus discípulos de dos en dos, y en nuestros días, nos invita a descubrir un grupo de referencia lo más accesible posible, dentro de la gran familia que es la Iglesia.

- ¿Cómo se puede ser un joven del siglo XXI católico e interpelar con tu vida a los no creyentes, con el amigo que está más preocupado por cómo pasar un fin de semana «de vicio»?

-Lo primero es no dejarse engañar por las apariencias, porque todos necesitamos de Dios, y de una forma especial, quienes alardean de lo contrario… Y en segundo lugar, me parece que es necesario estar atentos en nuestro apostolado personal a los momentos «especiales» en la vida de las personas. Con frecuencia ocurre que quienes están habitualmente cerrados a los planteamientos religiosos, sin embargo, cuando llega una situación de sufrimiento, de desamor, etc; o, por el contrario, ante los dones maravillosos que también recibimos en esta vida, se hacen más  permeables para recibir un testimonio de fe acompañado de una palabra que les pueda descubrir a Dios.  

- ¿Cómo puede acompañar a los jóvenes la Iglesia (obispos, sacerdotes y religiosos)  en ese camino y cuáles son los retos para continuar ayudando a los que asistieron a la JMJ?

–Uno de los acompañamientos más necesarios –y valga la redundancia–, es el del llamado «acompañamiento espiritual», también conocido como «dirección espiritual» En nuestro momento, la pastoral juvenil requiere de una atención personalizada, si cabe, en mayor medida que en las generaciones anteriores. Las heridas personales son más profundas, y requieren dedicación de los obispos, sacerdotes y religiosos, al encuentro personal con cada uno. La recuperación del sacramento de la Penitencia, celebrado con pausa y profundidad, está llamado a ser un instrumento de primer orden.

- En el contexto de la post JMJ, el Departamento de Juventud prepara un Congreso de Pastoral Juvenil. ¿Cómo lo llevan?

–En un principio se había pensado realizar este Congreso antes de la JMJ, pero la Permanente de la CEE nos pidió realizarlo después, para que de esta manera pudiésemos incorporar en él las intuiciones recibidas en la inolvidable JMJ de Madrid.

A la vuelta del verano, en septiembre, esperamos poder presentar en rueda de prensa el Congreso de Pastoral Juvenil que Dios mediante transcurrirá los de los días 1 al 4 de noviembre en Valencia. Se ha elaborado un material precongresual en formato audiovisual, producido por José Manuel Cotelo y el equipo de Infinito+1, que ayudará a prepararnos a todos los que vayamos a participar  en ese congreso. Confío en que será un Congreso que nos impulsará a la Nueva Evangelización de las nuevas generaciones.


2 comentarios:

  1. gracias por baber compartido con nosotros esta etapa de nuestras vidas que no olvidaremos.

    gracias padre José Antonio que su nueva andadura por tierras gaditanas sea de bendición ,sabiduría y de gozo

    luis



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    1. Querido Luis: para mi ha sido una gracia estos dos años y medio en la Parroquia de Alpajés, una bendición enorme haberlos conocido y compartido la vida con vosotros.

      Ahora me espera un desafio muy grande: ser Director Espiritual del Seminario de Cádiz.

      Reza para que esté a la altura de este gran desafío y que pueda cumplir con alma grande y generosidad lo que la Iglesia me encomienda.

      Un fuerte abrazo y hasta siempre.

      José Antonio.

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